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Revista Comunicar 21: Tecnologías en la era de la comunicación (Vol. 11 - 2003)

La familia e Internet, ¿un juego a tres bandas?

Family and Internet

https://doi.org/10.3916/C21-2003-18

Verónica Marín-Díaz

María-Dolores García-Fernández

Abstract

El desarrollo de la Humanidad nos dibuja un aumento en las capacidades de comunicación del ser humano. Esta situación viene de la mano, fundamentalmente, del gran avance que los nuevos medios de comunicación, caso de Internet, están experimentando. Según las autoras, esta situación reclama un entendimiento entre la familia y este medio (Internet), exige el establecimiento de unas líneas de comunicación que ayude a los miembros de la familia en su crecimiento y socialización.

The progress of Humanity shows an increase in the communication capacities of the human being. This situation is bound to the great advance that the new media, such as Internet, are experiencing and it claims for a new understanding between the family and the new media. The authors think that the establisment of some communication lines which would help the families in their growth and socialization are completely necessary.

Keywords

Familia, socialización, Internet, sociedad de la comunicación, medios de comunicación, red

Family, socialization, Internet, society of the communication, media, net

Archivo PDF español

La sociedad que actualmente se dibuja es fruto del paso por diferentes revoluciones (agrícola, industrial, tecnológica…). El cambio de una sociedad tradicional a una moderna ha estado marcado, en gran medida, por el desarrollo de los medios de comunicación e información.

La revolución que en estos momentos estamos viviendo pone su énfasis en el proceso de producción de la información y la comunicación, en el cómo quedan esta información y esta comunicación, se desarrollan, se refuerzan e interactúan (Cabero, 2000).

El desarrollo de la Humanidad apunta hacia un aumento de la capacidad comunicativa del ser humano, permitiéndole regular sus relaciones sociales. A partir de la comunicación se han ido produciendo nuevas formas de comunicarse que permiten al hombre, gracias a su racionalidad, poder relacionarse no sólo a través del lenguaje hablado (la comunicación humana se caracteriza por ser variada y por tener múltiples formas). De este modo se convierte en un punto fundamental en el proceso de humanización de la persona, si tenemos en cuenta que por medio de ellas «fluyen mensajes que han sido creados por unos pocos para que los reciban muchos» (Rodríguez Pérez, 2001: 122). Desde la aparición de la imprenta, la comunicación ha ido tomando forma a través del medio en que se propagaba. Así tenemos, comunicación por medio del lenguaje escrito (prensa), oral (radio), visual (televisión) y ya en estos últimos tiempos digital (Internet). La función principal de estos medios no será otra que hacer llegar información a los sujetos, por lo que el tratar de conceptualizar el término dentro de un medio nos hace hablar de medios de comunicación.

Los medios de comunicación son un exponente del desarrollo tecnológico y económico que vivimos hoy, posibilitando el enriquecimiento del tiempo libre y de ocio que el sujeto dispone, pero tenemos que tener la precaución de no convertirlos en un único modo de «pasar el tiempo» (Gispert, 1999).

Llegados a este punto, vemos necesario caracterizarlos para así concretar a qué nos referimos cuando hablamos de medios de comunicación. Apoyándonos en Prado (2001) podemos caracterizarlos como:

• Aquél que permite la posibilidad de que cualquier persona pueda tener acceso a sus mensajes.

• Su mensaje se puede transmitir por medios impresos, sonoros, visuales y audiovisuales.

• Permite establecer contacto con emisores que se encuentran lejos del receptor del mensaje.

• La audiencia es amplia y anónima.

Según empleemos radio, prensa, Internet… su acceso a él estará más o menos restringido a los receptores de este mensaje, ya que todos no oímos la radio todos los días, todos no vemos la televisión todos los días, todos no «nos conectamos» a Internet todos los días. La transmisión del mensaje, pues, dependerá del medio en que nos encontremos, de ahí su relación con el anterior rasgo que caracteriza a los medios de comunicación. Igualmente, dado el desarrollo tecnológico que vivimos en este momento, no es difícil que la comunicación acerque a los individuos, de ahí que aunque el receptor de la comunicación no se conozca, o no éste al alcance del sujeto, esta se produzca. Los medios de comunicación también se caracterizan por concernir sobre la vida del sujeto, se centran en los efectos, es decir, en los resultados que se quieren conseguir, buscan el progreso de la Humanidad a través del desarrollo de relaciones interactivas. En última instancia los medios de comunicación tratan de buscar modificaciones de comportamientos o de determinadas pautas de conducta, de modo que se pueden cambiar las costumbres. Permiten al ser humano expresarse de forma libre y espontánea, enriqueciendo así las relaciones de los sujetos y potenciando su proceso de socialización, permitiendo de este modo poner en contacto a varios sujetos. Al hablar de socialización, sin más remedio, tenemos que hacer referencia a niños, niñas y adolescentes que pueblan nuestros centros educativos, nuestros hogares, calles, pueblos y ciudades. Ellos y ellas, al carecer de suficientes criterios, son incapaces de poder hacer frente, desde una perspectiva crítica, a todos los mensajes que los medios de comunicación les hacen llegar. Los mass-media, en su relación con la juventud de hoy, son vistos como el reflejo de la cultura de una sociedad, son vistos como «instrumentos moduladores del grupo social» (Froufe, 1998: 25), por ello es necesario ver la relación que existe entre estos y la familia pues aquéllos amenazan de forma significativa las relaciones familiares, ya que favorecen la creación y potenciación de las necesidades humanas.

1. La familia y los medios: ¿una relación de interés?

Hoy nos sorprende la escasa o falta de interrelación que hay entre las personas, sean o no de un mismo núcleo familiar o grupo de iguales. En esta situación el papel que juegan los medios de comunicación podemos aventurarnos a decir que es de carácter negativo, pues contribuyen al alineamiento de la persona llegando incluso a impedir o mediatizar el diálogo de la familia o la adaptación del ser humano a su entorno. Tal situación nos licencia pensar en la familia, la escuela, el grupo de iguales y la comunidad como factores potenciales de información que nos permiten comunicarnos de manera correcta, teniendo en cuenta que hemos pasado de una civilización puramente oral a una puramente visual.

Prado (2001), por su parte, sostiene en torno a este tema, que la influencia de los medios de comunicación, en parte, ha mediatizado el «conocimiento de la realidad, los hábitos y las costumbres» de los sujetos, puesto que en la medida en que una información nace de un grupo determinado, es posible que al nacer de éste, en primera instancia, pueda hacernos dudar de su veracidad.

El nacimiento de nuevas formas de establecer relaciones con los demás sujetos (Internet) está influyendo en el establecimiento de nuevos modos y maneras de lenguaje, nuevas formas de establecer relaciones. Igualmente está determinando el desarrollo de las relaciones humanas, a nivel general, y de la familia, a nivel particular. Cuando nos referimos a las relaciones entre los miembros de un mismo grupo familiar no podemos olvidar el tipo de familia al que nos estemos refiriendo (distantes, simétricas o complementarias) pues es en ella donde se sientan las bases del diálogo. Tampoco podemos obviar que en la familia la comunicación que más se produce es la no verbal, un gesto, una mirada bastan para saber lo que un miembro del grupo familiar quiere decir a los demás. Sin embargo, los medios de comunicación han modificado de manera directa a la familia en tres aspectos fundamentales: dispersión/alejamiento de los miembros del núcleo familiar, aunque estén en un mismo lugar; aumento de la inactividad, alejándose de la realización de actividades más vivas y enriquecedoras y por último potenciación de necesidades y creación de otras (Sánchez y Rodríguez Diéguez, 1998). De este modo, podemos aventurarnos a determinar que la relación de la familia y los medios de comunicación es compleja, fundamentalmente por la diversidad de realidades que en ella se dan.

La figura de los padres cobra día a día mayor importancia; es en el hogar donde el niño/a y/o adolescente va aprendiendo los valores y las normas, tanto de convivencia como de carácter social; por ello la familia ha de potenciar el hábito de la crítica, y los medios de comunicación contribuyen a la disgregación y a la dispersión. Además de esto, la familia ha de tratar de evitar la sobreexposición de los niños/as y adolescentes a los contenidos violentos, sexistas, pornográficos, etc. desde una perspectiva, no de censura sino por medio del diálogo y el análisis (Cabero y Romero, 2001) para así poder realizar la socialización de los niños/as y adolescentes de la familia dentro de unas formas de comportamiento, valores, normas y hábitos sociales y enriquecedores.

Si queremos que entre la familia y los medios de comunicación ésta sea efectiva se han de dar entre otras las siguientes condiciones: saber escuchar y guardar silencio, ver el lado positivo del interlocutor, no juzgar, participar del interés del emisor y sintonizar con el emisor. Si todos estos rasgos se producen podemos hablar de un entendimiento entre ambos, y por tanto se podrá establecer una relación dialogante fructífera.

2. Internet y la familia: ¿una relación triangular?

El desarrollo tecnológico que estamos sufriendo no sólo afecta a las relaciones de los medios –como emisores de mensajes– con la familia –receptores de esos mensajes–, sino que también determinan la aparición de nuevos medios de comunicación que van a marcar el establecimiento de relaciones comunicativas que se escapan al control, diálogo o análisis que la familia pueda ejercer sobre ellos. Éste es el caso de Internet, que se descubre como el medio de comunicación digital más importante de este siglo XXI. Va a permitir llevar la información a cualquier parte de nuestro Planeta y por qué no, también fuera del mismo. Si hasta ahora los medios se han caracterizado por desempeñar las funciones de información, publicidad y recreación (Del Moral, 1998), Internet puede ser incluida dentro de una hipotética clasificación de medios de comunicación realizada sobre la base de estas tres funciones, al cumplirlas de manera explícita.

Internet nos permite dialogar y transmitir conocimiento sin límite de tiempo o espacio, «permite el intercambio de culturas, de formas de ver el mundo con plena libertad de acceso para informar y ser informado » (Oñorbe, 1999: 78). Fundamentalmente nos sirve para obtener información por muy lejos que se encuentre de nosotros la fuente productora de la misma. Sin embargo, Internet presenta dos limitaciones fundamentales que impiden el acceso rápido a esa información; tales limitaciones son el desconocimiento del manejo de equipo informático y el hecho de no manejar la lengua inglesa con soltura (Goñi, 1998). Pero una vez que obtenemos un mínimo conocimiento de la lengua inglesa y del manejo de los equipos informáticos tales limitaciones son ya más de comprensión de la información.

Aunque el empleo de Internet como medio que nos permite establecer relaciones de comunicación, es importante para el desarrollo de la sociedad en general y para las familias en particular, debemos ser conscientes de la existencia del lado oscuro que este medio presenta, siendo éste el receptor de la acción de la familia. El fácil acceso de los miembros más jóvenes de la familia a páginas web de contenidos pornográficos o que hacen apología de distintos terrorismos, entre otros, reclama una intervención directa de la familia como medio canalizador de tales informaciones.

El poder restringir el acceso a informaciones no aptas para todos los miembros de la familia es un tema candente en los últimos tiempos, si bien es cierto que por la fuerza se puede denegar el acceso a tales informaciones, no podemos olvidar que tal represión se puede hacer igualmente por medio de los mecanismos que la ley presenta. La familia, como usuaria de tal medio, puede establecer una serie de controles internos para que tales informaciones no lleguen a sus hogares. Entre otros podemos citar (Bartolomé, 1998):

• Con sistemas: por medio de la instalación de programas que detecten tales informaciones e impidan directamente el acceso.

• Autodefensa comunitaria: bloqueando por medios de mensajes de texto la cuenta emisora de tal información.

• La propia familia: aquí es donde los padres o tutores juegan un papel muy importante pues han de enseñar a sus hijos a discriminar cuál es la información que realmente necesitan y es adecuada a su edad y cuál no lo es, ya que los niños/as y los adolescentes, al no tener las mismas vivencias, experiencias, creencias y/o intereses que un adulto, interpretan los mensajes de diferente forma. Estos sistemas más la atención directa de la familia a sus miembros más jóvenes, potenciará el uso correcto de Internet como facilitador de información, como medio de comunicación del futuro, en definitiva.

3. A modo de reflexión final

La importancia que los nuevos medios de comunicación, Internet en este caso, están adquiriendo dentro de los núcleos familiares va en aumento según avanzamos en el tiempo. El desarrollo de la Humanidad de manera extensa y el avance de las relaciones familiares de forma concreta está reclamando de los poderes sociales, políticos y económicos una intervención directa, un control ante el abuso que ciertos medios de comunicación, ejemplo claro de ello es Internet, que se encuentran ajenos a la legislación vigente, les permite actuar sin impunidad. Se presentan ante nosotros con colores atractivos e imágenes sugerentes, saben «engancharnos». Dicha situación nos hace plantearnos la necesidad de establecer un control por parte de los cabezas de familia hacia estos medios y más concretamente con respecto a Internet, pues la intencionalidad del significado que el generador de la información da a su mensaje, puede ser bien distinta del significado que detecte el receptor del mismo (Martínez de Toda, 1998).

Como sostiene Cabero (1999: 63), el impacto de la Red es tal que nos veremos «transformados, influenciados y enredados» de tal manera que la necesidad de una formación tanto en el alumnado como en la familia y por ende en el docente se hace necesaria para tratar de evitar no sólo el alineamiento de los consumidores de información, sino también para evitar que los miembros de la familia se dispersen y/o aíslen. Sin embargo, no podemos olvidar que los medios de comunicación en general e Internet en particular han enriquecido el tiempo libre y de ocio de las familias de hoy, por lo que, ¿podemos concederle el beneficio de la duda?, en nuestra mano está.

Referencias

BARTOLOMÉ, A.R. (1998): «Familia y escuela: el miedo a Internet », en Comunicar, 10; 111-116.

CABERO, J. (1999): «La Red ¿panacea educativa?», en Educar, 25; 61-70.

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DEL MORAL, E. (1998): Reflexiones sobre nuevas tecnologías y educación. Oviedo, Universidad de Oviedo.

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GISPERT, M. (1999): «Las tecnologías de la información y la comunicación como favorecedoras de los procesos de autoaprendizaje y de formación permanente», en Educar, 25; 53-60.

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