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Revista Comunicar 17: La comunicación de hoy: crisol de nuevos lenguajes (Vol. 9 - 2001)

La competencia comunicativa en el entorno tecnológico

https://doi.org/10.3916/C17-2001-04

Josefina Prado-Aragonés

Abstract

En este trabajo se hace una reflexión sobre la nueva realidad comunicativa en la que estamos inmersos, como consecuencia de los continuos avances tecnológicos de la informática y telemática, y sobre la necesidad de contemplarla en la enseñanza. Asimismo, se revisan las transformaciones que los elementos curriculares están llevando a cabo para adaptarse a los nuevos tiempos. Por último, se describen algunos de los recursos tecnológicos de las redes de comunicación que propician la interacción y el intercambio lingüístico y se destacan sus ventajas para el desarrollo de la íntegra competencia comunicativa del alumnado.

This paper shows a reflection on the new communication we are inmersed in due to continue advances in computers technology, which the author thinks is necessary to introduce in school. Also, it is a revision about how curricular factors are changing to march with times. Finally, she talks about the advantages that these new technologies have in order to develop linguistic competence.

Keywords

Revolución mediática, paradigmas comunicativos, enseñanza lingüística, competencia comunicativa, recursos multimedia, innovación didáctica

Media revolution, communication patterns, language learning, communication competence, new technologies, pedagogical innovation

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En el umbral de este tercer milenio estamos sumergidos en una profunda transformación tecnológica, sobre todo en lo referente a la informática, el multimedia y la telemática, que está originado espectaculares cambios sociales y culturales, especialmente en el campo de la comunicación y la información, como consecuencia de la aparición de nuevos contextos y recursos comunicativos cuyo impacto es superior al que en su momento originó la invención de la imprenta.

En la enseñanza, el surgimiento de estos recursos, basados en el uso de diferentes códigos y canales de transmisión, así como diversas y potentes formas de acceso, producción y almacenamiento de la informa-ción, está revolucionando el tradicional concepto de adquisición y transmisión de saberes (San Martín, 1995) y está planteando un importante e ineludible reto al profesorado: adaptar el currículum y los principios metodológicos que rigen el quehacer docente a los nuevos tiempos, al nuevo entorno tecnológico y mediático en el que se desenvuelve hoy día la socie dad, si se pretende ofrecer una enseñanza acorde con la realidad actual, que prepare a un alumnado capaz de desenvolverse con autonomía en la misma.

La aparición de estos nuevos entornos comunicativos y nuevas y diversas formas de interacción mediáticas y tecnológicas están alterando sensiblemente las formas de expresión y construcción del sentido, es decir, de comunicación (Prado, 1996; 1997; 2001b). En la actualidad, dicha comunicación entraña un complejo proceso en el que los códigos verbales estrictamente lingüísticos han dejado de desempeñar el papel exclusivo en el discurso y comparten su valor en la construcción del sentido con otros códigos no verbales, especialmente icónicos y multimedia, que precisan de los hablantes estrategias específicas para su adecuado uso e interpretación sémica.

Ante este nuevo paradigma comunicativo, es preciso llevar a cabo en el contexto didáctico una seria reflexión sobre las necesidades de los hablantes en la actual y futura sociedad tecnológica, así como un profundo replanteamiento de cuál debe ser la competencia comunicativa que han de desarrollar los discentes en su proceso de formación para cubrir esas necesidades. Pues, como afirma Pérez Tornero (1997), la multiplicación de usos lingüísticos, la convergencia e hibridación de códigos verbales y no verbales, los innumerables cauces de acceso y transmisión de la información y las diversas transformaciones de la enunciación lingüística y semiológica hacen necesario ampliar los límites tradicionales de dicha competencia; así, el desarrollo de las cuatro habilidades lingüísticas que la configuran debe complementarse hoy con el dominio de nuevas estrategias comunicativas y semiológicas, muy distintas a las tradicionales, adaptadas a los actuales códigos y lenguajes en contextos tecnológicos, y a las novedosas formas de selección, tratamiento e interpretación de la información; de manera que esta nueva competencia lingüístico-tecnológica permita al hablante desenvolverse con autonomía en lo que ya se denomina «un mundo cibernético virtual» (Casals y Lorenzo, 1997: 1142).

1. La enseñanza lingüística en entornos tecnológicos

Como respuesta a lo anterior, en el ámbito de la educación se está produciendo una ruptura con la organización tradicional de la enseñanza y está surgiendo un nuevo espacio didáctico, en el que, como acertadamente reconocen Aguaded y Pérez (2001: 126), «se perfila un imprescindible proceso de reconversión docente estrechamente ligado a los cambios que se van originando en nuestra sociedad conforme se va generalizando el uso de las nuevas tecnologías».

También la enseñanza de la Lengua, aunque aún tímidamente, se va adaptando a los nuevos tiempos y está empezando a modificar sus parámetros clásicos, de manera que los diversos elementos participantes en el acto de enseñanza-aprendizaje se están transformando paulatinamente y están originando un nuevo modelo pedagógico (Telenti, 2000), basado en una enseñanza más activa, flexible y personalizada, al margen de las limitaciones espacio-temporales impuestas por el aula, más acorde con los ritmos de aprendizaje y necesidades educativas individualizadas y diversificadas y más en consonancia con la nueva realidad comunicativa en la que se desenvuelve la actual sociedad de la información.

De este modo, la enseñanza a través de las redes de comunicación, tecnología informática y telemática, se está incorporando e integrando poco a poco en el currículum, y se está convirtiendo en un valioso recurso auxiliar en la enseñanza presencial, así como una nueva opción para la enseñanza a distancia y la formación permanente, nuevos modelos de educación cada vez más en auge que permiten el aprendizaje al margen de horarios lectivos rígidos y de la obligatoriedad de asistencia al aula.

Con todo, pensamos que en la enseñanza presencial los recursos tecnológicos no deben nunca suplantar el papel de la comunicación directa y real en el aula, sino convivir con ella; ni defendemos que éstos sean el remedio más eficaz para solucionar todos los problemas lingüísticos y formativos de los escolares. Simplemente afirmamos que deben contemplarse como recursos muy útiles para ampliar la capacidad comunicativa del alumnado y para desarrollar estrategias discursivas que le permitan cubrir de forma adecuada las necesidades comunicativas que nuestra sociedad está planteando de forma cada vez más acuciante. En última instancia, su incorporación a la práctica docente debe hacerse de manera reflexiva y crítica, tras sopesar sus ventajas e inconvenientes en cada contexto y situación de aprendizaje concretos.

Ahora bien, para que esta incorporación sea auténtica y no constituya un conjunto de experiencias aisladas y esporádicas, llevadas a cabo por centros avanzados o profesores innovadores, es necesario que se cumplan algunos requisitos, como éstos:

• Adecuada dotación tecnológica de los centros, de manera que las aulas dispongan de estos recursos y su utilización sea factible en cualquier momento del proceso instructivo.

• Formación tecnológica permanente del profesorado que le capacite para la utilización y aprovechamiento de estos recursos, tanto para su propia formación como para la práctica docente, y le mantenga continuamente actualizado.

• Integración de estos medios en el currículum, junto con otras técnicas y estrategias comunicativas presenciales y directas.

• Adaptación metodológica para su utilización, con diseño de estrategias y materiales adecuados a los mismos.

• Flexibilidad en el entorno de aprendizaje, que puede superar así los límites espacio-temporales impuestos por el aula.

Reflexionemos a continuación sobre las implicaciones que para cada uno de los elementos participantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje tienen los actuales entornos tecnológicos, centrándonos especialmente en la red Internet y los recursos telemáticos, y posteriormente expondremos algunas de las ventajas que, a nuestro juicio, reportan dichos entornos para el desarrollo de la competencia comunicativa y la formación lingüística.

2. El profesor competente tecnológicamente

En este proceso de transformación y adaptación educativa a los nuevos contextos tecnológicos la figura del profesor juega un papel fundamental, pues él va a ser en última instancia el responsable de dicha adaptación y el diseñador de las estrategias metodológicas para el adecuado aprovechamiento de estos recursos.

El perfil de este profesor competente tecnológicamente es más versátil que el del docente del contexto educativo tradicional; pues, frente al clásico profesor, poseedor de saberes conceptuales incuestionables, mero transmisor de conocimientos, emisor de mensajes unidireccionales carentes de interactividad, el profesor del contexto educativo tecnológico es el formador que interactúa en el aula, plantea problemas, cuestiona soluciones, coordina el trabajo en colaboración y prepara a un alumnado con capacidades comunicativas versátiles.

Las estrategias metodológicas del nuevo docente deben estar adaptadas al actual contexto comunicativo de la era de la información. La diversidad de formas, códigos y cauces comunicativos, derivados de los avances informáticos y telemáticos, exigen nuevas tácticas didácticas en la enseñanza lingüística, cuyo objetivo último debe ser lograr una completa alfabetización del alumnado, que contemple el conocimiento y dominio no sólo de códigos verbales y destrezas discursivas tradicionales, sino además de otros códigos no verbales, especialmente multimedia , cada vez más presentes en nuestro entorno social, así como las habilidades necesarias para su adecuada interpretación y uso en los actuales procesos de comunicación e información (Prado, 2001a).

En cuanto a las ventajas que el uso de las redes de la comunicación, especialmente Internet y las nuevas tecnologías telemáticas, ofrecen actualmente al docente para mejorar tanto su formación como su actividad docente e investigadora, apuntamos las siguientes:

• Acceder a cualquier rincón del mundo y a cualquier biblioteca, así como a la consulta de sus fondos bibliográficos.

• Consultar bases de datos, tanto documentales como textuales, para extraer información de todo tipo.

• Intercambiar de forma rápida información con sus alumnos y colegas en cualquier momento.

• Conocer e intercambiar fácilmente experiencias docentes, recursos didácticos y propuestas procedentes de contextos educativos de cualquier lugar.

• Extraer información actualizada y materiales reales y variados para el trabajo de aula.

• Servir de foro de discusión de diversos grupos interesados en temas concretos, tanto docentes como de investigación.

• Obtener información sobre publicaciones recientes y novedades bibliográficas de temas de interés y adquirirlas sin necesidad de desplazarse a ninguna librería.

• Difundir y acceder a las teorías y avances científicos más actuales.

• Participar de forma colaborativa en la elaboración de materiales didácticos y proyectos de equipo de contextos educativos de cualquier país.

No obstante, la utilización de estos recursos tecnológicos por parte del profesor depende, en última instancia, no sólo de su buena predisposición y adecuada formación sino de la infraestructura tecnológica de que disponga el centro y de la disponibilidad y facilidad de acceso a la misma.

3. El alumno internauta

En estos momentos, el alumnado está inmerso en un proceso de socialización y culturización en los que las nuevas formas de comunicación desempeñan un importante papel. En general, éste se está adiestrando casi de forma autónoma en el conocimiento de los nuevos códigos y formas de comunicación y está desarrollando destrezas discursivas, adaptadas a las nuevas tecnologías, paralelas a las que desarrollan en el contexto escolar, pero que nada tienen que ver con ellas (Andrea, 2000).

Sus hábitos comunicativos y formas de aprendizaje se están modificando sustancialmente: de esta manera, las charlas cibernéticas, foros de opinión, listas o grupos de noticias son los espacios comunicativos en los que cada vez con más frecuencia se desenvuelve; y los hipertextos, sus nuevas formas textuales de acceso a la información, que rebasan con mucho los límites de materiales escolares tradicionales como el libro de texto.

Indudablemente esta nueva realidad comunicativa en la que se desenvuelve el alumnado ha de ser tenida muy en cuenta en el contexto educativo a la hora de especificar los objetivos que éste debe alcanzar para lograr la formación integral que le permita ser un hablante competente en estos nuevos entornos, si pretendemos una enseñanza lingüística actualizada y funcional, en la que la realidad escolar y social marchen al unísono.

El papel del discente en el proceso educativo desarrollado en un entorno tecnológico también conlleva una sensible transformación, que precisa por parte de éste la correspondiente formación tecnológica y el dominio de determinadas destrezas de aprendizaje, muy diferentes a las habituales. Pues, frente al alumno tradicional, receptor pasivo de saberes, que veía limitado su aprendizaje a repetir de forma memorística los conocimientos que de manera cerrada e incuestionable eran impartidos por el profesor en el aula, el alumno usuario de las tecnologías digitales se convierte en el protagonista de su aprendizaje, mediante estrategias autónomas de búsqueda y selección de la información, además de nuevas y diversas estrategias interactivas de comunicación que superan los límites espaciotemporales impuestos por el contexto escolar.

Estas nuevas formas de aprendizaje se basan en la interacción y el trabajo cooperativo, fomentan la interdisciplinariedad y permiten un conocimiento más global de la realidad, es decir, conforman un aprendizaje constructivo y significativo, y además facilitan una educación con clara proyección intercultural, al haber hecho posible la relación e intercambio comunicativo con hablantes de las más diversas nacionalidades y de los lugares más recónditos del planeta. En definitiva, propician una educación sin fronteras.

Por otra parte, el uso de las tecnologías, además de fomentar la motivación, potencian la autonomía del alumno, al ofrecerle la posibilidad de adaptar el aprendizaje a sus necesidades particulares y de organizarlo en función de sus intereses, así como de controlar el desarrollo del proceso de aprendizaje en un marco de interacción y colaboración.

Entre otras ventajas, las nuevas redes de comunicación ofrecen al alumno la posibilidad de:

• Acceder fácilmente a una ingente cantidad de información textual, visual, sonora o animada sobre temas de su interés, que puede serle de gran utilidad para la elaboración de sus trabajos y para ampliar sus conocimientos.

• Comunicarse con estudiantes de su entorno o de otros centros y de otros países en su lengua materna o en otras lenguas, y satisfacer necesidades de comunicación en situaciones de la vida cotidiana.

• Intercambiar opiniones y experiencias, así como compartir ideas y recursos con alumnos de otros ámbitos y realizar aprendizajes lingüísticos y culturales contextualizados.

• Consultar a expertos.

• Acceder a múltiples recursos que facilitan la autocorrección.

• Participar en la elaboración de proyectos y trabajos comunes.

4. El ciberespacio como nuevo contexto educativo

La incorporación de las nuevas tecnologías a la enseñanza también está suponiendo un profundo cambio en los contextos de aprendizaje, hasta ahora limitados al aula física.

Por una parte, gracias a estos recursos, los procesos de enseñanza-aprendizaje son susceptibles de ser desarrollados en contextos diversos: el centro, el propio domicilio o el lugar de trabajo; por otra, las nuevas tecnologías, especialmente las redes telemáticas, han generado nuevos espacios y contextos de aprendizaje que superan los límites espaciales y temporales del aula. Se empieza a hablar del aula tecnológica, el aula sin muros (San Martín, 1995). El ciberespacio que, en opinión de Benedikt (1992), constituye un universo paralelo creado por el entorno informático y los nuevos cauces de comunicación, se ha transformado en aula virtual, lugar de encuentro y comunicación, entorno educativo sin fronteras geográficas ni culturales, nuevo contexto comunicativo en el que lo físico desaparece y permite intercambios lingüísticos y culturales más plurales y abiertos entre grupos de alumnos distanciados en el espacio, que interactúan y se comunican a través de la máquina, intercambian su información y colaboran en proyectos comunes (Andrea, 2000). Estos nuevos lugares educativos reciben diversas denominaciones, en función de los autores, como campus virtual, aula virtual, campus en línea, clase electrónica, campus electrónico (Salinas, 2000).

El acceso instantáneo a lugares distantes y fuentes de información remotas en tiempo real ofrece unas extraordinarias posibilidades formativas hasta ahora impensables. De este modo, el concepto de tiempo y espacio, coordenadas estables en el proceso de comunicación tradicional, han variado sensiblemente su valor, de manera que tiempo real y diferido y espacio real y virtual se hallan en el mismo plano, configurando un nuevo contexto comunicativo (Prado, 2001b), en el que, como afirman Gisbert y otros (1998: 131), «el tiempo es relativo y el espacio intangible». El espacio deja así de tener un único valor geográfico y físico para convertirse en un contexto abstracto e irreal de encuentro e intercambio, y el tiempo varía su sentido convencional y sus límites secuenciales para adaptarse a otro concepto de duración en consonancia con la sincronización de una comunicación virtual.

5. Los objetivos comunicativos en una sociedad tecnológica

A partir del nuevo y complejo ámbito de comunicación surgido en el actual entorno tecnológico y de las destrezas necesarias para desenvolverse y navegar por las redes de la información, los objetivos comunicativos que se deben plantear en el proceso de enseñanzaaprendizaje han de contemplar el desarrollo de capacidades acordes con las nuevas necesidades comunicativas y formativas que la sociedad actual demanda.

Dichas capacidades necesariamente rebasan los límites tradicionales de la competencia comunicativa (Canale y Swain, 1980) y configuran un nuevo concepto de competencia más amplio, en el que conflu - yen capacidades lingüísticas, semiológicas y tecnológicas. Es lo que constituye la competencia hipertextual (Andrea, 2000). El desarrollo de las mismas no gira sólo entorno al aprendizaje de conceptos y desarrollo de actitudes, sino especialmente, como apuntan Aguaded y Pérez (2001), al fomento de técnicas y procedimientos que permitan a los alumnos un uso adecuado de los nuevos recursos tecnológicos y un tratamiento crítico de la información. Éstas, a nuestro juicio, son algunas de esas capacidades:

• Conocimiento de nuevos códigos multimedia en interacción con códigos lingüísticos tradicionales.

• Estrategias para la búsqueda, selección, organización y tratamiento de la información.

• Destrezas de lectura coherente y comprensión de la información, además de expresión y elaboración, adecuada a los nuevos formatos hipertextuales utilizados por las nuevas tecnologías.

• Espíritu crítico que permita la adecuada selección y tratamiento de la información.

• Capacidad de autonomía y autogestión en el proceso de aprendizaje.

• Habilidad para la interacción, la participación activa y la toma inmediata de decisiones.

• Espíritu abierto y multicultural que posibilite la comunicación interpersonal entre hablantes de países y culturas diferentes.

• Talante participativo y trabajo en colaboración.

6. Los contenidos multimedia como integración de saberes

Quizás el elemento más llamativo del nuevo entorno de las redes de comunicación es la información ofrecida en las mismas, que de forma organizada y puede convertirse en valiosos contenidos de aprendizaje. Esta información tiene carácter global, al ofrecer de manera integrada conocimientos interdisciplinares, y su estructura y presentación se asemeja a la forma de construcción del conocimiento por la mente humana.

La cantidad y calidad de la información ofrecida por estos nuevos cauces son los dos aspectos más destacables.

En cuanto a la cantidad y el contenido de la misma, las redes de comunicación, especialmente Internet, se han convertido en una fuente inagotable y heterogénea de información, donde se puede encontrar casi todo de los temas más diversos, pues, como afirma Pérez Pérez (2000: 170), «Internet es hoy posiblemente el mayor depositario de información disponible que hay en el mundo». El acceso a fuentes de información lejanas y dispersas, hasta hace poco impensables y en muchos casos inaccesibles, es hoy una realidad gracias a los avances tecnológicos. De esta manera, a través de la red Internet podemos acceder en cualquier momento y de forma instantánea a una ingente cantidad de información: prensa digital y revistas electrónicas de temas diversos, museos, centros de información y documentación, centros de investigación, universidades, bibliotecas reales y virtuales, bases de datos documentales y textuales de todo tipo (Telenti, 2000).

Precisamente el problema más acuciante derivado del uso de estos canales tecnológicos es el excesivo volumen de información que circula a través de éstos, la cual sin duda aumentará de forma espectacular en el futuro, así como la tremenda variabilidad de la calidad de los contenidos de la misma, pues junto a gran cantidad de información rigurosa, fiable y actualizada, también aparece demasiada información inútil, de dudosa fiabilidad y ningún valor. Es lo que se denomina información «basura». De ahí la necesidad cada vez más acuciante de desarrollar en el alumnado e strategias de utilidad para la búsqueda y selección de información en la «navegación» por ese «mare mágnum» de contenidos de las autopistas de la información.

También es llamativa la increíble caducidad de esta información. La permanente actualización de las redes conlleva la incesante aparición y desaparición de páginas, con las ventajas que esto supone de saber que siempre se dispone de un material actualizado; pero, con el inconveniente de que las rutas en las que encontrar la información y la validez de los accesos nunca son seguras.

Una novedad importante es el formato y la estructura que adoptan estos contenidos, adecuados a los nuevos canales de transmisión, los cuales nada tienen que ver con los diseños textuales tradicionales. Los hipertextos y los hipermedia son los nuevos formatos en los que se integran lenguajes visuales, escritos y sonoros. Éstos permiten la interactividad total y hacen más completa, versátil y atractiva la información.

En estas nuevas formas textuales la información se estructura en páginas, con numerosos enlaces que facilitan el acceso a otras páginas, y constituyen rutas alternativas para construir el conocimiento a voluntad. Es un nuevo concepto de lectura y escritura que no se realiza de forma lineal y secuenciada, como es habitual en textos que utilizan el código escrito tradicional, sino de forma conceptual y ramificada, permitiendo seleccionar la información en función de los intereses de cada usuario.

Por último, hay que destacar las diversas posibilidades de acceso y tratamiento de la información que los recursos tecnológicos ofrecen. Pues, frente a la rigidez de los mensajes y materiales de enseñanza tradicionales, cuyo prototipo es el libro de texto, estos nuevos entornos permiten variadas formas de manipulación y ajuste de la información al disponer de herramientas que ayudan a buscar, seleccionar, recuperar, copiar, imprimir y modificar posteriormente la misma.

7. La metodología en entornos tecnológicos

La adaptación curricular a las nuevas tecnologías conlleva necesariamente un cambio metodológico, acorde con estos nuevos recursos y sus características específicas, que supone la superación del modelo pedagógico tradicional, cuyas únicas fuentes de información han venido siendo el libro de texto y el profesor.

En el momento presente es imprescindible contemplar en la práctica educativa la diversidad de recursos para la obtención y el tratamiento de la información, que de alguna manera compite con la figura y la sabiduría incuestionable del profesor y permite la construcción del conocimiento de una forma más amplia y diversificada. De este modo, la función instructora del profesor, dirigida más a orientar y coordinar, se alterna con el aprendizaje derivado de la propia actividad e interacción comunicativa del alumnado a través de la máquina.

La característica más sobresaliente de este nuevo modelo metodológico debe ser la flexibilidad. Por ello, en la práctica educativa, la integración tecnológica hace necesario que se diseñen actividades adecuadas a estos entornos y se organice el espacio y el tiempo, así como la constitución de los grupos de trabajo en función de los nuevos contextos y recursos de aprendizaje.

Teniendo esto en cuenta, el desarrollo de la competencia comunicativa debe basarse en la planificación de prácticas discursivas flexibles y abiertas, llevadas a cabo tanto en el espacio del aula como en el espacio virtual, ya que los entornos tecnológicos ofrecen múltiples posibilidades para practicar la interacción y el intercambio comunicativo, bien de forma real e instantánea entre alumnos y grupos de alumnos de diversos contextos geográficos y educativos, bien de forma simulada, mediante programas informáticos interactivos que reproducen situaciones comunicativas reales, en las que el alumno, en interacción con el programa, pone en práctica sus habilidades lingüísticas para llevar a cabo auténticos intercambios comunicativos de forma motivadora.

8. Algunos recursos tecnológicos para la comunicación

Entre los múltiples recursos tecnológicos que favorecen la comunicación, destacamos algunos de los ofrecidos por las redes y la telemática. En la actualidad, Internet ofrece diversos recursos que pueden resultar de gran interés para la enseñanza y que permiten gran adaptabilidad a las necesidades educativas personalizadas, como: fuentes de información, banco de recursos y datos, escenario para la interacción comunicativa y foros de intercambio de opiniones y experiencias. De ellos, siguiendo a Bartolomé (1999), destacamos los que ofrecen mayores posibilidades para la comunicación y la interacción lingüística: el correo electrónico, las listas de distribución (lists), los grupos de noticias (newsgroups), los foros (news) y la charla (chat). También la telemática nos ofrece un importante recurso, la videoconferencia.

Estos recursos, como señala Pérez Pérez (2000: 173), ofrecen las siguientes oportunidades comunicativas de aplicación para la enseñanza: comunicación entre alumnos, clases intergrupos, tutoría electrónica y encuentros virtuales. Revisaremos sucintamente las ventajas que el aprovechamiento de estos recursos pueden reportar para el desarrollo de la competencia comunicativa.

El correo electrónico (e-mail) es el recurso de la red que mayor uso y difusión está teniendo en la actualidad. Permite transferir e intercambiar mensajes de forma casi instantánea entre usuarios de cualquier parte del planeta, los cuales disponen de una dirección electrónica y un buzón en el que se depositan dichos mensajes. Éstos son enviados desde un ordenador personal a un ordenador central que se encarga de recoger y gestionar los mensajes recibidos y enviarlos hasta el buzón del ordenador de su destinatario. Este correo permite la comunicación de uno a uno o de uno a un grupo mediante listas de distribución entre lugares muy distantes. Permite, no sólo el envío de texto sino también se pueden adjuntar todo tipo de archivos textuales, gráficos, musicales o visuales, lo que permite un amplio intercambio de información de todo tipo de forma rápida y económica. Este recurso comunicativo está sustituyendo en gran medida al clásico correo postal y a la comunicación telefónica, por su rapidez y bajo costo, y está transformando el estilo epistolar tradicional. Estos programas de gestión de correos permiten el reenvío inmediato, la creación de agendas de direcciones, listas de distribución y llevan incorporado un editor de texto, que facilitan la edición de los mensajes recibidos y la escritura de nuevos mensajes, con múltiples posibilidades de edición y modificación, además de corrección ortográfica. Pronto el correo electrónico evolucionará hacia el correo hablado (voice-mail).

Su aprovechamiento para la enseñanza lingüística reporta indudables ventajas, pues sirve para ejercitar y mejorar las destrezas discursivas escritas, al facilitar la elaboración, manipulación y corrección de mensajes de manera sencilla, y para conocer y practicar una tipología textual concreta, el mensaje epistolar digital, con características específicas que lo diferencian del mensaje epistolar tradicional, entre las que destacaríamos la flexibilidad estructural, la brevedad y, sobre todo, la concisión.

Es un medio útil para conectar e intercambiar información de manera rápida y sencilla con personas de todo el mundo, con la posibilidad de hacerlo en tiempo real y de manera simultánea con uno o múltiples destinatarios, lo cual agiliza y abre las vías de intercambio comunicativo escrito de una forma asombrosa; de esta forma, los alumnos pueden establecer por esta vía contacto con su profesor, con compañe - ros de su centro o de otros centros o con personas de procedencia diversa de cualquier punto del planeta.

Relacionadas con el correo electrónico, las listas de distribución (lists) permiten enviar mensajes a un grupo de usuarios, cuyas direcciones electrónicas están recogidas en dichas listas; de manera que, un mensaje puede llegar simultáneamente a un gran número de receptores. Este recurso hace posible un intercambio muy dinámico de información entre grupos numerosos de usuarios interesados en mantenerse actualizados sobre un tema concreto.

Otros servicios de interés para la comunicación son: los grupos de noticias (newsgroups) y los foros (news), que hacen posible la discusión y el intercambio de opiniones en tiempo no real, mediante mensajes en torno a un tema determinado que se organizan jerárquicamente, creando líneas de pensamiento colectivo. De esta forma, se puede acceder fácilmente a temas de interés, conocer las ideas de los participantes en dichos grupos, intercambiar opiniones en torno a los mismos, participar en foros de debate, y otras formas de diálogo e intercambio comunicativo que sin duda son de gran utilidad para desarrollar destrezas discursivas escritas, así como diferentes tipos de discursos basados en el diálogo y argumentación.

La charla (chat), o tertulia cibernética, constituye otro interesante recurso para fomentar la comunicación digital. Es un sistema de comunicación sincrónico que permite el intercambio interactivo en tiempo real entre varios usuarios, los cuales pueden entrar en uno de los grupos e intercambiar opiniones con cualquiera de los interlocutores presentes en ese momento en la lista de la charla sobre un tema concreto. Este tipo de conversación digital ha neutralizado las barreras diferenciadoras de la comunicación oral y escrita, pues si en un principio ésta se realizaba sólo en forma escrita, aunque en tiempo real, en la actualidad también puede ser oral, con la posibilidad de escuchar las voces de los interlocutores, si se dispone de un micrófono adecuado, y visual, mediante una cámara adaptada al ordenador.

Los servidores de chat organizan las tertulias por secciones en función de los temas tratados en las mismas, de manera que los usuarios puedan encontrar fácilmente conversaciones sobre temas de su interés en los que desean participar.

Este recurso comunicativo, que goza de enorme aceptación entre los usuarios más jóvenes de la red, potencia enormemente el diálogo y la comunicación informal entre los participantes, que encuentran en este recurso una forma fácil de contactar con personas de cualquier punto del mundo con intereses y aficiones comunes, y un escenario idóneo para expresar de forma espontánea y desinhibida sus experiencias, pensamientos y opiniones, rompiendo las barreras sociales, espaciales y culturales. Sus posibilidades para el desarrollo de la competencia comunicativa y la actitud crítica de los alumnos son evidentes.

Por último, la videoconferencia, uno de los servicios telemáticos que en la actualidad goza de más prestigio y difusión, permite mantener reuniones y comunicación oral y visual en tiempo real entre grupos ubicados en lugares muy distantes, a través de pantallas de televisión. Sus ventajas son indudables, pues hacen posible que los participantes desarrollen una situación de comunicación oral real, viéndose e interactuando sin necesidad de compartir el mismo espacio. Los servicios telemáticos permiten a profesores y alumnos, en opinión de Jiménez (2000: 71), «establecer comunicación instantánea e intercambiar todo tipo de información: hablada, escrita, documentada, grabada, cuantitativa, gráfica y, a la vez, dominando los codificadores y descodificadores, manipularla y ajustarla a nuestros deseos». Entre las posibilidades comunicativas que este recurso ofrece, de aplicación a la enseñanza flexible y a distancia, destacamos las siguientes, siguiendo a Jesús Salinas (1999b):

• Establecer comunicación visual en tiempo real entre participantes de lugares distantes, permitiendo la interacción entre los mismos mediante el diálogo y el lenguaje corporal, lo que potencia la participación y favorece la comunicación.

• Conectar con recursos externos y acceder a instalaciones y otros medios haciendo más real, práctica y funcional la enseñanza.

• Integrar el uso de diversos medios y lenguajes, como gráficos, sonidos e imágenes, y recursos tecnológicos, como vídeo.

• Elaborar en forma cooperativa documentos y compartir material, potenciando la colaboración y el trabajo en grupo.

Frente a estas ventajas, algunas de sus limitaciones, que sin duda se superarán en un futuro próximo, son de tipo técnico: imagen borrosa o retardo en la percepción del sonido, además de su elevado costo. Aun así, es un recurso que se está imponiendo por sus enormes ventajas, especialmente en la enseñanza a distancia.

9. Posibilidades educativas de las redes de comunicación: el desarrollo de la competencia comunicativa

La utilización de las redes de la comunicación, especialmente Internet, y de los recursos telemáticos nos ofrecen, entre otras, las siguientes ventajas formativas (Pérez Pérez, 2000):

• Mayor facilidad para la comunicación interpersonal, al romper las fronteras de tiempo y espacio, lo cual permite una fácil y rápida comunicación con personas en lugares distantes. Dicha comunicación ofrece un amplio abanico de posibilidades que van desde la comunicación personalizada entre alumnos desde cualquier punto del planeta, a la comunicación entre grupos de alumnos para trabajar en común e intercambiar experiencias, pasando por la comunicación entre alumnos y profesor, en sesiones de tutoría.

• Acceso a numerosas y variadas fuentes de información, ya que a través de Internet el internauta puede acceder a cualquier lugar del mundo y a la más impresionante cantidad de información de la que nadie hubiese podido imaginar hace unos años.

• Utilización de materiales reales y variados, en distintos formatos y con lenguajes multimedia que unen texto, sonido e imagen, extraídos de fuentes variadas de forma instantánea, que fácilmente pueden ser copiados, imprimidos y adaptados para su uso en el aula.

• Aprendizaje constructivo basado en la autonomía y la interacción, a partir de los propios intereses, capacidades y motivaciones de cada uno.

• Adaptación del ritmo de aprendizaje a las necesidades individuales, permitiendo una enseñanza más personalizada, acorde con la diversidad del aula y las posibilidades de cada uno.

• Visión más global del conocimiento, frente al conocimiento parcelado tradicional, y acceso integral a saberes de distintas áreas, lo que permite realizar un aprendizaje interdisciplinar y construir el conocimiento de forma global.

• Talante multicultural y apertura hacia una educación intercultural sin fronteras, en la que el lugar de origen, el idioma, la cultura no suponen barreras infranqueables, sino fórmulas enriquecedoras de conocimiento y entendimiento.

El aprovechamiento de estos recursos reporta también indiscutibles ventajas para la formación lingüística e integral del alumnado, así como para el desarrollo de su plena competencia comunicativa. Su integración en el currículum permiten:

• Potenciar la interacción lingüística a través de las múltiples formas de comunicación que estos recursos ofrecen, así como ejercitar y mejorar las destrezas discursivas, tanto orales como escritas, desarrollando respecto a estas últimas nuevas habilidades de lectura no lineal y comprensión de textos en códigos diversos; y de escritura, mediante la elaboración, manipulación y corrección de textos.

• Adquirir mayor dominio de tipologías textuales como el diálogo, la discusión y la argumentación, participando en conversaciones, tertulias y foros de discusión.

• Fomentar la creatividad y el espíritu cooperativo, al hacer posible la elaboración de trabajos de forma conjunta.

• Desarrollar técnicas de investigación y trabajo intelectual, como la búsqueda, selección y acceso a diversas fuentes de información: bases de datos, fondos bibliográficos de bibliotecas y librerías, así como consulta de diccionarios, gramáticas y otros recursos lingüísticos.

• Mejorar el dominio de segundas lenguas, situándolas en sus contextos culturales reales, así como aproximarse al conocimiento de otras lenguas y otras culturas y desarrollar un verdadero espíritu intercultural.

• Fomentar actitudes positivas, como el sentido crítico, además del respeto y la tolerancia ante opiniones ajenas, que posibiliten el diálogo y el entendimiento entre hablantes de procedencia heterogénea.

• Estar actualizado respecto a la actividad social, cultural y literaria, mediante el acceso a revistas y periódicos digitales, catálogos de editoriales y librerías, además de páginas especializadas.

En conclusión, las redes de comunicación y los recursos telemáticos suponen un camino de comunicación abierto, cuyas consecuencias en el futuro aún no podemos vislumbrar con total claridad, pero que sin duda supondrá cambios sociales y culturales muy significativos; por ello, los docentes no podemos cerrar nuestros ojos ante tal evidencia; antes bien, debemos con buen criterio y sentido común, adaptarnos a los nuevos tiempos y aprovechar las múltiples posibilidades que estos recursos ofrecen para formar un alumnado capaz de desenvolverse de una manera competente en los nuevos ámbitos comunicativos surgidos en la sociedad de la información.

Referencias

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