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Revista Comunicar 8: La educación en medios de comunicación (Vol. 4 - 1997)

Aprender a ver televisión

https://doi.org/10.3916/C08-1997-16

Gustavo Hernández-Díaz

Abstract

Enseñar a ver la televisión debe ser uno de los objetivos presentes en toda escuela. En este artículo se presenta un Manual de Educación para la Televisión que contiene una propuesta metodológica para lograr que los alumnos y alumnas puedan llegar a aprender a mirar y hacer un uso racional del medio televisivo, para lo que se considera indispensable la implicación de la escuela y la familia.

Keywords

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En virtud de que los niños permanecen más tiempo frente a la televisión que en la misma escuela, hemos diseñado un Manual de Educación para la Televisión con la finalidad de adiestrar a maestros, profesores, animadores culturales, entre otros, para que enseñen a niños y adolescentes en un método de lectura activa de la televisión, dentro del Sistema escolar formal.

1. Un visión general del problema

En Venezuela, el Sistema escolar formal contempla en la asignatura de Castellano y Literatura del séptimo año del Ciclo Básico, un capítulo destinado a la Educación para los Medios (EPM). Esta iniciativa nos parece por demás encomiable; más aún si advertimos que estas prácticas educativas en muchos países no forman parte del currículum escolar.

No obstante al evaluar la EPM en la asignatura antes mencionada, hemos constatado que la misma acusa una gran deficiencia en cuanto a sus contenidos, falta de creatividad en las actividades a desarrollar por los niños en clase y ausencia de métodos para el análisis de los medios.

Aunada a esta situación, en la actualidad el Magisterio no cuenta con programas que capaciten a docentes en EPM. Esto se explica, en parte, porque la bibliografía especializada sobre el tema es escasa. No dudamos en afirmar, entonces, que lo que priva es la improvisación y de(formación) conceptual y filosófica en torno a esta modalidad pedagógica.

Con respecto a las prácticas de EPM en nuestro sistema informal de educación, éstas han sido aisladas y efímeras. Durante las décadas de los setenta y ochenta apenas llegan a la decena las experiencias y propuestas teóricasmetodológicas en este tipo de enseñanza. Estas iniciativas han surgido de grupos alternativos de comunicación, comunidades de base, centros católicos, así como también de las Universidades. Éste es el caso de la Universidad Central de Venezuela, que a través del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO-UCV) viene trabajando en esta línea de investigación desde 1990. Durante estos años de experiencia, hemos constatado que no es suficiente incentivar la percepción activa-crítica de la televisión en niños y adolescentes, dejando a un lado a los mediadores del proceso educativo (profesores, maestros, padres de familia). Así, hemos cometido el error de colocar primero la carreta y luego el caballo, por lo que esta labor educativa se pierde una vez que culminan los cursos de pedagogía para la televisión, toda vez que no existe un programa permanente de carácter holístico que abarque la escuela y la familia, como un sistema dinámico e interconectado. Nuestra preocupación apunta a la educación formal, sin perder de vista la familia, que supondría la etapa subsiguiente de nuestro proyecto. No obstante, atendiendo a la primera fase, hemos diseñado un Manual de Educación para la TV (EPATV), para formar facilitadores en el sistema escolar normado.

2. ¿Por qué se justifica la EPATV en Venezuela?

Diferentes estudios que se han realizado en el ININCO, desde 1990, han demostrado que la programación en Venezuela es sumamente violenta. Violenta, no sólo por sus contenidos en programas infantiles, seriales, noticieros, etc., sino también en los espacios publicitarios y promociones de la planta. Sobre todo en estos dos últimos géneros, imperan las escenas dosificadas de agresividad, a través de un montaje trepidante de imágenes que fraccionan epilépticamente un programa en más de 30 porciones. El peso que la difusión de crímenes, explosiones y formas encarnizadas de agresión que mantienen en la franja programática los canales de televisión, hace cada vez más remota la posibilidad de contar con programas alternativos de alta calidad, con temáticas orientadas a reforzar genuinos valores culturales. Los estudios han constatado también que aun cuando la producción nacional en algunas ocasiones supera en tiempo de transmisión a la extranjera, esto no implica que se esté abonando el terreno para el desarrollo cualitativo de una programación diversificada. La televisión venezolana limita su producción nacional fundamentalmente hacia el género informativo (noticiario, noticias, opinión, etc.), las telenovelas, los tradicionales espectáculos musicales y los juegos de envite y azar. Es notoria la ausencia de programas educativos que contribuyan a complementar el trabajo que realiza el docente en el Sistema escolar formal e informal; mientras que los programas de corte histórico, científico y geográfico tienden a ocupar un espacio cada vez más reducido en los canales de televisión.

En una reciente investigación realizada en ININCO, en el marco del proyecto institucional «Televisión y niños: comunicación y educación para la percepción activa de la TV», se pudo constatar que en un día de programación se exhibieron 2.189 actos de violencia y que la promoción de programas de planta ocupa el segundo lugar después del género argumental en cuanto a transmisión de violencia. Aquel género, en 24 horas de programación, exhibió 714 actos de violencia física, de los cuales 307 fueron por armas de fuego, 206 por puñetazos y 123 por patadas y cabezazos. El género cine presentó 737 escenas violentas, de las cuales 265 corresponden a armas de fuego, 208 a puñetazos y 131 a patadas y cabezazos. Obsérvese que en un minuto de promoción de programas se muestran más actos de violencia física que en 90 minutos convencionales de exhibición del género cine (ININCO-Fernández, 1994). A esto tenemos que añadir que los decretos y resoluciones emanados por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones de Venezuela, que norman los espacios infantiles y juveniles, son incesantemente transgredidos por la televisión pública y privada del país.

3. La propuesta: Enseñar a ver televisión

El Manual de EPATV que proponemos al Ministerio de Educación de Venezuela tiene como objetivo medular enseñar a maestros, profesores, promotores culturales en la enseñanza de la televisión, con miras a que se conviertan en multiplicadores de esta modalidad educativa en el Sistema escolar formal. A estos multiplicadores del proceso educativo los denominaremos facilitadores. Son ellos los que estimulan la dinámica de intercambio entre los participantes (educandos) sobre la base de indicaciones y herramientas conceptuales básicas para la realización de las actividades.

El Manual de EPATV se divide en dos partes. En la primera se exponen algunas orientaciones pedagógicas generales que no pretenden en ningún momento ser un mero recetario para un mejor uso de la televisión, sino que más bien son ideas, sugerencias y planes de acción que se desprenden de las experiencias que se han llevado a cabo en Latinoamérica y el mundo, y concretamente en el reciente estudio piloto que se realizó en los albergues de la Fundación del Niño, en noviembre de 19931. La segunda parte se estructura en cinco módulos temáticos que giran en torno al análisis de los sistemas visual, sonoro y narrativo de los géneros televisivos. Cada módulo, a su vez, está dividido por un programa desglosado en objetivos terminales, contenidos, actividades y recursos, así como también de un cuerpo de fichas teóricas y de respuestas para afianzar el aprendizaje de los contenidos. El Manual cuenta con una serie de lecturas complementarias que refieren a las características generales de la telenovela, la publicidad y los seriales, además de un glosario que puntualiza en los contenidos teóricos de cada módulo. Finalmente, se ha elaborado un material de apoyo audiovisual (MAAV) en el que se destacan los ejemplos más representativos de cada módulo y los segmentos a analizar en el mismo. El reto de los participantes es optimizar el MAAV sobre la base de las actividades lúdicas que se desarrollen en cada módulo.

El modelo pedagógico que proponemos en el Manual se opone al modelo autoritario, vertical y unidireccional de la educación tradicional. Este tipo de educación limita la capacidad crítica y reflexiva del alumno ya que: a) El educador es quien siempre habla y tiene la razón; b) Es quien prescribe reglas para la memorización del conocimiento y c) Es quien determina el contenido a depositar en el educando mientras que éste está condenado al silencio, es siempre quien escucha y es quien debe reproducir fielmente las nociones inculcadas por el educador. A tal efecto, el diálogo, el intercambio del consaber, la creatividad y todo indicio de reflexión, de participación y de observación lógica del fenómeno social queda sesgado.

2. La Educación para la TV no es masificada. Consideramos que los cursos de enseñanza de la televisión no deben de exceder de 20 alumnos para que todos tengan la posibilidad de intervenir. Además, el ambiente de clase debe ser adecuadamente ventilado e iluminado. Creemos que dos horas semanales de clase es un tiempo óptimo para realizar sin inconvenientes esta modalidad educativa. Por ejemplo, el docente puede administrar una hora para la exhibición de los materiales audiovisuales y la otra para que los educandos participen, confronten y realicen actividades que les permitan, bajo el monitoreo del educador, arribar a conclusiones sobre lo visionado.

3. Recomendamos que los manuales de EPATV, dirigido a niños y adolescentes, tomen en cuenta la actividad lúdica ya que representa un excelente recurso pedagógico que facilita el aprendizaje de conceptos que ostentan un alto nivel de complejidad. Nos referimos concretamente a los que pertenecen al campo de la televisión y a la semiótica de la comunicación. Asimismo, el juego estimula el ejercicio de la imaginación y de la expresión. Por ejemplo, un niño puede leer en voz alta un periódico e imaginar que lo hace en un estudio de televisión. Además, el juego contribuye a estimular la sociabilidad, la participación y el diálogo dentro de un mundo mágico de reglas.

En la actividad lúdica no hay perdedores ni ganadores. Lo que se valora es el conocimiento adquirido a través del juego y los aportes que se puedan ofrecer en torno a una problemática específica. Por otra parte, una manera de adaptar el manual al contexto del educando consiste en aplicar una encuesta que sondee sus preferencias televisivas. De esta forma, el docente garantiza la motivación en el grupo, al seleccionar el elenco de temas y de programas más apropiados para la realización de las actividades que han sido estipuladas en el curso. Para que los juegos cumplan con el objetivo de entretener y educar a la vez, deben ajustarse a una serie de variables como la edad, el sexo, el contexto sociocultural y el nivel cognitivo del educando.

4. No se concibe la EPATV sin el correspondiente apoyo audiovisual. Es como enseñar literatura sin los textos pertinentes o aprender a pintar sin pinceles. Por ello los liceos y colegios, mínimamente, tendrán que estar equipados con una videograbadora y un televisor de diecinueve pulgadas, que permita una visión óptima del material exhibido.

5. El método de enseñanza es inductivo.

A partir de la exhibición de un programa de televisión o de los segmentos más representativos del mismo, se pueden organizar una serie de actividades lúdicas orientadas a la problematización del material visionado. Con ello se estimula la curiosidad y el desarrollo de habilidades lógicas en el educando. Queda excluida la transmisión de conocimientos en forma lineal y autoritaria ya que niega la posibilidad de que se produzca el diálogo, la participación y la disertación. Posteriormente, una vez que los educandos hayan analizado y contextualizado el material televisivo, estarán en capacidad de realizar una síntesis de los aspectos más importantes que se debatieron en la reunión. Al final, el docente ayudará a aclarar los conceptos que no fueron comprendidos. De manera que no se pretende que el educador enseñe unidireccionalmente al grupo, sino que el grupo sea quien aprenda en la medida que participa en las actividades.

Señalada la estructura fundamental de la segunda parte del Manual, por razones de espacio, mostraremos los tres primeros módulos que lo componen.

4. A manera de conclusión

Concebimos la Educación para la TV como una pedagogía de carácter holístico en la que deben intervenir mancomunadamente la escuela y la familia, como principales instancias socializadoras del proceso educativo del niño y adolescente. Incentivar la actitud crítica y creativa ante el medio no es suficiente, ya que debe trascender al medio en sí, para asentarse en la realidad cotidiana, por demás compleja y conflictiva. Es importante, en este sentido, propiciar un tipo de pedagogía que contemple aspectos básicos tales como el carácter ético de la comunicación, los derechos de los usuarios en el campo de las comunicaciones, la posibilidad de formar no sólo perceptores críticos de los mensajes, sino también emisores con propuestas alternativas, que aunque sea a nivel microsocial, den cabida a otros contenidos que respondan a las genuinas necesidades de la sociedad en que vive. La competencia comunicativa hay que desmitificarla. No es patrimonio de una cofradía de especialistas provenientes de los institutos y universidades. Es por esto que el componente ético de la comunicación hay que enseñarlo y problematizarlo en el Sistema educativo formal e informal. La actitud activa y crítica es un proceso de largo alcance que debe ser comprendido en su prolija complejidad. Sectorializar el conocimiento, anclar en el mensaje omitiendo la dinámica constante de la sociedad, se erige como un craso error. Hay que comprender los medios en su relación con el Estado, la familia y la escuela. Sólo así podremos encarar el problema de la televisión y de los medios en general de manera integral. Hoy en día pienso más en una pedagogía orientada a la ecología de la comunicación, que en una EPM. Este tipo de pedagogía supone conocer los hábitos de consumo de los perceptores, hasta las implicaciones socioculturales de las nuevas tecnologías del ocio (walkman, vídeo-juegos, multimedias, vídeo-clubs). De esta forma, la familia y la escuela tendrán la posibilidad de mediar en la relación niños-televisión, niños-ecología comunicacional, con miras a que comprendan, sin aspavientos, la avasallante era de la comunicación que les ha tocado vivir.

Notas

1 Esta investigación consistió en enseñar a un grupo de niños a identificar la violencia física y verbal que se difunde por televisión. Los resultados de esta investigación fueron presentados en el V Congreso de Pedagogía de la Imagen, celebrado en La Coruña (España) en 1995.

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