Índice de volúmenes - Índice de revistas - Índice de artículos - Mapa ---- Atrás


Revista Comunicar 25: Televisión de calidad (Vol. 13 - 2005)

Dos modos de tratar la televisión en la escuela como herramienta curricular

Two ways to focus televisión in the school as a curricular tool

https://doi.org/10.3916/C25-2005-195

Pablo Cortés-González

Abstract

En la actualidad la televisión socialmente se está considerando negativa para la educación de los niños y las niñas que la consumen. Nos paramos a analizar la programación que ofrecen las distintas cadenas, y en cierto modo podemos constatar este hecho. Aunque todo ello tiene varios matices; debemos separar el hecho de que hablar de programación existente no es hablar de televisión en general. En primer lugar defendemos la idea de la televisión como un progreso para la escuela porque es una herramienta de gran utilidad didáctica y educativa, pero también un medio por el cual el alumnado puede construir un aprendizaje significativo y relevante, y por lo tanto en lo que se debe insistir es en cómo usarla dentro y fuera de la escuela, y profundizar y concienciar a políticos, directores de cadenas, instituciones escolares, familias... en la necesidad de una programación adecuada Y en segundo lugar, tratando el tema de la programación, es esencial reflexionar qué programas son educativos y al mismo tiempo posibles, y más aún utilizando este medio de agrado para casi todos los niños y las niñas; esto es, las líneas por las que diseñar una programación educativa. Con ello, me gustaría dejar patente, que lo educativo no es sinónimo de aburrido, sino por la razón del público al que va dirigido, un programa educativo o infantil debe tener unos componentes básicos para que su visionado provoque además de desarrollo educativo en la persona, agrado, satisfacción, reflexión, etc. No se trata pues, de enseñar cómo usar la televisión como artefacto, ya que esto se aprende en la socialización de los jóvenes. El uso de la televisión está tan asumido que no supone ninguna traba para su utilización y cualquier niño o niña sabe antes programar un televisor que escribir, incluso que hablar… así que es un terreno conocido. Acorde con todo lo dicho anteriormente, planteamos dos pasos a seguir para utilizar la televisión en la escuela: 1. Análisis crítico de los mensajes. Partimos de la idea de incidir en el análisis crítico de los mensajes televisivos como recurso curricular, porque acceder a la televisión (en el caso español) está al alcance de cualquiera, ya que en casi todas las familias hay al menos un televisor. Por tanto a la hora de trabajar en el aula de manera crítica, el uso de la televisión es adicional. Desde esta perspectiva, debemos partir de prácticas donde se busque la reflexión sobre los mensajes, no la simple proyección de un corto, documental o vídeo… esto es, aunque no se utilice la televisión directamente, es necesario que el profesorado comience a insertar en sus clases estrategias por las cuales se analicen los programas dirigidos a jóvenes, donde cree un ambiente de crítica educativa hacia los medios. La figura del docente es irremplazable, porque será el guía de la interpretación crítica de los mensajes televisivos. 2. La TV como herramienta. La televisión,medio que combina imagen y sonido al mismo tiempo, es una herramienta que puede enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje a la hora de transmitir información. No es una hipótesis lejana la posibilidad de afirmar que el número de información que transmite la televisión en una hora es mucho mayor que la que pueda transmitir un maestro /a en esa misma hora. Por eso, si deseamos insertar esta tecnología al aula, podemos elaborar material de video para las clases (con el alumnado o con material específico), facilitándose así la comprensión de los conocimientos que se deseen tratar. Y por último, es necesario crear unos vínculos entre familia y escuela, para que en casa se contribuya a construir una televisión acorde al desarrollo educativo de los niños y las niñas, para que se comience a cambiar hábitos y seleccionar lo que se ve cotidianamente.

At the present time the consume of television by the kids is socially considered as a negative factor for the children education. We try to analyze the programming that TV offer through its differents stations, and in certain way, we try verify this fact. We don’t referthat we must teach the use of television as a device, because almost of all the people adquire this skills by means of socialization; It is essential to reflect on what kind of programmes could be considered educational.We outline two steps to follow to use the television in the school for educational proposes: the critical analysis of the messages and to make use of the TV as a tool directly.

Keywords

Televisión, educación, aplicación didáctica, televisión crítica educativa.

Television, education, didactic application, critical educational television.

Archivo PDF español

La televisión está pasando en la actualidad momentos difíciles si hablamos en términos educativos. Por un lado, podemos observar que la programación existente carece de un bagaje socioeducativo considerable, que afecta no sólo a la infancia sino a todos los colectivos que la consumen; debemos recordar que la educación es un concepto propio de lo humano, por lo que es necesario que toda persona, a cualquier edad pueda tener actividades educativas. A este idea debemos añadir que hablar de actividad educativa no estamos hablando de escuela o institución formal, sino que cualquier persona puede llevarla a cabo en cualquier lugar, sólo necesita de las estrategias y herramientas necesarias, por eso la televisión podría ser un factor de transmisión cultural educativamente muy positivo; por lo tanto cambios de mejora hacia la programación son necesarios.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que los cambios sociales no van a la par con los cambios escolares, ya que podemos observar como la escuela no es capaz ahora mismo dar solución ni cabida a la revoluciónde las Nuevas Tecnologías y a la televisión; los códigos comunicativos que utilizan una y otra (sociedad y escuela) no son los mismos, por lo que es tarea de toda la sociedad y más concretamente de políticos y educadores, ser capaces de establecer y adaptarse en unos mismo códigos (al menos que se den cabida). De esta idea, podemos constatar que la televisión no se ha insertado de manera adecuada en la escuela, ni que la escuela da respuesta y tratamiento educativo a lo que se emite por la televisión.

Debido al aumento de la responsabilidad del profesor por la transformación del contexto social, el profesor tiene dificultades para adaptarse a las nuevas exigencias ya que los planes de estudio no han evolucionado conforme a lo que hace la sociedad. La sociedad avanza y la escuela se queda anquilosada a través del paso del tiempo; es una institución anacrónica, no porque no sea necesaria, sino porque en la mayoría de los casos las situaciones que provocan no van al compás de esta nueva era de las telecomunicaciones.

A coalición lo que se está exponiendo anteriormente, podemos decir que se está creando una situación de desorientación en los centros escolares y es tema de los debates sociales más actuales. Alan Toffler (en: Esteve, Franco y Vera, 1995, pp.19)define el “shock del futuro” diciendo que es el cambio social acelerado que provoca el desconcierto del individuo cuando se encuentra fuera de los marcos culturales conocidos.

Hemos de decir que este desconcierto y miedo ante lo nuevo es muy normal, pero debemos concienciar y ayudar a los docentes a que no se cierren ante los cambios de mejora y apoyarlos, desde la Administración y los diferentes agentes educativo, en todo momento para que vean que no están solos en esto, motivarlos, no agobiarlos…; si no es así se crea un malestar en los docentes a la hora de llevar a cabo sus prácticas educativas.

Aunque para ahondar tanto en las discusiones como en el uso en la escuela de la televisión, debemos matizar una serie de cuestiones que a continuación exponemos:

- Separar el hecho de que hablar de programación existente no es hablar de televisión en general. Defendemos la idea de la televisión como un progreso para la escuela porque es una herramienta de gran utilidad didáctica y educativa, pero también un medio por el cual el alumnado puede construir un aprendizaje significativo y relevante, y por lo tanto en lo que se debe insistir es en cómo usarla dentro y fuera de la escuela, y profundizar y concienciar a políticos, directores de cadenas, instituciones escolares, familias... en la necesidad de una programación adecuada. Por lo tanto no se puede partir de la premisa de que la televisión es negativa en todos sus aspectos, lo que puede ser perjudicial es el modo de utilizarla.

- Ahondar en el tema de la programación. Es esencial reflexionar qué programas son educativos y al mismo tiempo posibles, y más aún utilizando este medio de agrado para casi todos los niños y las niñas; esto es, las líneas por las que diseñar una programación educativa. Con ello, me gustaría dejar patente, que lo educativo no es sinónimo de aburrido, sino por la razón del público al que va dirigido, un programa educativo o infantil debe tener unos componentes básicos para que su visionado provoque además de desarrollo educativo en la persona, agrado, satisfacción, reflexión, etc. Lógicamente no se trata pues, de enseñar cómo usar la televisión como artefacto, ya que esto se aprende en la socialización de los jóvenes, sino educar en cómo interpretar los mensajes que ofrece a televisión y qué repercusiones tiene a nivel personal y social.

- A propósito de hablar en términos educativos. En primer lugar apuntar que la educación es una disciplina que se centra en personas, no artefactos, y por lo que cuenta con variables no controlables que inciden en cualquier aula o situación; esto se produce por las personas que viven esos eventos. Y en segundo lugar, como argumento de lo anterior podemos decir que la educación es un proceso eminentemente humano, por el cual la persona se desarrolla en distintas facetas de su vida, tanto personales como sociales. Por ello si hablamos en términos educativos, hablamos en pro de la sociedad y del individuo y no de lo material, y por ende, a favor de una justa y desarrollada.

- El papel axiológico como tarea principal. Cuando hablamos de la importante de la faceta axiológica de la enseñanza, cuando hablamos de ideologías, de sensatez en un aula… no podemos olvidar el tema de los valores. Esto visto desde una doble visión: la primera aquellos valores que el docente y su grupo creen necesarios desarrollar, y por otro lado, aquellos valores con los que el profesor /a se enfrentan, como por ejemplo la institución escolar, la dirección, las familias, los propios alumnos y alumnas, el AMPA. Sendas visiones repercuten en la manera que el docente enfoque su clase o su tarea docente. Basándonos en Ester Casals y Carme Travé, “entendemos la Educación en Valores como el proceso que ayuda a las personas a construir racional y autónomamente sus valores”, con la finalidad que nos ayuden a convivir para integrarnos en la sociedad y en estar bien con uno mismo.

1. El primer paso. La necesidad de cambio y la reflexión del profesorado

Es importante definir y darle importancia al papel del profesorado dentro de este campo de intervención a través de la televisión, ya que este colectivo adquiere una posición, junto al equipo orientador, de dinamizador y actuación en las prácticas educativas, siendo capaces de adaptar la escuela a la sociedad y de tratar en este caso la televisión de manera crítica o bien usarla como herramienta de expresión (lo veremos más adelante).

Por esto no debemos olvidar de que es necesario replantearse de este modo la educación y la función docente, discente y de los diferentes agentes educativos, de los que emanan pues casi toda la sociedad Así que es importante atender que desde lo ‘macro’ y lo ‘micro’ se comience el cambio; de este modo de acuerdo con Fullan (1993), “los sistemas no cambian por sí solos, sino que son las personas las que cambian”, y así incidir en cambios sociales y culturales es imprescindible.

En este momento se debe incidir y partir de un proceso de reflexión por parte del profesorado. Según Dewey (1923), la reflexión es una consideración persistente, cuidadosa y detenida de toda creencia o conocimiento, a la luz de las causas y probables consecuencias. En el caso del profesorado es considerar y replantear esas mismas actuaciones y esa cultura profesional Es decir, se debe reflexionar no sólo de los resultados de las propuestas (que se reflejan através del alumnado, desde un punto de vista tradicional), sino reflexionar sobre la actuación docente, que bajo mi prisma es una de las variables y pilares del reflejo del desarrollo educativo en el aula. Con esto plantear en que en la mayoría de las ocasiones los problemas no están en manos y provienen del alumnado, sino que son del contexto y del propio docente.

Inevitablemente la reflexión y el docente como investigador conlleva a una asimilación personal, aunque es necesario y mejor dicho primordial, la necesidad de lo colectivo en detrimento de lo individualista; compartir en este caso es sinónimo de desarrollo público, social, pero también personal. Con esto quiero decir, que es importante la puesta en común de una serie de profesionales para encontrar problemas prácticos y comenzar en la andadura del cambio a la mejora; es necesario concebir este proceso I-A (Investigación – Acción) para su posterior difusión, ya que es importante de aprender y reflexionar sobre las experiencias de otros docentes, lo que nos servirá para nutrirnos y de fomentar la idea de que el cambio es posible (Salinas Fernández, 1994).

Si nos centramos en la reflexión en el profesorado, estamos de acuerdo con Zeichner(1993), de que los docentes “que no reflexionan sobre su ejercicio docente, aceptan con frecuencia de manera acrítica esta realidad cotidiana de escuela y centran sus esfuerzos en descubrir los medios más efectivos y eficaces para alcanzar los fines y problemas definidos por otros”. Es importante pues, que cada docente se centre en su realidad, no en la generalidad que parecen recetarios, y que intenten descubrir y ahondar problemas prácticos para la mejora de las prácticas educativas y docentes. Es como dice Salinas Fernández (1994), que la mejora de la enseñanza nace de los procesos de reflexión del profesorado, añadiendo a esto lógicamente no sólo la reflexión sino la acción.

2. Dos formas de utilizar la televisión como herramienta curricular en la escuela

La televisión puede ser una herramienta curricular de gran utilidad si tenemos en cuenta el uso que se le dé y qué tipo de actividades se realicen. Podemos integrar la utilización de la televisión de manera que tanto el alumnado como el profesorado construyan su propia visión de la televisión, que utilicen este recurso de manera educativa, aunque esta en muchas ocasiones no se muestra así ante la sociedad.

A continuación vamos a exponer dos maneras de introducir la televisión en la escuela, de las cuales destacaría la primera como más importante y además más posible llevarla a cabo en cualquier aula.

2.1. Análisis crítico de los mensajes

Es la tesis más importante y de mayor valor de este trabajo, ya que se propone una estrategia que analiza lo negativo de los mensajes televisivos y se obtiene maneras de trabajar con el alumnado.

Partimos de la idea de incidir en el análisis crítico de los mensajes televisivos como recurso curricular, porque acceder a la televisión (en el caso español) está al alcance de cualquiera, ya que en casi todas las familias hay al menos un televisor. Por tanto a la hora de trabajar en el aula de manera crítica, el uso de la televisión es adicional.

Además la televisión es un medio que en términos de Joan Ferrés (1994), ejerce una penetración cultural bastante profunda, ya que adquiere una posición de autoridad respecto al público que la consume. Esto se puede aún generalizar más en el público infantil, donde la capacidad de penetración es, en muchos casos, aún mayor por la vulnerabilidad y la inexperiencia del público.

Si retomamos la idea anterior de la reflexión como punto de partida de nuestras prácticas educativas, debemos aplicar este pensamiento al campo de la televisión y hacer uso de la reflexión para ser capaces de hacer una comprensión de los mensajes que se transmiten en televisión y además ser capaces de descubrir la intencionalidad del emisor y así dar importancia a que el niño o las niñas consuma realmente lo que desee. Desde esta perspectiva, debemos partir de prácticas donde se busque la reflexión sobre los mensajes, no la simple proyección de un corto, documental o vídeo… esto es, aunque no se utilice la televisión directamente, es necesario que el profesorado comience a insertar en sus clases estrategias por las cuales se analicen los programas dirigidos a jóvenes, donde cree un ambiente de crítica educativa hacia los medios. La figura del docente es irremplazable, porque será el guía de la interpretación crítica de los mensajes televisivos.

Centrándonos en la intencionalidad del emisor, más aún es necesaria este uso de la televisión como estrategia de análisis, ya que en este soporte la conexión comunicativa entre emisor y receptor no es dual, ya que no se puede responder ni contra- argumentar al emisor televisivo. Por ello, la casuística actual que todo lo que se transmite a través de la televisión es verdad o importante.

Por otro lado, si podemos conocer la intención del emisor podremos ser capaces de diferenciar lo que deseamos consumir y por qué. El análisis tanto de los menajes y de la intencionalidad comunicativa, hace que los niños y las niñas puedan tomar conciencia de lo que consumen es lo que realmente desean.En este punto hay que hacer mención expresa a la publicidad a través de la televisión, ya que es un fenómeno que repercute muy mucho en la configuración de necesidades e intereses del consumidor (tanto televisivo como no); en el caso de la publicidad infantil es un punto que necesita también ser comprendida y comprendida por la población infantil y la adulta, ya que es una forma de publicidad que se beneficia de la vulnerabilidad e inocencia infantil parta vender un producto. Así que también es tarea de educadores y educadoras (maestros, pedagogos, etc.), tener en cuenta en el análisis de los mensajes televisivos la publicidad en este medio.

Estas estrategias y manera de introducir la televisión o lo que significa la televisión en la escuela tienen un alto valor pedagógico si nos centramos bajo las premisas de actuación acorde a la concepción que hacíamos anteriormente de educación, donde no es el objetivo final del maestro o la maestra hacer que su pensamiento personal sobre este medio se convierta el de todos sus alumnos, sino que cada persona construya su visión sobre la utilización de este medio, y sea capaz cada cual de identificar qué es lo que desea y por qué de manera fundamentada.

Por ello, hacer un análisis crítico de los mensajes, conlleva mostrar al alumnado en qué consiste la crítica hacia algo. En este sentido, debemos transmitir que criticar algo supone detectar sus pro y sus contra, sus beneficios y sus inconvenientes... al fin al cabo cuestionar por qué le gusta cierta cosa; como primera práctica a la iniciación a la crítica, es fundamental que se describa lo que se quiere criticar y luego preguntar por qué te gusta y por qué no, e incitar al alumno/a a que autocuestione sus fundamentos para fortalecerlos o cambiarlos.

Por último debo dejar constancia que no existe una fórmula única de realizar estas estrategias con el alumnado, por ello insistir en la reflexión para detectar qué tipo de alumnado tenemos y qué proyecto podría ser realidad. Así que es lógico pensar que no tiene porque servir lo que se haga con un grupo de clase con otro diferente.

2.1.1. Fases de una experiencia de análisis de mensajes televisivos

A pesar de la necesidad y además de la oportunidad del profesorado de poder innovar en la manera de realizar el análisis de los mensajes televisivos en el aula, se deben seguir unas líneas por las que a parte de fundamentar educativamente el trabajo que se realiza, seguir un orden por el que el proyecto que llevemos a cabo tenga sentido y siga unas pautas de actuación, lo que ofrece facilidad al educando y al educador (ver cuadro 1).

Siguiendo el cuadro uno, podemos ver que es un proceso de retroalimentación donde nos situamos en una planificación de lo que vamos a realizar. En esta primera fase, que tiene gran importancia, debemos reflejar cuáles son nuestras pretensiones, cómo lo vamos a realizar y a través de que actividades o recursos necesitamos; podemos seguir grosso modo el siguiente ejemplo:

Pretensión: Análisis de los mensajes televisivos de modo que detecten la influencia de la publicidad televisiva en la forma de vestir. Como podemos ver, hemos cogido un aspecto determinado para analizar, ya que todo no se puede abarcar; en este caso es un aspecto de los personajes y/o entorno. Si retomamos la obra de Joan Ferrés Televisión y educación, podemos ver como se propone analizar un determinado aspecto y hacer un tratamiento posterior. De ahí se podrán obtener diferentes características o temáticas a desarrollar, como por ejemplo los valores que se encarnan, a quien va dirigido realmente, con qué fines, etc.

Cómo: Debemos ver qué prendas y qué marcas son las que más se utilizan entre los compañeros y compañeras de clase y las que aparecen en televisión. Posteriormente se debe reflejar por escrito el motivo de la situación y su posición personal.

Qué actividades: Visionado de fragmentos de programas o serie de televisión, redacciones personales de opinión, foros de debate en aula y equipos de trabajo para el análisis de los mensajes (cada grupo una serie de minutos, repartidos entre todos).

En las siguientes fases encontramos la actuación o aplicación, donde se pondrá en práctica lo planificado; la evaluación y valoración que deberán ser tanto colectiva como personal y realizada por el profesorado y el alumnado implicado en esta estrategia de reflexión y actuación educativa.

Y por último intentar desvelar si el trabajo realizado ha sido relevante y significativo para el alumnado. Para ello recurriremos a comprobar si aplican lo aprendido en otras asignaturas o en sus actos cotidianos, o a planteando una actividad (como un debate en clase) que parezca ajena al análisis de los mensajes televisivos. En el ejemplo propuesto, cómo al menos alguien del grupo cambia algunos hábitos de vestir o bien reafirma los que tenía.

Después de todo esto, decimos que es un proceso de retroalimentación, porque una vez realizado estos pasos, se vuelve a detectar un problema o propuesta a desarrollar para el análisis de otro tipo de textos, o bien para ahondar en lo realizado anteriormente. En este sentido, en la planificación sería interesante que interviniese en alumnado y que propusiesen qué temáticas quieran llevar a cabo.

2.1.2. Función del profesor o profesor

(Ver cuadro 2)

Como se refleja en el cuadro dos, el papel del profesor o la profesora es irremplazable ya que será quien guíe la actividad y quien servirá de apoyo ante las dudas o clarificar conjuntamente los problemas de comprensión de la actividad o de ciertos mensajes televisivos.

En un primer momento vemos la fase donde el profesor o la profesora planifica fuera de aula lo que desea realizar. Es un buen momento que trabaje si lo desea con otros profesores o profesoras y/o con el pedagogo/a del centro; des esta manera se formará un equipo más o menos multidisciplinar y quizás se enriquezca lo que se vaya a programas o incluso resolver dudas que puedan aparecer.

En segundo lugar el profesorado además de dar unas líneas de trabajo al alumnado, servirá de permanente apoyo y asesoramiento al alumnado y de incitar a la crítica constructiva y educativa de los mensajes televisivos. Si se ha colaborado con otros miembros del centro, es interesante que haya momentos en que todos y todas expongan lo que se está realizando o bien trabajen conjuntamente.

Por otro lado, reforzar la idea de la necesidad de innovación por parte del profesorado para llevar a cabo actividades que tengan la finalidad que perseguimos y por ello,hablaríamos de momentos inéditos que se hacen posibles en nuestras prácticas como docentes; es la única manera de llevar al aula la televisión, trabajando con otras claves y otras actividades que hagan de la enseñanza y el aprendizaje momentos profundos de desarrollo personal pero agradables. Cuando hablamos de momentos inéditos en las prácticas educativas, retomamos la filosofía del inédito viable de Paulo Freire, donde el autor propine que el educador sea quien encuentra la manera que llegue la educación a las personas con las que colabora, a través de la pretensión de conseguir una mejora o desarrollo y poniendo en prácticas pensamientos que nunca se han llevado a cabo pero que pueden ser real, es decir, a través de llevar a cabo unas prácticas o una planificación inédita se podrá conseguir nuestras pretensiones aún cambiando lo que ocurre normalmente.

2.1.3.En definitiva el análisis de la TV en el aula para qué

El valor de esta estrategia de acción educativa es alto, ya que se contribuye a que los niños y niñas detecten lo que desean consumir tanto televisivamente como no, y se contribuya a una mejora de la demanda de la programación; por otro lado, forma parte de un enriquecimiento de cada individuo tanto en cuanto no estarán sometidos a la cultura de lo ‘todo hecho’, y se forjen personas que sepan lo que desean y además aprendan a valorar lo que consumen y la utilidad personal o social que tiene.

Por otro lado, con proyectos de este tipo, que como podremos ver necesitan de tiempo para poder llevarse a cabo satisfactoriamente, se pueden conectar muchas materias que curse el alumnado, y servirá como refuerzo, por ejemplo en la expresión (verbal y escrita), la imaginación, la creatividad, la filosofía... en definitiva diversas facetas que hacen desarrollan a la persona.

Y por último y como avanzábamos al comienzo de este escrito, es una manera de tratar los valores que se están dando desde la televisión y si concuerdan o no con los de la sociedad, y de todos modos, como erradicar o cómo no dejarse llevar por esos valores que van en detrimento de la persona y por tanto del bien social común.

2.2. La TV como herramienta

La televisión, medio que combina imagen y sonido al mismo tiempo, es una herramienta que puede enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje a la hora de transmitir información. No es una hipótesis lejana la posibilidad de afirmar que el número de información que transmite la televisión en una hora es mucho mayor que la que pueda transmitir un maestro /a en esa misma hora. Valernos de esta tecnología insertándola en el aula, según de la utilidad que se le dé, puede ser de gran valía educativa.

Por un lado, se pueden hacer visionados de películas con un posterior comentario en grupo e individual donde se analice los aspectos más importantes de la película, y además lo que más y menos ha gustado al público.

Por otro lado, podemos seleccionar material específico para las clases, facilitándose así la compresión de los conocimientos que se deseen tratar. De esta manera si estamos impartiendo una determinada parte del temario, se puede utilizar la televisión como apoyo para la comprensión y la visualización de lo que se está tratando en ese momento. Por ejemplo, si estamos viendo un tema de historia, un documental o material pertinente que visualice y ejemplifique lo que se están trabajando en el aula.

Y por último, a mi juicio la opción más valiosa,si deseamos y/o podemos utilizar la televisión directamente como recurso material, optar porelaborar material de video con el alumnado para las clases donde se desarrollen una serie de conocimientos, sería una manera apropiada para interiorizar y aprender ese conocimiento. Para ello, debemos recurrir a una cámara de vídeo, un televisor y un video reproductor; donde a partir de aquí recurriremos a un sin fin de actividades que serán grabadas y luego visionadas y analizadas, y de las cuales la multidisciplinariedad estará siempre presente. Por ejemplo, podemos llevar a cabo un teatro (en el caso de un temario de historia), un documental (en el caso de las ciencias naturales), un programa de televisión que se centre en un concurso sobre la utilidad de la aritmética, etcétera.

2.2.1. La TV como herramienta sirve...

Aunque en mi opinión esta segunda forma de utilizar la televisión como herramienta curricular es secundaria respecto a la planteada en primer lugar, tiene una gran valía en cuanto a aprendera trabajar con los mensajes televisivos directamente, con los que se deberán utilizar para comunicarse y desarrollar un temario en el aula.

Al mismo tiempo, esta segunda propuesta, es un modo de cambiar la metodología que se lleva tradicionalmente en las aulas, una forma de innovar que en muchas escuelas es posible llevarla a cabo. Cambiar la manera tradicional de transmisión escolar, influye indirectamente a saber encajar la rapidez que fluye los mensajes televisivos con la escuela y así con la educación, ya que la manera de tratar los mensajes y el conocimiento se adapta a una realidad social, en definitiva a la era de la televisión, el internet... y del conocimiento disperso.

En definitiva, plantearse otras maneras de expresión dentro del aula, es una manera de abrir los sentidos hacia una actuación educadora y pedagógica novedosa y con posibles ventajas para la educación de todas las personas, independientemente de su situación social o económica. Es una manera dellevar el conocimiento a todo el mundo de la manera que parece ser que más atrae a los jóvenes y niños.

3. A modo de breve conclusión

Es tarea urgente y necesaria tener en cuenta la influencia negativa de la televisión en la sociedad, y por ello comenzar a atajar este problema desde la escuela es una misión pendiente pero posible. Toda la sociedad debe contribuir a la mejora de una televisión de calidad, aunque como los cambios tan radicales son en muchas ocasiones inalcanzables, los docentes como educadores debemos mentalizarnos de la tarea de llevar a cabo estrategias de reflexión y actuación ante la televisión y todo lo que conlleva; así mismo intentar adaptar a la escuela a los cambios de comunicación sociales.

Las estrategias educativas planteadas buscan poder saciar esa necesidad de cambio socio-escolar ante este medio, y ser capaces de que el alumnado adquiera el papel más importante a la hora de sentarse ante la pantalla del televisor, tomar sus propias decisiones hacia lo que desea consumir y saber qué está viendo realmente y qué se pretende con ello.

Por último, pienso que es necesario crear unos vínculos entre familia y escuela, para que en casa se contribuya a construir una televisión acorde al desarrollo educativo de los niños y las niñas, para que se comience a cambiar hábitos y seleccionar lo que se ve cotidianamente. De esta manera ayudar y apoyar a las madres y padres a que se preocupen por este tema y sepan de algún modo tratar el consumo de la televisión en casa. Al fin al cabo de hablamos de cambios sociales debemos integrar a cuantos más agentes sociales posibles, y en esta línea familia y escuela deberían ser conceptos inseparables.

En definitiva, lógicamente tanto si hablamos de televisión como de escuela, hablamos de parte de la sociedad, pero lo que se debe lograr es aunarlas de alguna manera y que ambas se sirvan para desarrollar y educar a una serie de personas que, a veces por obligación (no en el sentido peyorativo, ya que la obligatoriedad escolar es un avance social y educativo en la actualidad) o por gusto, deben pasar y pasan mucho tiempo delante del televisor o sentadas en la banqueta de un aula. Es oportuno y necesario dar respuestas educativas a esto.

Referencias

CONTRERAS DOMINGO, J. (1990): Enseñanza, currículum y profesorado. Introducción crítica a la didáctica. Madrid,Akal.

ESTEVE, J.M., FRANCO, S. y VERA, J. (1995): Los profesores ante el cambio social. Barcelona, Anthropos.

FERRÉS, J. (1994): Televisión y educación. Barcelona, Paidós.

FREIRE, P. (2002): Pedagogía del oprimido. Madrid, Siglo veintiuno de España editores.

FULLAN, M. (1993): Las fuerzas del cambio. Explorando las profundidades de la reforma educativa. Madrid, Akal editores.

PÉREZ GÓMEZ, A.I. (1998): La cultura escolar en la sociedad neoliberal. Madrid, Morata.

RIVAS FLORES, J.I. (coord.) (2000): Profesorado y reforma: ¿un cambio en las prácticas de los docentes?. Málaga, Aljibe.

SALINAS, D. (1994): Reflexión del profesor: la novedad de un viejo principio, en Rev. Cuadernos de Pedagogía, 226;81-87.

VERA, J. (1988): La crisis de la función docente. Valencia, Promolibro

ZEICHNER, K. (1993): El maestro como profesional reflexivo, en Rev. Cuadernos de pedagogía,220; 44-49. www.campus-oei.org/valores/boletin9.htm (Ester Casals y Carme Travé).