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Revista Comunicar 4: Leer los medios en el aula (Vol. 2 - 1995)

La televisión como herramienta didáctica

https://doi.org/10.3916/C04-1995-10

Antonio Arenas-Maestre

Abstract

El autor des este artículo analiza la trascendencia del medio televisivo en la sociedad actual, proponiendo que la lectura y análisis del medio requiere no sólo la formación de lectores críticos, sino también el fomento de espectadores activos, de emisores que decodifiquen el medio, al tiempo que produzcan mensajes con los nuevos lenguajes de la comunicación audiovisual

Keywords

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«Si no puedes a tu enemigo, únete a él».

El dualismo surgido de la teoría de Umberto Eco de «apocalípticos e integrados» ha marcado durante años el posicionamiento de maestros y padres ante la televisión. Bien se rechazaba de pleno este maléfico artefacto, causante de todos los males habidos y por haber, o bien, se le acogía como lo que es: el más poderoso de los medios de comunicación. Afortunadamente la llegada del magnetoscopio y de las cámaras de vídeo ha introducido un nuevo rol en este mass media abriendo al mismo tiempo infinidad de posibilidades como críticos y creadores.

A modo de preámbulo o David contra Goliat

En marzo de 1988 cayó casualmente en mis manos un libro-denuncia, escrito por Jerry Mander, experto publicitario norteamericano, titulado Cuatro buenas razones para eliminar la televisión. En él se planteaba abiertamente «la imposibilidad de transformar, de reformar siquiera, el medio de comunicación de masas que ha revolucionado nuestra vida cotidiana: la televisión». Su lectura me impactó de tal modo que en Comunidad Escolar (nº 188) se me publicó un texto en el que terminaba dando los siguientes consejos: «Desenchúfese; viva la vida (no se vive viendo la televisión, que jamás podrá sustituir a la realidad) y salga de las cuatro paredes, reúnase con sus hijos, familiares, compañeros y amigos. Conozca su entorno, viaje, lea. Sin darse cuenta su vida habrá comenzado a cambiar. No olvide, aunque le cueste creerlo, que hasta hace tres décadas no había televisión y que cuatro millones de años transcurrieron sin ella».

Aunque inmerso en esta empresa mis posicionamientos comenzaron a modificarse a la par que realizaba en 1988 el curso «Lectura de imágenes y medios audiovisuales» impartido por los profesores de la UNED, Aparici y García Matilla. Al final, la realización de un vídeo didáctico supuso la primera gran transformación que fue definitiva tras otro curso a distancia dirigido por los profesores Alonso y Gallego, titulado «La televisión y los niños: enseñar a ver críticamente la televisión». Desde entonces he coordinado durante varios años un proyecto de innovación educativa (la televisión: herramienta didáctica) cuya pretensión no era otra que la de utilizar la televisión como recurso didáctico y como medio de comunicación para terminar realizando nuestros propios vídeos e integrándolos en el curriculum escolar.

No dar la espalda a la realidad

Lo queramos o no es un hecho innegable que la televisión está ahí, presidiendo nuestra vida, organizando nuestro tiempo, modificando nuestras costumbres... Pero por sí misma, la televisión no es ni buena ni mala. Somos nosotros con el uso que le demos (chacha electrónica, acaparadora de tiempo libre, sustituta de experiencias, etc.) los que la transformamos en algo más que un electrodoméstico. Según las manidas estadísticas, el 94% de los españoles la ve asiduamente dedicándole cada día de tres a cinco horas, o sea, de dos a tres meses al año.

Ante ella sólo caben dos posturas: ser crítico ante los mensajes e imágenes presentadas y, en la medida de lo posible, ser creadores de nuestros propios mensajes.

De la pasividad a la acción

1. Espectadores críticos

Alfabetizar en la imagen y con la imagen es una necesidad primordial para conseguir que cualquier espectador sea capaz de dilucidar y valorar lo que está viendo.

Como padres y educadores de esta etapa finisecular que nos ha tocado vivir tenemos la obligación moral de acercarles a este «Caballo de Troya» que se ha introducido en la práctica totalidad de los hogares, en muchos casos ya por partida doble, pues, uno de cada tres españoles posee dos o más receptores de televisión. Para ello es fundamental iniciar a los alumnos en los aspectos técnicos y psicológicos de la televisión, que sepan clasificar y conocer los distintos espacios que constituyen la programación, que sean capaces de discernir entre lo real y lo ficticio de lo presentado en la pantalla, que sepan valorar los estereotipos de distintos personajes televisivos, que conozcan y comprendan los mecanismos de la publicidad y su influjo, que sean conscientes de la creación de ideologías a través de la televisión, etc.

De esta manera conseguiremos que el tradicionalmente considerado enemigo público número uno de los escolares, por aquello de que roba el tiempo de estudio y de ocio, o quizás por celos infundados pues llega a gozar de mayor credibilidad y prestigio que los propios maestros y profesores, sea tenido como el instrumento didáctico más revolucionario desde la invención de la imprenta.

No debemos educar de espaldas a esta realidad y tenemos que aprovechar el atractivo de las imágenes en movimiento para que nuestros alumnos mejoren sus conocimientos (lingüísticos, artísticos, científicos, idiomáticos, etc.). Allí donde no llega la palabra ni la imagen estática puede hacerlo la televisión con las imágenes sintetizadas por ordenador. Aquello que parecía imposible es ya una realidad: poder ver y escuchar a un escritor, a un pensador o a un poeta aunque haga años que nos haya abandonado. Ver desde el espacio el rincón más escondido de nuestro planeta, visitar sin movernos del aula o de nuestra casa, los más interesantes museos o viajar hasta las profundidades de los mares...

Ahora bien, como cualquier otro medio su utilización debe llevarse a cabo de una manera sistematizada. No podemos, como ocurre en muchos centros, añadir más horas de contemplación pasiva. Si queremos que sea realmente su uso didáctico, debe conllevar una preparación previa con su selección, pormenorización de objetivos, contenidos y actividades antes, durante y después del visionado.

2. Espectadores creativos

Pero cuando mejor se comprende este medio de comunicación de masas es cuando pasamos de receptores a emisores. Al emitir, mediante la conjugación de imagen y sonido, mensajes icónicos creados y formulados por los propios alumnos. Es en este último paso donde se comprenden infinidad de procesos pues supone un dominio mínimo del lenguaje audiovisual, conocimientos básicos del manejo de la cámara de vídeo y de la postproducción.

Estos montajes videográficos deben encaminarse a un mejor conocimiento del entorno y a dar proyección de aquellos aspectos que, por ser locales no interesan a las cadenas públicas o privadas, pero que sin embargo, para los alumnos supone una desmitificación de los mensajes televisivos.

Para la producción propia de un vídeo didáctico, hay que seguir una serie de pasos cuyo orden es el siguiente:

1. Delimitación del proyecto

2. Confección del guión literario

3. Elaboración del guión técnico

4. Realización y grabación de imágenes

5. Fase de postproducción

6. Elaboración de la guía didáctica

Delimitación del proyecto

Sin lugar a dudas es la fase más laboriosa y consiste en la selección de tema, precisión de los objetivos, secuenciación de contenidos, todo ello sin perder de vista a los potenciales receptores a los que se va a enfocar el producto para adaptarlo a la edad, nivel, intereses...

Por supuesto en este primer paso hay que realizar una previsión de necesidades, tanto de índole material (tiempo, material, costos económicos, permisos...) como a nivel organizativo (distribución de funciones: guionistas, técnicos, locutores, etc.)

Confección del guión literario

En el guión literario deben incluirse todos los contenidos que van a aparecer en el programa, aunque expuestos literariamente. En este punto se debe tener en cuenta la duración del programa, que nunca debe superar los veinte minutos, y la intercalación de recursos que atraigan la atención de los telespectadores cuando la atención empiece a desviarse.

En esta fase es transcendental la distribución del trabajo en equipo para que cada miembro tenga clara su función.

Elaboración del guión técnico

El guión técnico es la traducción en imágenes y sonido del guión literario.

Consiste en desglosar en dos columnas lo que se va a ver y el sonido (locución, fondo musical y efectos sonoros) que se va a oír. El programa se subdivide en secuencias y las secuencias en planos. Además se incluirán conexión de los distintos planos mediante cortes, fundidos en negro, encadenados...

Realización y grabación de imágenes

Esta fase es conocida en el cine por rodaje o filmación. Cuanto más preparada y elaborada, menos contratiempos surgirán. En cualquier caso hay que tener en cuenta una serie de condicionamientos tanto espaciales como temporales. El primero será el del montaje ya que si se va a editar posteriormente, no tendremos que realizar la grabación cronológicamente, sino optimizando los desplazamientos siguiendo un orden lógico. En cualquier caso, hay que estar preparado para aprovechar situaciones y circunstancias que no estaban previstas en el papel, pero que pueden aportar una mayor riqueza visual al montaje definitivo.

También hay que elaborar en esta fase todos aquellos planos basados en imágenes fijas: diapositivas, fotografías en blanco y negro, pósters, mapas, planos, gráficos, maquetas, o cintas de vídeo, etc.

Fase de postproducción

Supeditada al material disponible ya que no todo el mundo dispone de mesa de edición, aunque pueden encontrarse en el mercado a precios muy asequibles. En cualquier caso, se puede empezar con un magnetoscopio con dolby y una cámara de vídeo. Esta fase es profundamente didáctica pues nos damos cuenta si un plano es válido y si tiene raccord o continuidad con el siguiente; en definitiva, si la preparación y realización era correcta. Al hacer el montaje, podemos afirmar que aprenderemos de nuestros errores.

Generalmente se realiza primero el montaje de imágenes y una vez concluido se le incorpora el sonido: fondo musical, texto con voz o voces en off, efectos especiales y si se desea sonido original.

Elaboración de la guía didáctica

La hemos colocado al final pero se va realizando a lo largo de todo el proceso, puesto que en ella se incluirán tanto el guión literario y técnico, así como la información complementaria para los posibles usuarios y la sugerencia de actividades para antes, durante y después del visionado de la cinta.

Referencias

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