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Revista Comunicar 25: Televisión de calidad (Vol. 13 - 2005)

¿Es mejor estar 6 horas en la calle que ver 1 hora la televisión?

Is hanging being 6 hours better than watching TV for 1 hour?

https://doi.org/10.3916/C25-2005-059

Ángel-Javier Gómez

María-del-Carmen León

María-Jesús Monedero-Isorna

Abstract

La presente comunicación analiza el resultado de un sondeo sobre hábitos de consumo televisivo en alumnado de primer ciclo de ESO del IES Averroes de Córdoba, cuyo entorno sociocultural se sitúa en un nivel medio-bajo, que incluye casos de marginalidad social. Se expone la relación que dichos hábitos tienen con los resultados escolares, tanto en un sentido positivo como negativo. De esta manera, se verán diferencias en las franjas horarias del consumo televisivo entre alumnado que pasa la tarde en la calle y alumnos que permanecen en casa. Evidentemente este aspecto parece, en principio, condicionar el tipo de programas a los que acceden los estudiantes. Además, se insiste en la importancia de analizar ambos factores (resultados escolares-consumo de TV) en relación con otros hábitos de utilización del tiempo libre, que normalmente no suelen estudiarse y que afectan, de una manera importante, tanto al rendimiento escolar, en general, como a la capacidad de atención, que, en estas edades, está muy directamente implicada en el éxito escolar. En un segundo plano, se observará la importancia que los hábitos de ocio adquieren en la socialización de los individuos y si este factor aparece vinculado o no al éxito escolar. Los hábitos de consumo televisivo entre los adolescentes son objeto de numerosos estudios y análisis. Normalmente, estos análisis se centran en aspectos como la violencia y el consumismo. Con el sondeo al que se hace referencia más arriba, se busca establecer una relación, libre de prejuicios, entre el consumo televisivo y los resultados escolares. Pero las conclusiones, que podrían derivarse de dicha relación, no serían fiables si no tenemos en cuenta el empleo del tiempo libre y otros hábitos familiares en relación con el uso de la televisión: pasar toda la tarde en la calle probablemente no sea más positivo que ver algunos programas de televisión. Sin embargo, no todas las personas que escriben acerca de estos temas tienen en cuenta las alternativas reales que, en muchos ambientes sociales, se presentan al tiempo de ocio. Sin opciones, en medios culturalmente pobres (pobreza que puede estar provocada por un uso excesivo de la televisión, pero no sólo por ello), no puede adoptarse la postura catastrofista. Tampoco, en el otro extremo, debemos resignarnos a aceptar la marea imparable de las imágenes tragadas sin masticar. Por tanto, el trabajo quedaría incompleto sin proponer, como se hace en la última parte, algunas pautas de intervención en el aula, y con las familias.

This paper analyses the results of a poll about the student's TV habits in the first cycle of CSE (Compulsory Secondary Education) of the IES Averroes in Córdoba. The relation that these habits have to the academic results is stated here, both in a positive sense and in a negative one. Moreover, the importance of analysing both factors (academic results-TV consumption) is highlighted in relation to other habits of use of the spare time that are not normally studied and that affect, in an important way, both to the academic performance, in general, and to the capacity of attention, wich in these ages, is directly involved in the academic success.

Keywords

Consumo televisivo, hábitos de ocio, éxito escolar, socialización

TV consumption, academic results, obvies, socialization

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La televisión, como elemento principal de formación y ocio en nuestra sociedad, es objeto de múltiples estudios. Diferentes autores alertan sobre el peligro de un uso excesivo de la televisión. La alarma se enciende especialmente cuando se pone en relación el consumo de televisión con el aumento de conductas violentas, por un lado, y, por otro, con la pérdida de capacidades intelectuales. Uno de los autores cuya obra ha incidido mucho en este último aspecto es G. Sartori en su conocido y citado libro Homo videns. «La televisión ?como su propio nombre indica?es ?ver desde lejos' [?]. Y en la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar, en el sentido de que la voz del medio, o de un hablante, es secundaria, está en función de la imagen, comenta la imagen. Y, como consecuencia, el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras» (Sartori, 1998). Y, más adelante: «La televisión produce imágenes y anula conceptos, y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender» (Sartori, 1998).

Con estas palabras terribles pesando en nuestra mente, y la realidad inmediata y cercana del alumnado, se pensó establecer una aproximación al comportamiento de los adolescentes en cuanto al consumo de televisión. Con este objetivo, se planteó la posibilidad de acercarse a este hábito, centrando la atención, especialmente, en los siguientes aspectos: relación entre mayor o menor horas ante el televisor y resultados escolares; análisis de actividades de tiempo libre alternativas; relación entre consumo de televisión y grado de socialización.

Naturalmente que esta breve comunicación no pretende reemplazar a un trabajo de investigación que sería realmente interesante efectuar, sino más bien quiere poner el acento en aspectos que suelen pasar inadvertidos, y proponer algunas líneas de actuación en el propio centro en el que se ha realizado este análisis.

Los cursos a los que se les ha realizado la encuesta son los siguientes: 3 cursos de 1º de Eso (que se analizarán como uno solo) y tres cursos de 2º de ESO (que denominaremos 2-1, 2-2, 2-3). En total, se han realizado 100 encuestas. Como método de análisis hemos considerado oportuno que, en un primer momento, cada profesor comente los resultados de sus cursos, pues, al margen de los números y porcentajes, el conocimiento directo del alumnado permite matizar el análisis de algunas respuestas. En un segundo momento, relacionaremos los resultados de todos los cursos y sacaremos algunas conclusiones que respondan al título y a los objetivos de la presente comunicación. Por no considerar el dato relevante, se ha prescindido de los decimales en las informaciones que detallan porcentajes.

1. La encuesta

Convendría insistir desde el principio en que somos conscientes de que esto no es en absoluto un estudio científico; ni siquiera se ha establecido una muestra significativa. El origen de nuestro interés en los temas que hemos abordado estriba en la constatación diaria, intuitiva, producto de observaciones y comentarios frecuentes, de que la mayor parte de los estudios y análisis que se hacen sobre el uso de la televisión no contemplan los hábitos de ocio de los adolescentes en barrios de ciudades medias (y, probablemente en entornos rurales y barrios de ciudades grandes). Igualmente, y esto mismo ocurre en otros campos de actuación pedagógica, la franja de edad que corresponde al primer ciclo de la Ecuación Secundaria Obligatoria (desde los 12 años hasta los 14, ó 15 y 16 en el caso de algunos repetidores) permanece, en ocasiones, en tierra de nadie: hay muchos libros que estudian el comportamiento de los niños pequeños ante el televisor y, también, otros que analizan el fenómeno de la violencia juvenil y la incidencia de los medios audiovisuales en la adolescencia. Las observaciones de las que partimos nos dicen que en esta etapa preadolescente y adolescente, en nuestro entorno más próximo, la alternativa de ocio a la televisión no siempre es preferible a ésta y puede ser igualmente limitadora, al menos desde un punto de vista de enriquecimiento intelectual, aunque sea preferible desde el punto de vista de la socialización (no siempre en sentido positivo).

Partiendo de este supuesto, elaboramos una encuesta bastante sencilla que pretendía comprobar las relaciones más evidentes del triángulo: televisión-ocio-resultados escolares (como algo que podríamos medir más o menos objetivamente según las notas finales del curso). Las preguntas realizadas se exponen a continuación y se tomarán como referencia para los análisis posteriores.

Hábitos de consumo de TV

DATOS INICIALES:

Grupo:

Nombre:

Personas con las que convives:

¿Cuántas televisiones hay en tu casa?

Cuando ves la televisión, lo haces ¿solo/a o con alguien de tu familia?

¿Cuál de las personas que conviven contigo ven más tiempo la televisión?

¿Cuántas horas al día ves la televisión?

Ves la televisión siempre a la misma hora o dependiendo del programa?

Nombra 5 programas que te gusten por orden de preferencia

¿Qué es lo que más te gusta hacer por las tardes?

¿Qué prefieres hacer los fines de semana?

¿Qué programas son los preferidos por el resto de los miembros de tu familia?

10. ¿A qué hora te acuestas normalmente?

11. ¿Crees que la televisión sirve para aprender cosas?

2. Análisis de cada grupo por separado

Se han pasado un total de 100 encuestas, 46 a alumnado de primero de ESO y 44 a tres clases diferentes de 2º de ESO. Las edades oscilan entre los 12 y los 15 años (hay algún caso de 16). El contexto social es el de un barrio en la periferia de Córdoba, con zonas bastante diferenciadas: nivel social medio, bajo y medio-bajo; hay estructuras familiares muy tradicionales y consolidadas (convivencia de varias generaciones muy ligadas a sus pueblos de origen) junto con un porcentaje, no muy alto, de familias desestructuradas. En todos los cursos hemos establecido tres grupos a la hora de analizar las respuestas: A, resultados académicos satisfactorios (se han superado las materias en la evaluación ordinaria); B, resultados académicos medianos (ha sido necesario acudir a la recuperación de alguna materia; se pasa de curso con alguna asignatura pendiente); C, resultados académicos insatisfactorios (se repite curso, se promociona por doble repetición con muchas asignaturas suspensas). Es conveniente indicar que, en el IES AVERROES, la evaluación extraordinaria se ha realizado en junio; no habrá, por tanto, pruebas en septiembre (para la Educación Secundaria Obligatoria).

Para facilitar el comentario de las respuestas, cada uno de los profesores, en su apartado, utilizará los tres dígitos para remitir a la pregunta correspondiente.

2.1. Respuestas en primero de ESO

Se seleccionan 3 cursos de 1º de ESO. Los resultados se analizarán como un solo bloque por estimar que no hay unas diferencias importantes entre los distintos cursos (en los apartados 2.2. y 2.3. sí se establecerán distinciones). En dos de los cursos los alumnos presentan una diversidad en cuanto a resultados académicos y a cumplimiento de las normas del centro. Así se perfila un grupo de 5-6 alumnos por aula con bajo o nulo interés por los estudios. De este curso, al final de junio, se registra un alto grado de absentismo escolar. El tercer curso de alumnos de 1º presenta unas características diferentes ya que coinciden un alto número de alumnos disruptivos y con bajo rendimiento escolar. Sin embargo, en este último curso, no se registra absentismo y todos los alumnos asisten regularmente a las clases. Las edades oscilan entre los doce años y los catorce de algunos repetidores. Las circunstancias sociales son variadas: la mayor parte proceden de familias con una situación económica media-baja, y los estudios de los padres suelen ser básicos o nulos. Sin embargo, una característica a destacar en el medio en que se desenvuelven los alumnos es el papel fundamental y primario que tiene la familia y los lazos que se crean entre ellos. Esta circunstancia es importante la hora de analizar los resultados de la encuesta sobre los hábitos de consumo de televisión.

De estos tres cursos, dos de 25 y uno de 14, se pasa la encuesta a un total de 46 alumnos que asisten a clase en el mismo día.

A continuación comentaremos cada ítem en relación con los grupos (A, B, C) establecidos previamente en función del rendimiento escolar.

2.1.1. En la primera pregunta, el número de televisiones por casa es similar en los tres grupos. Hay una cierto predominio de tres aparatos. Cabe destacar, en el grupo C, el que haya dos puntas de dos alumnos con 1 televisión y dos alumnos con 6. Esto responde a circunstancias económicas peculiares de estas familias, unas por pobreza y otras por enriquecimiento rápido.

Sí se ve una relación entre el hecho de disponer de televisión en el propio dormitorio con el mayor consumo de televisión en solitario. Así se establece la correlación con el siguiente ítem.

2.1.2. Los resultados de la segunda pregunta nos llevan a las siguientes consideraciones: hay un mayor número de alumnos que admite ver la televisión solos en el grupo C (25% frente al 0% del grupo A y el 6.6% del B).

Llama la atención el hecho de que ninguno de los alumnos con buen resultado escolar ve la tele solo, si bien es verdad que una chica contesta que a veces la ve sola cuando se acuesta, ya que tiene una televisión en su cuarto. Sin embargo, a pesar de contar con aparatos en sus dormitorios, este tipo de alumnado (grupo A) prefiere verla en familia.

Los alumnos que especifican que ven la televisión de las dos maneras, solos y acompañados, hacen coincidir este hecho con la hora a la que la ven, y se puede establecer que un 18% de alumnos buenos (A) destacan esta alternativa frente a un 25% en los de bajo rendimiento (C) y un 40% en los medianos (B). Sigue llamando la atención que el alumnado con un mejor resultado académico es quien ve más la televisión acompañado. ¿Puede ser un índice de una mayor implicación de la familia en la educación de los hijos?

2.1.3. En cuanto al miembro de la familia que dedica más tiempo a la televisión, sólo en el caso de alumnos del grupo C aparece en dos ocasiones el propio alumno y en una ocasión en los del grupo B. En los tres grupos aparece la madre como una de las mayores consumidoras de televisión, así en el grupo A (28%), en el B (13%) y en el C (31%). En el caso del padre, otra de las figuras que más aparece más como máximo consumidor, obtenemos los siguientes resultados: en el grupo A, lo señala un 8%, en el grupo B, un 26%, y en el grupo C, 19%. Generalmente se asocia el mayor consumo televisivo al padre cuando este no trabaja, pudiéndose inferir algún tipo de no inserción social mayor en el grupo de bajo rendimiento.

Se observa en esta pregunta cómo el alumno toma conciencia de que es mayor el consumo de televisión en otros miembros de la familia que en él mismo. La tele está encendida en casa y él se va incorporando según horarios y programas. Ponemos en relación esta casuística con el clima familiar que favorece el que el niño esté en el hogar y no en la calle.

2.1.4. En esta pregunta, el tiempo dedicado a ver la televisión por cada alumno no presenta grandes variaciones entre los grupos A , B y C, situándose la media entre dos y cuatro horas. Sin embargo sí llaman la atención los resultados que aparecen en el grupo de alumnos con problemas escolares, ya que hay un 69% de alumnos que ven la televisión cuatro o más horas, pero aparece un 19% (dos alumnos con un alto grado de conflicto escolar) que no ve la televisión, o sólo lo hace en momentos puntuales. Estos alumnos confiesan que la televisión les aburre.

2.1.5. En las respuestas a la pregunta 5ª no parece estar claro si los alumnos ven la televisión por el tipo de programa que ponen o porque cuando la ven aceptan lo que hay. Coincide en los tres grupos la respuesta de depende del programa. Sin embargo, la mayoría la ve en el mismo horario. A título anecdótico se puede comentar que informados un día sobre un programa tipo documental sobre el uso de la marihuana, en la noche anterior, responden que les gustaría haberlo visto pero que vieron lo de siempre, en este caso una serie española.

2.1.6. El tipo de programas más visto no presenta diferencias significativas según los grupos. Sí destaca el que solo en el grupo A aparecen nombres de programas culturales. Hay claramente preferencia por las series españolas, siendo las favoritas: «Aquí no hay quien viva», «Mis adorables vecinos» y «Los Serrano», en ese orden. En dibujos animados prefieren «Los Simpson», «Shin-Chan» y «Doraimon». Sólo un alumno de los del grupo de malos resultados admite ver programas pornográficos, es de los que ven la televisión solos.

2.1.7. La ocupación de la tarde sí presenta alguna variación entre los distintos grupos: están más en casa los alumnos del grupo A y en la calle los del C, los del grupo B realizan también actividades en casa compatibilizándolas con salidas a la calle. Resulta curioso cómo hablan de jugar con los amigos. Tenemos en cuenta que las edades de estos niños son cercanas a los doce años y tienen costumbres más infantiles. Se aprecia la aparición de juegos con el ordenador y la videoconsola en el grupo de los alumnos aplicados y en los de medianos resultados, sin embargo, sólo un alumno del grupo C nombra el ordenador. Dos alumnos del grupo A practican actividades deportivas regladas.

Se aprecia, en general, una falta de actividades extraescolares o de planificación de las tardes en el alumnado.

2.1.8. En cuanto a las preferencias de ocio y tiempo libre, en su gran mayoría todos los alumnos prefieren salir a la calle, pasear y jugar con los amigos a estar en casa. Sin embargo sí se aprecian diferencias entre los grupos que hemos delimitado; así en el grupo A, un 43% prefieren actividades caseras frente a un 12% en el caso del C y un 40% en los del grupo B.

Parece que un mayor número de horas en casa determina un grado de interés más elevado en los estudios, en relación directa con la vida familiar y el control sobre la educación.

2.1.9. Los programas preferidos por la familia coinciden con los mismos que ellos ven. Sí destacan las telenovelas y el programa de Juan y medio, dependiendo de que el miembro de la familia que más vea la televisión sea la madre y la abuela. En el caso de ser los hermanos pequeños aparecen programas de dibujos animados.

2.1.10. El horario de ir a la cama no varía significativamente entre los grupos. Sólo alumnos aislados trasnochan, y son los que suelen ver solos la televisión. De cualquier manera hemos de reflexionar sobre la época en la que se pasa la encuesta, ya casi verano, con tardes largas y calurosas, en las que el trasnochar, en Córdoba, casi se impone por la climatología.

2.1.11. En cuanto a la consideración de un posible aprendizaje a través de la televisión se presentan los siguientes resultados. Un 25% del grupo C afirma que no se aprende nada, un 43% piensa que a veces. Mientras, en el grupo A, sólo opina que no se aprende un alumno (7%), el resto cree que depende del programa. El mismo porcentaje presentan los alumnos de resultados medios.

Parece que estas respuestas podrían tener relación con la actitud (positiva o negativa) ante el hecho mismo de aprender.

Por otro lado, queremos, también, resaltar que los alumnos con buenos resultados apuntan hacia programas con los que, según ellos, se aprende, como concursos, documentales o las noticias.

2.2. Dos cursos de segundo muy diferentes en su comportamiento en clase.

Se ha realizado la encuesta a 33 alumnos y alumnas pertenecientes a 2 cursos de 2º de ESO. Uno de estos cursos es bastante conflictivo (2-1) y ha causado numerosos problemas a lo largo del año, aunque en resultados académicos no presenta grandes diferencias con el otro (2-2). Como comentario general se puede afirmar que no se observan grandes diferencias entre ambos cursos en sus respuestas a la encuesta. A continuación se analizan y comentan brevemente las respuestas de estos dos cursos. Pero se mantiene la diferenciación (2-1, 2-1) porque en algunas respuestas es relevante.

2.2.1. Sorprende el elevado número de televisiones por casa. Normalmente hay una para cada miembro de la familia o para cada dos. No se aprecian diferencias ni entre los cursos ni entre los alumnos agrupados por rendimiento académico.

2.2.2. El mayor porcentaje de alumnos y alumnas ve la televisión solo o con la familia. Aquí cabe destacar que el porcentaje de alumnado que ve la televisión solo aumenta en la Categoría C (malos resultados académicos) y en el curso problemático (2-1).

2.2.3. Hay gran variedad de respuestas: padre, madre, hermanos... No se aprecian diferencias entre grupos. Los alumnos que se reconocen como los mayores consumidores de televisión en la familia se reparten entre los grupos (A, B, C) y entre las dos clases. Curiosamente, el porcentaje mayor de grandes consumidores está en los de rendimiento normal ( B).

No parece haber una relación directa o clara entre le número de horas de consumo televisivo y los resultados académicos o la actitud negativa en clase.

Por ejemplo, en el curso 2-1 (curso considerado conflictivo), un 28% del alumnado ve la televisión entre 2 y 3 horas; un 21%, entre 3 y 4; un 35%, entre 4 y 5; un 0%, entre 5 y 6; y un 14% tiene un consumo de más de 6 horas.

En el otro curso (2-2) los resultados son los siguientes: entre 2 y3 horas, 0%; entre 3 y 4 horas, 21%; entre 4 y 5, 42%; entre 5 y 6 horas, 11%; más de 6 horas, 16%.

En cuanto al estudio comparativo de estos resultados en relación con el rendimiento académico de los alumnos podemos observar lo siguiente:

La respuesta que gana mayoritariamente es dependiendo del programa.

2.2.4. No se aprecian reseñables entre los distintos grupos. Los programas más vistos son las series españolas. En porcentajes: «Los Serrano» (78% del alumnado la ve); «Aquí no hay quien viva» (75%); «Los Simpsons» ( 45%); «Mis adorables vecinos» ( 42%) «Ana y los 7» ( 24% ).

«El Telediario» es seguido por un 12%, y llama la atención que sea en el curso 2-1 donde el porcentaje de visión es más alto (9%). Todos los que lo ven están en el grupo de alumnos de la Categoría B. También parece oportuno reseñar que un 6% confiesa ver programas pornográficos (todos en el curso 2-1).

2.2.5. La respuesta que más se repite es la calle. No se observan diferencias destacables ni entre cursos ni entre grupos de alumnos.

Tan sólo sería oportuno destacar un par de cosas: el único alumno que afirma que lo que más le gusta es leer está en el grupo de los de bajo rendimiento académico (grupo C); entre el grupo A (buenos resultados académicos) aparecen otras actividades (gimnasia rítmica, por ejemplo) que no suelen figurar en los otros grupos.

2.2.6. Podemos repetir lo anterior: la actividad preferida mayoritariamente es estar en la calle, sin muchas más especificaciones.

2.2.7. Predominan series y, también, algunos programas de los considerados rosas. No se aprecian diferencias entre los distintos cursos, ni entre los diferentes grupos.

2.2.8. En las respuestas a esta pregunta es donde sí vamos a encontrar diferencias entre los dos cursos (2-1, 2-2).

Claramente trasnochan más los del curso 2-1, lo que parece indicar un menor control por parte de las familias, y esto podría repercutir en su actitud y rendimiento en clase. No obstante, llama la atención que el alumno que más trasnocha obtiene buenos resultados académicos.

2.2.9. Nadie contesta radicalmente que no sirve para aprender. En el curso 2-2, las opiniones están divididas al 50% entre las respuestas Sí, y A veces. En el 2-1, predomina la respuesta (a) veces; en este último curso, sólo un 28% cree que la televisión sirve para aprender algo.

Como conclusión del análisis de las respuestas de estos dos cursos de 2º de ESO, se podría afirmar que no se aprecian grandes diferencias entre las dos clases (con las excepciones señaladas) ni entre las distintas agrupaciones dentro de cada curso. El barrio donde está inserto el Instituto, por sus características, tiene unos hábitos comunes muy generalizados. Quizá la diferencia está en el control que las familias ejercen sobre el consumo de televisión y las horas de sueño.

2.3. Un grupo de segundo considerado como bueno.

El curso número 2-3 corresponde a una clase de 22 alumnos. Solamente una alumna (que lleva un programa especial) no contestó a las preguntas. Nos encontramos, pues, con 21 respuestas.

Cuando, en el título, hablamos de un curso considerado como bueno nos referimos al hecho de que no se dan, habitualmente, comportamientos conflictivos, existen muy pocas sanciones en el alumnado de la clase. En cuanto a resultados académicos, no es muy diferente de los demás. Hay que tener en cuenta que la distribución de clases del IES Averroes se intenta realizar con criterios de equilibrio. De acuerdo con las categorías establecidas más arriba, nos encontraríamos con un grupo A compuesto por 8 personas, un grupo B de 7 y un grupo C de 6 alumnos y alumnas.

2.3.1. Las respuestas nos indican que, en general, en casi todas las casas hay más de un televisor. Pero sólo encontramos un número elevado de aparatos (4/5) en el grupo A. Habría que comprobar si este hecho está relacionado con el mayor nivel económico de la familia.

2.3.2. Únicamente un alumno del grupo B declara ver la televisión solo. Un porcentaje inferior al 50% afirma que la ve tanto solo como acompañado. En todos los grupos es mayoritario el porcentaje que ve la televisión con compañía.

2.3.3. En ningún caso se consideran como la persona de la familia que ve más la televisión. Como mucho, igual que los demás. En general, en todos los grupos, hay respuestas variadas que incluyen a todos los miembros de la familia.

2.3.4. Para una mejor comparativa de los porcentajes, insertamos esta breve Tabla.

Como podemos observar en la Tabla anterior, los extremos en tiempo de visión se dan en el grupo C (malos resultados académicos): la mitad de ese alumnado está por debajo de las dos horas diarias de consumo televisivo. En todos los grupos hay una coincidencia del mayor porcentaje en la opción de dos a tres horas. Hay dos personas que exceden las cuatro horas, una está en el grupo A y otra en el C. Por tanto, parece que este dato, por sí solo, no tiene una relación directa con el éxito académico. En el caso del alumno del grupo A que excede la media de horas de consumo televisivo podría haber algunos problemas de socialización.

2.3.5. Las respuestas se dividen casi al 50% ente las dos alternativas. Sólo en el grupo C gana las respuesta dependiendo.

2.3.6. En general, predomina el interés por las series españolas. Citan entre los primeros lugares Los Serrano (69%), Aquí no hay quien viva (42%). Otra serie muy vista es Los S impsons (38%). El orden de preferencia varía y alterna con otras series y programas. Las noticias sólo aparecen citadas por un alumno del Grupo C y una alumna del Grupo A.

2.3.7. Hay respuestas variadas. En los Grupos A y B pueden encontrarse una gran variedad de respuestas: deporte, break dance, cine, paseo con amigos, ordenador?; en las respuestas del Grupo C, predomina la respuesta estar en la calle.

2.3.8. Al igual que ha ocurrido en el ítem anterior, hay respuestas más variadas en los grupos A y B que en el tipo C.

2.3.9. Los gustos de la familia coinciden, en gran parte, con el expresado por alumnos y alumnas: series españolas. En algunos casos aparece el consumo de programas de cotilleo como algo que ven otras personas de la familia. Una alumna (Tipo A) hace una crítica explícita a los programas basura.

2.3.10. La mayoría del alumnado afirma acostarse entre las 22'30 y las 23'30. Dos personas se van a la cama a las 24 horas, y una más a la 1'30.

2.3.11. Sólo dos personas responden rotundamente que no. La mayoría prefiere respuestas como a veces, depende, algunos programas. Hay más respuestas afirmativas (no muy abundantes en los grupos B y C.

3. Comparación de las respuestas de los tres grupos-clase

Las respuestas a las tres primeras preguntas no presentan diferencias significativas entre unos y otros grupos. En cuanto a la cuarta pregunta (¿Cuántas horas al día ves la televisión?), podríamos resaltar algunos datos:

En general no parece haber una relación estricta entre resultados académicos y consumo de televisión: encontramos en las diferentes categorías (sobre todo en los extremos A y C) personas concretas con un consumo muy elevado de TV; hay alumnos y alumnas especialmente conflictivos, y de malos resultados académicos, que ven muy poco la televisión e incluso afirman que ésta les aburre; los grupos 2-1 y 2-2 presentan, en conjunto, un consumo de televisión mucho más alto que los otros tres: el 60% del alumnado de estas dos clases la contempla más de 4 horas frente a una media de 2 a 4 horas que predomina en los cursos de primero y en el 2-3.

Las preguntas 5 y 6 tampoco presentan grandes diferencias en los análisis de cada curso.

Donde vamos a encontrar pautas de comportamiento distintas es en las respuestas a los ítems 7 y 8. El curso 2-3 tiene mucha mayor variedad de actividades que los otros. Dentro de cada curso, el alumnado tipo C no tiene, salvo alguna excepción, otras aficiones que estar en la calle. En los cursos de primero se encuentran respuestas (jugar en la calle) que muestran la diferencia de edad con los otros cursos. Probablemente, si hubiera habido ocasión de revisar la encuesta y contrastar los datos, se habrían encontrado otros matices. Se ha podido comprobar que, en algún caso, por la formulación de la pregunta, no se han citado actividades que se sí se realizan. De cualquier manera, las tendencias que marcan las contestaciones están bastante claras y coinciden con lo observado cotidianamente en el entorno de referencia.

En las respuestas a la pregunta 10 volvemos a encontrar diferencias importantes. La época del año en que se realizó la encuesta (mayo), con tardes largas y calor, incita a permanecer en la calle hasta bien entrada la tarde; aun así, creemos que hay un dato interesante que debemos destacar. En el curso 2-1 (grupo-clase que definimos desde el principio como conflictivo), un 49% del alumnado afirma acostarse más tarde de las 12 de la noche. En el curso 2-2, ese porcentaje desciende al 20%. En los otros cursos, los porcentajes son, incluso, inferiores.

En cuanto a las respuestas a la pregunta 11 sólo queremos comentar, como curiosidad, que en los cursos de primero los que contestan rotundamente que no se aprende nada con la televisión están en el tipo C, mientras que en los cursos de segundo, ese porcentaje es mayor en los del tipo A.

4. Conclusiones

Una vez más queremos insistir en la falta de pretensión científica de este pequeño estudio. Sí consideramos que el hecho de haberlo realizado las personas que tienen contacto directo y diario con los sujetos que responden, da a las observaciones un carácter diferente (más subjetivo pero también más matizado) del que tendrían las realizadas por un observador externo. Como ya se ha expresado más arriba, la época del año elegida presentaba las ventajas de la perspectiva de todo el curso y el dato objetivo de la evaluación pero, también, las desventajas de la dificultad de ampliar la recogida de datos y del absentismo de una parte del alumnado más la presión de trabajos y evaluaciones finales. A esto habría que añadir, y no es en absoluto algo anecdótico, las altas temperaturas que se vivieron en este final de curso en concreto.

4.1. Podemos afirmar que, en cuanto al modesto objetivo de nuestro análisis, la repercusión del número de horas de consumo televisivo en el rendimiento escolar no es en sí un hecho determinante en los alumnos objeto de nuestra observación. Los niños y niñas con buenos resultados académicos e interés y responsabilidad hacia sus estudios ven bastantes horas de televisión. Pero también la ven los alumnos que hemos agrupado como pasivos y con bajo interés por el aprendizaje. Tal vez la diferencia, como señalábamos en los análisis particulares de los grupos, esté en la actitud general con la que se sitúan ante cualquier fuente de información y comunicación. Sin embargo, lo verdaderamente importante que hemos observado es el que no existan otro tipo de actividades que llenen el ocio del alumnado. El estar en la calle puede ser algo, en principio, positivo y una fuente de socialización pero en unas edades en las que estar en la calle suele ir unido a una cierta pasividad (ya no se juega) y, a veces, a comportamientos grupales no siempre modélicos, esta actividad puede ser más empobrecedora que un consumo moderado de televisión.

Por otro lado, los comentarios sobre los hábitos del resto de la familia nos inducen a pensar que el televisor se encuentra permanentemente encendido y los jóvenes se incorporan a su visionado en diferentes momentos del día. Como algo positivo queremos indicar que, a pesar del número de receptores ?ciertamente alto? en cada familia, los programas se ven, generalmente, en compañía (no sólo por la respuesta a la pregunta concreta sino por el tipo de programas que se seleccionan como favoritos).

La existencia de algún alumno y alumna de buenos resultados académicos y alto consumo de televisor merecería una atención individual que previniera problemas de socialización, en una edad en la que esto es muy importante.

También es muy significativo el dato acerca de la hora de acostarse de un grupo de alumnos muy especial. La repercusión que la falta de sueño y el tipo de programas que pueden verse en ese horario tiene sobre el comportamiento escolar parece fuera de toda duda.

4.2. Propuestas de trabajo

Nuestras propuestas de trabajo irán en una doble dirección: intentar que una parte de estos tempranos telespectadores modifiquen su actitud pasiva y la conviertan en activa y aprovechar, en lo que se pueda, las virtudes de la televisión como ventana al mundo, para interesar a una parte del alumnado en algo más que la esquina de la calle y sus vecinos. «La televisión puede ser un narcótico que aleje de la realidad, pero también un estímulo para aproximarse a ella, una motivación para interesarse por ella, una oportunidad para conocerla mejor» (Ferrés, 1994: 123).

De los resultados de la encuesta obtenemos datos que nos son de utilidad para comenzar nuestro trabajo:

-conocemos los programas que los alumnos ven y, además, coinciden en la mayoría de los casos.

-los programas de mayor consumo son series españolas.

-las ven en familia, con lo que no podemos cambiar hábitos ni proponer nuevos programas.

A partir de aquí nos planteamos cómo hacer para sacar provecho de esta situación. Desde nuestro punto de vista de profesores de lengua castellana y literatura nos marcamos como objetivo trabajar con las estructuras textuales narrativas y con el discurso oral de alguna de las mencionadas series españolas. Junto con estas propuestas se puede desarrollar, en labor conjunta con la labor tutorial, el concepto y uso del estereotipo en la configuración de los personajes y en los planteamientos de la publicidad.

En los contenidos marcados por el currículo de lengua correspondientes a primero y segundo de la Educación Secundaria Obligatoria aparecen, de forma cíclica y recurrente, los referidos a los textos narrativos, sus estructuras y tipología... La identificación de la secuencia narrativa en una serie de televisión puede ser una tarea para poner en movimiento la mente del discente. Así, efectuar un esquema de presentación, nudo y desenlace, simplemente por escrito le llevará a verbalizar lo aprehendido a través de la imagen y el texto oral. Establecer parámetros de contextualización, escribiendo los elementos narrativos de tiempo y espacio, describiendo y reflexionando lo que se da por anecdótico, les puede llevar a una observación de detalles que favorezca el trabajo de concentración, el interés por los detalles. La configuración de los personajes, su descripción tanto física como psicológica, sus acciones y la repercusión de éstas en el nudo y desenlace del relato, también desarrollará su sentido de la observación y nos llevará a la reflexión sobre la imagen y el estereotipo. Y lo más importante, desde nuestro punto de vista, es que estamos utilizando la lengua como materia de comunicación sirviéndonos de unos contenidos previamente emitidos a nuestros alumnos. En cuanto a la reflexión y trabajo con el discurso oral y las variedades de uso de la lengua, requerirá una atención más concreta y dependerá de la serie y el capítulo correspondiente. Es frecuente que aparezcan en los episodios personajes que representan diferentes clases sociales y distinta cultura y edad. También está siendo frecuente la aparición de diferentes modos de hablar según la zona geográfica de la que es el personaje, incluso se da el caso de algunos discursos en otras lenguas de España y de otros países. Aunque en la mayoría de los casos no sea riguroso y responda a ciertos esquemas manidos, puede ser el punto de partida para repasar y afianzar conceptos, para estudiar y comprender esa realidad plurilingüe en la que nos hallamos. Son muchos los materiales que se han publicado sobre posibilidades de trabajo en estas direcciones. Citamos la excelente y exhaustiva propuesta de J. Ferrés (1994) y las unidades didácticas que aparecen, por ejemplo La otra mirada de la tele (Aguaded, 1997) o en otras publicaciones que citamos como Referencias.

No pretendemos ni emular ni simplificar lo ya hecho, pero sí aplicar unas sencillas normas de actuación y de trabajo con nuestros alumnos que esperamos den el fruto esperado. Abrimos, pues estas líneas de trabajo que queremos desarrollar en el curso siguiente aplicándolas en nuestras aulas y observando resultados.