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Revista Comunicar 19: Comunicación y divulgación de la ciencia (Vol. 10 - 2002)

¿Para qué son útiles los medios institucionales?

What are institutional resources for?

https://doi.org/10.3916/C19-2002-14

Argelia Ferrer-Escalona

Abstract

Los gabinetes de prensa de las instituciones que se ocupan de hacer ciencia y tecnología son una valiosa fuente de información para los periodistas de los distintos medios de comunicación, quienes muchas veces no aprovechan los materiales que les llegan a sus manos, dejando escapar noticias por presumir que los emisores están suministrando información dirigida o de escaso interés público.

The press offices of the institutions that make science and technology are a valuable source of information for the journalists of the different media who many times do not take advantage of the materials that they receive losing some news because they think they are not ojective or not interesting for the public.

Keywords

Comunicación científica, divulgación científica, periodismo científico.

Scientific communication, scientific popularization, scientific journalism.

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Es innegable que, en algunas ocasiones, las oficinas o gabinetes de prensa hacen de filtro informativo, ocultando noticias o sobredimensionando hechos, pero esos casos, contrarios a la ética profesional, no deben empañar las posibilidades que ofrece el periodismo científico institucional para la difusión de la ciencia y la tecnología. Por otra parte, es posible que en algunos momentos los periodistas de un gabinete de prensa conozcan información confidencial sobre patentes o de cualquier otro tipo, cuya divulgación no interesa a la institución a la que sirven. Estas situaciones que son excepcionales deben ser vistas en sus contextos y no constituir excusas para descalificar el trabajo de los gabinetes de prensa y de los profesionales que los integran.

Otras veces, son los mismos periodistas de las instituciones quienes no dan a su labor el rango que tiene, que no es secundario. Los materiales de los gabinetes de prensa pueden servir para que la comunidad a la que se dirigen –mediante publicaciones internas– y también toda la colectividad, conozca de primera mano las aportaciones que se hacen a la ciencia y a la cultura desde los centros del saber locales y regionales. Pero igualmente pueden impulsar que los medios internos, sean gacetillas, programas de radio y televisión o páginas web, se constituyan en espacios de discusión de los asuntos éticos que envuelven al quehacer científico de la actualidad, en áreas como la biotecnología, cuya incidencia social es inmediata.

Otro interesante flanco de los medios a cargo de instituciones vinculadas a la ciencia y tecnología es su posibilidad de constituirse en espacios para la información y análisis profundo y documentado sobre los avances de la ciencia y tecnología, cumpliendo una labor divulgativa necesaria en los tiempos que corren. Asimismo, deberían formar parte de un esfuerzo mancomunado que permitiera que los ciudadanos se acerquen al mundo de la ciencia y la tecnología, entendiendo que es imposible ser medianamente culto en el siglo XXI si no se tiene información de dichos avances.

El trabajo de los gabinetes de prensa para la difusión de la ciencia y el ejercicio del periodismo científico se encuentra con muchas posibilidades en relación con la labor de los reporteros que cubren ciencia y tecnología desde los medios. En primer lugar, estar donde se produce la noticia y ser compañeros del equipo de la misma institución implica, quiérase o no, mucha más cercanía entre científicos y periodistas, con la ventaja adicional sobre los periodistas que tocan la puerta del investigador desde un medio de comunicación.

En segundo lugar, la dictadura del tiempo es menos evidente, lo cual permite un poco de documentación adicional, de cuidado del concepto y del estilo, de la búsqueda de la imagen más acertada. Si el tiempo es oro, los periodistas científicos institucionales tienen más del dorado mineral para que sus materiales informativos brillen entre todos.

Otras ventajas: los medios de comunicación institucionales abren un interesante espacio para la opinión de los investigadores, para el debate sobre finan ciación de la actividad científico-tecnológica, sobre la ética de estos quehaceres; para la crónica divulgativa, para la publicación de documentos que por competencia de espacio no caben en la noticia del diario. El periodismo científico institucional puede, desde sus espacios, cumplir funciones informativas y educativas de enorme prioridad en el mundo actual.

Se ha dicho que con Internet, la comunicación directa entre los investigadores y los periodistas puede hacer innecesaria la labor de los gabinetes de prensa como gestores de información. Sin embargo, es muy posible que algún hecho noticioso pase por debajo de la mesa, simplemente porque no es el científico quien se dirigirá al periodista para contarle la novedad, pues para la ciencia suele ser prioridad la comunicación entre pares mediante la revista especializada, cuyo lenguaje, bien lo sabemos, suele estar alejado del que manejamos a diario los comunicadores, por muy cerca que estemos del mundo de la ciencia.

Asimismo, el trabajo de los gabinetes de prensa puede ser de gran valía en los medios de comunicación locales, que tienen poco presupuesto y personal, por lo cual no disponen de periodistas especializados en ciencia y tecnología.

Se entiende que la labor de los gabinetes de prensa ha de ser conjunta con otras instancias. Manuel Calvo Hernando ha señalado la importancia de diseñar un proyecto «de gran envergadura, que tenga en cuenta los elementos de la cadena de divulgación: científicos, educadores, comunicadores, medios informativos, instrumentos y sistemas de comunicación científica pública.

Y todo ello con un objetivo: reducir la distancia entre los creadores del conocimiento y el público usuario de tal conocimiento. Para cumplir esta finalidad última, son necesarios los intermediarios, los mediadores, los comunicadores especializados» (Calvo, 1997: 223).

1. La divulgación en los gabinetes de prensa

Como intermediarios y mediadores, los periodistas de los gabinetes de prensa universitarios y de centros de ciencia y tecnología han de formar parte de esa tarea conjunta de diversos agentes sociales, para llevar la ciencia a la sociedad. Para ello se necesita una preparación profesional, la cual a veces brilla por su ausencia.

Por otra parte, es preciso que cada institución tenga una clara conciencia de la función de los gabinetes de prensa. Moreno (1994) ha descrito con claridad la situación de algunos institutos de investigación, los cuales poseen una trabazón burocrática para que sus propios periodistas obtengan permisos de dar las noticias a los medios de comunicación. Al entender del autor, muchos comunicadores no están consustanciados con la responsabilidad y alcance de su trabajo, ni se han especializado en ciencia y tecnología, y terminan haciendo relaciones públicas por la vía informativa, en vez de informando sobre ciencia y tecnología.

La labor divulgativa que pueden desarrollar los gabinetes de prensa es de importancia capital para la creación de una cultura científica en la comunidad. Contar qué hacen los laboratorios y los centros de investigación, de sus instituciones, los proyectos en proceso, sus dificultades, las personas que los conforman y muchas otros aspectos vinculados con la cotidianidad del trabajo científico, sirven para que la comunidad conozca –se informe y se eduque– en temas propios del periodismo científico. El acercamiento al público general de los temas de la ciencia que pueden parecer lejanos es una de las posibilidades del periodismo científico institucional. Desde una etapa más en la aventura espacial protagonizada por Estados Unidos, el descubrimiento de un sitio arqueológico en cualquier lugar del planeta, los avances y dificultades en la labor de biotecnólogos o de especialistas en ingeniería genética, pueden ser comentados, explicados, y analizados por los investigadores de las universidades y centros de investigación de nuestro entorno, quienes podrán acercarnos más los hechos a nuestra cotidianidad y despejar las incógnitas que muchas veces dejan abiertas las noticias de las agencias de prensa internacionales.

La redimensión de los gabinetes de prensa pasa por un cambio en los modos de decir del periodismo institucional: el periodista científico institucional es ante todo un periodista y su lenguaje debe parecerse al máximo al que usan los medios de comunicación. La selección de temas, la jerarquización, la titulación, y el estilo, entre otras cuestiones, debe ser familiar al redactor para que cuando reciba un boletín de prensa no lo tire al cesto de la basura, sino que lo tome en consideración para su pauta informativa, porque lo que tiene en sus manos es periodístico, es noticioso. El periodista brasileño Mario Leme Galvão ha afirmado que el verdadero objetivo del boletín de prensa es generar interés por una noticia que es buena para el medio que la recibe, por su contenido periodístico, por ser una noticia «con N mayúscula» (Abramzyck, 1979: 58).

En los últimos años, la relación entre científicos y periodistas parece haber mejorado, sin embargo, hay que tener en cuenta que no serán los investigadores quienes vayan a las oficinas de prensa de sus centros de trabajo buscando espacio o contando sus hallazgos.

Algunos científicos tienen poco aprecio por la labor periodística o por la de los medios quizás en algunas ocasiones con razones bien fundadas. Considero que son los periodistas institucionales quienes con su trabajo serio y sostenido deberán dar los primeros pasos y acercarse a los investigadores para establecer una relación profesional fructífera para las Universidades, centros de investigación y para toda la sociedad, la cual tiene derecho a saber qué se hace en esos organismos cuya financiación pública los obliga a dar respuestas y a rendir cuentas a las comunidades.

Referencias

ABRAMSZYCK, J. (1979): Problemas del «press release» en el periodismo científico, en AIAPC: «Memoria del 3er Congreso Iberoamericano

CALVO, M. (1997): Manual del periodismo científico. Barcelona, Bosch.

de Periodismo Científico». México; 57-58.

MORENO, L. (1994): Periodismo científico. Materiales de opinión. Caracas, Lagoven-Círculo de Periodismo Científico de Venezuela.