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Revista Comunicar 24: Educación en comunicación (Vol. 12 - 2005)

La asociación internacional en educación en medios: «Mentor»

Mentor: International Association for Media Education

https://doi.org/10.3916/C24-2005-07

María-del-Mar de-Fontcuberta-Balaguer

Abstract

La asociación internacional en educación en medios «Mentor» se creó en Barcelona en mayo del 2004 en el seminario organizado por la Unesco, la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con la Comisión Europea y la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su objetivo es establecer una red de profesionales e instituciones con el fin de promover y coordinar el desarrollo internacional de la educación en medios; es una asociación independiente, auspiciada por la Unesco.

The Mentor International Association for Media Education was founded in Barcelona at the end of May 2004 during the media education workshop organized by Unesco and the Universidad Autónoma de Barcelona in collaboration with the European Comission and the Pontificia Universidad Católica de Chile. Its objective is to connect media education professionals from diverse official and institutional structures in order to develop and coordinate international activities in the area of media education. It is and independent association with support of Unesco.

Keywords

Asociación internacional, educación en medios, redes internacionales

International association, media education, international network

Archivo PDF español

El 7 de septiembre del 2004, en el marco del encuentro «Nuevas ignorancias, nuevas alfabetizaciones», organizado por la Unesco en el Forum de Barcelona, tuvo lugar la presentación inaugural de la asociación internacional de educación en medios «Mentor». Creada en mayo, en un seminario celebrado en la Universidad Autónoma de Barcelona que reunió a expertos de España, México, Francia, Portugal, Egipto, Argentina y Chile, y fue la culminación de muchos meses de trabajo, reflexión y puesta en común de experiencias.

La creación de una asociación internacional de educación en medios era una necesidad percibida desde distintos ámbitos desde hacía algún tiempo. Durante las últimas décadas, los medios de comunicación –y especialmente la televisión y los multimedia– han transformado la vida cotidiana y se han convertido en un factor clave en la información y formación de las nuevas generaciones. Nos hallamos en la denominada «sociedad del conocimiento» y una de las características de dicha sociedad es, por una parte, la creciente importancia de los medios de comunicación como agentes educativos, que se suma a los tradicionales de escuela y familia y, por la otra, la centralidad de los medios de comunicación en tanto vehículos e impulsores de circulación de información y conocimiento.

A pesar de la importancia que los medios tienen en relación con la educación no existe una conciencia generalizada de la necesidad de abordar su estudio. Como afirma un informe de la Unesco realizado en el año 2001, la educación en medios ha progresado en forma muy desigual. En países en desarrollo, los educadores se preocupan sobre todo en asegurar una alfabetización basada en la lectura, y la educación en medios apenas empieza a ser tomada en consideración. Sin embargo en países en los que esta educación se implementó con fuerza en los programas escolares desde hace tiempo –como Canadá o Inglaterra– se observa claramente signos de cansancio entre quienes la habían defendido con mayor fuerza1.

Otro de los aspectos mencionados en el informe es que la educación en medios comenzó históricamente adoptando un espíritu defensivo: se trataba de «proteg e r» al niño de los peligros de los medios. De acuerdo con ello el acento se ponía en la denuncia de los mensajes mediáticos y de los valores erróneos que trasmitían, con el fin de que los alumnos pudiesen rechazarlos. Sin embargo posteriormente ha evolucionado hacia otro objetivo: el de «preparar» al niño a comprender la cultura mediática que le rodea y a participar en ella activamente. En ese sentido el acento recae en la comprensión, el análisis crítico y, progresivamente, en la producción de medios realizada por el propio alumno.

La educación en medios, a través de sus distintas denominaciones (lectura crítica, educación para la recepción, educación para la comunicación, alfabetización audiovisual, etc.), ha estado presente en muchos programas y actividades internacionales, en Europa y Latinoamérica, gran parte con una larga y exitosa trayectoria. Sin embargo, son pocas las respuestas globales que se han dado al respecto. Hay muy pocos ejemplos en el plano internacional de una educación sistemática sobre los medios de comunicación. Existen, eso sí, multiplicidad de enfoques, experiencias y actividades, unas ligadas al sistema educativo, otras extracurriculares; unas que inciden en el análisis crítico de los mensajes, y otras que ponen el acento en la producción de contenidos. Del mismo modo, hay países pioneros en ese campo, que han desarrollado investigaciones avanzadas y actuaciones concretas, y otros en los que la educación en medios es todavía una asignatura pendiente.

Considerando esta situación, en los últimos años la Unesco puso en marcha varios programas regionales con la finalidad de potenciar la educación en medios en los programas escolares, introduciendo currículos específicos de formación de profesores sobre esta materia. En 1999 la Conferencia de Viena «Educating for the media and the digital age» declaró que la educación en medios forma parte del derecho fundamental de todo ciudadano, en cualquier país del mundo, a la libertad de expresión y el derecho a la información, y contribuye a establecer y mantener la democracia. La definición y principios generales adoptados entonces son los siguientes:

• La educación en medios concierne a todos los medios de comunicación y comprende los textos y los gráficos, el sonido, las fotografías y las imágenes animadas transmitidas por cualquier tipo de tecnología.

• Permite a las personas comprender a los medios de comunicación empleados por la sociedad y su forma de funcionamiento, y facilita la facultad de utilizar esos medios para comunicar con otras personas.

Esos principios generales deben garantizar que las personas identifiquen el origen de las fuentes de los textos, sus intereses políticos, sociales y comerciales y/o culturales, así como sus contextos; analicen y reaccionen de forma crítica y creen sus propios medios de comunicación; interpreten los mensajes y los valores ofrecidos por los medios; obtengan y soliciten el acceso a los medios de comunicación tanto para la recepción como para la producción; y, por último, escojan los medios de comunicación apropiados para que los jóvenes puedan comunicar sus propios mensajes o historias y llegar a sus propias audiencias.

A partir de entonces se vio claro que era necesario un cambio de estrategia en la educación en medios. No se trata de ignorar los logros obtenidos, ni de hacer tabula rasa de todas las experiencias en el ámbito internacional. Sin embargo se ha visto la necesidad de re42 novar la mirada sobre ese campo a partir de dos supuestos fundamentales: a) la educación en medios debe ser impulsada desde una perspectiva internacional que articule tanto lo global como lo local; y b) debe implicar a varios actores como gobiernos, instituciones educativas, familias e industria. Desde ese ángulo trabaja la Unesco desde el año 2002.

Los antecedentes más inmediatos de la Asociación internacional fueron los programas regionales «Mentor», promovidos por la Unesco, la Comisión Europea, la agencia gubernamental francesa «CLEMI» y la Universidad Autónoma de Barcelona entre otros. Dichos programas potenciaron activamente la introducción de cursos específicos sobre educación en medios en el área de la Europa Mediterránea, el Magreb y Egipto. Los seminarios organizados por la Unesco en Sevilla (2002), en Tesalónica (2003) y en El Cairo (2003) sirvieron para establecer nuevas estrategias en ese campo al poner de relieve que la educación en medios no sólo debía desarrollarse en los sistemas educativos formales, sino que tenía que ir más allá y convertirse en un elemento clave en los ámbitos de la participación cívica y democrática. En ese sentido, la educación en medios podría implicar no sólo a profesores y formadores, sino a comunicadores, familias, industria y autoridades reguladoras del sistema audiovisual.

1. Nuevas orientaciones

La necesidad de renovar las estrategias llevó a diseñar nuevas orientaciones. Tras un período de desarrollo, los últimos meses de 2003 y los primeros de 2004 fueron ricos en encuentros, reflexiones y debates en los que, a pesar de las diferentes perspectivas existentes, se llegaron a acuerdos importantes a la hora de contextualizar el ámbito de la educación en medios. Los puntos de reflexión fueron los siguientes:

• A partir de la denominada «revolución digital» y la expansión simultánea de las telecomunicaciones se hace más evidente que el desarrollo de la educación en medios es ya una componente esencial en la formación de todos los ciudadanos.

• La educación en medios es una herramienta ideal para promover entre los jóvenes y los niños una conciencia crítica ante su propia cultura y una actitud positiva de participación cívica.

• La innovación educativa obliga a incorporar las tecnologías de la información y la comunicación en las tareas de aprendizaje y enseñanza, lo cual hace más necesario que nunca incorporar la educación en medios a los currículos académicos.

La educación en medios cobra un nuevo impulso si se ve amparada por la acción de los servicios públicos de radiotelevisión que, en este sentido, deben promover el acceso y la participación de los ciudadanos.

• La investigación sobre educación en medios y sobre las consecuencias culturales y educativas de los medios es clave a la hora de dotar a la pedagogía mediática del adecuado conjunto de sistemas de evaluación, indicadores y parámetros de referencia.

La globalización hace esencial desarrollar la educación en medios –en lo que se refiere a investigación y formación de profesores– como una actividad de cooperación entre centros de formación superior y sistemas educativos en general con objeto de mejorar la calidad y la innovación de la docencia.

En el marco del Congreso Iberoamericano «Luces para el laberinto audiovisual» realizado en octubre de 2003 en Huelva se llegó al acuerdo de iniciar un proyecto «Mentor» iberoamericano denominado «Hacia un currículum iberoamericano de educación en medios» que siguiera las líneas de su par mediterráneo pero que tuviese sus propias líneas de acción. Allí se trazaron los primeros pasos de la asociación internacional que vio la luz en el mes de mayo y que ahora empieza su andadura.

2. La asociación internacional «Mentor»

La asociación internacional «Mentor» es una institución independiente, auspiciada por la Unesco, que quiere dar una respuesta al nuevo escenario que plan43 Hay muy pocos ejemplos en el plano internacional de una educación sistemática sobre los medios de comunicación. Existen, eso sí, multiplicidad de enfoques, experiencias y actividades, unas ligadas al sistema educativo, otras extracurriculares; unas que inciden en el análisis crítico de los mensajes, y otras que ponen el acento en la producción de contenidos. tea la educación en medios. Pretende ser un espacio de intercambio y de encuentro de experiencias, pero también un lugar donde puedan adoptarse estrategias comunes en ese cambio. Ello no implica necesariamente homogeneizar contenidos –que deben ser adaptados a los contextos de cada país o región– pero sí tener un horizonte común: la conciencia de que la educación en medios es un factor necesario para el desarrollo de la educación cívica, la convivencia y la democracia, y contar con criterios claros sobre lo que implica su concepto. En este último punto «Mentor» sigue las orientaciones que se adoptaron en el seminario de Sevilla en 2002. Son las siguientes:

• La educación en medios trata sobre la enseñanza y el aprendizaje «con» y «sobre» los medios, más que «a través» de los medios.

• Implica tanto el análisis crítico como la producción creativa.

• Puede tener lugar en la educación formal y no formal.

• Debe promover el sentido comunitario y de responsabilidad social, así como el crecimiento y la realización personal.

De acuerdo a lo anterior en Sevilla se recomendaron cinco áreas de actuación: 1) Creación de plataformas de investigación; 2) Formación de profesorado; 3) Establecimiento de alianzas con instituciones –públicas y privadas– y la industria; 4) Construcción de redes temáticas en educación en medios; 5) Consolidación y promoción de la educación en medios en la esfera pública y la sociedad civil (padres, profesores, ONG, consumidores, receptores, etc.)2.

Asimismo, ante la existencia de una enorme disparidad de estudios, acciones y proyectos existentes en todo el mundo en ese campo, el seminario de Sevilla definió como una de las tareas más necesarias el establecimiento de normas y estándares de calidad para la educación en medios en sus diferentes niveles, tanto en el ámbito docente como en el de la investigación y producción. La asociación internacional «Mentor» nace como respuesta a todo lo anterior.

3. Líneas estratégicas y tareas concretas

En el seminario de Barcelona se diseñaron las siguientes líneas estratégicas que serán adoptadas por «Mentor»:

• La incorporación de un currículo de educación en medios en el sistema educativo en los diferentes niveles y bajo diversas modalidades (sustancial, transversal, formal, informal, etc.). Estos programas deberán integrarse a todos los niveles de la educación y en los programas de formación a lo largo de la vida.

• La incorporación de currículos de educación en medios en la formación de profesorado.

• La sensibilización de la opinión pública sobre la importancia y la necesidad de la educación en medios a través de las más diversas estrategias de comunicación que incluyen esfuerzos de diseminación de buenas prácticas, iniciativas de difusión y participación, proyectos de demostración, programas audiovisuales de impacto, campañas públicas . . .

• La potenciación de plataformas de relación entre educadores y comunicadores.

• La creación de materiales de apoyo y didácticos a la educación en medios que puedan usarse a través de diferentes contextos regionales e internacionales.

• La introducción de la educación en medios como un elemento sustancial en la consolidación de la sociedad de la información y de la regulación de los sistemas audiovisuales y de comunicación.

A partir de estos objetivos se elaboró un programa de acción. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las actividades propuestas recogían iniciativas que en algunos casos ya estaban en marcha. Una de las características de «Mentor» es articular iniciativas existentes bajo un paraguas común. De este modo se diseñaron las siguientes tareas para los próximos tres años:

• Creación de currículos de educación en medios a incluir en todos los sistemas formales de educación: ello significa, por una parte, consolidar el currículum de formación de profesores ya iniciado en el área mediterránea, y por la otra trabajar en modelos de currículum de educación en medios para América Latina. Asimismo implica la realización de un estudio comparativo sobre el desarrollo de la educación en medios en los principales países de América Latina y su extensión a otros continentes. En este último proyecto ya están trabajando el Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona y el área de Comunicación y Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile (ver artículos de Patricia Castillo y Luciana Gastaldi, y Myrna Gálvez en este mismo número).

• Crear una plataforma de cooperación entre universidades (FoundMedia) para la realización de programas de formación superior en materia de educación en medios. Este proyecto, que lleva a cabo la Po ntificia Universidad Católica de Chile, busca establecer un espacio de cooperación entre los distintos estudios de postgrado existentes en el campo de educación en medios (ver artículo en este mismo número).

• En continuidad con el proyecto «Found Media» proponer la creación y organización de una cátedra Unesco itinerante en educación en medios. Los pasos preliminares para poner en marcha esta iniciativa se darán en los próximos meses.

• La realización de un «Libro Blanco» sobre la relación entre comunicadores y educadores. A la luz de la experiencia, parece indispensable integrar y motivar a los profesionales de los medios en el campo de la educación en medios, ya que su aporte es fundamental para conseguir los objetivos propuestos. La Universidade do Minho (Braga, Portugal) es la encargada de llevar a cabo una propuesta para ser debatida en «Mentor».

• Redacción de un libro de estilo sobre ética y lenguaje de los medios con el objetivo de promover una educación en medios responsable. La coordinación de esta tarea la lleva la Universidad Autónoma de Barcelona.

• Redacción de manuales de lenguaje en televisión para diferentes idiomas: esta iniciativa promueve la creación de un grupo de trabajo que tenga en cuenta los aspectos éticos y lingüísticos que requiere un lenguaje para la televisión de calidad. Esta iniciativa está coordinada en primer lugar por la Universidad Austral de Argentina.

• La puesta en marcha de una base de experiencias en educación en medios en América Latina a partir del sitio web de «Mentor», que se sumará a la ya realizada para la región euro-mediterránea.

4. Miembros de «Mentor»

El tipo de adhesión, que por el momento es gratuita, puede ser de dos tipos: individual e institucional. En el seminario de Barcelona se eligió a un comité ejecutivo para los próximos tres años a partir de las universidades que impulsaron su creación. La presidencia la ocupa el profesor Samie Tayie, de la Universidad de El Cairo (Egipto); además hay dos vicepresidencias: la de «Mentor Europa», cuyo responsable es el profesor Manuel Pinto de la Universidade do Minho (Portugal) y la de «Mentor Latinoamérica», cuya responsable es Mar de Fontcuberta, de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La secretaría general la ocupa José Manuel Pérez Tornero, de la Universidad Autónoma de Barcelona (España) y las relaciones internacionales dependen de Lluís Claret. Actualmente la asociación está dando a conocer sus objetivos y pretende integrar a quienes estén interesados en trabajar en los ámbitos expuestos anteriormente. (Al terminar de escribir este artículo llegó un e-mail de París informando que la primera adhesión era de la ONG Aïna de Afganistán, dedicada a la formación de profesionales de la información, hombres y mujeres, en educación en medios desde el año 2001. Su presidente, el iraní Reza Deghati, asistió a la sesión inaugural de la asociación y decidió adherirse de inmediato. Era un buen comienzo).

Notas 1 Informe sobre la «Encuesta Unesco, 2001» sobre los jóvenes y la educación en medios realizado por los profesores Kate Domaille y David Bucchkingham del Instituto de Educación de la Universidad de Londres, editado en el CD, 3 «Youth Media Education CI.com» UNESCO, París, en febrero 2002.

2 Los documentos sobre el Seminario de Sevilla están editados en el CD de la Unesco en 1999 la Conferencia de Viena «Educating for the media and the digital age» declaró que la educación en medios forma parte del derecho fundamental de todo ciudadano en cualquier país del mundo a la libertad de expresión y el derecho a la información, y contribuye a establecer y mantener la democracia. «Youth Media Education CI.com», serie 3, en el año 2000. París.