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Revista Comunicar 13: Comunicación, educación y democracia (Vol. 7 - 1999)

La utilización del cómic en la enseñanza

https://doi.org/10.3916/C13-1999-27

Luis Miravalles

Abstract

Estamos viviendo una época de transición y crisis en la escuela. Los métodos tradicionales para la enseñanza de la Lengua requieren una mayor adaptación a las necesidades y demandas de los alumnos, que están cada vez más influenciados por el mundo de la imagen y los medios de comunicación. El autor de este trabajo, con una dilatada experiencia docente, nos propone introducir el cómic en el aula como instrumento para potenciar una nueva forma de expresión y trabajar los diferentes aspectos básicos de la expresión lingüística.

Keywords

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1. Consideración previas: hacia otra enseñanza

En algún momento, cuando el profesor se detiene a reflexionar, despojándose de su rol profesional y acercándose al punto de vista de los alumnos –algo que deberíamos realizar con mucha más frecuencia– llegamos a una conclusión bastante amarga: ellos están viviendo en un mundo tremendamente problemático, donde suceden miles de acontecimientos relacionados, sin duda, con todas las materias que estudian, pero que, sin embargo, nunca abordan en las clases, por demás casi siempre teóricas.

Los alumnos, a pesar de tantas asignaturas, continúan en la mayor desorientación frente al mundo. Poco o casi nada les han servido sus estudios de Primaria o Secundaria o incluso de la misma Universidad, para enfrentarse con la vida, con su presente y con su futuro. En definitiva, la desconexión entre la enseñanza y la vida es casi permanente motivo de desinterés en las aulas.

Merece la pena meditar, además, sobre algunos otros puntos, como el de la creatividad, el de la necesidad de una auténtica convivencia o el de la recuperación del espíritu pionero.

Una sensación de aguda crisis recorre todo el campo del aprendizaje contemporáneo. A lo largo de la Historia venimos practicando la fórmula de la transmisión de los conocimientos por el profesor (verbalismo). Hoy ya nadie pone en duda que transmitir mera información es una tarea no sólo prácticamente imposible, dada la enorme multiplicación que los conocimientos experimentan a cada instante, sino también una tarea ineficaz. Los medios técnicos de que disponemos están supliendo, con total eficacia y atracción, esa tarea de instrucción tradicional que los educadores veníamos ejerciendo. De ahí que cada vez más y con mayor intensidad se está cuestionando el papel de la enseñanza y del educador hacia el futuro.

Estamos atravesando una época de crisis, de tránsito hacia otra, y por ello los cambios son tantos y tan radicales. Acaso la tarea esencial del profesor está aquí ya sugerida: preparar a nuestros alumnos para ser creativos en una civilización donde el individuo no se sienta encajonado, robotizado y cosificado por una sociedad tecnológica y alienante. La innovación será la única forma de salir de la crisis general en la que toda la Humanidad está sumida.

2. Una nueva pedagogía de la expresión: el cómic

El cómic, relato completo de un texto, expresado en imágenes o viñetas es un producto más de nuestra época, una época donde casi todo la visual está desbancando al texto, una época donde vence la ley del mínimo esfuerzo. Es obvio que ver una escena, exige mucho menos trabajo que leer una descripción, por maravillosa que sea.

De ahí que los escritores, los amantes de la cultura, y muchos profesores también, proclamen que el cómic está fomentando el analfabetismo colectivo y contribuyendo, aún más, al abandono de la lectura. Sin embargo, no se puede ni se debe rechazar tan categóricamente un medio tan expresivo como el cómic, sin antes haber profundizado en este medio actual de comunicación que está alcanzando tiradas de millones de ejemplares y gracias al cual grandes obras de la literatura como El Quijote y hasta la misma Biblia se han difundido universalmente.

El cómic ya no es simplemente un mero entretenimiento, es otra forma de comunicación, que se inscribe en el contexto de la civilización de la imagen. También es un sistema que podríamos aprovechar notablemente desde el punto de vista pedagógico, si somos consecuentes con los aspectos de una verdadera reforma de la enseñanza, planteados en el apartado anterior. En la Reforma de la enseñanza y en sus objetivos del Área del Lenguaje, se fijan, entre otros, los siguientes: utilizar los diversos lenguajes empleados en los medios de comunicación escrita, redactando noticias, anuncios publicitarios, elaborando viñetas y textos en comics. La pobreza expresiva, actualmente, ya no es patrimonio exclusivo de los alumnos. El deterioro alcanza a todos los niveles, como se puede comprobar fácilmente. En la mayor parte de las ocasiones todo se reduce, en el mejor de los casos, al balbuceo o la confusión. Y sin embargo, resulta altamente paradójico que se dé esta mala calidad en la comunicación, precisamente cuando estamos inmersos en una civilización de la comunicación, de la palabra. La juventud actual ha sido engendrada y modelada por este mundo y si su expresión se deteriora es tal vez, porque no tiene casi nada que manifestar o porque no saben cómo hacerlo. En nuestra sociedad se habla, pero los escolares no hablan, no se manifiestan. Los modos de expresión impuestos son parte de la causa de los deterioros que aparecen en los ejercicios escolares. Sus faltas no les pertenecen por completo, son también del lenguaje social actual.

Por el momento la escuela no mejora las deficiencias provocadas por el lenguaje social, ni se muestra capaz de proponer un modelo que haga fracasar el hasta ahora impuesto. El alumno conocerá el inexorable desfile de horas y programas de los períodos lectivos, durante los cuales no aprenderá lo esencial: expresarse sin someterse a programas ni a ejercicios estereotipados. En lo referente a la enseñanza de la expresión, no pueden determinarse programas de conocimientos delimitados con precisión, como pueden hacerse con las demás ciencias del saber humano.

Los ejercicios que se realizan nunca se refieren a las exigencias de las comunicaciones reales. Nuestra lengua se enseña como una lengua muerta y la verbalización se reduce al recitado de lecciones o al análisis sintáctico de interminables oraciones que casi nada les dicen ni despiertan su interés. Se impone, pues, una pedagogía de la expresión partiendo de las necesidades e intereses reales de los alumnos. La enseñanza de nuestra lengua debe ser principalmente un entrenamiento para la comunicación.

El cómic, al suponer una síntesis de dos áreas expresivas fundamentales: la del lenguaje y la de la expresión plástica, constituye uno de los medios más completos, y su práctica sistemática, un método pedagógico muy eficaz en la enseñanza de la Lengua. Propuesto como tarea escolar, estimula el trabajo en equipo, siendo la participación del alumno mucho mayor, ya que no se limitan a escuchar o tomar apuntes, sino que aprenden a contrastar ideas, a ver los temas desde distintos puntos de vista y, en definitiva, a colaborar estrechamente con los demás.

Como es lógico, el tener que adaptar un relato escrito, obliga a una lectura previa muy detenida del texto, de modo que se lee y relee más razonadamente, y obliga además a subrayar las ideas principales, seleccionando únicamente lo que más interese para la posterior elaboración. Con esta tarea no sólo se consigue que los alumnos aprendan a resumir, sino también a pensar, huyendo de todo lo superficial y a desarrollar la imaginación. Redactar los diálogos y el título de forma muy clara y personal, sin limitarse a copiar lo ya dicho por el texto, exige también un gran esfuerzo mental de comprensión y expresión.

Se esté o no de acuerdo con este método, lo que podemos concluir es que no supone ahorro de esfuerzo, sino todo lo contrario: leer y releer un texto, realizar un buen resumen del mismo, construir los diálogos con orden, lógica y claridad, supone una serie de trabajos duros, pero, sin ninguna duda, sumamente entretenidos, y desde luego estrechamente vinculados con nuestra asignatura de Lengua.