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Revista Comunicar 24: Educación en comunicación (Vol. 12 - 2005)

La educación en medios frente a sus retos actuales

Today’s challenges of Media Education

https://doi.org/10.3916/C24-2005-29

Fernando Tucho-Fernández

Abstract

Entre los días 25 y 30 de julio de 2004 se celebró en la ciudad brasileña de Porto Alegre el 24º Congreso de la Asociación Internacional de Estudios de Comunicación Social (IAMCR en sus siglas en inglés), una de las más antiguas y prestigiosas organizaciones en la investigación de la comunicación en sus múltiples vertientes.

Keywords

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Esta institución, así como sus congresos, se organizan en torno a diferentes secciones correspondientes a diversos campos de estudio dentro del amplio espectro de la comunicación social. Entre ellas se cuentan como las más estables y numerosas las correspondientes a estudios de audiencia y recepción, economía política, comunicación política, comunicación participativa, género y comunicación, comunicación comunitaria, comunicación internacional, psicología y opinión pública, entre otras.

Entre las minoritarias, con participaciones similares a áreas como «comunicación e islamismo», «comunicación y medio ambiente, «Comunicación y salud », «comunicación y SIDA» o «cómic y arte», se encuentra la «educación en medios», que entró a formar parte como sección autónoma de la IAMCR en 1992. De lo ocurrido en esta sección en el congreso de Porto Alegre podemos extraer algunas reflexiones útiles sobre el presente de nuestra disciplina1.

En primer lugar, debemos partir del viejo debate teórico-práctico en torno a qué lugar debe ocupar la educación en comunicación entre las dos disciplinas que le dan sentido (la educación y la comunicación).

A pesar de los intentos por construir un espacio teórico propio para esta disciplina, lo cierto es que en la práctica estamos muy lejos de haberlo logrado, y educadores y comunicadores seguimos funcionando muy condicionados por nuestros estudios de origen y en muchas ocasiones de espaldas unos a otros. Aunque resulte ya un tópico, esta disociación entre escuela y profesionales de la comunicación sigue siendo una realidad. Y esta división sigue siendo uno de los mayores hándicaps para situar a la educación en comunicación en el lugar que debería corresponderle en nuestra sociedad.

Hoy en día, a nuestro entender, la educación en comunicación sigue estando más cercana al campo profesional de la educación, lo cual explicaría la escasa presencia que tiene esta disciplina en un congreso internacional sobre comunicación como es el de la IAMCR. Si bien hay que reconocer que la presencia de la «Media education research» en una asociación como esta es ya un logro, lo cierto es que el congreso de Porto Alegre puede ser un reflejo de la debilidad con que cuenta nuestra disciplina en el seno de las ciencias de la comunicación: únicamente fueron presentados al evento diez «papers», de los cuales finalmente solo seis contaron con la presencia de su autor para ser expuestos2.

Lo cierto es que este debate ni siquiera tiene un foro adecuado para ser atendido, pues, y esta es otra de nuestras grandes debilidades, no existe en la actualidad una asociación internacional de educación en comunicación reconocida por todos. Aunque hay que alabar los esfuerzos de diversos grupos por fomentar encuentros regionales y ciertos foros de discusión, se echa en falta la existencia de una organización internacional con cierta representatividad que sirva de foro de encuentro y debate teórico-práctico a las múltiples sensibilidades que existen en nuestro campo. Acciones como la creación del Consejo Mundial de Educación en Medios en torno a las conferencias en A Coruña en los 90, la organización de congresos internacionales como los celebrados en São Paulo (1998) o en Toronto (2000) sin continuidad real en otros eventos más sectoriales, las iniciativas de la UNESCO por reunir periódicamente a algunos expertos que debatan sobre la materia, o los encuentros iberoamericanos promovidos desde el Grupo Comunicar no terminan de constituir el gran foro internacional reconocido por todos los integrantes de este amplio campo para poner en liza nuestras diversas perspectivas.

Volviendo al congreso de Porto Alegre, los temas tratados en esas diez comunicaciones presentadas a la sección de educación en medios, aun careciendo de toda representatividad, nos pueden plantear también cierta reflexión sobre las líneas de trabajo dominantes actualmente en esta disciplina. Y es que la mayoría de las comunicaciones presentadas, de hecho cinco de las seis que finalmente tuvieron lectura, versaban sobre el uso de los medios como herramientas de apoyo educativo.

Los enfoques tecnologicistas o no problematizadores parecen imponerse. Cierta visión reduccionista de la educación en comunicación parece constituirse como núcleo esencial a pesar de décadas de trabajo teórico- práctico en torno a un enfoque crítico. Cuando más falta haría a nuestro entender un paradigma crítico- transformador de la comunicación en nuestra sociedad, más se refuerza esa visión complaciente y simplificadora de los medios en el aula.

Bien es cierto que la mayoría de los ponentes en la sección de «media education» en el congreso brasileño sí mostraron un claro rechazo hacia soluciones educativas tecno-mágicas como la presentada por uno de los participantes a propósito del nuevo proyecto del gobierno brasileño de enviar contenidos educativos a las escuelas a través de televisión digital terrestre, sin aportar el ponente ningún proyecto claro de qué hacer con ello.

No hay duda de que los medios se pueden poner al servicio de uno u otro tipo de enfoque educativo más o menos renovador, pero no podemos olvidar que la educación en medios requiere de una importante reflexión crítica sobre el papel de esos propios medios. Y en nuestra consideración, el panorama mediático actual requiere más que nunca de una ciudadanía formada críticamente para emprender acciones transformadoras más allá de simples habilidades instrumentales integradas en el sistema. Sin duda este es otro de los temas que requerirían de un profundo debate en nuestro campo, aunque la falta de ese foro adecuado lo mantenga recluido a pequeña escala.

Si los congresos deben evaluarse no tanto por los asuntos que cierran como por los que abren, lo visto en la sección de educación en comunicación en Porto Alegre, a pesar de con su innegable debilidad, tiene la virtud de enfrentarnos con algunos de los importantes retos aún por resolver en nuestro campo.

Notas

1 Abstracts y comunicaciones presentadas en el congreso se pueden encontrar en la dirección www.pucrs.br/famecos/iamcr/textos/artigos. htm.

2 Bien es cierto que acudir a un congreso de este tipo supone un importante desembolso económico entre matrícula, viaje y alojamiento, lo cual constituye un freno para participaciones mayores (no en vano, el propio coordinador de la sección, el hindú Keval J. Kumar, no pudo asistir por estos motivos). Aunque estos condicionamientos son comunes para todas las secciones, que contaron con una participación mucho mayor que la nuestra.