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Revista Comunicar 4: Leer los medios en el aula (Vol. 2 - 1995)

El diario y la formación de un ciudadano democrático

https://doi.org/10.3916/C04-1995-24

Roxana Morduchowicz

Abstract

El diario, junto a la escuela, puede sin duda participar activamente en la formación cívica de los alumnos para tender puentes hacia ciudadanos con mayor conciencia democrática, mejor informados, más sensibles y más participativos. Éste es el desafío que los medios de comunicación y la institución escolar tienen hoy, según las conclusiones a las que llega una reciente investigación desarrollada en Argentina por la Asociación «El diario en la escuela» y que ha abarcado a más de cuatro mil alumnos de once y doce años de catorce provincias de este país hispanoamericano, además de la capital, Buenos Aires.

Keywords

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La continuidad democrática a través de los años no garantiza la reproducción de una cultura política democrática. Un ciudadano democrático requiere algo más que una actitud de pasiva complacencia. Un ciudadano democrático toma decisiones, participa, evalúa, juzga y objeta (Ichilov, 1990).

Para muchos investigadores, se trata éste de un aprendizaje político fundamental, al que denominan socialización política.

¿Qué es concretamente la socialización política? Podríamos definirla como el proceso por el cual los chicos y jóvenes construyen su cultura social y política, adquieren información, incorporan valores y desarrollan habilidades que les permiten funcionar, afectar y mejorar la vida pública de su comunidad, participar en decisiones y proponer alternativas y soluciones ante situaciones sociales nuevas, como miembros efectivos de la sociedad (Chaffee, 1989).

El nivel de información, la comprensión y valoración de la democracia, el autoritarismo, el sentimiento político, la influencia de la escuela, el rol de los medios de comunicación y el interés por la participación, son sólo algunos de los múltipl es temas que estudia la socialización política desde hace años.

¿Cuál ha sido el motivo que originó tal interés en este campo, en todo el mundo?

Para estos investigadores, existe una conexión clara entre la formación política de un niño o un joven y la continuidad democrática de un país. Una sociedad democrática necesita de ciudadanos reflexivos respecto de los grandes temas que preocupan a la comunidad. Ciudadanos que sepan construir su propia opinión y participar activamente en las decisiones (Sigel, Hoskin, 1990)

Ahora bien, ¿cómo se mide la formación política de un individuo?, ¿quién es democrático?

El afecto (patriotismo), el nivel de información (sobre la actualidad), la sensibilidad (interés de los individuos por los problemas de la comunidad) y la participación (inquietud por intervenir en las decisiones y en la búsqueda de soluciones) son los aspectos más importantes en la formación democrática de una persona.

Un ciudadano democrático, entonces, debe sentir afecto por su país, estar informado respecto de los problemas que lo afectan, y participar en sus soluciones.

¿Cuáles son las fuentes de la información que facilitan este aprendizaje democrático? Tres: la familia, la escuela y los medios de comunicación. Éstas son las principales fuentes de información y formación de opinión política de un individuo. La televisión, la radio y el diario son, según la expresión de los mismos chicos, los agentes de mayor presencia. Le sigue luego la escuela (el debate sobre actualidad en la clase) y, por último, la familia, con quien rara vez admiten conversar sobre temas político-sociales.

Entre estos tres agentes, uno interesó particularmente a una reciente investigación realizada en Argentina, entre cuatro mil niños de once y doce años de todo el país (catorce provincias y la de Buenos Aires): los medios de comunicación.

El primer contacto de un niño con el mundo de la política suele provenir de la televisión (Chaffee, 1990). Un niño en la Argentina (y en la gran mayoría de los países de Occidente) pasa un promedio de cuatro horas diarias frente al televisor. En un año, un chico ocupa 800 horas en la escuela y 1.200 frente a la televisión; es decir, que los chicos pasan frente a la televisión 400 horas más que en compañía de su maestro en clase.

Ahora bien, ¿qué sucede con la información política que transmiten los medios de comunicación y que los chicos también reciben? Numerosas investigaciones han señalado que los chicos y los jóvenes aprenden y descubren los problemas políticos y económicos del país y del mundo, a través de los medios.

Más aún, enfatizan, que quienes son más consumidores de noticieros televisivos y diarios, están generalmente mejor informados y expresan un mayor interés por la actualidad (Beck, Jennings, 1982).

El mayor contacto de los niños con la información periodística de la televisión y los diarios, está positivamente relacionada con las habilidades de los chicos para identificar líderes, hechos y países en las noticias (Charmant, 1988).

Los medios de comunicación permiten al niño acceder a una información cotidiana, saberes socialmente significativos que ayudan a los chicos a conocer mejor la realidad social en la que están inmersos y, a partir de allí, a comprender, interpretar y participar en esa realidad. Entonces, ¿puede la combinación de los medios de comunicación y la escuela, mejorar la formación social de los alumnos? Éste fue el interrogante que se planteó la investigación en cuestión, enmarcada en el programa «El diario en la escuela», que promueve la incorporación del periódico, la lectura crítica y el análisis de temas de actualidad en la clase. ¿Mejora la formación cívica de los chicos cuando leen el diario en la escuela?

El periódico es un texto social. Estudios internacionales señalan que quienes son lectores de diarios tienen una mayor comprensión de la realidad. En el diario, los hechos aparecen contextualizados y es posible encontrar diferentes visiones y versiones sobre un mismo hecho.

A través del diario es esperable que el lector se familiarice con principios básicos como la libertad de prensa, el pluralismo y la libre expresión.

No pocas investigaciones revelaron un mayor interés de los lectores de diarios por la vida pública de la comunidad y más sensibilidad hacia temas sociales que afectan a la sociedad (German, 1991).

En función de todo ello, la hipótesis inicial de este proyecto sugería que la lectura reflexiva del diario en la escuela, para analizar temas de actualidad e investigar la realidad social cotidiana, podía mejorar o potenciar la formación cívica de los alumnos. Después de todo, el diario es un texto social.

La mitad de los chicos encuestados utilizaban el diario regularmente en la clase. Los restantes dos mil, no. Se trató entonces, de comparar las respuestas de uno y otro grupo y buscar las diferencias entre ambos.

El rubro que mayor diferencias registró correspondió al «nivel de información».

Los chicos que leían el diario en la escuela, reflejaron un mayor nivel de información sobre temas de actualidad que quienes no lo leían.

Los alumnos debían responder a una serie de seis preguntas abiertas sobre temas que habían sido noticia en los medios de comunicación durante el año en curso. Tres de ellas, sobre la realidad nacional, y las otras tres, de carácter internacional. Para la mayoría de los casos, los alumnos debían mencionar políticos o países.

¿Quién fue elegido presidente de los Estados Unidos?; ¿en qué país de Europa hay una terrible guerra entre la gente?; ¿con qué país discute Argentina acuerdos limítrofes?; y nombra un servicio público recientemente privatizado; fueron algunos de los interrogantes de esta sección.

Los chicos que leen el diario en la escuela, reflejaron un nivel de conocimiento de la actualidad considerablemente mayor (entre un 15% y un 20%) respecto de quienes no lo leían. Del mismo modo, en otra pregunta de la encuesta, un porcentaje mayor de chicos que lee el diario en la clase, aseguró aprender mucho sobre lo que pasa en el país, en la escuela (32% de quienes lo leen, frente al 24% de quienes no lo leen).

Siempre en relación a la información, más chicos que leen regularmente el diario en la clase priorizaron al maestro como interlocutor principal en temas políticos y sociales, mientras que los chicos que no leen el periódico en la escuela, se inclinaron por la figura del padre.

Finalmente, también relacionado con el nivel de información, quienes leen el diario en la escuela parecen reflejar una mayor sensibilidad y preocupación por problemas sociales, como la ecología (70% frente al 60% de quienes no lo leen). Parecería, entonces, que los medios de comunicación (en este caso el diario, y en directa combinación con la escuela) afectan positivamente el nivel de información y la sensibilidad de los niños sobre temas de actualidad.

¿Por qué es tan importante el nivel de información en el proceso de formación democrática de un niño?

Tal como mencionamos, el nivel de información es una de las dimensiones de la socialización política de una persona. El conocimiento político supone acceder a cierta información fáctica, expresar sensibilidad respecto de temas sociales que afectan a la comunidad y reflejar una real comprensión de la democracia, todo lo cual permitirá al individuo dar respuestas y proponer alternativas ante situaciones sociales nuevas (Sigel, Hoskin, 1989).

Un cierto nivel de información es una condición casi necesaria (aunque no suficiente) para comprender la realidad (Niemi, 1990).

Obviamente, esta información debe estar acompañada de un grado de conciencia, sensibilidad, actitud democrática y de un interés por participar. Además de la información, el ciudadano debe saber qué significa cada hecho, cuáles podían ser las posibles soluciones y qué implicancias tendrá un determinado conflicto.

Obviamente, sin información no sabría ni siquiera que el problema existe. Pero esta información es sólo el primer paso.

Por eso, los cuatro mil chicos de la investigación respondieron también preguntas vinculadas con las actitudes democráticas.

Si bien la diferencia entre ambos grupos no giró en torno al 15% ó 20% (es más fácil modificar el nivel de conocimiento de un individuo que sus actitudes), también en este plano se registraron importantes conclusiones.

Los chicos que leen regularmente el diario en la escuela reconocieron siempre, en cada pregunta, principios democráticos básicos en un porcentaje mayor que quienes no leen el periódico en clase.

«¿Está bien que la mujer trabaje?» registró un 4% de diferencia entre ambos grupos: 76%, frente al 72%.

«¿Estás de acuerdo con que existan otras religiones, además de la católica?», registró un 7% más de respuestas afirmativas entre quienes leen el diario en la escuela (57%, frente a un 50%).

«¿Estás de acuerdo con que se expresen los que piensan distinto a vos?» registró un 9% más de respuestas favorables entre quienes leen el diario en la escuela (79% frente a un 70%).

Por último, los chicos respondieron algunos interrogantes respecto de su interés por participar, último rubro de la encuesta. «¿Hablás con alguien de política?» Un 86% de quienes leen el diario en la clase, frente a un 81% que no lo lee, respondió afirmativamente.

«¿Si el gobierno promueve una ley que considerás negativa para el país, harías algo para mostrar tu posición en contra?»

Un 7% marcó la diferencia a favor de quienes leen el diario en la escuela: 67% afirmó que sí, frente al 60% del otro grupo.

En suma, el rubro de las actitudes y la participación registra un porcentaje menor en la diferencia entre ambos grupos, pero si se tiene en cuenta que es consistente en todas las preguntas, podremos calificar de auspiciosos a los resultados.

A la luz de lo que sostuvimos a lo largo de este artículo, podemos confirmar la hipótesis inicial: el diario, en combinación con la escuela, puede ciertamente mejorar la formación cívica de los alumnos hacia un ciudadano más democrático, mejor informado, más sensible y más participativo. Éste es el desafío de hoy, en todo el mundo; porque un ciudadano democrático no nace, se forma, se construye.

Referencias

BECK, J.K. (1982): «Pathways to participation», en The American Political Science Revie, vol. 7, n° 1.

CHAFFEE, S. (1989): Conceptualizing political socialization. Stanford University.

CHAFFEE, S. (1990): «Comunication and political socialization», en Political Socialization, Citizeship Education and Democracy.

CHARMANT, H. (1988): «Children and television news», en Changing Structures of Political Power, Socialization and Political Education.

GERMAN, D. y HOFFMAN, M. (1991): Astatewidesurvey of North Caroline public opinion on Governmental regulation and toward the environment and media: Effects of education and media use. Appalachian State University.

ICHILOV, O. (1990): Political socialization, citizenship education and democracy, Teachers College. New York, Columbia University.

NIEMI, R. (1984): The politics of future citizens. San Francisco.

SIGEL, R. y HOSKIN, M. (1991): Education for democratic citizenship. New Jersey, Lawrence Erlbaum Associates Publishers.