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Revista Comunicar 13: Comunicación, educación y democracia (Vol. 7 - 1999)

Viejas y nuevas formas de censura en la sociedad de la información

https://doi.org/10.3916/C13-1999-06

Amparo Moreno-Sardà

Abstract

Las viejas formas de censura no han desaparecido con la democracia y la consiguiente libertad de expresión, sino que han sido reemplazadas por otras que aquí se definen como autocensura. El análisis de portadas de diarios publicados en Barcelona entre 1979 y 1999 permite probar que la mirada informativa se ha tornado más restrictiva y partidista, ha dejado de atender a la mayoría de la población y de considerarla protagonista activa de la vida social, y se enfoca preferentemente a unos pocos líderes de la vida pública.

Keywords

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Veinte años después de la aprobación de la Constitución, el escaso incremento del número de lectores de periódicos indica que la democracia y la consiguiente libertad de expresión no han repercutido, como era de esperar, en un periodismo capaz de despertar mayor interés que el que suscitaba bajo la dictadura. Este balance nos hace sospechar que quizás las viejas formas de censura no han desaparecido sino que, como los virus de la gripe, han adoptado formas nuevas acaso más resistentes. Pero, ¿cuáles son estas nuevas formas de censura, si realmente existen? ¿Podemos detectar cómo operan o, al menos, sus efectos sobre la información?

1. De la censura a la autocensura

La mayoría de los estudiosos y comentaristas que han tratado el tema, han puesto el acento en el control que ejercen las empresas de los medios de comunicación, con sus intereses económicos y políticos, sobre los profesionales, marcándoles tanto informaciones de las que han de ocuparse, como otras de las que no han de hablar, y cómo han de hablar positiva o negativamente.

Se ha denunciado, también, el peso de los gabinetes de información de empresas e instituciones, que tanto han proliferado en los últimos años y han colaborado a amortiguar el paro entre los periodistas, y que funcionan como oficinas de propaganda que presionan con sus notas y dossiers; poco se ha dicho sobre si van acompañadas o no de obsequios y prebendas, y sobre si la corrupción de la vida política ha alcanzado a las empresas y profesionales de la información, y de qué forma y en qué grado.

No nos proponemos ahora, sin embargo, hacer una relación de estas situaciones en las que los viejos censores han sido reemplazados por otros que se encargan de ejercer, de forma explícita, presiones semejantes sobre la información. Y no porque consideremos que estas presiones no existen, o que no tienen suficiente peso como para ser denunciadas. Por el contrario, precisamente porque consideramos que estas presiones deberían ser denunciadas por un periodismo coherente con la libertad de expresión que la democracia proclama, hemos optado por orientar nuestra indagación hacia su aceptación por parte de los profesionales, como si de algo habitual e ineludible se tratara, y hacia las formas de censura menos explícitas: hacia las formas que adopta la autocensura interiorizada hasta el punto de asumir, como normales, restricciones a la información.

Estas restricciones son las que queremos detectar mediante el análisis de textos periodísticos. Partimos de la hipótesis de que la existencia de unas pautas comúnmente aceptadas en el enfoque y el tratamiento de la realidad social, que generan visiones sesgadas y explicaciones partidistas, indican la existencia de formas de autocensura compartidas por los periodistas, que habría que asumir para formar parte del colectivo de profesionales del periodismo, so pena de quedar fuera de la profesión. Consideramos, también, que las reglas que delimitan de qué y cómo se informa, se han hecho más restrictivas en la medida en que, en la transición de la dictadura a la democracia, se ha producido también una reorganización del mercado de trabajo y las posibilidades de integración o exclusión en la profesión.

Recordemos que en los años en torno a la aprobación de la Constitución, que hizo desaparecer las viejas formas de censura y proclamó la libertad de expresión, a lo largo de los últimos setenta y primeros ochenta, la profesión periodística experimentó una profunda reconversión. Concretamente en Barcelona supuso la desaparición de varios diarios (La Solidaridad Nacional, La Prensa, Mundo Diario, Tele Exprés, Catalunya Exprés, El Correo Catalán, El Noticiero Universal, El Diario de Barcelona). Esta drástica reducción de puestos de trabajo, en un momento en que las Facultades de Ciencias de la Información abrían las puertas a numerosos aspirantes, sólo fue parcialmente compensada por la creación de nuevos diarios (Avuí, El País, El Periódico, además de otros que no han pervivido) y el auge de los medios audiovisuales. El acceso a la profesión se tornó más dependiente de la asimilación de las pautas aceptadas por los profesionales en el enfoque y el tratamiento de la sociedad, con ligeras variaciones según las líneas de los distintos medios de comunicación.

Para poner a prueba la validez de esta hipótesis hemos explorado diarios de información general de estos últimos veinte años. Concretamente, basándonos en los planteamientos teóricos y metodológicos que hemos expuesto en La mirada informativa1, se han examinado las portadas de los ejemplares correspondientes a la primera semana de marzo de los años 1979 y 1999 de diarios que dejaron de aparecer en los años de la transición política, como Mundo Diario, El Noticiero Universal y Tele Exprés, y de otros que iniciaron su vida con la democracia, como Avuí, El País y El Periódico, así como del único que ha pervivido a estos cambios, La Vanguardia.

2. 1979: la población anónima como protagonista

Los acontecimientos destacados en las portadas de los 6 diarios de 1979 son las primeras elecciones a Cortes, tras la aprobación de la Constitución; las huelgas de panaderías, fútbol y metro, que tuvieron lugar a partir del fin de semana posterior a las elecciones; distintos actos terroristas, y otros, como la Selectividad, las manifestaciones en el barrio madrileño de Parla, una sentada de objetores de conciencia y el conflicto pesquero con Marruecos y Portugal. Veamos algunos titulares con más atención.

El principal acontecimiento de la semana es la celebración de las primeras elecciones a Cortes, tras la aprobación de la Constitución. El enfoque y el tratamiento varía a medida que, tras la jornada electoral, se dan los pasos para formar gobierno, en días posteriores. El primer día, todos los diarios consideran como protagonistas a la población que ejerce su derecho de voto. Mundo diario pone especial énfasis: «El pueblo decide hoy, cambio o continuidad. Cerca de veintisiete millones de electores acuden a las urnas para elegir unas nuevas Cortes, en los primeros comicios constitucionales... Ahora es el pueblo quien tiene la palabra... ». Un editorial invita: Votemos democracia. Una tónica similar la encontramos en la primera página de hueco de La Vanguardia, donde un escueto: «Hoy tienen la palabra los electores», se completa con nueve fotografías en las que aparecen los líderes de los distintos partidos en actos electorales, dos de ellas con gente llenando mítines. Un tono distinto se nota en El Noticiero: «España decide hoy su futuro», mientras Tele Exprés previene que «El frío puede restar votos ». Estos enunciados quedan matizados en Avuí, que titula: «La segona gran confrontació democràtica a punt», y en El País, que habla en pasiva de que «Más de veintiseis millones de españoles convocados a las urnas». Aunque al día siguiente estos diarios ponen el acento en que «la participación electoral se acercó al 70%» y en la «maduresa democràtica de tot el poble espanyol».

A partir del viernes 2 se acentúan las distintas valoraciones de los resultados y se desplaza el protagonismo hacia los partidos políticos y sus líderes. Mundo Diario abre portada proclamando la «ventaja de la izquierda en Catalunya», y a media página anuncia la posición de «UCD, por delante del PSOE», en el resto de España, mientras El Noticiero sólo destaca la «clara victoria de UCD, los centristas aventajan en 46 escaños a los socialistas». Una foto de Suárez y su esposa, votando, se completa con otras tantas fotos de los líderes. Por su parte, Avuí publica el sábado 3 una editorial sobre «L’hora de les autonomies».

El fin de semana, los análisis se centran en los líderes y negociaciones para formar Gobierno. La portada de La Vanguardia, del sábado 3, focaliza a «El vencedor, Adolfo Suárez saludando contento» y «La oposición, Felipe González». El País trata de argumentar con ecuanimidad: «La victoria de UCD (167 escaños) sitúa a Suárez en condiciones de formar un Gobierno monocolor. Los socialistas mantienen su fuerza electoral de 1977 (120 escaños)». Y destaca a los dos líderes y sus declaraciones: Suárez: «El triunfo de UCD es la consolidación de un modelo de democracia»; Felipe González: «La abstención dañó al PSOE». Los días siguientes completa el panorama político: «Los diputados de Herri Batasuna adquirirán su condición de parlamentarios... La inmunidad parlamentaria protege a Telesforo Monzón... Confirmada la retirada de Fraga de la política... ».

El segundo acontecimiento resaltado por todos los periódicos son las huelgas de panaderías, fútbol y metro. La población aparece como sujeto paciente de las decisiones de unos colectivos a los que se reconoce el derecho de huelga, aunque cause perjuicios. «Sin fútbol y sin pan, después de la huelga de ayer en el Metro», titula Mundo Diario el sábado 3. El domingo 4, «Lunes, ni Metro ni pan. Las dos huelgas están motivadas por el desacuerdo con la negociación colectiva». Y «Huelga de botas, por primera vez en el fútbol español». El martes 6, «Sigue la huelga de panaderías. El Metro ya vuelve a funcionar». Y el miércoles 7, «El Metro militarizado, a partir de esta mañana». La Vanguardia del martes 6, se posiciona: «Una huelga inédita: la del fútbol», y «Una huelga impopular: la del pan», con dos fotos y pie: «La huelga de panaderos dejó ayer a Barcelona casi sin abastecimiento de pan...». El Noticiero del jueves 1 aclara: «Huelga legal en el Metro, a partir de las 10 de esta noche». El sábado denuncia: «Barcelona sin Metro, un caos», «Hoy pararán los grandes almacenes». El lunes: «Hoy, Barcelona sin pan ni Metro, de nuevo, una ciudad incómoda». Y el miércoles explica: «Hoy, el Metro ha sido militarizado. Estaba convocada otra huelga para mañana». También Avuí pone el acento en los «colapsos circulatorios» y en la «conflictividad laboral». Mientras que Tele Exprés hace un seguimiento más imparcial: «Mañana, huelga en el Metro. Por el convenio... El lunes sin pan ni Metro... Los clubs devolvieron el dinero... Estancado el conflicto del pan... Militarización para evitar la huelga del Metro».

Varias informaciones sobre distintos actos terroristas utilizan un lenguaje menos partidista y combativo que el que había sido habitual durante la dictadura y luego se ha recuperado. El jueves 1 Tele Exprés anuncia que «ETA ha liberado a Luis Abaitúa». El Noticiero, que ha sido «Liberado el director de Michelin en Vitoria», y el viernes La Vanguardia que «Eta libera al director de Michelin». El lunes 5 Tele Exprés informa de una «Bomba contra Sears de Meridiana». El martes 6 todos los periódicos destacan el atentado contra un general en Madrid: Mundo Diario habla del «General asesinado en Madrid, acribillado en el interior de un automóvil, cerca de su domicilio ». La policía atribuye el atentado al Grapo. El País identifica: «El general Agustín Muñoz Vázquez, asesinado ayer en Madrid». Avuí habla de un «General de brigada mort en atemptat». La Vanguardia exclama: «La provocación no cesa», y el miércoles 7 destaca «El pésame de los Reyes». Ese día además, en Avuí, «Dos escamots roben una tona de goma- 2 en Pamplona». Y en El Noticiero, «De nuevo, violencia en el País Vasco». A favor de los etarras detenidos en Soria. El pie de una foto complementa: «Barricadas en la carretera de Hernani a Andoain, colocadas con motivo de la jornada de lucha convocada por Herri Batasuna y Euskadiko Esquerra, a favor de los etarras»; y «Detenidos cuatro presuntos participantes en los asesinatos de Viola y Bultó», aunque Tele Exprés habla de «Silencio policial sobre los detenidos».

En otras noticias se enfoca también a la calle, y aparece la población anónima como protagonista. El jueves 1, mientras Avuí se hace eco de «Protestes i manifestació contra la Selectivitat». Mundo Diario dice que la «Selectividad ha sido aplazada en la Universidad Central», decisión confirmada por el Rector Badía el miércoles en Tele Exprés y Avuí. El lunes 5, El Noticiero informa de un «Joven muerto por una bala de goma, en el curso de violentas manifestaciones » en Parla, un barrio de Madrid. Avuí recoge la información el martes «Un noi morí per l’impacte d’una pilota de goma». Y el martes y el miércoles, El País informa ampliamente «Nuevas barricadas en Parla tras el entierro de Ursino Gallego Antet», «Los manifestantes se enfrentaron con la policía hasta cerca de la medianoche». Tele Exprés se hace eco elmiércoles de los «Graves disturbios en un suburbio de Madrid, barricadas y hogueras en Parla», una «Sentada de objetores», el «Conflicto de pesca con Marruecos y Portugal », y el «Aumento del precio de las entradas de los cines», y algunos sucesos complementan este enfoque: «Nueve muertos al hundirse una casa», en El Noticiero del martes 6; un «Atraco en una Caja de Ahorros», en Tele Exprés del sábado 3; y el jueves, en Avuí un «Inspector de policía mort per un company de paisà», y en El País, «Inundaciones en Ohio». El cambio de horario el 1 de abril, sólo merece la atención de Tele Exprés. Las noticias sobre economía merecen menor atención: «FIAT adquirirá SEAT en tres años», «Barreiros arrendó el barco Diek Zee para transportar armas», «El barril de petróleo argelino costará 19 dólares».

Esta amplia atención hacia la vida social española contrasta con el menor interés hacia otros países. Todos destacan el «conflicto chino- vietnamita» y el viaje de Carter a Oriente Medio. El Noticiero y Avuí se hacen eco del «Referèndum per a l’autonomia en Escòcia i Gales». Y El País enfoca a un «Ex-ministro italiano a la cárcel por corrupción», «El proceso Lockheed, sentenciado ayer».

3. 1999: el protagonismo de los líderes y las instituciones

Las informaciones publicadas en las portadas de los diarios El Periódico de Catalunya y La Vanguardia, durante la primera semana de marzo de 1999, permiten advertir un cambio notable en el enfoque de la mirada informativa. En primer lugar, el enfoque hacia la población anónima como protagonista de la vida social se ha reducido cuantitativa y cualitativamente, hasta el punto de que no todos los días aparecen en La Vanguardia informaciones de este tipo. Además, los diarios analizados sólo coinciden en una información, publicada en La Vanguardia el lunes 1, «Polémica confección del calendario laboral del 2000», y en El Periódico el martes 2, «Trabajo propone que Sant Joan del 2000 no sea festivo».

Las restantes noticias de este tipo publicadas por La Vanguardia son: «Los mercados abrirán por la tarde a partir del próximo mes de mayo», «El cupón de la ONCE subirá el 10%», «Barcelona proyecta el metro de ronda», «Un año de prisión a tres profesores por la muerte de un escolar», y «Liberado el español secuestrado por la guerrilla colombiana», moda («Ideas de otoño en Milán») y fútbol («El Barça pierde empuje»). El Periódico ofrece un repertorio mayor aunque pocas veces la población anónima aparece como protagonista: «El paro baja en 20.294 personas en febrero y se sitúa en el 10’94%», «Sólo un tercio de los estudiantes de Secundaria hicieron huelga», «Los piratas del xip controlan el 70% del mercado», «Los estados de ánimo tienen un origen químico», «Campos de golf, riegos y fuentes públicas sufrirán restricciones», «Un policía saca la pistola en una protesta», «El agente encañonó a un joven que boicoteaba un mitin de Pimentel en Cornellá». En el resto, actúan las instituciones: «El uso de perdigones de plomo para cazar será restringido», «Sanidad persigue la venta ilegal de fármacos por Internet», «Pena leve por el atropello mortal frente al Fashion Café», «Un árbitro mediará en los divorcios para descongestionar los juzgados», «Sanidad propone alargar la vida de los embriones congelados », «Indemnización mínima a una menor prostituida por no ser virgen», «El peaje de la A-18 entre Rubí y Manresa también bajará ». Y un suceso: «Un enajenado mata a golpes a su mujer en Ciudad Real».

Los dos diarios coinciden en centrar su mirada preferentemente en los personajes e instituciones de la vida política, económica y cultural. Los predilectos, Pujol, CiU, el Gobierno de la Generalitat, haciendo declaraciones frente a Aznar, el PP, Maragall y los socialistas. Además, los obispos de la Conferencia Episcopal. En La Vanguardia, también Garzón, algunas instituciones económicas y financieras, Quim Monzó y María de la Pau Janer. En El Periódico, Costner y Springsteen que visitan Barcelona.

Hay más interés por otros países, pero se comparte la visión de las calles como argumento para valorar negativamente las situaciones políticas de Cuba, Uganda y Turquía. Y el interés por Mónica Lewinski.

4. Reorientación de la mirada informativa y autocensura

A pesar de que el corpus analizado es muy reducido, podemos extraer algunas conclusiones que pueden convertirse en hipótesis para una investigación más amplia y sistemática. Las informaciones de 1979 hablan de una vida social plural y dinámica, en la que participan diversos sectores sociales, institucionales y no institucionales, que debaten y negocian las reglas de juego democráticas; pero hablan también de una mirada informativa que enfoca ampliamente a lo que sucede en la calle, y de un tratamiento respetuoso con esa pluralidad. Las informaciones de 1999 indican que, veinte años después, ha cambiado la sociedad y, además, que la mirada informativa se ha restringido a las instituciones y los líderes que las gestionan; que ya no atiende a la mayoría de la población como protagonista activa de la vida social y, cuando la toma en consideración, lo hace preferentemente como receptora pasiva y paciente de decisiones institucionales.

«La cultura de masas» ha dado paso a «la sociedad de la información». La legislación y las tecnologías facilitan informar más y mejor, pero el desplazamiento de la mirada informativa pone de manifiesto que ha cambiado la posición social de los periodistas que la observan, que se han acomodado en las redacciones, ante sus ordenadores, a la espera de los comunicados propagandísticos, y que aceptan reemplazar las formas explícitas de control de la información por otras implícitas: por una autocensura cómplice que restringe la atención a lo que hacen y dicen los gestores de la vida pública y relega a la mayoría de la población a meros receptores de las decisiones de estos gestores.

Notas

1 Ver MORENO SARDÀ, A. (1998): La mirada informativa. Barcelona, Bosch.