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Revista Comunicar 26: Comunicación para la salud (Vol. 13 - 2006)

SIDA, globalización y seguridad ontológica

AIDS, globalisation and ontological security

https://doi.org/10.3916/C26-2006-05

Thomas Tufte

Abstract

La hipótesis de trabajo de este artículo es que muchas de las causas primarias del SIDA están intrínsecamente ligadas a los procesos de globalización. Para desarrollar respuestas eficientes al problema del SIDA es necesario algo más que un mensaje claro acerca del comportamiento sexual. A menudo requerirá estrategias más amplias para animar a las audiencias a sobrellevar las difíciles condiciones de la vida cotidiana. Basándose en la teoría post-colonial de la relación existente entre medios de comunicación, migración, modernidad y globalización, este texto busca valorar el reto de la comunicación y prevención en SIDA, sugiriendo la reconsideración de las prácticas actuales donde los impactos de la globalización económica y cultural se tienen en consideración.

The working hypothesis of this article is that many of the root causes of AIDS are intrinsically tied to the processes of globalisation. To develop efficient responses to AIDS requires more than conveying a clear message about sexual behaviour. It will often require broader strategies to empower the audiences to handle difficult conditions of everyday life. By drawing on post-colonial theory on the interrelation between media and migration, modernity and globalisation, this text seeks to re-assess the challenge of AIDS communication and prevention, suggesting a fundamental rethinking of current practice where the impacts of economic and cultural globalisation are taken into consideration.

Keywords

SIDA, globalización, comunicación, medios, cultura, migración, comunicación de salud

AIDS, globalisation, communication, media, culture, migration, health communication

Archivo PDF español

La historia de la comunicación y la prevención del SIDA están cerca del desastre por la falta de resultados obtenidos, especialmente cuando hablamos de combatirlos en países en vías de desarrollo. Algunas personas y organizaciones muestran, con razón, casos como Senegal, Uganda o Tailandia por responder con un cierto impacto significativo sobre la pandemia. Sin embargo, en una escala global, la dura realidad hace que el caso sea bastante claro: ningún país en vías de desarrollo con serias pandemias de SIDA está cerca de ninguna solución y sólo han conseguido mediante el uso de la comunicación un impacto limitado para prevenir la propagación masiva de la misma.

Esta situación plantea una serie de preguntas tales como: ¿por qué los resultados de pasadas experiencias han sido tan limitados?, ¿cuál ha sido el error en la aplicación de las estrategias elegidas y cómo pueden cambiarse en un futuro? Un problema clave ha sido la falta de identificación de las causas primitivas del SIDA. Este informe va a partir de este punto, centrando su atención en varios retos fundamentales del desarrollo que son el «quid» del problema: la globalización económica y cultural. Expondremos que algunas de las consecuencias de esta misma son las emergentes «nuevas condiciones de inestabilidad en la producción de subjetividades modernas», según lo que el antropólogo indio Arjun Appadurai ha concluido (1996), que destaca dos temas claves que caracterizan la actual transformación de la sociedad: la migración en masa y la mediación electrónica. En este proceso de transformación, la consecuencia, para muchos individuos, es la articulación de la inseguridad ontológica. Como la otra cara de la moneda, impactando no sólo en países en vías de desarrollo sino también en países como por ejemplo los de la Europa del Este, tenemos que la globalización económica y cultural está dando como resultado la marginación social y el empobrecimiento. La gente se siente insegura respecto a este tema y no entiende dicho proceso de desarrollo. Esto frecuentemente se traduce en choques entre modernidad y tradición y tiene que ver más con poseer la habilidad o no de controlar las condiciones de vida de cada uno en su día a día.

Por lo tanto, el argumento de este informe versa en que es necesaria una revisión crítica en la comunicación sobre el SIDA en el contexto de lo anteriormente mencionado. La hipótesis es que muchas de las causas del SIDA, sea el género no cualificado, desempleo o pobreza, están intrínsecamente sujetas al proceso de globalización con una compleja relación causa-efecto. Para desarrollar respuestas eficaces a este problema es necesario algo más que el mero hecho de difundir un claro mensaje sobre el comportamiento sexual. Muy frecuentemente nos veremos obligados a utilizar estrategias más abiertas para ayudar a las audiencias a manejar las difíciles condiciones a las que se ven sometidas en la vida cotidiana como resultado de este enfrentamiento tradición-modernización, y a plantar cara a las múltiples consecuencias y dimensiones de la globalización. Para muchas de estas audiencias, la comunicación sobre el SIDA que realmente funcione será aquella que explique este cambio social.

1. Objetivos clave

Mi primer deseo con este informe es evaluar los retos clave de la comunicación sobre el SIDA y su prevención dentro del contexto de la globalización económica y cultural. Primeramente es necesaria una aclaración en la identificación del problema. Sin una caracterización del mismo sobre cómo concebir el SIDA, pudiendo ser igualmente un problema médico, de prácticas culturales o un problema general del desarrollo, no podemos empezar a definir soluciones precisas.

El segundo objetivo de este trabajo es analizar qué consecuencias de la interdependencia Sida-VIH-globalización encontraremos en la práctica de la comunicación sobre dicho tema. Si asumimos un fundamental y posible orden de inestabilidad en la producción de subjetividades modernas socialmente creciente, ¿cómo podríamos entonces encarar el problema del SIDA como un problema de comunicación?

2. La historia del SIDA y sus respuestas

La epidemia de SIDA ha ido creciendo continuamente y se ha propagado desde que los primeros casos fueran identificados a principios de los ochenta. Más de cuarenta millones de personas están actualmente infectadas con el VIH y más de veinte han muerto de Sida (UNAIDS 2003). El Sur y el Este de África están seriamente afectadas, en Botswana, aproximadamente el 40% de las mujeres de entre 15-49 años han dado positivo al VIH. Uno de cada cuatro adultos en Sudáfrica es también seropositivo. India tiene la mayor población seropositiva en todo el mundo, si contamos en cifras absolutas y China es una bomba aún sin estallar en este aspecto, sin cifras lo suficientemente fiables para aclararnos la magnitud del problema.

Las curvas epidemiológicas del Caribe muestran varios países con una creciente exposición al aumento de la epidemia, lo que es el caso también de América Central. Europa y Estados Unidos consiguieron a finales de los ochenta contener las curvas epidemiológicas. Largas campañas, apoyo político e intervenciones centradas en los grupos de población más vulnerables tuvieron su impacto. De todas maneras, Europa, hoy en día, se ve nuevamente amenazada con crecidas dramáticas de las cifras de infectados con el VIH en muchos de los países del Este. Ucrania es el más afectado con un 1% de la población con edades comprendidas entre 15-49 años infectados con el VIH. Los epidemiólogos indican que este porcentaje está en el límite crucial entre epidemias que están predominantemente entre grupos de población vulnerables y, por lo tanto, fáciles de controlar, y entre aquellas que se pueden propagar a la población en general con el riesgo de escapar al control. Así, considerando el trabajo migratorio y la interacción general entre el Este y el Oeste de Europa, hay un riesgo de que el SIDA resurja como un serio problema en la Europa Occidental.

La antropóloga y directora del proyecto financiado por USAID «Synergy Project» Bárbara Zalduondo ha calificado los actuales progresos en comunicación SIDA como los de segunda generación. Los Estados Unidos han dado desde el año 2001 pasos significativos, parte de ellos en el acercamiento conceptual, pero en la práctica, mayoritariamente en términos financieros.

Dentro del mundo de las ONG, uno de los centros por excelencia es el «Centro para Programas de Comunicación», una institución independiente situada en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Han trabajado en planificación familiar, salud reproductiva y prevención del SIDA en aproximadamente cuarenta países de todo el mundo. Una creciente cantidad de Organizaciones no gubernamentales trabajan con el SIDA en la prevención, cuidado, apoyo y tratamiento, pero sólo una mínima parte de estas organizaciones poseen la competencia y los recursos necesarios para convertirse en agentes de comunicación con un buen nivel de investigación, supervisión y evaluación, por no hablar de proyectos a largo plazo. A nivel de gobierno, muchos países han sido lentos en reconocer la magnitud del problema en su propio territorio. Sólo en los últimos cinco o seis años un número elevado de gobiernos han implantado comités especializados a nivel nacional sobre el SIDA. Mientras que muchos de ellos todavía buscan coordinar y avanzar en los mecanismos de respuestas nacionales sobre SIDA, las ONG continúan teniendo un papel muy importante en la lucha contra los mismos, abordando el tema de la presión publica en países con rechazo, negación o falta de prioridad por parte del gobierno, o simplemente con carencia de fondos para afrontar el problema.

En el entorno internacional, el debate sobre cómo combatir el SIDA alcanzó un nuevo ímpetu a finales de los noventa. En 1997, UNAIDS inició un proceso consultivo global que condujo al desarrollo del marco de la comunicación de dicha institución (UNAIDS 1999). Después de este proceso y de reconocer la magnitud y severidad tan dramáticas de la pandemia, existe ya hoy una discusión continua y viva sobre cómo utilizar la comunicación en la lucha contra el SIDA. Una parte importante de este debate está teniendo lugar en la página de Internet: www.comminit.com.

3. Definiendo el problema SIDA

El primer tema a tratar es cómo el desarrollo del SIDA está vinculado con los procesos de globalización, especialmente con el ámbito económico y cultural. La clave está en la pregunta: ¿cómo definiríamos el SIDA?, ¿es un problema de salud, cultural, socioeconómico o algo más?

Por muchos años, el SIDA ha sido considerado un problema de salud, donde la solución del problema se limitaba a los sectores de la salud pública y la biomedicina, que respondían con un servicio médico y voluntario en cuanto a las pruebas, tratamiento, cuidados y apoyo al enfermo. La OMS fue durante los primeros años la organización líder internacional (con su sede central en Naciones Unidas) y muchos de los recientes comités fueron creados a niveles políticos medios, casi siempre dentro de los ministerios de salud y guiados por la OMS. El asunto más importante durante los primeros años de la epidemia fue establecer prioridades entre prevención o tratamiento. Hoy en día esta discusión se ha matizado más. Se han desarrollado acercamientos más holísticos, reconociendo la necesidad de tratar tanto la prevención como el cuidado y el apoyo (Zalduondo, 2001; Morris, 2003). En este momento existe un movimiento que avanza con fuerza hacia la promoción del tratamiento en masa. La OMS, como agencia de la ONU, y Médicos sin Fronteras, como agente de las ONG internacionales, tienen un papel de liderazgo en este movimiento. Así, en términos de la identificación del problema, muchos sanitarios intentan abarcar el SIDA como un problema de salud, donde lo más importante es evitar el contagio por el virus, aprender a vivir con él una vez infectado o tratarlo. Los aspectos socioeconómicos más amplios del problema SIDA todavía no se incorporan en muchos programas y los retos con los programas para solucionar este problema, influenciados por las dinámicas y condiciones de la globalización, necesitan ser entendidos o interpretados mucho mejor.

4. Cultura, género y prácticas sexuales

Otro acercamiento al problema del SIDA ha sido entenderlo como un problema cultural. En este contexto, la cultura ha sido tomada como una barrera al comportamiento sexual seguro (Airhihenbuwa, 1999). El SIDA es ante todo una enfermedad de transmisión sexual y en definitiva la mayor parte de las campañas de comunicación preventiva, tanto las anteriores como las actuales, tratan de cambiar el comportamiento sexual. Dichas campañas han tratado rituales de iniciación, prostitución, abusos a menores, negociación con prácticas sexuales y desigualdad de género, entre otros temas.

Frecuentemente, las prácticas sexuales han sido vistas e interpretadas meramente como prácticas culturales que obstaculizaban el sexo seguro y que, por lo tanto, tenían que cambiar. Los sistemas tribales de organización social, las estructuras patriarcales y la poligamia han sido problemáticas para la consecución del sexo seguro y la prevención del contagio del VIH. La cultura y las prácticas culturales se ven cada vez más sujetas por las condiciones de un mundo que cambia rápidamente, donde mucha gente se ve atrapada en los conflictos resultantes del choque entre tradición y modernidad y entre el patriarcado o la igualdad de género. La cultura se ve cada vez menos como un obstáculo y se entiende cada vez más como un contexto de acción necesario. Puede también ser un recurso en la lucha contra el SIDA. Lo que todavía no está lo suficientemente elaborado ni analizado son las dinámicas entre prácticas culturales locales y los discursos culturales globales articulados en los medios de comunicación, sea en los programas de radio, en las teleseries, programas musicales o programas de tertulia o debates.

5. HIV/SIDA como un problema del desarrollo

A pesar del fuerte enfoque que se le está dando hoy en día al problema del SIDA, hay un reconocimiento creciente del mismo como un problema del desarrollo. Así, existe una corriente principal y gradual dentro del sector de las agencias de programas gubernamentales tales como SIDA, DANIDA, DFID y USAID. De cualquier modo, el amplio análisis integral del desarrollo y la globalización sigue siendo prácticamente un discurso académico.

6. SIDA y globalización

Cuando argumentamos que la propagación del SIDA está ligada al proceso de globalización, debe ser visto como causa y producto de la misma (Altman, 2001: 69). La compleja relación causa-efecto entre la propagación de la epidemia y la globalización se puede desgajar en muchos componentes, de los cuales expondremos aquí sólo algunos.

6.1. Nueva economía

Aunque el SIDA le puede afectar a cualquiera, independientemente del estatus social, es una epidemia que afecta más a los grupos socialmente marginados en nuestro contemporáneo y globalizado mundo. Todos los países que tienen una elevada tasa de prevalencia son sin excepción aquellos que poseen rentas bajas. Como tal, el crecimiento y la expansión del SIDA se puede considerar como una consecuencia de las implicaciones sociales negativas que están teniendo el mercado libre y la nueva economía sobre la sociedad mundial.

Lo que ha ocurrido con el SIDA se puede comparar con lo que sucedió en Latinoamérica con el desarrollo del cólera a principios de los noventa. Generalmente se puede apreciar que los procesos de desarrollo insostenibles favorecen la aparición de epidemias. En Latinoamérica, a principios de los ochenta, se constató lo siguiente: «el aumento de la deuda nacional, la rápida urbanización del suelo, la degradación medioambiental, el difícil acceso a los servicios de salud y los reducidos presupuestos públicos para infraestructuras sanitarias». Entonces llegó el cólera en 1991, expandiéndose rápidamente por el continente con una epidemia de 1’4 millones de casos y más de 10.000 muertos en diecinueve países. Ligada a tan desafortunados ajustes estructurales y a los procesos generales de desarrollo hay una fuerte ironía en cómo los programas de ajustes estructurales del Banco Mundial en algunos países en vías de desarrollo debilitaron las estructuras sanitarias que en años consecuentes podrían haber ayudado a prevenir la expansión del VIH (Altman, 2001).

6.2. Migración

Otro aspecto de la relación SIDA/globalización se encuentra en el carácter transnacional de la epidemia. En esencia, ésta se mueve sin límites a través de las fronteras. Como virus, el VIH viaja con el ser humano en cualquier medio de transporte y a cualquier parte. Toda movilidad humana conlleva el riesgo de transportar el VIH. Como consecuencia, la reciente proliferación de los comités nacionales de alto nivel sobre SIDA sólo tendrán sentido si los programas desarrollados en ellos contemplan el grado de tendencias migratorias tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales.

Un aspecto de este carácter transnacional del SIDA se refleja en la creciente internacionalización del comercio sexual y de estupefacientes, llevando a una rápida extensión del virus como, por ejemplo, en el sudeste asiático (Altman, 2001) y Europa (Amon, 2003). Con amplias tasas de prevalencia en la población general de muchos lugares, la epidemia se extiende a través de diversos tipos de movilidad o viajes, tal es el caso de migraciones, trabajadores estacionales, etc.

En Dinamarca, por ejemplo, uno de los aspectos más significantes en la subida moderada de la prevalencia observada en estos últimos años tiene su origen en inmigrantes de algunos países de África que llegaron al país infectados con el virus.

6.3. Mecanismos de respuesta global

Hoy en día el Banco Mundial junto al Fondo Global se encuentra entre los jugadores clave en la lucha contra el SIDA. La globalización del bienestar humano refleja una fuerte expansión en la manera en la que se concibe la epidemia y en las soluciones propuestas. El primer mecanismo de respuesta global fue el Programa Global AIDS establecido por la OMS, en 1986, enfocado hacia aspectos de salud y biomédicos. En 1995 se creó UNAIDS, establecida por siete agencias de Naciones Unidas (UNICEF, UNDP, OMS, UNESCO y el Banco Mundial, entre otras). Aunque estaban condicionadas por un presupuesto muy limitado, UNAIDS ha sido un instrumento en el debate sobre SIDA y ha tenido un papel innovador en el campo de la comunicación sugiriendo un marco de trabajo que intente situar los programas de trabajo dentro de cinco contextos: políticas gubernamentales, condiciones socioeconómicas, género, cultura y espiritualidad. Esto ha derivado en un rico debate y en contribuciones adicionales consecuentes, como la de la fundación Rockefeller (1999), DFID (Skuse, 2003) y la del instituto PANOS (2001).

En el año 2001 se estableció el Fondo Global para la lucha contra el SIDA, la Malaria y la Tuberculosis, seguida de la Asamblea General Extraordinaria de Naciones Unidas en junio del mismo año. Esto contribuyó a la obtención de fondos adicionales. Finalmente, USAID está priorizando sus actuaciones hacia la lucha contra el SIDA. A pesar de que UNAIDS y el Fondo Global son organismos intergubernamentales muy significativos, la respuesta global sigue siendo un campo de minas en cuanto a los diferentes intereses nacionales, de organización, profesionales y personales, dando como resultado la falta de coordinación, la duplicación de esfuerzos, mensajes y esfuerzos contradictorios.

6.4. Globalización cultural

Más allá del énfasis del marco de trabajo conceptual de UNAIDS, que indica múltiples contextos a tener en consideración, la naturaleza del problema del SIDA y los estragos producidos por el mismo se encuentran en un nivel general estrechamente relacionado con la dimensión cultural de la globalización. Arjun Appadurai, en la formulación de su «teoría de ruptura », explora la relación entre globalización y modernidad. En este ejercicio enfatiza dos asuntos característicos de la ruptura o transformación continua que se da en la sociedad: la migración en masa y la mediación electrónica. Él ve que estos dos fenómenos están interrelacionados y que afectan al «trabajo de la imaginación » como un rasgo constitutivo de la subjetividad moderna (Appadurai, 1996). Argumenta que los medios electrónicos ofrecen nuevos recursos y nuevas disciplinas para la construcción de la imaginación de uno mismo y de la invención de mundos imaginarios. Yuxtapuesto con la migración de masas, ya sea voluntaria o forzada, el resultado es un nuevo orden de inestabilidad en las subjetividades modernas.

Este nuevo orden de inestabilidad, articulado por estas fuerzas de mediación y movilidad, es el que está estrechamente vinculado al SIDA. En primer lugar, el SIDA y la mediación electrónica junto a la movilidad física se impactan recíprocamente. Con la migración, el SIDA viaja. Con los medios electrónicos, representaciones de sexualidad, amor y relaciones personales americanas, nacionales e internacionales recorren el mundo, alcanzando incluso países de alta prevalencia en el Sur y Este de África.

El nuevo orden de inestabilidad está afectado en parte por la existencia del SIDA, una amenaza letal y existencial para cada uno de los individuos, y amenazados además en uno de los actos más íntimos, las prácticas sexuales. Tratando temas como la sexualidad, las relaciones personales y el amor, una parte sustancial de la corriente mediática consiste en representaciones divagantes de estos mismos que interaccionan con la audiencia y contribuyen a la articulación de subjetividades modernas. El trabajo de la imaginación, coloreado por la vida cotidiana y por mundos mediatizados y simbólicos, lanza una sofisticada amenaza de sentimientos mezclados, combinando las experiencias vividas con las mediadas y se convierte en un filtro en el actual proceso de globalización cultural.

En este contexto, la función de lo imaginario y en particular el papel del entretenimiento, se convierte en un factor a tener en cuenta cuando se diseñan respuestas para el problema del SIDA. De hecho es un tema que se está tratando en las estrategias más recientes: cómo explorar la popularidad de géneros internacionales como las teleseries, programas de tertulia y programas musicales, animados a educar, informar y movilizar contra el SIDA. Pueden verse estrategias innovadoras en el trabajo de la ONG «Puntos de Encuentro », en Nicaragua (Rodríguez, Forthcoming), en «Soulcity» en Sudáfrica (www.soulcity.za) y en «Femina health information Project» en Tanzania (Tufte, 2002). En cualquier caso, un aspecto crítico a analizar más a fondo es cómo estos géneros representan temas de relaciones personales, amor y sexualidad, Posiblemente, estos discursos tengan un impacto negativo en el «nuevo orden de inestabilidad» que la gente vive y experimenta. Un ejemplo de entretenimiento educativo televisado es la teleserie sudafricana «Tsha-Tsha», basada en la filosofía del «conscientizacão» de Paulo Freire (Kelly, 2002; Freire, 1972).

7. Paradigmas en la comunicación sobre SIDA

«Las estrategias en la comunicación pueden ayudar a parar la epidemia y, ciertamente, pueden ayudar a retrasar su propagación. Un paso fundamental es darse cuenta de que el SIDA no es sólo un problema biomédico o de salud. Representa problemas políticos, culturales, socioeconómicos, en los que la comunicación sobre cambios de conductas puede ser la clave para resolverlos. Lo que el mundo necesita realmente es cambiar a una integración de resultados científicos basados en la biomedicina con intervenciones basadas en comunicación, ciencia y apoyo. La conferencia que tuvo lugar en Barcelona en el año 2002 marcó la aparición de la intervención y de la política de entre las sombras de la ciencia biomédica. Solamente catorce conferencias internacionales de AIDS fueron necesarias para alcanzar esta conclusión tan obvia. Una vez se redefina la epidemia mundial de una manera más puntual, se podrá llegar a una solución» (Singhal y Rogers, 2003).

Arvind Singhal y Everett Rogers, en su libro «Combating AIDS-Communication strategies in action» han hecho un amplio análisis de estrategias en la comunicación que ya han sido utilizadas en algunos países del mundo. En su conclusión indican dos puntos importantes. El primero es que el SIDA necesita ser entendido correctamente más allá de un mero problema de salud. En el segundo se enfatiza la relevancia de las estrategias de comunicación basadas en los cambios de comportamiento a través de la misma. El primer punto hace eco a lo que se intenta explicar en este artículo, enmarcar la discusión sobre el SIDA dentro de la globalización, considerando los aspectos comunes a ésta última: económicos, políticos y culturales. Singhal y Rogers abogan por una comunicación orientada al cambio de comportamiento (BBC) y ello concuerda con el segundo asunto tratado en este informe: ¿qué aspecto de la comunicación debería seguirse en nuestra estrategia para resolver el problema en el esfuerzo para la prevención del SIDA? Dentro de las experiencias que hemos recogido hasta la fecha, dos paradigmas principales han dominado el campo de la comunicación en la lucha contra el SIDA. Como tal, la comunicación sobre SIDA puede verse como un sub-campo. Muchas publicaciones sobre la comunicación SIDA han surgido de manera más específica en el campo de la comunicación sanitaria. Muchas de estas publicaciones han utilizado el modelo originado en la difusión del paradigma. Este paradigma enfatiza el cambio de comportamiento individual. Por otro lado tenemos el paradigma de la participación. Esto tiene sus orígenes en la «teoría de la comunicación dialogante y la pedagogía liberadora» de Paulo Freire (1972) y se refiere sustancialmente a la práctica de la comunicación alternativa observada en movimientos sociales y ONG. Este paradigma de la comunicación se basa mayormente en el principio del diálogo, está orientado a la comunidad y comprende procesos de participación y un refuerzo de las prácticas comunicativas (Tufte, 2001; Waisbord, 2001; Morris, 2003). En muchos casos, te encuentras con instituciones que disponen de un soporte para tratar el problema orientado hacia uno de estos paradigmas. Por ejemplo, «The Centre for Communicatio Programs» en la Universidad John Hopkins está orientado primordialmente hacia el BBC, mientras que el Instituto Panos está orientado hacia el paradigma de participación.

Comunicación para el cambio social: En la mesa redonda de comunicación para el desarrollo que tuvo lugar en Managua en noviembre del 2001, agencias claves de las Naciones Unidas, ONG y académicos se reunieron para debatir acerca de la comunicación sobre el SIDA. En este encuentro, Panos poseía un documento con las estructuras de sus discursos que comprendían tres acercamientos fundamentales a la comunicación sobre el SIDA: comunicación en el cambio de conductas, comunicación para el apoyo y comunicación para el cambio social.

Este debate internacional ha centrado en los años más recientes discusiones alrededor de estos tres diferentes acercamientos a la comunicación sobre el SIDA. En primer lugar, la comunicación en el cambio de conductas ha sido el acercamiento principal, enfocado al cambio de conducta individual y frecuentemente basado en un entendimiento del problema desde el punto de vista de la falta de información. Estas iniciativas, basadas en teorías de difusión, son a menudo campañas de los medios de comunicación a gran escala que albergan la esperanza de que con una mayor información a los ciudadanos, éstos cambien su comportamiento. Experiencias en muchos países muestran que la gente, aun teniendo una información más detallada en los hechos concernientes al SIDA, no realizan este cambio en su conducta. Así, el debate se está dirigiendo hacia los otros dos acercamientos: comunicación para el apoyo y comunicación para el cambio social. El primero de éstos trata de los objetivos específicos para apoyar los problemas que surgen del SIDA, por ejemplo, los derechos de PLWHAs o los de los niños huérfanos y sometidos a abusos. La comunicación para el cambio social es el término utilizado en el reconocimiento de las causas principales del SIDA: pobreza, desigualdad de género, desempleo, etc. Siguiendo este principio, la comunicación sobre el SIDA debe especificar los determinantes estructurales que llevan a estas situaciones, y se arraiga a menudo en procesos participantes donde el centro principal de preocupación son los derechos humanos y asuntos de la autoridad. Lo que la mesa redonda de Managua demostró es que existe un elevado número de temas sin resolver. Primero, había un claro consenso discursivo acerca de la terminología, todos hablaban de la necesidad de acercamientos participativos, pero si se profundiza un poco nos encontramos con una fuerte carencia respecto a la claridad conceptual evidente: cómo definir la participación, el cambio social, la movilización y otros conceptos clave. En segundo lugar, no había objetivos uniformes inmediatos a la hora de hablar de cómo combatir el SIDA con la comunicación. Obviamente, la reducción del SIDA era el objetivo principal a largo plazo, pero entonces ¿requería esto cambios sociales más profundos, cambios en las conductas individuales, cambios políticos u otros tipos de cambio (cultural, legal, económico)? Finalmente, diversas metodologías fueron aplicadas en las estrategias de comunicación presentadas, reflejando la diversidad de acercamientos a la comunicación y prevención del SIDA. Por último, la creciente bibliografía que explora el papel de la comunicación en el proceso de globalización cultural es también un bloque de conocimiento aún desconectado de la identificación del problema en la lucha contra el SIDA. Se debería promocionar una relación más directa entre la teoría y la práctica. Observar la experiencia de años pasados en el análisis de recepción cualitativa por parte de la audiencia en el campo de la comunicación para el desarrollo puede ayudar a cambiar el enfoque de los practicantes de la comunicación desde las estrechas relaciones entre los textos y las audiencias hacia un amplio análisis interdisciplinario de la relación dinámica entre la comunicación en las prácticas sociales y culturales en la vida cotidiana.

8. Conclusión

Muchos expertos y organizaciones han discutido la contextualización de la comunicación sobre el SIDA con la finalidad de mejorar el impacto de las intervenciones (UNAIDS 1999, PANOS 2001, Fox 2003). Asimismo, muchas organizaciones y expertos han hecho un llamamiento a la necesidad de mejores investigaciones formativas (Soulcity, 2002; Bouman, 1999; Panos, 2001). De todos modos, este artículo ha apuntado hacia un objetivo más profundo en la comunicación sobre el SIDA: explorar las consecuencias de la globalización sobre subjetividades modernas y analizar cómo afecta en la seguridad ontológica de las audiencias a estudiar. Consecuentemente, el reto es también redefinir el paradigma de la comunicación sobre el cual se han de basar desarrollos estratégicos concretos.

Este informe es una llamada a la investigación a niveles más básicos, debemos movernos más allá de la necesidad de la investigación aplicada, aunque esta también sea urgentemente necesaria. Una investigación básica que explore las cuestiones aquí expuestas también es necesaria. Parafraseando lo que el director ejecutivo de Panos indicó en una conferencia hace algunos años, el SIDA demanda tanto respuestas urgentes como intervenciones a largo plazo. Traducido a las necesidades de la investigación, esto podría figurar como un llamamiento a una mejora en las investigaciones aplicadas, concretamente en el trabajo estratégico, como también a un llamamiento a la investigación básica que explora las aplicaciones subyacentes del trabajo de identificación, globalización y propagación del SIDA.

El académico latino-americano de comunicación y cultura, Jesús Martín Barberota, ha reflejado la articulación de las identidades modernas y en un artículo del año 2002 destacó un punto relevante para el caso tratado en este informe: que las historias acertadas sobre el SIDA solamente son posibles si llega a la identidad y a la cultura de las audiencias. «Las identidades modernas, en contra de aquellas atribuidas a las estructuras preexistentes de nobleza o clase trabajadora, se construyen sobre el reconocimiento de otras (…). Para que la pluralidad cultural del mundo sea considerada políticamente, es indispensable enumerar esta diversidad de identidades. Esta relación entre enumeración o narración e identidad es constitutiva: no existe identidad cultural que no pueda ser descrita». Así, la actual inestabilidad de las subjetividades modernas y las causas más profundas de esta inestabilidad, deben ser captadas y descritas, ésta es la condición contemporánea del trabajo de identidad de la cual parte el comportamiento humano. Como tal es uno de los retos más importantes, si no el más importante, en la prevención del SIDA.

Referencias

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