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Revista Comunicar 21: Tecnologías en la era de la comunicación (Vol. 11 - 2003)

Repensar la edu-comunicación desde la globalización: alternativas

A new way to think education in a global world

https://doi.org/10.3916/C21-2003-13

Patricia Delgado-Granados

Abstract

No cabe duda que las posibilidades que se abren con la aplicación de las nuevas tecnologías en la comunicación educativa son enormemente enriquecedoras, tanto para la sociedad en general como para la propia comunidad escolar en particular. Ahora bien, la carencia de un modelo consensuado de globalización, basado en postulados más humanos, sociales y educativos, en vez de los puramente económicos, está planteando problemas sociales a escala mundial. El presente artículo analiza desde el ámbito pedagógico cuál debe ser el compromiso educativo de los medios de comunicación en el actual contexto de globalización, para que participen activamente en el desarrollo integral del individuo.

The possibilities opened with the application of the new technologies to educational communication are so important for school and for society in general that the objective of the present paper is to analyse which role should mass media in the educational context. Furthermore, the author offers educational alternatives to help us to have a society that asks for social integration and citizen identity, far from a society inspired only by economic postulates.

Keywords

Medios, educación mediática, globalización, transmisión cultural, valores, proceso

Mass-media, education, values, educational process

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1. El compromiso de la «edu-comunicación» en el siglo XXI

El individuo crece y se desarrolla inmerso en distintos ámbitos –el familiar, los iguales, los medios de comunicación, el contexto formativo–, siendo todos ellos esenciales para la construcción de su propia identidad. En este último contexto, el formativo, recae gran parte de la transmisión de conocimientos, procedimientos y actitudes, valores y normas de forma institucional, organizada, secuenciada e intencionada. Nadie duda de la importancia de adquirir dichos conocimientos técnicos, científicos, culturales como elementos sobre los que se fundamenta el desarrollo intelectual del individuo, así como su progresión e integración social, ya que sobre los mismos se asienta su visión de la realidad, física y social, así como su comportamiento.

Desde hace algunas décadas, y atendiendo a esta realidad, cada vez más compleja, plural y heterogénea, la educación tiene como uno de sus objetivos prioritarios el «desarrollo integral» del alumno. Un desarrollo que supone la formación de seres humanos competentes tanto en lo intelectual como en lo personal y lo social. Individuos capaces de comprender el mundo que les rodea e interactuar adecuadamente con el mismo, asumiendo las reglas de juego sociales que les son propias y comprendiendo y respetando aquéllas que, dentro de los valores universales, corresponden a otras formas de pensamiento y actuación. Para ello, es necesario que los individuos sean capaces de conocerse, comprenderse y asumirse, conocer, comprender y asumir a «los otros» como elementos esenciales de su vida. De todo lo expuesto hasta ahora, se desprende la necesidad de que la educación, en su compromiso con la formación del ciudadano, suponga un camino para el desarrollo integral del mismo.

En este sentido, los medios de comunicación participan, en gran parte, de esta responsabilidad de la imagen que tienen los ciudadanos de sus actitudes, de sus valores y de sus acciones. Influyen enormemente en los individuos, en las organizaciones, en las capas dirigentes, en las esferas intelectuales, en definitiva, en todas las capas y estructuras a las que llega su onda de influencia educativa. Desde una perspectiva pedagógica, nos interesa analizar qué tipo de influencias educativas ejercen los medios de comunicación en la era actual de la globalización; qué factores potencian e inhiben su influencia educativa; cómo contribuyen al desarrollo integral del individuo y a la construcción de su identidad; qué tipo de información se recibe: plural e independiente o si están al servicio de grupos que no representan los intereses mayoritarios; qué alternativas a la globalización se pueden plantear para el logro del bienestar social e individual desde la educomunicación. A la hora de analizar esta amalgama de factores mediáticos influyentes en la construcción de la identidad del individuo y de su percepción de la realidad, es necesario previamente aproximarnos conceptualmente a los mismos.

2. La globalización: aproximación conceptual desde una perspectiva pedagógica

Hoy en día, el concepto de globalización es utilizado de forma exhaustiva y arbitraria en todos los ámbitos de la vida social y política. Bajo su paraguas se escudan muchas de las actuaciones de política económica y social por parte de los distintos estados y organismos internacionales1, siendo, sin duda, una palabra de moda que va colonizando de manera progresiva los ambientes culturales, educativos y que, nos guste o no, forma ya parte de nuestra vida cotidiana.

El creciente número de publicaciones, reuniones científicas, foros, etc. que se albergan bajo este título reflejan su creciente interés a todos los niveles, por ello, quizá fuera adecuado empezar por aproximarnos al fenómeno de la globalización. Actualmente, los términos globalización y mundialización se emplean indistintamente para designar la interdependencia de las sociedades humanas, creándose vínculos y espacios comunes. Desde esta perspectiva, la globalización no sería un fenómeno exclusivo de nuestra época, sino que a lo largo de la historia se ha producido, en mayor o menor medida, intentos globalizadores2. Entonces, ¿qué es lo que tiene de característico el proceso de globalización actual?

El proceso de globalización contemporáneo es un fenómeno multidimensional, pues abarca diferentes aspectos de la vida humana, que hace referencia a la creciente integración de naciones que afecta a un conjunto de cuestiones que incluyen asuntos económicos, políticos y culturales. Uno de los elementos que más ha ayudado a la extensión del fenómeno de la globalización ha sido la creciente accesibilidad de la tecnología de la comunicación, tales como la televisión vía satélite e Internet, entre otros, ejerciendo una fuerte influencia social y educativa traducidos en la construcción de una nueva identidad cultural y de una nueva sociedad. Esta convergencia progresiva de símbolos culturales y de formas de vida cuyo vehículo de transmisión principal es los medios de comunicación conlleva una homogeneización planetaria, excluyéndose aquellas zonas del Planeta que no pueden acceder al mismo. Las telecomunicaciones –radio, televisión, telefonía móvil, etc.– o la informática –el ordenador, Internet, el correo electrónico– han cambiado radicalmente el escenario de comunicación e información de las sociedades en conjunto, y de la escuela, en particular. Un logro de la sociedad que, por desgracia, no deja de ser el patrimonio de unos pocos privilegiados3.

3. La globalización y la hegemonía de los medios de comunicación

Como hemos comentado anteriormente, dentro del proceso globalizador el elemento que más destaca es el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación e información que permiten, entre otras cosas, que la sociedad esté globalizada, informada y mediatizada. Pero, a la vez, que se produce esta convergencia informativa, la globalización convive con el crecimiento de la marginación, es decir, el hambre y la desintegración económica y social de amplias zonas del mundo que cada vez se encuentran más aisladas e incomunicadas del resto de países. En 1994 la relación de renta entre el 20% de los más ricos y el 20% de los más pobres estaba en 78 contra 1, claramente más que en 1960, que era de 30 contra 1. En 1996, el patrimonio de los diez multimillonarios más opulentos era de 133 mil millones de dólares, o sea, más de 1,5 veces la renta nacional de los 48 países menos avanzados (Sgese, 1997: 3). Unas cifras escalofriantes que nos llevan a replantearnos, desde el ámbito educativo, el proceso globalizador o, al menos, buscar nuevas alternativas que mermen o reduzcan la cada vez mayor brecha entre ricos y pobres, entre alfabetos y analfabetos, entre privilegiados y desposeídos. En este camino, el papel de la escuela y de los medios de comunicación educativos adquieren un protagonismo esencial en el logro de mejoras sociales, económicas y culturales en aquellas zonas marginadas por el proceso de globalización económica.

Como indica Colom (1983: 31), debemos diferenciar entre crecimiento y desarrollo. No podemos afirmar que la globalización implica necesariamente desarrollo, sino más bien crecimiento en determinadas zonas del Planeta, es decir, mayor acumulación de capital y mayor disponibilidad económica, que no se traduce en desarrollo, referente a la capacidad para atender los derechos básicos de los ciudadanos: educación, sanidad, vivienda, empleo, cultura, etc. Por lo que ni siquiera los países desarrollados se salvan de los desequilibrios entre un crecimiento y un desarrollo desigualmente repartido, como muestran las grandes bolsas de pobreza en las grandes ciudades. En definitiva, el proceso de globalización no ha tenido, ni tiene, como estamos comprobando, un marco de controles democráticos eficaces, como para orientar democrática y equitativamente sus beneficios al servicio del desarrollo de la comunidad humana, protegiendo sus derechos.

Los medios de comunicación, como empresas que son, están sometidos a los mismos procesos de globalización, competitividad, publicidad de productos, etc. Pero su función social y educativa, así como la enorme influencia que ejercen sobre la sociedad en conjunto y la escuela en particular, nos llevan a replantearnos su cometido en la actual sociedad globalizadora. Desde el punto de vista educativo, el análisis de los medios de comunicación y la información que se deriva de los mismos, nos invita a demandar mayores dosis de educación ciudadana, educación para la convivencia, educación para formar a ciudadanos críticos con lo que ven, con lo que escuchan y con lo que perciben de su entorno mediático; si no logramos orientar los medios hacia una línea educativa, crítica y plural, estaremos únicamente des-educando. La cantidad de información que diariamente se recibe sin ningún tipo de análisis crítico y constructivo exige una potenciación de los procesos educativos en la misma, así como una distribución más igualitaria de los recursos y dispositivos formativos disponibles para los individuos. Pero desgraciadamente, de nuevo vemos cómo se produce un desequilibrio en la equidad informativa4.

La globalización del mercado de las comunicaciones produce un desequilibrio en materia de información a favor de países fuertemente desarrollados, principalmente Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, representando una amenaza para la diversidad cultural de los países menos desarrollados. Estos países desarrollados controlan el 90% de la producción de información mundial y el 80% de las fusiones se producen entre empresas de esos tres países5. Un dominio tan grande y poderoso de la información, de los mensajes enviados, de los medios de comunicación, aparte de suponer una de las mayores fuentes de ingresos para aquellos países monopolizadores de los medios, supone, para el resto de la población, la difusión de valores culturales, ideológicos, especialmente de Estados Unidos, a escala planetaria. La inculcación de unos estilos de vida, ajenos en un principio a los nuestros, pero que, poco a poco, se van asimilando como propios. Un dominio peligroso que lleva a la pérdida de identidad de los países menos poderosos. Además de significar que sobre cualquier asunto conflictivo que se presente, va a predominar el punto de vista más próximo a los intereses de los países poderosos6.

Un mercado globalizado en cuanto a los medios de comunicación supone, por tanto, el predominio de los que están mejor situados, concentrando la información sobre los más variados temas: educación, política, economía, cultura, ocio, etc. Una información que se nos presenta pobre, en cuanto a contenido, limitando las posibilidades informativas y formativas del receptor, y contribuyendo a la exclusión, a las desigualdades y a la estratificación social.

4. Posibles propuestas educativas

Ante esta breve panorámica se deduce que son muchos y complejos los nuevos retos de la edu-comunicación en el contexto actual de globalización, así como las nuevas responsabilidades de la comunidad educativa. En este sentido, el papel del docente se enmarca en un nuevo contexto caracterizado por la gran diversidad de identidades culturales que se van asentando en medio de la globalización, los flujos migratorios y las nuevas tecnologías.

• La primera propuesta que planteamos, sustento de las demás alternativas educativas, se basaría en aprender a manejar la gran cantidad de información que recibimos diariamente de manera indiscriminada. La escuela debe tener como principal misión, no la de transmitir, sin más, el conocimiento considerando que ya está hecho y terminado y únicamente debe ser procesado por el educando, sino que debe ir más allá, debe comprometerse e implicarse en el proceso de aprendizaje, creándolo y construyéndolo a partir de la información recibida a través de los medios. La abundancia de información y de mensajes que, a través de los medios de información, se reciben de forma automática e indiscriminada nos lleva a que, desde el ámbito educativo, nos planteemos nuevas estrategias y habilidades para seleccionar, discriminar, filtrar, ordenar, clasificar, valorar y asimilar o desterrar la información de manera que se convierta en una destreza o habilidad educativa asumida por el educando de una forma natural y habitual en su vida educativa y social (Rodríguez Neira, 2000: 19). En este proceso de aprendizaje, el papel de la familia es fundamental y, sin embargo, frecuentemente se les obvia o discrimina cuando gran parte del éxito o fracaso de dicho aprendizaje depende de la propia familia. Los padres deben adoptar un papel activo, capacitándolos en el uso de los medios de comunicación y haciéndoles partícipes de la acción educativa. Cuando la familia asume más responsabilidades en el propio desarrollo educativo de sus hijos, concienciándose de la importancia de su participación para alcanzar los objetivos educativos y sociales, planteados y consensuados conjuntamente desde la comunidad escolar, el porcentaje de éxito es, sin lugar a duda, mucho mayor7.

• Pero para el logro de nuestra primera propuesta, es necesario previamente que el educador conozca y se perfeccione en las nuevas tecnologías de la información. La llamada calidad de la educación y su necesaria mejora pasa por el perfeccionamiento del profesorado en los medios de comunicación, ya que junto al alumnado, son el centro del proceso educativo. El Informe de Jacques Delors resalta que «la calidad de la formación pedagógica y de la enseñanza depende en gran medida de los medios de enseñanza », y que «la introducción de los medios tecnológicos permite presentar los nuevos conocimientos, impartir conocimientos prácticos o evaluar el aprendizaje». Acorde con ello, el profesorado debe atender con especial dedicación a una debida instrucción sobre el uso de estos elementos de comunicación como herramientas educativas de trabajo necesarias y útiles en el proceso educativo8. En definitiva, introducir innovaciones en la enseñanza y el aprendizaje desarrollando métodos eficaces para conseguir el mejor uso de los medios educativos.

• La tercera propuesta sería la de educar para vivir en entornos persuasivos, es decir, en entornos donde es frecuente que se distorsione la realidad, o que provoquen confusión, afectando a derechos tan fundamentales como la libertad de expresión, de información, de participación, e inculcando determinadas informaciones en beneficio de sus propios intereses. Las personas que carezcan de juicio crítico para analizar y valorar la información recibida –primera propuesta educativa planteada–, serán víctimas fáciles para cualquier tipo de dominación.

• Por último, hemos visto cómo la concentración de empresas en el mundo de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, resultado del proceso de globalización, están provocando nuevas formas de exclusión social. Las desigualdades en la capacidad de acceso y utilización de los mismos conlleva que sean unos pocos los privilegiados que puedan beneficiarse de ellos, marginándose al resto de los ciudadanos. Para que un país pueda realmente beneficiarse de las nuevas tecnologías requiere que a nivel legislativo no sólo se regule su utilización, con el propósito de que pase de ser «privilegio» de unos pocos a «derecho» de muchos otros, sino que asimismo se potencien políticas activas de desarrollo tecnológico por parte de los gobiernos. En este sentido, la participación de la comunidad local, mediante el diálogo con las autoridades públicas y los grupos interesados dentro de la sociedad, debe pasar a ser una primera etapa fundamental para ampliar el acceso a los medios de comunicación9. Por el contrario, su uso a nivel global continuará siendo una utopía para gran parte de la población que, desgraciadamente, en pleno siglo XXI, vive aún ajena a los mismos.

Notas

1 El concepto de globalización puede enmarcarse en función del ámbito en el que se esté aplicando, de ahí su carácter multidimensional. Estos ámbitos se pueden encuadrar en cuatro grandes apartados o áreas de actividad: globalización de bienes y servicios, globalización del capital productivo, globalización del capital financiero y globalización poblacional. Cfr. FARRÉ, M. y ALLEPUZ, R. (Ed.) (2001): Globalización y dependencia. Efectos de la mundialización sobre el desarrollo de los pueblos. Universidad de Lleida; 17.

2 Los grupos humanos tienden a ponerse en contacto entre sí para atender a sus necesidades mínimas de subsistencia, como puede ser conseguir alimentos, buscar un territorio para vivir, comercializar productos, etc.; es decir, desde una perspectiva histórica, los movimientos globalizadores han sido una constante en todas las etapas de la historia universal.

3 El 20% de la población mundial más favorecida económicamente monopoliza el 93,3% de los accesos a Internet –en España hay 6,2 accesos a Internet por cada mil habitantes–. De la información que está en Red, el 80% aparece en inglés, cuando solamente domina dicho idioma un 10% de la población mundial. Véase: Informe sobre el desarrollo humano (1999) UNESCO (dirección electrónica: www.unesco.org/general/spa).

4 Las bases de datos e Internet permiten a las personas, que pueden acceder a los mismos, participar en el ámbito mundial y actuar en el ámbito local, pero la superabundancia de información requiere interpretarse y analizarse críticamente de manera individual y grupal. En Europa, se han creado sistemas para recopilar información en distintos ámbitos y para ofrecerla de manera local a los usuarios a través de bases de datos on-line y puntos de contacto. Hasta la fecha, el interés se ha centrado en la creación de grandes bases de datos europeos y nacionales. Algunas de estas iniciativas han intentado eliminar las barreras lingüísticas ofreciendo interfaces multilingües. Las TIC, en todas sus formas suelen estar presentes en los dispositivos señalados.

5 Según prevén algunos expertos, en unos pocos años, dos tercios del mercado mundial del sector de la informática y las telecomunicaciones estará repartido entre 7 u 8 redes de empresas multinacionales (Ramonet, 1988, 150).

6 Un ejemplo de este peligroso dominio de la información por parte de estos países, especialmente de Estados Unidos, lo hemos encontrado actualmente con la guerra a Irak. Una guerra que se nos quería justificar a través de valores de democracia y libertad por parte de la potencia americana hacia dictaduras como la de Irak. Pero, ¿qué ocurre con Corea del Norte, que tiene armas nucleares, incumple las resoluciones de Naciones Unidas y es aún una dictadura más oprobiosa e inhumana que era la de Sadam Husein?, ¿desarmará a Israel y otros tantos países antidemocráticos, a los que él mismo ha ayudado armamentísticamente, e incumplen las resoluciones?, ¿de qué debemos hablar, de «invasión» o «liberación»?..

7 En este sentido, la escuela debe desarrollar actividades en la que participen conjuntamente familia, alumnos y profesores. Actividades tales como ver una película o un documental para debatir, posteriormente, sobre la misma; aprender a manejar los medios tecnológicos conjuntamente familia-escuela; organizar jornadas en la que intervengan ya no sólo la propia comunidad local, sino también expertos de la materia procedentes de fuera, con el fin de intercambiar experiencias, propuestas de mejora, etc. En definitiva, que el aprendizaje sobre los medios no acabe en la escuela sino que sea una prolongación de ella. El nuevo reto educativo debe acompañarse de una comprensión más profunda de la información que se recibe de los medios de comunicación.

8 Véase AGUADED, J.I. y CABERO, J. (Dirs.) (1995): Educación y medios de comunicación en el contexto iberoamericano. Universidad Internacional de Andalucía/Huelva. 9 Un diálogo que debe ser continuo a través de los medios de comunicación, de las reuniones y debates dentro de la comunidad y mediante la formación continua de los que participan activamente en la vida educativa: padres, alumnos y profesorado.

Referencias

AGUADED, I. y CABERO, J. (Dirs.) (1995): Educación y medios de comunicación en el contexto iberoamericano. Huelva, Universidad Internacional de Andalucía, Sede Iberoamericana de La Rábida.

AGUADED, I. y CABERO, J. (Dirs.) (2002): Educar en Red: Internet como recurso para la educación. Málaga, Aljibe.

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