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Revista Comunicar 25: Televisión de calidad (Vol. 13 - 2005)

Usos y gratificaciones de la televisión según los receptores infantiles

Uses and rewards of television according to child receivers

https://doi.org/10.3916/C25-2005-056

Antonio Flores-Domínguez

Abstract

En un mundo globalizado y de creciente avance tecnológico, se producen cambios en nuestras formas de trabajo y convivencia que se manifiestan en nuestros hábitos cotidianos. La presencia de los medios de comunicación siempre ha sido de mucha influencia en la sociedad, en particular la televisión; principalmente en los niños. El enfoque de Usos y Gratificaciones es parte de la investigación que sobre la comunicación de masas se ha realizado. Surgida como parte de la corriente empirista-positivista, el enfoque es más funcionalista. Se sustenta en afirmar que el receptor de la comunicación es un sujeto activo capaz de seleccionar los medios y los contenidos de estos, en su afán de encontrar satisfactores a sus necesidades; pero que estos satisfactores de los medios, compiten con otros del ambiente, las circunstancias y los intereses mismos de los receptores. Este trabajo es el resultado de una investigación realizada en escolares de sexto grado de primaria de la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, México; y explica el cómo y por qué, este auditorio telerreceptor, utiliza la televisión como satisfactor de algunas de sus necesidades personales, en donde el ambiente social en el que vive, sus hábitos de ocio y los contenidos de los programas de televisión preferidos, son condicionantes en la elección de satisfactores a una variedad de necesidades. Se presentan los resultados de las encuestas aplicadas, en donde se explican las preguntas y la manera en que cada grupo de cuestionamientos se refiere a tópicos que se interrelacionan en la muestra. De tal manera que el ambiente socio-familiar del educando identificando: número de personas con las que convive cotidianamente, quiénes aportan sostenimiento económico al hogar, quién le ayuda en sus tareas escolares, cuándo convive la familia; así como sus hábitos de ocio y de televisión: en qué momento ve la televisión, cuáles programas le gustan más, por qué los prefieren y las razones por las que los ven; son las pautas para explicar que los educandos objetos de estudio, son receptores activos de los medios, y cuya capacidad les permite describir necesidades en donde los programas de televisión son un tipo de satisfactor. La importancia de definir la personalidad del escolar objeto de estudio, el papel de la familia y el juego, permitirá establecer comparaciones y conclusiones que faciliten esclarecer los porqués de la selección de programas preferidos y las diferencias que establecen cada sexo. Los efectos de los medios, en especial de la televisión no se reduce en ver sus efectos, sino también en cómo los receptores infantiles seleccionan, de una gama de satisfactores, el uso de la televisión como gratificador de necesidades tanto psicológicas como sociales.

The Uses and Gratifications Approach is based on claiming that the receiver of communication is an active subject capable of selecting the media and their contents, in his eagerness of finding satisfactors to his needs. This paper is the result of a research carried out in students of Sixth Year of Primary School in Los Mochis, Sinaloa, Mexico; and it explains how and why this audience use television as a satisfactor of some of their personal needs, where the social environment in which they live, their habits of leisure and the contents of their favourite television programs are their determining factors

Keywords

Receptor, mensaje-contenido, satisfactor-necesidad, televisión

Receiver, message-contents, satisfactor-need, television

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1. De los efectos a las gratificaciones

La idea de la Aldea Global de Marshall MacLuhan no pudo ser más exacta que la realidad contemporánea: medios de comunicación y tecnología son los ejes donde convergen todos los asuntos y temas de la convivencia social actual. Hablamos de una realidad virtual y la decadencia de formas de comunicación humana, que transitan de lo colectivo a lo individual; de un sistema de comunicación interpersonal a otro interactivo pero unipersonal.

Mucho se ha escrito acerca de la influencia y la manipulación de los medios de comunicación, en especial, de los programas y contenidos de la televisión. Ciertamente, los puntos a los que se han hecho referencia, van desde la emisión de Teatro Mecury radiofónico de Orson Welles basada en La Guerra de los Mundos de H.G. Wells, en Nueva Jersey, EEUU en 19381; hasta la actualidad, con los reality shows que denostan ideas y sugerencias, que más que creativas, reflejan una marcada decadencia en los valores y la ética profesional. Se ha creado una marcada tendencia a considerar a los medios de comunicación como instrumentos de control social y factor psicológico creador de necesidades a priori de las básicas humanas. En todo el asunto de la influencia y la manipulación, se ha hecho hincapié en un auditorio sumamente numeroso y en apariencia apacible: los niños y de los riesgos psicológicos y conductales que implica su permanencia sin control frente a la pantalla sin ningún criterio orientador.

Sin embargo, existe una realidad de la cual nadie se escapa: cada individuo, dependiendo de su espacio socio-cultural, de sus hábitos de convivencia y de su estado emocional, crea necesidades que requiere satisfacer de diversos modos o instrumentos. Por ejemplo: del resultado de una jornada de trabajo agotador, una persona requiere de descanso y es factible que éste se refleje en dormir. Dormir es una necesidad, como también comer, asearse, platicar, informarse, entretenerse, comunicarse, etc. lo son. En los niños, las necesidades son iguales, además de las anteriores se incluye: atención, cariño, respeto, comprensión; así como jugar, convivir, socializar, saber, ser y hacer.

Retomando la propuesta de Miguel de Moragas en Sociología de la Comunicación de Masas (1986), éste plantea que los receptores de los medios de comunicación de masas, son individuos activos y concientes, capaces de tomar la iniciativa de vincular la gratificación de la necesidad y la elección de los medios, es decir, que la gente acomoda los medios a sus necesidades más que cuanto puedan los medios supeditar a la gente. Los medios compiten con otras fuentes de satisfacción de necesidades y la significación de los massmedia, se debe valorar en la medida de los usos que les da los miembros del público2. (Katz/Gurevitch/Hass, 1973; Moragas, 1986:137-140).

De los estudios realizados que retoman el enfoque de usos y gratificaciones (Lazarsfeld y Station, 1942, 1944, 1949), Herzog (1942), Schuman (1942), Wolfe y Friske (1949), Erich Fromm (1941), Warner y Henry (1942), Wrigth (1960) y Klapper 1963), Breton (1957) y Lasswell (1948), en México, Carlos Fernández Collado, Pilar Baptista y Déborah Elkes (Lozano,1986:187), coinciden en asegurar que las gratificaciones responden a disposiciones psicológicas individuales, factores sociológicos y condiciones ambientales que determinan los usos específicos de los medios por los públicos.

De los efectos pasamos a los usos y gratificaciones, y de igual manera pasamos de los usos y gratificaciones a los efectos de los medios en los públicos; es decir, la influencia de los medios es igual al tiempo de exposición y de las necesidades de los receptores, pero también al nivel cultural de cada uno y de los contenidos de los programas que consuma. Un individuo cuya necesidad sea de información, bien puede optar por leer el periódico o escuchar un noticiario de la radio o bien de la televisión; si la necesidad es de entretenimiento, bien se puede optar por hacer deporte, ir al cine o ver un programa cómico de televisión; si la necesidad es de compañía, bien se puede decidir entre escuchar música de la radio o sintonizar la televisión para escuchar un programa mientras se realiza otra actividad. En suma, la influencia de los medios es una resultante de los usos que los receptores aplican a los medios de comunicación y del impacto que los contenidos de éstos tengan en la personalidad de quienes los consumen.

2. La investigación

Considerando que el enfoque de usos y gratificaciones es aplicable a todo tipo de auditorio-receptor, y que la televisión es un medio de gran penetración y potencialmente influyente en la sociedad; se realizó la investigación para conocer cómo y por qué, los educandos de primaria utilizan la televisión como satisfactor de algunas de sus necesidades personales. El objeto de estudio se centró en alumnos de sexto grado de la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, México; atendiendo una muestra de 351 alumnos de escuelas tanto públicas como privadas y de turno matutino como vespertino.

2.1. Personalidad infantil

Es importante para mejor comprensión de la investigación, tener en claro la personalidad del objeto de estudio; esto es, describir las características generales de los educandos de sexto grado que permita establecer elementos de comprensión en los resultados de la encuesta aplicada.

Los alumnos de sexto grado, oscilan entre los 10 y los 12 años, cuy edad promedio es de 11 años. Según Piaget, en esta edad se manifiesta la etapa de operaciones concretas, es decir, individuos con capacidades cognitivas formales, críticas y lógicas. Para Freud, de acuerdo a las etapas de la líbido, en esta edad el educando se encuentra en el período de latencia, es decir, una etapa de maduración mental y sexual previa a la pubertad y la adolescencia. Es complicado definir un tipo de personalidad para un conjunto de individuos social, cultural y psicológicamente heterogéneos, sin embargo se busca plantear algunos rasgos que los identifiquen: son personas analíticas que viven en una dualidad de personalidad, no se consideran niños pero tampoco adolescentes, y gustan de jugar al cambio de personalidad según sus propios intereses. Tanto los niños como las niñas asumen y desempeñan roles derivadas de dos procesos: la observación y la identificación. En el primero, aprenden roles de su entorno pero ubican el suyo de acuerdo a su sexo. La familia se convierte en el centro de su atención y el punto de aprendizaje de roles con sus familiares. La identificación es el segundo proceso que sucede a la observación, en éste el individuo asume su propio rol de acuerdo a su lugar en la familia, su sexo y edad. Es una etapa de maduración y fijación mental que lo identifica como único socialmente e importante en su ambiente. El juego se convierte, más que en un juego de niños, en una representación de la realidad, donde asume roles conocidos y se familiariza con su entorno. Gusta de la diversión por competencia, de la actividad física, del entretenimiento y comienza a sentir invasión a su intimidad y demuestra cierta agresividad en sus acciones y pensamientos, como respuesta innata a su rebeldía debido a los cambios psicológicos y hormonales. Establece límites de acuerdo a su conciencia de rol y compacta su círculo social de manera homogénea, se deslinda de todo lo que representa el sexo contrario y gusta de competir con los individuos de su mismo sexo. Necesitan de compañía, seguridad, apoyo, comprensión y respeto, pero sobre todo, de confianza.

2.2. La televisión y los niños

Se aplicó una encuesta a 351 alumnos de sexto grado, de los cuales el 53,7% son masculinos y el 46,3% femeninos. Las primeras tres preguntas, se refieren a la composición del núcleo familiar. Se formularon nueve preguntas, de las cuales las primeras cuatro hacen referencia a la cultura familiar y hábitos de convivencia, las siguientes dos, a los hábitos de ocio y de televisión, la siete se refiere a los tres programas que más les gustan y las últimas dos tratan de identificar las razones y los por qué prefieren esos programas televisivos. Con el afán de considerar su madurez mental y su habilidad de discernimiento, en algunas preguntas debían seleccionar dos del total de las opciones, las que mejor haya considerado apegadas a sus intereses. A continuación se presentan las gráficas con los resultados de la encuesta.

La pregunta va en relación al número de personas con las que convive cotidianamente, con las que tiene oportunidad de establecer lazos afectivos familiares y en quienes puede encontrar afecto, confianza, atención respeto y cariño. La composición familiar es de suma importancia en el desarrollo intelectual y armónico de los niños, tanto que es la base fundamental de su desarrollo psicosocial. Esta cuestión tiene el afán de identificar con cuántas y con qué personas conviven cotidianamente el encuestado. La gráfica muestra que la mayor parte de los encuestados viven en familias numerosas, cuya mayor frecuencia es de 4 personas, sin embargo, la composición de 3 y de 5, 6, 7 y 8 personas es alta. Esto indica que los alumnos viven en familias donde, además del padre y la madre, también habitan familiares cercanos: abuelos, tíos, primos, etc.

La pregunta 2 se refiere a cuántas personas trabajan en su casa, es decir, del total de personas que habitan en su domicilio, quiénes y cuántas trabajan y sostienen económicamente el hogar.

La importancia de esta cuestión radica en la posibilidad de conocer el entorno socio-económico del educando encuestado. La gráfica muestra que se repite un esquema familiar paternalista, donde el padre (70,7%) es el que trabaja, pero también trabaja la madre (60,4%). Por tanto la composición familiar es compleja dado que ambos padres se ausentan para trabajar, y si a este dato le anexamos los de la gráfica 1, entonces se supone que un hogar, al estar ausente el padre y la madre por cuestiones de trabajo, el educando queda bajo la protección y cuidado de los familiares con quienes convive en la casa y que no son sus padres; hecho que recompensa parcialmente, de manera psicológica la ausencia de las figuras paternas.

La pregunta 3 va en función de conocer quiénes le prestan atención en sus tareas escolares, como una actividad que amerita atención familiar y como muestra de apoyo, interés y cariño.

Los datos gráficos muestran que aún cuando conviven en familias numerosas, en donde mayormente faltan las figuras paternas, el educando realiza sus tareas escolares sin ayuda, es decir, que pese tener una familia numerosa, no recibe ayuda, asesoría o supervisión para sus actividades personales. Pero también es importante resaltar que en segundo lugar de frecuencias, la madre es quien le presta ayuda y en un menor porcentaje (23,5%) el padre, hecho que fortalece la identidad de una comunidad familiar patriarcal. Pero este hecho no induce a confirmar que se trata de un mando absoluto por parte del padre, simplemente que se trata de una familia donde el padre atiende las necesidades básicas del sustento familiar, y en donde la madre, que en muchas ocasiones también contribuye en los ingresos económicos, es la recta encargada de la atención y el apoyo de los hijos. La importancia de los datos que se presentan conducen a plantear pronunciamientos al considerar que, si el educando de sexto grado, por las circunstancias propias de su edad, tanto psicológicas como de desarrollo social y emocional, requiere de atención, apoyo, orientación y no lo encuentra en sus familliares más cercanos, se produce una necesidad que por naturaleza se recompensa o satisface con otros elementos.

La pregunta 4 responde al interés de conocer los hábitos de convivencia familiar con la pregunta: ¿Cuándo convives más con tu familia?

Las frecuencias son graduales: En la mañana con 12,3%, al mediodía con 26,7%, en la tarde con 33,7%, en la noche con 47,5%, fines de Semana con 72,7%. Si estos resultados los comparamos con las 3 preguntas anteriores, encontramos que los educandos encuestados viven en comunidades familiares disgregadas, motivadas por el trabajo y ocupaciones diversas, pero reflejan una convivencia familiar baja entre lunes y viernes y alta los fines de semana. Las implicaciones son diversas: la necesidad de supervivencia obliga a las familias a multiplicar sus entradas de ingreso, aunque eso motive a reorganizar la familia asumiendo sus miembros nuevos roles necesarios para el mejor funcionamiento del hogar, es decir; ante la ausencia del padre o la madre, los hijos asumen roles diferentes a los comunes en familias donde la madre permanece en la casa. Pero también es importante rescatar que en las familias numerosas, no siempre se dé atención a los niños, dado que cada integrante asume el rol que le toca y muy difícilmente otro miembro de la familia asuma el papel de padre o madre para la ayuda o apoyo de los hijos.

Estas 4 preguntas tienen estrecha relación con la siguiente, orientada a identificar las actividades y hábitos de ocio de los encuestados.

Se ha mencionado que la televisión ejerce gran influencia en los niños, por el lenguaje audiovisual del medio, que lo hace atractivo sensorialmente, y la gráfica siguiente consolida esa apreciación: el 61,6% de los encuestados prefiere ver la televisión en sus ratos libres, mientras que el 53,1% prefiere jugar; sin embargo, aún cuando un buen número de encuestados prefieren jugar, antes que ver televisión, de todasformas, antes o después la ven pues conocen los programas y tienen sus preferidos. Como datos importantes de mencionar, son los dados por alumnos de escuelas privadas, cuyas actividades extraescolares tienen una finalidad más específica: actividades recreativas como asistir a clases de piano, inglés, deporte, e incluso trabajar en la computadora, a diferencia de los estudiantes de escuelas publicas, que ocupan su tiempo libre comúnmente frente al televisor.

Esta pregunta es a manera de conclusión de las primeras 5 de la encuesta, dado que los resultados se complementan: a mayor disgregación familiar, menos atención a los niños, y por tanto mayor oportunidad de ocio sin orientación. La televisión, así como el juego, se convierten en gratificaciones de distracción en los niños.

La pregunta 6, se enfoca a identificar en qué momento ven la televisión los encuestados. Losresultados son lógicos dado que la mayor parte de la escuelas encuestadas son del turno matutino, por lo cual, la mayoría de los estudiantes ven la televisión por la tarde y noche (50,4% y 28,45%, respectivamente).

Esta pregunta es sólo un indicador de cuándo ven los niños la televisión, pues los programas preferidos son el resultante de los tiempos en que sintonizan el canal del programa elegido y la duración de tiempo que permanecen frente a la pantalla. Los programas preferidos concuerdan con los horarios y las preferencias de tiempo en que los encuestados ven la televisión.En la gráfica se muestra que los niños que asisten a la escuela en el turno matutino, ven la televisión por la tarde y noche, en tanto que los que van a la escuela por la tarde, ven la televisión por la mañana y la noche. Aún cuando la noche es un punto donde concuerdan en las respuestas, no es la que tiene mayor frecuencia, dado que los programas preferidos (dibujos animados y las telenovelas) mayormente se trasmiten en las últimas horas de la tarde. La noche, es un espacio de convivencia familiar (como lo indica la gráfica 4), en donde la mayor parte de la familia se reúne y ve la televisión, pero no como una actividad común, es decir, no todos se sientan frente al televisor, sino como parte de los usos y gratificaciones de los adultos en la recompensa a satisfactores de información, diversión y entretenimiento. Y en la que los demás integrantes se involucran pero de manera indirecta.

Las siguientes gráficas se refieren a los programas más vistos o preferidos por los educandos. Se presenta por separado los preferidos por los niños y luego los preferidos por las niñas.

Es interesante hacer notar que los programas preferidos por los niños, son todos de dibujos animados y que en su conjunto reflejan una realidad virtual y disfuncional. Los Simpson presentan una familia disfuncional americana, que en nada refleja una realidad mexicana. Se contraponen los valores familiares y sociales mexicanos a mini historias animadas donde prevalece la agresividad, la falta de respeto y el humor negro a manera de sátira. El Chavo, es un programa humorístico mexicano que denotativamente presenta una vecindad común en el Distrito Federal, con personajes estereotipados de laclase social media y baja. Es una miniserie teatral que connotativamente alude a personas con falta de carácter, de conciencia e intelecto. Bob Esponja, es una serie americana animada con personajes irreales como son una esponja y sus amigos amorfos.

En el caso de las niñas, la gráfica 8 presenta sus programas preferidos:

A diferencia de los niños (prefirieron dibujos animados), las niñas optaron por las telenovelas y series de televisión. Rebelde es una telenovela mexicana que presenta a un grupo de adolescentes en una escuela preparatoria privada, sus amores, desamores, rencores y odios. Satiriza el lenguaje coloquial delos llamados chavos fresa y los personajes son estereotipos de maestros, madres y padres con sus conflictos. El Chavo y Bob Esponja son los dos siguientes programas preferidos por las niñas, a los que ya se ha hecho alusión.

La diferencia que se presenta responde a una variable: los intereses de los niños varían con respecto a las niñas en cuanto a programas de televisión, y esto solo responde a las variables de personalidad de cada sexo.

En cuanto a calidad y profesionalidad todos los estudios apuntan hacia una crisis motivada por factores económicos y competitivos que ya han sido señalados. La mercantilización en la información, la tiranía de las audiencias y la tendencia a convertir todo programa en un espectáculo son señalados como factores determinantes. Hay un amplio consenso en que el periodismo sensacionalista y superficial está sustituyendo al periodismo de calidad. Y no solo es en la información donde esto ocurre sino que todos los géneros se ven afectados por ese mismo problema. Ahora bien, la información es lo mas cuantificable y lo que más afecta al colectivo formado por todos los espectadores pues se puede renunciar a ver un programa de entretenimiento o a un documental que aportará una información muy interesante pero especializada, no imprescindible, mientras que la información sobre temas cotidianos, de actualidad y que afectan sustancialmente a nuestras vidas resulta de todo punto imprescindible.

Un problema de gravedad es la concentración de medios que hace que los contenidos sean más homogéneos y aumente la uniformidad. Según un estudio del Project for Excellence in Journalism las televisiones más pequeñas e independientes producen informativos de mayor calidad. Las entrevistas y cuestionarios que esta institución, afiliada a la Universidad de Columbia, ha hecho entre los profesionales de televisión un informativo de calidad debe reunir los siguientes requisitos:

- Cubrir los temas que afectan a la comunidad

- Ofrecer información completa y relevante

- Demostrar iniciativa y originalidad

- Informar con equidad y exactitud

- Tener credibilidad ante la audiencia

El problema del mercado se vuelve a manifestar aquí. Como ha señalado Costera Meijer (2003) es difícil hacer compatibles las noticias de calidad con las populares. El ámbito del mercado es determinante en la calidad de un programa, especialmente informativo. La competencia entre informativos nacionales, regionales, locales y canales temáticos dedicados a noticias actúa cada vez más como estimulante siendo determinante no solo en la selección de contenidos e incluso en su tratamiento y colocación en la pirámide informativa.

En otro orden de cosas la falta de profesionalidad de un gran número de quienes pasan por tales en la televisión del espectáculo es de todos sabido. Cualquier famoso por el hecho de ser famoso tiene asegurado un puesto como comentarista en un programa de prensa rosa, la falta de rigor en el encuadre permite que cualquiera que conozca el sistema operativo de un aparato se convierta en cámara, editor, responsable del sonido, etc. La condición que más puertas abre en la profesión es la capacidad para hacer relaciones públicas, y así, reconocidos profesionales no tienen acceso al medio o lo tienen solo ocasionalmente. Los bajos niveles de calidad hacen posible, e incluso aconsejable, prescindir de los verdaderos profesionales pues son más exigentes con el medio y consigo mismos, y menos manejables.

2. ¿Cumple la televisión actual estos estandares?

2.1. La programación estrategia de la seducción

El paso de la paleotelevisión a la neotelevisión se caracteriza por el paso del efecto programa al efecto flujo. Varios autores como Williams, Bruno o Cortés Lahera coinciden en que la televisión de los inicios se basa en unidades distintas ensambladas en programas, siendo el concepto de programación una secuencia temporal en la que funcionan miscelanea, proporción y equilibrio. En una fase evolutiva, situada en los primeros setenta, ese concepto de programación cede el paso a la secuencia flujo. La eliminación de los intervalos entre los diferentes programas dio paso a un flujo estructurado de modo tal que la secuencia de los programas no es el verdadero ensamblaje, sino esa otra secuencia que consiste en la inclusión de otro tipo de secuencia, de modo que juntas compongan el flujo. La consecuencia inmediata es que casi la totalidad de los programas televisivos están hechos desde su fase de preproducción teniendo presente esta estrategia del flujo. Es decir. el marketing estratégico esta presente en la programación desde el nacimiento de cada pieza que compone la programación.

Podemos definir siguiendo a Bruno (1994) como flujo la unificación, combinación y fusión programada de segmentos diferentes entre si y solo vagamente correlativos. Está aun por estudiar a fondo el efecto de esto sobre la memoria, atención, reacción, persistencia de la actitud y del estado de ánimo pero está claro, demostrado empíricamente por la pérdida de autonomía por parte del espectador, que se trata de un efecto pernicioso. En resumen la noción de flujo se explica como el paso de una mera secuencia de programas, sistema de la paleotelevisión a una programación que tiende a la cohesión y a la compenetración entre un programa y otro. El cambio de método en la programación implica una serie de conceptos básicos que también sufren los efectos de un cambio de concepto. Lo que era en la paleotelevisión programas pasa a ser en la neotelevisión producto, así se refieren a los programas la mayoría de los programadores, productores ejecutivos y, en general, los máximos responsables de la producción actual. Lo que era entendido como espectadores es visto ahora como audiencia y lo que era una distribución de los programas en la parrilla ha pasado a ser una programación sinérgica, una programación rígida y al mismo tiempo cajón de sastre. En los productos televisivos actuales no existen estandares definitivos, y si los hubiera serían los importados del mercado americano pensados precisamente para que encajen en un puzzzle.

Resulta de sumo interés la observación que hace Cortés Lahera (1999): «Antes el programa era autónomo, ahora es una pieza de una cadena, un eslabón unido al que le precede y al que le sigue. No se entiende un programa sin su relación con la audiencia y por tanto con su optimización acorde con el público al que se dirige, pero tampoco se entiende fuera del flujo diario de programación».

En lo que más nos afecta, en el sistema comunicacional podemos decir que la televisión clásica confiaba en la comunicación que cada programa pudiese establecer con los espectadores, mientras que ahora hay una conminación, una coacción, un sistema de persuasión o de seducción, es decir, una estructura de poder, de manejo del espectador. Así hemos pasado del obrar comunicativo al obrar estratégico. Es ésta quizá la más esencial de las características esenciales de la denominada «televisión del espectáculo» y la razón de fondo de su nombre.

Siguiendo a González Requena (1992) el espectáculo consiste en la puesta en relación de dos factores, una determinada actividad que se ofrece, la imagen audiovisual en este caso, y un sujeto que contempla esa actividad, en este caso el espectador. El espectáculo nace por lo tanto de la dialéctica que se opera entre estos dos elementos que se materializa en una relación espectacular. «Podemos pues definir la relación espectacular como la interacción que surge de la puesta en relación de un espectador y de una exhibición que se le ofrece». Algo que se exhibe consiguiendo su objetivo que no es otro que el de resultar una imagen que fascina a los ojos del espectador. De este modo están dados ya los elementos necesarios para una situación de seducción, pues esto es lo que pretende la imagen que se exhibe, seducir, atraer, apropiarse de la mirada del espectador. El espectáculo, y por ende la televisión del espectáculo, se manifiesta como la realización de la operación de seducción, y ésta a su vez se descubre como el ejercicio de un determinado poder que no es otro que el poder sobre la voluntad del espectador. Y es así como la estrategia de la seducción se asocia con la política del poder.

2.2. El público target

Una vez que los espectadores han sido convertidos en audiencia el siguiente paso es convertir la audiencia en «target». Entendemos por target el conjunto homogéneo de personas a las que se dirige un mensaje publicitario o un determinado programa. Finalmente no es mucha la diferencia entre uno y otro como vamos a ver.

Se busca un perfil de espectador al que hay que captar primero y fidelizar después. Se venden a los anunciantes niños, amas de casa, personas de un determinado poder adquisitivo, etc. Las franjas de edades son definitivamente aclaratorias al respecto. Las personas de la tercera edad no son un target muy buscado, su nivel de consumo no es alto. Si es un target prioritario en cambio la infancia, que aunque no por su propia decisión genera un gran consumo. El objetivo más buscado es siempre el que más poder adquisitivo tiene y junto con esto más hábito de consumo.

En la paleotelevisión la publicidad era considera como un mal menor, algo con lo que había que contar. Tenía acotado su territorio, delimitado y separado del resto de la programación. Se consideraba necesario que el espectador percibiese cual era el territorio de los programas y cual el de la publicidad. En la neotelevisión se trata de todo lo contrario. Se trata de lograr que programas y publicidad se fundan en ese flujo tan nombrado. La función de los programas sería la de seducir a la audiencia, la de la publicidad persuadir. Si no hubiese programas no podría haber publicidad y si no hubiese publicidad no existirían los programas. La medición de las audiencias, es decir, su cuantificación es la base de trabajo sobre la que se establece el marketing estratégico. Así pues podemos decir que la televisión comercial, que ha dado origen a este tipo de programación, se funda en la cuantificación de la audiencia, que es la base para poder obtener más mensajes publicitarios y por lo tanto más ingresos económicos.

La sinergia creada por ambos elementos, programas y spot publicitarios, es tal que en la neotelevisión la publicidad queda ensamblada en la programación, y el ensamblaje no es hecho por el azar precisamente. Los bloques publicitarios se insertan en los relatos estratégicamente, siempre en los momentos en que los espectadores están más enganchados, más pendientes de la resolución de un suspense o de un momento de tensión, incluso se crea esta técnica del suspense en los informativos diarios, dando un avance de la noticia y emplazando al espectador a seguir su desarrollo tras la pausa publicitaria. La necesidad de crear una continuidad entre programas y publicidad ha modificado la estructura de los spots, que deben dejar de percibirse como algo desagradable y adoptan una técnica basada en el «gag», que a su vez se basa en la ironía lo cual es una forma de no pedir ser tomado demasiado en serio, con una necesariamente breve estructura dramática que indefectiblemente termina en happy end: la felicidad alcanzada al adquirir un determinado producto que la proporciona. Y esto a su vez condiciona que la estructura del programa siga las mismas pautas para conseguir el mismo fin de no ser tomado demasiado en serio para no crear diferencias de fondo.

La sinergia y la simbiosis entre programación y publicidad da como resultado la serialidad repetitiva, el tono de fabulación de las conversaciones, la trasgresión (entendemos que no solo de las normas del lenguaje audiovisual sino también de las normas de pensamiento y de conducta), el ejercicio comercial de un gran número de los personajes que aparecen ante las cámaras, etc. son características que se encuentran en el paradigma de la posmodernidad y por supuesto de la televisión. Diversos autores han observado como la influencia de la publicidad en muchos de estos lenguajes ha sido muy fuerte, hasta el punto de determinar los ritmos, los tiempos de montaje o la rápida textualidad de las situaciones. González Requena (1992) se manifiesta de este modo respecto al discurso publicitario. «El spot publicitario, en el que el objeto designado ?perteneciente, en tanto tal, al universo referencial del mercado es introducido insistentemente en el contexto comunicativo de una incesante interpelación cara a cara (yo te ofrezco esto, para ti)».

Además hay que añadir el efecto de las técnicas de marketing estratégico consistentes en multiplicar la presencia de un programa en varios otros a efectos de autopromoción. Lógicamente se buscan los programas en los que hallen más elementos en común con el que se trata de promocionar, pues el perfil de las audiencias coincide, de modo que se puede pensar en que va a haber una aceptación del nuevo producto entre los espectadores ya fidelizados por programas afines. Así se hace necesaria una afinidad al menos entre un buen número de programas que puedan apoyarse recíprocamente, incluyendo todos ellos fragmentos de los otros o al menos varios elementos que sirvan para la promoción creando de paso o reforzando el perfil de la cadena.

Tampoco podemos ignorar que cada programa de éxito trae como consecuencia su clonación, es decir, su reproducción en otros programas que tratan de imitar su fórmula, por lo que razón tienen quienes dicen que en la televisión actual más que programas se buscan formatos. Del mismo modo la contraprogramación lleva a las cadenas no a proponer fórmulas alternativas, novedosas, sino a fabricar su propio producto similar al de la competencia que ha demostrado su eficacia por las audiencias conseguidas, en un paso más hacia la fórmula única:la clonación. Así pues la variedad requerida como estandar de calidad queda claramente fuera de los intereses de las cadenas. Como vemos todo redunda en la conversión del obrar comunicativo en el obrar estratégico a la que ya nos hemos referido.

2.3. Algunos elementos característicos del nuevo discurso televisivo

Jesús Gonzalez Requena (1992) ha hecho un estudio de los elementos clave del discurso de la neotelevisión que es una referencia imposible de ignorar. Se refiere este autor a la presencia en el espacio escénico de espectadores invitados como modelo reducido de todos los demás espectadores y que prefiguran las conductas de estos con sus aplausos, risas y demás manifestaciones de júbilo, es decir, de euforia y de recepción favorable del producto.

La conversión de los entrevistados, en magazines especialmente, en espectadores. Obligados a permanecer ante las cámaras más allá del tiempo requerido por su participación en el show con su presencia aprueban tácitamente el resto del producto que en ocasiones resulta ser todo lo contrario de las opiniones y del pensamiento que ellos han manifestado explícitamente, con lo cual lo dicho queda anulado o al menos diluido en el flujo del show, equiparado a un desfile de modelos o a una actuación cómica. En esta misma línea destaca la vedetización de la figura del entrevistado a los que a veces se hace entrar en campo mediante una puesta en escena de revista o music-hall, o se le convierte en presentador o en actor en un determinado segmento del programa.

Los concursos han sido dotados igualmente de elementos del music-hall o la revista, viéndose los participantes compelidos a adoptar roles de espectacularización. Lo mismo se intenta hacer con talk-shows y demás variedades del antiguo modelo de televisión convirtiéndolo todo en un discurso del espectáculo. Siguiendo a González Requena (1992): «Incluso aquellos géneros cuyos contenidos a priori resultan poco espectaculares son objeto de un tratamiento heterodoxo que conduce a su espectacularización». El mejor ejemplo en este ámbito es para este autor la retransmisión de la misa dominical. Por sus propias características rituales como la lentitud, el recogimiento, la repetición de la misma liturgia semana tras semana, etc. no ofrece un alto índice de espectacularidad. Pero se ha conseguido su espectacularización con procedimientos tales como llenar con la voz de un comentarista los momentos en que celebrante y fieles permanecen en silencio, o el aliciente del cambio de decorado al hacerse la retransmisión cada domingo desde una localidad diferente mostrando tomas de la arquitectura y de la decoración de la iglesia e incluso imágenes exteriores mostrando los monumentos o planos generales de la ciudad.

También resulta llamativa la práctica desaparición del teatro cuya espectacularidad es muy inferior a la del cine, el telefilm o las series televisivas. Los espectáculos musicales, ya prácticamente absorbidos en el formato variedades adoptan la fórmula video-clip separándose de la fuerza de la parte musical a favor de la imagen.

Afirma González Requena: «Incluso allí donde la emergencia del contexto referencial es la condición definitoria del género, es decir, en el ámbito de los programas informativos, el contexto espectacular tiende a superponerse de una manera cada vez más sistemática e intensificada». Esto se manifiesta en la tendencia a personalizar los programas informativos. Hablamos de personalización como subjetivación, como algo contrario a la norma de objetividad y distancia. Cada vez es más la presencia en campo del informador, con constantes miradas a cámara tanto suyas como de los personajes objeto de la información. Otro aspecto a destacar es la crisis del documental y el auge del reportaje, es decir, pérdida de la función denotativa o de lo verificable, lo cual implica la neutralización del discurso enunciatario, frente al predominio de las funciones connotativa y fática. De esto se deriva el que cada vez se de más importancia al hecho informativo, las dificultades del informador para conseguir la información y sus méritos al conseguirla. Cada vez se hace más evidente o más explícita la manipulación de la imagen, lo espectacular del montaje y los efectos visuales generados por ordenador, con lo cual adquiere o más bien se da más importancia al medio que al hecho informativo.

Otra transformación radical se da en el ámbito de los programas deportivos de la neotelevisión. Pongamos como ejemplo el plató repleto de monitores en cada uno de los cuales se ofrece un acontecimiento deportivo con un locutor haciendo de maestro de ceremonias dando paso y conectando entre sí los distintos acontecimientos, creando un universo deportivo autónomo que se ofrece absolutamente accesible al espectador. La espectacularidad que tiene por si mismo el mundo deportivo se ve potenciada al máximo por el discurso televisivo. Tanto la imagen como los comentarios tratan de levantar el espectáculo deportivo a un rango de competición entre superhombres, mitificación que convierte al espectador en una figura pasiva seducida por el espectáculo en el cual el deporte queda diluido entre juegos de imagen, ráfagas musicales, comentarios que anulan la capacidad de visión propia, efectos visuales, etc.

Pero donde la espectacularización se manifiesta con mayor claridad es en el docudrama cuyo rasgo definitorio es la reconstrucción y dramatización de los acontecimientos reales interpretados por sus auténticos protagonistas. Sin embargo, según piensa González Requena (1992): «lo más importante no es en ningún caso que se logre una buena interpretación del drama que vive cada personaje, sino, bien por el contrario, que se haga bien evidente su gesto de interpretarlo para el espectador, de violentar su intimidad para poner en escena su drama ante la mirada de éste». Se trata así pues de una reconstrucción de los acontecimientos en lógica de espectáculo que es tanto como decir en claves de seducción.

2.4. La información en la neotelevisión

En la sociedad pretelevisión la información en imágenes era servida por los noticiarios que suministraban las noticias con varios días de retraso respecto a la radio o la prensa pues su periodicidad era semanal normalmente. Para esa sociedad ese retraso no rompía con el concepto de actualidad. La llegada de la televisión hace posible el suministro de noticias con imágenes en el mismo tiempo que la prensa y casi la radio.

Esto trae consigo la aceleración del concepto de noticia adquiriendo el factor tiempo una importancia capital. La evolución de los programas informativos y la competencia entre cadenas hace que se trate de conseguir ser el primero en dar la noticia. Por supuesto no puede ser tratada la información debidamente, pero eso no importa mucho pues se trata de conseguir la inmediatez, es decir, lo más próximo posible a la instantaneidad.

La crisis que provoca la aparición de la televisión supone, pues, un cambio radical en la información en otros medios, pero incluso también en la propia televisión en lo que tiene de periodismo, en especial la banda de sonido que pierde la importancia que había tenido hasta entonces, en los noticiarios, y deja de estar en manos de redactores especializados que en su mayoría eran periodistas. Hasta entonces se entendía por información la descripción precisa y documentada de los hechos. Se entendía que había una serie de preguntas a las que era preciso dar respuesta: quien hizo el qué, con que medios, como, por qué causas y cuales habían sido las consecuencias. Se trataba, pues, de proporcionar al espectador los datos suficientes para que pudiese comprender el significado de las cosas, comprender la realidad. Con la televisión del espectáculo se sustituye todo esto por el hecho de poder asistir en vivo y en tiempo real a los acontecimientos. La reflexión sobre lo que ocurre pasa a lugar secundario o simplemente se suprime. Queda así rota la cadena comunicacional. Ya no hay un emisor propiamente dicho, ni un mensaje pues se trata solo de ver imágenes sin reflexionar sobre su significado, ni un receptor que procese la información.

La televisión crea una cultura popular de la imagen. En la neotelevisión los hechos de los que existen imágenes se convierten en noticia mucho más fácilmente que aquellos de los que no existen. Por una parte la imagen transforma la información en actualidad, por otra vivimos en una sociedad que busca sensaciones rápidas e inmediatas, así no es de extrañar la fascinación de nuestro tiempo por la instantaneidad de la que se deriva la fascinación por la imagen a tiempo real, véase el éxito de «Gran hermano» y de todos los productos televisivos derivados de este «experimento sociológico» como le llamaran sus creadores. Se establece pues la tiranía del tiempo presente. La información tiende a entenderse como aquello que puede ser comunicado en tiempo real lo que supone que no es necesaria la comprobación de los hechos pues nadie duda de lo que ve en el mismo instante en que se produce. Se ha creado una cadena en la que la información ha sido sustituida por la noticia y la noticia por la imagen.

No se detiene ahí el proceso de deconstrucción sino que, por la fascinación por el tiempo presente, la imagen una vez emitida ya no es actualidad. La televisión del espectáculo necesita, así pues, crear un interés no ya en lo que ocurre sino en lo que va a ocurrir. Una eficaz estrategia para mantener al espectador ante la pantalla es generar en él un interés por «la próxima noticia», lo cual realimenta la aceleración de las noticias. En conclusión instantaneidad, inmediatez y fugacidad son los elementos clave de la televisión del espectáculo.

3. Reflexiones finales

Las características de la televisión actual, especialmente la competencia por las audiencias y su discurso de espectacularización, paradigma especular de la sociedad del espectáculo, hacen difícil un cumplimiento de los parámetros de calidad que incluso los propios profesionales del medio reclaman. Tampoco parece que la tendencia de las televisiones generalistas apunte a un cambio en el futuro.

El futuro sin embargo asegura un cambio substancial en un plazo más bien corto que es el tiempo que falta para que se produzca el conocido como apagón analógico. El desarrollo del sistema digital por satélite y cable asegura el crecimiento del número de canales de televisión. Las nuevas tecnologías, la banda ancha, hace posible que donde ahora cabe una banda de frecuencias, es decir, una emisión de televisión, quepan con el cambio tecnológico cuatro anchuras de banda equivalentes. Hablamos, así pues, de una multiplicación por cuatro de los canales existentes. Ese cambio que ha de darse, y así está previsto y legislado, en lo tecnológico implica una crisis en el sistema actual de televisión, netamente dominado por los canales generalistas, cuya evolución marca una tendencia hacia la multiplicación de canales temáticos. Así ha venido ocurriendo en las sociedades más avanzadas tecnológicamente. La globalización hace que aumenten las expectativas en esa dirección.

El aumento del número de canales temáticos implica un cambio del sistema de broadcasting, es decir, audiencias mayoritarias hacia el sistema de narrowcasting, es decir, audiencias minoritarias. En el nuevo sistema cada canal estará especializado en un tema, un área temática: deportes, documentales, series de ficción, telefilms, etc., con lo cual las audiencias volverán a convertirse en espectadores con capacidad de elección y con verdaderas posibilidades alternativas.

Con la globalización en la comunicación las cadenas ya no se verán obligadas a captar toda su audiencia en un área geográfica reducida al ámbito espacial de un país, sino que todo el mundo tiene la posibilidad del acceso a una emisión. Un precedente existe ya desde hace tiempo en canal L´Art, canal culturalista en el que participan varios países en todos los niveles desde la decisión, hasta la ejecución, pasando por la planificación. Las emisiones alcanzan también a esos mismos países. Ese es el camino que ya está trazado y en esa línea se manifiestan las previsiones.

En resumen ni los más optimistas piensan en una mejora de la calidad en las cadenas generalistas a corto o medio plazo, sin embargo es generalmente mantenida la creencia racional en un cambio que más pronto que tarde hará competir a las televisiones por lo único que se puede competir, por la calidad, por una producción que ayude al ser humano a desarrollar sus capacidades y a disfrutar de un ocio formativo y digno.