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Revista Comunicar 21: Tecnologías en la era de la comunicación (Vol. 11 - 2003)

Periodistas de andar «por aula»

Twenty one years of school press

https://doi.org/10.3916/C21-2003-28

Pedro-A. López-Yera

Abstract

El autor, coordinador del periódico escolar «Nuestra Escuela», que lleva más de 25 años editándose en un centro docente de Jaén, hace en el siguiente trabajo un breve recorrido histórico por todas las experiencias y vicisitudes de este medio de comunicación al servicio de la comunidad escolar. De esta forma, se justifica todo el proceso de elaboración de este proyecto que lleva a sus artífices a creer firmemente en esta plataforma comunicativa.

The author explains the beginnings of a school newspaper, «Nuestra escuela» («Our School») making a detailed review of the twenty one years that the newspaper has been printed out. In this review, he tells about the people that made it possible, teachers and pupils, about the relevance of its objectives, and about its achievements along all these years. He tries to show that school press can be the best teaching resource at school.

Keywords

Prensa escolar, periodismo juvenil, recursos de aprendizaje, medio educativo

School press, newspaper, teaching resource

Archivo PDF español

Parece que fue ayer, pero hace ya más de veinte años. De pronto, en una fría mañana de diciembre surgió la idea: «¿Hacemos un periódico escolar?». La tradición del trabajo con la prensa en nuestro centro se remontaba a años atrás. Aunque no queda más constancia escrita que alguna fotocopia amarillenta, existió una publicación anterior llamada «Jebal Quantix» en honor al nombre de nuestro pueblo en la antigüedad. Aquella predecesora tuvo una vida efímera, quizá fruto del interés de algún maestro inquieto cuya semilla no fructificó lo suficiente. Sin embargo, con la década de los ochenta iba a germinar una nueva idea: «Nuestra escuela».

Con el impulso decidido de la dirección del colegio, un grupo de maestros, alumnos y algún padre se unieron en torno a aquella idea, en principio vestida de «multicopista» y con aires navideños.

El diseño de la primera portada, aquel tímido número «cero», fue todo un homenaje a José Ramón, Un dibujante muy en boga que acababa de diseñar una campaña política para el PSOE. Unos alumnos reelaboraron uno de sus carteles tomando sus personajes e insertándolos en un dibujo algo «naif» de uno de nuestros edificios. Esta primera portada del número «cero» fijó en el imaginario popular nuestro camino. Así sería «Nuestra Escuela»: un compendio de crónica ingenua de la realidad local vista desde los ojos de unos chavales, mezclada con las ideas y deseos de un grupo de maestros jóvenes y ansiosos de cambiarlo todo.

Esta aventura fructificó al poco tiempo con un lema del que todavía nos sentimos orgullosos: «Vamos a hacer entre todos una escuela mejor». Ésa fue la frase de portada de nuestro nº 1, un especial en el que hablábamos del fracaso escolar, del IV centenario de Teresa de Jesús, de nuestro Jabalquinto querido, e incluso se hacía una prospección de cómo sería el año 2000. Eran alumnos/as de segunda etapa quienes se encargaban de esa sección. Ahora, probablemente tienen «treinta y tantos...» y algunos son, de hecho, padres y madres de los alumnos/as que pueblan las aulas hoy en día.

Con el número 2 llamó a nuestra puerta José Luis Martín Vigil. En varias ocasiones, en algunas clases, hemos comentado sus palabras. Eran ideas de adolescencia, de juventud, de desorientación ante lo desconocido, de querer y no saber cómo hacer las cosas, de dejar de ser niños/as y comenzar a ser hombres y mujeres. Terminaba su artículo con un excelente deseo: «Vosotros seréis los jóvenes adultos del año 2000; hay que creer en vosotros, hay que ayudaros... hay que amaros. Seréis los primeros hombres del tercer milenio. ¡A ver lo que hacéis!».

El equipo de redactores y redactoras alucinaba con la gran colaboración que se recibía. No sólo los grandes escritores, sino los propios compañeros y compañeras. Había dibujos, ideas, propuestas, de todos los cursos. Y más de uno se sorprendió al conocer, por un artículo de Pedro A. Porras, algunas ideas sobre el castillo de Jabalquinto y sobre esa leyenda (o realidad) de la visita de Jorge Manrique a nuestro pueblo. Este artículo de nuestro historiador local fue muy comentado y hasta se hicieron referencias a él en el Diario Jaén y en crónicas sobre Jabalquinto que se publicaron después.

Llega el año 1983 y conmemoramos de nuevo la Navidad y luego la Semana Santa. En el póster central del número 5 se daba una recompensa: la eternidad. Y una eternidad costó, precisamente, llevar a nuestras humildes páginas a una gloria de las letras españolas: Antonio Gala.

Esta gloria de nuestras letras nos envió un artículo llamado «Los hijos de Saturno»; contaba sus ideas sobre la infancia y la educación y quizá si rescatamos un párrafo, nos hagamos con su ácida ironía: «Toda la aparente preocupación por el niño que nuestra civilización demuestra (...) no es en el fondo sino un solapado afán de eliminar la infancia, de abreviarla (...) de quitarse de encima, digeridos, a esos pequeños seres que nadie sabe comprender del todo, porque representan aquello que fuimos y dejamos de ser para siempre: un pasado que ni siquiera para descansar sirve porque es más imaginación o invento que memoria».

Las fechas se iban descolgando en el calendario y «Nuestra Escuela» crecía curso a curso. En el número 7 nos dedicamos a homenajear a Jabalquinto. Y entre versos y prosas, salió un número muy completo. Jabalquinto se pudo dar por satisfecho.

Tras el homenaje al pueblo, siguieron sendos monográficos dedicados al colegio, al olivo y a Andalucía. Esta serie se articuló sobre la idea de ser luego instrumento de trabajo en las clases. Todo un loable intento de dinamizar la prensa escolar.

Con el número 12, «Nuestra Escuela» vuelve a ser un «magazín» con variadas secciones. El núcleo central se conforma con un extenso dossier sobre algunas ONG (organizaciones no gubernamentales) y se tratan aspectos de UNICEF, Manos Unidas, Teléfono de la Esperanza... En el índice aparecen también el premio Nobel Camilo J. Cela, un apartado de salud y hasta un homenaje a la madre. Comenzaba también una serie sobre técnicas de estudio a cargo del Departamento de Orientación, dirigido entonces por Manuel Licerán, jefe de estudios en aquellas fechas. Se volvía a recuperar asimismo la página «para pensar », con un nuevo título: «Por sus frases les conoceréis », dedicada en esta ocasión a Saint-Exupéry: No se ve bien sino con el corazón: «lo esencial es invisible a los ojos». Comenzábamos década y un viejo autobús se asomaba a la portada de «Nuestra Escuela». Era un especial sobre tráfico, que se presentó al concurso que anualmente hace la Jefatura Provincial. Unas coplillas sobre las carreteras de Jaén abrían el número. Entre otros artículos, un estudio sobre la publicidad de coches y un recorrido por las normas de circulación completaban este monográfico.

En 1994, todo el Colegio se embarcó en una aventura de gran calado: recaudar material escolar para Bosnia- Herzegovina y participar en la campaña que con motivo del día de la paz se desarrolló en toda la Comunidad. Llamamos a la campaña «Borra la guerra y escribe paz», dentro de la más amplia «Lápices por la paz». Todo un despliegue que tuvo como voz escrita el número 14 de «Nuestra Escuela». Con motivo del Día de Andalucía, el número 15 se dedicó, como no podría ser de otra manera, a nuestra Comunidad Autónoma. Se contó con una colaboración del Consejero de Educación de la Junta de Andalucía, Manuel Pezzi, en la que se explican las sensaciones que el 28 de febrero produce en todos cuantos compartimos el orgullo de ser andaluces. De nuevo en el número 16 volvimos a tratar temas andaluces y nos adentramos en los problemas de la reforma de la O.C.M. y, en consecuencia, de nuestros olivos. Fue muy comentada nuestra campaña de cartas al comisario europeo Fischler, de la que nos hicimos amplio eco. Como colaboración especial, este número contó con un artículo de Juan Espejo, director del diario Jaén.

Para el número 17, ya de nuevo en Navidad, contamos con reportajes sobre Gloria Fuertes, sobre el euro y sobre el vigésimo cumpleaños de nuestra Constitución.

El siguiente número, el 18 incluyó un recetario típico de Jabalquinto, elaborado a base de platos recogidos entre todo el pueblo por parte de nuestros alumnos y alumnas, junto con variados reportajes de temas andaluces, entre los que podemos recordar un homenaje a Federico García Lorca, Antonio Machado y Rafael Alberti. El número 19 abrió sus páginas a una amplia selección de ONG para centrar el tema de portada: «Por un mundo solidario». También incluía diferentes apartados relativos al tan cacareado cambio de milenio así como los inventos más importantes de los dos mil años anteriores. Para el número 20 –especial dedicado al vigésimo aniversario– parte del viejo equipo redactor volvió a reunirse y a solicitar colaboraciones a todos cuantos alguna vez formaron parte de la comunidad escolar jabalquinteña

Un acto institucional con la presencia de las autoridades provinciales y locales ha marcado un punto de inflexión en nuestras «crónicas de la vida local». El futuro dependerá, como siempre, de todos y todas los que han visto en «Nuestra Escuela » ese pequeño foro, íntimo y recogido, pero fuerte y poderoso, en que han ido creciendo algunas generaciones de nuestro pueblo. Unas páginas sencillas, humildes, que han recogido sentimientos, opiniones, alegrías, trabajos, ilusiones, ansias de investigar, de saber y de conocer... Una publicación, primero boletín, a veces revista, otro periódico, que siempre ha tenido el apellido de «escolar », y eso es todo un honor.

Una publicación que sigue viva, que pretendemos que no deje de salir de vez en cuando a nuestro encuentro. Queremos, los grandes y pequeños, poder contar con ese folio amigo a quien contar lo que nos pasa, lo que queremos, lo que quisiéramos para «Nuestra Escuela» y para nuestro pueblo.

Los tiempos han ido cambiando; los primitivos medios con que contábamos se han transformado un poco y ahora trabajamos con ordenador... pero la base es la misma.

Hay de vez en cuando un gusanillo que llama a nuestras escondidas almas de periodistas «de pro» y necesitamos remover los folios, los dibujos, los poemas, el olor de la tinta, para dar a luz un nuevo número de nuestra tradicional «revista escolar».