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Revista Comunicar 15: Medios de comunicación y educación para la solidaridad (Vol. 8 - 2000)

La educación y los elementos del proceso comunicativo

https://doi.org/10.3916/C15-2000-19

Tomás Pedroso-Herrera

Abstract

En el artículo se expone la relación que existe entre las distintas concepciones de la educación y el proceso comunicativo. Atendiendo a los diferentes elementos que intervienen en todo acto de comunicación es posible comprender los diversos estadios conceptuales de la educación: la escuela tradicional estuvo siempre muy apegada al mensaje y la escuela más reciente pretendió insertarse en un contexto o en una situación determinados.

Keywords

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1. Educación y comunicación

El origen actual del concepto de educación nace de un conjunto de ideas globarizadoras que arrancan en su mayor parte de la Ilustración francesa. Estas ideas, constantemente revisadas en todo momento y analizadas con especial atención en la actualidad, pueden ser compendiadas de la siguiente manera:

1) La educación debe ser entendida en su doble sentido etimológico, es decir, debe ser utilizada para «conducir» las aptitudes de la población, consiguiendo con ello el bien de la comunidad, con lo que presenta un valor social y socializador, ya que cohesiona a los grupos sociales; sin embargo, al mismo tiempo, la educación debe entenderse en el sentido de «sacar afuera», es decir, propiciar que el individuo tenga la oportunidad de mostrar sus gustos y habilidades para alcanzar el bienestar personal.

La educación, por tanto, tiende desde su misma concepción moderna al bien global, por atender y solucionar la tensión constante que se origina entre individuo y sociedad.

2) Los bienes que se derivan de la educación no deben recaer sólo sobre una porción de individuos, sino que, utilizando recursos financiados por el grueso social, deben atender a la universalidad de la población para que las personas de cualquier extracción social puedan desarrollar sus habilidades y que éstas repercutan en beneficio de la comunidad.

3) Al igual que la separación entre Estado e Iglesia ha reportado abundantes beneficios a la sociedad, se deben perseguir esos mismos beneficios mediante la distanciación entre Iglesia y Escuela. Ello no significa que la enseñanza no deba transmitir un conjunto de valores de comportamiento o que no pueda enseñar a dis tinguir «lo bueno» de «lo malo»: la escuela buscará aquellos valores que se sustentan en la larga tradición del humanismo moralista occidental y no en el apoyo de una verdad trascendente.

4) De todo lo anterior se deduce que la educación tiene la obligación de dotar al individuo de un conjunto de conocimientos (frecuentemente inabarcables en la actualidad) y de valores que le permitan vivir (alcanzar la «felicidad» personal) y convivir (conseguir el bienestar social).

Los profesores, centrados en conseguir el desarrollo de los puntos anteriores, han basado tradicionalmente su acción en la comunicación tanto dialogada como escrita, con la cual se produce una confrontación de ideas que conduce a un conjunto de abstracciones que, a su vez, cristalizan en significados racionales sobre los que se sustentan la ciencia y la moral.

Desde el punto de vista de la teoría de la información, por tanto, todo acto educativo es por tradición un acto comunicativo, es decir, es el intercambio de información entre una fuente de información y un destino. Tradicionalmente en todo intercambio de comunicación se ha diferenciado entre una serie de elementos que definían el tipo de acto comunicativo: el emisor es la fuente de información de la que parte la iniciativa; el mensaje (que se constituirá como un código, es decir, como un conjunto de signos con un significado específico) está formado por la cantidad de información que llega al receptor, que la recoge y la interpreta. Además, para que este proceso llegue a buen fin debe existir un contacto, denominado canal, que permita el paso de la información desde la fuente de información (emisor) hasta el destino (receptor).

Sin embargo, estos puntos sobre los que se apoya la enseñanza tradicional comienzan a no ser válidos para explicar la situación actual, compuesta por unos alumnos desinteresados y por unos profesores incómodos ante nuevos valores sociales, con el consecuente grave problema del fracaso escolar, que no es otra cosa que el desacuerdo existente entre una enseñanza anticuada que no ha dejado de funcionar y una escuela, que responda a la situación actual, que no acaba de nacer. Por esto resulta esencial reflexionar sobre los procesos comunicativos que sustentan todo nuestro sistema educativo y para dilucidar cuáles son las causas de la deteriorada situación educativa actual o para comprender cuáles pueden ser las reformas que deberán ser emprendidas en el futuro.

2. La importancia del mensaje

En la escuela más tradicional, es decir, aquélla que se ha perpetuado durante la mayor parte del tiempo, el elemento educativo de más elevado rango alrededor del cual giraban todos los demás componentes ha sido, sin duda alguna, el mensaje: la cantidad de información que viajaba del emisor al receptor se ha convertido desde siempre en el centro de este tipo de procesos educativos. La calidad de enseñanza era tanto más elevada cuanto más información conocía el emisor-profesor y cuanto mejor le llegaba al receptor-alumno.

Esto supone que el profesor tiene dominio sobre un «corpus» cerrado de ideas que debe organizar con unos criterios pedagógicos mínimos para que lleguen sin deformación al alumno. Debido a esto esta enseñanza presenta tres fases fundamentales:

1) El proceso de enseñanza-aprendizaje se inicia con una explicación del profesor en la que se exponen los conocimientos adecuados a la edad del alumno.

2) El profesor encomienda al alumno la realización de un conjunto de tareas o problemas que serán resueltos poniendo en práctica los conocimientos cerrados del profesor.

3) La evaluación, mediante pruebas de medición cuantificativa, de los conocimientos acumulados.

Este tipo de enseñanza se caracteriza por:

• Ser formal, porque ninguna fase de las anteriormente expuestas puede ser modificada.

• Ser definicional, porque intenta exponer cuáles son los caracteres genéricos y diferenciales de la realidad.

• Buscar la eficacia, en el sentido de que el alumno aprenderá a ofrecer respuestas basadas en la difusión del conocimiento.

• Estar descontextualizada porque los conocimientos se transmiten y se conciben como inalterables, es decir, no influidos por el espacio o el tiempo.

3. La importancia del contexto y la situación

La enseñanza del apartado anterior se fundamentaba en las concepciones epistemológicas realistas o empiristas heredadas del siglo XIX, que se basaban en el asociacionismo: el alumno asociaba ideas que eran repetidas hasta ser memorizadas. Sin embargo, a partir de las teorías de Piaget, se ha puesto de manifiesto que el conocimiento no es el resultado de una mera copia de la realidad preexistente, sino un proceso dinámico e interactivo a través del cual la información externa es interpretada y reinterpretada por la mente que va construyendo modelos explicativos cada vez más complejos y potentes. Por esto es necesario que se desarrolle un aprendizaje significativo que tenga en cuenta los conocimientos previos de los alumnos, que no tenga un carácter exclusivamente memorístico y que, y aquí aparece la cuestión fundamental, pueda ser aplicado a otros contextos o situaciones. A esta última característica se le denomina en el ámbito de la pedagogía funcionalidad.

Originadas por la funcionalidad aparecen nuevas escuelas pedagógicas que alientan todas las reformas educativas europeas del último cuarto de siglo, basándose en una serie de premisas:

• Toda enseñanza debe ser insertada en la realidad más inmediata del alumno.

• La extracción de datos (conocimientos) se realizará mediante la observación de fenómenos, la elaboración de encuestas y entrevistas, el diseño y la realización de experiencias, etc.

• Resultará especialmente importante, pues, la interpretación y elaboración de datos, analizar gráficas, inferir con la ayuda de cuadros, mapas, esquemas, etc.

• Se tenderá al manejo de instrumentos, tanto tecnológicos como de comunicación para interpretar, describir y argumentar por medio de textos orales y escritos.

El enfoque situacional de la educación supone que se produce una contextualización de los conocimientos que lleva a la realización continua de prácticas por medio de actividades (no tareas o problemas) en las que hay una interacción entre el trabajo del alumno y el del profesor.

4. La importancia del canal

Sin embargo, en la sociedad de las telecomunicaciones y de la información, se está produciendo un nuevo avance que supera el enfoque de enseñanza situacionista en cierta medida. Con el desarrollo de los medios de comunicación y más concretamente con el formidable auge de Internet, se producirá en los próximos años una revolución que hará cambiar los objetivos y la metodología de la escuela:

• El profesor, protagonista tanto en la escuela tradicional como en la situacional, se verá privado de ser el único experto, porque los conocimientos se volverán más dispersos.

• El profesor no dispondrá de un conjunto cerrado de conocimientos que se transmitirá de quien «sabe» a quien no «sabe» porque la información será accesible en todo momento.

• Los alumnos utilizarán una metodología personal que se sustentará en la reflexión y en la investigación.

Esta revolución educativa está comenzando a ocurrir en aquellos países que tienen una educación menos rígida y estatalizada, concretamente en Estados Unidos, en Canadá y en Nueva Zelanda. En todos ellos se está produciendo un fuerte incremento de los alumnos que no son escolarizados y que aprenden en sus casas por medio de Internet, matriculados en escuelas virtuales.

Ya en 1977 se fundó un periódico que bajo el título de «Growing without schooling» y bajo la dirección de J. Holt, exponía cuáles eran los principios básicos de esta forma de enseñanza: ante la imposibilidad de que los centros estatales o privados atendieran la individualidad de cada alumno, cada padre tiene la obligación de realizar el currículo de su hijo, de manera que se adapte a cada una de las necesidades de éste: a las necesidades de personalidad, de inteligencia, ambientales, etc.

En Estados Unidos, y debido principalmente a la continua violencia que existe en las aulas, este tipo de enseñanza es cada vez más frecuente: durante el curso escolar pasado (en el que ocurrió, por ejemplo, la matanza de Denver), un total de 3.930 estudiantes, de ellos el 10% menor de diez años de edad, fueron expulsados por llevar armas de fuego a clase, entre las que se encontraban pistolas, fusiles, metralletas e, incluso, lanzagranadas. Así las cosas, miles de padres deciden educar a sus hijos en sus hogares. El Departamento de Educación de Colorado informa haber registrado el verano de 1999 un incremento del 60% en el número de familias que han optado por la educación a distancia, que, según los datos del Gobierno Federal, siguen 1,5 millones de niños y adolescentes.

Como era de esperar, este tipo de educación también comienza a aparecer en Europa: el 19 de septiembre de 1999 aparecía en el diario El País un artículo en el que se relataban los problemas entre unos padres que deseaban que su hijo recibiera clases a distancia por medio de Internet y las autoridades educativas andaluzas que lo consideraban inadecuado para el pequeño alumno. Los padres, influidos por las enseñanzas de Holt, creen que su hijo debe aprender sin el autoritarismo, la disciplina y la competitividad que suponen en la escuela. Por eso han matriculado a su hijo en el Clonlara School de Boston para que con una profesora americana con la que contacta diaria o semanalmente, se produzca el intercambio educativo según las necesidades del alumno. Por otro lado, las autoridades consideran que este sistema de educación no será ventajoso para el alumno porque se perderá la convivencia y eso le impedirá adquirir valores como el respeto mutuo o la solidaridad, además de que los estudios del alumno no tendrá ningún reconocimiento legal.

5. Conclusión

Aplicar el esquema que los lingüistas utilizan para explicar los elementos que intervienen en el proceso comunicativo, puede servir para que podamos acercarnos de una manera precisa al problema de la enseñanza. La escuela tradicional, por un lado, se basaba en la importancia del mensaje: el «lo que» era lo sustantivo en la relación entre alumno y profesor. Por otro, y de manera más reciente, lo que interesó a las investigaciones más reciente y a la escuela más novedosa fue la realidad que circundaba al proceso educativo: se trataba de incardinar los conocimientos en las estructuras mentales que ya poseía el alumno. Finalmente, y debido a la revolución mediática, el canal cobra importancia capital, es decir, el medio físico que une conocimientos y alumnos. Esta revolución está en marcha y avanza a pasos de gigante hasta el punto de que, sin duda, el papel del profesor se verá esencialmente modificado: «Un millón de aulas de EEUU inicia el curso con conexión a Internet». Esta es la noticia que apareció en El País el 21 de agosto de 1999: ¿Qué tendrán en común la enseñanza actual con la que se realizará dentro de diez años?