Índice de volúmenes - Índice de revistas - Índice de artículos - Mapa ---- Atrás


Revista Comunicar 1: Aprender con los medios (Vol. 1 - 1993)

La prensa en educación infantil

https://doi.org/10.3916/C01-1993-02

Juan-Agustín Morón-Marchena

Abstract

El objetivo del presente artículo es mostrar la importancia que en la sociedad actual tienen los medios de comunicación social, cuya influencia llega a todos los grupos, con una significación especial en la población infantil. Se analiza el posible uso de los medios a nivel educativo, específicamente en Educación Infantil, concretándose en la prensa. Los nuevos Diseños Curriculares -del MEC y determinadas Comunidades Autónomasde Educación Infantil muestran los medios como ejes curriculares transversales. A modo de ejemplo se expone la programación de un centro público en este sentido, además de otras posibles actividades dirigidas a los más pequeños en cuanto al uso pedagógico y didáctico de la prensa.

Keywords

Archivo PDF español

1. Medios de comunicación social y Educación Infantil

En la sociedad actual, los medios de comunicación social se han convertido en elementos omnipresentes en cualquiera de sus facetas. Hoy en día la prensa, la radio o la televisión (además de otras múltiples formas), en mayor o menor medida, son parte integrante en la vida cotidiana de todos nosotros. Pero no sólo para los adultos, ya que niños y jóvenes tampoco son ajenos a este hecho, siempre rodeados de atractivas imágenes de unos medios que configuran nuestro entorno. La comunicación tiene vital importancia, definiendo nuestras vidas y formas de ser ante la presencia de los medios de comunicación de masas, que con sus sofisticadas tecnologías audiovisuales invaden hasta nuestro propio domicilio. No obstante, a pesar de no concebirnos sin cualquiera de estos medios, difícilmente podemos decir que la sociedad esté preparada para saber entender, comprender y comunicarse con los mismos (menos aún en el caso de los más pequeños). Si para muchos expertos la mayor parte de la población es analfabeta frente a los medios de comunicación social -sea prensa, televisión o un “simple” anuncio publicitario- ¡qué será de los niños! Por ello es necesario un proceso de alfabetización que permita a los receptores ser capaces de comprender sus mensajes y reaccionar de forma crítica, creativa e incluso lúdica ante ellos.

Aún sin considerar el contenido que puedan transmitir, todos los medios de comunicación, sean cuales sean, llevan consigo una serie de efectos que repercuten directa e indirectamente en múltiples aspectos de los receptores de los mensajes, tanto a nivel personal como social, delimitando incluso los modos de actuar y pensar. Baste como ejemplo, entre otras muchas, la investigación realizada por Liliane Lurçat (1) sobre la influencia y mediatización de los «mass-media» -fundamentalmente la televisión- en niños de 4 a 6 años que aún no sabían leer. Los medios de comunicación están en la calle, cautivando, convenciendo, informando... pero también manipulando. De ahí la necesidad de un tratamiento educativo y pedagógico para que los niños respondan activamente ante sus estímulos.

Los medios de comunicación social proliferan tanto en su aspecto cuantitativo como cualitativo, de la misma forma que su influencia en cualquier orden y faceta de la sociedad actual. Por lo tanto, los procesos educativos no escapan a este hecho, tanto a nivel de enseñanza como de aprendizaje. Sin duda los «mass-media» y sus efectos deben tenerse muy en cuenta por todos los implicados en la “educación” y atención de los menores (sean docentes, educadores, padres o madres...) y no pueden en ningún caso dar de lado o negar la existencia de los mismos. Es más, debemos plantearnos cómo sacar partido de ellos. De hecho, los expertos consideran que los medios de comunicación constituyen uno de los mecanismos más importantes en el proceso de socialización de los más pequeños. Puras razones cuantitativas refuerzan esta afirmación, teniendo en cuenta por ejemplo que un niño puede gastar hasta casi un cuarta parte de su tiempo en estar ante un televisor. Para muchos incluso se convierten en un instrumento social que incide -o determina- los gustos, normas, conductas y pautas de comportamientos.

Actualmente la “era Mc Luhan” nos envuelve en su universo electrónico audiovisual, lo cual no implica la desaparición de la “era Gutenberg” predominada por la escritura. Y a nivel educativo, esta afirmación es aún más rotunda, siendo en todo caso la prensa el medio más empleado por los docentes. No obstante, todavía son escasas las experiencias con prensa en los niveles inferiores -el único contacto de los más pequeños con los medios de comunicación suele ser la televisión que ven en sus casas- por lo que vamos a centrarnos preferentemente en el uso de la prensa en la Educación Infantil, aunque previamente cabe preguntarse si es conveniente el uso de estos medios, desde una perspectiva pedagógica y didáctica, en niños de corta edad.

1.3.2. Usos interdisciplinares

Una de las más importantes asignaturas pendientes que tiene en la actualidad la Enseñanza Media es su excesiva parcelación curricular. Los alumnos adquieren saberes aislados, extraños, y a veces incoherentes. A lo largo de este artículo, hemos abogado por uso interdisciplinar de los medios, que potencie el empleo de la comunicación audiovisual en las distintas asignaturas del currículum de una forma planificada y sistemática y que tienda al mismo tiempo a una proyección del saber de forma global y unificada. La realización de proyectos educativos que enmarquen a toda la comunidad educativa, desde las distintas parcelas del conocimiento es, sin duda, el modelo ideal de introducción de los «media» en los centros de Secundaria. Los medios de comunicación y audiovisuales como auxiliares para el aprendizaje, objetos de estudio y técnicas de trabajo permiten que se aborden todas las áreas del saber en una propuesta interdisciplinar que acerque la realidad y el entorno a nuestros alumnos y alumnas. Trabajar una investigación monográfica, siguiendo un acontecimiento, un cambio, una idea, cualquier hecho o noticia, realizar una emisión de radio, un programa de televisión, un periódico, un vídeo, un diaporama... son propuestas que permiten un planteamiento interdisciplinar, logrando una organización diferente de alumnos -grupos flexibles- y profesores -equipos docentes, seminarios, grupos de trabajo-, fomentando el trabajo en común, potenciando la reflexión crítica de docentes y chavales, provocando un nuevo concepto de evaluación y del proceso de enseñanza-aprendizaje. El nuevo modelo educativo puede ser una gran oportunidad.

II. La prensa en el nuevo currículum de Bachillerato (postsecundaria)

A lo largo del anterior apartado, hemos ido describiendo la situación del Bachillerato actual y las posibilidades de utilización didáctica de los medios de comunicación, tanto desde una vertiente disciplinar como interdisciplinar. Nos centramos por ello ahora en unos apuntes sobre el nuevo Bachillerato, continuación de la Enseñanza Secundaria Obligatoria, en cuanto al uso de los medios de comunicación, sin referirnos a este período que es analizado en otro trabajo de este número de «Comunica».

En 1991, el MEC publicaba un documento Bachillerato. Estructura y contenidos, que recogía la propuesta del Ministerio para esta nueva etapa educativa emanada de la Reforma del Sistema de la LOGSE. Este Bachillerato, que sustituye al último curso de BUP y COU y que se alterna con la nueva Formación Profesional, en sus dos años de duración, pretende conjugar la formación general del alumno, con una orientación profesional general y preparación - finalidad propedéutica- hacia otros estudios, especialmente universitarios.

Es la propia LOGSE la que marca como meta esencial que «el Bachillerato proporcione a los alumnos una madurez intelectual y humana, así como los conocimientos y habilidades que les permitan desempeñar sus funciones sociales con responsabilidad y competencia».

Este fin terminal, de preparación para el desenvolvimiento en la vida activa, de forma responsable, autónoma y crítica y no centrado exclusivamente en conocimientos academicistas, sienta las bases fundamentales para una enseñanza que conjugue su fundamento científico y humanístico con una atención especial a las necesidades del entorno. Por ello, como finalidades de este nuevo período educativo se establecen, entre otras, el análisis y valoración crítica de las realidades del mundo contemporáneo, la participación en la mejora del entorno social, la comprensión de los elementos fundamentales de la investigación y la consolidación de la madurez personal, social y moral. Si estos objetivos se marcan como ejes vertebradores del proceso de enseñanza, es evidente que la organización escolar, las metodologías didácticas, los recursos de aprendizaje, los criterios de evaluación y el propio acto educativo han de estar supeditados a estas metas. En este sentido, el papel de los medios de comunicación en el nuevo período educativo puede ser crucial, en la medida que ofrecen unos lenguajes de notable presencia social que representan la realidad, modelando conductas, configurando patrones de comportamiento y determinado estilos de vida y modelos culturales. El conocimiento de los medios, su interpretación crítica y su uso creativo como lenguajes de canalización de ideas, pensamientos y sentimientos tiene que convertirse necesariamente en un auxiliar didáctico complementario en todo el currículum del Bachillerato. No pretendemos, como es lógico, defender un uso omnipresente de los medios en todas las áreas curriculares, pero sí proponer el empleo de los «mass-media» como instrumentos del aprendizaje con una función motivadora, informativa, evaluadora y creadora.

El nuevo Bachillerato establece, dentro de un modelo equilibrado entre la unidad de la etapa y la progresiva especialización y diversificación, la existencia de unas materias comunes, materias específicas de las diferentes modalidades y materias optativas, tanto comunes para todos como para cada una las especialidades.

La utilización de los medios como recursos y auxiliares didácticos para el aprendizaje, cobra pleno sentido en las diferentes asignaturas. Lengua Castellana, Literatura, Lengua Extranjera, Filosofía, Historia de España y Educación Física -materias comunes- y las de las distintas modalidades siguen teniendo en la prensa y en los medios de comunicación, ahora con más sentido que el antiguo BUP, instrumentos para acercar los diferentes contenidos a la realidad de la calle y a la actualidad. Hemos ido analizando en el apartado anterior que los medios de comunicación en general (televisión, vídeo, radio, diaporama, cine...), y la prensa en particular, pueden ser una fuente complementaria de otros materiales como libros de texto, enciclopedias, trabajos de investigación, etc.

La nueva y renovada presencia de los medios en el Bachillerato va a encontrar su pleno sentido con la materia optativa de «Comunicación Audiovisual» a la que se accede desde todas las modalidades de Bachillerato con la finalidad de analizar la realidad y desarrollar la expresividad de alumnos y alumnas con estos nuevos medios. La actitud activa, creativa y crítica ante la comunicación exige una alfabetización audiovisual en su doble vertiente de lectura y escritura con los medios

Los grandes ejes temáticos de la nueva asignatura de «Comunicación Audiovisual» se centran en los aspectos tecnológicos, aspectos expresivos y en las repercusiones individuales y sociales de los medios de comunicación, concretándose sus núcleos temáticos en las tecnologías audiovisuales, los nuevos desarrollos tecnológicos, la comunicación icónica, los lenguajes audiovisuales y la conexión entre las nuevas tecnologías y la realidad.

La nueva estructuración del Bachillerato permite, por tanto, el empleo de la prensa y los medios de comunicación desde una doble vertiente: disciplinar como recursos e interdisciplinarmente a través de una materia optativa, pero común para todas las modalidades. Es cierto que la opcionalidad responde a la imposibilidad de recargar excesivamente los troncos comunes para todos los alumnos, pero la trascendencia que los medios tienen ya en nuestra sociedad y la necesidad de que nuestros alumnos y alumnas sean capaces de interpretarlos críticamente, debería haber permitido su inclusión como materia común para todos. Sin embargo, si se trabaja con equipos docentes coordinados, que respondan a proyectos comunes de actuación didáctica, es razonable garantizar un óptimo uso de estos medios en las diferentes materias del currículum como recursos e instrumentos de complementación informativa, especialmente en áreas como el Lenguaje que no debe reducirse exclusivamente al trabajo con el lenguaje gráfico, sino también con los nuevos lenguajes que los medios de comunicación audiovisuales están imponiendo. No tiene sentido alfabetizar a nuestros alumnos y alumnas exclusivamente en el mundo de la palabra gráfica, marginando el lenguaje audiovisual en su doble código de interpretación (lectura) y creación. Sin embargo, se ha perdido la ocasión de establecer una asignatura común, que lejos de la especialización profesional, tienda a impartir los conocimientos culturales que la sociedad actual necesita en este necesario proceso de alfabetización audiovisual.

Por ello, la integración didáctica planificada y sistemática de los medios de comunicación en las aulas, -lejos de usos anecdóticos y esporádicos que pueden tener su valor puntual, pero que no responden a una propuesta global e integral de los «media»- está condicionada a la existencia de un Proyecto Educativo del Centro y un Proyecto Curricular que recojan explícitamente la trascendencia de la comunicación audiovisual en la sociedad actual y la necesidad de su tratamiento didáctico plural e innovador. La reflexión de profesores y profesoras de una manera disciplinar y especialmente desde una óptica interdisciplinar es el eje clave para rentabilizar y optimizar el uso pedagógico de la prensa, la radio y la televisión. Para ello es necesario combinar el autoperfeccionamiento reflexivo de los docentes con programas de actualización y reciclaje en medios de comunicación, de forma que se pueda contar con profesionales sensibilizados y actualizados para un uso creativo y crítico desde y con los medios.

III. A manera de conclusiones

A partir de toda esta reflexión, se pueden deducir algunas conclusiones interesantes a tener presente para aquellos profesionales que quieran iniciar un proceso de integración de los medios en la enseñanza.

1. La utilización didáctica de la comunicación audiovisual en Bachillerato tiene en el nuevo currículum abierto y flexible de la LOGSE múltiples posibilidades de desarrollo, frente a las dificultades de programas, planificación y organización escolar del BUP. La nueva materia de «Comunicación Audiovisual» -como continuación de los módulos de «Información y Comunicación» de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO)- enfocada desde una vertiente cultural, y no de simple especialización, puede ser el eje neurálgico para fomentar empleos disciplinares e interdisciplinares con la prensa, la radio, la televisión y los otros medios en los centros de Bachillerato.

2. El uso de los medios en las aulas no debe responder a empleos ocasionales y esporádicos o a simples modas pasajeras, sino que tiene que estar encuadrado en proyectos educativos globales, donde se expliciten las finalidades y metodologías didácticas, así como criterios de selección de medios, roles docentes y discentes. La comunicación audiovisual, en un enfoque pedagógico integral, es un excelente revulsivo para transformar el acto didáctico, restringiendo el papel informativo de profesores y profesoras -los medios lo ejercen infinitamente mejor con la combinación de lo gráfico, lo visual y lo sonoro- y dedicando así gran parte de su actuación a la planificación didáctica, la motivación y orientación del alumnado y al proceso evaluador.

3. Alumnos y alumnas están sometidos ya a un agobiante «bombardeo audiovisual» diariamente. Sólo desde una nueva óptica de lectura e interpretación de los medios, así como de trabajo creativo con los mismos, se justifica su presencia en el aula como recursos para el aprendizaje, objetos de estudio y técnicas de trabajo.

4. Enseñar a «leer» y «escribir» con los nuevos lenguajes es una obligación ineludible de una escuela que quiera preparar ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos, que ejerzan críticamente la libertad y tengan capacidad de actuación autónoma y soberana. Los medios, desde una explotación didáctica plural e innovadora, favorecen el sentido crítico, lúdico y creativo de los alumnos.

5. La generalización del uso de los «media» en las aulas está condicionada no sólo por la flexibilidad de los programas, la organización escolar y otros aspectos didácticos. Es la sensibilización y capacitación de los profesionales de la educación el eje clave de la integración didáctica plural; recursos económicos -no excesivos, necesariamente-; tiempo para la planificación y especialmente incentivos para la sensibilización inicial y autoformación ulterior en equipos de trabajo, que empleen una metodología colaborativa, reflexiva y autónoma.

6. Nuestras chicas y chicos están hoy día más influenciados por los medios que por las aulas. Ven la enseñanza como un mero trámite que los adultos les exigen para tener alguna posibilidad de ingreso en el mundo laboral y social. Reconquistar el papel del aula como centro de comunicación, de diálogo y de encuentro, por encima de parcelaciones -a veces abstractas e incoherentes- del saber, y desde una óptica integral de crecimiento personal y preparación social -los grandes objetivos del nuevo Bachillerato-, es sin duda el gran reto de la enseñanza del XXI. Los medios, por su carácter innovador, por su apabullante presencia social, por su impacto en los jóvenes y por su innegable fuerza expresiva y creativa son, sin duda, alguna, unos recursos inmejorables como técnicas de trabajo, auxiliares curriculares y como ámbito de estudio para acercarnos a esta anhelada educación.