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Revista Comunicar 9: Educación en valores y medios de comunicación (Vol. 5 - 1997)

Los medios de comunicación y la formación democrática

https://doi.org/10.3916/C09-1997-13

Roxana Morduchowicz

Abstract

Las manifestaciones culturales, políticas, económicas... están influenciadas, y muchas veces condicionadas, por la influencia de los mensajes emitidos por los medios de comunicación. En este sentido, se puede afirmar que existe una relación directa entre la democracia y la educación en medios de comunicación. Para fundamentar esta idea la autora se centra en el contexto argentino cuyo Programa de Educación en Medios surgió en 1984, tras ocho años de dictadura militar, precisamente como una necesidad de redemocratizar la educación.

Keywords

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Existe una relación directa entre la democracia y Educación en Medios de Comunicación. Esta afirmación fundamenta el Programa, desarrollado en Argentina, «El diario en la escuela», que surgió en 1984, tras ocho años de dictadura militar, precisamente como una necesidad de redemocratizar la educación. El interrogante central en aquel momento era cómo hacer para que niños de diez u once años, que habían vivido siempre bajo un régimen dictatorial, comprendieran el significado de la democracia o de la libre expresión.

Durante ocho años, 30.000 personas habían desaparecido justamente por reflejar sus ideas; la Constitución Nacional había sido anulada y con ella, se habían esfumado también los derechos ciudadanos; el acceso a una libre información había dado lugar a una férrea censura y las libertades públicas e individuales eran cosa del pasado. Éste fue el clima en el que habían nacido, crecido y vivido los niños que en 1984, con la recuperación democrática, tenían diez, once y doce años.

Sabíamos entonces que la nueva etapa debía ser el momento adecuado para iniciar entre los alumnos un proceso de re-socialización política, que supusiera una nueva relación entre los niños y la vida pública del país.

La continuidad democrática a través de los años no garantiza la reproducción de una cultura política democrática. Un ciudadano democrático requiere algo más que una actitud de pasiva complacencia. Un ciudadano democrático busca información, toma decisiones, participa, evalúa, juzga y objeta (Ichilov, 1990).

Se trata éste de un aprendizaje político esencial denominado «socialización política»: el proceso por el cual niños y jóvenes construyen su cultura social y política, adquieren información, incorporan valores, y desarrollan habilidades que les permiten funcionar, afectar y mejorar la vida pública de la comunidad, participar en decisiones y proponer alternativas y soluciones ante situaciones sociales nuevas, como miembros efectivos de una sociedad (Chaffee, 1989).

Una de las claves que convirtió a la socialización política en centro de atención mundial, ha sido la tendencia a relacionarla con la estabilidad política del sistema, al condicionar la democracia de un país al apoyo que ésta recibe de sus ciudadanos y que éstos aprenden cuando son niños (Sigel, Hoskin, 1991).

A partir de este objetivo central (fortalecer la formación democrática de los alumnos), ¿por qué pensar en los medios de comunicación?

Tres son los agentes que facilitan el aprendizaje político al que nos referimos: la familia, la escuela y los medios de comunicación, y aunque mencionados en último lugar ya han comenzado a desplazar al primero. ¿Por qué?

El primer contacto de un niño con el mundo de la política suele provenir de la televisión (Chaffee, 1990). Un niño en la Argentina pasa un promedio de cuatro horas diarias frente al televisor. En un año, un chico ocupa 900 horas en la escuela y 1200 frente a la televisión. Dicho de otro modo, un niño en Argentina pasa 300 horas más frente al televisor que en compañía de su maestro en clase.

Ahora bien, ¿qué sucede con la información que transmiten los medios y que los niños reciben? ¿Por qué, una vez más, pensamos en los medios de comunicación a la hora de fortalecer la formación democrática de los alumnos?

En primer lugar, convengamos que los niños y jóvenes aprenden y descubren los problemas sociales, políticos y económicos del país y el mundo a través de los medios de comunicación.

No pocas investigaciones señalan que quienes son más consumidores de noticieros televisivos y diarios están generalmente mejor informados y expresan un mayor interés por la actualidad.

El mayor contacto de los chicos con la información periodística de la televisión, la radio y los diarios, está positivamente relacionado con sus habilidades para identificar líderes, hechos, y países en las noticias.

Los medios de comunicación permiten al niño acceder a una información cotidiana, saberes socialmente significativos que ayudan a los chicos a conocer mejor la realidad social en la que están inmersos y, a partir de allí, a comprender, interpretar y participar en esta realidad.

En cuanto al diario concretamente, ¿podría él también contribuir a esta formación democrática? El periódico es un texto social. Estudios internacionales afirman que quienes son lectores de diarios tienen una mayor comprensión de la realidad.

En el diario, los hechos aparecen contextualizados y es posible encontrar diferentes visiones y versiones sobre un mismo hecho: el pluralismo ideológico como pilar y base de un aprendizaje democrático.

A través del diario, es esperable que el lector se familiarice con principios democráticos básicos: la libertad de prensa, la libre expresión y el pluralismo.

No pocas investigaciones revelaron un mayor interés de los lectores de diarios por la vida pública de la comunidad y más sensibilidad hacia temas sociales que afectan a la sociedad (German, 1991).

Los medios de comunicación proponen una visión particular del mundo y una lectura de la realidad.

Estamos en una sociedad en la que el conocimiento se ve mediatizado por los medios de comunicación. Ello supone una dependencia cada vez mayor de los medios para conceptualizar el mundo. Casi todo lo que conocemos de él, nos llega a través de los medios que construyen una imagen de él y en virtud de ella, nosotros construimos la nuestra (Fontcuberta, 1994).

Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías modifican nuestra forma de captar la realidad, la actitud ante el conocimiento e, incluso, el modo de percibir el mundo. Y es esta construcción de la realidad social a través de los medios de comunicación la que los convierte en un factor determinante en el proceso de adquisición y transmisión de conocimientos.

Frente a esta construcción y representación de la realidad a cargo de los medios, la única posibilidad de navegar con conciencia en una cultura en que es tan grande la cantidad de información, está en contar con esquemas poderosos para incorporar la información o desecharla. La escuela es, sin duda, quien debe proveer estos esquemas de procesamiento de información (Del Río, 1994).

Por eso una Educación en Medios de Comunicación está directamente relacionada con el fortalecimiento de una cultura democrática. Precisamente porque es una pregunta constante para comprender la manera en que damos sentido al mundo, y el modo en que otros –los medios– le dan sentido para nosotros.

Como dijimos, una sociedad democrática requiere de ciudadanos capaces de reflexionar sobre temas sociales que afectan cotidianamente a la comunidad, ciudadanos que puedan construir su propia opinión y participar activamente en las decisiones.

Sólo es capaz de tomar decisiones aquél que tiene información. La información es un bien social que coloca a quien la posee en una posición de privilegio respecto de quien se mantiene al margen de ella. Un cierto nivel de información es una condición necesaria para desarrollar una mejor comprensión de la realidad social: información teórica de libros especializados y, también, información cotidiana sobre hechos sociales que transmiten los medios de comunicación, saberes vinculados a la práctica social, información de la vida cotidiana, aprendizajes que permiten al individuo analizar la realidad y tomar decisiones a partir de ella.

Los medios de comunicación amplían el horizonte informativo y el mapa cognitivo de las personas. A través de los medios de comunicación, los individuos acceden a una información que va más allá de los límites geográficos de la ciudad o país y que orientan a las personas en la comprensión de su entorno social.

Por todo ello, los medios de comunicación se convierten en agentes fundamentales en la formación social y democrática de los alumnos, en la búsqueda de un ciudadano informado, crítico, sensible a los problemas de la comunidad y participativo.

Si la información puede permitirle al individuo ubicarse mejor en la realidad social y participar en decisiones, la distribución de esta información desde la escuela contribuirá también a la socialización política y a la formación de la conciencia pública de los alumnos.

Por supuesto hablamos de una información que le permita al individuo impedir posibles restricciones a su participación social y amplíe el espacio público y participativo de la población.

En fin, una información proveniente de los medios de comunicación que, incorporada a la escuela, amplíe este espacio político y contribuya a la formación de la conciencia pública, cívica, y democrática de los alumnos.

Éste ha sido el sentido del Programa de Educación en Medios de Comunicación que lanzamos en 1984, cuando la democracia retornaba a la Argentina. Éste sigue siendo el mismo desafío, trece años después.

Referencias

CHAFFEE, S. (1989): Conceptualizing political socialization. USA, Stanford University.

CHAFFEE, S. (1990): «Communication and political socialization », en Political Socialization Citizenship Education and Democracy. USA, Columbia University.

FONTCUBERTA, M. de (1994): La noticia. Pistas para percibir el mundo. Barcelona, Paidós.

ICHILOV, O. (1990): Political socialization, citizenship education and democracy. USA, Columbia University, Teachers College.

SIGEL, R. y HOSKIN, M. (1991): Education for democratic citizenship. New Jersey, Lawrence Erlbaum Associattes Publishers.