Índice de volúmenes - Índice de revistas - Índice de artículos - Mapa ---- Atrás


Revista Comunicar 20: Orientación y medios de comunicación (Vol. 10 - 2003)

Orientación para el desarrollo de la carrera en Internet

Guidance for career development using Internet

https://doi.org/10.3916/C20-2003-14

Beatriz Malik-Liévano

María-Fe Sánchez-García

Abstract

El artículo recoge una descripción y valoración en torno al potencial que representa Internet para la práctica orientadora en el desarrollo de la carrera, tanto en relación con los servicios que se están ofreciendo, como en lo referente a las posibilidades de desarrollo del propio profesional de la orientación y a los condicionamientos y nuevas competencias que está exigiendo. Por último, se refiere a los riesgos y las limitaciones que representa la introducción de esta herramienta tecnológica.

This article describes the potential of the Internet for career development, both in relation to the services available, as well as the opportunity for career counsellors to advance in their professional development, in view of the new competencies it demands of them. The risks and limitations in the use of Internet, and the need to ensure the quality of the services provided are discussed.

Keywords

Orientación, orientación profesional, desarrollo de la carrera, nuevas tecnologías, información profesional, orientación a distancia

Guidance, career guidance & counselling, career development, new technologies, career information, distance guidance

Archivo PDF español

1. Nuevas posibilidades para la orientación de la carrera en la sociedad de la información

La revolución basada en la información a la que estamos asistiendo constituye un avance del conocimiento humano que nos permite procesar, almacenar, recuperar y comunicar información en cualquiera de sus formas (oral, escrita, visual), con independencia de la distancia, el tiempo y el volumen. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) dotan al ser humano de nuevas e ingentes capacidades y constituye un recurso que altera el modo en que trabajamos y vivimos. Basada en una Red mundial de redes sin planificación central, Internet no tiene propietario y ofrece, a diferencia de la tecnología anterior, un abanico de posibilidades de comunicación tales como el correo electrónico, la vídeoconferencia a través del ordenador, los foros de debate o los chats, así como el acceso a cantidades ingentes de información de amplísima variedad que se vierten en la Red con múltiples intencionalidades por parte de los millones de usuarios: comercial, de divulgación, de denuncia, etc. Internet tiene un tamaño tal y está creciendo a tal ritmo que no es posible ignorarla, a pesar de los fallos y problemas de seguridad que plantea.

Como apunta Romanach (1996), se puede decir que la idea más revolucionaria que aporta Internet es reforzar el concepto de aldea global. Cualquier persona que esté conectada a este sistema puede intercambiar información con cualquier otra que también lo esté, en cualquier parte del planeta, sin que el incremento de la distancia signifique un aumento del precio o de la velocidad de transmisión de la información. No hay duda de que las TIC están penetrando profundamente en la vida cotidiana de las personas e inundan progresivamente todas las profesiones y lugares de trabajo, incluyendo el campo de la orientación. De forma inevitable, las TIC están cambiando la organización de la actividad económica y las demandas sobre los recursos humanos y las competencias profesionales. El progresivo uso combinado entre las telecomunicaciones y los sistemas informáticos ha aumentado y está generando nuevas formas de acceso e intercambio de la información, dando lugar a profundas transformaciones que obligan a toda la sociedad en su conjunto a un esfuerzo formativo imprescindible. Los profesionales de la orientación ven cómo día a día surgen nuevas herramientas y formas de actuar vinculadas a Internet. Si bien en el ámbito de la orientación el desarrollo ha sido más tardío que en otros campos, en la actualidad se está desarrollando a una gran velocidad, y su uso ya es inminente en diversos aspectos relacionados con la orientación (Offer, 1996; Repetto y Malik, 1998).

Las posibilidades que ofrece Internet para la orientación son, pues, enormes ya que es posible proporcionar orientación más allá de la mera información a través de este medio –aunque todavía de forma poco extendida–, y todo apunta a que asistiremos a un rápido desarrollo en los próximos años. En la actualidad la mayor aplicación de Internet se refiere a la obtención e intercambio de información, y en este sentido se está utilizando ya de forma sistemática, aunque también son otros los usos que se están extendiendo como el auto-conocimiento, la ayuda en la toma de decisiones, o la propia planificación de la carrera, como veremos en el tercer apartado de este artículo. Esta Red representa una fuente casi ilimitada de información y el correo electrónico facilita enormemente el contacto de los usuarios con los servicios de orientación (donde aquél esté disponible), favoreciendo el acceso a los mismos por parte de personas que se encuentran lejos del centro de orientación, de personas con discapacidad física que les impide desplazarse a éste, o bien para superar limitaciones horarias o de falta de tiempo. Además de proporcionar una respuesta rápida, tiene el potencial de llegar a más personas. Esto es cierto sobre todo en el ámbito de la educación superior, donde la mayoría de las universidades utilizan estos servicios, disponiendo de una página web en la que se proporciona una gran cantidad de información sobre las mismas.

Otras instituciones también empiezan a utilizar estas tecnologías y, en otros niveles, como por ejemplo, las de educación secundaria, donde ya hace años existen proyectos para introducir los ordenadores (depende de las zonas y de los centros), y puede accederse a las diversas informaciones disponibles en Internet. El MECD y otros organismos oficiales facilitan información a través de este medio, y es también posible buscar información sobre otros organismos/centros de estudio en el extranjero, además de acceder a diversas empresas, e incluso obtener información sobre posibles vacantes laborales.

El acceso desde los propios hogares está extendiéndose debido a que los costes se van reduciendo (ofertas de tarifas planas por parte de los operadores telefónicos), y aunque la conexión es aún bastante lenta debido a que se hace principalmente a través de la línea telefónica, ya es posible conectarse a la banda ancha ADSL, lo que incrementa considerablemente la velocidad, y las molestias derivadas de tener la línea ocupada (si bien esta opción resulta aún costosa). Esta posibilidad de acceso desde casa hace que la información sea cada vez más accesible, y que los servicios de orientación que se prestan a través de la web puedan potencialmente llegar a más personas.

Vamos a intentar, en estas líneas aportar algunos elementos y criterios, por un lado, para ayudar a identificar la utilidad, el alcance y las limitaciones de estos recursos y, por otro, para suscitar la reflexión sobre la formación de los profesionales de la orientación ante el avance de Internet.

2. El denominado modelo tecnológico en Orientación

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han cobrado tal importancia en el ámbito de la orientación, que se ha llegado incluso a proponer el «modelo tecnológico» como un modelo de intervención (intervención a través de medios tecnológicos) por parte de diversos autores (Rodríguez E spinar, 1986; Rodríguez Espinar, y otros, 1993; Bisquerra, 1992, Bisquerra y Álvarez, 1996; Alvarez González, 1995; Repetto, 1994), eso sí, como com plementario de los restantes modelos de intervención, permitiendo al orientador potenciar otras funciones como pueden ser la consulta, la relación personal y grupal, etc.

Los autores que defienden este modelo señalan que no puede ser exclusivo, pues hay funciones que nunca podrá asumir en su totalidad, sino que necesitará la ayuda del especialista y del resto de agentes. Así, para Rodríguez Espinar, Álvarez, Echeverría y Marín (1993: 181-182), el orientador habrá de desempeñar «la función de consultor, aclarando dudas, resolviendo problemas, comentando algunas de las informaciones que se proporcionan y ayudando al sujeto en su labor de síntesis y de reflexión», función que en gran medida sigue vigente en la actualidad. «Lo que pretenden estos sistemas es liberar al orientador en tareas informativas y le dejan más libre para desempeñar sus funciones de consulta y de asesoramiento».

Ahora bien, la postura de muchos de estos autores ha ido modificándose a lo largo del tiempo. Así por ejemplo, Repetto (2002) o Bisquerra y Álvarez quienes en posteriores trabajos (Álvarez y Bisquerra, 1997; Bisquerra y Álvarez, 1998) no lo incluyen en su clasificación de modelos de intervención (básicos, clínico, programas, consulta y psicopedagógico), y afirman que no se puede hablar de modelo tecnológico en el ámbito de la orientación psicopedagógica sino más bien de una aplicación de recursos tecnológicos a este campo.

En esa línea, Vélaz de Medrano (1998) considera que el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación no constituye un modelo sino un recurso psicopedagógico muy valioso, pues como se ha comentado puede liberar al orientador de tareas informativas y vendría a unirse al empleo de otros recursos humanos, materiales y ambientales. Señala, además, como razón fundamental para no considerarlo estrictamente un modelo, que no se ajusta a ninguna de las acepciones que maneja previamente en su clarificación del concepto de modelo:

• Como «representación de la realidad» sobre la que hay que intervenir, y que va a influir en los propósitos, los métodos y los agentes de dicha intervención.

• Como «muestra o ejemplo» de la aplicación de una teoría de la orientación.

• Como «prototipo» o como «ideal a conseguir» en orientación, en el que estarían presentes las condiciones idóneas en que se produce un fenómeno al verificarse una teoría.

Asimismo, Martínez Clarés (2000: 372) también considera las nuevas tecnologías como un recurso metodológico, afirmando que no tienen todavía la consistencia teórica y científica necesarias para ser tratadas como un modelo, sino más bien como un instrumento o medio para acceder a la información y posibilitar la comunicación.

De hecho, la aplicación de las TIC a la orientación no ha sido suficientemente evaluada, ni tan siquiera está desarrollada plenamente (no se ha avanzado tanto desde que se propugnara el modelo tecnológico en la orientación, con sus limitaciones y dificultades y cuya principal función era la de facilitar la gestión de información). Aún quedan muchas aplicaciones por descubrir y otras, que ya se vislumbran, adolecen de problemas técnicos u organizativos. Si se utilizaran estas tecnologías aprovechando más todo su potencial, nos veríamos confrontados más directamente con sus verdaderas implicaciones y quizá estaríamos en condiciones de elaborar un modelo de intervención en esta línea.

En definitiva, entendemos que hoy por hoy no puede hablarse de un modelo tecnológico de intervención en sentido estricto. Consideramos que la tecnología es un medio que puede integrarse o no dentro de los otros modelos de intervención, y que en cualquier caso es un apoyo innegable en muchas de las tareas a las que nos enfrentamos, desde las más «sencillas» como puede ser el uso del ordenador para procesar textos, pasando por la utilidad del correo electrónico para agilizar la comunicación, hasta usos más complejos como la selección y manejo de información significativa, y otros servicios de orientación que pueden prestarse, como veremos en el siguiente apartado.

Lo que sí está claro, y debemos tener muy presente, es que muchos aspectos relacionados con la orientación están sufriendo transformaciones; que la auto-orientación va a cobrar cada vez mayor importancia (lo cual no significa que desaparezca la figura del orientador); y que para ello debemos prepararnos y tener claro el papel de los profesionales de la orientación ante los nuevos retos y posibilidades que las nuevas tecnologías están abriendo.

3. Recursos e instrumentos técnicos al servicio de la Orientación Profesional

En un contexto de formación a lo largo de la vida, el potencial de las TIC adquiere especial significado para facilitar la formación y actualización de los profesionales, para motivar a los trabajadores en la adquisición de conocimientos, para la producción de materiales de orientación de calidad, así como para el intercambio de experiencias, materiales, recursos y métodos (Comisión Europea, 2000).

Los sitios web existentes en orientación para el desarrollo de la carrera suelen estar destinados a los usuarios potenciales, o bien ofrecen recursos tanto para éstos como para los profesionales de la orientación.

Dada la diversidad de los elementos incluidos, resulta complicado clasificar los sitios web en el campo de la orientación profesional y de la carrera. En un estudio sobre el uso de los actuales recursos y servicios basados en Internet, Sampson (1999) distinguía dos tipologías: sitios web integrados dentro de una organización (integrated web sites) y sitios independientes de la Red o espacios específicos (independent web sites), y dentro de ambos tipos diferencia entre sitios web basados en recursos (resource-based sites) o centrados en las necesidades de los usuarios (needbased sites). Clark (2000), tras una búsqueda exhaustiva, distinguía además otro grupo de sitios web en los que se anuncian consultores particulares/profesionales de la orientación.

Tras una revisión de páginas web preferentemente españolas, aunque también extranjeras (norteamericanas, canadienses, británicas, francesas, organizaciones de carácter transnacional, etc.), observamos que la naturaleza específica o integrada dentro de una organización más amplia, no siempre determina la amplitud y calidad de los recursos y servicios ofrecidos. En relación con el contenido (utilidades y recursos) que ofrecen estas páginas, recogemos, por un lado, aquéllos que están destinados a los usuarios o destinatarios de la orientación y, por otro, los que se dirigen o son susceptibles de ser utilizados por los orientadores/as para el ejercicio profesional y en el desarrollo de su carrera.

• Espacios y utilidades para el cliente o usuario. Siguiendo a Sampson (1998), en primer lugar, podemos diferenciar dos tipos de páginas o sitios web:

• Sitios web dedicados a la orientación profesional y de la carrera que quedan integrados dentro de organizaciones (públicas o privadas) con objetivos más amplios. En este grupo incluimos servicios de orientación que dependen de Universidades, de instituciones públicas (Ministerio de Educación, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, dentro del cual se sitúan el Instituto de la Mujer o el INEM), colegios profesionales, asociaciones, ONG, consultoras, etc. Es frecuente que los servicios que ofrecen sean gratuitos, exceptuando las consultoras en muchos casos. Los recursos y servicios que ofrecen estos espacios pueden ser muy diversos: desde breves informaciones acompañadas de enlaces a otros sitios interés, hasta sistemas con mayor o menor grado de interactividad, que permiten un contacto del usuario con un orientador/a.

• Sitios web dedicados específicamente al desarrollo profesional o al empleo (no vinculados a otras organizaciones). Aportan un despliegue informativo diverso, facilitando gestiones para la búsqueda de empleo (posibilidad de introducir el CV, posibilidad de entrar en listas de distribución, de seleccionar anuncios de empleo y de contactar con un empleador, etc.), ofreciendo al usuario datos y consejos que le permiten auto-orientarse (cómo desenvolverse en una entrevista, cómo hacer el currículum vitae, organismos e instituciones a las que dirigirse, información sobre profesiones, información sobre formación, etc). También pueden ofrecer servicios de orientación en Red (on-line) mediante videoconferencia. Suelen disponer de una parte de acceso libre y otra comercial, frecuentemente de pago.

Como ya señalábamos, la calidad y amplitud de los elementos de orientación para la carrera en estos dos tipos de espacios no depende necesariamente de esa naturaleza específica o dependiente de otra organización. Entre los contenidos de interés para la orientación y el desarrollo de la carrera que se ofrecen en estos espacios, podemos diferenciar los siguientes, según cómo se han diseñado:

• Los de «naturaleza básicamente informativa». Ofrecen informaciones y enlaces sobre cuestiones concretas y útiles para el proceso de desarrollo de la carrera como formación, búsqueda de empleo, bibliografías, organismos y entidades, opiniones, noticias, oportunidades, etc. Naturalmente, se aprecian grandes diferencias en la calidad de las informaciones (precisión, actualidad, amplitud, estructura de presentación).

• Los que incluyen «recursos para la autoayuda y la auto-orientación». Algunos se centran en el proceso de «planificación de la carrera» abarcando diferentes etapas de este proceso: auto-conocimiento (ayudando al individuo a explorar en detalle sus intereses, valores, necesidades, y capacidades), exploración sobre oportunidades educativas y ocupacionales, toma de decisiones, contactos profesionales, búsqueda de trabajo, y proyecto profesional y de vida.

• Los que incluyen los anteriores recursos, pero diseñados de forma que se ayuda a los usuarios a identificar previamente sus necesidades, y que adicionalmente ofrecen «servicios de orientación y consulta», con la participación explícita del orientador. Suelen aportar respuestas a preguntas frecuentes e incluso ofrecen en ciertos casos algún tipo de orientación personal o ayuda interactiva (en Red), para la toma de decisiones y para la planificación del proyecto profesional. En algunos de ellos, si se desea profundizar más en estas cuestiones el usuario tiene que contactar con el profesional y contratar /concertar sus servicios ya sea en persona o por vía telefónica (Clark, 2000).

Los sitios web basados en los contenidos de tipo informativo y de autoayuda (1 y 2) permiten al usuario seleccionar, de entre todos los disponibles, aquellos recursos y servicios que consideran relevantes en función de sus necesidades. Se trata de modelos que asumen que los usuarios son capaces de evaluar de manera precisa sus propias necesidades (Sampson, 1998). Si bien pueden ser útiles para aquellos individuos con un alto grado de madurez para la toma de decisiones profesionales, no lo serán tanto para otras muchas personas, por ejemplo, en situación de indecisión en la elección de carrera. Sus búsquedas, basadas en el ensayo y error, son más ineficaces y pueden precipitar al desánimo ante tal amplitud de recursos, antes de haber localizado la información o el recurso que hubiera necesitado.

Los espacios que se proponen incluir servicios de orientación personalizada obviamente requieren más tiempo para su diseño, experiencia en establecer relaciones entre necesidades, recursos y servicios dentro de las páginas, así como mayor implicación de los expertos en orientación. Pero sin duda serán más adecuados al poder identificar los usuarios sus necesidades y recibir ayuda personal en la toma de decisiones de carrera y sobre la utilización de los recursos. Un sitio «basado en necesidades» permite a los usuarios (Sampson y Reardon, 1998):

• Identificar sus necesidades concretas antes de seleccionar los recursos.

• Seleccionar los recursos en función del beneficio que puede obtener de ellos.

• Obtener información sobre cómo utilizarlos y en qué orden de forma que respondan a sus necesidades.

• Identificar aquellas situaciones en las que puede requerir la ayuda especializada de un orientador para resolver su problema.

• Tener disponibles sólo aquellos enlaces relacionados con sus necesidades, reduciendo así la posibilidad de acceder a un enlace inadecuado.

Éstas serían cuestiones a tener en cuenta a la hora de diseñar y/o elaborar un sitio dedicado a la orientación. De modo más preciso, el cuadro de la página anterior recoge el tipo de servicios y recursos que el usuario de orientación puede encontrar en Internet, así como ejemplos concretos de sitios web:

• Para el orientador

En este momento, el profesional de la orientación tiene más acceso que nunca a información actualizada sobre lo que se realiza y con qué métodos y técnicas en diversos lugares del planeta a través de Internet.

Algunos de los espacios pensados para los usuarios de la orientación profesional, anteriormente descritos, también están dirigidos a los profesionales de la orientación o bien les ofrecen recursos útiles. Sin embargo, hay sitios específicamente dirigidos a los orientadores/as, facilitando elementos para actualizar conocimientos, estar al día de las novedades y experimentar nuevos métodos y estrategias, permitiendo el acceso a la consulta de estudios, artículos científicos, instrumentos de diagnóstico, informaciones sobre eventos y reuniones profesionales, etc.

Se trata generalmente de organizaciones profesionales dedicadas a la orientación de la carrera (frecuentemente gestionadas o ligadas a las Universidades), pero también se puede recurrir a las páginas de organizaciones o asociaciones nacionales e internacionales dedicadas a la orientación. Las informaciones y recursos disponibles se centran en dos tipos de utilidades principales:

• Para utilizar en la práctica y el ejercicio profesional. Disponer de experiencias sobre metodologías, estrategias y técnicas específicas para la orientación en general, o para el trabajo sobre determinados proble mas (inserción laboral, orientación del proyecto profesional, orientación sobre itinerarios formativos, diagnóstico de intereses vocacionales u otras dimensiones, etc.). Es posible encontrar recursos para la atención a grupos específicos, para trabajar desde la perspectiva de género, desde la perspectiva intercultural, etc.

• Para desarrollar la propia carrera profesional.

En primer lugar, es posible localizar recursos formativos, ya sea a distancia y mediante teleformación, o localizando ofertas formativas presenciales. También, foros de debate, congresos y eventos, que contribuyen al desarrollo de las competencias orientadoras y, asimismo, el contacto con asociaciones profesionales y organizaciones que permiten el intercambio profesional de opiniones y experiencias de todo el mundo.

Por otro lado, no podemos dejar de hablar de la videoconferencia, que puede utilizarse en grupo en los espacios que cuentan con el equipo necesario, o de forma individual a través de la Red (es posible conectarse con un centro en el que se está impartiendo una sesión, o acceder a ella en diferido si se ha grabado). Si además se dispone de una «web-cam» o cámara web (no son costosas, pero el hábito de usarlas no está aun muy extendido), se puede llevar a cabo una comunicación personal a distancia, sin perder la riqueza del lenguaje corporal y gestual (si la calidad de la transmisión es buena, si no, la comunicación no verbal puede verse entorpecida). Como afirman Gardenghi y Rossini (1999), la videoconferencia tiene el valor de permitir la comunicación visual entre diferentes personas, favoreciendo el intercambio de emociones que otros medios (teléfono, web, e-mail, chat) no pueden transmitir.

Éste constituye un recurso útil y con muchas potencialidades para la orientación, tanto grupal como individual, a pesar de las dificultades técnicas en cuanto a calidad de imagen y de voz , sin olvidar otros problemas de tipo ético como plantea Cogoi (2002) al preguntarse si es posible proporcionar servicios de orientación a través de este medio, y realizar entrevistas de orientación en el sentido tradicional a través de Internet. Estas mismas inquietudes están generando un debate y, a nivel europeo, se está trabajando en la definición de estándares de calidad y de principios éticos aplicables también al uso de este medio. En esta línea, en el congreso «Quality and Ethics in Web-based Guidance» que tuvo lugar en Goteborg (Suecia) en junio de 2001 sobre la calidad y la ética del uso de las TIC en orientación, se produjo un documento con recomendaciones para la Comisión Europea.

Dejando de lado estas cuestiones que se irán resolviendo a medida que su uso se extienda, queremos resaltar la experiencia del Centro Nacional de Recursos para la Orientación de Bolonia (http://centrorisorse.org), uno de los puntos de contacto en Italia de la red europea Euroguidance (www.euroguidance.org.uk), que están utilizando la videoconferencia como metodología de orientación, desarrollándola y experimentándola en el ámbito de proyectos pilotos comunitarios; y como metodología de trabajo y comunicación entre socios geográficamente distantes (Cogoi, 2002). Esta autora señala como principales ámbitos de aplicación de la videoconferencia en la orientación los siguientes:

• Comunicación. Como vínculo entre profesionales distantes, para reforzar las relaciones u organizar actividades; y en los proyectos de cooperación transnacional para sustituir algunos de los encuentros presenciales entre socios.

• Información. Es el uso más frecuente. Puede resultar muy útil por ejemplo en actividades relacionadas con la movilidad en el extranjero.

• Formación. Puede utilizarse para la formación de los propios orientadores, así resulta muy adecuado en cursos en los que participan expertos de diversos países, combinando sesiones presenciales, con módulos en Red y el uso de la videoconferencia.

• Asesoramiento/Orientación individual y grupal.

Es el ámbito menos utilizado, y según la autora el que

más problemas éticos comporta. No obstante, aunque

sea prematuro hablar de entrevistas de orientación a

través de la videoconferencia, en algunos países europeos como Suecia se está utilizando ya para llegar a

grupos de usuarios que se encuentran muy alejados

de los centros de orientación.

• Entrevistas de selección. Por ejemplo en la gestión de programas de prácticas en el extranjero, incluso en ofertas de empleo, los empresarios pueden realizar entrevistas de selección con los candidatos.

Vemos, por tanto, que constituye un medio con múltiples utilidades para la orientación a distancia.

Volviendo al uso de Internet, en el siguiente cuadro, recogemos una muestra de utilidades concretas con ejemplos de sitios web que el orientador/a puede encontrar en Internet, principalmente en inglés y en español. Son muchos más los recursos existentes, y más los que irán incorporándose, pero nos ha parecido interesante incluir algunos ejemplos que sirvan como referencia y facilitar la búsqueda. Asimismo, como ya dijimos en el apartado correspondiente, los recursos recogidos para usuarios de la orientación son útiles también para los profesionales de este campo. También se debe tener en cuenta que muchos sitios cambian de dirección (lo suelen avisar), están en construcción o incluso a veces desaparecen. Los ejemplos incluidos están asociados a organismos o sitios específicos con bastante estabilidad, pero ésta no puede garantizarse del todo. Si algún enlace tiene varias partes y no se encuentra, puede dejarse sólo la dirección principal y luego buscar la información que queríamos.

Estimamos que el desarrollo de este abanico de recursos no ha hecho más que empezar por lo que hay temáticas y aspectos poco tratados en la Red y todavía difíciles de encontrar. Clark (2000), analizando el tipo de recursos que existen en la Red, señalaba que son muy pocos los sitios que se centran en el desarrollo de la carrera desde edades tempranas. La mayor parte están dirigidos a jóvenes y adultos en busca de empleo, o que ya están trabajando y necesitan asesoramiento respecto a temas concretos. Se echan en falta más sitios dirigidos a niños y niñas, sus familias o el profesorado en los que se aborden aspectos relacionados con el desarrollo de la carrera en etapas tempranas, y cómo aprovechar la exploración de distintas áreas de interés en estas edades (en el cuadro para usuarios hemos incluido uno). Asimismo, son aún escasos los sitios que aportan recursos e informaciones dedicados a la «autoeficacia profesional», los «mitos de la carrera» o los «estereotipos profesionales».

4. Limitaciones que presenta Internet en la orientación para la carrera

A pesar de las grandes ventajas de estas tecnologías, también debemos ser conscientes de sus riesgos potenciales. La primera limitación que puede señalarse en relación a la introducción de Internet como herramienta para la orientación es la misma que afecta a su introducción en el mundo educativo, esto es, derivada del hecho de que se trata de un cambio brusco y rápido, y de las dificultades para adaptarse al mismo. Podemos además señalar las siguientes:

• El acceso a esta nueva tecnología. Son todavía muchas las personas que no tienen acceso a Internet, aunque progresivamente se va extendiendo a todos los organismos y centros educativos. En el nivel universitario y en el ámbito privado y comercial es donde más se ha desarrollado la oferta de orientación para la carrera. Según un estudio realizado por Fukuda-Parr (2001), los usuarios de Internet en el mundo tienen las siguientes características: viven mayoritariamente en zonas urbanas y en determinadas regiones; tienen mejor instrucción y más dinero; son en su mayoría jóvenes y varones. Es preciso que se amplíe su uso a las personas no incluidas en estas categorías. Como afirma Sampson (1997), la igualdad de acceso a los recursos orientación puede verse aún más restringida y el potencial que tienen las nuevas tecnologías de llegar a todas las personas no será una realidad si no se proporciona el acceso a aquellas personas con menos posibilidades de acceder a ellas o aquéllas que están en desventaja social.

• Las competencias para su utilización. Paralelamente, una de las cuestiones que más limita su desarrollo es la insuficiente preparación de orientadores y usuarios para utilizar de forma óptima todos los recursos y utilidades que potencialmente se pueden poner en práctica en Internet. El uso de esta herramienta no es difícil, pero sí lo es el manejo de la información que encontramos en ella. Una de las grandes limitaciones en nuestro contexto es la falta de dominio del inglés, idioma en el cual están la mayor parte de recursos para la orientación, así como artículos, bibliografía, cursos y otro tipo de informaciones que nos pueden ser de utilidad. En la medida en que se desarrollen más recursos en el contexto hispano-hablante, esta limitación se verá reducida, pero aún así sería necesario que en la formación del psicopedagogo/a se incluyese como parte del plan de estudios el aprendizaje de esta lengua, por la cantidad de información que existe. Esto no significa que sea de mejor calidad que la existente en castellano, pero sí es mucho más abundante y son muchos los servicios, recursos y/o programas de los cuales podemos recoger ideas valiosas, o incluso adaptarlos a nuestro contexto, como punto de partida para desarrollar recursos de calidad.

• La calidad de la comunicación. La calidad de la comunicación interpersonal que requiere el proceso orientador es una asignatura pendiente. Ya existen medios técnicos que lo posibilitan, pero aún no están suficientemente extendidos y desarrollados. Las cámaras web permiten un contacto visual y con el uso de un micrófono puede establecerse una comunicación prácticamente «cara a cara», dependiendo de la calidad de imagen y del sonido. La vídeoconferencia es una herramienta que permite la realización de entrevistas de orientación en una sala con el equipo necesario, o a través de la Red, pero su uso aún tiene que extenderse más, así como el hábito y la competencia técnica de utilización. Además de los problemas técnicos que aún presentan, también se plantean cuestiones de tipo ético (Cogoi, 2002) como ya señalamos anteriormente.

• La selección de información. Una de las mayores desventajas de Internet reside precisamente en su principal característica: la enorme cantidad de información que genera y a la que se puede acceder casi de forma ilimitada. La Red resulta frecuentemente un espeso bosque de información en el que tanto los profesionales de la orientación como los usuarios, encuentran grandes cantidades de información y de recursos, que hacen difícil la navegación y el aprovechamiento óptimo de los mismos. Sabemos que el estar informado es esencial para tomar decisiones satisfactorias, pero también es cierto que demasiada información puede obstaculizar el proceso de toma de decisiones, sobre todo si no está clasificada adecuadamente, o si carece de la calidad necesaria. El reto aquí , por tanto, es crear espacios específicos de información y recursos, capaces de delimitar y ofrecer fuentes adecuadas y a la vez relevantes dentro del campo de la orientación.

• La calidad y relevancia de la información ofrecida. Encontramos enlaces que nos llevan a otros enlaces, sin llegar a encontrar el nivel de calidad suficiente en el tema de búsqueda. La insuficiente calidad se explica por el alto coste de la producción de materiales y diseños. Por otro lado, todavía no se han resuelto satisfactoriamente los problemas de los derechos de autor: de ahí que no sea fácil encontrar programas completos e interactivos de orientación para la carrera, que permitan estar en contacto con un orientador/a a lo largo del proceso. Más bien se trata de herramientas que el usuario utiliza por su cuenta, según su criterio espontáneo (por ejemplo, cuestionarios de intereses), que muchas veces no están ni siquiera validadas, y de las que extrae informaciones que después no rentabiliza para su toma de decisiones o su proyecto profesional, e incluso puede malinterpretar sus resultados. No olvidemos que muchas informaciones tienen una intencionalidad meramente comercial: la búsqueda de empleo, la búsqueda de empleados o el extenso campo de la formación se han convertido en un objeto más de negocio en el mercado, de forma que las ofertas no siempre responden a las necesidades de orientación de las personas que acceden a las páginas.

• La evaluación de la calidad y la eficacia de estos programas. Apenas se realizan evaluaciones e investigaciones sobre el alcance y la eficacia de los servicios de orientación en Internet. ¿Cuál es la calidad de la información disponible? ¿cómo podemos evaluar esta calidad? ¿a qué nos referimos al hablar de «buena calidad»? La puesta en práctica de estos estudios va a requerir el desarrollo de nuevos procedimientos metodológicos y la elaboración de criterios sólidos de análisis. Es necesario diseñar y llevar a cabo investigaciones para mejorar la elaboración y el uso de los recursos y servicios que se ofrecen en Internet, a pesar de las dificultades que esto conlleva en un medio que está constantemente cambiando y en evolución (Sampson, 1999). Por otro lado, será necesario también profundizar en las relaciones entre la teoría sobre el desarrollo de la carrera y la práctica: normalmente se entiende que en los servicios de orientación los especialistas son conocedoras de estas teorías y las aplican según las necesidades de los clientes. Sin embargo, al extenderse la auto-orientación a través del uso de Internet, sería necesario, al desarrollar sitios web, incluir contenidos de estas teorías de manera comprensible y en un lenguaje accesible al usuario que le sirvan como guía para el uso eficaz de los recursos disponibles.

• Las variables culturales y socio-geográficas.

Dado que se rompen barreras y limitaciones espaciales, los orientadores/as pueden tener clientes de muy diversos países y/o culturas, por lo que será necesario mantener una actitud de apertura hacia la diversidad cultural, y disposición para la interacción con personas de distintas procedencias. Como señala Sampson (1997), una de las limitaciones de Internet cuando se orienta a clientes de zonas geográficamente remotas, es que impide la apreciación de variables locales o culturales, lo cual puede llevar a intervenciones inapropiadas. Es preciso que se prepare a los psicopedagogos/as para orientar a clientes geográfica o culturalmente diversos, familiarizándose con aquellos hechos locales o normas culturales que puedan ser significativos para la intervención.

5. Nuevas competencias del profesional de la orientación en este contexto

El impacto de las nuevas tecnologías en la orientación es innegable y está incidiendo tanto en la organización y prestación de los servicios como en el rol de los profesionales. En un estudio sobre los servicios de orientación en Educación Superior en la Unión Europea, coordinado por Watts y Van Esbroeck (1998) , se puso de manifiesto el creciente uso de estas tecnologías en los distintos países y su impacto en los servicios existentes. Así, aquellos centros o servicios que se limitan a proporcionar información a sus clientes se irán quedando obsoletos (Plant, 1998), ya que aquélla es cada vez más accesible desde nuestras propias casas o puestos de trabajo y, en consecuencia, las funciones meramente informativas tendrán que modificarse. Más que proporcionar información, el orientador tendrá que ayudar a los estudiantes o clientes a seleccionar y procesar la información que reciben (Pérez, 1998), y a utilizarla de forma activa en vez de pasiva (Wouters, 1998).

Es evidente que el uso del ordenador y de otras tecnologías de la información como Internet, el correo electrónico, o la videoconferencia se está extendiendo cada vez más, facilitándonos el trabajo, pero como afirman Repetto y Malik (1998), obligándonos también a revisar y actualizar nuestras habilidades y competencias, así como a plantearnos su adecuada utilización. Asimismo, Álvarez González y Rodríguez Espinar (2000) señalan que el orientador debe conocer las posibilidades y los riesgos de estas nuevas tecnologías, saber utilizarlas en su acción orientadora para lo cual habrá de adquirir las competencias necesarias a través de una formación continuada. Sin embargo, a pesar de las posibilidades que abren estas tecnologías y de su creciente uso, la formación en este sentido aún es escasa y precaria tanto a nivel inicial como continua. Estamos totalmente de acuerdo con Pantoja y Campoy (2001), al afirmar que resulta sorprendente que en la titulación de Psicopedagogía no exista ninguna asignatura que forme a los orientadores en estos recursos tecnológicos. En el estudio europeo citado anteriormente, se reconoció la necesidad de una mayor formación en el uso eficaz de las tecnologías de la información, y la adquisición de las competencias necesarias. Muchos de los orientadores manifestaron que se estaban formando de manera «auto-didacta», en la práctica diaria de su trabajo, o que habían realizado cursos sobre programas (software) concretos (no de orientación sino de informática en general).

Resumimos a continuación algunos de los resultados de un estudio realizado por Pantoja y Campoy (2001) para conocer las actitudes de los orientadores hacia el uso de las TIC. Aunque se refieren sólo a la provincia de Jaén –y forman parte de una investigación más amplia–, probablemente coincidan con las de muchos otros orientadores y nos parecen ilustrativas de la importancia que se concede a las NTIC, así como de sus necesidades formativas.

En resumen, se observa que los orientadores conceden gran importancia al uso de las NTIC y reconocen lagunas de conocimiento en su formación inicial, que tendría que corregirse de inmediato al ser parte primordial de la mejora de su perfil y competencias profesionales (Pantoja y Campoy, 2001: 559).

En relación a las competencias que los orientadores deben adquirir, Offer (1999) señala las siguientes como posibles, preguntándose si aquéllos deben ser capaces de diseñar sus propias páginas web evaluar sitios existentes, suscribirse a listas de distribución relacionadas con la orientación para la carrera, participar en foros de discusión, utilizar todo tipo de programas de orientación por ordenador para ayudar a sus clientes, y/o ser capaces de utilizar buscadores, cuestiones que se plantean ya en algunos cursos de formación de orientadores, al realizar un análisis de necesidades previo.

Además de estas competencias técnicas básicas, el mismo autor señala que es preciso adquirir de forma prioritaria nuevas competencias para realizar cosas que ya hacíamos antes, pero de otra forma, desconocida hasta hace poco para nosotros. Por ejemplo, realizar una entrevista a través de videoconferencia o utilizar el correo electrónico para la comunicación con los clientes, lo cual exige habilidades comunicativas (escritas) diferentes a las orales, y no tiene en cuenta la comunicación no verbal.

La posibilidad que ofrece Internet de proporcionar orientación en grupo mediante los foros de discusión requiere la capacidad de mantener activa la discusión sobre un tema, en modo asíncrono, cuando las respuestas a cualquier comentario pueden aparecer 24 horas después. Éstas y otras cuestiones son importantes y merece la pena que se tengan en cuenta en la formación de todos los orientadores, pues la orientación a distancia es ya una realidad y las competencias que se adquieran serán útiles en cualquier momento en que la intervención orientadora pueda complementarse por medios tecnológicos.

Está claro que una de las competencias más necesarias en este momento es la referida al acceso a y uso efectivo de la información. Así, deberían tenerse en cuenta en la formación aspectos como el localizar lo que queremos sin perder tiempo y energía, acceder a los recursos más adecuados al tipo de necesidades, evaluar su calidad y en general todas las cuestiones relacionadas con las limitaciones de las tecnologías de la información que hemos señalado ya, para a su vez ayudar a los clientes a hacer uso efectivo de las mismas.

En este sentido, consideramos que un papel importante de los orientadores será fomentar la lectura crítica de las imágenes y de la información a la que se accede a través de Internet. Así son válidas las recomendaciones que se hacen para fomentar el uso inteligente de los medios de comunicación, mediante programas de orientación y de acción tutorial dirigidos a enseñar a enfrentarse de forma crítica a estos medios (Méndez y Monescillo, 1997), que pueden también aplicarse para fomentar el uso crítico de Internet. Como señala Offer (1999), los usuarios de Internet también deben ser formados en su utilización. El objetivo es formar personas críticas que sean capaces de seleccionar la información de un sitio web en función de su validez y fiabilidad, encontrar posibles sesgos y corroborar los datos obtenidos mediante la consulta a otras fuentes o sitios, sin basarse sólo en uno de ellos.

Como afirma Peiró (2000), al hablar sobre los modelos formativos en la sociedad de la información, es preciso analizar las competencias esenciales y básicas para enfrentarse con ese mundo en el que la información, la telemática, el conocimiento y la globalización se han convertido en elementos fundamentales de la vida de las personas, de los grupos humanos y las sociedades. Alude a diversas competencias que se requieren en este nuevo contexto, entre ellas las que permiten «la adquisición de la información relevante de forma eficaz y eficiente» y con los «medios y vías más adecuados» en cada caso. Además, están las competencias relacionadas con el «análisis simbólico de la información», el «pensamiento crítico» y la «capacidad de generar conocimiento a partir de la información», «de su análisis y de la experiencia».

Por último, quisiéramos señalar como esencial en la formación de los orientadores la adquisición de competencias interculturales, necesarias tanto para su ejercicio profesional en un contexto presencial, como en el uso de Internet. Es necesario promover el conocimiento de distintos patrones, normas y valores culturales, así como una actitud abierta y respetuosa hacia puntos de vista y cosmovisiones diferentes, que nos encontraremos en el contacto con otros profesionales y con clientes de otros lugares. Además, al acceder a recursos e informaciones de otros países, éstos resultarán más significativos si conocemos el contexto cultural en el que se han desarrollado, o disponemos de las herramientas necesarias para adquirir ese conocimiento. No debemos olvidar el aprendizaje del idioma inglés, imprescindible para acceder a numerosos recursos de orientación.

Habrá que profundizar más en todos estos aspectos y dilucidar cuáles son las competencias concretas que deben poseer los orientadores para integrar efectivamente el uso de las TIC en su práctica profesional, y poder hacer así propuestas de formación dentro de los programas ya existentes, o elaborar nuevos programas que tengan en cuenta de forma específica estas competencias. En la actualidad las iniciativas formativas son aisladas, y generalmente se centran en software concreto, en el diseño de páginas web o en la teleformación (que al menos tiene bastante relación y utilidad en nuestro campo).

6. Conclusiones

En este artículo hemos analizado las principales aplicaciones de Internet y de la videoconferencia al campo de la orientación para la carrera, situándonos en la postura que considera los medios tecnológicos como un recurso útil para apoyar la labor de los profesionales de la orientación y para la auto-orientación, pero sin llegar a considerarlos como un modelo de intervención.

Hemos hecho un recorrido por distintos tipos de sitios web que ofrecen servicios y recursos para el desarrollo de la carrera y la orientación profesional, agrupándolos por un lado en sitios dirigidos directamente a los usuarios de la orientación y, por otro, en sitios para los profesionales de la misma, si bien como hemos visto, los primeros son también útiles para los orientadores, en los cuales pueden encontrar recursos para su ejercicio profesional.

Se han sintetizado las limitaciones del uso de Internet en la orientación para la carrera y, por último, hemos analizado algunas de las competencias que los orientadores debemos adquirir para hacer un uso de efectivo de las TIC en nuestro campo, aspecto en el cual es fundamental profundizar para que se incluyan dichas competencias en los programas de formación.

Como señala Offer (1996), el uso de los programas de orientación asistidos por ordenador y de las telecomunicaciones no constituye una alternativa a los servicios basados en la presencia del orientador, sino que han de ser una herramienta para dichos servicios. Además de facilitar la comunicación entre profesionales y con los clientes, superando los límites del tiempo y del espacio, otra de sus ventajas es que pueden liberar al orientador de aquellas tareas con un componente más repetitivo, tales como la difusión de información, o la aplicación de pruebas de diagnóstico (en el caso de pruebas que pueden realizarse directamente, o a través de Internet), permitiéndoles concentrarse en aquellos otros aspectos del proceso orientador que requieren unas características más personales. Por lo tanto, el desarrollo de Internet y de otras tecnologías de la información ofrece importantes oportunidades para mejorar la calidad de la orientación, y de hacerla más accesible a todas las personas. Sin embargo, esta cualidad no es inherente a las tecnologías «per se» (Sampson, 1996), es preciso que tanto los que elaboran los sistemas de orientación como los orientadores, se aseguren de que éstos sean de buena calidad.

Es evidente que en el campo de la orientación profesional tenemos el reto pendiente de aprovechar su enorme potencial y de incrementar simultáneamente la calidad de los elementos disponibles. Será necesario además integrar elementos de las teorías del desarrollo de la carrera para que los recursos en Internet sean más eficaces para la auto-orientación. Estamos todavía en proceso de desarrollar herramientas que alcancen niveles altos de eficacia y que entren en el núcleo de lo que supone un verdadero proceso de orientación: una comunicación interpersonal de calidad. Todo esto representa un esfuerzo de formación, de modificar hábitos y formas de trabajar y, sobre todo, de apertura y creatividad en el empleo de nuevos procedimientos.

Referencias

ÁLVAREZ GONZÁLEZ, M. (1995): Orientación profesional. Barcelona, Cedecs.

ÁLVAREZ GONZÁLEZ, M. y RODRÍGUEZ ESPINAR, S. (2000): «Cambios socio-educativos y orientación en el siglo XXI: nuevas estructuras, roles y funciones», en XII Congreso Nacional y I Iberoamericano de Pedagogía.

ÁLVAREZ, M. y BISQUERRA, R. (1997): «Los modelos de orientación e intervención psicopedagógica» en Actas del VIII Congreso Nacional de Modelos de Investigación Educativa. Sevilla, AIDIPE; 22-25.

BISQUERRA, R. (1992): Orientación Psicopedagógica. Barcelona, Universidad de Barcelona (inédito).

BISQUERRA, R. y ÁLVAREZ, M. (1996): «Modelos de intervención en orientación», en ÁLVAREZ, M. y BISQUERRA, R. (Coords.): Manual de orientación y tutoría. Barcelona, Praxis; 331-351.

BISQUERRA, R. y ÁLVAREZ, M. (1998): «Los modelos en orientación », en BISQUERRA, R. (Coord.): Modelos de Orientación e intervención psicopedagógica. Barcelona, Praxis.

CLARK, G.; HORAN, J.; TOMPKINS-BJORKMAN, A. y HACKETT, G. (2000): «Internet resources for Career Development», en Symposio Career Development on the Internet. Washington.

COGOI, C. (2002): «Videoconferencia y orientación. Ámbitos de aplicación y ejemplos de buenas prácticas», en Revista de Orientación y Psicopedagogía, 23.

FUKUDA-PARR, S. (Ed.) (2001): Informe sobre desarrollo humano: 2001. Poner el adelanto tecnológico al servicio del desarrollo humano. Madrid: Mundi-Prensa, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

GARDENGHI, C. y ROSSINI, A. (1999): Guida all’utilizo della videoconferenza per operatori dell’orentamento, en www.centrorisorse. org.

KRUMBOLTZ, J.D. (1997): «Virtual job experience», en LENT, R. (Coord.): Information, highways, byways, and cul de sacs in counseling psychology. Symposio celebrado en el Congreso de la American Psychological Association, Chicago.

MARTÍNEZ CLARÉS, P. (2000): Modelos de orientación e intervención psicopedagógica.Murcia, Universidad de Murcia (inédito).

MÉNDEZ, J.M. y MONESCILLO, M. (1997): «Orientar desde la tutoría para aprender a consumir mensajes audiovisuales», en AEOP (Ed.): La orientación educativa y la intervención psicopedagógica integradas en el curriculum. Valencia, AEOP.

NCDA (1999): NCDA guidelines for the use of the Internet for provision of career information and planning services, en http://- ncda.org.

OFFER, M. (1996): «Developments in the use of information technology in careers education and guidance from Nuremberg to Dublin. 1992-1996», en IV Congreso sobre el uso de tecnologías en la orientación: guidance in the information society. Dublin, 2-4 de diciembre.

OFFER, M. (1999): «The impact on career delivery services of information and communication technology», en HIEBERT, B. y BEZANSON, L. (Ed.): Making waves: career development and public policy. International Symposium: Papers, proceedings and strategies. Ottawa, Canadian Career Development Foundation.

PANTOJA, A. y CAMPOY, T. (2001): «Actitud de los orientadores hacia las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC)», en Actas del X Congreso Nacional de Modelos de Investigación Educativa: Investigación y evaluación educativas en la sociedad del conocimiento. La Coruña, AIDIPE; 555-559.

PEIRÓ, J.M. (2000): «Las competencias en la sociedad de la información: nuevos modelos formativos», en Congreso Virtual-Educa. Madrid, junio.

PÉREZ, M. (1998): New skills for new futures: higher education guidance and counselling in Sweeden. Louvain-la-Neuve, Fedora.

PLANT, P. (1998): New skills for new futures: higher education guidance and counselling in Denmark. Louvain-la-Neuve, Fedora.

REFVEM, J. (2000): «Let’s go surfing: Use of the Internet for career counseling in schools». ERIC Clearinghouse / CASS Digest. Documento ED446332.

REPETTO, E. y MALIK, B. (1998): «Nuevas tecnologías aplicadas a la orientación», en BISQUERRA, R. (Coord.): Modelos de orientación e intervención psicopedagógica. Barcelona, Praxis.

REPETTO, E.; GUILLAMÓN, J.R.; VÉLAZ DE MEDRANO, C. y MALIK, B. (2002): Modelos de orientación e Intervención psicopedagógica. Madrid, UNED.

REPETTO, E.; PUIG, J. y RUS, V. (1994): Orientación e intervención psicopedagógica. Madrid, UNED.

RODRÍGUEZ ESPINAR, S. (1986): Proyecto docente e investigador. Orientación Educativa. Barcelona, Universidad de Barcelona (inédito).

RODRÍGUEZ ESPINAR, S. (Coord) (1993): Teoría y práctica de la orientación educativa. Barcelona, PPU.

ROMANACH, J. (1996): «Teleformación, Internet y discapacidad: un enfoque pragmático», en www.eunet.es/InterStand/discapacidad/ tfordisc.htm.

SAMPSON, J.P. (1996): «Ensuring quality in the content and use of information technology in careers education», en IV Congreso sobre el uso de Tecnologías en la Orientación: Guidance in the information society. Dublin, 2-4 de diciembre.

SAMPSON, J.P. (1998): «The Internet a potential force for social change», en LEE, C. y WALZ, G.R. (Eds.): Social action: A mandate for counselors. Greensboro, University of North Carolina at Greensboro, ERIC Clearinghouse on Counseling and Student Services; 213-225.

SAMPSON, J.P. (1999): «Effective design and use of Internet-based career resources and services: a North American perspective», en www.aus.fsu.edu/techcntr.

SAMPSON, J.P. (2001): «Intelligent access and use of assessment and information resources to promote career development», en www.pt3.org/VQ/html/sampson.html.

SAMPSON, J.P. y REARDON, R. (1998): «Maximizing staff resources in meeting the needs of job seekers in one-stop centers», en Journal of Employment Counseling, 35; 50-68.

SAMPSON, J.P.; KOLODINSKY, R. y GREENO, B. (1997): «Counselling on the Information highway: future possibilities and potential problems», en Journal of Counseling & Development, 75; 203- 212.

SAMPSON, J.P.; PETERSON, G.; REARDON, R.C. y LENZ, J. (2000): «Using readiness assessment to improve career services: A cognitive information processing approach», en The Career Development Quarterly, 49; 146-174.

SMITH, M. (1997): «The benefits of integrating Internet technologies into careers services», en Australian Journal of Career Development, 6; 11-13.

VÉLAZ DE MEDRANO URETA, C. (1998): Orientación e intervención psicopedagógica. Concepto, modelos, programas y evaluación. Málaga, Aljibe.

WATTS, A.; GUICHARD, J.; PLANT, P. y RODRÍGUEZ, M.L. (1993): Los servicios de orientación académica y profesional en la Comunidad Europea. Luxemburgo, Comunidad Europea.

WATTS, A.G. y VAN ESBROECK, R. (1998): New skills for new futures: higher education guidance and counselling services in the European Union. Brussels, VUBPRESS y Louvain-la-Neuve, Fedora.

WOUTERS, C. (1998): New skills for new futures: higher education guidance and counselling in Belgium (French community).Louvain-la-Neuve, Fedora.