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Revista Comunicar 22: Edu-comunicación en un mundo global (Vol. 11 - 2004)

La radio va a la escuela

Communication and education joint

https://doi.org/10.3916/C22-2004-17

Heleny Méndiz-Rojas

Abstract

Chile, a través de la reforma educativa, y específicamente en el área de lenguaje y comunicación, está propiciando las condiciones para que todas las escuelas y los profesores tengan accesos a las nuevas tecnologías (redes, vídeo, radio, prensa). En este sentido se expone, a continuación, la experiencia «La radio va a la escuela», en la que alumnos de la cátedra de radio de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica del Norte transfieren los conocimientos y significados del medio radiofónico construidos en el aula a alumnos de enseñanza básica de una escuela municipalizada de Antofagasta, como un soporte en sus propios procesos de enseñanza aprendizaje.

Chile is living an educational reform, specially in language and communication area, which is trying to make the new technologies available to schools and teachers. According to that, this paper exposes an experience called «Radio goes to school», in which Journalism students from North Catholic University teach radio contents and means to elementary school pupils. This means has been created in classroom by the university students and it has to be used as a teachinglearning proccess support.

Keywords

Comunicación y educación, radio, lenguaje y comunicación, interdisciplinariedad, nuevos discursos

Communication and education, radio, language and communication, new audiovisual speech

Archivo PDF español

Podemos afirmar que somos parte primordial de una sociedad mediática y es en este sentido donde la escuela debe reconocer la importancia de las nuevas tecnologías, y más que reconocer, aceptarlas para potenciar el aprendizaje educativo de los alumnos y no sólo utilizarlas como instrumentos visuales o auditivos de apoyo en el aula, sin incorporarlas al proceso de enseñanza-aprendizaje.En esta sociedad esperamos que el educador cambie su actitud y se convierta en una especie de guía. Para ello, debe plantear un cambio en la pedagogía educativa, entendiendo a los medios de comunicación como un puente en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Éste debe validar que el alumno conoce, reacciona e interactúa con las tecnologías de información y comunicación, por lo que la gran mayoría entra a la escuela con las destrezas desarrolladas en su manejo, pero sin conocimientos, pues no tiene los significados y es allí donde la escuela debe interactuar y entregar el significado. Se debe formar a los profesores, guías y alumnos en el uso de estas tecnologías para que sean recepcionadas por ellos de una manera amigable y armónica ¿ése fue el objetivo de la experiencia?, y, posteriormente, flexibilizar los tiempos y espacios de escuela, para facilitar el acceso al conocimiento por parte de los alumnos, quienes podrán comprender el quehacer de éstos y potenciar las características de cada uno de los medios en la propia construcción y transferencia del conocimiento.

«Que no se vayan», eran las palabras pronunciadas al unísono por 75 niños de 7 a 12 años, calaron en lo más profundo de nuestros corazones, al momento que entregábamos los diplomas que certificaban la participación de estos pequeños de la Escuela E-87 Las Rocas en Antofagasta (Chile), en la experiencia que denominamos «La radio va a la escuela».

1. Comunicación y educación: una red necesaria

La sociedad de la información, que nos llama a participar activamente de las TIC, plantea un nuevo reto a los educadores: desarrollar habilidades y generar competencias que se adecúen a este nuevo escenario que estamos viviendo. Si bien la educación básica y media tiene una gran labor que realizar en este sentido, las universidades, a través de la preparación de sus profesionales de pregrado, tienen también un relevante rol que cumplir al fomentar estas potencialidades que se le exigen hoy al ser humano para lograr, en el futuro, un buen desarrollo en el mundo laboral para el cual se están preparando.

No debemos desconocer que estamos frente a un nuevo escenario, frente a un nuevo aprendiz y frente a un nuevo modo de enseñar. Hoy los alumnos deben ser actores principales en la construcción de sus propios conocimientos y el educador, maestro o profesor, debe ser capaz de ser un guía o un facilitador de este proceso.

Respondiendo quizás a todas estas incertidumbres planteadas anteriormente y como encauzando esta necesidad de construir al cambio, surge en el momento preciso la propuesta de Rodrigo Ponce, director de educación del Instituto de Educación Rural, quien, en el 2001, mientras cursaba el Magíster en Comunicación y Educación en la Pontificia Universidad Católica de Chile en Santiago, me insta a enseñar a un grupo de alumnos del Liceo Forestal «Los Álamos» a hacer radio.

La población estudiantil de este liceo se encontraba de vacaciones cuando viajé, pero siete de un total de diez que asistirían a la capacitación abandonaron sus vacaciones de invierno para incorporarse al trabajo. Muchachos en su mayoría descendientes mapuches que permanecen internados de lunes a viernes, debido a la lejanía de sus hogares, era el perfil de mis nuevos alumnos.

Este reto evidentemente me cautivó. Tres días viviendo en el Liceo, con un frío que sólo era aplacado por la calidez de profesores, administrativos, alumnos y una gran salamandra que sintonizó desde el primer día con nuestro trabajo, fue mi escenario.

Crear una metodología que cautivara y motivara a estos jóvenes, a «hacer radio con la profe que llegó» fue otra aventura que, finalmente, se concretó en dos trabajos de media hora de duración. El primero me llamó la atención, pues me descolocó geográficamente de la zona. Los muchachos crearon un programa para jóvenes que sería transmitido por la emisora Rock and Plop, en clara alusión a la emisora comercial de la capital del país, top del momento. Aquí se planteó nuestro eterno conflicto de centralización y descentralización y, sobre todo, quedó marcada la influencia de los 117 medios capitalinos en detrimento de la actividad de la región. Debo reconocer que el manejo de Internet, parte del proyecto Enlace (red de computadoras que el gobierno instaló en las escuelas municipalizadas del país) permitía a estos muchachos, que ni siquiera conocían Santiago, estar en contacto con el mundo interactuando y bajando material de audio de la Red.

El otro programa fue creado para Radio Romántica, donde las rancheras, los poemas y las palabras cobraron el valor que buscaba la emisora y que identificaba claramente la idiosincrasia de los actuantes. Personalmente en esta experiencia considero que el éxito, aparte de aprender a utilizar las herramientas radiofónicas, radicó en un aporte para estos jóvenes, todos ellos descendientes mapuches, poco expresivos por idiosincrasia, en lograr que fueran ellos los que se pararon frente al staff del Liceo, haciendo de maestros de ceremonia y presentando sus propios trabajos. La autoestima de ellos fue mi mayor regalo.

Al año siguiente, el Instituto de Estudios Mediales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, decide replicar de alguna manera parte de esta experiencia. En esta oportunidad dos profesores, junto a tres alumnos del Magíster en Comunicación y Educación y una alumna de teatro, durante tres días enseñamos a hacer radio a pequeños de básica de la escuela de Lanalhue, al sur del país. Esta experiencia quedó registrada en un vídeo, que posteriormente fue presentado al Ministerio de Educación, producción que recibió mención en un concurso de programas educativos. Así este registro lo conocieron alumnos de la cátedra de Periodismo Radial de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica del Norte, en Antofagasta, y la motivación surgió de inmediato.

2. El proyecto: la radio va a la escuela

Decidimos trabajar con la Escuela E-87 «Las Rocas », institución que recibe subvención del estado, que cuenta con una población estudiantil de 1.600 alumnos de educación básica y con un estudio de radio adjudicado mediante un proyecto de mejoramiento educativo. La contribución técnica para la instalación de este estudio de radio en la escuela fue un aporte de los profesionales del Consorcio Radio Canal 95.

En esta nueva visión de la educación y la comunicación en la sociedad de la información lograríamos trabajar sobre la base de dos variables que nos beneficiaban a todos. Por un lado mis alumnos de periodismo tendrían la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos, construyendo nuevos y los pequeños de Las Rocas aprenderían no sólo las herramientas y producción radiofónica sino que también el trabajo contribuiría a potenciar la lecto-escritura en los niños, el trabajo colaborativo, desarrollo personal, crítica de medios y la transferencia de conocimientos.

Varios y claros fueron los objetivos específicos al ejecutar este proyecto: detección de la necesidad que tienen los universitarios de transferir los conocimientos construidos durante su proceso de enseñanza aprendizaje, antes de realizar su práctica profesional obligatoria; detección de la necesidad de realizar un trabajo interdisciplinario entre la institución académica en la Universidad, con la comunidad a fin de transferir y poner al servicio de ésta el conocimiento construido en aula; definición y aplicación de conceptos radiofónicos en la producción de programas educativos que reflejen el contexto escolar de los alumnos de las escuelas de la región; necesidad de potenciar el área de lenguaje y comunicación impulsada por la reforma educativa. La concreción de estos objetivos pretendió contribuir a la formación de pequeños críticos y reflexivos ante los medios de comunicación.

La metodología de trabajo tuvo su fundamente en los cuatro pilares de la educación para el siglo XXI de Delors, donde los niños pudieran aprender a aprender, aprender a ser y aprender a hacer, descubriendo a los otros y planteando desafíos hacia metas comunes.

Para ello, 16 alumnos del tercer año de la carrera de periodismo de la UCN actuaron como monitores de los 80 niños de la escuela básica, quienes fueron seleccionados de manera aleatoria. Los universitarios se dividieron en cuatro grupos de a cuatro y trabajaron simultáneamente con cursos de 20 niños que rotaron el primer día por los siguientes talleres: herramientas de radio, motivación, uso de grabadora, y dicción- modulación. El segundo día, un alumno de periodismo acompañó a cinco niños a reportear dentro de la escuela, guiándolos en la selección de las cuñas recogidas y en la creación de sus propios libretos.

El tema central fue «Mi escuela». El tercer día y último de trabajo, los niños editaron sus cuñas y grabaron sus notas. Al jerarquizar el material producido el resultado final se convirtió en un informativo al cual invitamos a toda la comunidad de la Escuela E-87, a las autoridades de la Universidad Católica del Norte y autoridades de la Secretaría Regional Ministerial de Educación. El patio de la escuela se llenó de emoción y orgullo cuando a través de los parlantes se escuchó: «LOC Radio Milenium presenta».

Finalizada la experiencia piloto pudimos analizar y reflexionar con los alumnos y algunos profesores del plantel sobre la potenciación del medio radio en su propia escuela, convirtiendo el medio en un facilitador didáctico para las distintas disciplinas que el currículo les exige. También potenciamos el trabajo de los chicos que ahora en cada recreo ponen en común sus programas con el resto de la comunidad educativa y los alumnos de periodismo palparon en terreno la viabilidad de concretar experiencias comunitarias a partir de sus propias construcciones de conocimiento. En este sentido, y como reflexión final de esta primera experiencia en la segunda región del país, puedo afirmar que la radio, como medio de comunicación, propende a generar instancias de aprender a hacer, de trabajo creativo y colaborativo en la transferencia de contenidos de una manera entretenida, pues los niños aprendieron jugando a ser periodistas, a conocer la potencialidad del medio, a transferir conocimientos y a potenciar su lenguaje, su creatividad, motivación e imaginación. La repercusión de este proyecto en la comunidad antofagastina fue altamente positiva gracias a la difusión del mismo que realizaron los medios de comunicación más relevantes de la región. Ya tenemos varias escuelas que solicitaron nuestra colaboración y en un futuro cercano podremos atender esta demanda por cuanto el grupo primigenio continuará su labor en tanto que voy preparando un nuevo equipo de alumnos de periodismo quienes recién se están incorporando al ramo de periodismo radial.

3. «Paren al mundo, que me quiero bajar»1

En este contexto creo que «es necesario que haya una franca colaboración leal y transparente entre sistema mediático y sistema educativo. Son los dos terrenos donde creo que la Humanidad se esta apostando su futuro en el mediato tiempo, y solamente se podrá abordar desde un punto de vista planetario, desde la conciencia de una estrategia global»2. Esta frase del experto español en comunicación estratégica y televisión educativa, Pérez Tornero, refleja el momento actual y el que vamos construyendo, pues estamos en el proceso de descubrimiento de nuevos sistemas de pensamiento, de nuevas formas de comunicarnos, de nuevas formas de hacer y no nos hemos dado cuenta en plenitud de los cambios en los cuales nos hemos insertado paulatinamente, donde las tecnologías nos han armado una arquitectura distinta que ha repercutido directamente en nuestras vidas. Soy consciente de que los cambios tecnológicos van más rápido que los cambios culturales y es aquí donde debemos hincar el diente.

En el mundo educativo nuestro país, al igual que la mayoría, se enfrenta a una extensión de la educación obligatoria, a una explosión demográfica que lleva a los gobiernos a satisfacer con infraestructura las demandas de estos nuevos educandos y además a la exigencia de una educación a lo largo de toda la vida. Ante ello me pregunto si estamos respondiendo a esas necesidades, que pasan por una educación continua, donde cada cuatro o cinco años deben renovarse los conocimientos si no queremos quedar obsoletos, donde la educación debe responder a las necesidades de hombres y mujeres que trabajan más de diez horas diarias para mantener un hogar y donde la educación en el aula ya no es «la única» respuesta a estas necesidades pues sobrepasan las expectativas. Es por ello que debemos buscar nuevos caminos y aquí, pienso, los medios de comunicación juegan un papel importantísimo como también la tecnología es de gran ayuda, puesto que nos permiten ampliar el espectro para satisfacer esas necesidades, adecuándose de modo flexible y de acuerdo a la contextualización de cada cual, lo que nos lleva a generar nuevas oportunidades para la formación de los ciudadanos democráticos, flexibles y autogestores que nuestros países necesitan. Aquí ya estamos introduciendo una concepción mediática de la educación, lo que confirma lo planteado al principio, que debe haber una articulación, una vinculación flexible entre educación y comunicación.

Pero la cosa no es tan fácil, puesto que si introducimos esta concepción mediática de la educación en nuestra formación, debemos, al igual que con el surgimiento de la imprenta, re-alfabetizarnos y esta re-alfabetización deberá estar centrada, al menos, en reconocer las representaciones que los medios nos entregan de la realidad, en reconocer la información con contenido que contribuirá a la construcción de nuestros conocimientos y determinar qué haremos con ella aceptando que el usuario ya no es un mero receptáculo de información; en reconocer los vehículos que la transportan; en asumir que los mensajes en Internet no dependen de la fuente primaria, sino del usuario que por ella explora y navega armando su propia construcción; en un acceso flexible y reticular de los mensajes, asumiendo que la relación espacio-tiempo ya es virtual, donde los símbolos responden a una codificación binaria; donde la centralidad del individuo desplazó la masificación (hombre-masa / mensaje-masa) permitiéndole la interactividad, la adaptabilidad que lleva a crear nuevos entornos y donde todo es transversal.

Si somos capaces de entender estos cambios, tendremos conciencia de que estamos frente a nuevos entornos mediáticos donde convergen los medios de comunicación, la educación y la tecnología. Estamos frente a un cambio que nos ha llevado desde lo lineal a lo arbóreo, que nos lleva a la dispersión y segmentación, entonces, ¿cómo no nos vamos a sentir desorientados y desordenados al enfrentarnos a nuevas incertidumbres?, ¿qué hacer frente a estos movimientos que inciden en nuestras comunicaciones, en nuestras informaciones, en nuestra educación, en nuestra vida, es decir, en nuestra cultura?

Desde los medios y desde el aula, hay que plantearse un nuevo discurso, una nueva significación del contenido que sea capaz de contextualizar los momentos de cambio que estamos viviendo, pero teniendo clara conciencia de no dejar atrás lo clásico, lo tradicional, aquellos textos claves y ejes de nuestra formación actual. ¿Cómo lograr la armonía entre lo tradicional y esta época que se caracteriza por la impaciencia y la prisa, por la fragmentación, por la cultura de los 30 segundos?, ¿cómo mantener nuestra identidad, aquélla que siempre nos diferenciará en este mundo cada vez más globalizado? No lo sé, pero me empeño en no perder esa identidad y no siento que sea una contradicción entre mi individualidad y mi interacción mediática en una sociedad globalizada.

Considero ésta una realidad compartida y no una realidad propia de mi región, de un país, de un continente, sino que es global y no sólo me refiero aquí al aspecto económico de la globalización, sino al aspecto social pues si estamos convencidos de ello, siento que es nuestra responsabilidad aportar desde nuestras propias trincheras a la reconstrucción de un nuevo proyecto educativo y de un nuevo proyecto cultural necesario e imprescindible. Éste es el reto que debemos asumir quienes de alguna manera contribuimos a la formación de estos nuevos profesionales que deberán ejercer sus habilidades y competencias en una sociedad muy distinta a la de hace veinte años atrás.

Quizás ante este panorama muchos pensarán «paren al mundo que me quiero bajar», como lo dijo en su momento, ante la proliferación de guerras y conflictos mundiales, Mafalda de Quino, pero soy una convencida de que si asumimos ante estos cambios una actitud favorable, flexible, crítica, constructiva y con el distanciamiento que nos permita focalizar nuestros objetivos sin perder nuestros contenidos básicos, vamos por buen camino.

Hagamos de las TIC nuestras aliadas en la construcción del conocimiento, aprovechemos de ellas sus potencialidades y virtudes en beneficio del trabajo que realizamos con estos nuevos aprendices, readecuemos nuestra forma de entregar contenidos y comprometámonos a contribuir en la formación de ciudadanos críticos, reflexivos y democráticos. Ése es mi compromiso.

Notas

1 MENDIZ, H. (s/f): Documento publicado en el foro del Magíster en Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona,

2 PÉREZ TORNERO, J.M. (2002): Discurso de inauguración del Magíster en Comunicación y Educación. Santiago de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Referencias

MENDIZ, H. (s/f): Documento publicado en el foro del Magíster en Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona,

MENDIZ, H. (s/f): Documento publicado en el foro del Magíster en Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona,

PÉREZ TORNERO, J.M. (2002): Discurso de inauguración del Magíster en Comunicación y Educación. Santiago de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile.

PÉREZ TORNERO, J.M. (2002): Discurso de inauguración del Magíster en Comunicación y Educación. Santiago de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile.