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Revista Comunicar 20: Orientación y medios de comunicación (Vol. 10 - 2003)

La revista escolar como estrategia de conocimiento del mundo periodístico

School magazine as resource to learn journalism

https://doi.org/10.3916/C20-2003-17

Carlos-José Elías-Pérez

Abstract

Mientras el siglo XX y XXI se definen como el de la comunicación social, las enseñanzas de esta disciplina en los programas de estudio de la educación secundaria, al menos en España, están muy atrasadas. Como la incorporación del periodismo como asignatura resulta complicada, porque habría que modificar los planes de estudio en todo el Estado, se ha optado por explicar los contenidos sobre esta materia a través de la elaboración de una revista escolar, destacando la reducción del fracaso escolar al favorecer en los alumnos los hábitos de lectura y redacción; el fomento del interés por los temas de actualidad o la potenciación de la imagen corporativa del centro. Se aporta un ejemplo concreto de lo que debería contener una publicación de este tipo para estimular en los jóvenes el interés por la prensa.

The XXth and XXIth centuries have been defined as the social communication age. However, Spanish primary and secondary education don't pay much attention to journalism as a subject and there is a lack of resources and teachers. As it can´t become a compulsory subject because we would have to change the syllabus in the whole country, we approach the contents from a school magazine, elaborated by students. This way, we would improve the students´ writing and reading skills. We could also increase their interest in news and mass media. We put forward an example of all the aspects we think such a magazine should include.

Keywords

Periodismo educativo, propuestas didácticas, revistas escolares, didáctica del periodismo

Educational journalism, didactics proposal, school magazine, didactic of journalism

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El objetivo de este trabajo, el diseño de una revista de educación, es el de aplicar los conocimientos técnicos y profesionales adquiridos en los estudios de periodismo al diseño de una revista especializada en temas educativos. Como quiera que existen muchas formas de enfocar este tema, he seleccionado un tipo de revista concreta: aquélla que se elabora en el propio centro educativo y en la que intervienen tanto los profesores como los alumnos. Sin embargo, mi propuesta defiende que al frente de esta revista debe estar un titulado en Ciencias de la Información que coordine adecuadamente su contenido. Si esto no fuera así, el resultado podría resultar, incluso, bastante negativo, echando por tierra todos los objetivos. ¿Por qué es importante la existencia de este tipo de publicaciones? Pues por varias razones:

1. Reducción del fracaso escolar

La primera porque reduciría el fracaso escolar. En este sentido, considero que su elaboración mejorará sustancialmente la disposición a la lectura y, sobre todo, las técnicas de redacción. Es obvio que cuando uno participa en un proceso siempre está más interesado en el producto final. Así, una buena forma, desde el punto de vista pedagógico, de iniciar a los alumnos en la lectura de los diarios será que ellos mismos participen en la elaboración de su propio periódico.

Con esta técnica, creo, también se consigue inculcarles mecanismos para desarrollar su estilo de redacción, lo cual redundará en un progreso académico no sólo en la asignatura de lengua española, sino en el resto de su currículo. Así, resulta bien conocida por todos los docentes la falta de habilidad que tienen los alumnos actuales para escribir, no ya sin faltas de ortografía, sino con un mínimo de inteligibilidad. Muchas veces los estudiantes suspenden un examen de Física, no porque no sepan los conocimientos que se les piden, sino porque no saben redactar satisfactoriamente las respuestas. De esta forma, el profesor no puede evaluar de manera adecuada los contenidos conceptuales.

2. Mejora de la calidad de la enseñanza

La segunda razón se enmarca dentro de una filosofía que intenta potenciar la comunicación entre los diferentes colectivos que forman la comunidad del centro escolar, en la creencia de que esta intercomunicación es un factor de extraordinaria importancia en el hecho educativo. Es sabido que normalmente no existe comunicación entre los diferentes colectivos y, por ejemplo, muchos profesores no saben qué piensan sus alumnos sobre determinados temas o cuáles son sus preocupaciones más inmediatas.

Es evidente, que si el profesorado los conociera podría preparar sus clases teniendo en cuenta esta visión, lo cual, pienso, redundará en una mejora de la calidad de la enseñanza. Para poder elaborar estas revistas se creará una dinámica en la que los profesores se reunirán con los alumnos para debatir los temas que aparecerán publicados en la misma; los padres enviarán sus opiniones de crítica o de elogio a las actividades del centro; y los alumnos expondrán también sus problemas y seleccionarán los temas que más les interesen para incluirlos en las distintas secciones; así, se logrará un conocimiento mutuo.

Las revistas tradicionales para el público juvenil suelen estar redactadas por periodistas adultos que «piensan que conocen a fondo» la mentalidad adolescente, pero esto sólo es una hipótesis. En el caso de nuestra revista serán los propios alumnos los que seleccionen los temas y reportajes –siempre supervisados por un profesor-periodista–, de forma que existirá una idea más concreta sobre cuáles son sus inquietudes, sus gustos y sus aspiraciones.

3. Potenciar el prestigio y la imagen del centro

La tercera razón es el prestigio del propio centro. No cabe duda de que una buena revista ayudará a desarrollar una adecuada imagen del centro en el entorno donde está ubicado. No olvidemos que esas publicaciones pasan de alumnos a padres, a tíos, a primos etc., y que entre ellos habrá representantes de todos los colectivos que integran la comunidad: políticos, comerciantes, profesores de otros centros educativos, funcionarios municipales, autonómicos o estatales, periodistas etc. Por ello, también aquí es necesaria la experiencia de un titulado en Ciencias de la Información: son ellos los profesionales que han estudiado a fondo no sólo la opinión pública, sino los que conocen cómo fomentar la imagen institucional y la identidad corporativa. De hecho, existe una asignatura con ese nombre en el plan de estudios.

Por tanto, en una época en la que impera la imagen, y en la que existe una competitividad abierta entre los diferentes centros por la captación de nuevos alumnos –la natalidad ha disminuido enormemente en España–; así como por descubrir formas alternativas para incrementar los fondos económicos, se hace patente que no podemos dejar en manos de cualquiera la elaboración del principal instrumento definidor de la imagen de una institución: su propia publicación periódica.

4. Planteamiento metodológico

Si consideramos la revista como una actividad extraescolar, es obvio que necesitaremos un planteamiento metodológico de la misma. En él se deben conjugar los razonamientos de índole pedagógica con los de la profesión periodística. En este sentido esta revista debe intentar desarrollar los siguientes contenidos:

5. Contenidos conceptuales

En este apartado es importante la explicación a los alumnos por parte del titulado en Ciencias de la Información los siguientes conceptos:

– Conceptos relacionados con teoría de la comunicación:

• Breve historia de las formas de comunicación y de información.

• Diferentes formas y teorías que explican el hecho comunicativo.

• Estudio de los diferentes lenguajes comunicativos y de su uso en los medios de comunicación.

• Breve descripción de lo que representan y significan los medios de comunicación en la actualidad.

– Conceptos relacionados con la lengua española:

• Diferenciar los estilos periodísticos: crónica, reportaje, opinión, etc.

• Pautas de redacción en el estilo periodístico; importancia de la fluidez del lenguaje.

• Detección y estudio de los fallos más frecuentes de orden gramatical, sintáctico y léxico en los distintos medios de comunicación.

–Conceptos relacionados con las tecnologías de la información:

• Breve historia de la imprenta y familiarización con los conceptos de las antiguas linotipias que aún hoy en día siguen utilizándose en la jerga periodística: corondel, columna, letras altas, bajas o versales. • Estudio de las implicaciones que ha tenido para la Humanidad el hecho de que se pueda reproducir tan fácilmente los textos.

• Breve visión del periodismo electrónico y de sus consecuencias inmediatas.

6. Contenidos procedimentales

• En este apartado se tratará, obviamente, de que los alumnos confeccionen la revista supervisados siempre por el profesional de Ciencias de la Información. Así, se constituirá una «mesa de redacción» en la que se debatirán los temas que se traten en cada número, se seleccionarán las colaboraciones, y se diseñarán las distintas secciones.

• También resultará interesante que diversos alumnos asuman de forma rotatoria las funciones de director, editor, redactores jefes de las distintas secciones, buscadores de publicidad etc.

• Se introducirá a los alumnos en el uso de programas informáticos más usuales como el procesador de textos Word de Windows, así como en el necesario manejo del programa de maquetación de páginas como el Page Maker, Quark X Press o Edecom.

• El alumnado deberá valorar la importancia de las diferentes informaciones para ubicarlas en las páginas. Algunas se desecharán, pero por razonamientos periodísticos; otras, necesariamente, tendrán que ampliarse y se buscarán mecanismos para complementar una información determinada.

• También se procurará un adiestramiento de los alumnos en la documentación periodística, con el fin de que controlen, al menos, los distintos tipos de diccionarios: de sinónimos, de estilo, enciclopédicos, ideológicos etc.; así como los archivos de las hemerotecas.

Sería interesante que los alumnos que pertenecen a cada sección fueran configurando su propio archivo con noticias con recortes de la prensa local, al tiempo que deben acostumbrarse a guardar las informaciones que la propia revista ha publicado sobre un asunto determinado.

7. Contenidos actitudinales

Aquí es necesario potenciar en los alumnos las siguientes actitudes:

• Valorar adecuadamente la función del comunicador social y conocer sus responsabilidades.

• Inculcarles el sentido de la ética de forma que sepan que la imagen dañada por un medio de comunicación, aunque sea en una revista escolar, difícilmente puede ser restituida. En este sentido, no se permitirán los comentarios sin fundamento de alumnos, padres o profesores.

• Potenciar los valores de la información como la veracidad, la honestidad informativa y la imparcialidad.

• Explicar el falso mito de la objetividad: no se puede ser objetivo en una actividad humana, lo que debe procurarse es la honesta subjetividad.

• En este apartado también sería interesante comentar las disfunciones que se están produciendo en los medios de comunicación. Así, no debe tolerarse la grosería, pero debe enseñarse adecuadamente por qué estos comportamientos dañan no sólo la imagen de los medios, sino que hieren profundamente los valores éticos de la sociedad.

• En definitiva, es necesario hacerles entender que la revista de nuestro centro tiene una misión de servicio, y no de protagonismo de los miembros de su redacción.

8. El papel del profesional de Ciencias de la Información

Es evidente que para conseguir estos objetivos, los alumnos deben ser guiados por un licenciado en Ciencias de la Información que controle todos los aspectos de la ciencia periodística. También debe poseer dotes pedagógicas y de conocimiento de la mentalidad del alumno. En este sentido, la asignatura de periodismo escolar que hemos estudiado funde ambas perspectivas y ayuda enormemente a conseguir estos prop ósitos. No es conveniente, en mi opinión, que el encargado de esta revista sea simplemente un profesor del centro sin instrucción periodística suplida por la afición. El periodismo es demasiado importante en nuestra sociedad como para que su enseñanza se ponga en manos de simples aficionados. Además, también sería recomendable que el encargado de la publicación no pertenezca a ningún departamento del instituto, de forma que sea absolutamente imparcial en el tratamiento de las informaciones. Muchas de ellas pueden ser denuncias contra el procedimiento educativo en una determinada materia, y en este caso el periodista responsable de la revista sería, a la vez, parte implicada en el asunto y redactor de ese hecho, lo que le restaría imparcialidad. Esta actitud conllevaría una falta de credibilidad de la publicación, fenómeno que podría extenderse, por analogía, al resto de los medios de comunicación. Esto tendría, en mi opinión, graves repercusiones en la educación de los futuros gobernantes de una sociedad democrática. Abogo, por tanto, por que sean profesionales del periodismo los que lleven las riendas de este proyecto educativo, incluso, sería conveniente que en vez de una asignatura, existiera una especialidad dentro de la carrera de Ciencias de la Información denominada periodismo escolar.

9. Ejemplo concreto de una revista

Como ejemplo concreto de revista que contemple los objetivos señalados propongo los siguientes elementos. Las secciones pueden ser ampliadas o reducidas en número, temática y espacio. Sólo representan un ejemplo a partir del cual se puede empezar a trabajar. En cualquier caso, siempre se debe emplear el lenguaje periodístico y su coordinación guiada por un profesional de esta materia.

En cuanto a la extensión de la revista, propongo que sean 24 páginas de tipo A-4. De esta forma se podrían pegar en seis A-3, por ambas caras, y luego reproducirlos en la fotocopiadora del centro. Si tuviéramos subvención económica o publicitaria intentaríamos editarla en una imprenta.

10. Secciones que debe incluir la revista

A continuación se proponen unas cuantas secciones que podrían incluirse. En ellas, como se observará, aparece una introducción a la metodología utilizada en el periodismo especializado.

• Sumario. Se incluirá en la primera página y en él no se indicarán simplemente el nombre de las secciones sino un resumen de los titulares más significativos que contiene ese número concreto. Un sumario no es un índice, sino un recurso periodístico para llamar la atención del lector sobre los temas que contiene una publicación.

• Sección de actualidad. La periodicidad de la revista, si quiere plantearse con fines educativos, debe ser bimensual. De forma que el término actualidad es relativo. Sin embargo, lo normal es que algunos temas de interés para el colectivo del centro no tengan excesiva caducidad. En primer lugar, deben existir secciones fijas en las que se traten los asuntos del instituto como resoluciones de los claustros, consejos escolares o asambleas de alumnos. Sin embargo, estos temas deben redactarse con un lenguaje periodístico. En todas las revistas escolares que he consultado para realizar este trabajo he observado que copian literalmente las actas de las sesiones de estas reuniones. Es evidente que nadie es tan «masoquista» como para leer semejante información y, por tanto, ésta queda camuflada en su falta de interés.

• Sección de entrevistas. Si los periódicos nacionales transcribieran las actas del congreso tras un debate parlamentario, es obvio que nadie leería tal información. Ésta tiene que hacerse atractiva, con titulares sugerentes y con noticias complementarias que expliquen el porqué se debaten esos problemas. Lo mismo, pues, debe intentarse en la revista escolar que yo propongo. Así, además de lo expuesto, también resultaría interesante introducir entrevistas con aquellos miembros cuyas intervenciones en el claustro o consejo escolar hayan sido relevantes o polémicas. Aquí, como vemos, también es imprescindible la labor del profesional en periodismo. Éste acudirá con los alumnos a esas sesiones. Éstos redactarán sus crónicas que serán corregidas por el profesor-periodista.

Esta técnica también puede utilizarse para describir diferentes acontecimientos como campeonatos deportivos o eventos culturales significativos que ocurran en el centro: conferencias de algún orador, espectáculos de Navidad, de carnavales o de fin de curso.

• Sección de reportajes. En esta sección sería conveniente realizar una «baterías de ideas» entre los alumnos participantes en la revista para que sugirieran proyectos. Los reportajes, obviamente, deben poder realizarse con los medios del centro. Así, no caben posibilidades como la de desplazarse a los campos de refugiados ruandeses o la investigación del problema del GAL. Entre los temas que pueden sugerirse se podría realizar la siguiente clasificación:

– Reportajes que son producto de una investigación de hemeroteca. En este apartado podemos realizar, por ejemplo, un seguimiento de lo que significa la Unión Europea y de cómo se ha ido construyendo; también se podría investigar los problemas que ha planteado la aplicación de la LOGSE; la nueva reforma en la formación profesional; las carreras con más futuro, etc. En este último ejemplo no sólo se puede consultar en la hemeroteca los periódicos con suplementos especializados, en los cuales existen informaciones de este tipo, sino que también es una buena oportunidad para acudir al INEM y realizar un reportaje a partir de una estadística «pura y dura». Así, se sugerirán ideas como, por ejemplo, que entrevisten a antiguos alumnos del instituto que estén cursando esos estudios. Esto es sólo un ejemplo de cómo existen téc - nicas informativas de complementar la noticia y de hacer que este tipo de estadísticas puedan ser más «digeribles» desde el punto de vista periodístico.

– Reportajes que son producto de un trabajo en la calle. En este caso se realizarán reportajes de temas educativos. Así, por ejemplo, los alumnos visitarían una potabilizadora, una refinería o una fábrica de refrescos; luego redactarían su reportaje. También podrían entrevistar a personajes relevantes de su barrio o de su pueblo. En cualquier caso, sería conveniente que los reportajes, por tratarse del tema estrella de la revista, se encargaran a más de un alumno, de forma que luego se puedan comparar, discutir los fallos del enfoque, y, si cabe, la posibilidad, refundir diferentes versiones del tema en el mismo relato, práctica ésta muy común en las revistas especializadas.

• Sección de colaboraciones. En esta sección se incluirían las colaboraciones de alumnos padres y profesores que se sienten partícipes de la revista, pero que no forman parte de la redacción. Creo que lo más conveniente sería que un alumno se encargara de coordinar un área concreta, de forma que él mismo tuviera que buscar a los colaboradores para su sección. Así, un profesor podría escribir un artículo sobre cómo se vivía en la Roma Antigua y el responsable de decidir si se incluye o no sería el coordinador, por ejemplo, de la sección de cultura. Las colaboraciones, por tanto, podrán tener una sección concreta, o distribuirse a través del resto de las secciones.

• Sección cultural. Es evidente que un periódico escolar debe tener una sección cultural. En ella se incluirán temas relacionados con los espectáculos, teatros, cines etc. También se podrán hacer reportajes de corte histórico (tipo: ¿quiénes fueron Marco Antonio y Cleopatra?), de interés geográfico, filosófico, lingüístico etc.

• Sección científica. En esta sección se incluirán las últimas noticias científicas elegidas de entre las que aparecen en los suplementos especializados que se editan en España. También se pueden elaborar reportajes a partir de datos de enciclopedias como, por ejemplo, la vida de las ballenas, la función de la energía nuclear, o el uso excesivo de plaguicidas y sus implicaciones medioambientales. Sería interesante la publicación de entrevistas con antiguos alumnos del centro que se dediquen a labores de investigación científica, bien porque son profesores de alguna universidad, o bien porque realizan su tesis doctoral en alguna disciplina científica. Es importante, desde el punto de vista pedagógico, que los alumnos sientan que cerca de ellos existen investigadores científicos que estudiaron en su mismo centro. La ciencia no se hace así inalcanzable, sino algo cotidiano.

En esta sección también se podrán incluir temas relacionados con la salud como la prevención de determinadas enfermedades, la adquisición de hábitos alimenticios sanos, o la información sexual o sobre higiene.

• Sección literaria. Los encargados de esta sección elaborarán reportajes sobre diferentes escritores de forma que se potencie la cultura literaria de los estudiantes. Los profesores y alumnos comentarán sus libros favoritos y se recomendarán las novedades bibliográficas. Esta última información se puede co piar de los suplementos literarios de los diarios, indicando, eso sí, el origen de la fuente.

También pueden incluirse colaboraciones literarias, pero siempre que sean cortas y de calidad. Es importante acostumbrar a los alumnos a ser críticos: no todo lo que está escrito sirve para ser publicado; aunque su autor tenga buena intención.

• Sección artística. En esta sección se podrían publicar dibujos, fotografías y comentarios de exposiciones que siempre se instalan en los diferentes barrios. También existiría una sección de cine en la que se hablaría de las diferentes películas de la cartelera. Sería conveniente la elaboración de reportajes –con material de hemeroteca– sobre películas o actores que formen parte de la historia del cine.

• Sección de quejas. Ésta puede convertirse en una sección interesante si se sabe llevar bien. Es importante que las quejas remitidas tengan fundamento, que vayan firmadas y que no atenten gratuitamente contra la dignidad, el honor y la profesionalidad de las personas. Para lograrlo, propongo que no sea una simple sección en la que se transcriben las cartas de los lectores, sino que éstas deben servir a los redactores-alumnos como base para comenzar sus propias investigaciones. En el caso de una denuncia contra un profesor –suelen ser las más frecuentes–, me parece conveniente incluir la versión del afectado junto a la denuncia.

Esta técnica ayudará a los alumnos a que comprendan que el periodista no debe tomar partido, a priori, por ningún contendiente en una polémica. Lo serio debe ser dar cabida a todas las opiniones y respetar el derecho de réplica de aquéllos que se hayan sentido afectados por alguna publicación.

• Sección de opinión. En el espacio dedicado a esta sección se incluirán comentarios de los alumnos, profesores y padres sobre los diversos temas de actualidad: el aborto, la xenofobia, el deterioro medioambiental, la degradación política, la calidad de los programas de televisión, el futuro del capitalismo, etc. Es decir, debe convertirse en un foro de debate sobre temas de interés general, no sobre los problemas del centro que ya se tratan en otras secciones. Para un buen funcionamiento, me parece conveniente que en cada número se proponga un tema de debate para publicarlo en el siguiente. Así, los lectores podrán reflexionar sobre el asunto; al final se seleccionarán diferentes puntos de vista sobre un mismo tema. Pedagógicamente esta técnica incrementa la tolerancia de los alumnos, y les descubre que, por lo general, existe más de una verdad sobre cualquier asunto.

• Sección de denuncias. Aquí considero conveniente la inserción denuncias sobre problemas graves que ocurran en el barrio y que deban ser conocidos. Es importante comprometer a los alumnos y conseguir que se impliquen en asuntos como el deterioro medioambiental de su barrio, el problema de los animales abandonados, de los ancianos desamparados, de las tradiciones perdidas o del patrimonio deteriorado. No sólo deben incluirse reportajes denuncia en un lenguaje lacónico e indefenso; hay que realizar entrevistas a los responsables y aportar soluciones obtenidas desde los miembros de la propia comunidad educativa y desde las organizaciones no gubernamentales implicadas en cada problemática. La filosofía consiste en intentar que la denuncia tenga un sentido, de forma que si se resuelve alguno de los problemas planteados, se publicarán las medidas adoptadas en esta sección. Esta técnica aumentará la confianza en ella.

• Sección de pasatiempos y de humor. Creo conveniente introducir este tipo de secciones por dos motivos: el primero sería para eliminar el aire de solemnidad que parece tener un periódico escolar; y el segundo porque constituyen un agradable paréntesis en la lectura de la revista.

• Suplemento en un diario generalista: una introducción al periodismo educativo. Todas estas ideas también podrán tomarse como punto de partida para redactar un suplemento de educación en un diario generalista. En los que es importante dar cabida a los diferentes grupos que intervienen en el proceso educativo. Un suplemento en el que sólo escriban periodistas especializados –si es que los hay, que es difícil– resultará muy anodino para la comunidad escolar. Casi todos los asuntos que los periodistas presentan como novedades, normalmente resultan anticuados para los interesados. El periodista de educación está muy alejado de las fuentes reales y se nutre básicamente de los gabinetes de prensa de las autoridades educativas, las cuales, en la mayoría de los casos, dan una versión interesada y tergiversada de los problemas. No olvidemos que suelen ser políticos y que su principal preocupación es la de mantener los escaños y su imagen pública para poder acceder a consejerías o ministerios considerados «de más relieve» dentro del mundo político. En este sentido, un buen periodista de educación debe asumir que en sus páginas escriban profesores de los distintos niveles educativos, alumnos y padres implicados en la educación de sus hijos.

Tampoco debemos olvidar que las noticias de educación interesan a toda la sociedad: ¿quién no tiene un hijo, sobrino, nieto o vecino en algún nivel educativo? Sin embargo, el lenguaje, al igual que sucede en cualquier periodismo especializado, debe hacerse asequible a todo tipo de público, evitando la jerga pedagógica que tan de moda se ha puesto en los últimos años.

Por tanto, aquí, también se hace necesario un profesional especializado que comprenda la jerga, pero que a la vez la sepa traducir adecuadamente. Nunca la debe copiar literalmente por miedo a malinterpretar el contenido del mensaje. Si él no lo ha entendido, menos lo comprenderán los lectores.