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Revista Comunicar 11: El cine en las aulas (Vol. 6 - 1998)

La LOGSE, una ley sin respuestas para la educación audiovisual

https://doi.org/10.3916/C11-1998-27

Rafael Soriano

Abstract

La notable incidencia de los medios de comunicación en la vida de los ciudadanos no se corresponde con el tratamiento que el Sistema educativo, y en concreto la LOGSE española, ofrecen en el aula para el análisis de la comunicación audiovisual. En este sentido, el autor de este trabajo propone una alfabetización audiovisual en la escuela para el conocimiento de la imagen y los medios de comunicación a través de una experiencia concreta en un centro educativo.

Keywords

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1. La era de la imagen

La historia de nuestra civilización ha experimentado, hasta ahora, dos olas de cambios que han supuesto modificaciones radicales, sepultando culturas y civilizaciones anteriores. Tanto la civilización agrícola como la civilización industrial, como afirma Alvin Toffer en su obra La tercera ola, ha supuesto unas convulsiones que han modificado las costumbres y el pensamiento del género humano.

En estos momentos, algo está ocurriendo en nuestra sociedad que hace presagiar otro cambio similar, se constata al analizar la civilización actual que se ha acelerado de forma vertiginosa y que, gracias a la intervención tecnológica de los mass media, se están provocando cambios que a su vez generan nuevos cambios sociales con una fuerza inusitada.

Toda persona que se pasea por las calles de una ciudad cualquiera se da cuenta de la extraordinaria proliferación y de la persistente presencia de toda clase de comunicados que llaman poderosamente su atención por sus formas, colores, letras, formas y formatos, que le siguen insistentemente a cada paso. Algo similar ocurre en el interior de nuestras casas. Un bombardeo en la más absoluta anarquía y sin interrelación va delimitando nuestros parámetros de actuación, condicionando nuestras acciones y hasta nuestro modo de pensar.

La actual profusión de imágenes y sonidos está dando lugar a un nuevo tipo de estructuras culturales y sociales que nos hace pensar en una tercera época: la era audiovisual.

Y en medio de esta encrucijada aparece la escuela que, como responsable de la formación de las futuras generaciones, se encuentra con que no tiene respuesta a los bombardeos de imágenes sonoras y visuales que, con contundencia sin precedentes, invaden la vida y sacuden la conciencia con el único fin de conseguir un consumidor accesible, fácil y poco exigente. Como decía John Gardner, «la mayoría de las instituciones tienen la estructura que fue establecida para resolver problemas que han dejado de existir y, como no podría ser de otro modo, la escuela malgasta cada día más y más energía en preparar a los alumnos para un mundo que ya no existe».

Las nuevas tecnologías atraen, abstraen y subyugan a nuestros jóvenes mientras que los profesionales de la educación asistimos temerosos a la irrupción de las tecnologías audiovisuales sin atrevernos a profundizar en su utilización y valiéndonos de ellas como soporte.

Tampoco nuestras autoridades y los próceres de la Reforma educativa han sabido cómo «hincar el diente» a las nuevas tecnologías, no pasando de ser la cenicienta en los nuevos currículos de Primaria y Secundaria.

Parece que la escuela ha perdido el tren de la historia, mira demasiado hacia atrás, quedando cada día más inadaptada a los tiempos que corren. Hasta ahora el currículum escolar se ha basado en una aprendizaje y una alfabetización lingüística-literaria, centrada en la lecto-escritura; en la reproducción y creación literaria.

Nadie se ha planteado una alfabetización audiovisual de nuestros discentes de una forma sistemática y su presencia en el currículum es más bien tangencial. Se sigue obviando que el audiovisual, por estar envolviendo de una forma atractiva diariamente y en todo lugar al niño, debe tener una presencia en la escuela y en modo alguno hace aconsejable proseguir con la infravaloración de los mass media ya que los mensajes son recibidos por nuestros alumnos con una actitud totalmente pasiva, y la función con que son considerados es de entretenimiento o pérdida de tiempo.

La comunicación audiovisual es un elemento fundamental en la cultura de nuestro tiempo y, por ello, nuestros alumnos la deben conocer y asimilar de una forma significativa y crítica ya que los medios audiovisuales: son una forma de organizar la realidad, forman parte de la vida cotidiana y del entorno, son generadores de actitudes y valores sociales, y favorecen la actitud crítica. Resultan, pues, como un punto de partida hacia la realidad concreta de cada alumno.

2. Contradicciones de la LOGSE

La LOGSE incide especialmente sobre el aprendizaje significativo. Lo define como aquel aprendizaje en el que el alumno, desde lo que sabe y gracias a la manera como el profesor (¿«sic»?) le presenta la nueva información, reorganiza su conocimiento del mundo transfiriendo ese conocimiento a otras situaciones o realidades; descubriendo los procedimientos que lo explican; lo que le proporciona una mejora en su calidad comprensiva para otras experiencias, sucesos, valores y procesos de pensamiento que va a adquirir escolar o extraescolarmente (Cuadernos para la Reforma). «El alumno que inicia un nuevo aprendizaje escolar lo hace a partir de unos conceptos, representaciones y conocimientos que ha construido en su experiencia previa y los utiliza como instrumentos de lectura e interpretación que condicionan el resultado de su aprendizaje», según César Coll.

¿Es posible comenzar un aprendizaje abstrayéndolo de todo lo que supone la cotidianidad de nuestros alumnos? ¿Si los conocimientos previos están impregnados hasta la médula de intencionalidad, valores, usos y comportamientos; influyéndonos inconscientemente, muchas veces, desde antes de nacer? ¿Se puede entender la realidad concreta de nuestros discentes sin valorar el influjo negativo que «la civilización de la esponja» impone a nuestros niños?

En nuestra sociedad hemos asimilado la presencia de los mass media como algo consustancial a nuestro devenir, algo que se da por hecho y delante de lo que no cabe nada que hacer: vemos pero no miramos, encendemos la televisión por inercia. Oímos pero no escuchamos. Al acabar un programa nos disponemos a ver otro y ello implica la no-asimilación y reflexión sobre lo que acabamos de ver. En los descansos vamos al servicio o a la cocina, como todo el mundo. Al volver comienza una nueva serie de impactos que inexorablemente recibimos con apática indiferencia

Y sin embargo esos impactos nos están condicionando culturalmente, yo diría vitalmente, e influyen en nuestra calidad de vida sin que la escuela diga nada ni la LOGSE se preocupe de estos condicionantes. Es importante asumir la importancia de estos conocimientos previos que conforman nuestro bagaje cultural activo y pasivo; tratar de detectarlo y diseñar las acciones pertinentes para facilitar su integración en el aprendizaje, para que éste resulte significativo tanto desde el punto de vista de su estructura interna como desde el punto de vista de su asimilación, buscando que el alumno, al relacionarlo con lo que conoce o necesite conocer, tenga una disposición favorable para aprender.

Intentando conseguir que el equilibrio inicial roto ante el nuevo conocimiento y los que posee el alumno se vuelva a equilibrar en un nuevo esquema mental tanto más fuerte cuantas más conexiones se hayan establecido y más comprensivamente se hayan asimilado; esta memoria comprensiva hará que los alumnos puedan realizar aprendizajes significativos por sí solos, controlando sus propios mecanismos de aprendizaje y aprendan a aprender.

Por ello, si el hecho cultural de nuestros alumnos está mediatizado e impregnado del lenguaje audiovisual, será imprescindible conocerlo y utilizarlo para entender y poder asimilar las distintas intencionalidades con las que ha sido emitido.

Es evidente, pues, que el mundo de la educación no puede estar ausente de la realidad comunicacional que impregna la vida cotidiana. Necesitamos conocer esos códigos y saberlos utilizar intentando integrarlos en el acto educativo.

El conocimiento de las herramientas de las que el lenguaje audiovisual se vale para comunicar resulta imprescindible para ese fenómeno que conocemos como alfabetización audiovisual.

1. La imagen no es la realidad. No existe la correspondencia entre el mundo real y el perceptivo; existe una mediatización del emisor con una intención determinada: económica, ideológica...

2. No es lo mismo «ver» que «mirar», ya que mientras ver implica pasividad, no crítica ni reflexión; mirar implica voluntad de reflexión y análisis.

3. Si aprendemos a mirar, estaremos capacitados, una vez concretados los elementos adecuados conformados en códigos propios, para poder utilizarlos y aprender a emitir mensajes; en definitiva, aprender a aprender.

A partir de estos presupuestos cabe concretar qué objetivos deben proponerse para conocer y utilizar estos medios dentro del currículum:

a) Conocimiento básico y suficiente de los códigos y elementos fundamentales de los medios audiovisuales.

b) Capacidad de utilización de los medios audiovisuales produciendo mensajes con diversa intencionalidad comunicativa, de acuerdo con su madurez intelectual y humana.

c) Rentabilidad propedéutica: adquiriendo procedimientos, actitudes y estrategias en las diversas situaciones del aprendizaje que sean aplicables a todo tipo de situaciones, no sólo escolares sino también extraescolares. No obstante, estos objetivos tan sólo son contemplados tangencialmente por la LOGSE, en los currículos de Infantil y Primaria, sólo en Secundaria se contemplan y como optativa, por lo que su acceso se reduce a los alumnos que voluntariamente la elijan.

3. Una escuela, de nuevo, al margen de la sociedad

El conocimiento del medio físico que la escuela ofrece a nuestros alumnos para que desarrollen la actitud de cuidado, respeto y valoración de su entorno así como la observación de los cambios y modificaciones que sufren por determinados factores no tienen ninguna relación con los parámetros sociales que en los mass media se nos ofrecen.

Los mensajes que bombardean a nuestros conciudadanos más pequeños tienen una clara intencionalidad ideológica, proselitista y comercial al margen de comportamientos éticos o escalas de valores.

El desconocimiento e ignorancia de los objetivos y finalidades de los mensajes y la poca o ninguna habilidad para poder decodificarlos nos hacen presa fácil.

El mundo que se nos ofrece raramente busca la formación integral del hombre y su crecimiento armónico tanto físico como psíquico y espiritual. Muchas son las capacidades que se desvanecen por «inútiles» dentro de nuestra estructura social donde el placer, el gusto por oír y mirar, por sentir, descubrir por elucubrar, por sentir que vas descubriendo tu propia realidad, el disfrute de cada detalle de la vida cotidiana, el valorar el silencio, la búsqueda de actitudes relajadas y receptivas a los demás, crear y recrear... son capacidades cada vez más difíciles de adquirir en un mundo frenético donde se impone la moda del «usar y tirar».

4. La alfabetización audiovisual: una utopía

En esta encrucijada la escuela tiene que reaccionar y hacer que nuestras autoridades despierten y actualicen los currículos al mundo actual.

Las nuevas tecnologías, si hasta hoy avanzan a la velocidad de la luz, su desarrollo y crecimiento va adquiriendo velocidades meteóricas pero resulta imperativo hacerlas coexistir con las técnicas anteriores que imperaban en la escuela.

No podemos vivir de espaldas al progreso y la escuela tiene que hacer frente a las nuevas incorporaciones aceptando todo lo positivo que tienen estos cambios

Si las nuevas tecnologías, hasta ahora, han creado disfunciones por haberlas ignorado, Neil Postman nos propone siete premisas a considerar por sus implicaciones en el mundo de la educación y que debemos tener presentes:

1. Todo cambio tecnológico tiene ventajas, pero debemos ser conscientes de esas ventajas: mayor información, ahorro de tiempo para la comunicación... Incuestionables ventajas y ya no es posible ignorarlas por más tiempo y que deberán orientar el aprendizaje hacia otros objetivos.

2. Las ventajas y desventajas de las nuevas tecnologías no están distribuidas justamente. Siempre existen grupos beneficiados y otros que no. Por eso, debemos entender que son mensajes determinados con clara intencionalidad y que debemos aprender a criticar estos mensajes, decodificarlos, para aceptarlos o rechazarlos tomando una actitud activa frente a ellos.

Las nuevas tecnologías implican nuevas ideas o prejuicios. Una cultura sin televisión es imaginativa, con televisión no necesariamente. No obstante, no debemos hacer Tabla rasa de los argumentos válidos hasta ahora sino buscar siempre la formación integral y el refuerzo creativo del hombre ya que sin espíritus inquietos y creativos no existirían los avances tecnológicos y no debemos ser «masas» sino personas dentro de una sociedad plural.

3. Toda nueva tecnología lleva implícita un conflicto, el conflicto del poder por el control. Si la lucha por el poder y el control de las masas no es un tema que los alumnos por sus condiciones de edad y capacidad de comprensión no alcancen a comprender sí que deben entender que de este conflicto de intereses en la escuela debe haber un ganador.

4. Los cambios tecnológicos pueden penetrar y modificar las estructuras sociales, trayendo cambios impredecibles e irreversibles. Nuestra sociedad ya no es la que era y los cambios convulsionan cada vez más. Los parámetros culturales ya no son ni la familia, ni el concepto de nación ni la escuela. Es la visión del mundo que les llega a nuestros alumnos y debemos estar abiertos para conocer, entender y analizar los mensajes.

5. Las nuevas tecnologías suelen mitificarse y aceptarse como dones de la naturaleza. Esto es peligroso ya que supone aceptarlas sin someterlas a análisis, revisiones y cambios críticos. Aquí es donde la escuela juega un papel insustituible en una sociedad en continua transformación y crisis de valores; pero para ello debemos aceptar que ya tenemos estas tecnologías mitificadas y hasta la médula ya que nos han invadido hasta el subconsciente. Sólo en la escuela podemos enseñar a decodificar imágenes y someterlas a un análisis pormenorizado desde unos presupuestos que ya tenemos establecidos como códigos de conducta en una sociedad del siglo XXI que mira desafiante al futuro y en la que el hombre debe dejar de ser el eje de la creación.

6. Las nuevas tecnologías y los medios de comunicación no son una misma cosa. Entre un medio de comunicación y su tecnología correspondiente existe una relación similar a la que existe entre la mente y el cerebro. Podemos y debemos conocerla y domarla, haciendo que se comporte debidamente. No sólo es suficiente conocer los mensajes, debemos tener la capacidad de emitirlos y ello implica conocer y poseer los mecanismos necesarios. Este trabajo debe comenzar en la escuela.

5. Nuestra respuesta: «L’ull màgic» (El ojo mágico)

En el Colegio «Ave María» de Peñarrocha de Valencia, un colegio de los ensanches de una gran ciudad, nos hemos dedicado a introducir, desde hace muchos años, el lenguaje audiovisual en el aula, el mundo de la expresión tanto plástica como dinámica en nuestro colegio. Ya hace doce años que estamos intentando que las tecnologías audiovisuales entren a formar parte del currículum escolar; por ello hemos trabajado tanto en el ámbito escolar como extraescolar y en los niveles superiores de la EGB (ahora ESO), tanto en el horario dedicado a la Educación Plástica como en el de Valenciano, como elemento de normalización lingüística.

Al darles la oportunidad a nuestros alumnos de que expresaran sus ideas a través de una cámara nos encontrábamos que los roles a imitar siempre respondían a estereotipos televisivos más o menos desafortunados y los temas coincidían con las series de moda. Era muy difícil llegar a que los alumnos expresaran algo personal, a pesar de trabajar con alumnos en todos los niveles de la expresión artística y gestual, ya que siempre caíamos en el círculo vicioso de la imitación. Notábamos que los mensajes del cine y la televisión eran percibidos como dogmáticos, cerrados y, por ello, ajenos a la crítica. Por eso, tuvimos que sistematizar el aprendizaje de la imagen en el aula de manera que los alumnos se familiarizaran con los medios audiovisuales, aprendieran a leer imágenes, fueran capaces de decodificar sus mensajes y llegaran a producirlos.

Surgió un plan de trabajo desde los más jóvenes (4 años) hasta los más mayores, (alumnos de ESO) con un único objetivo: conocer el lenguaje audiovisual y poder emplearlo para comunicarse. Nos lanzamos a una aventura llena de dificultades y que iba desde la desmitificación de la televisión y el vídeo como un «ojo mágico» que no es real porque nos muestra lo que quiere (2º de Infantil) hasta el conocimiento de la cámara, los movimientos, los planos, el uso de la luz, color... como respuesta a la necesidad de utilizar este medio de expresión por parte de los alumnos.

Nuestra propuesta es formar alumnos capaces de utilizar este lenguaje para comunicar sus mensajes y hacerlos menos dogmáticos, por ello, más críticos, abiertos a la sugerencia y a la crítica constructiva, solidarios con las necesidades de los demás y abiertos al mundo. Alumnos capaces de mirar con atención, criticar y sacar sus propias conclusiones, aceptando lo que de positivo tengan los mensajes que reciban y rehusando todo lo que de negativo se les trate de imponer. Hacerles responsables de sus propias decisiones. Mucho ha de cambiar nuestra escuela para que sea una escuela de vida y para la vida... En esa empresa la alfabetización audiovisual tiene mucho que decir. En ese reto estamos.