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Revista Comunicar 24: Educación en comunicación (Vol. 12 - 2005)

Necesidad de políticas de educación en medios

Need for media education policies

https://doi.org/10.3916/C24-2005-09

Javier Arévalo-Zamudio

Abstract

El común denominador de las políticas estatales ha sido la casi generalizada ausencia del componente de formación y actualización en el uso educativo de los medios de comunicación. En México con excepción de las áreas de comunicación y diseño, prácticamente en ninguna de las carreras profesionales se prepara para la comprensión y el manejo de los lenguajes de los medios, ni siquiera en la profesión de maestro, que debiera contemplar una seria formación en la materia. A pesar de múltiples e interesantes experiencias ha faltado una visión integradora que racionalice recursos, esfuerzos y tiempos.

The common point of the state policies has been the almost total absence of training components and updating on media education. In Mexico, with the exception of design and communication areas, none of the professional careers teaches the media languages, not even to future teachers, who should have a serious training in this subject. Although many interesting experiences have taken place, a global vision that integrates time, efforts and resources has not existed.

Keywords

Políticas estatales, educación en medios, formación de profesores

State policies, teacher training, media education

Archivo PDF español

Desde los años cincuenta del siglo pasado se viene hablando en América Latina de la importancia de la comunicación como motor del desarrollo social. La postguerra y las armas propagandísticas del Tercer Reich impulsaron esa tardía conciencia sobre la necesidad de instrumentar políticas nacionales de comunicación vinculadas a los procesos sociales y políticos que requería el desarrollo de nuestros países. A ello respondió en su momento el boom de los años sesenta de las escuelas de comunicación, la tele-educación, las telecomunicaciones y los satélites educativos. Fue también la época de los medios de comunicación de propiedad estatal y el desarrollo de una tendencia marcada hacia la función social de los medios y los tiempos al aire que disponían los sectores gubernamentales responsables de las políticas sociales de educación, salud y vivienda, tendentes a apoyar el desarrollo de grupos desfavorecidos.

La bastante común confusión entre medios de comunicación gubernamentales y medios de comunicación al servicio de las políticas de estado propició, entre otras cosas, como el neoliberalismo salvaje, el desmantelamiento de sistemas completos de radio y televisión de servicio social en el mundo entero, tendiendo en el mejor de los casos a modelos mixtos. Era la época en que se consideró a los medios como meros instrumentos al servicio de diversas causas, al revisar la literatura de la época se puede constatar que la necesidad de educar para los medios de comunicación estaba prácticamente ausente, el énfasis estaba puesto en las contradicciones por la posesión de los medios, el análisis de mensajes, en la crítica hacia los medios, realizadas generalmente por expertos que exhibían las contradicciones de clase presentes en las relaciones que establecían los medios con el poder y la sociedad en su conjunto. Debates no superados por cierto, pero que no permitieron mirar en su momento la importancia de tener individuos alfabetizados en el uso de los nuevos lenguajes y expresiones de los medios de comunicación.

En estas breves reflexiones quisiera plasmar algunas notas de lo que ha sido la experiencia en México sobre la educación para los medios de comunicación, con la acotación que han sido utilizadas distintas nomenclaturas como educación para la comunicación, educación en medios, educación en y para los medios, didáctica de los medios de comunicación, comunicación educativa, edu-comunicación, alfabetización audiovisual, alfabetización en medios, incluso en su momento tecnología de la comunicación, y hasta tecnología educativa. Es cierto que la nominación comprende posiciones y enfoques en ocasiones diferenciados y hasta encontrados, pero la gran tendencia ha evolucionado hacia la comprensión integral de este campo donde comunicación y educación comparten premisas, metodologías y propuestas para el desarrollo y uso de materiales al servicio de la enseñanza y el aprendizaje. No cabe duda que las políticas estatales para introducir el tema a la labor de maestros, funcionarios y alumnado, han estado centradas en la adquisición de equipamiento; esta generalizada tendencia de considerar que la tecnología vendría a resolver los problemas educativos planteados por el crecimiento de la demanda por el aumento poblacional, al permitir una mayor cobertura, ha conllevado un alto ingrediente de pensamiento mágico. De hecho en la actualidad perviven las creencias, según las cuales la conectividad y el equipamiento permitirán a nuestras sociedades dar el salto hacia la modernidad y resolver con un simple clic la democratización de la información, el acceso a la educación de grupos desfavorecidos, un mejor aprovechamiento educativo, y la disminución de brechas y desigualdades que nos aquejan. En el aspecto relativo al desarrollo de materiales didácticos, la tendencia ha sido no concebir y producir lo que se necesita aquí y ahora, atendiendo a las peculiaridades de nuestras necesidades y al momento que vivimos, sino adquirirlos de la gran oferta internacional dominada por las grandes productoras transnacionales, materiales las más de las veces inapropiados para resolver nuestras particulares necesidades educativas.

El común denominador de las políticas estatales ha sido la casi generalizada ausencia del componente de formación y actualización en el uso educativo de los medios de comunicación, debida quizás a la tardía conciencia sobre la importancia que reviste en los procesos formativos del individuo la permanente exposición a los mensajes de los distintos medios impresos, electrónicos e informáticos.

1. La experiencia mexicana

Los medios de comunicación han sido objeto de estudio de la sociología, la psicología, la economía, las llamadas ciencias de la comunicación y en menor medida de la pedagogía. A pesar de haberse constituido en los lenguajes más utilizados a lo largo del siglo XX, los más estudiados por el arte y la publicidad, han permanecido marginados, cuando no francamente relegados por la institución escolar. Fue en el ya remoto1900 cuando se instala la primera sala de proyección cinematográfica en la Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México para apoyo de la Cátedra de Historia y 10 años más tarde en la antigua Escuela de Medicina (Ávila, 2000). Éstas fueron las primeras incursiones de un medio de comunicación masivo en ámbitos educativos. Pero es hasta la creación de la propia Secretaría de Educación Pública, en la década de los veinte, cuando se adopta una política de introducción del cinematógrafo a la educación, completada años más tarde con la creación por Narciso Bassols de la Oficina Fotográfica y Cinematográfica y consolidada durante el cardenismo con la creación de la Oficina de Cinematografía del Departamento de Bellas Artes. En los años cincuenta con la creación del Servicio de Educación Audiovisual de las Normales y el Depar54 tamento de Enseñanza Audiovisual de la SEP, se marcó un hito en esta relación de medios y educación. La avanzada de México en materia de enseñanza audiovisual se consolida con el apoyo que le brinda la UNESCO en 1952 para la creación del Instituto Latinoamericano de la Cinematografía Educativa cuatro años más tarde, antecedente del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa tal como lo conocemos actualmente.

Nuestro país ha sido pionero en la incorporación de la educación a distancia en el nivel básico, como la «Telesecundaria», que a lo largo de 36 años ha constituido una opción educativa para comunidades aisladas y alejadas de los principales centros escolares: actualmente 50.000 docentes atienden en 16.000 escuelas a más de un millón de estudiantes. El modelo pedagógico de la Telesecundaria está sujeto a un proceso general de reforma de la escuela secundaria mexicana, atendiendo al desarrollo y convergencia de otros medios en la escena mundial.

La explosión demográfica y la masificación de la educación entre otros factores se interpusieron en el camino al no lograr integrarse de raíz estas experiencias.

Con excepción de las áreas de comunicación y diseño, prácticamente en ninguna de las carreras profesionales se prepara para la comprensión y el manejo de los lenguajes de los medios, ni siquiera en la profesión de maestro, que debiera contemplar una seria formación en la materia, por la simple necesidad que se tiene de utilizar material didáctico. En México, país de contrastes, conviven situaciones inaceptables de retraso social al lado de espectaculares avances tecnológicos; prácticas educativas arcaicas con avanzados sistemas interactivos, clases con estampitas de papelería al lado de equipos multimedia, ejercicios sustentados en la sola capacidad discursiva del maestro al lado de teleconferencias apoyadas con animaciones y recursos gráficos sofisticados, escuelas sin energía eléctrica frente a otras dotadas de videotecas, recepción satelital o fibra óptica y equipos audiovisuales. Desde la década de los cincuenta, junto a la comercialización de la televisión, se comenzaron a estudiar los medios en las nacientes escuelas de periodismo y comunicación, los enfoques de sus análisis ni por asomo se ocupaban de la pedagogía. Aún en la actualidad, la preparación del maestro normalista carece de una línea de formación que se ocupe de los medios con fines educativos, con trabajos se logró introducir, recientemente, una materia que aborda esta temática en la especialización de Telesecundaria.

A lo largo de los últimos quince años, México ha vivido un intenso desarrollo de infraestructura para la comunicación educativa, el componente comunicacional ha logrado integrarse a los planes nacionales de desarrollo educativo como relevante para impulsar sus grandes objetivos. La red satelital de televisión educativa es, sin duda, uno de los grandes logros de esta política; este sistema enlaza actualmente a cerca de 50.000 centros educativos en todo el país, con cobertura en el sur de los Estados Unidos y Centroamérica, para apoyar la educación a distancia en sus distintos niveles y modalidades. Actualmente Edusat opera once canales de televisión y tres de radio, con atención a la capacitación de maestros, contenidos curriculares desde educación básica hasta superior y postgrado, el título de cada canal nos da una idea del universo que abarca: Telesecundaria, educación media superior, formación continua, capacitación, educación básica, espacio Edusat (para la sociedad), educación superior, actualización profesional, Discovery kids, las artes, Las Américas, Radio Edusat, Radio Educación e Instituto Mexicano de la Radio.

Otro proyecto de gran impacto ha sido el programa de videotecas escolares para la educación secundaria, las escuelas normales y los centros de maestros; estos acervos conformados por casi 400 programas agrupados en series, seleccionadas por su calidad y pertinencia, de productoras nacionales e internacionales abordan los temas más importantes que integran los contenidos disciplinarios de la educación básica, como ciencias sociales, naturales, educación física y artística, literatura, música y cine, por citar algunos temas. Cabe mencionar que en estos acervos se han incluido materiales que específicamente abordan aspectos sobre el uso didáctico de los diferentes medios de comunicación.

La enseñanza de la física y las matemáticas con tecnología (EFIT-EMAT) es un modelo didáctico que incorpora ambientes computacionales a la educación secundaria; algunos de ellos promueven la geometría dinámica, matemáticas de cambio, tópicos de aritmética, álgebra y estadística, y modelación matemática. Estas herramientas pretenden brindar a los estudiantes acceso a ideas poderosas en distintas áreas del conocimiento, al desarrollo de habilidades de exploración y verificación de hipótesis y manejo de la información, que no siempre es posible desarrollar en el salón de clases bajo un modelo de enseñanza sin tecnología (Rojano, 2004).

Otros proyectos lo constituyen la Red Escolar que enlaza por medio de una red de cómputo a escuelas primarias y secundarias en varias partes del país y tiene la finalidad de proveerlas de información actualizada y relevante, creando comunidades de alumnos y profesores, quienes desarrollan proyectos colaborativos. La secundaria del siglo XXI (SEC XXI), en fase de pilotaje, con conectividad a fuentes centrales de recursos multimedia y aulas con alta tecnología, es un proyecto que involucra diversos componentes tecnológicos en diferentes modalidades para que las secundarias tengan acceso a software de uso generalizado, materiales en formato digital, sensores y simuladores que permiten a los alumnos, además del acceso a Internet y a Red Escolar, estar a la vanguardia en el uso de tecnologías. Las plazas comunitarias de muy reciente creación buscan proporcionar conectividad a los adultos en poblaciones remotas.

Los 530 centros de maestros merecen una mención aparte ya que pretenden convertirse en espacios de formación y actualización disciplinar al tiempo que permiten a los docentes ejercitarse en el uso de las nuevas tecnologías de la información.

Se han desarrollado otras iniciativas de capacitación desde las instancias de producción televisiva de la Secretaría de Educación Pública, como la Dirección General de Televisión Educativa, con una variada oferta para profesores sobre desarrollo de materiales didácticos, uso pedagógico de la televisión, cursos y talleres sobre producción y documentación audiovisual, «planeación» y administración audiovisual, usos educativos de la televisión y de la informática, etcétera.

El Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) ofrece cursos, diplomados y postgrados. Se o r i e nta a preparar docentes y pr o f esionales vinculados a la c o m unicación y a las tecnologías educativas, a la atención de nec esidades psicopedagógicas, c omunicacionales y didácticas, al diseño, desarrollo, innovación, y evaluación de sistemas educativos y a la multiplicación de los conocimientos adquiridos (http://cecte.ilce.edu.mx/cectex/cecteint.htm).

La Universidad Pedagógica Nacional desarrolló a principio de la década de los noventa un ambicioso curso multimedia sobre educación para los medios de comunicación, que alcanzó un relativo impacto y ha servido como formación básica a una infinidad de profesores de todos los niveles educativos.

Tal vez el proyecto más acabado, por la duración de la formación de alrededor de nueve meses y la profundidad con que aborda los contenidos, es el curso nacional de actualización «Didáctica de los medios de comunicación» como oferta a los docentes de preescolar, primaria y secundaria con una cobertura nacional y un tiraje de 50.000 ejemplares. Aunque parezca un gran tiraje, se opaca cuando consideramos que el universo de los profesores de educación básica del país es de casi un millón y medio. Este curso confor mado por materiales impresos, audiovisuales e informáticos, está diseñado para que el profesor lo trabaje a distancia y propone un enfoque integral para abordar el estudio y utilización de los medios de comunicación en contextos educativos. La propuesta aborda tres ejes temáticos en torno de los cuales se organizan contenidos, propuestas de aplicación y actividades: el conocimiento del medio, que aborda las características de los principales medios impresos, audiovisuales e informáticos, sus características expresivas, potencialidades y limitaciones. La aplicación didáctica que se ocupa de la integración de los medios a las estrategias educativas de los docentes, a partir de los recursos y la infraestructura con que cuenta el docente. Y finalmente las implicaciones de la recepción que analiza las condiciones, situaciones y circunstancias particulares de individuos, colectivos y sociedad durante la exposición a los mensajes y los medios de comunicación. Con este curso se pretende que el docente se apropie de los recursos expresivos de los medios de comunicación, que se convierta en un receptor crítico y que sea capaz de integrar estos lenguajes a sus estrategias didácticas.

Sin embargo, la acción de mayor aliento, por la inversión que representa y el apoyo político que lo sustenta, es el proyecto «Enciclomedia», una estrategia didáctica de aprovechamiento de la tecnología en el aula que se basa en la digitalización de los libros de texto gratuitos, toda una institución en México, y su hipervinculación a diferentes recursos como imágenes fijas, en movimiento, ejercicios didácticos, enciclopedias y bibliotecas digitales, entre otros. Este proyecto que en su primera fase impactará a la totalidad de aulas de 5° y 6° años de primaria, llega con un equipo que comprende, además de la computadora, un proyector y un pizarrón electrónico de operación digital, de los llamados «inteligentes». De nuevo el reto mayor se encuentra en la formación de los maestros para el uso adecuado de esta tecnología, no resulta fácil para la mayoría del profesorado que no ha tenido la oportunidad de vivir la transición con el uso de tecnologías más convencionales como el audiocassette y el videograma, y se verá ya enfrentado a un espacio educativo dotado de tecnología de vanguardia.

La política de formación docente para la apropiación y uso de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información comprende variadas estrategias que se han originado en dependencias gubernamentales, principalmente, y que han respondido a necesidades puntuales. Ha faltado, sin duda, una visión integradora que racionalice recursos, esfuerzos y tiempos. En este contexto de proyectos generados por organismos internacionales, dependencias federales y estatales, regionales o locales, las líneas de trabajo han sido variadas, resumidas en:

• Asignaturas en los planes curriculares de las instituciones formadoras de docentes.

• Líneas transversales de formación docente en las mismas instituciones.

• Materias optativas de especialización.

• Cursos de actualización.

• Diplomados, maestrías y especializaciones.

Con este panorama de las diferentes propuestas, podemos concluir que se caracterizan por una diversidad de aproximaciones teóricas y metodológicas, frecuentemente antagónicas e incompatibles que reflejan, en alguna medida, las distintas concepciones de la educación pública que conviven en nuestro país.

Es indudable que este periodo de crecimiento de proyectos ha modificado el paisaje educativo mexicano y ha introducido muchas inquietudes entre los diversos actores responsables de la administración de la educación pública nacional, la percepción es, en términos generales, positiva; sin embargo, cabría hacer algunas acotaciones. La mayoría de los proyectos descritos en este documento han crecido sin una coordinación general y un orden que establezca prioridades y momentos para el desarrollo de ciertas etapas. En el contexto de la educación pública, la más grande administración del gobierno federal, diversos actores han generado las propuestas, respondiendo a momentos y oportunidades más del lado de la iniciativa o perfil de una persona, un grupo o una necesidad particular de las dependencias. Por ello, si bien es cierto que los tres últimos programas nacionales de desarrollo educativo, de vigencia sexenal cada uno de ellos, perfilan y consignan expresamente una política para el desarrollo de las tecnologías y el impulso a los medios electrónicos al servicio de la educación, la falta de coordinación hace que en la práctica no podamos hablar de una política nacional de educación en medios, cuya primera característica debiera ser su carácter integral, entendiendo como política nacional la toma de decisiones ordenada, equilibrada, dirigida y respaldada por los ejercicios presupuestales que le confieran orden y despliegue lógico en el tiempo y en los espacios educativos.

El desarrollo de las tres dimensiones que mencionaba al inicio: 1) Infraestructura y equipamiento; 2) Desarrollo de materiales didácticos; 3) Formación y actualización; ha sido sin lugar a dudas desigual, gran parte de los esfuerzos han sido conducidos con un desconocimiento profundo de las implicaciones que representa educar para los medios, o para la comunicación, se ha dado prioridad al equipamiento y al uso intensivo de los recursos tecnológicos, a la indiscriminada producción de materiales pseudos-didácticos que han reproducido prácticas educativas tradicionalistas. Gran parte de la apuesta en muchos de los proyectos ha sido la actualización docente, descuidando la formación inicial de los maestros y la transformación de las estructuras administrativas para que reciban las nuevas prácticas y las nuevas herramientas que nos proponen los medios de comunicación en los ámbitos escolares.

Uno de los problemas nodales en el tema de la actualización ha sido el considerar que con cursos y talleres aislados se pueden resolver las carencias en la formación inicial de los maestros; un problema que no es particular de la educación en medios, sino general a todo tipo de actualización, es la excesiva oferta que recibe el maestro para actualizarse, ofertas de talleres, cursos, diplomados o maestrías desde distintas instancias federales que más que ayudar al docente lo desorientan y lo meten en una especie de esquizofrenia y le hacen sentir que los medios y la tecnología son un inalcanzable objeto de deseo. Una de las urgentes tareas será la introducción de una línea de formación de educación en medios en las carreras para la formación docente de las escuelas Normales, no podemos pasar la vida actualizando y tratando de subsanar carencias con talleres de sólo unas horas o algunos días.

En fin, que sin dejar de reconocer las cualidades y aportaciones de la experiencia mexicana, nos encontramos aún en espera de una verdadera política nacional de educación en medios que articule en este vasto territorio nacional los grandes proyectos de comunicación educativa.

Referencias

AGUADED, I. (Ed.) (2003): Luces en el laberinto audiovisual. Edu-comunicación en un mundo global. I Congreso Iberoamericano de Comunicación y Educación. Huelva, Universidad de Huelva.

ARÉVALO, J. y RODRÍGUEZ, G. (Coords.): Didáctica de las tecnologías de la información y la comunicación (de próxima aparición).

ÁVILA, S. (2000): Los medios audiovisuales educativos en México. México D.F., SEP/Fundación Manuel Buendía.

VARIOS (2000): Memoria del quehacer educativo 1995-2000, Tomo I. México, Secretaría de Educación Pública.