Motivos del discurso de odio en la adolescencia y su relación con las normas sociales


RESUMEN

El discurso de odio se ha convertido en un fenómeno generalizado. Sin embargo, todavía no está claro por qué los adolescentes se involucran en el discurso de odio y qué factores están asociados con las motivaciones para perpetrarlo. Con esta finalidad, desarrollamos una medida multidimensional, la «Escala de Motivaciones para Perpetrar Discurso de Odio» (MHATE), y evaluamos sus propiedades psicométricas. Asimismo, investigamos las asociaciones entre las normas sociales y las motivaciones para participar en el discurso de odio. La muestra estuvo compuesta por 346 adolescentes suizos (54,6% chicos; Medad=14; DT=0,96) que informaron haber perpetrado discurso de odio. Los análisis revelaron buenas propiedades psicométricas de MHATE, incluyendo adecuada consistencia interna. La subescala con mayor frecuencia fue venganza, seguida de las de ideología, conformidad con el grupo, mejora del estatus, regocijo y poder. Las normas descriptivas y la presión de iguales estuvieron relacionadas con varias motivaciones para perpetrar discurso de odio. Las normas prescriptivas, sin embargo, solo se asociaron con el poder. En conclusión, los hallazgos indican que el discurso de odio cumple varias funciones. Conocer las motivaciones específicas para el discurso de odio ayuda a derivar estrategias de intervención individualmente adaptadas (ej., manejo de la ira, promover un clima escolar inclusivo). Además, sugerimos que los profesionales que trabajan en la prevención del discurso de odio presten especial atención a las normas sociales que rodean a los adolescentes.

Palabras clave

Discurso de odio, ciberodio, motivos, normas sociales, normas cautelares, presión de los pares

Keywords

Hate speech, cyberhate, motives, social norms, injunctive norms, peer pressure

ABSTRACT

Hate speech has become a widespread phenomenon, however, it remains largely unclear why adolescents engage in it and which factors are associated with their motivations for perpetrating hate speech. To this end, we developed the multidimensional “Motivations for Hate Speech Perpetration Scale” (MHATE) and evaluated the psychometric properties. We also explored the associations between social norms and adolescents’ motivations for hate speech perpetration. The sample consisted of 346 adolescents from Switzerland (54.6% boys; Mage=14; SD=0.96) who reported engagement in hate speech as perpetrators. The analyses revealed good psychometric properties for the MHATE, including good internal consistency. The most frequently endorsed subscale was revenge, followed by ideology, group conformity, status enhancement, exhilaration, and power. The results also showed that descriptive norms and peer pressure were related to a wide range of different motivations for perpetrating hate speech. Injunctive norms, however, were only associated with power. In conclusion, findings indicate that hate speech fulfills various functions. We argue that knowing the specific motivations that underlie hate speech could help us derive individually tailored prevention strategies (e.g., anger management, promoting an inclusive classroom climate). Furthermore, we suggest that practitioners working in the field of hate speech prevention give special attention to social norms surrounding adolescents.

Palabras clave

Discurso de odio, ciberodio, motivos, normas sociales, normas cautelares, presión de los pares

Keywords

Hate speech, cyberhate, motives, social norms, injunctive norms, peer pressure

Introducción

El discurso de odio se puede definir como cualquier forma comunicativa de expresión que promueva, justifique o difunda deliberadamente la exclusión, el desprecio o la devaluación de grupos sociales específicos (por ejemplo, debido a la etnia, nacionalidad, religión, orientación sexual, discapacidad, género, etc. (Lehman, 2020; Wachs et al., 2020). Sabemos que los adolescentes no solo son testigos y víctimas del discurso de odio, sino que también participan activamente en este como perpetradores (Wachs et al., 2021). Existe una laguna importante en la investigación con respecto a las motivaciones por las que los adolescentes perpetran el discurso de odio y qué factores están asociados con las motivaciones informadas para devaluar y acosar a grupos sociales particulares (Ballaschk et al., 2021). Además, los factores que influyen en las motivaciones de los adolescentes para perpetrar discurso de odio son, en gran medida, desconocidos. No obstante, estudios previos han mostrado la relevancia de las normas sociales para explicar el comportamiento desviado y los prejuicios de los adolescentes (Allport, 1954; Van-de-Bongardt et al., 2015; Váradi et al., 2021). A pesar de esto, aún no se ha investigado si las normas sociales también se relacionan con las motivaciones de los adolescentes para perpetrar discurso de odio. Por lo tanto, el presente estudio se llevó a cabo para abordar estas limitaciones en la investigación.

Pinker (2011) desarrolló una taxonomía de motivaciones para el comportamiento violento que incluye venganza, poder, sadismo, ideología y violencia práctica. Dado que el discurso de odio puede considerarse una forma específica de violencia, es probable que este tenga motivaciones comparables. Ballaschk et al. (2021) encontraron —basándose en entrevistas cualitativas con estudiantes, profesores y trabajadores sociales escolares— evidencia de causas similares para el discurso de odio a las propuestas por Pinker (2011). Además, sus análisis destacaron la relevancia de la conformidad del grupo y la mejora del estatus entre los iguales como motivaciones adicionales que deben considerarse. Por lo tanto, combinaremos los hallazgos de Pinker (2011) y Ballaschk et al. (2021) como base de nuestra investigación sobre las motivaciones para la perpetración de discurso de odio entre adolescentes. El impulso de vengarse en sí mismo es una tendencia humana natural (Pinker, 2011). Algunos adolescentes pueden usar el discurso de odio como un medio de venganza cuando se sienten amenazados, tratados injustamente, frustrados o enfadados. De hecho, se ha encontrado que los sentimientos de frustración e inferioridad están relacionados positivamente con la perpetración de discurso de odio entre los adolescentes (Ballaschk et al., 2021). Además de esto, la investigación ha mostrado que la victimización y la perpetración del discurso de odio están correlacionadas, lo que también podría indicar que algunas víctimas tienen la intención de vengarse de sus perpetradores o miembros de otros grupos sociales (Wachs & Wright, 2021). La noción de que la venganza es una causa del discurso de odio también está respaldada por investigaciones que han encontrado que la venganza es particularmente relevante en la perpetración de acoso y ciberacoso (Fluck, 2017; Runions et al., 2018; Tanrikulu & Erdur-Baker, 2021).

El poder incluye la capacidad de un individuo para influir en los demás, para sentirse fuerte y el deseo de dominar y controlar a otros (McClelland, 1975; Pinker, 2011). El deseo de poder se centra en experimentar la fuerza y ​​la confianza en uno mismo y se contrarresta con el miedo a perder este poder (Sokolowski & Heckhausen, 2010). Se ha encontrado que la violencia se relaciona con la necesidad de ejercer el poder (Gradinger et al., 2012; Tanrikulu & Erdur-Baker, 2021; Wettstein, 2008). Y, sin embargo, hay pruebas limitadas sobre el papel del poder en la perpetración del discurso de odio. Solo un estudio indica que el deseo de poder está relacionado con la perpetración de discurso de odio entre adolescentes (Ballaschk et al., 2021). Pinker (2011) citó el sadismo como una motivación para perpetrar violencia, y lo describió como un sentimiento de placer al ver el sufrimiento, la incomodidad o el dolor de otra persona. Para evitar cualquier confusión con el trastorno psicológico de sadismo, utilizaremos el término «regocijo» en el presente estudio. Existe cierta evidencia empírica de que el recocijo puede explicar por qué las personas se involucran en discurso de odio (Ballaschk et al., 2021; Erjavec & Kovačič, 2012). También se ha encontrado que el regocijo es una causa importante de violencia en la investigación sobre agresión y acoso (Gradinger et al., 2012; Wettstein, 2008).

El discurso de odio tiene sus raíces en procesos dentro y fuera del grupo (Ballaschk et al., 2021). Los grupos sociales de los que las personas se sienten parte y con los que se identifican son los endogrupos, mientras que los grupos sociales de los que las personas no se sienten parte o con los que no pueden identificarse son los exogrupos. La evaluación positiva del endogrupo a menudo va acompañada de una tendencia a devaluar al exogrupo (Tajfel & Turner, 2004). A los miembros de los exogrupos generalmente se les asignan características negativas y los miembros del endogrupo sienten desprecio hacia los que no están incluidos en él. Este rechazo a menudo se justifica por posiciones inhumanas y discriminatorias, y comportamientos amenazantes. Este favoritismo dentro del grupo puede conducir a la violencia, el comportamiento discriminatorio y el discurso de odio entre miembros de dentro y fuera del grupo (Tajfel & Turner, 2004). Las cosmovisiones inhumanas también son prevalentes entre los adolescentes (Möller et al., 2016). Los perpetradores del discurso de odio normalmente se dirigen a las personas que están asignadas al exogrupo y los etiquetan como enemigos, mientras intentan defender sus valores políticos e ideológicos contra otros a través del odio (Erjavec & Kovačič, 2012).

Investigaciones más recientes sobre el discurso de odio online han identificado las creencias ideológicas como la fuerza impulsora detrás de tal comportamiento (Ballaschk et al., 2021). Mientras que Fluck (2017) encontró que la ideología no era una causa relevante para perpetrar el acoso, la ideología podría jugar un papel importante en la perpetración del discurso de odio debido a diferentes razones. Los adolescentes buscan un sentido de pertenencia (Baumeister & Leary, 1995) y la aceptación de sus grupos de iguales, lo que lleva a un comportamiento conforme con las normas grupales existentes, incluso si esas normas son antisociales y discriminatorias contra ciertos grupos (Allport, 1954). Por lo tanto, se puede suponer que la conformidad del grupo también podría llevar a los adolescentes a perpetrar discurso de odio. Esta suposición está respaldada por la investigación inicial sobre el discurso de odio (Ballaschk et al., 2021) y el ciberacoso (Gradinger et al., 2012), pero claramente requiere mayor evidencia empírica.

Pinker (2011) señaló que las personas usan la violencia para lograr un objetivo que no pueden alcanzar a través de medios no violentos y etiquetó esto como violencia práctica o depredadora. Con base en los hallazgos de Ballaschk et al. (2021), operacionalizaremos esta motivación como una forma de mejora de estatus entre iguales, ya que este estudio reveló que el discurso de odio se usa instrumentalmente para mejorar el propio estatus dentro del grupo de iguales. Los grupos de iguales son sistemas organizados jerárquicamente en los que los adolescentes luchan por alcanzar un estatus social elevado (Salmivalli & Peets, 2009). Los estudios sobre el acoso también muestran que la búsqueda de un estatus más elevado dentro del grupo de iguales es una motivación esencial para perpetrar acoso (Olthof et al., 2011; Salmivalli & Peets, 2009).

En resumen, se puede suponer que existen varias motivaciones para perpetrar discurso de odio. Sin embargo, solo un estudio cualitativo ha investigado estas motivaciones entre los adolescentes. En consecuencia, no existe una escala validada que mida las motivaciones para la perpetración de discurso de odio como un constructo multidimensional. En el único estudio existente en el que los participantes informaron por qué creen que los adolescentes perpetran el discurso de odio, no se entrevistó a ningún perpetrador de dicho discurso. Por lo tanto, es necesario investigar las motivaciones auto-informadas para participar en este tipo de agresión. En consecuencia, nuestro primer objetivo de investigación fue examinar las propiedades psicométricas de una nueva escala multidimensional desarrollada para medir las motivaciones para la perpetración de discurso de odio.

Se pueden distinguir tres tipos de normas sociales. En primer lugar, las normas prescriptivas se refieren a lo que se aprueba o desaprueba a nivel social. En segundo lugar, las normas descriptivas reflejan las percepciones de los comportamientos típicos que la mayoría de la gente hace. Y finalmente, la presión de los iguales se puede definir como la incitación de los pares para exhibir un determinado comportamiento (Cialdini & Trost, 1998; Van-de-Bongardt et al., 2015).

En su trabajo inicial sobre la naturaleza del prejuicio, Allport (1954) argumentó que la mayoría de las actitudes y sentimientos negativos hacia los grupos sociales surgen de las normas sociales y los intentos de ajustarse a ellas. Lo que aún no ha sido objeto de investigación empírica es la cuestión de si las normas sociales también podrían ser variables relevantes para explicar las motivaciones para la perpetración de discurso de odio. Sin embargo, la investigación inicial ha revelado una relación positiva entre las normas sociales y la perpetración de discurso de odio (Ballaschk et al., 2021; Wachs, Wettstein et al., 2021). Además, la investigación ha mostrado una asociación positiva entre normas sociales, prejuicios y agresión (Bastiaensens et al., 2016; Cook et al., 2010; Lee & Wong, 2009; Váradi et al., 2021). Para avanzar en el conocimiento actual sobre la perpetración del discurso de odio, el segundo objetivo del presente estudio consistió en investigar las asociaciones entre las normas sociales y las motivaciones de los adolescentes para perpetrar discurso de odio.

Material y métodos

La muestra total estuvo conformada por 1.381 participantes (44,5% niños, 54% niñas, 1,4% de género diverso) entre 11 y 18 años (Medad=13,92; DT=0,98) de 7° a 9° grado (7° grado: 29,9%, n=413; 8° grado: 27,1%, n=374; 9° grado: 27,8%, n=384; grado mixto: 15,2%, n=210) de 119 clases de 22 centros educativos germanoparlantes en dos cantones de Suiza. Con base en investigaciones cualitativas previas (Ballaschk et al., 2021; Krause et al., 2021), se creó un ítem para medir la frecuencia de la perpetración de discurso de odio en los centros educativos. Primero se mostró a los participantes un vídeo breve que presenta una definición de discurso de odio. A continuación, se les pidió que respondieran a la siguiente pregunta: «En los últimos 12 meses, ¿con qué frecuencia has perpetrado discurso de odio en tu centro educativo?». La escala de respuesta fue de cinco puntos («nunca», «1 o 2 veces en el último mes», «2 o 3 veces al mes», «aproximadamente una vez a la semana», «varias veces a la semana»). Si los estudiantes respondían que habían perpetrado discurso de odio al menos una vez, se les preguntaba cuáles eran sus motivaciones. La submuestra de aquellos que habían perpetrado discurso de odio incluyó 346 adolescentes (54,6% chicos, 43,6% chicas, 1,7% de género diverso) entre las edades de 12 y 18 años (Medad=14; DT=0,96) de 106 clases en 19 centros educativos. En cuanto al estatus migratorio, el 52,3% (n=165) informó ser inmigrante.

Con respecto al estatus socioeconómico (SES), el 31,2% (n=108) de los participantes informaron vivir en familias de bajo estatus, el 34,4% (n=119) en familias de estatus medio y el 34,4% (n=119) en familias de estatus socioeconómico alto. Como no se disponía de una escala para investigar las motivaciones de la perpetración del discurso de odio, desarrollamos la «Escala de Motivaciones para Perpetrar Discurso de Odio» (Motivations for Hate Speech Perpetration Scale, MHATE). Para desarrollar la escala, se llevaron a cabo entrevistas cualitativas con los estudiantes y el personal de los centros educativos centradas en las motivaciones por las que los estudiantes participaron en la perpetración de discurso de odio en la escuela (Ballaschk et al., 2021). A continuación, revisamos la literatura sobre los motivos para perpetrar agresiones, acoso y ciberacoso. Con base en los resultados, se desarrolló un conjunto de 12 ítems que reflejaban seis motivaciones diferentes: venganza, poder, regocijo, ideología, conformidad de grupo y mejora de estatus.

La Tabla 1 presenta una descripción general completa de todos los ítems. Cada ítem puede responderse en una escala de cinco puntos desde «absolutamente en desacuerdo» (1) hasta «absolutamente de acuerdo» (5). Las normas descriptivas del discurso de odio se evaluaron preguntando a los participantes si habían presenciado discurso de odio. La escala se desarrolló en base a una investigación cualitativa (Ballaschk et al., 2021; Krause et al., 2021) y en referencia a instrumentos existentes (Reichelmann et al., 2020). Los ítems incluían, por ejemplo: «Alguien distribuyó símbolos, pegatinas, imágenes, memes o vídeos discriminatorios contra un grupo específico de personas» o «Alguien hizo bromas insultantes sobre cierto grupo de personas». Las posibles respuestas iban desde «nunca» (1) a «a menudo» (4). El ω de McDonald fue bueno: .83. Las normas prescriptivas percibidas contra el discurso de odio se midieron utilizando tres ítems, que se les pidió a los participantes que respondieran después de leer una viñeta que describía un escenario de discurso de odio online y offline. Los tres ítems fueron: «A mis amigos cercanos no les gusta cuando dices eso de otras personas», «A mi familia no le gusta cuando dices esto de otras personas» y «A los profesores de mi escuela no les gusta cuando dices eso de otras personas».

Todos los ítems se respondían en una escala de cinco puntos desde «absolutamente en desacuerdo» (1) hasta «absolutamente de acuerdo» (5). El ω de McDonald fue aceptable: 0,74. Para medir la presión desviada por parte de iguales, se modificaron los siguientes cuatro ítems de Santor et al. (2000): «A veces, he roto las reglas porque los compañeros me han instado a hacerlo», «A veces, he hecho cosas peligrosas o tontas porque los compañeros de clase me han desafiado», «Me he saltado las clases cuando los compañeros de clase me han instado a hacerlo» y «Si un grupo de compañeros de la escuela me pidiera que hiciera algo prohibido, sería difícil decir que no». La escala de respuesta era de cinco puntos desde «absolutamente en desacuerdo» (1) hasta «absolutamente de acuerdo» (5). El ω de McDonald fue aceptable: .78. A los participantes se les preguntó por su edad y género (chico, chica, diverso). El curso académico fue añadido con posterioridad de acuerdo con los códigos de clase que se usaron para completar los cuestionarios. Los antecedentes migratorios (la medida estándar de la diversidad étnica en los países de habla alemana) se evaluaron preguntando si los propios participantes, uno o ambos padres habían nacido en un país distinto de Suiza. El estatus socioeconómico se midió utilizando la Escala de Afluencia Familiar (FAS; Hartley et al., 2016). Con base en una puntuación compuesta de esta escala, se calculó una categoría individual para cada participante (nivel socioeconómico bajo, medio y alto).

Después de obtener la autorización del Comité de Ética de la Universidad de Potsdam (UP65 / 2018), se invitó a participar en este estudio a 22 escuelas suizas. De estas 22 escuelas, 20 aceptaron participar en el estudio (tasa de participación a nivel escolar: 91%). De 2.593 estudiantes invitados, participaron 1.381 (tasa de participación a nivel individual: 53%). Los estudiantes y sus padres o tutores legales debían firmar un formulario de consentimiento por escrito para participar en el estudio. La recopilación de datos se realizó a través de una encuesta online durante una hora lectiva entre diciembre de 2020 y abril de 2021. Los participantes recibieron un código de acceso a la encuesta por correo electrónico y posteriormente completaron el cuestionario online. Se les dijo a los participantes que participar en el estudio era opcional y que la participación en la encuesta podía detenerse en cualquier momento, sin necesidad de dar una razón y sin temor a consecuencias negativas. El tiempo de finalización fue de 37 minutos de promedio.

Para investigar la validez de constructo de MHATE, realizamos análisis factoriales confirmatorios (AFC) y analizamos la fiabilidad compuesta (CR). A continuación, realizamos una serie de análisis factoriales confirmatorios multigrupo (MGCFA) empleando el método de máxima verosimilitud con errores estándar (MLR) para la estimación de parámetros en la versión 8.3 de Mplus (Muthén & Muthén, 2017) para analizar la invariancia de la escala entre diferentes grupos demográficos. Para evaluar los supuestos de invariancia se siguieron las recomendaciones de Chen (2007), según las cuales disminuciones en ∆CFI>0,010 y aumentos en ∆RMSEA>0,015 indican que no se cumple el supuesto de invariancia de la medida. Si se establece la invarianza escalar, el significado de los elementos se puede considerar igual entre los grupos y se pueden comparar las diferencias en las medias latentes (Van-de-Schoot et al., 2012). La d de Cohen se utilizó como una medida de los tamaños del efecto para las medias de los factores latentes. La d de Cohen se calculó dividiendo la diferencia entre las medias de los factores por la desviación estándar del factor combinado.

Finalmente, se utilizó el modelado de ecuaciones estructurales para probar las asociaciones entre las normas sociales y la escala MHATE. El ajuste del modelo se examinó considerando los siguientes índices de ajuste: índice de ajuste comparativo (CFI), índice de Tucker-Lewis (TLI), error cuadrático medio de aproximación (RMSEA) y raíz cuadrática media estandarizada residual (SRMR). El ajuste de cada modelo se evaluó utilizando puntos de corte típicos que reflejaron un ajuste bueno y adecuado de los datos, respectivamente: CFI y TLI>.95 y .90; RMSEA<.06 y .08, y SRMR<.10 y .05 (Hu & Bentler, 1999). Para tener en cuenta la estructura multinivel de los datos (es decir, adolescentes agrupados dentro de los centros educativos), los errores estándar se corrigieron utilizando la opción de muestreo complejo (Type=Complex) en Mplus (Muthén & Muthén, 2017).

Resultados

Validez de constructo de la escala de motivaciones para perpetrar discurso de odio

Con respecto a la perpetración de discurso de odio, el 74,9% (n=1.035) de los participantes respondieron que nunca habían tenido este comportamiento; el 16,4% (n=227) informó de este comportamiento una o dos veces en el último mes; el 4,6% (n=63) dos o tres veces al mes; el 1,7% (n=23) una vez a la semana; y el 2,4% (n=33) varias veces a la semana. Para los siguientes análisis, solo se empleó la submuestra de perpetradores de discurso de odio (n=346).

Primero, analizamos un modelo en el que los 12 ítems del MHATE cargaron en un solo factor. Los resultados mostraron que los datos no se ajustaban bien, χ2=853,64, gl=54, χ2 / gl=15,52, p<.001, CFI=0,564, TLI=0,467, RMSEA=0,207, SRMR=0,115, con cargas factoriales estandarizadas entre 0,18 y 0,70. A continuación, probamos un segundo modelo con la estructura propuesta de seis factores del MHATE.

El segundo modelo mostró un buen ajuste, χ2=90,49, gl=40, χ2 / gl=2,26, p<.001, CFI=.972, TLI=0,955, RMSEA=0,060, SRMR=0,034. Todas las cargas factoriales estandarizadas fueron significativas (p<.001) y variaron entre 0,78 y 0,90 (Figura 1). La fiabilidad compuesta fue .79 para la escala de venganza, .90 para poder, .81 para regocijo, .76 para ideología, .79 para conformidad grupal y .82 para mejora de estatus, apoyando en su conjunto la validez factorial del MHATE.

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Frecuencia de motivaciones para la perpetración de discurso de odio

La Tabla 1 ofrece un resumen de las frecuencias y estadísticos descriptivos de todos los ítems y las subescalas de MHATE.

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Las tres motivaciones informadas con mayor frecuencia fueron: «Porque otros me hicieron enfadar» (38,4%; VENG1), «Porque otros me molestaron o dañaron» (33,8%; VENG2) y «Porque así hablamos entre nosotros en mi clase» (25,4%; GROU1). Las tres motivaciones informadas con menor frecuencia fueron: «Mostrar quién es el jefe» (5,7%; POD2), «Ser respetado y pertenecer al grupo ‘guay’» (7%; STAT1) y «Porque me hace sentir bien» (7,8 %; REG2). La subescala que mostró una mayor frecuencia fue la venganza (M=2,78; DE=1,34), seguida de la ideología (M=2,17; DT=1,15), conformidad de grupo (M=2,02; DT=1,12), mejora del estatus (M=1,73; DE=1,03), regocijo (M=1,73; DT=1,05) y poder (M=1,59; DT=0,94).

Análisis de la invarianza de la medida y diferencias en las medias factoriales

En general, para todas las comparaciones por grupos (es decir, por género, grado, antecedentes migratorios y estatus socioeconómico) no hubo una reducción sustancial en el ajuste del modelo (∆CFI>0,010 y ∆RMSEA>0,015, Chen 2007) entre el modelo de invarianza configural y métrica y entre el modelo de invarianza métrica y escalar (Tabla 2). Estos hallazgos indican invarianza de medición escalar del MHATE en estos grupos e implican que las medias latentes se pueden comparar entre ellos. Se utilizó el modelo de invarianza escalar (Modelo 1) para comparar medias latentes entre chicos y chicas. Los resultados mostraron que los chicos presentaron medias más bajas en ideología (p=.003, d=0,40) en comparación con las chicas. Se utilizó el modelo de invarianza escalar (Modelo 2) para comparar las medias latentes entre los alumnos de 7º / 8º grado y los de 9º grado.

Los resultados revelaron que los estudiantes de noveno grado mostraron promedios más bajos en la conformidad del grupo (p=.013, d=0,31) en comparación con los estudiantes de séptimo y octavo grado. A continuación, se utilizó el modelo de invarianza escalar (Modelo 3) para comparar medias latentes entre adolescentes con y sin antecedentes migratorios. Los resultados mostraron que los adolescentes sin antecedentes migratorios presentaron medias más altas en regocijo (p<.001, d=0,55) y conformidad grupal (p<.001, d=0,46) en comparación con los participantes con antecedentes migratorios. Finalmente, se utilizó el modelo de invarianza escalar para comparar medias latentes entre adolescentes de nivel socioeconómico alto y bajo. Los resultados mostraron que los adolescentes con nivel socioeconómico alto mostraron medias más altas en venganza (p=.006, d=0,41) y poder (p=.019, d=0,28) en comparación con los adolescentes con nivel socioeconómico bajo.

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Asociaciones entre normas sociales y motivaciones para perpetrardiscursos de odio

Las correlaciones bivariadas entre las principales variables se muestran en la Tabla 3.

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El modelo de ecuaciones estructurales para analizar las relaciones entre las normas sociales y las motivaciones para perpetrar el discurso de odio se muestra en la Figura 2. El ajuste del modelo fue aceptable, χ2=420.45, gl=263, p<.001, CFI=.946, TLI=0,934, RMSEA=0,042, SRMR=0,047, y las cargas factoriales estandarizadas variaron entre 0.51 y 0.91. Los análisis mostraron que las normas descriptivas del discurso de odio mostraron una relación positiva con la venganza (β^=.22 SE=.06, p<.001), el regocijo (β^.23, SE=.08, p<.001), la ideología (β^=.29, SE=.09, p<.001) y la conformidad de grupo (β^.17, SE=.09, p=.041).

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Las normas prescriptivas contra el discurso de odio solo mostraron una relación negativa con el poder (β^=-.16, SE=.03, p<.001). Finalmente, la presión desviada de los compañeros mostró una relación positiva con el poder (β^.28, SE=.06, p<.001), el regocijo (β^.18, SE=.08, p=.030), la conformidad del grupo (β^=.31, SE=.10, p<.001) y la mejora del estatus (β^.41, SE=.06, p<.001). El modelo estimado explicó el 9% de la varianza de la subescala de venganza (R2=.088), el 11% de la varianza de la subescala de poder (R2=.111), el 12% de la varianza de la subescala de regocijo (R2=.124), el 8% de varianza en la subescala de ideología (R2=.084), el 15% de varianza en la subescala de conformidad del grupo (R2=.153) y el 16% de varianza en la subescala de mejora del estatus (R2=.162).

Discusión y conclusión

El objetivo del presente estudio fue doble. Primero, analizar las propiedades psicométricas de la escala muldimensional MHATE. En segundo lugar, investigar las asociaciones entre las normas sociales y las motivaciones de los adolescentes para perpetrar discurso de odio. Con respecto a nuestro primer objetivo, los análisis apoyaron una estructura de seis factores para la escala MHATE. Los análisis de invarianza factorial aportaron considerable evidencia de la equivalencia de la medida en diferentes grupos (es decir, chicos frente a chicas, adolescentes más jóvenes frente a mayores, adolescentes con y sin antecedentes migratorios y estatus socioeconómico más alto frente a más bajo), lo que indica una consistencia sobre cómo se manifiestan las motivaciones para la perpetración del discurso de odio entre estos grupos. Nuestros hallazgos respaldan la idea de que el discurso de odio cumple varias funciones, ya que sirve como defensa o reacción a una amenaza percibida, transmite una sensación de poder o mejora instrumentalmente la posición de uno en el grupo social. Las motivaciones para perpetrar discurso de odio que se encontraron en este estudio se alinean con la investigación cualitativa sobre la motivación de los adolescentes (Ballaschk et al., 2021) y las motivaciones de los adultos (Erjavec & Kovacic, 2012) para la perpetración de discurso de odio y con la investigación sobre el comportamiento agresivo (Fluck, 2017; Gradinger et al., 2012; Pinker 2011; Tanrikulu & Erdur-Baker, 2021; Wettstein, 2008).

La subescala que mostró mayor frecuencia fue la de venganza, seguida de la ideología, la conformidad del grupo, la mejora del estatus y el regocijo (ambas con la misma media), y finalmente, el poder. La alta prevalencia de las subescalas de venganza e ideología puede atribuirse a posibles estrategias de justificación de los perpetradores. Investigaciones previas han mostrado que la venganza también fue una de las motivaciones más frecuentes para el acoso tradicional y el ciberacoso (Gradinger et al., 2012; Fluck, 2017; Tanrikulu & Erdur-Baker, 2021). Mientras que el estudio de Fluck (2017) mostró que la ideología no era una motivación relevante para el ciberacoso, en el presente estudio encontramos que la ideología es una motivación importante para la perpetración de discurso de odio. Una explicación podría ser que los motivos ideológicos pueden ser más relevantes para el discurso de odio que para el ciberacoso. Además, encontramos que el poder fue la motivación menos frecuente para la perpetración de discurso de odio. Este hallazgo es congruente con el estudio de Gradinger et al. (2012) sobre el ciberacoso, pero contradice los hallazgos de Tanrikulu y Erdur-Baker (2021), quienes encontraron que el poder era la segunda motivación más informada para la perpetración del ciberacoso.

También se encontró que las diversas subescalas del MHATE mostraban patrones diferenciales de correlaciones entre sí. El regocijo y el poder, así como el regocijo y la conformidad del grupo, estuvieron más fuertemente correlacionados. Estos hallazgos indican que el discurso de odio a menudo se expresa en forma de bromas para ganar poder y adaptarse a los grupos dentro de las redes de iguales de los adolescentes. Por el contrario, la subescala de venganza mostró correlaciones bastante débiles o incluso correlaciones no significativas con las otras subescalas. Una explicación podría ser que la venganza es una motivación relativamente independiente y una expresión de la amenaza percibida, mientras que el discurso de odio relacionado con el grupo representa intentos controlados por lograr objetivos de manera instrumental o aumentar el estatus dentro de un grupo determinado.

Con base en estos hallazgos, parece imperativo educar a los adolescentes sobre estrategias de manejo de conflictos, la capacidad de lidiar con las emociones negativas y de manejar la frustración para evitar que los adolescentes utilicen el discurso de odio como un medio de venganza. La elevada frecuencia de la subescala de ideología indica la necesidad de una educación democrática en las escuelas y, por lo tanto, de prevenir la perpetración de discurso de odio. Los niveles de aprobación para las motivaciones relacionadas con el grupo (es decir, conformidad del grupo, mejora del estatus) indican que promover un clima de clase positivo e inclusivo y alentar a los estudiantes a reflexionar sobre las reglas y normas también son puntos de partida importantes para prevenir el discurso de odio entre los adolescentes. Nuestro segundo objetivo fue investigar las asociaciones entre las normas sociales y las motivaciones de los adolescentes para perpetrar discurso de odio. En general, nuestros resultados confirmaron que las normas sociales están asociadas con las motivaciones de los adolescentes para la perpetración de discurso de odio. Este hallazgo está en línea con investigaciones previas sobre prejuicios y comportamiento agresivo (Bastiaensens et al., 2016; Cook et al., 2010; Lee & Wong, 2009; Váradi et al., 2021) y la investigación inicial sobre el discurso de odio (Ballaschk et al., 2021).

La relación entre las normas descriptivas del discurso de odio y la motivación de los adolescentes para participar en este, podría explicarse mediante el aprendizaje por observación (Wachs, Wettstein et al., 2021). Una explicación de la asociación entre la susceptibilidad de los adolescentes a la presión desviada de sus compañeros y sus motivaciones para perpetrar discurso de odio podría ser que estos adolescentes quieren evitar el rechazo o el castigo de sus compañeros. Más específicamente, los resultados indicaron que las motivaciones para la perpetración de discurso de odio no están asociadas con las normas prescriptivas tanto como con las normas descriptivas y con la percepción de la presión de grupo. Parece plausible que las motivaciones de los adolescentes estén más fuertemente influenciadas por la percepción de conductas que normalmente se realizan en su entorno social (normas descriptivas) o a las que se les anima activamente (presión de grupo) en comparación con las conductas que se perciben como típicamente aceptables (normas prescriptivas). Sin embargo, estos hallazgos deben interpretarse con cautela, ya que las tres escalas para medir las normas sociales diferían entre sí, lo que podría limitar la comparación entre las mismas. Según este estudio, la motivación para perpetrar el discurso de odio surge, al menos en parte, de la dinámica de un entorno social determinado, donde los procesos reactivos recíprocos, el reconocimiento social, la presión social y la imitación pueden jugar un papel importante. Por tanto, esta dinámica social debería ser también el punto de partida de las medidas de prevención.

Este estudio tiene algunas limitaciones que deberían ser abordadas por investigaciones futuras. En primer lugar, el presente estudio analizó importantes propiedades psicométricas de la escala MHATE, a saber, la validez y fiabilidad del constructo. La investigación futura debe tener como objetivo analizar propiedades psicométricas adicionales (por ejemplo, validez predictiva). Además de esto, los seis factores incluían solo dos ítems cada uno, lo que a menudo se considera problemático para la fiabilidad. Sin embargo, si los dos indicadores están altamente correlacionados, dos ítems suelen ser suficientes (Hayduk & Littvay, 2012). En segundo lugar, aunque la muestra incluía un número relativamente grande de perpetradores de discurso de odio, esta no puede considerarse representativa de los adolescentes suizos. La investigación futura debe incluir una muestra representativa y tratar de replicar los hallazgos del presente estudio.

En tercer lugar, debido al diseño del estudio transversal, no pudimos determinar las relaciones temporales entre las normas sociales y las motivaciones para la perpetración del discurso de odio. Se necesitan estudios longitudinales para superar estas limitaciones metodológicas. En cuarto lugar, solo incluimos correlatos interpersonales de las motivaciones de los adolescentes para la perpetración de discurso de odio. Las investigaciones futuras también deben investigar los factores intrapersonales (ej., la desvinculación moral). Finalmente, medimos la perpetración del discurso de odio mediante el uso de autoinformes que podrían haber afectado a la identificación de los perpetradores dado que algunos participantes podrían haber sido reacios a reconocer un comportamiento socialmente indeseable como la perpetración. La investigación futura también debe utilizar informes de pares para superar estos problemas metodológicos.

En conclusión, el presente estudio contribuye a la investigación al presentar un nuevo instrumento para medir las motivaciones para la perpetración del discurso de odio entre los adolescentes e investigar las relaciones con las normas sociales. Los hallazgos destacan la necesidad de comprender la perpetración del discurso de odio tomando en consideración varias motivaciones y las relaciones con las normas sociales. Las motivaciones más frecuentes fueron la venganza, la ideología y la conformidad de grupo. Los programas de prevención que tienen como objetivo abordar el discurso de odio deben considerar varias estrategias, incluida la educación de los adolescentes sobre las habilidades sociales y los valores democráticos y la creación de entornos sociales en los que los adolescentes no estén expuestos al discurso de odio o sean alentados activamente a participar en el mismo.