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Revista Comunicar 3: Imágenes y sonidos en el aula (Vol. 2 - 1994)

Realizar un documental

https://doi.org/10.3916/C03-1994-22

Miguel-Ángel Biasutto-García

Abstract

El autor nos explica las posibilidades de la realización de un documental haciendo hincapié más en los aspectos relativos a la intencionalidad del realizador, que en los aspectos puramente técnicos. Se trata más de saber qué queremos transmitir que de manejar correctamente una cámara de vídeo.

Keywords

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En general, son mal llamados documentales todas las películas o grabaciones en vídeo que se relacionan con bodas, escenas familiares o viajes turísticos, ya que muchas veces son solamente reportajes sobre un tema que ocurre sin nuestra participación.

El verdadero documental puede abarcar un campo muy grande: dar a conocer un oficio, una actividad, un hecho en especial, etc., siendo sus aplicaciones aún mayores. Su característica principal es la de dar a conocer hechos apartados de la ficción de la fantasía.

La definición de documento puede ser la de «un instrumento con el cual se prueba o se hace constar algo». De ese modo el documental audiovisual (vídeo, cine, montaje de diapositivas) es el registro de un acontecimiento de la realidad, tomado en el momento en que ese hecho está ocurriendo y con el cual se pretende probar o hacer constar algo luego en su exhibición.

Profesionalmente a las películas se las divide en dos clases: argumentales, lo que igualmente se les puede llamar obras de realidades, y de ficción. También se considera documental a toda película o vídeo donde no intervienen actores interpretando determinados papeles, aun cuando haya un argumento o línea narrativa.

Cualquier tema puede ser tratado desde el punto de vista documental. La intencionalidad expresiva y el sentido estético es material importante en la realización del motivo, asunto o tesis que tratemos. Constituye una experiencia apasionante para cualquier aficionado. No se debe tomar como un género menor dentro del campo de la comunicación audiovisual. La enorme posibilidad que posee el vídeo para reproducir la realidad (ya sabemos que con sus condicionantes), nos proporciona, por medio de imágenes y sonidos fieles a la realidad, todo tipo de facilidades para transmitir sentimientos y emociones.

Es realmente un reto a la creatividad, ya que debemos trabajar con una historia que ya existe y con la cual, de acuerdo a nuestros criterios artísticos y técnicos, crearemos una narración de un hecho real, de forma que llegue al espectador con una mayor carga emotiva o de cualquier otro fin. Los campos de aplicación son diversos, ya que así es la actividad del hombre: política, sociológica, etc., y de los cuales podemos tomar temas a desarrollar.

Dentro de la categoría de documental se incluye el reportaje, que se elabora en base a un acontecimiento que ocurre de verdad. Aun cuando tiene características peculiares de mayor informalidad, tanto en el aspecto técnico como en el artístico y sobre todo en el temático, muchas veces se los confunde. Lo importante es realmente el tema que se pretende mostrar y no su tratamiento formal.

Generalmente este tipo de grabaciones se hace sin una preparación anterior. La acción se desarrolla muchas veces en forma espontánea y en poco tiempo. En cambio, el documental exige una reflexión más amplia sobre lo que se trate. La idea es comunicar conceptos determinados en base a elementos (imágenes y sonidos reales) que se seleccionan y ordenan de acuerdo a ese fin u objetivo propuesto. Mientras que en el reportaje las cosas pueden ocurrir imprevistamente, sin ningún control por parte del cámara o realizador, en el documental se puede prever la acción u ordenar ciertos aspectos formales de angulación, posición de la cámara, iluminación y hasta la duración de lo que sucede.

Formas de abordar su realización El desarrollo de los elementos técnicos en cuanto a calidad, tamaño reducido, poco peso y facilidad de manejo ha permitido trabajar con un medio en el que su lenguaje está evolucionando constantemente. Grabar con muy poca iluminación, la direccionalidad de los micrófonos, los alcances de los objetivos zoom y lo relativamente barato en utilizar el soporte para la imagen y el sonido influye en que se logren enormes cantidades de material documental, pero en muchísimos casos son de muy dudosa calidad, tanto estética como en expresividad de los temas que se desean comunicar.

Casi siempre hay una urgencia por grabar sin saber con claridad hacia donde se ha comenzado a andar. La obra va surgiendo a medida que se graba, escapándose muchas veces al control del realizador. Este estilo de construir puede ser interesante dentro de una experiencia como forma de aprendizaje, pero bastante perjudicial cuando la idea es la de hacer una obra que debe presentarse ante un público heterogéneo y al cual se pretende conmover o comunicar algo muy preciso.

La forma de trabajo que aquí se expone tiene carácter informativo, ya que no es el único ni el mejor de los sistemas, pero es un punto de partida para que el lector pueda crear el suyo propio cuando se enfrente con una propuesta similar.

El tema se elige por diversas razones: para utilizarlo en el campo didáctico, sociológico, experimental de tipo formal o estético, o simplemente por poseer la documentación de unos hechos que emocionalmente nos interesa conservar. Pero también vale la posibilidad de que sea otra persona o entidad quien lo encargue, con lo que más aún debemos programarlo, dentro de lo posible, con la mayor cantidad de pasos a seguir en la realización del documental.

Todos sabemos que es casi imposible concebir un guión que abarque el panorama general de la realización, cuando nos referimos al documental. Pero se pueden hacer ciertas anotaciones que permitan un trabajo más controlable para el mejor ordenamiento posterior.

La idea general debe aparecer, desde el principio, como guía que orientará e inspirará la totalidad de la obra, aunque muchas veces esa inspiración llega cuando se ha grabado parte del material y comienzan a surgir distintas formas de tratamiento. Ese ordenamiento puede hacerse desde cuatro aspectos:

- De lo real a lo abstracto

- De lo conocido a lo desconocido

- De lo inmediato a lo lejano

- De lo cercano a lo lejano.

Se debe buscar siempre la síntesis, con escenas breves pero suficientes. Si es posible, que encierren conceptos claros; esto ayudará luego a la posible edición de todo el material, y si no es factible hacer este paso en forma separada, como profesionalmente se trabaja, debemos pensar muy bien antes de «disparar» la cámara en cada una de las tomas que iremos editando a medida que elijamos cada plano. Cada una de ellas, en cualquier tipo de obra, debe poseer una razón, un motivo verdadero que justifique su presencia en el vídeo.

Uno de los objetivos en el documental es procurar que el espectador, luego de la proyección, sepa mucho más sobre el propio tema de la obra de lo que sabía antes de verla, y que al mismo tiempo le haya hecho pasar un buen rato.

En la estructura del género documental, debemos procurar realizar y trabajar con tres tipos fundamentales de planos:

- Planos de ambiente o ubicación

- Planos que sostienen la historia y la acción

- Insertos o planos de defensa.

Lógicamente si se hace una edición posterior de estos planos se ordenan selectivamente, pero si el montaje está realizado en la propia cámara, debemos procurar ordenar nuestras ideas de totalidad de la obra. En este caso sólo trabajaremos con los dos primeros.

1. Preguntamos ¿qué ocurre aquí? Para ello procuraremos investigar lo más posible sobre lo que pasa o pasará, ya sea consultando a la gente, leyendo folletos y libros o por otros medios, para empaparse de esa realidad y asumir una actitud crítica creando una pequeña «historia» o hilo conductor que ordenará mejor el desarrollo. Apuntes escritos o grabados en magnetófono ayudarán eficazmente.

2. De esta reunión de datos podemos partir para referenciar nuestras propias opiniones y enfoques del tema. Nos valdrá también para cuidar mejor la expresión plástica de la imagen. Toda información es siempre muy útil para ordenar ideas y sobre todo para cuando se va a trabajar en forma directa, no habiendo tiempo ni espacio para selecciones muy profundas.

3. Plantear las posibles líneas narrativas es ya dar el «enfoque» del tema investigado. Esta estructura definitiva del documental permitirá hacer un pre-guión del que surgirá la forma documental más apropiada para el tema o las inquietudes del realizador: reportaje, cámara oculta, cámara participante, videoverdad o reconstrucción de partes de las escenas.

4. Grabación del trabajo ya desarrollado «en el papel» del que, al menos en una mayor parte, no surgirán sorpresas. Elegir los lugares estratégicos y esperar con todos los sentidos alerta. Esta tarea de hacer vídeo tiene mucho de cazador-realizador que va detrás de su presa. En caso de poder editar posteriormente, es conve niente la opinión de una persona que conozca el tema pero que no haya participado de la grabación, así dará más objetividad y precisión al trabajo.

5. La exhibición de la obra, según el tema tratado, es beneficioso hacerla frente a los que han participado como protagonistas. Es una manera de establecer en qué medida hemos alcanzado penetrar en esa realidad. También es conveniente preparar al público, si no conoce bien nuestras intenciones con el trabajo, ya sea por medio de información general del tema o por algunos aspectos técnicos argumentales del documento, para una mejor comprensión de nuestros esfuerzos.

Manejar correctamente la cámara de vídeo no autoriza a decir que se sabe hacer buen vídeo, ya que ambas cosas son muy distintas; aunque lo primero es sin duda complemento de lo segundo. Es innegable que una experiencia sólida en la utilización de los adelantos técnicos es un paso de avance en el camino hacia la evolución del medio. Bien realizado es una arma de gran impacto que nos permite un mayor acercamiento a la realidad, para un honesto análisis y una mayor difusión de la verdad por medio del hecho espontáneo, de lo auténtico; en una palabra, de lo documental.