Índice de volúmenes - Índice de revistas - Índice de artículos - Mapa ---- Atrás


Revista Comunicar 17: La comunicación de hoy: crisol de nuevos lenguajes (Vol. 9 - 2001)

Adolescentes: entre la escuela y el cibercafé

https://doi.org/10.3916/C17-2001-06

Silvia-Andrea Contín

Sergio Merino

Abstract

El presente artículo plantea algunos desafíos didácticos de las nuevas modalidades de interacción e intercambio oral experimentadas por los adolescentes, particularmente el «chateo» en Internet. Los autores proponen en este sentido orientaciones para el aprovechamiento didáctico de esta tecnología y esbozan seis alternativas de trabajo para experimentar en la Educación Secundaria, desde distintas áreas curriculares.

This paper shows some of the pedagogical challenges of the new forms of oral com -munication experienced by teenagers, especially chat in internet. The authors give some hints to take didactic advantage of this tecnology and sketch six proposals to work in Secondary Education from different curricular areas.

Keywords

Medios de comunicación, internet, chat, educación, interactividad

Media, internet, chat, education, interaction

Archivo PDF español

1. Escenas postmodernas y nuevos contextos de intercambio

En las pequeñas y grandes ciudades del mundo se observa cada vez con mayor evidencia una modificación de los espacios del ocio y del consumo. Lo que en épocas anteriores eran actividades de recreación: ir al cine, ir al teatro, visitar salas de arte, tomar un café en un bar, practicar deportes, actualmente se integran de una manera vertiginosa a las lógicas del consumo, a través de los shopping, hipermercados, multicines y otros espacios que concentran una gran cantidad de servicios en espacios físicamente limitados pero de alta funcionalidad para los ciudadanos en su vida cotidiana. Dentro de este fenómeno, pero de manera más particular, podemos situar la presencia de los cibercafés, sitios donde a menudo una gran cantidad de jóvenes se reúnen al finalizar la jornada escolar para mantener extensas conversaciones ciberespaciales con amigos virtuales a través del ingreso a salas de chat, integrando la salida del café con el consumo de Internet.

Algunas explicaciones a estos cambios tienen que ver con las modificaciones que se están produciendo en lo más profundo de la sociedad, ya que nos encontramos en un período de transición entre una sociedad industrial y una sociedad de la información o postindustrial.

La evolución de la sociedad industrial dio paso a que en los años sesenta se pronosticara el devenir de la civilización del ocio, fundamentada en la opulencia y disfrute del ocio en relación con la nueva pobreza, la escasez de trabajo y el papel de éste como elemento discriminatorio, la aparición del paro estructural, la reducción de la jornada de trabajo y de la semana laboral, como algunos de los elementos que caracterizan a la sociedad post-industrial.

Se constata una doble condición en el momento actual, con situaciones de globalidad y fragmentación.

En la sociedad post-industrial, de consumo y del ocio surgen estímulos, nuevas necesidades e insatisfacciones. La producción se orienta a los servicios de bienes que no son tangibles o bien son poco materiales.

En esta sociedad las claves son: la conquista del tiempo, la conquista del espacio, la reducción de las distancias y la superación de las fronteras, la disponibilidad de rentas y la capacidad de consumo y la conversión de la vacación y del viaje turístico en necesidad básica. Los viajes y el turismo global, las ciudades y los parques temáticos, la moda y la cocina, la televisión e incluso las causas sociales están convirtiéndose rápidamente en el centro de una economía cuyo objetivo comercial básico son los recursos culturales.

Estamos ante un mundo de símbolos, de redes, de conexiones e interacción. La vida cultural plantea cuestiones de acceso e inclusión y exclusión y asistimos a la «transformación del capitalismo industrial en capitalismo cultural, de mercantilización del tiempo y la experiencia humana» (Rifkin, 2000). Con la irrupción de la era del acceso, ha llegado un momento en que pagamos más por la experiencia de usar cosas que por las cosas en sí mismas.

Ahora, toda nuestra existencia está siendo mercantilizada: la comida, los bienes que producimos, los servicios que intercambiamos y la experiencia cultural que compartimos.

Así se redefinen los equipamientos recreativos y de ocio en los espacios urbanizados. Los cibercafés forman parte de esta redefinición.

El profesorado no puede permanecer ajeno a este mundo simbólico. Se trata de reconocer las transformaciones y repensar el aula, reconfigurarnos como docentes ya que, con el acceso a las nuevas tecnologías, la enseñanza habrá de parecerse más a la exploración de paisajes con temas entrecruzados en muchas direcciones y no desarrollados en una sola dirección (Landow, 1995).

A continuación analizaremos la práctica de nuevas modalidades de oralidad en el marco de los nuevos intercambios propios de la cultura adolescente y las tensiones que se plantean entre éstos y las propuestas de los centros.

2. Nuevas modalidades de intercambio oral en el ciberespacio

En la sociedad de la información las nuevas redes de comunicación, entre otras peculiaridades, reducen, o quizás sería más correcto decir eliminan, en cuanto a dimensión física, la distancia entre emisor y receptor, permitiendo una interacción comunicativa prácticamente presencial. Nacen así nuevas formas de interacción mediadas por la tecnología.

El espacio comunicativo se transforma así en un «no lugar» donde quedan abolidas las magnitudes físicas que lo determinaban anteriormente, llevando la denominación de ciberespacio.

El ciberespacio se nos presenta como un espacio de comunicación caracterizado por una red de canales de información, que se encuentran organizados de tal forma que toda la información acumulada en cada uno de los puntos, se encuentra a disposición de todos los puntos de la red, llegándolo a precisar como:«un espacio abstracto de adquisición de información, del cual surge información y se recibe información» (Mcfadden, 1994).

Dentro de este contexto, y particularmente en las salas de chat visitadas por nuestros alumnos, se producen interacciones culturales y lingüísticas que resulta interesante analizar desde una perspectiva didáctica. A continuación nos detendremos a reflexionar sobre algunos de ellos, recuperando ejemplos extraídos de la web. En las salas de chat:

• Se determinan unos agrupamientos humanos diferentes a los escolares. Estos nuevos agrupamientos significan también que los elementos culturales, en tanto identificadores de un grupo humano concreto, se redefinen bajo la óptica de estos nuevos medios, generándose situaciones de convivencia e inmersión en pautas culturales y lingüísticas diversas. Si analizamos las áreas de conversación, veremos que las opciones tienen que ver con agrupaciones generacionales, de género y sexo, geográficas, vinculares, entre una gama cada vez más amplia de posibilidades.

• Los interlocutores no precisan, para entrar en el ciberespacio comunicativo abandonar físicamente su realidad cultural histórica ni ajustarse a tiempos y temas impuestos desde afuera y por otros. En el gráfico ofrecemos un ejemplo extraído de la web que presenta las distintas áreas de conversación.

Por el contrario, el discurso oral en la escuela se encuentra en general asociado fuertemente al ámbito del aula y regulado por las intervenciones del docente en cuanto a temas, turnos de intercambio y accesos discursivos. Varias investigaciones al respecto han evidenciado la predominancia del patrón IRE (iniciación del docente, respuesta del alumno y evaluación del docente) como la modalidad más común de oralidad en clases de distintas asignaturas. Esto impide en gran medida potenciar la interacción ente alumnos y en tal sentido reduce las posibilidades de aprendizaje, participación y comprensión.

• Los interlocutores al ingresar a la sala de chat pueden seleccionar un Nichename, es decir, una denominación que diluye la significación profunda que posee el propio nombre y que permite conversar desde los parámetros de una identidad flexible y variable. Este juego se vuelve particularmente seductor en la adolescencia donde una de las cuestiones centrales tiene que ver con construir una identidad propia a partir de un proceso de múltiples y variadas identificaciones rotativas.

En el gráfico anterior de www.latinmail.com se evidencia la opción antes mencionada:

El discurso escolar expone al adolescente a comprometerse con la identidad de alumno y escinde a menudo el juego de múltiples identidades rotativas propio de esta etapa. Los condicionantes de una cultura escolar moldean modalidades de interacción social y oralidad propicias en la escuela: participar en clase con coherencia argumental y adecuación a los rituales establecidos por la cultura oficial, plantear temas en el marco de lo curricular. Los actos de habla del contexto escolar se encuentran escindidos de aquellos que practican los adolescentes en su vida cotidiana de relación.

• Los visitantes de la sala de chat no se exponen a gestionar paralingüísticamente el contacto y el conflicto. Se evidencia la incorporación de una iconografía que estandariza la complejidad que ofrecen los aspectos paralingüísticos en la comunicación oral: proxémicos, quinésicos, ápticos.

• Los visitantes de la sala de chat no están forzados a asumir la cooperación comunicativa, en el sentido que se plantea en las conversaciones cara a cara, donde es necesario iniciar, negociar el inicio, el desarrollo y el cierre en función de fines que se pretenden con esa conversación y de máximas de cantidad, calidad, relevancia y modo (Grice, 1975) o violar estas máximas en vías a «implicar sentidos no dichos».

En algunos intercambios de chat se observa que los interlocutores se permiten entre otras cosas: aportar información no siempre veraz, responder quebrando la pretendida relevancia entre una intervención y otra, iniciar y abandonar el intercambio sin ritual alguno de inicio o cierre.

Vistas estas modalidades desde un enfoque pragmático pondrían en evidencia aparentes rupturas en la cooperación comunicativa o implicaturas conversacionales. Sin embargo resulta complejo e impreciso aplicar estas categorías de análisis al desconocer las diversas intencionalidades que traen los interlocutores a la sala de chat. En algunos ejemplos como el gráfico, se observa la voluntad compartida de mantener el intercambio aunque esto se logre solamente a través de estrategias de inicio o gestión de la comunicación: «hola, hola a todos, ¿algún chico...disponible?» y no se evidencien intencionalidades de negociar nuevos temas para lograr avances en el desarrollo de la conversación.

3. Contrastes con el discurso escolar

Las características antes expuestas son tan sólo algunas de las que pueden observarse. Si se analiza este tipo de intercambios desde la lógica de la interacción en el ámbito escolar es posible encontrar una serie de calificativos desvalorizantes: poco comprometida, light, carente de temas de diálogo, entre otros. Sin embargo los profesores como comunicadores no deberíamos permanecer al margen de estos nuevos espacios de intercambio, a veces más frecuentados que nuestras propuestas de oralidad. Nuestros prejuicios hacia estos espacios constituyen elementos obstaculizadores de la tarea educativa. Consideramos que despojarse de prejuicios y observar los hábitos comunicativos de nuestros alumnos resulta importante, como así también replantearse dos cuestiones centrales: ¿qué discursos orales impone la cultura escolar? y ¿de qué modo los centros pueden asumir y rentabilizar a sus propósitos las nuevas modalidades de intercambio, particularmente los chat?

La Enseñanza Secundaria se ha ocupado residualmente de desarrollar en los alumnos capacidades de intercambio oral que permitan el desarrollo de la competencia comunicativa en ámbitos variados de interacción.

La supremacía de la lengua escrita ha llevado a que la práctica de la oralidad a menudo resulte esporádica, no sistemática, descontextualizada, excesivamente referenciada a la escritura, en síntesis poco funcional y productiva a los fines del mejoramiento de los usos sociales de la lengua.

Esta desatención se profundiza aún más si consideramos que las prácticas orales hasta ahora asumidas, en la mayoría de los centros se llevan a cabo dentro de los espacios físicos convencionales y al margen de las grandes provocaciones que esta sociedad tiene para con los jóvenes: «el gusto por chatear» con el que se identifican muchos de nuestros alumnos.

4. Incorporación didáctica de los nuevos intercambios en distintas áreas

La incorporación de las nuevas modalidades de oralidad nos lleva a pensar prácticas mediadoras que se orienten al aprovechamiento educativo de las rutinas comunicativas que eligen algunos adolescentes: chatear. Algunos criterios para la incorporación del trabajo con chat pueden ser los siguientes:

• Partir en la totalidad de los casos de los hábitos comunicativos de los alumnos ya que la negación de los mismos y la imposición de la cultura comunicativa del profesor puede ser el primer obstáculo de la tarea.

• Diseñar experiencias donde el intercambio oral posea sentido en sí mismo y no se vea sometido necesariamente a los rituales de la escritura.

• Complementar este tipo de intercambios con interacciones orales cara a cara.

• Proponer el chateo atendiendo a los intereses reales de los adolescentes y canalizar a través del mismo proyectos que resulten significativos para ellos.

• Utilizar el chateo como estrategia de ampliación de la comunidad académica de referencia de los alumnos, generando intercambios con compañeros de distintos lugares del mundo y estimulando el trabajo cooperativo.

• Identificar en el espacio globalizado del chat , los rasgos personales de identidad desde los cuales cada uno se dispone a interactuar con los otros, como así también los rasgos comunes.

• Desarrollar un acceso crítico al chat, analizando el mismo desde diversos puntos de vista: vinculares, comunicativos, socioculturales.

• Proponer el uso educativo del chat como estrategia incorporada a lo curricular y planificada sistemáticamente en el centro.

• Equilibrar actividades de chateo y análisis de intervenciones en salas de chat, como así también actividades de acceso libre a las salas de chat y acceso con fines didácticos.

A continuación proponemos cinco alternativas de trabajo que permiten incorporar el chat con su potencial educativo en los centros de educación secundaria en distintas áreas de estudio:

Práctica 1: Proyectos en el chat

• Objetivo: Chatear para intercambiar conocimientos o proyectos sobre temas que se estén desarrollando en el marco del desarrollo curricular del centro.

• Descripción: Esta alternativa puede aplicarse desde cualquier área y resulta interesante para que los adolescentes se encuentren con compañeros de distintos lugares del mundo y compartan saberes y posibles proyectos escolares, ampliando su comunidad académica de referencia: el aula y el centro.

• Actividades: seleccionar un tema de investigación, navegar por Internet y vincularse con personas que investiguen el tema en cuestión, acordar encuentros en salas de chat , conversar sobre el tema en co mún en la sala de chat seleccionada, poner en común en el aula el resultado de los intercambios sostenidos por los distintos miembros del grupo, armar en el aula una red de personas que trabajan los temas en cuestión en distintos lugares del mundo.

Práctica 2: ¿Cómo nos comunicamos en el chat ?

• Objetivo: Reflexionar y estudiar los procesos comunicativos que se operativizan en las salas de chat

• Descripción: Esta alternativa se orienta al análisis de los usos lingüísticos que tienen lugar en las salas de chat, desde una perspectiva comunicativa y funcional. Puede trabajarse en relación con el área de lengua, considerando diversas variables del proceso.

• Actividades: Ingresar cada alumno a una sala distinta de chat, pertenecientes a páginas y áreas diversas, capturar usando «Alt + impr pant» un fragmento de conversación del chat visitado, analizar en grupos de cuatro integrantes los siguientes aspectos:

– ¿Qué aspectos comparten los participantes?

– ¿Qué tipo de autonomía comunicativa tienen?

– ¿Qué intencionalidades comunicativas tienen los participantes?

– ¿Hay adaptación a la situación comunicativa que determina la sala y el ámbito elegido?

– ¿Qué variedades de lengua y registros se observan?, ¿dificultan o facilitan el intercambio?, ¿por qué?

– ¿Hay coherencia en la organización y desarrollo de la conversación (preparación, apertura, orientación, objeto de la conversación, conclusión, terminación).

– ¿Cómo funciona la negociación de turnos de intercambio?

– ¿Por qué hay incorporación de iconografía en la conversación?

– ¿Qué significados explícitos y no explícitos pueden observarse en la conversación?

– Elaborar un informe escrito para poner en común los aportes del grupo.

– Debatir las conclusiones de los distintos grupos.

Práctica 3: Conocernos en la red

• Objetivo: Reflexionar y analizar críticamente los vínculos que se crean y sostienen en las salas de chat.

• Descripción: Esta alternativa resulta valiosa para ser abordada desde el campo de la Psicología y pretende analizar los vínculos amistosos y amorosos que se mantienen a través de las salas de chat, sus limitaciones y posibilidades, como así también fomentar un sentido crítico para asumir este tipo de relaciones.

• Actividades: Ingresar cada alumno a una sala distinta de chat, pertenecientes a páginas y áreas diversas, capturar usando «Alt + impr pant» un fragmento de conversación del chat visitado, analizar en grupos de cuatro integrantes los siguientes aspectos:

– ¿Cómo se relacionan las personas?

– ¿Cómo sostienen sus relaciones?

– ¿Qué diferencias se plantean con las relaciones cara a cara?

– ¿Qué limitaciones y beneficios pueden observarse en estas relaciones?

– ¿Qué parámetros es importante considerar para asumir este tipo de vínculos?

– Elaborar a partir de las conclusiones un artículo periodístico sobre el tema.

– Compartir las producciones escritas de los distintos grupos.

Práctica 4: ¿Quiénes somos en el chat ?

• Objetivo: Reflexionar acerca de las identidades

rotativas que caracterizan a los participantes en la sala

de chat.

• Descripción: Esta alternativa resulta valiosa para ser abordada desde el campo de la Psicología, la formación ética, la filosofía e intenta someter a análisis las denominaciones y los roles asumidos por los adolescentes que chatean, fingiendo diversas identidades rotativas.

• Actividades: Ingresar cada alumno a una sala distinta de chat, perteneciente a páginas y áreas diversas, capturar usando «Alt impr pant» un fragmento de conversación del chat visitado.

– Analizar en grupos de cuatro integrantes los siguientes aspectos:

– ¿Quiénes somos en el chat?

– ¿Somos siempre los mismos?

– ¿Nos produce placer cambiar?, ¿por qué?

– ¿Qué cambios experimentamos, ¿por qué?

– ¿Cómo nos presentamos a los otros?, ¿por qué?

– ¿Qué mostramos a los otros y qué escondemos a los otros?

– Organizar a partir de las conclusiones una mesa redonda sobre el tema en el centro.

– Realizar la mesa redonda con la participación de los aportes de los distintos grupos.

Práctica 5: ¿Cómo y para qué participamos?

• Objetivo: Reflexionar sobre el chat como modalidad de participación e intercambio social aspectos positivos y limitaciones que presenta.

• Descripción: Esta alternativa resulta valiosa para ser abordada desde el campo de la Psicología, la Formación Ética, la Filosofía e intenta analizar el chat como espacio de participación en el marco y en confrontación con otros espacios de comunicación y participación que existen en la sociedad: medios masivos de comunicación, instituciones.

• Actividades: Responder las siguientes preguntas en forma personal:

– ¿Por qué participar en el chat?

– ¿Para qué participar en el chat?

– ¿Con quién participar en el chat?

– ¿Con qué temas participar en el chat?

– ¿En qué otros ámbitos sociales es valioso participar?, ¿por qué?

– ¿Qué limitaciones y posibilidades tiene el chat como ámbito de participación social?

– Confrontar los puntos de vista de los distintos alumnos en un debate.

– Elaborar en grupos de cuatro o cinco integrantes un folleto en el cual se expliciten los aspectos positivos y se sugieran a la población medidas preventivas respecto al uso de los chat.

– Compartir las producciones de los distintos grupos en el interior del centro.

Práctica 6: Actitudes y valores en un mundo complejo e intercultural

• Objetivo: Identificar y apreciar la pluralidad de comunidades sociales a las que pertenecen los usuarios del chat, para la formación en el respeto y la tolerancia, valorando la diversidad lingüística y cultural.

• Descripción: Esta propuesta resulta valiosa para ser aborda desde el campo de las Ciencias Sociales y la Lengua e intenta analizar el chat como espacio que refleja la diversidad de sujetos y contextos de un mundo complejo.

• Actividades: ingresar cada alumno a una sala distinta de chat, pertenecientes a lugares geográficos diferentes, capturar usando «Alt + impr pant» fragmentos de conversación del chat visitado que permita apreciar distintas actitudes y valores, analizar en grupos de cuatro integrantes los siguientes aspectos:

– Origen.

– Hábitos culturales.

– Actitudes o preconceptos de: rechazo/discriminación por: nacimiento, sexo, religión, opinión, condición o circunstancia personal o social, solidaridad, construcción, crítica, tolerancia, discrepancia, diálogo.

– Valorar hasta qué punto el chat comunica e integra sociedades en un mundo intercultural y complejo o genera nuevas exclusiones y desigualdades.

– Realizar un comentario crítico sobre los aspectos anteriores, para debatir sus puntos básicos.

– Compartir las producciones escritas de los distintos grupos.

5. A manera de cierre: investigar y repensar el papel del profesorado

Las reflexiones aquí expuestas resultan incipientes y se requiere profundizar en gran medida la investigación sobre el tema para construir perspectivas didácticas que resulten renovadoras. Los aportes realizados son hipótesis abiertas a la experimentación de aquellos colegas que estén interesados en dar continuidad a las ideas esbozadas. Entre la escuela y el cibercafé se instalan múltiples desafíos: integrar didácticamente los nuevos espacios del ocio y del consumo, las dinámicas comunicativas actuales y vencer las resistencias que tenemos los profesores educados en un modelo de sociedad donde los espacios del ocio y del consumo comunicativo se encontraban más diferenciados.

Bartolomé (1999) plantea en síntesis que el cambio de siglo nos obliga a cambiar nuestros planteamientos docentes, incorporando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el aula.

Referencias

BARTOLOMÉ, A.R. (1999): Nuevas tecnologías en el aula. Guía de supervivencia. Barcelona, Graó.

BOILS TUZÓN, E. (Coord.) (1995): El ocio en espacios urbanizados. Orientación teórica y praxis didáctica. Valencia, Nau Llibres.

CABERO, J. (1994): «Nuevas tecnologías, comunicación y educación », en Comunicar, 3; 14-25.

CABERO, J. y MARTÍNEZ, F. (1995): Nuevos canales de comunicación en la enseñanza. Madrid, Centro de Estudios Ramón Areces.

CALSIMIGLIA, E. y TUSÓN, A. (1999): Las cosas del decir. Barcelona, Ariel.

CAZDEN, C. (1991): El discurso en el aula. Barcelona, Paidós.

ECHEVARRÍA, J. (1994): Telépolis. Barcelona, Destino.

LANDOW, G. (1995): Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología. Buenos Aires.

LIBEDINSKY, M. (2001): La innovación en la enseñanza. Diseño y documentación de experiencias de aula. Buenos Aires, Paidós.

MARTÍNEZ, F. (1994): «Investigación y nuevas tecnologías de la comunicación en la enseñanza: el futuro inmediato», en Pixel-Bit, 2; 3-17.

POSTMAN, N. (1994): Tecnópolis. Barcelona, Círculo de Lectores.

RIFKIN, J. (2000): La era del acceso. La revolución de la nueva economía. Buenos Aires, Paidós.

SALINAS, J. (1995): «Organización escolar y redes: los nuevos escenarios de aprendizaje», en CABERO, J. y MARTÍNEZ, F. (1995): Nuevos canales de comunicación en la enseñanza.Madrid, Centro de Estudios Ramón Areces; 89-117.