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Revista Comunicar 4: Leer los medios en el aula (Vol. 2 - 1995)

Creatividad poética con medios de comunicación

https://doi.org/10.3916/C04-1995-18

José-Francisco Viso-Sánchez

Abstract

El Ministerio de Educación Nacional de Colombia y la Asociación Colombiana de Editores de Diarios ( ANDIARIOS) organizaron en el último trimestre de 1994 en Santafé de Bogotá, Cali y Pereira (Colombia) un curso de «Creatividad y Lenguaje con Medios de Comunicación» impartido por el coordinador provincial del Grupo Pedagógico Andaluz «Prensa y Educación» en Córdoba, titular de este artículo, desarrollado desde la perspectiva de «Leer es Divertido. Hacia la creación del hábito lector en niños y jóvenes». Fruto de esa experiencia latinoamericana, son las siguientes reflexiones.

Keywords

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Emplear la prensa en el aula como eje curricular es relativamente fácil.

En ella se pueden encontrar datos para entender el mundo en sus números: gráficas, mapas y planos, tablas numéricas, cálculo infinitesimal, derivadas, manejo de grandes cantidades, ejercicios con magnitudes, estadísticas, pronósticos, cálculos financieros, etc. Datos geológicos: movimientos sísmicos, erupciones, noticias sobre prospecciones petrolíferas: ¿en qué tipo de suelo aparecerán? Localización de suelos para determinados tipos de industrias. ¿En qué tipo de suelo se ubicará una cantera de cemento? Noticias sobre hundimiento de inmuebles. Cálculo de resistencia de terrenos. Cálculo de resistencia de materiales. Datos astronómicos y astrológicos: horas de salida del sol, de la luna, fases lunares, mareas. También podemos encontrar datos para entender el mundo en sus hechos. Datos geográficos: extensión, relieve, límites, idioma, etnias, porcentajes y pirámides de población, banderas, himnos, historia de los países, sanidad, sectores productivos, formas de gobierno, modo de elegir a sus representantes, etc. O para entenderlo en sus valores: (educación para la paz) guerras, porcentajes de muertes, porcentaje de edificios destruidos, gastos en armamento, costo de los bloqueos navales. Datos sobre racismo, xenofobia, terrorismo, etc. Datos sobre participación social de la mujer (coeducación); datos para la educación medioambiental: porcentajes de desforestación, especies animales destruidas, reciclaje de basuras y residuos urbanos, recursos hidrológicos, etc. Ética y religión: organizaciones no gubernamentales, confesiones.

¿Cómo podemos emplear la prensa para aprender a leer mejor? O, de otro modo, ¿de qué manera podemos emplear todos los datos anteriores para mejorar nuestra lectura, para mejorar sintaxis y estilo y, especialmente, para desextrañar la poesía?

Este es el objeto del presente trabajo: convertir, de modo intuitivo, a la prensa diaria en un método de lecto-escritura de marcha analítica y llegar, a partir de él, a escribir poesía.

Es muy importante, antes de comenzar, tener presente que un periódico o una revista es una unidad semiológica compleja. En ella se integran de modo armónico lenguajes verbales, no verbales y paraverbales. Lenguajes que debemos aprender a interpretar: lenguajes visuales, táctiles, olfativos, sonoros... En definitiva, el mundo de lo sensorial en la prensa, es el que genera una función estética que influye en mi Proyecto lector. Elijo una determinada publicación porque la integración de sus lenguajes coincide con mi estética y eso me empuja a leerla. Su corsé de la realidad -léase código de estilo o código de empresa periodística- marca mi propia sintaxis y de ahí a la estilística de la lengua (la literaria es otra cosa) media sólo un paso.

Así pues, hemos sentado las bases: no existe un método para mejorar la lectura una vez que se aprende (suelen usarse libros de texto, mal empleados) y está científicamente demostrado1 que el continuo ejercicio de decodificación mejora la capacidad intelectual y el rendimiento académico. Tampoco existe una fórmula apropiada para enseñar sintaxis y estilo; mucho menos aún, para aprender a descifrar y redactar poesía. Los medios de comunicación escritos me ofrecen la posibilidad de llenar esos huecos y, además, la adornan con virtudes que no puedo encontrar en libros: son de candente actualidad, son muy económicos, cómodos de leer -la escritura en columna me facilita la lectura, no de izquierda a derecha sino de arriba hacia abajo- los titulares llaman poderosamente mi atención, los elementos paraverbales suponen un soporte visual agradable, además, son desechables y, sobre todo, divertidos. Veámoslo.

Si trabajo con niños muy pequeños, he de llegar a desentrañar los medios y desextrañar la poesía a partir de un primer acercamiento manipulativo. Me puede servir una sesión de psicomotricidad. Jugamos con los periódicos repartidos por la sala: una casa de periódicos, un tren, un barco, una isla desierta. Recortamos los peces. O somos empleados de limpieza y recogemos hojas secas del árbol del periódico. Mejor, somos mendigos y nos vestimos de periódico. Pero mientras somos vagabundos se acaba el dinero en el mundo y sólo queda el papel de nuestros periódicos. Somos ricos. Cantamos, bailamos y contamos lo millonarios que somos ¿Quién es más rico?

En un momento dado, les digo a los alumnos que escuchen la voz del periódico que tienen en sus manos puesto que habla y trata de decirnos algo. Si lo enrrollamos, se queja: struuj-struuj. Si lo utilizamos como una espada, al chocar con el sableperiódico de nuestro compañero suena: Taca-taca o Taketake, según lo grueso que sea. Si lo rasgamos, se queja aún más, con un lamento alargado: Fri-riis. Si lo acaricio como a una mascota, también me dice algo: Sliss. Y, finalmente, si lo lanzo al aire, también sus hojas desplegadas suenan al caer: grojug. Anotamos en la pizarra las onomatopeyas primarias que hemos obtenido y nos fijamos, de modo intuitivo en los fonemas. Estos poseen valiosos efectos estilísticos relacionados con las sensaciones y connotaciones que pueden provocar en nosotros. Respecto a las vocales es importante apreciar el simbolismo fónico de éstas, especialmente si son tónicas.

Taca-taca es una gheisa que se mueve al andar dulcemente (me lo dice la -a que es un sonido claro y alegre). En Take-take, al balancearse la -a y la -e, la sensación de movimiento es más aparatosa: sería, entonces un luchador de sumo preparado para atacar a su oponente).

Frii-riss es un palacio de elevadas torres, (me lo evoca la i, vocal que sugiere una imagen fonética clara).

Sliss es un fantasma pequeño que vive en el palacio. Suena así al acariciar con su sábana a tacataca, de la que está enamorado.

Grojug es el perro guardián. Es fiero y malvado. Me lo dicen la -u, que sugiere una imagen fonética de malestar y agobio, y la -o que también proporciona una imagen oscura. Siempre ladra al bueno de Sliss.

Después de esto, sólo me queda escribir una poesía, en versos libres, parecida a ésta:

Escucho Tacataca y aparece una gheisa dulce y /menuda,

caminando en su palacio de Friiris, le acompaña su mascota Sliss, un fantasma juguetón

al que siempre ladra el fiero Grojug.

o, si lo prefiero, puedo trabajar la aliteración:

El tacataca del caminar de una gheisa, el grojug de un fiero ladrido, el sliss de un fantasma juguetón, resuenan en el silencio del palacio de Friiris.

Con esos cuatro elementos puedo inventar historias. Es fácil situar el palacio de Friis en el espacio y en el tiempo. Darle color -adjetivación y, según la madurez de los alumnos, alterar la adjetivación con las oraciones subordinadas de relativo. De modo intuitivo, los conduzco a apreciar que es lo mismo una cosa que otra: el palacio verde o el palacio que es verde. Si trabajo con grupos de Secundaria o con tercer ciclo de Educación de Adultos aprovecho para incidir en el lenguaje peculiar de la prensa. En su argot. No está de más incidir en que la adjetivación mal empleada recarga un texto periodístico, con lo que pierde dinamismo, fluidez y objetividad. La solución del periodista es sustituirla por la subordinada sustantiva, emplear el menor número de comas y seguir el orden lógico de la frase evitando el hipérbaton.

Hago ejercicios sobre lo anterior: invento una narración con los personajes surgidos de las onomatopeyas. Si en ese momento no se nos ocurre nada con la técnica del torbellino de ideas, buscamos en los periódicos, que para eso están. Tomo una noticia y, dentro de ella, elijo una acción; por ejemplo: comer. Y un par de sustantivos: puente, laguna, roca, amor, etc. (Es innecesario decir que las noticias de las que se han extraído las acciones y los nombres, se han leído en gran grupo, se han comprendido y cada uno ha extraído sus propias conclusiones. Si no fuera así, el ejercicio carecería de sentido. Se trata de entender las palabras en su contexto y después emplearlas en otros distintos; descender de unidades mayores, a unidades menores). Con todo lo anterior dejo volar la imaginación y surge la narración: El fantasma come-puentes. El título es lo último que ponemos y aprovechamos para explicar por qué titular es un arte o por qué las portadas o primeras planas tienen tanta importancia.

Después, redacto la noticia que hubiera dado pie a la historia: «Desaparecen los puentes de la ciudad de Córdoba. La policía continúa sin encontrar pistas».

Leemos las noticias, las comentamos y buscamos en los distintos medios de comunicación de que dispongamos un soporte gráfico. Le podemos poner pie de foto. Si es engatillado, mejor. Podemos hacer un dibujo, si no encontramos nada. Nos intercambiamos los trabajos periodísticos y pensamos qué nos sugiere la fotografía que ha elegido nuestro compañero. El personaje, ¿cómo nos resulta: simpático o antipático? No parece que un fantasma pequeño y devorador de roca sea peligroso, ni tampoco que provoque en nosotros una impresión desfavorable, así pues, como nos evoca sensaciones agradables, nos situamos en el campo semántico de los sentidos y, dentro de ellos, evocamos elementos que nos gusten:

• algo dulce: un pastel

• algo suave: un oso de peluche

• algo sonoro: el canto de los pájaros

• algo perfumado: el pan recién horneado

Situamos lo que hemos decidido entre todos, en columna desde el centro hacia la parte derecha de nuestro cuaderno de creatividad. La parte izquierda la vamos a reservar. ¿Cómo es la cara del protagonista de la historia? Nos situamos en el campo semántico del rostro de alguien. En este caso, hablamos de la cara del fantasma Sliss: ¿Qué puede ser dulce en ella? ¿y suave? ¿y sonoro? ¿y perfumado? Sus ojos; su piel; su voz (su lamento); su cabello. Lo sitúo a la izquierda del cuaderno y dejo un espacio en el centro para poner la palabra mágica cómo. El resultado: Mi amigo el fantasma Sliss.

Sus ojos dulces como un pastel de chocolate,

su piel suave como un oso de peluche,

Su lamento sonoro como el canto de los pájaros,

Su cabello perfumado como el pan recién horneado.

Les habré conducido de modo intuitivo a la comparación y será fácil, entonces, reconocerla en cualquier texto. Lo habrán hecho divirtiéndose, además, porque la continuación del ejercicio es escribir una poesía a un personaje cualquiera aparecido en una fotografía, o en una noticia, aunque no lleve soporte gráfico cuya lectura y análisis crítico nos sugiera sensaciones. Si éste es un político huido o un criminal o un personaje que genere en nosotros desconfianza y sensaciones desagradables la poesía quedaría servida:

Sus ojos amargos como limón,

Su piel rasposa como lija,

Su voz estruendosa como una noche de tormenta,

Su cabello fétido como el olor del infierno.

Después, llegaríamos, también de modo intuitivo, al objetivo fundamental de la poesía: describir, dar color, situar en espacio y tiempo ¿Dónde se encuentra la persona que he descrito? En su casa, que es un palacio. ¿Está cerca o lejos de mí? ¿Qué encontramos en el camino? Lo describimos. Y describir es operar con los versos que tengo: sumo, resto o distribuyo.

Sus ojos amargos como limón y su piel rasposa como lija, Su voz estruendosa como una noche de tormenta o su cabello fétido como el olor del infierno, Aquí sus ojos amargos como limón y su piel rasposa allá su voz estruendosa y su cabello fétido.

De esta forma, habré logrado explicar, sin hacerlo, la coordinación.

El siguiente paso es muy sencillo. Consiste en aprovechar que manipulamos periódicos para observar los elementos de las portadas, especialmente la cabeza y dentro de ellas, la cabecera. Decidimos cuál nos agrada más. Incluso podemos hacer ejercicios de transformación de medidas. Copiamos los planillos de aquella portada que más nos haya impactado y ponemos sus elementos identificativos. De ahí vamos directos a la poesía: creamos acrósticos. Comenzamos primero con versos libres sin rima y una vez que hayan elaborado ejercicios más complicados, podemos crear estrofas con rima consonante. Obtendríamos algo así:

Amanecer en la sierra,

C ímbalo naranja del amanecer,

Ó nice de escarchadas azucenas,

R esucita la mañana,

D espierta cada rincón,

O ndulado de la sierra,

B atiendo sonajeros,

A lados arborescentes.

Declaración (Terceto)

A bre tu corazón enardecido,

B ebe la sutil sed de mi ceguera,

C ae esclava de este mi amor rendido.

J.F. Viso

Redondilla

P aréceme ardiente fuego,

A bsurdo fin mi destino,

Í nsula de dolor, juego,

S ima profunda, desatino. (J.F.V.)

Este ejercicio nos permite después acercarnos a la literatura. Buscar obras similares de poetas consagrados. Comparar sonetos, tercetos y redondillas con las que hemos elaborado y poemas en versos libres. Una vez seleccionados algunos, es muy fácil comentarlos literariamente, que en mi opinión no es otra cosa que vivenciarlos, recrearlos. Tomamos todos los sustantivos de uno de ellos y los copiamos en nuestro cuaderno de creatividad en columna, guardando el orden de aparición que creó su autor. Amplificamos estas palabras dándoles color, situación y estado. Evocamos sensaciones que nos provoca la lectura del poema en elaboración: época del año, situación futura, etc. Lo describo. También en el mismo orden. El resultado: un poema inédito, original, que guarda la misma estructura y similar temática que el modelo.

Nos queda otro paso lógico: La introducción a la rima consonante. La técnica del Limerik. Exige haber trabajado suficientemente el ritmo, como ya hemos visto y la aproximación sensorial a la poesía con versos libres, como también hemos desarrollado. Aprovechamos el ejercicio del fantasma y, enumeramos las fases: definimos al protagonista en el primer verso; indicamos su acción en el segundo; comentamos la posible reacción de otros ante la acción (tercer y cuarto versos) y anotamos las represalias y antirrepresalias que se puedan producir por la acción del protagonista (quinto verso). Fijamos la rima que es: AABBA.

Ejemplo:

Un fantasma pequeño y juguetón.

se tragó un puente de un sorbetón,

la gente que cayó al río, mojada y tiritando de frío,

persiguió al fantasma para darle un coscorrón.

Aún nos quedaría un apartado muy interesante, que sería conducir a los alumnos a la estructura del símil. Puede hacerse de varias formas. En esta ocasión, por condensar el artículo debo inclinarme por elaborar un listado de palabras, extraídas de distintas secciones del periódico. (Sin apremio de espacio, elaboraría una unidad didáctica completa a partir de un texto periodístico determinado o una tira de humor como periodismo de opinión y, en función de él, desarrollaría toda una estrategia interdisciplinar que conduciría a crear-recrear poesía). Pueden ser: sentimientos, accidentes geográficos, objetos, sonidos, elementos visuales, olfativos, táctiles, etc. Los colocaría en columnas paralelas, como si de un generador de términos se tratara y tomaría éstos de tres en tres o de cuatro en cuatro. Tendría mucho más sentido, si lo relaciono con una noticia que leí (de ahí la importancia de haber desarrollado una unidad didáctica en torno a ella). En este caso, me inspiro en una noticia relacionada con la muerte de niños en Ruanda:

Tu muerte ES frío estruendo en la noche; tu ira seca rigidez de tumba. Tu dolor desgarrador puñal de sombra.

Con la misma tira de humor de Quino aparecida en el dominical del diario colombiano El Tiempo, y que en su momento, nos sirvió para hacer la introducción al símil, elaboramos dos noticias paralelas: una trágica y otra irónica. La primera: una mujer muere de hambre en Ruanda. La segunda: una señora rica sufre un paro cardíaco al comprobar que su dieta no le daba resultado.

Ambas noticias se deducen de la doble lectura de la página de humor. Existen pues, dos estructuras sintagmáticas en torno a alimento y muerte. Lo aprovechamos y elaboramos una poesía:

Matadme, matadme,

salvadme, salvadme,

raíces, gusanos, lombrices, agua infectada,

chocolate, papas fritas, brioches, gaseosas,

matadme (mis kilos),

salvadme (mi hambre).

Encontrar una estructura similar en la poesía española no es difícil: basta leer a Miguel Hernández, poeta que se granjea la simpatía de los jóvenes, por su propia vida; PROPUESTAS 94 leerlo, comentarlo y entender su técnica, se vuelve descomplicado:

Cogedme, cogedme,

Dejadme, dejadme,

Fieras, hombres, sombras,

soles, flores, mares.

Cogedme, dejadme.

Y aún podríamos desarrollar otros temas de la poesía: campos semánticos, figuras, estrofas, poemas con otras estructuras sintagmáticas, etc., y relacionarlas con la riquísima poesía española contemporánea; y con la prosa; y con el peculiar mundo periodístico. De forma divertida, porque todo lo que se descubre, todo lo que se recrea, lo que se inventa y lo que se sueña es un aprendizaje interior, un camino de ida; el de vuelta es contar a otros lo que vi. El alumno/a que aprende en la ida necesitará contar a otros lo que sintió, lo que le enriqueció interiormente. Buscará más información para contrastarla con lo que ya sabe y el paso final será escribirlo, para ella/el misma/ o o para otros. Nacerá con ello el escritor; de un proyecto lector; de un juego; de desentrañar la semiología de un periódico; de desextrañar la poesía. Y, acaso, de haber cuidado el profesor el único lenguaje semiológico que le pertenece -el kinésico postural-, la poesía y los medios de comunicación pueden acercarse al aula tanto como nosotros nos acerquemos, nos rocemos y sintamos con nuestros alumnos. Da igual la edad.

Referencias

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CASCÓN y MARTÍN (1989); La alternativa del juego. Fichas técnicas. Salamanca, APDH.

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FERIA MORENO, A. (1994): Unidades didácticas de prensa. Huelva, Grupo Pedagógico Andaluz «Prensa y Educación, «Aula de Comunicación II».

MARTÍNEZ ALBERTOS, J.L. (1993): Curso General de Redacción Periodística. Madrid, Paraninfo.

VISO SÁNCHEZ(Coord.) y OTROS (1994): Medios de Comunicación y Educación. Córdoba, Universidad Nacional de Educación a Distancia.

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