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Revista Comunicar 25: Televisión de calidad (Vol. 13 - 2005)

Los dibujos animados como recurso de transmisión de los valores educativos y culturales

The television’s cartoons as transmision´s resource of educative and cultural values

https://doi.org/10.3916/C25-2005-190

Nuria Rajadell-Puiggròs

Maria-Antònia Pujol-Maura

Verónica Violant-Holz

Abstract

A través de esta comunicación se presenta una primera reflexión sobre los dibujos animados a partir de nuestra realidad actual y enmarcada en nuestra comunidad, analizando la evolución que han ido experimentando desde su primera implantación en la pantalla televisiva en los años setenta hasta nuestros días. Los dibujos animados representan un recurso fácil y accesible prácticamente para toda la población infantil, para transmitir una serie de valores culturales y educativos que, paralelamente, se representan también a través de otros medios de comunicación como los videojuegos, los cómics, los juegos por ordenador, las publicaciones infantiles y juveniles, por citar los más extendidos. Pero también se plantea una serie de cuestiones sobre la idoneidad de los dibujos animados como transmisores de nuestros valores culturales y educativos, para nuestros niños y adolescentes, así como para los niños y adolescentes procedentes de otras culturas y con una diversidad de orígenes geográficos. ¿Se pueden considerar los dibujos animados autóctonos como un recurso educativo adecuado para informar e implicar a los niños procedentes de otras culturas de las peculiaridades y características específicas de la nuestra?. ¿La introducción de series extranjeras puede ofrecerse como una estrategia didáctica para conocer y llegar a valorar otras culturas, con concepciones muy variadas a las nuestras?. ¿Una entrada continua de series japonesas o norteamericanas puede llegar a resquebrajar nuestros propios valores?. Estas y otras cuestiones se analizan a través de este apartado de carácter teórico. Para ilustrar estas reflexiones anteriores se ha realizado una pequeña investigación a partir de la programación actual en la comunidad autónoma catalana, centrándose en una serie de aspectos que consideramos nucleares para esta transmisión de valores: etnológicos (carácter informativo, carácter histórico...), didácticos (enseñanza, aprendizaje...), psicológicos (emotividad, atención...) y lingüísticos (vocabulario, expresiones propias...). Sin embargo se debe reconocer que muchos autores no están de acuerdo con esta propuesta de clasificación, e insisten en aspectos criticables y notablemente dudosos a nivel educativo como: clasismo, machismo, crueldad, irrealidad o amoralidad, entre otros. Y de una manera específica se insiste en los valores transmitidos a partir de lospersonajes que los protagonizan según su naturaleza (humana, animal, mineral, objeto mágico...), según sus características físicas (belleza, fortaleza, juventud...), según su aspecto moral (bondad, astucia...), su estado social y económico (riqueza material, poder eterno...) o la función que desarrollan (héroe, mandatario...). Dejando de lado la indiscutible importancia que posee el factor económico para la transmisión de series de dibujos animados, se observa una serie de aspectos que en algunas ocasiones reflejan la intencionalidad educativa y cultural de sus autores, y en otras distan mucho de este propósito e incluso se desentienden de él.

The cartoons are an easy way to transmit educational and cultural values to children, as well as other media (comics, computer games, videogames, etc.). The actual reality and evolution of cartoons from the last thirty years is assessed. In this context, are they as useful as we expect to be good transmitters of our values? Are they autochthonous to show cultural differences? The massive invasion of American and Japanese cartoons could affect our own values?. In order to answer these questions, a short research based on the current programme schedule of the Autonomic Catalan television was performed.

Keywords

Programación televisiva infantil, dibujos animados, valores educativos, valores culturales

Television programms, cartoons, educative value, cultural value

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1. Reflexiones en voz alta sobre los dibujos animados aquí y ahora

Ante todo queremos dejar clara que nuestra aportación se centra exclusivamente en los dibujos animados transmitidos a través de la pequeña pantalla. Somos conscientes de las posibilidades que ofrecen otros medios de comunicación para la transmisión de este lenguaje como las películas de vídeo, las publicaciones periódicas, entre otras, pero consideramos que sería fruto de otras comunicaciones.

1.1. El concepto de dibujos animados

Los dibujos animados interpretados como una narración realizada mediante una sucesión de imágenes que aparecen en pantalla, constituyen un recurso fácil y accesible a la mayoría de la población infantil de nuestro país, para transmitir una serie de valores culturales y educativos que, paralelamente, se representan también a través de otros medios de comunicación como los videojuegos, los juegos por ordenador, las publicaciones infantiles y juveniles, por citar los más extendidos.

Las series de animación, como también se denomina a los dibujos animados, están presentes en todas las cadenas de televisión, aseguran índices de audiencia estables, son del agrado del público y van dirigidas a un amplio sector.

Los niños y niñas los citan entre sus preferencias televisivas, según corroboran diversos estudios. José Luis Ibáñez, Juan Carlos Pérez y Begoña Zalbidea, de la Universidad del País Vasco, a partir de una investigación realizada en 1998 sobre el universo televisivo infantil en Euskadi, afirman que la media de consumo televisivo en niños de 4 a 12 años alcanzaba los 162 minutos diarios.

Otra investigación, realizada en la misma universidad porGaritaonandia, Juaristi y Oleada (1997) sobre el uso, consumo y actitudes de niños y jóvenes respecto de medios de comunicación, concluía que un 22% consideraba como programa favorito los dibujos animados, al que le seguían, empatados con un 19% el show familiar y las teleseries.

Las series animadas favorecen la comprensión de la realidad, ya que se presentan como un dibujo caricaturizado precisamente para facilitarnos su recuerdo, junto a unas palabras y expresiones no verbales que refuerzan el concepto básico.

En estos momentos en que comparten el espacio televisivo series animadas de orígenes muy diversos quizás es adecuado concretar algunos conceptos básicos que provocan a veces confusiones, como son el anime y los manga.

El anime equivale a la palabra japonesa que concentra las ilustraciones animadas propias del Japón, destinadas a una inmensa variedad de públicos, superando la exclusividad infantil. En Japón llegan a existir anime para destinatarios muy concretos (amas de casa, empresarios…).

Podríamos precisar algunas de las principales características:

No es un género infantil, como lo son la mayoría de los cómic en nuestro país

Posee un estilo complejo, ya que tiende a usar técnicas propias de dibujo japonés muy antiguo, mezcladas desde hace pocos años con otras técnicas occidentales. Se acostumbran a utilizar ojos y cabellos grandes, colores irreales y líneas simples.

La música y los efectos especiales no adornan, como sucede en nuestros dibujos animados, sinoque complementan como un todo la animación.

Los manga, término acuñado en 1814 por Hokusai Katsushika, son los libros de caricaturas japonesas que se hacen también para todos los públicos. Son libros con ilustraciones del mismoestilo japonés que los anime, suelen tener un promedio de 200 páginas, impresas en blanco y negro. Acostumbran a publicarse semanal o quincenalmente, ysus historias se desarrollan de tal modo que al finalizar un libro ofrece algunas pistas que provocan la curiosidad y el interés para el que continuará. Se emplean a menudo como sinónimos de cómic o caricatura.

1.2. La evolución de las series animadas en nuestro país

En esta comunicación presentamos una primera reflexión sobre los dibujos animados a partir de nuestra realidad actual y enmarcados en nuestra comunidad autónoma, realizando un rápido repaso de la evolución que han ido experimentando desde su primera implantación en la pantalla televisiva, a principios de los años setenta, hasta nuestros días.

Paralelamente al inicio de la década de los setenta surgió una nueva manera de explicar historietas a los niños, a través de las series de dibujos animados que se emitían por televisión, que ha ido evolucionando con el paso de los años en numerosas direcciones.

Los niños y niñas no contaban con otro modelo que el procedente de la familia o su entorno inmediato, y los medios audiovisuales se convirtieron en unos nuevos modelos mucho más atractivos e impactantes.

Han pasado cuarenta años y a través de nuestra pantalla se ha ido desarrollando una amplia e interesante historia de los dibujos animados en nuestro país:

En un primer momento con la incorporación de las productoras norteamericanas como Hanna Barbera y Warner Bross, con series tan conocidas como El Oso Yogui, El Lagarto Juancho, La carrera de los autos locos, Los Picapiedra, entre una amplia lista que casi monográficamente observaban los niños y niñas de nuestro país de los años setenta y ochenta.

A los pocos años algunas series se basan en la adaptación de novelas literarias de reconocido prestigio, como D’artacan y los tres mosqueperros (basada en Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas), Willy Fog (adaptada de La vuelta al mundo en ochenta días, escrita por Julio Verne); también las obras de Heidi (Joanna Spiry),El maravilloso viaje de Nils Holgerson (con el que le fue reconocido a Selma Lagerlöf en 1909 el Premio Nobel de Literatura) o Ulises XXXI (basada en La Odisea de Homero, aunque imaginada siglos posteriores). También encontramos la versión de algunas de obras españolas como Ruy, el pequeño Cid (anónimo) o Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes).

No podemos olvidar la huella que han dejado productoras españolas, con eco internacional, como BRB International, en un primer momento como distribuidora, con series como El bosque de Tallac, David el Gnomo, o Banner y Flapy; aunque a partir de los años ochenta como productora propia, editando Ruy, el pequeño Cid…

También se incorporaron productoras japonesas con unas propuestas totalmente novedosas, con un lenguaje, imágenes, movimiento y desarrollo temático que rompieron los moldes de las series a las que estábamos acostumbrados en nuestro país. A finales de los años setenta con series cuyos protagonistas estaban inundados de tristeza (como Heidi o Marco); años más tarde, con los héroes de fútbol (como la serie Campeones protagonizada por Oliver y Benji) y a mediados de los ochenta con la famosa serie infantil Doraemon o la serie adolescente-juvenil Bola de Dragón. Productoras como Nipon Animation y sobre todo Toei Animation han llegado a invadir nuestra producción autóctona.

En nuestro país han existido, y existen, equipos de producción de gran calidad, como lo corroboran diversas series como Los Fruitis, Naranjito, Las Tres Mellizas, Els Gaudins...; sin embargo el elevado coste de producción que se genera con una serie de dibujos animados asusta o hunde a muchos grupos. A pesar de que los japoneses producen series de dibujos animados de gran calidad, que profundizan en temas formativos y medioambientales, entre otros, subtituladas incluso en inglés; curiosamente las cadenas de televisión europeas -y España para esto sí somos muy europeos-priorizan adquisiciones de baja calidad para cubrir la franja horaria de la audiencia infantil, vendidas por kilos, diseñadas por ordenador en serie, que no superan los 10 o 15 fotogramas por segundo.

¿Por qué compramos series japonesas de bajo precio y nefasta calidad formativa, si tenemos series autóctonas como Don Quijote de la Mancha, Los Trotamúsicos o Los Fruitis, que han obtenido premios internacionales y se han doblado a numerosas lenguas?

La mayoría de las series de dibujos actualmente poseen web propia que aumenta el poder de atracción a los receptores, permitiéndoles profundizar en la información tanto de las aventuras de dicha serie como de elementos básicamente de curiosidad sobre ella (ciertos detalles de la filmación, características de sus dibujantes.

2. Los valores educativos y culturales de los dibujos animados

Reflexionando sobre los dibujos animados como transmisores de valores culturales y educativos, para nuestros niños y adolescentes, así como para los niños y adolescentes procedentes de otras culturas y con una diversidad de orígenes geográficos, nos surgen en el camino diferentes cuestiones. ¿Podemos considerar los dibujos animados autóctonos como un recurso educativo adecuado para informar e implicar a los niños procedentes de otras culturas de las peculiaridades y características específicas de la nuestra? ¿La introducción de series extranjeras puede ofrecerse como una estrategia didáctica para conocer y llegar a valorar otras culturas, con concepciones muy variadas a las nuestras? ¿Una entrada continua de series japonesas o norteamericanas puede llegar a resquebrajar nuestros propios valores? Estas y otras cuestiones se analizan a través de este apartado de carácter teórico.

Diferentes investigaciones han demostrado la importancia de la televisión como elemento socializador, ya que la televisión socializa en cuanto potencia el pensamiento anticipatorio. Es especialmente importante porque consigue que «se interioricen sus modelos no por su valor intrínseco sino por el placer que producen» (Ferrés, 1997).

Los dibujos animados representan otra alternativa de enseñanza-aprendizaje en la que el niño o la niña pueden aprender conceptos, procedimientos, actitudes y normas, a través de sus héroes favoritos, aunque resulta indispensable la función reguladora de los maestros y de los padres.

Con el mismo interés que se enseña a leer y a escribir, es indispensable que la escuela alfabetice frente a los medios, que el alumno aprenda a analizar y a discriminar lo que se está transmitiendo a través de esos personajes y entornos tan atractivos que le atraen y que le atrapan.

Y entre toda la información que se emite a través de la pantalla, un elemento clave se centra en la gestación y desarrollo de los sentimientos… sentirá placer cuando atrapen al malvado, sentirá dolor cuando el protagonista sea herido. Si observamos a nuestro niño o a nuestro alumno mientras está mirando una serie de dibujos le veremos sonreír o asustarse dependiendo de las escenas que aparezcan y que, con la exageración que caracteriza a estas series, sus sentimientos se reforzarán.

Por lo tanto, si observamos que los dibujos animados son el fundamento de la programación infantil televisiva, tienen altos niveles de audiencia ya que atraen enormemente a niños y niñas y representan un elemento importante de socialización, podemos deducir que es imprescindible investigar sobre elloscon el objetivo de conocer los modelos de identificación que la televisión les ofrece.

2.1. Las series de dibujos animados

Transmiten una serie de valores que nos hemos atrevido a agrupar en cuatro bloques básicos, sin pretender establecer en ningún momento una clasificación cerrada:

Etnológico. Las propuestas que se ofrecen a través de los dibujos reflejan los intereses y necesidades de nuestra sociedad, aunque sea a través de personajes de ficción,junto a una importante dosis de imaginación. A través de sus actuaciones, de sus pensamientos, se manifiestan una serie de conceptos, ideologías o situaciones que son, o deberían por lo menos parecerse, a nuestra sociedad. Por ello diferenciamos aspectos de carácter informativo, histórico, moral y humorístico básicamente. Quizás es difícil traducir algunas de las series en escenarios geográficos concretos o en aspectos organizativos, pero de alguna manera, las series además de divertir y distraer, deben proporcionar formación al espectador. Series como Ruy el pequeño Cid o Willy Fog han ofrecido una información del momento histórico, del ambiente geográfico, de elementos cotidianos, de costumbres que, a pesar de estar traducidas al siglo XXI conservan ciertos valores etnológicos. La tradición moral o cívica de nuestra sociedad se ha visto tremendamente transformada a partir de los últimos años del siglo XX, debido por un lado a la entrada de producciones orientales con dudosa calidad y por otro a la incorporación de series pensadas para un público adulto.

Didáctico. Las series de dibujos animados durante décadas han supuesto una nueva alternativa de educación, caracterizadas básicamente por la clarividencia de los valores, por la moralidad que transmitían fundamentalmente en sus últimas escenas. Su enseñanza de carácter indirecto y bajo un prisma totalmente lúdico y agradable, ha supuesto una mayor aceptación por parte de los niños y niñas de diversas generaciones. Series como Erase una vez el hombre, oEl maravilloso viaje de Nils Holgerson provocaban aprendizaje de las ciencias naturales o de geografía sueca; pero series comoLos Picapiedra o David el Gnomo provocaban el desarrollo de la imaginación para diseñar artefactos de lo más variopinto. Para algunos autores los dibujos animados enseñan, pero para otros simplemente favorecen la imaginación creadora.

Psicológico. Alimentar la imaginación y la fantasía son dos funciones básicas de las series animadas, pero también colaboran en el desarrollo de aptitudes personales y sociales. Mantenerla atención, reflexionar sobre el mundo que le rodea y sobre él mismo, identificarse con el protagonista, clarificar valores para descubrir su propia identidad… no son más que algunos de los numerosos ejemplos que favorecen la evolución psicológica del niño o la niña receptores de estas series animadas. Tanto la estructura como el contenido deben provocar la satisfacción de las necesidades psicológicas infantiles, y para ello resulta indispensable una secuenciación y una coherencia lógicas desde el principio hasta el final.

Lingüístico. Las series de dibujos animados se centran fundamentalmente en una etapa cronológica concreta, como fuente de aprendizaje de la lengua materna de manera lúdica. Mientras el niño o el muchacho está contemplando la pequeña pantalla, está recibiendo una enseñanza de la estructura y composición lingüística de su lengua: nuevo vocabulario, formación de frases, expresiones típicas, etc. A lo largo de su evolución histórica se han caracterizado por un lenguaje más bien escueto que, en el momento actual, podríamos definirlo como un auténtico contralenguaje, basado en monosílabas, en muletillas y en palabras poco educadoras (insultos,, palabrotas…) . La faceta lingüística debería ser analizada por parte de los equipos responsables de la programación televisiva.

2.2. Clasificación

Reconocemos que muchos autores no están de acuerdo con esta propuesta de clasificación, e insisten en aspectos criticables y notablemente dudosos a nivel educativo como el dominio del género masculino, la extremada violencia o la gran dosis de amoralidad, por citar algunos ejemplos.

Género: se considera que la mujer es discriminada en todos los sentidos y momentos, ya que a menudo su protagonismo solo deriva de su belleza física, un don absurdo que no demuestra ninguna capacitación superior. Los niños son valientes e inteligentes, las niñas son menos emprendedoras y autónomas.El género no se refiere a los atributos físicos que distinguen a hombres y mujeres, sino a los rasgos de la masculinidad y la feminidad que la sociedad ha configurado.

Violencia, crueldad; a pesar de que escenas de violencia siempre han formado parte de las series animadas, bajo cierto control, actualmente predomina el tipo de violencia física y se encuentra en un crecimiento exagerado la violencia psicológica y moral, ejemplificada en amenazas verbales, insultos y manifestaciones de desprecio básicamente. Otra característica de la violencia de los dibujos actuales consiste en una mayor duración y también en la violencia sin sentido, sin una motivación previa.

Amoralidad: no podemos olvidar el valor que parece que ha sido arrinconado de las programaciones infantiles como es la moralidad que entrañaba cualquier serie, cualquier propuesta, ubicadas en la rejilla de la programación infantil. A lo largo de la historia de las series infantiles se manifestaban clara, incluso tajantemente, ciertos valores positivos como la bondad, la responsabilidad o la solidaridad; y se castigaban aquellos que se encontraban en una dirección contraria, como la soberbia, la envidia o la gula. Actualmente no tan solo no aparecen estas propuestas sino que incluso representan motivo de burla a quienes puedan tomarlas en consideración.

2.3. Control televisivo

Actualmente en nuestro país un elevadísimo porcentaje de niños y niñas contempla la programación televisiva libremente, y por qué no decirlo, también controla el vídeo y el ordenador. ¿Existe un control de los padres acerca de las horas y programas que los niños y niñas pueden ver a su antojo? ¿Se controla el acceso a ciertas películas y videos eróticoso incluso pornográficos?… La socialización familiar comporta la necesidad de conversar con los hijos acerca de los productos televisivos, debatir criterios, enseñar a valorar los materiales audiovisuales… Y precisamente en este amplio campo la responsabilidad y la formación por parte de la familia es indispensable.

3. Presencia de los dibujos animados en nuestra programación infantil

Para ilustrar estas reflexiones anteriores se ha realizado una observación a partir de la programación actual, centrándose en una serie de aspectos que consideramos nucleares para esta transmisión de valores que antes hemos comentado (ver cuadros 1, 2ª y 2b).

El protagonismo alcanzado por la televisión en los niños y niñas entre 6 y 12 años es innegable, ya que el 99% la ven. Del 95% que la observa diariamente, un 52% le dedica más de tres horas diarias y un 14% más de cinco. Sin embargo somos conscientes de una disminución lenta debido a la influencia de otros medios, como el caso de los video-juegos o los juegos de ordenador.

Un niño de esta franja de edad llega a pasarse ante la pequeña pantalla entre novecientas y mil horas anuales, y por ello la programación que observa es fundamental para su forma de aprender y de actuar, así como para su configuración de valores.

Para ello es fundamental controlar el consumo televisivo de los niños, que en un elevado porcentaje está destinado a los adultos. Casos como Los Simpson o Shin Shan están pensados para público adulto aunque la realidad es que las observan más niños de los que están preparados para comprender el lenguaje y muchas de las escenas que se presentan, y curiosamente observamos que las cadenas autonómicas se preocupan por incorporar en su programación el famoso Shin Shan.

Existen grandes diferencias entre los días laborables y los festivos referidas a las franjas horarias.

Entre lunes y viernes la primera hora de la mañana (7.30-9.30 h.) concentra a la audiencia infantil en un 90%, al mediodía (básicamente entre 13.30-15.00 h.) también se presentan programas infantiles, observándose cierta diferencia entre comunidades como Canarias o Andalucía, que emiten programación infantil, junto a otras que se incorporan a partir de las 16.30 o 17.00 h. y avanzan hasta las 20.00 h.; en esta franja el protagonismo infantil es completo, tanto por la programación como por la disponibilidad horaria. Referente a los fines de semana, el público infantil ocupa las franjas de mañana y de tarde mayoritariamente, aunque por las tardes normalmente predominan películas infantiles o juveniles, que no siempre son de dibujos animados.

Respecto a la programación propiamente infantil encontramos por un lado las producciones de dibujos animados norteamericana y japonesa, y por otro los denominados «contenedores», consistentes en una historia que pretenden servir de hilo conductor entre los episodios de las diferentes series que se suceden en la emisión; y que acogen una serie de ventajas: sirven para crear imagen de cadena, representan un soporte publicitario a través de patrocinador, colaboran en el ritmo y la personalidad de los programas, e incluso permiten crear estrellas.

Entre la franja de programación infantil no podemos olvidar los anuncios publicitarios, que representan un 5% de esta programación infantil y que existe una gran diferencia entre las diferentes cadenas televisivas: mientras que Antena 3 y Tele 5 superan el 15%;TVG, Canal 9, Telemadrid y Canal Plus no llega al 5%. Analizando su contenido seis de las once cadenas difundían anuncios inadecuados para los niños (escenas violentas o muy eróticas de series o películas que promociona la cadena, spots de medicamentos y de productos milagro). Las cadenas que menos se esmeran en el cuidado de esta publicidad que precede, interrumpe o sigue a los programas infantiles son Tele 5, Antena 3 y Telemadrid; mientras que las que más la controlan son Canal Sur, Canal Plus, TVE1 y La 2.

No existen apenas programas educativos, sino los denominados «contenedores» como El Club Disney de Tele 5, Megatrix de Antena 3 o el ClubSuper3 de TV3, que albergan en su interior gran cantidad de contenidos distintos (series de dibujos animados, de imagen real, concursos, emisiones musicales...), de calidad bien diferente, pegados entre sí y que adolecen de una carencia de continuidad y de falta de características comunes. En los contenedores no existe una estructura común ni una intencionalidad en forma y contenidos que proporcione identidad y consistencia al espacio; por eso no son realmente programas. Cada cadena posee su propio contenedor definido con un nombre particular que pronto los chicos y muchachos se hacen suyo. Así pues figuran: Club Súper 3 (TV3, K3...) corresponde a la Televisión de Cataluña, Xabarín Club a la Televisión de Galícia (TVG), Betizu a la cadena del País Vasco (ETB1), La Banda (a la Televisión de la Autonomia Andaluza) o Megatrix, que emite Antena 3. Sin embargo algunas de ellas parecen más específicas de dibujos animados como son Los Lunnis (TV2) o La Hora Warner (TV1).

Existe una amplia diversidad por lo que respecta a la atracción y calidad por parte de los programas infantiles que se emiten, bien realizados y respetuosos con las especificidades de este público específico; y de la misma manera se constata otra carencia consistente en que las cadenas no cuentan con expertos en psicología y pedagogía infantil para la confección de estos programas.

Merece también un apartado especial la programación que se encuentra a través de Televisión Digital, y que combina series infantiles con dibujos animados, en una franja que abarca entre las 12.00 y las 23.00 horas. Concretamente encontramos siete canales que emiten dicha programación, y que por el mismo título se entrevé su contenido: Disney Chennel, Playhouse Disney o Toon Disney.

Para algunos sobran series y programas de baja calidad, comprados en paquetes sin pensar en el público infantil, sus derechos y sus intereses; y escasean la creatividad y la calidad educativas.

Para otros existen demasiadas posibilidades, tanto por lo que respecta a programas como horarios. Pensando en niños que puedan estar internados en un hospital o simplemente enfermos esporádicos, la televisión supone un claro motivo de distracción.

4. Los personajes de los dibujos animados que se transmiten en Cataluña

En nuestra Comunidad Autónoma el Club Súper 3 aglutina toda la programación; durante la semana, de lunes a viernes, se cubre la franja horaria de 8.00 a 19.00 h. entre el canal TV3 (de 8.00 a 12.00 h.) y el canal K3 (de 12.00 a 13.45 h y de 17.00 a 19.00 h.). Por lo que respecta a los fines de semana el canal TV3 emite entre las 8.00 y las 11.30 h. de la mañana.

A través de este amplio programa observamos la existencia de una notable variedad de series de dibujos animados, por lo que se refiere a temas, origen geográfico o año de producción.

En cuanto a temáticas tratadas observamos relaciones entre animales (Thowra el fill del vent, Gat i Gos, En George i la Martha...), historias fantásticas (Doraemon, Vampirs, pirates i àliens…), biográficas (Les aventures del comandant Cousteau...), naturalistas (Els aiguamolls dels cocodrils...) , históricas y costumbristas (Àlix, Les aventures de l’Emily i l’Alexander...), entre un amplio abanico.

Sin conocer a fondo las relaciones económicas entre las televisiones, contemplamos a través del cuadro un amplio número de series animadas procedentes de Francia, aunque existen algunos ejemplos de los Estados Unidos.

También observamos quela inmensa mayoría de series han estado producidas entre finales de los años noventa y el 2002, exceptuando el clásico Popeye, creado en 1960 (ver cuadro 3).

Analizando los protagonistas de estas series nos atrevemos a realizar una clasificación desde cinco diferentes vertientes, aunque complementarias, para efectuar un primer apunte de la transmisión de valores que ejercen en nuestros niños y niñas. Aspectos como la naturaleza, las características físicas, el aspecto moral, el estado socio-económico o la función que desarrollan en la serie; nos ayudan a conocer un poco más a fondo esta realidad educativa y cultural (ver cuadro 4).

- Según su naturaleza observamos quedestaca el protagonista masculino muy por encima del femenino, aunque no se desarrolla un trato de preferencia. Si observamos la ejemplificación en seres humanos, se encuentran bastante equilibrados ambos. Destacan los protagonistas animales, entre los que cabe mencionar a los mamíferos, y concretamente los perros y los gatos ocupan el porcentaje más elevado; asimismo encontramos algunos animales más exóticos como los cocodrilos o los hipopótamos.No encontramos casos de anfibios, aves, peces o insectos que protagonicen estas series.

- Según sus características físicas a pesar de que la belleza y la fuerza son las más destacadas, no podemos considerar que sea este un aspecto que se potencie demasiado a nivel televisivo. Si nos referimos a la edad encontramos que la adolescencia y la juventud recopilan el máximo protagonismo, aunque destacan numerosas series protagonizadas por animales, en los que el factor edad no se tiene en cuenta, y por ello podemos considerar que en la inmensa mayoría no se precisa la edad.

- Por lo que se refiere al aspecto moral, la inteligencia, la simpatía y la valentía son las cualidades más destacadas de nuestros protagonistas por encima de cualquier otra. Así pues el valor de la astucia, muy característico de la cuentística catalana, queda en un segundo plano.

- El estado social y económico no se consideran importantes, como en otras épocas, en nuestros protagonistas. Parece que no interese demasiado en las series actuales hasta el punto de no precisarlos en su inmensa mayoría. Solamente nos encontramos con un protagonista caracterizado por su pobreza, y los que gozan de poder éste acostumbra a ser de carácter temporal, basado en aspectos mágicos.

- Por último nos interesa conocer el desenlace final, a través del cual, se transmiten valores tanto educativos como culturales a nuestros jóvenes telespectadores. Predomina un desenlace de carácter neutral caracterizado por el simple hecho de vivir aventuras y de pasárselo bien, y en segundo lugar destaca el ayudar a los demás, el «gran valor» que transmiten nuestras series animadas; en algunos casos se prioriza el castigar a los malos, pero en general siempre se trabaja más la faceta positiva. La formación informal de los niños, a partir de los tebeos, los dibujos o los cuentos, ha experimentado una evolución con el paso de los años, y lo que considerábamos que podía formar parte casi obligatoria.

Podemos observar que en las series de nuestra televisión autonómica se priorizan personajes e historias adecuados a la edad y evolución psicológica de los receptores. Series de dibujos como los Simpson o Shin Chan continuan siendo observadas por niños, a pesar de que no forman parte de la programación del Club Súper 3. Se trata de series que, a pesar de su forma en dibujos animados el contenido es tremendamente adulto en el caso de los Simpson, y eminentemente dudoso en el caso de Shin Chan.

5. Unas últimas palabras desde la vertiente educativa…

Como personas del Grupo de Investigación y Asesoramiento Didáctico (GIAD) proponemos cuatro pasos:

- Conocer la programación infantil así como los momentos concretos en que el niño o la niña se encuentran frente al televisor. Lógicamente la responsabilidad recae en los padres que, a menudo, hacen uso del televisor como canguro o el amigo virtual de juegos, que distrae al chaval mientras nosotros, adultos, no estamos en casa o estamos realizando otras tareas.

- Realizar un análisis previo desde nuestra visión de adultos, intentando acercarnos a la visión del niño o del muchacho actual, y no pensando en nuestra propia infancia o juventud. Temas, conceptos, lenguaje o diseño han sufrido una transformación. Sin embargo nuestra experiencia junto al conocimiento de los valores de nuestra sociedad no debemos olvidarlos.

- Enseñar a hacer esa lectura crítica a los niños y niñas. Parece que existe un «proceso de adultización» poco saludable desde hace algunos años, y que en cierta manera está desdibujando la línea entre la infancia y la adultez. Se necesita vivenciar la inocencia, laingenuidad de ir descubriendo valores como la estima, el respeto, la solidaridad... un crecimiento tanto personal como social, y los dibujos animados permiten realizar este progresivo descubrimiento sin caer en una inmersión al mundo de los adultos antes de tiempo.

- Reclamar la necesidad de un equipo de pedagogos que colabore en la creación, análisis o selección de programas infantiles, tanto dibujos animados como cualquier otra clase, para asegurar la transmisión de valores personales y sociales, en definitiva, la calidad educativa que se merecen.

CUADRO 1. Programación semanal de la televisión española (de lunes a viernes).

CUADRO 2a. Programación de fin de semana de la televisión española (sábado).

CUADRO 2b. Programación de fin de semana de la televisión española (domingo).

CUADRO 3. Series de dibujos animados de la televisión de Cataluña.

CUADRO 4. Los protagonistas de las series de dibujos animados catalanas como transmisores de valores educativos y culturales

Referencias

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