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Revista Comunicar 3: Imágenes y sonidos en el aula (Vol. 2 - 1994)

Teoría y práctica en la producción de un vídeo educativo

https://doi.org/10.3916/C03-1994-07

Ismael Roldán-Castro

Tomás Cárdenas-Sánchez

Abstract

La mejor manera de aprender la sintaxis de la imagen, el lenguaje audiovisual es utilizándolo. Los manuales teóricos de realización en vídeo establecen unos referentes básicos; sin embargo, la auténtica aventura comienza cuando nos decidimos a escribir un guión y a manejar la cámara... Bajo este principio y supuesto, los autores nos ofrecen una fundamentación y una experiencia que sobre Blanco White ilustra una adecuada utilización didáctica del vídeo como medio de comunicación.

Keywords

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Génesis del proyecto

Cuando surge la idea de una producción videográfica en el ámbito educacional, lo primero que debe uno plantearse es la idoneidad y especificidad del medio elegido. Ha de observarse siempre que, en definitiva, el último objetivo perseguido es el incremento de la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje. Por ello, deberíamos preguntarnos: ¿Existe algún otro medio o recurso más eficaz con el que alcanzar el objetivo que nos proponemos con el vídeo?

Otra cuestión, en caso de que decidamos afrontar la aventura de una producción de vídeo educativo (PVE), consistirá en precisar quiénes intervendrán en la misma. La clasificación siguiente contribuirá a aclarar este punto (Cabero, 1991):

- Profesor y/o alumnos

- CEPs, ICEs, etc.

- Productora profesional

Recurrir a una productora profesional conlleva, de entrada, unos elevados costos. Además, se pierde uno de los aspectos más interesantes desde la perspectiva educativa: el propio proceso. Bien es verdad, que indiscutiblemente la calidad técnica del producto será óptima, pero como se verá, esto no es lo más importante en principio.

Las dos primeras modalidades constituyen las tendencias más frecuentes en la actualidad, pudiendo incluso simultanearse dado que no son, en absoluto, excluyentes.

Es por tanto fundamental, en esta primera fase, delimitar nítidamente aquello que vamos a contar y a quiénes irá dirigido. Se supone que previamente ya hemos justificado suficientemente la conveniencia de la producción.

En lo que se refiere a nuestra experiencia, la idea de producir un vídeo educativo surgió cuando descubrimos el general desconocimiento que sobre José María Blanco White, titular del complejo educativo al que pertenecen los autores, tenían la mayoría de los alumnos del mismo. Además, entre los propios profesores de literatura existían serias divergencias en la valoración tanto de la vida como de la obra del personaje. En los libros de texto de Bachillerato o FP, o no se mencionaba o se hacía en forma exigua. En aquellas fechas, se conmemoraba el ciento cincuenta aniversario de su muerte, acaecida en mayo de 1841. Una primera investigación nos desveló una personalidad virtuosa en lo concerniente a la lealtad a los principios morales, una insobornable coherencia, un espíritu combativo incesante hacia los abusos de poder y una pasión desmesurada por la libertad. Todo ello unido a una egregia capacidad narrativa costumbrista y a un diáfano espíritu precursor del periodismo político en España. En definitiva, un insigne intelectual cuya vida y obra discurrió entre la literatura, la política y la religión. Creímos entonces y los acontecimientos posteriores así lo constataron, que el medio vídeo podría vehicular, mejor que ningún otro, una comunicación integral de las múltiples facetas que incidían en este personaje.

El vídeo cuya producción habíamos decidido afrontar, iría destinado a los alumnos de Enseñanza Secundaria y sería realizado íntegramente por dos profesores, los autores del presente artículo.

Planificación

Un estudio preliminar a la realización debe incluir los contenidos de la historia que se pretende narrar audiovisualmente. Una vez explicitado el punto anterior, es preciso documentarse adecuadamente para que el núcleo de información previa sea riguroso y suficiente. No debe olvidarse que este conjunto de documentos constituirá el soporte sobre el que se edificará el discurso audiovisual posterior. Es en esta fase en la que resulta aconsejable contactar con expertos en la materia para la obtención de ideas, datos y sugerencias.

El planteamiento general, en el caso particular de nuestro proyecto, consistió en la delimitación de la época elegida para estudiar a Blanco White y que nos permitió, al menos inicialmente, titular el vídeo:

«Blanco White y Sevilla. Etapa 1775-1810»

Comenzamos por leer las Cartas de España y la Autobiografía, ineludibles referentes del pensamiento de Blanco White, se consultaron las publicaciones sobre la Historia de Sevilla de los siglos XVIII y XIX1 , concertamos entrevistas con reconocidos investigadores del personaje 2 , visitamos la Hemeroteca Municipal Hispalense para conocer los artículos sobre él publicados y visionamos algunos vídeos anteriores, producidos por TVE y Canal Sur respectivamente, que incidían de alguna forma en Blanco White. Esto último era de crucial importancia si pretendíamos crear algo nuevo y diferente. La iconografía de la época exigió numerosas incursiones en distintas Facultades y paseos por los escasos lugares emblemáticos de la época aún visitables tanto de Cádiz como de Sevilla. Asimismo, hubo que preparar estrategias que permitiesen, en su momento, el registro de imágenes en lugares especialmente conflictivos como serían la Catedral de Sevilla y la Plaza de Toros.

Es fundamental planificar la forma en que las imágenes se han de suceder en la cinta. En nuestro caso la estancia de Blanco en su ciudad natal, documentada con lo más representativo que él nos relata en su obra, constituía el hilo conductor sobre el que se vertebraba todo el guión.

Una vez que establecimos la estructura general, es decir, el orden de la narración, lo más fructífero fue trabajar por separado cada una de las partes en las que podíamos dividir la historia y aplicar, en cada caso, los recursos expresivos que más conviniesen. Cada uno de los bloques tuvo un tratamiento específico, tanto de imágenes como de sonido, donde la visión de detalle no perdía nunca de vista la del conjunto de todo el proyecto. Al mismo tiempo procuramos seguir parámetros comúnmente aceptados a nivel estructural, como son:

- El planteamiento

- El desarrollo

- El desenlace

que han demostrado funcionar correctamente, por cuanto despiertan el interés de forma gradual y motivan el deseo de saber. Procuramos concentrar hacia el final los recursos más evocadores e impactantes, como una consecuencia lógica en cualquier producción audiovisual que concentra su clímax visual y auditivo en los momentos finales.

En nuestro caso los condicionamientos sentimentales y evocadores hacia nuestro personaje fueron determinantes. Para una PVE, puramente instructiva, éste sería un buen momento para establecer las conclusiones. Todo parecía presagiar, algo definitivamente constatado, una importante inversión de tiempo durante todo el proceso y una extraña mezcla de satisfacciones y desánimos inexorablemente imbricados. Dedicación, en su mayor parte, extraída del tiempo de ocio y descanso de los autores. Todo ello sin mencionar las vicisitudes de orden familiar que empresas como ésta terminan generando, pero con las que hay que contar.

Guión literario

Tras la fase de documentación previa antes aludida y en la certeza de disponer de los medios y recursos necesarios, se comenzó la elaboración del guión literario. La estructura de este último respondería en líneas generales a los distintos bloques en los que habíamos dividido la narración prevista. Una cierta idea de las imágenes que acompañarían a los textos la teníamos en la memoria. Las fichas elaboradas durante la lectura de los libros y artículos referentes al tema en cuestión se encontraban sobre la mesa. Nuestra propuesta narrativa quedaría determinada por los siguientes elementos:

- Voz de Blanco White

- Voz de narradora

- Música

- Imágenes. El guión literario comprendería los textos de Blanco White y narradora que más tarde deberían incluirse en el guión técnico, constituyendo una adaptación del pensamiento del propio Blanco White que nos ha legado su obra literaria. Este guión se iba confeccionando con la idea directriz de una comunicación eminentemente icónica y auditiva. No se trataba de un texto para ser leído, sino para ser escuchado envuelto en sonidos e imágenes. Era algo así como escribir un guión radiofónico en lo que a pautas de armonía, ritmo y estilo se requieren. El léxico así como las construcciones gramaticales utilizadas pretendieron mantener un nivel propio del contexto académico de los alumnos a los que se dirigía el vídeo. En todo caso, pensamos que sería preferible exigir un cierto esfuerzo intelectual antes que utilizar el lenguaje vulgar al que numerosos medios de comunicación someten a su audiencia, precisamente para embaucarla con mayor facilidad.

La extensión de este guión debía adecuarse a la duración que previsiblemente tendría el vídeo. Sobre este aspecto parece que la experiencia confirma (Roldán, 1994) que la duración no debe exceder los 30 minutos. Nosotros obtuvimos 22 hojas con un espacio interlineal en WP. De todas formas, es más fácil recortar cuando sobra, que añadir cuando falta.

Guión técnico

Este guión constituye de por sí el vídeo tal y como se representaría en nuestra mente al irlo leyendo. Las indicaciones que en él aparecen son esenciales para el trabajo posterior del realizador. La precisión en el tipo de plano que corresponde a un registro en una determinada secuencia, los movimientos de cámara, su duración así como la música y el texto que lo acompaña, son datos de ineludible presencia en el guión técnico. El siguiente esquema estructural es clásico en la confección de guiones de este tipo:

Nuestro guión técnico lo dividimos en dieciséis bloques que constituían unidades narrativas independientes aunque relacionadas entre sí. Los tipos de planos utilizados fueron los habituales en la sintaxis de la imagen (PP, PM, PG, etc.) y la duración de cada plano se estableció en torno a los 3 ó 15 segundos. Se especificaron los efectos especiales tanto de imagen como de sonido, precisando los planos a los que afectarían, y se readaptaron los textos del guión literario teniendo en cuenta la duración y el contexto icónico de las distintas secuencias. La selección musical nos llevó varios días escuchando compact discs al tiempo que imaginábamos los escenarios que grabaríamos más adelante en vídeo.

Un guión técnico perfectamente elaborado permite salir a registrar imágenes con un óptimo aprovechamiento del tiempo y con una planificación de las grabaciones muy precisa.

Infraestructura técnica

Cuando decidimos abordar una PVE debemos tomar conciencia de nuestras limitaciones desde el punto de vista técnico.

Tanto los equipos como el material que hemos de emplear condicionarán sensiblemente la realización del proyecto e influirán decisivamente en el producto final. En nuestro caso, pudimos contar con un material relativamente aceptable, que, aunque no está vinculado al ámbito estrictamente profesional, nos permitió unos resultados dignos en cuanto a calidad de imagen y sonido.

El formato elegido fue HI-8 alta banda, que para el círculo de difusión de producción educativa ofrece unos resultados satisfactorios. Contar con una buena cámara para el registro de imágenes es fundamental, siendo condición indispensable que el resto de los elementos de la producción: editora, tituladora, mesa de efectos especiales, etc. estén en consonancia con el formato elegido (p. ej. si optamos por el sistema HI-8, todo el conjunto de elementos implicados en la producción ha de estar al mismo nivel técnico, pues de ello ha de depender la calidad del producto final). Asimismo la elección de un buen trípode, a ser posible, con cabezal fluido, será también determinante. A todo ello habría que sumar micrófonos de calidad para el registro sonoro y en caso necesario elementos de iluminación para tomas que así lo requieran.

En nuestro caso particular el registro de imágenes se realizó con una cámara Hi-8, recurriendo para el montaje VTR a una editora. Para los efectos de fundidos y encadenados empleamos una mesa de efectos especiales. La edición en audio se llevó a cabo con una mesa de mezclas a la que se conectaron dos micrófonos, una pletina a cassette y un CD. Todo este material está disponible en los CEPs y permite afrontar proyectos audiovisuales de cierta envergadura con unos resultados dignos; todo dependerá de nuestras dosis de creatividad y la dedicación que estemos dispuestos a emplear en el proyecto.

Realización

Hay que puntualizar que aunque en principio la producción didáctica supedita el tratamiento estético a la consecución de unos objetivos instructivos, no por ello hemos de renunciar a un tratamiento artístico del tema, que sin duda lo hará más atractivo a los ojos de los que la contemplen. En este sentido, procuramos captar imágenes evocadoras que, aunadas con una cuidada selección musical, propiciaban la identificación de los espectadores con el personaje protagonista de nuestra historia.

Tanto para el registro de imágenes como para la posterior edición, es conveniente contar, si no se tiene la preparación adecuada, con una asesoría técnica que encauce nuestro trabajo y nos ayude a superar las posibles dificultades que en este ámbito pueden ir surgiendo.

Con referencia a la realización práctica, tanto en el tratamiento escogido, el documental, como en el registro de imágenes, nos inclinamos por todos aquellos recursos que nos plantearan los menores problemas posibles, evitando toda una parafernalia de artilugios para complicados efectos: micrófonos especiales, iluminación artificial... que inexorablemente hubieran complicado la producción. Procuramos pues, en aras de la operatividad, simplificar al máximo la filmación y el registro sonoro.

Cuando realizamos el guión técnico contemplamos un planteamiento global; sin embargo, en la práctica, cada escena puede ser abordada desde diferentes puntos de vista. Es deseable pues, decidirnos por aquél que transmita la información de la forma más eficaz y expresiva. Para el registro hemos de seguir los parámetros establecidos en el guión técnico en lo relativo al encuadre, el movimiento de la cámara, registros sonoros in situ, observaciones técnicas (material necesario, iluminación...).

Habrá que aprovechar y rentabilizar al máximo todos los recursos, tanto humanos como materiales. En este sentido; p.ej.: todas las tomas correspondientes a una misma localización se realizarán en la misma jornada de filmación, independientemente del orden que ocupen en el posterior montaje conforme al guión.

Tras finalizar, el registro de imágenes, procedimos, en una segunda fase, a la edición de las mismas ordenadas según el guión preestablecido, seleccionando los fragmentos más adecuados a nuestro propósito.

El material registrado siempre es superior al utilizado en el montaje (por término medio, por cada minuto montado se dispone de 3/10 minutos de registros), en este sentido es conveniente contar con tomas suficientes y adecuadas para resolver algún problema de enlace de secuencias.

En la fase previa a la edición, se describen y cronometran las tomas y su situación en las cintas de archivo, lo que permite su localización inmediata para proceder a la edición.

Una vez que se finalizó la edición de vídeo, emprendimos la etapa de sincronización. Sobre una copia del original, con el código de tiempo sobrepuesto a las imágenes, se leyó el texto de la narración hasta ajustarlo con precisión a las imágenes. Posteriormente se procedió a mezclar todo el audio (narración, efectos sonoros, banda sonora) sobre el original de vídeo y como final se colocaron los títulos de crédito de los participantes en la elaboración del audiovisual.

Uso didáctico

Antes de su difusión, la producción audiovisual ha de ser experimentada en centros docentes. Para ello, previamente a su visionado, se expusieron a los alumnos algunos referentes históricos que ubicasen la época y el personaje. También se aprovechó la ocasión para educar, de forma elemental, en el lenguaje audiovisual, de forma que las condiciones iniciales permitiesen una mayor rentabilidad en el uso educativo del vídeo. Esta introducción, siempre aconsejable, nos permitía viajar cómodamente en el tiempo, hasta situarnos dos siglos atrás.

En la guía didáctica se abordan en profundidad múltiples aspectos que aparecen reflejados en el vídeo, sugiriéndose, además, la forma más adecuada para un óptimo aprovechamiento didáctico. Nuestra guía es un compendio de amplia información relativa a la temática tratada, a las actividades que pueden sugerirse tras el visionado y a la bibliografía relacionada con el tema.

Dado que las copias del vídeo las habíamos realizado en alta fidelidad estéreo, se conectó un magnetoscopio de alta fidelidad y estéreo a un amplificador potente, al tiempo que el monitor de televisión se eligió de alta definición. El resultado fue un espectáculo audiovisual que indiscutiblemente contribuyó, desde la perspectiva tecnológica, a rentabilizar su uso.

Tras el visionado, se suscitó (y cada vez que repetimos la experiencia, se sigue suscitando) un apasionado coloquio en el que participaron muchos de los alumnos asistentes. Así, la introducción al vídeo, su reproducción junto a las actividades posteriores, algunas de las cuales incluyen un recorrido por muchos de los lugares emblemáticos y posibles dramatizaciones en la propia aula, plantean un nuevo diseño en el proceso de enseñanza-aprendizaje, probablemente más eficaz y de mayor calidad que la cada día más obsoleta fórmula de culto al libro de texto en exclusividad. El vídeo es una forma diferente de comunicar los avatares de una época, condicionante, como toda la historia, del devenir de acontecimientos y realidades. La construcción audiovisual integra y transmite no sólo ideas, opiniones y valores, sino sentimientos y dinamismo por los que ha de resultar, si la elaboración ha sido la adecuada, un mensaje cálido y vital muy susceptible de un aprendizaje altamente significativo.

Notas

1 F. Aguilar Piñal.

2 Entre los que tenemos que destacar al dr. Antonio Garnica.

Referencias

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