Índice de volúmenes - Índice de revistas - Índice de artículos - Mapa ---- Atrás


Revista Comunicar 8: La educación en medios de comunicación (Vol. 4 - 1997)

La lectura dinámica de los signos

https://doi.org/10.3916/C08-1997-10

María-Josefa Domínguez-Benítez

Abstract

Enseñar a leer la realidad que nos presentan los medios de comunicación es necesario pero no suficiente, pues también es preciso capacitar a las personas para que puedan expresarse utilizando sus códigos y lenguajes de forma objetiva y crítica. La autora, a partir de la experiencia de un proyecto de investigación, incluye en su artículo argumentos razonados para intentar convertir los medios de comunicación social en vehículos de personalización de niños y jóvenes.

Keywords

Archivo PDF español

Hace más de una década venimos realizando el proyecto de investigación: «Influencia de los medios de comunicación social en los niños», con el respaldo de la Universidad Industrial de Santander (Colombia). La primera etapa de la investigación se realizó en la ciudad de Bucaramanga, una ciudad intermedia de Colombia. El universo de la investigación se resumió así: 6.072 niños de 4 a 12 años, 750 familias y 735 maestros, fueron entrevistados y encuestados, en 82 barrios de la ciudad, y participaron 1.067 estudiantes universitarios de Ingenierías y de Medicina. Las hipótesis que se plantearon en un inicio y que fueron comprobadas, fueron las siguientes:

1. Los medios de comunicación social (MCS) no propician la identidad nacional.

2. Tampoco propician la identidad personal. Los niños tienden a identificarse con los personajes ficticios que presentan los MCS.

3. Los MCS tienden a reforzar la agresividad y la violencia en los niños a través de algunos modelos que presentan.

4. La sociedad de consumo explota la mentalidad infantil, creando en los niños necesidades ficticias.

5. Los MCS contribuyen a presentar el dinero como el supremo valor del hombre.

Durante todo el transcurso de la investigación que consta de tres grandes etapas, se ha aplicado el proceso antropológico de la lectura dinámica de los signos.

En vista de que este proceso es eminentemente dialéctico, no podíamos quedarnos con los resultados del trabajo de campo realizado en la primera etapa y consignado en el libro Los niños y los MCS1. El proceso nos impelía dar una respuesta a la problemática y saber si los resultados detectados en Bucaramanga eran válidos para todo el país y para algunos países de América Latina. Esta fue una de las tareas de la segunda etapa, que patrocinó la UNESCO.

También se inició la elaboración del libro Activos y creativos con los MCS 2, que presenta, no solamente el marco teórico, que sustenta la propuesta de Educación a los Medios, sino también la aplicación de la lectura dinámica de los signos, a diferentes formatos de los MCS, a manera de orientaciones alternativas, para padres, maestros y demás profesionales que están en relación con los niños en el campo de la educación formal, no formal e informal.

El eje de las dos primeras etapas del proyecto de investigación y el de la tercera, en la cual estamos empeñados, es eminentemente antropológico: Se busca la plenitud de la personalización del niño, a través de la asunción dinámica de su ser, así como de la realidad que lo rodea.

Se pretende que el niño, desde los primeros años de su infancia, asuma la tarea maravillosa de realizarse cada vez más como persona, con todo lo que ello implica. Persona, es decir, alguien situado en un «aquí» y en un «ahora». El aquí: América Latina; el ahora: las vísperas del año 2.000. Persona, esto es, alguien capaz de pronunciar su propia palabra; alguien con una voz propia que debe hacer oír; alguien con valores que debe hacer crecer; alguien con derechos que se deben respetar en la práctica; alguien con potencialidad de amar y de ser amado; alguien que debe desempeñar en la historia un papel único, decisivo e insustituible; alguien, en fin, que toma sobre sí la tarea maravillosa de construir, con los otros, un presente y un futuro promisorios. Digo un presente porque no debemos esperar a los años por venir, para que el niño se sienta responsable de la historia. Él, desde ya, si sabemos acompañarlo respetuosa y alegremente, podrá comprometerse, en la medida de sus posibilidades, a transformar en más justo y más humano el ambiente que lo rodea.

En ningún momento el enfoque que presento es una simple aplicación de tecnología educativa; sería demasiado pobre quedarnos ahí. La lectura dinámica de los signos, más que una metodología, es una antropología, una posición ante la persona humana inserta en una realidad en donde cada uno la percibimos de una manera diferente y a la cual debemos dar una respuesta única, irrepetible, insustituíble, de acuerdo a nuestro contexto geográfico, histórico, de raza, de sexo, de religión, de cultura y de nivel socioeconómico, entre otros.

Leer esa realidad, cuestionarla, interpretarla y presentar respuestas creativas es el punto al que quiero que lleguemos con los niños. ¿Por qué no compromete rnos a acompañarlos en esa aventura y, como «aventura», vivirla de manera lúdica, es decir, sintiéndonos felices de participar, jugando con los niños a la lectura de la realidad de nuestro entorno y de la realidad que nos presentan los MCS?

Estoy invitándoles, padres de familia, maestros, comunicadores sociales, profesionales en distintas disciplinas, todos los que tenemos que ver con los niños, a que asumamos nuestro papel mediador entre los niños y los MCS; entre la realidad y los niños. Hay una gran tarea por hacer y hasta ahora no se ha emprendido de veras.

Les propongo recorrer, a manera de síntesis, las cinco etapas acumulativas del proceso de la lectura dinámica de los signos que, de ponerlo en práctica en nuestras instituciones educativas, podría dar un vuelco a nuestra educación para la realidad «real» y para la realidad vehiculada a través de los MCS, pues toma la persona del niño en su totalidad para hacerla crecer y llevarla a su plenitud:

1. Educación para la objetividad: Enseña a hacer la lectura denotativa de los mensajes. Ejercita los sentidos al máximo. A través de la denotación el niño aprende a detallar, a tener en cuenta hasta los elementos aparentemente más insignificantes, pero que al formar parte de un todo, cobran un significado esencial. La realidad será siempre su marco de referencia. Por la relación que se da entre la denotación y la connotación irá reforzando el niño las bases para su futuro como científico y logrando, con las informaciones recibidas, un juego de asociaciones enriquecedoras, y no un simple cúmulo de conocimientos almacenados, sin procesar.

Si además de lo anterior, el niño ha aprendido, por ejemplo, a denotar y a connotar la gramática del lenguaje audiovisual –sonidos, expresiones, planos, angulaciones, color, tamaño, iluminación, movimientos de cámara y demás–, ejercitando de esta manera muy especial los sentidos del oído y de la vista, tendrá muchísimos más elementos para analizar los mensajes que recibe y contará con una cantidad mayor de recursos, si esta gramática la utiliza para crear sus propios mensajes, valiéndose de una cámara de vídeo, o de fotografía o de una filmadora, o de una grabadora, o de un computador, o de una hoja grande de papel.

Si los sentidos del niño se han ejercitado en la percepción consciente, no se quedará pasivo frente a las circunstancias de la vida, o a los mensajes que le llevan por medio del cine, la prensa, la radio, la televisión y el vídeo, como el simple espectador que experimenta, en forma indiferente, las sensaciones, sino que decodifica e interpreta esa realidad, poniendo en juego su inteligencia, su voluntad, su memoria y su sensibilidad.

2. Educación de la subjetividad: Orienta la realización de la lectura connotativa de los signos. Ejercita la sensibilidad, los sentimientos, las vivencias psíquicas codificadas adquiridas en el contexto cultural. Cada individuo percibe de manera diferente la realidad y los mensajes provenientes de ella; como ya había afirmado anteriormente, el contacto del yo íntimo con los objetos, las personas, los acontecimientos, etc. están condicionados por una serie de experiencias psíquicas que subjetivamente tiene cada ser humano. Esta subjetividad (connotación) puede ser aclarada magníficamente por la objetividad (denotación) descubierta a partir de la realidad.

El hogar, la escuela, el ambiente histórico social, a través de todos los tiempos y los MCS, así como la publicidad, desde sus inicios, han «impuesto» las connotaciones de quienes los presiden y conforman. Casi nadie puede escapar a la influencia de esas connotaciones, generalmente no basadas en la objetividad científica.

El enfoque antropológico de la lectura dinámica de los signos, que les propongo, nos invita a superar a nosotros, adultos, y a los niños, las connotaciones «prefabricadas». Nos lanza dialécticamente a la tercera etapa.

3. Educación para el análisis crítico: Alecciona para la reflexión penetrante. Ejercita las capacidades intelectuales. El niño que ha participado en el proceso de la lectura dinámica de los signos sabe que la denotación y la connotación, o bien la connotación y la denotación, son la base indispensable para profundizar los mensajes provenientes de la realidad o de los MCS; comprende que para asumirlos dinámicamente debe saber buscar, con el ejercicio de sus facultades intelectuales, el origen de esa realidad.

Si se trata de los mensajes de los MCS, superará las simples apariencias que hablan inmediatamente a sus sentidos y a su emotividad y descubrirá que detrás de ellas, hay una intención clara –la del emisor– que muchas veces lo único que pretende es persuadirlo con falsos halagos y expectativas o confundirlo con verdades a medias, o bien crearle complejos de superioridad o de inferioridad. Asimismo sacará mucho provecho de los mensajes que propenden a colaborar en su crecimiento personal y en el de sus semejantes. Gracias a su sentido crítico, que irá desarrollando progresivamente, detectará los diversos estereotipos vehiculados por la publicidad, las historietas, las películas, las telenovelas, los concursos, etc.

Su conciencia crítica le ayudará a descubrir los «anzuelos» con los cuales se quiere, por ejemplo, acaparar sintonía, y a elegir calidad y contenido en los programas, los periódicos, los noticieros, las películas, las historietas, la música y las demás manifestaciones audiovisuales. Si a través de la cuidadosa percepción, el niño ha hecho acopio inteligente de la información recibida, el sentido crítico le llevará a asociar integralmente lo visto u oído en los mensajes de los MCS, con otra serie de conocimientos asimilados ya con anterioridad. Éstos, a su vez, se verán enriquecidos con los aportes de los MCS.

4. Educación para la respuesta transformadora: Propicia la acción y el compromiso. Ejercita la libertad. El niño que ha contraído, desde muy pequeño, con la ayuda de los educadores, el hábito de denotar la realidad, connotarla y reflexionar sobre ella, desemboca necesariamente en un compromiso en términos de acción.

En esta acción comprometida se ejercita la libertad del hombre libre, en plenitud.

Como el niño ha tenido la vivencia de comunicación, gracias a los trabajos grupales, esenciales en la lectura dinámica de los signos, ha aprendido a escuchar al «otro» y a descubrirlo como «otro». Por esta dialogicidad se produce una actitud amorosa de encuentro, respetuoso de las características individuales, que lo llevan, por una parte, a aceptar el ritmo de las otras personas y, por otra, a incentivar acciones conjuntas que conduzcan a realizaciones originales y concretas.

Si los MCS son abordados utilizando el proceso antropológico de la lectura dinamica de los signos, tanto la familia, como la escuela, en el plano personal y grupal, podrán asumir, con el niño, un compromiso frente a los MCS. Por ejemplo, cuando se trata de estimular a los productores de los MCS por sus programas o por sus escritos o se quiere sentar la voz de protesta, por la mediocridad, la superficialidad o la falsedad de los mensajes.

Pero tanto el adulto como el niño no se contentarán con esto; presentarán soluciones alternativas valiéndose, si es posible, de los mismos lenguajes y de la misma tecnología; crearán mensajes que vehiculen los verdaderos valores humanos de manera artística, amable, graciosa, divertida, imaginativa e interesante. Es preciso acompañar a los niños en sus pequeños o en sus grandes compromisos.

5. Educación para la expresión nueva: Fomenta la creatividad. Asumir dinámicamente la realidad es la tarea dialéctica que se propone este proceso. La dinamicidad implica aquí la creatividad, con la cual el hombre se sitúa ante los acontecimientos para darles respuestas nuevas, acordes con su condición de persona en camino. El hombre sólo podrá liberarse, de hecho, cuando él sea capaz de ser el creador de sus propias expresiones.

Los MCS se presentan hoy al hombre como instrumentos con los cuales –y a través de los cuales– puede transmitir sus nuevas expresiones y significaciones. No basta, entonces, que el niño con el adulto, lea imágenes quietas, imágenes en movimiento, sonidos y signos lingüísticos, es preciso que sea capaz de comunicarse creativamente con fotografías, historietas, caricaturas, produciendo películas en vídeo o en film, programas de televisión, haciendo canciones, programas radiales, escribiendo artículos periodísticos, guiones, cuentos, etc., elaborando programas en computador, y muchas cosas más.

Todas estas creaciones podrán los adultos con los niños aportarlas a los MCS que, a su vez, se convertirán en vehículo de la «voz del niño». Hay que motivar al niño para que todas sus producciones tengan el máximo de calidad; esto se logrará en la medida en que los adultos lo acompañen respetuosamente, desde sus primeros pasos en este campo y le permitan manifestar espontáneamente sus expresiones creativas; asimismo, proporcionando al niño un entorno libre de mediocridad y de pasividad ¡Es una grande y retadora tarea la que se nos presenta a nosotros los educadores! Si queremos que los niños lleguen a ser creadores, tenemos que serlo primero nosotros. Nuestro testimonio de creatividad ante los niños será la mejor lección para lograr esta aparente pero decisiva utopía.

Todo este proceso de la lectura dinámica de los signos, eminentemente dialéctico en sus cinco etapas antes descritas, se practica, en los llamados laboratorios de educación para los medios de comunicación social.

Cada laboratorio reúne un total de 50 personas: padres de familia, maestros, educadores, líderes comunitarios, etc., durante cinco días, quienes vivencian el proceso, con la lectura dinámica de la «Realidad» y con la lectura dinámica de la «realidad» vehiculada a través de los diferentes formatos de los media.

Estos laboratorios se están realizando en Colombia y en algunas ciudades de América Latina. Se pretende preparar agentes multiplicadores del proceso de la lectura dinámica de los signos, con el fin de que ellos a su vez, acompañen a los niños y a los jóvenes a sacar el máximo provecho de los medios de comunicación social, con sentido crítico y espíritu creativo.

Con el fin de lograr una retroalimentación de los egresados de los laboratorios se edita y distribuye entre ellos el boletín Activos y creativos, cuatro veces al año y se mantiene correspondencia con los participantes.

Un llamado final: Tratemos de luchar para que no se subutilicen los medios de comunicación social. Hagamos todo lo posible para que ellos se conviertan en vehículos de personalización de niños y jóvenes.

Acompañemos a los niños y a los jóvenes a «leer dinámicamente» la realidad «real» y la realidad que le presentan los MCS. Pero, sobre todo ¡Acompañemos a los niños en la aventura maravillosa de ser personas!

Notas

1 DOMÍNGUEZ, M.J. (1985): Los niños y los medios de comunicación. Bogotá, Antares.

2 DOMÍNGUEZ, M.J. (1990): Activos y creativos con los MCS. Bucaramanga (Colombia), UNESCO.