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Revista Comunicar 10: La familia y los medios de comunicación (Vol. 5 - 1998)

Prensa en clase de francés: transversalidad y educación en valores

https://doi.org/10.3916/C10-1998-20

José-Antonio Naz-Valverde

Apolonia-María Gené-Ramis

Abstract

A partir de la utilización de la prensa escrita como material de trabajo, los autores relatan la experiencia de un taller en el aula de Francés como segundo idioma, centrado en el carácter transversal que ha de tener necesariamente la educación en valores, consiguiendo dinámicas participativas y entornos globales de aprendizaje, al tiempo que la motivación de los alumnos.

Keywords

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Comunicar, contar, decir lo que hemos hecho y cómo nos ha salido. Éste es el objetivo de este artículo: haceros saber cuál ha sido el proceso que hemos seguido y cómo ha funcionado la actividad... Porque de una actividad se trata. De una actividad de formación montada para el profesorado de Francés de primero y segundo ciclo de ESO.

La actividad partió como una de las necesidades de formación sentidas por los asistentes al curso programado por el CEP de Málaga para el profesorado que ha implantado el Francés como segundo idioma.

El profesorado tenía necesidad de elaborar un material de trabajo para el aula, adaptado a sus necesidades. Entonces consideramos la posibilidad de «matar dos pájaros de un tiro»: elaborar material y hacerlo desde un prisma diferente del habitual. Nos propusimos la transversalidad y la educación en valores como objetivo de la actividad y como eje del taller de elaboración de material, además queríamos utilizar la prensa escrita como base de trabajo, porque finalmente, es en la prensa donde se encuentra una gran parte de la información necesaria. La prensa francesa es «relativamente » fácil de conseguir en Málaga, pero no lo suficiente como para pedir a los asistentes que aportaran sus periódicos –además, es bastante cara–, por lo cual la primera de las tareas de preparación fue justamente conseguir periódicos y revistas en cantidad suficiente para seleccionar material de trabajo.

Empezamos por plantear el tratamiento que podíamos y debíamos dar a la transversalidad desde el área y vimos que todos hablábamos de «transversalidad», pero que en el fondo era una palabra sin demasiado significa do, un comodín que manejábamos sin saber muy bien en qué consiste ni «cómo se come». Así pues, lo primero que había que hacer era hablar de ella. Tener claro lo que es, lo que significa para nosotros, y en función de eso preparamos un debate sobre la transversalidad y la educación en valores.

Ahí empezó la primera de las múltiples contradicciones a las que nos enfrentamos: llegamos a la conclusión de que tanto la transversalidad como la educación en valores se apoyan sobre un modelo de escuela diferente del actual, del «clásico», y necesitan un tratamiento en el centro y ¡nosotros nos proponíamos enfocarla y tratarla aisladamente, a nivel de área! Era todo lo que podíamos hacer... Hacer reflexionar sobre lo que significa en realidad y lo que supone asumirla. Para ser coherentes, eso sería más bien una tarea de Formación en Centros. En manos del área no está «cambiar el centro» y dar una alternativa al modelo actual –aunque el profesorado pueda influir– pero no por eso podíamos cruzarnos de brazos y seguir como siempre. Ser realistas y pedir lo imposible, pero mientras tanto empezar por nuestro «territorio», es decir, por el área. La transversalidad supone un modelo nuevo de trabajo basado en el análisis y en la reflexión sobre la práctica diaria. Este modelo es mucho más eficaz cuando no se realiza aisladamente, sino que es compartido por un equipo de profesores que trabajan en la misma vía, porque no sólo no mandan mensajes contradictorios a los alumnos, sino que inciden todos sobre el desarrollo de los mismos valores. Sin embargo, su ventaja radica en que no es necesario hacerlo todo de golpe ya que abarca un amplio espectro. Nosotros, desde el área, no podemos hacer cambiar a nadie, pero sí hacer ver que existe un modo distinto de enfocar la enseñanza, un enfoque que, además, es motivador para los alumnos, porque trata cuestiones que les son muy cercanas y que están en el aire, en la calle, a su alrededor... cuestiones cotidianas y normalmente problemáticas, sobre las que se promueve la reflexión y la búsqueda conjunta de soluciones, lo que lo convierte en un modelo activo e implicativo.

1. El curso y el profesorado

Establecido esto, y circunscrito definitivamente al área, organizamos un curso-taller de 40 horas de duración de las cuales 33 fueron presenciales y 7 no presenciales.

Los contenidos del curso giraron en torno a la transversalidad por una parte y, por otra, en torno al trabajo con prensa. En principio habíamos pensado trabajar los medios de comunicación en general, pero teniendo en cuenta que «quien mucho abarca, poco aprieta», consideramos más conveniente circunscribirnos al campo de la prensa escrita, es decir, al papel, con lo cual limitábamos considerablemente la amplitud del campo, y elegíamos además, lo que nos era más fácil de conseguir, porque los periódicos y revistas franceses no se encuentran en todos los kioscos, pero sí en bastantes, y además son fáciles de manejar. Así pues, dividimos la parte de prensa «de papel» en dos apartados: textos e imágenes.

La respuesta ante la convocatoria del curso fue muy positiva. Se inscribieron 45 profesores, en su mayoría de primer ciclo de ESO, todos ellos muy interesados en actualizarse en un área –la suya– que desde hacía mucho tiempo y por las circunstancias por las que ha pasado el Francés en estos últimos tiempos no impartían, pese a ser especialistas. Este curso 96/97 ha sido el curso de «la revancha» para ellos que ¡por fin! estaban dando Francés como segundo idioma en primero de ESO. Había también cinco profesores de segundo ciclo, lo cual les permitió constituir un grupo de trabajo.

En cuanto al nivel lingüístico del profesorado, era realmente heterogéneo e iba desde algunos que eran prácticamente bilingües hasta otros con cierta dificultad e inseguridad en el manejo del idioma. Se trataba de trabajar con todos y de ofrecerles además la oportunidad de «reflotar» un idioma que por falta de uso se había quedado algo maltrecho, de modo que las sesiones se plantearon en principio en francés; sin embargo, y puesto que por encima de todo se intentó primar la comunicación y la participación, los que tenían dificultades de idioma, a veces se pasaban al castellano como vehículo de expresión en los debates en gran grupo. En los grupos pequeños, normalmente se hablaba en castellano, porque el francés les sonaba artificioso y poco espontáneo.

2. El sistema de trabajo

Las sesiones de trabajo fueron de tres horas. Se estructuraron de modo que empezaban por una exposición-debate sobre cuestiones teóricas en las que se presentaron modelos de actividades a realizar con textos diversos de prensa y con imágenes de revistas y periódicos. Se les repartió una amplia documentación constituida por fichas y documentos del CLEMI y materiales de apoyo del Programa Prensa- Escuela, para complementar lo visto en las sesiones. Se les dio también, un guión para la elaboración de un dispositivo didáctico con una serie de sugerencias para la estructuración del trabajo, con los posibles pasos a seguir para la elección del valor o valores a desarrollar, los objetivos propuestos, la elección y elaboración de las actividades, los materiales necesarios para llevarlas a cabo, el proceso de evaluación, etc. En cuanto a los periódicos, se trabajó básicamente con los que se pueden conseguir en Málaga: Le Monde, Le Figaro, Libération, Les Echos... Se consigue a veces Le Canard Enchaîné, pero no fue de mucha utilidad a la hora de seleccionar material por el nivel del periódico y el tipo de lenguaje utilizado.

El gran grupo se dividió en grupos más pequeños, integrados por una media de siete-ocho personas. Las agrupaciones se realizaron espontáneamente, atendiendo tan sólo al ciclo en el que impartían clase, pero los grupos «resultaron bien»: compartían afinidades y necesidades, por lo que se pusieron rápidamente de acuerdo sobre el valor o el eje transversal que querían tratar, y estaban integrados por gente de nivel lingüístico heterogéneo, lo cual aumentaba el grado de confianza del grupo, que, caso de haber estado integrado por gente de un nivel similar, si éste hubiera sido elemental, se habría podido mostrar insegura. Estos grupos empezaron eligiendo el valor a trabajar en función de las necesidades de sus aulas y se dedicaron a elaborar «dossiers» tendentes a desarrollarlos. Eligieron las actividades y comenzó la búsqueda del material necesario en los periódicos y revistas que aportó la coordinadora del curso. Comenzaron los debates, las propuestas, las discusiones. Vinieron los momentos por los que atraviesa todo trabajo de este tipo y que van desde el desánimo de hoy porque ninguna idea parece buena ni ningún material adecuado, hasta la euforia total porque por fin «se ha dado con la tecla» y se ve todo muy claro.

3. La utilización de prensa en clase de Francés

Realmente se trataba de algo que no es que fuera muy difícil, pero sí «muy diferente», porque con el profesorado de Francés de Málaga nunca se había intentado un trabajo de este tipo. Jamás se había propuesto centrar la elaboración de un material de clase sobre la transversalidad y menos hacerlo utilizando la prensa escrita como material de trabajo. ¡Todo era nuevo! Y las cosas nuevas llevan su tiempo. Además una de las principales objeciones que se hacen al trabajo con prensa en clase de Francés es la dificultad de trabajar con periódicos en los niveles bajos, y especialmente en un nivel «cero», como es el caso del Francés como segundo idioma, tanto de primer como de segundo ciclo de ESO. Era un gran reto, y el profesorado lo aceptó. Los grupos trabajaron con mucha ilusión y ganas, y se creó entre los participantes un ambiente realmente agradable y solidario. Los grupos empezaron a funcionar con una dinámica propia, que superados los desajustes del primer momento, les llevó a organizarse el trabajo de un modo muy efectivo, pese a lo desafortunado del momento (marzo-abril) que les cogió en plenas evaluaciones, y en algunos de los días que tenían clase por las tardes y que les costaba un verdadero esfuerzo asistir a las sesiones del curso.

4. Los «dossiers»

En los grupos se elaboraron cinco «dossiers » para trabajar en el aula con los alumnos, de los cuales uno es para el segundo ciclo, y los cuatro restantes para el primero. El del segundo ciclo, pretende trabajar la tolerancia y el antirracismo y se centra sobre el problema que existe en Francia con los «sans papiers», los emigrantes ilegales. El trabajo se estructura básicamente sobre titulares de prensa y sobre imágenes.

Otro de los «dossiers» –éste y los siguientes, para el primer ciclo de ESO– se centra sobre la educación para el consumo. La idea de la que se parte es que los chavales de esta edad, a la hora de comprar, se dejan llevar por «las marcas» y el objetivo de las actividades propuestas es promover la reflexión de los alumnos a la hora de comprar y elegir ciertos productos.

Otro, surgió de un grupo en el que todos sus componentes trabajaban en escuelas en las que había problemas de violencia y de intolerancia entre los alumnos. Se titula «Voyage à la tolérance» y la tolerancia es el eje que articula todas las actividades: tolerancia entre diversas razas –en algunos de los colegios hay porcentajes importantes de niños gitanos, y/o inmigrantes, con lo cual se trata de un problema de convivencia real, no de algo que por el periódico o por la televisión se sabe que existe, pero que no pertenece a la realidad de cada día–, tolerancia entre generaciones, entre culturas, entre religiones y entre sexos.

Dos más se centraron en la educación para la salud. Uno de ellos sobre aspectos relacionados con la nutrición adecuada y otro sobre el deporte.

Cada grupo aportó su «dossier» y, luego, éstos fueron fotocopiados y distribuidos entre todos los asistentes, de modo que cada uno de ellos dispone de cara al año que viene, de un material utilizable como punto de partida para trabajar la transversalidad en la clase de Francés tomando la prensa como soporte. Pero lo más importante es que han visto que es posible elaborar actividades para alumnos principiantes partiendo de periódicos «de verdad», y que es fácil implicar al alumnado en la elaboración del propio material de trabajo, especialmente en la selección de imágenes que pueden aportar de periódicos y revistas que tienen en sus casas porque el lenguaje de las imágenes es universal... Y esto ha sido fácil de verificar, porque en algunos casos las actividades (tanto las elaboradas por el grupo, como las propuestas como modelo) han sido ya experimentadas en las aulas, (a veces incluso sin modificaciones), y el profesorado ha tenido la ocasión de comprobar con sorpresa que cumplían perfectamente los objetivos previstos.

5. Concluyendo

El valor de estos cinco «dossiers» que ellos han creado e intercambiado, es tan sólo el de servirles de ejemplo de cómo pueden proceder en lo sucesivo para trabajar la educación en valores y la transversalidad en la clase de Francés.

El profesorado ha comprobado que la prensa es un instrumento muy útil para estas cuestiones, ya que proporciona una información viva y variada y permite una explotación inmediata del tema seleccionado casi en el momento en que se está produciendo. Se trata tan sólo de elegir lo que mejor se ajuste a nuestra planificación, y tener claro el tipo de actividades que se pueden realizar según el nivel de lengua de los alumnos. Además, no requiere una preparación complicada, ni la utilización de un material sofisticado que a veces no se encuentra en los centros.

Un periódico es fácil de manejar, es un objeto familiar que los alumnos perciben como algo «serio» porque es auténtico y se aleja de los textos «prefabricados» para la clase. La prensa tiene «credibilidad», permite la inmersión lingüístico-cultural y tiene el valor añadido de suscitar interrogantes entre los jóvenes a la vez que ejercita su espíritu crítico y pone en evidencia la existencia de una pluralidad que hay que aprender a respetar en una sociedad democrática.

A modo de resumen podríamos decir que este tipo de trabajo con «dossiers» elaborados a partir de periódicos y revistas es de gran utilidad porque contextualiza y hace funcionales los aprendizajes dándoles un sentido y una aplicabilidad inmediata. Permite presentar la realidad de modo global, lo cual es básico en el aprendizaje de una lengua extranjera, y posibilita el tratamiento integrado de estrategias, procedimientos, recursos, cultura, civilización, valores... De ahí su carácter altamente educativo.

Este tipo de trabajo ha proporcionado al

profesorado confianza en las posibilidades de

elaboración de material adaptado a las necesidades

del aula. Ahora sólo queda seguir apoyándose

en un grupo para seguir investigando

y elaborando la práctica de cada día.