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Revista Comunicar 1: Aprender con los medios (Vol. 1 - 1993)

Imprimir para leer y escribir en educación de adultos

https://doi.org/10.3916/C01-1993-12

Enrique Martínez-Salanova-Sánchez

Abstract

En todos los niveles del Sistema Educativo español va implantándose oficialmente lo que ya hace varios años multitud de profesores y de alumnos aplicaban en sus aulas. Los «currícula» van aceptando como imprescindible la metodología de investigación, y paralelamente a ella, las vías transversales del aprendizaje. Los medios de comunicación proporcionan estrategias necesarias para implantar con rigor las nuevas exigencias curriculares. En las aulas de adultos, estos elementos se convierten en procedimiento ineludible de enseñanza y de aprendizaje y desde hace varios años ya estaban previstos, aplicados e investigados.

Keywords

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El lenguaje periodístico es un lenguaje más, y no el menos importante, en el establecimiento de la comunicación humana. El estilo periodístico, las técnicas de trabajo, la cadena de realización de un periódico, el montaje, incluso la distribución, son elementos significativos para presentar al estudio del alumno adulto, con el fin de que profundice en ellos, descubra sus posibilidades de aprendizaje, trabajo y expresión plástica, y al fin, desee (o se motive hacia) la realización del periódico.

El alumno adulto que lleva poco tiempo en contacto con un centro educativo, debe tomar contacto personal con el periódico. Para ello es importante que “vea” muchos, que los manipule y se familiarice con ellos, ganando en poco tiempo los años en los que nunca se le hubiera ocurrido tenerlos en sus manos ya que no le servían para nada pues los veía como algo fantástico, inalcanzable o absolutamente inútil. El adulto de pocos recursos lecto-escritores, por dicha razón, se maneja normalmente con la radio y la televisión, olvidándose de la letra impresa, que le resulta imposible de comprender.

Manipulación de periódicos

Poner al adulto en comunicación con la prensa es fácil. Basta con llevar multitud de periódicos al aula, repartirlos y hacer que los abran y pasen hoja por hoja. Al principio se les caen de las manos o se fijan en lo más llamativo. No importa, pues algo habrá que les interese más y a ello hay que dirigirlos. Es importante la búsqueda de elementos que les resulten significativos e interesantes. El papel del profesor es aquí fundamental ya que presupone un amplio conocimiento de los intereses y motivaciones de cada alumno para dirigirlos hacia lo que les puede llamar más la atención. Hay que tener en cuenta que cada individuo tiene intereses distintos y su motivación puede llegar a ser radicalmente diferente a la de los demás de su grupo. Para algunos lo importante será la noticia de su barrio, para otros la publicidad de rebajas y para otros los deportes o cualquier otra cosa.

Analizar la primera plana

El estudio del periódico, realizada la primera toma de contacto, comienza con la primera plana, que es el escaparate del periódico y donde se supone que se presenta lo que tiene mayor interés. En la primera plana es imprescindible detenerse si se quiere fomentar el afecto del adulto por la lectura. La primera plana posee multitud de información que a la larga va a lograr que el adulto se interese por adquirir o por lo menos leer alguna vez el periódico. A veces obliga a que un futuro lector se detenga en un quiosco a mirar por encima las portadas de diarios o revistas. A partir de ahí se puede comprar el periódico, y aunque el camino es larguísimo puede ser el comienzo para crear la necesidad de leer otro tipo de información escrita, o poesía o novela o historia.

Analizar la cabecera

En la portada se destaca la cabecera. El nombre del periódico es el primer elemento que puede servir de interés al lector que lo estudia por primera vez, ya que muchas veces, el nombre o la repercusión de una publicación, sobre todo si es local, está íntimamente unido con la historia personal de los adultos, que aunque nunca lo hayan leído, lo han oído constantemente en su vida de relaciones o de trabajo. Es la ocasión para contar historias, anécdotas, o chismes ligados a la vida del periódico, acercando así el medio de comunicación a situaciones relacionadas con el entorno vital del alumno adulto.

En la cabecera están incluidos igualmente otros datos, que el mismo alumno busca y sobre los que puede preguntar: el año, el número, la antigüedad o el precio. Todos y cada uno de los datos pueden servir de punto de partida para provocar nuevas situaciones de aprendizaje y al mismo tiempo suscitar el interés por lo que más adelante se verá. Es conveniente hacer constantemente referencias a otros medios de comunicación conocidos por el alumno, sobre todo a la radio y la televisión, en los que también se utiliza la misma terminología que en la prensa. Este punto es de suma importancia, ya que pronto realizarán su propio periódico al que habrá que asignarle un nombre que refleje lo que el periódico quiere ser.

Analizar los grandes titulares

En la primera plana se analizan también los grandes titulares, que son el resumen de la noticia a la vez que una llamada de atención hacia su lectura, y tienen la posibilidad de servir de instrumento importante de manipulación de la opinión pública. Todo esto se puede analizar con los alumnos, que buscan en cada periódico lo que les parece que se ha querido destacar más y cómo se ha realizado. Es muy importante observar el número de columnas utilizadas, el tamaño de la letra, el lugar en el que se ha colocado la información, si lleva o no fotografías o si se ha omitido algo importante. Si se tienen al alcance varios periódicos distintos del mismo día se puede analizar el tratamiento que cada uno de ellos ha dado a una misma noticia. Los grandes titulares tienen también la ventaja de que los alumnos de primer nivel lector pueden leerlos, o trabajar sobre ellos con la ayuda del profesor.

Analizar las secciones de un periódico

El periódico se divide en secciones. A cada lector le puede interesar más una u otra, pero todas se consideran de importancia para alguien. El alumno buscará él mismo las diversas secciones de un periódico. La actividad de búsqueda de informaciones y su clasificación le incita a leer y a pensar, ya que no todos los periódicos son iguales ni tienen señaladas sus secciones con el mismo nombre. El profesor ayuda en el trabajo para que cada alumno o los grupos de alumnos apoyándose entre sí, encuentren las diferencias entre secciones, y los temas que generalmente se tratan en cada una de ellas. Es fundamental destacar varios tipos de secciones: las informativas, que constituyen lo prioritario de un periódico y que fundamentalmente están formadas por noticias; las de opinión, que reflejan el pensamiento del periódico, de colaboradores o de lectores, las de información y publicidad.

Dentro de cada sección hay que delimitar lo que corresponde a cada una y estudiarla independientemente ya que todas las secciones tienen interés definido y características propias que pueden dar lugar a la motivación por la lectura.

Estudiar los géneros periodísticos

En cualquier publicación escrita se dan regularmente muchas formas de expresión características del medio prensa. Sin embargo, en un periódico, y más todavía en el que los alumnos pueden realizar, caben todas las posibilidades, todos los géneros y todos los estilos. Haciendo referencia constante, como se afirmaba más arriba a otros medios de comunicación con los que el alumno adulto está más familiarizado, sobre todo la radio y la televisión, el adulto puede distinguir mejor lo que es noticia de lo que es entrevista o reportaje o crónica o publicidad. Cada género tiene su propio estilo y forma peculiar de tratamiento y se pueden manejar además con gran libertad.

El análisis de las diferencias entre un género y otro obliga al alumno a descubrir que sus formas de expresión pueden ser de muy diversa índole, y que en el momento de plasmar por escrito lo que ocurre a su alrededor no es lo mismo la carta que el relato, o la entrevista que la poesía o el cuento. En este momento del trabajo con alumnos adultos es de enorme importancia el que realicen sencillas actividades con los distintos géneros, para que descubran por sí mismos las diferencias de expresión y de estilo entre ellos. Es muy difícil al neolector el encontrar las palabras adecuadas para plasmar una idea, pero es preciso que se dé cuenta de que tal vez lo que no tiene claro es la idea, y que primero tiene que decidir lo que quiere escribir, para luego hacerlo. Cuando se lee lo que uno mismo ha escrito es posible llegar al análisis o a la revisión y rectificación personal de lo escrito, detectando sus propios errores. El profesor o el grupo, pueden intervenir en la evaluación sugiriendo cambios, o distintas formas de expresión y de terminología.

Otra dificultad que encuentra el neolector en esta fase, es la interpretación de lo que oye, paso previo antes de escribirlo. Por ello, en caso de entrevistas, es conveniente que se ejerciten con su propio profesor o con sus compañeros de grupo, pensando, escribiendo, leyendo y preguntando a los que están más cerca de él. Se inician así en la redacción de preguntas fáciles y sus respectivas respuestas, antes de hacerlo con otras personas de fuera del aula.

Hacer un periódico en una sesión de clase

La realización por parte de los alumnos adultos de un periódico rápido en una sesión de trabajo de hora o de hora y media, es una actividad de máxima importancia para interesar a los alumnos por la expresión escrita de los acontecimientos o de las ideas, y por lo tanto por la lectura, por lo menos de lo que ellos han escrito o ayudado a escribir.

El periódico es “flor de un día”, y el sentido de la “noticia fresca” se adquiere mejor si los primeros ejercicios se realizan en un tiempo reducido y reflejando con estilo periodístico acontecimientos y hechos muy sencillos sucedidos en el momento.

Con personas adultas que comienzan su aprendizaje lector, el periódico se puede hacer en la pizarra o en un panel de corcho o papel de envolver, utilizando letra grande que escribe el mismo profesor a partir de la información que le proporcionan los alumnos. El profesor orienta en todo momento el trabajo que se está desarrollando. El adulto ve así su propia idea reflejada en signos y la posibilidad de leer le incita a seguir participando para que se refleje por escrito su opinión o su noticia.Si algún alumno posee mayores habilidades de escritura, se le proporciona la oportunidad de hacerlo, plasmando sus propias ideas o resumiendo lo que el grupo le va diciendo.

Los adultos con ciertas capacidades lectoras adquiridas pueden expresar ya directamente lo que desean, programando su propio periódico y montándolo en un formato más parecido al de los medios informativos escritos, sin descartar por supuesto el mural o el panel de corcho si fuera necesario.

En ambos casos, ya sea con adultos analfabetos o neolectores, el sistema puede ser muy similar. Se eligen los acontecimientos ocurridos en ese día o en ese momento, que pueden, aunque parezca lo contrario ser muy variados: el tema de la lección del día, las razones por las que alguien ha faltado, si se ha dado algún hecho significativo en el barrio, etc. Si hay alguna duda, se pregunta al profesor o a otros compañeros del grupo dando lugar así a la entrevista o incluso a reportajes sencillos. Lo importante es que se debe realizar en una sesión y dejarlo terminado a pesar de los fallos y carencias que pueda tener.

El periódico rápido realizado en una sesión de clase debe disponer de todos los elementos de un periódico real, con su cabecera, nombre, grandes titulares, noticias, dibujos, reportajes, incluso publicidad. El hacerlo supone un gran esfuerzo de coordinación por parte del profesor, pero merece la pena por la satisfacción que representa para el alumno adulto el ver reflejada su obra en tan poco tiempo y porque el resultado motivador que representa para el adulto es de muy alto nivel, ya que reúne en una misma actividad la realización personal de sus ideas en un medio escrito y el ver terminada la obra en una sola sesión, cosa que refuerza su propio sentimiento de sentirse capaz de confeccionar algo que nunca había hecho.

Hacer periódicos que se puedan imprimir

Para realizar un periódico que se pueda publicar, enseñar a amigos y familiares, presentar al barrio, o lo que es más importante que sirva de síntesis, punto de referencia y de estudio para los mismos alumnos, hace falta más tiempo y una buena capacidad de organización, ya que hay que tener en cuenta que un periódico responde a determinadas estrategias de funcionamiento muy complejas que de alguna forma hay que intentar reflejar para no desvirtuar lo que es el medio de comunicación como método o estrategia de aprendizaje.

Elegir titulo y hacer la cabecera

La elección del nombre que deberá llevar el periódico, es una actividad de vital importancia en la que ya se pueden sentar las bases de lo que va a ser posteriormente la publicación. Para ello deben participar todos los alumnos, y dedicarle el tiempo que corresponda, debatiendo si es necesario todas las propuestas. Hay que tener en cuenta que al título del periódico se le va a tomar afecto, base de motivación posterior, y va a sintetizar en el futuro el agrado de todo un grupo de alumnos de un aula o de un centro.

El nombre, debe resumir, sintetizar y reflejar lo que se desea que sea la publicación, ya que se supone que pueden hacerse varios periódicos y debe perdurar con dignidad. El nombre puede ser simpático o gracioso e intentará definir en una o dos palabras si es posible lo que es y quiere el grupo que lo realiza. En algunos casos la elección se ha realizado utilizando técnicas de “torbellino de ideas”, para decidir la que más guste. En otros casos, los alumnos hacen listados de nombres, se seleccionan algunos y al final se va decantando la opinión por el que más satisface a la mayoría. Lo importante a tener en cuenta en esta fase, es que estamos, como en todo el proceso de aprendizaje, intentando que el alumno logre claramente los objetivos, que en este caso, además de interesarles hacia sus propias ideas plasmadas en el nombre del periódico, facilitan actitudes de interrelación entre ellos y fundamenta las bases para el afecto que posteriormente van a adquirir para su periódico y por lo tanto para su lectura.

Una vez elegido el nombre, se confecciona la cabecera. Esto lo debe hacer, aunque sea con ayuda del grupo, quien tenga ciertas aptitudes artísticas, ya que la visión externa del periódico depende en gran medida de la primera plana.

Planificar el periódico

La labor de planificación de un periódico debe ser obra de todo el grupo, que elige temas y contenidos, detecta intereses, estudia las mejores posibilidades económicas, reparte responsabilidades y se dispone a actuar, a pesar del miedo a lo desconocido que supone para adultos con poca habilidad lectora el pensar que pueden realizar un periódico, algo que ven lejano y dificultoso. Es tarea importante del profesor en esta fase el animar al grupo, enseñándole otros periódicos realizados por alumnos de niveles parecidos. Aún así, los alumnos adultos no se creen que pueden realizar una obra de tamaña magnitud hasta que no la ven realizada totalmente por ellos.

Una vez planificado el periódico y realizada la premaqueta, se deslindan las responsabilidades, se reparte el trabajo y cada alumno o cada grupo de alumnos sabe lo que debe hacer o buscar. Es importante, no obstante, el dejar libertad a la iniciativa personal y el que cada cual pueda aportar ideas y sugerencias. Hay alumnos que individualmente y por propia iniciativa presentan sus trabajos, noticias, opiniones o entretenimientos y otros que necesitan del grupo para hacerlo. Es el profesor el que debe orientar para que el grupo o los individuos actúen de la forma más conveniente en cada momento.

Búsqueda y redacción del texto

Una vez elegidos los objetivos que pretende alcanzar el periódico y los temas y contenidos que se desea que contenga, repartidas las responsabilidades, se pasa al trabajo que para este tipo de adultos es la tarea fundamental: la búsqueda de datos y su redacción con la finalidad de que se puedan publicar.

El periódico de un centro de adultos debe tener un poco de todo, ser amable y divertido, y sobre todo reflejar lo que pasa en el entorno más cercano al alumno para acostumbrarlo a interpretar y valorar hechos cotidianos y representarlos posteriormente por medio de la escritura.No se descarta el que se plasmen también otro tipo de situaciones pero es conveniente dar prioridad a lo más cercano, a sus vivencias y experiencias personales. Este dato es digno de ser tenido en cuenta ya que la motivación lectora del alumno adulto es tanto mayor cuanto más toca a sus intereses cercanos o a aquello en lo que puede participar directamente.

Desde esta óptica, es necesario que busquen la noticia del centro o del barrio, entrevisten a personas del mismo centro o del barrio, y si se hacen reportajes, que sean de realidades ocurridas a ellos. Con este criterio se logran, además de objetivos de motivación lectora, otros tan importantes para la afición lectoescritora como son los que les permitirán adiestrarse en el redactar cualquier tipo de pensamiento, escribir cartas, y por supuesto tener la esperanza de recibirlas, reflejar sus sentimientos por escrito, e interesarse en el futuro por la lectura de situaciones que le permiten conocer lo que ocurre a su alrededor.

Es normal que las primeras entrevistas que un alumno adulto realice, no reflejen en absoluto lo que el entrevistado ha comunicado al entrevistador, con la consiguiente frustración posterior del “reportero”, y tal vez hasta con el enfado del entrevistado que no ve por ninguna parte lo que ha dicho. Por ello hay que cuidar sobre todo la entrevista, ayudando al alumno o al grupo en la decisión de las preguntas y en su redacción, evitando preguntas cerradas o que puedan ser contestadas solamente con monosílabos. El momento de la entrevista debe también ser preparado por el grupo con la ayuda del profesor, y es conveniente la utilización de cassette ya que asegura por lo menos que la información no se pierde. En alumnos más avezados es conveniente prescindir de la cassette para que realicen un esfuerzo mayor de atención a lo que se les dice y consigan mayor agilidad en la redacción. Los resultados, es decir la redacción de las contestaciones, deben servir como tarea de composición en la sesión de trabajo y ser revisadas por el profesor con el fin de orientar y ayudar hacia un resultado coherente.

Escritura, presentación y montaje

Una vez redactado el periódico, y con todos los elementos en la mano, hay que montarlo de forma dinámica y atrayente. No cabe la menor duda de que no es tarea fácil y que el profesor debe tener ciertos conocimientos de composición.

El periódico de un centro de adultos no se hace para “quedar bien” o “presentarlo a las autoridades” -aunque también esto se puede tener en cuenta- sino para que sirva de actividad en la consecución de muy diversos objetivos. Por dicha razón, una publicación para adultos de poca habilidad lectoescritora, no debe ser muy extensa y cada sección o página debe contener pocos elementos y muy significativos, con el fin de que posteriormente sirva para utilizarlo como lectura en el aula y para que fuera del centro puedan disponer de él como objeto de lectura.

En cuanto a la escritura, es conveniente utilizar diversos tipos y estilos. Por una parte, es fundamental la propia letra del alumno en algunos casos, ya que el esfuerzo de escritura que el alumno hace para presentarlo correctamente equivale a miles de ejercicios de escritura en el aula y el ver al final el resultado impreso supone una satisfacción para él, difícil de contabilizar en resultados. La letra grande, tipo imprenta o manuscrita, también hay que utilizarla y en un nivel de adultos que empiezan su aprendizaje, tal vez deba hacerla el mismo profesor, siempre para facilitar una posterior lectura por parte del adulto. Finalmente, es conveniente utilizar la letra a máquina -ordenador-, indispensable para algunos trabajos o pensamientos de adultos para los que es imposible la escritura o muy dificultosa.

El montaje, una vez escritos los textos, se debe hacer también en el aula, con los alumnos, ya que son habilidades, que bajo una correcta coordinación del profesor, pueden hacer ellos mismos. Recortar, pegar..., estimula al alumno hacia la propia confección del periódico y va a suponer en el futuro un estímulo supletorio de lo que ha aprendido a realizar personalmente en el centro. Una vez montado y revisado, el trabajo de fotocopiar o imprimir pueden hacerlo otros profesionales a no ser que se disponga de los medios necesarios.

Valoración del trabajo realizado

Una vez repartido el periódico, cuando los autores lo tienen por primera vez entre sus manos, la satisfacción es inmensa, ya que nunca se sabe el resultado final hasta que no se tiene en las manos el periódico. Es el momento más satisfactorio y que produce a la larga más interés hacia la lectura. Una obra acabada por personas que anteriormente consideraban impensable poder realizar y que ya está en sus manos, no puede el profesor echarla al olvido. En ese mismo instante comienza una de las más importantes tareas de cara al fomento de la lectura. Hasta ese momento los alumnos habían leído escritos de otros autores, valorando así la búsqueda de información impresa. Ahora son ellos mismos los escritores, los que tienen que leer su escrito y valorarlo en la importancia que tiene. El profesor, por otra parte, debe utilizar el periódico durante muchas sesiones de clase, para a partir de él, de su lectura constante, de su estudio y de su evaluación llegar a otras conclusiones y al logro de otros objetivos del programa que de otra forma, y sin la motivación resultante de la confección del periódico, le hubiera sido difícil acceder.

Es importante destacar que en los centros de adultos donde se desarrollan estas experiencias, a pesar del rechazo inicial con que se recibe la posibilidad de hacer un periódico, cuando se ve realizado, la satisfacción y entusiasmo es tan intenso que inmediatamente reclaman el hacer el siguiente, a pesar de las dificultades que entraña el trabajo.

Distribución del periódico

Como elemento imprescindible y retoque final del proceso, no se puede olvidar la distribución del periódico, no solamente entre los alumnos -que se lo han ganado a pulso-sino entre personas a los que puede interesar la publicación, o de aquéllos a los que los alumnos desean informar de su actividad.

En algunos centros de adultos se han hecho listados de personas o instituciones a visitar y grupos de alumnos han entregado el periódico personalmente, ya sea a medios de comunicación, en los que se les han hecho entrevistas y han tenido que explicar su actividad en radio o prensa local, ya sea en instituciones, delegaciones o Consejería de Educación, a alcaldes, delegados de Gobierno, Centros asesores de la mujer, a otros centros de Adultos, etc. El entregar el periódico personalmente pone al adulto en contacto con personas e instituciones cumpliendo así múltiples finalidades, ya que no solamente lo relaciona con diversas realidades de la vida local, sino que le capacita para enfrentar situaciones complicadas defendiendo un periódico que han realizado con mucho esfuerzo y que presupone el inicio de un mayor interés por la aceptación y búsqueda de la letra impresa. El refuerzo que supone la distribución personal de los periódicos para el aprendizaje lector, es también -como apuntaba más arriba- difícil de evaluar cuantitativamente, pero se aprecian a corto plazo resultados inmejorables.

Otro tipo de distribución que el alumno hace por su cuenta es la familiar, no menos importante que la otra y si cabe más motivadora en sus resultados. El que el marido, o la esposa o los hijos, vean que la “escuela” sirve para algo, que lo que aprenden se puede presentar de forma gráfica; es un empujón para el adulto a continuar su aprendizaje y a interesarse cada día más por la adquisición de estrategias de trabajo, entre ellas la técnica lectora.