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Revista Comunicar 27: Modas y tendencias actuales de la comunicación (Vol. 14 - 2006)

Una visión actual de las comunidades de «e-learning»

A current view of the elearning communities

https://doi.org/10.3916/C27-2006-22

Francisco-Andrés García-Martínez

Abstract

Con este trabajo se pretende aportar una visión sobre las distintas comunidades de aprendizaje interrelacionadas gracias a las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación. Desde esta visión, una persona puede participar en diferentes comunidades de «e,leamingio al mismo tiempo y contribuir a construir y reconstruir el conocimiento compartido en la sociedad de la información.

This paper tries to show up the different learning communities, interrelated thanks to the possibilities that the communication and media technologies offer. From this point of view, people can take part in different e-learning communities at the same time and help to build, rebuild and share knowledge in the media society.

Keywords

Tecnologías de la información, comunidades de aprendizaje, aprendizaje compartido, e-learning, educación abierta a distancia

Media technologies, learning communities, shared learning, distance learning

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El concepto comunidad hace referencia a la cualidad de común, esto es, bienes o puntos que no siendo privativamente de ninguno, pertenecen o se extienden a varios; aunque también se podría hablar de lo corriente, lo recibido y lo admitido por todos o por la mayoría de las personas. El término comunidad se ha empleado para designar al conjunto de las personas de un pueblo, región o nación, aunque el concepto comunidad, hoy día, no tiene sentido enmarcarlo sólo dentro de las fronteras nacionales; sino que debe de ir más allá, ya que vivimos en un mundo globalizado en el que los procesos comunicativos y de intercambio sobrepasan los límites geográficos, políticos, temporales, etc., tradicionales. Por lo tanto, se puede hablar de comunidad para designar al conjunto de personas que están vinculadas por características o intereses comunes. De este modo, empleamos el término comunidad para referirnos a un sector de la población que practica la religión (comunidad religiosa), que habla una lengua determinada (comunidad lingüística), que usa las herramientas de Internet (comunidad de internautas), que está vinculada a procesos educativos (comunidad educativa), etc.

En este trabajo no nos vamos a referir a una comunidad en concreto, sino que vamos a tratar de adoptar una visión amplia en la que las distintas comunidades se encuentran interrelacionadas, entrecruzándose unas y otras, de modo que una persona puede pertenecer a diferentes comunidades al mismo tiempo.

Desde el punto de vista educativo, nos debe de preocupar la persona como elemento valioso en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y sobre todo su promoción integral, asegurando a la vez su salud física, psíquica y social. Hemos de recordar que además de vivir en un mundo globalizado, nos encontramos en un mundo caracterizado por grandes dualidades contrapuestas, representadas por hechos tan notables como que el 20% de la población disfrute del 80% de los recursos del planeta y que el 80% de la población sólo tenga acceso al 20% de los recursos. Del mismo modo, nos encontramos con personas que tienen acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y a las fuentes formativas e informativas y las que no, dividiéndose la población en inforricos e infopobres (Mayor, 2000).

Indudablemente, esta situación nos ha conducido a una división de la población en dos sectores claramente diferenciados y separados por la denominada «fractura digital», llevando a encuadrar a una parte importante de la población dentro de las bolsas de exclusión social. Es cierto que la exclusión social no es producto de una causa, ya que está condicionada por varias causas a la vez, fuertemente interrelacionadas y que obedecen a procesos de largo alcance histórico, por un lado, mientras otras tienen un origen próximo en el tiempo, como las que se derivan del fuerte desarrollo tecnológico y la gran evolución tecnológica actual. En el mundo de la empresa, los empresarios están cada día más mentalizados de que su futuro pasa por el empleo de las TIC y de Internet como vehículo para modernizar su organización reduciendo costes de producción, a la vez que aprovechan su potencial para dar a conocer sus productos, venderlos y hacer publicidad de su empresa, dándole una imagen de modernidad. También en el mundo de la empresa se habla de brecha entre las empresas «conectadas» y las que no lo estén, colocando a aquéllas que no están conectadas a Internet en una situación de clara desventaja frente a las que si lo están. Pero de todas formas hemos de pensar que la brecha digital no es ni más ni menos que un reflejo de lo que está ocurriendo en las sociedades modernas, en las que las fracturas sociales, junto con las situaciones de exclusión social y pérdida de la oportunidad de disfrutar de todos los derechos de la ciudadanía, suponen un reto para las instituciones y las organizaciones político-sociales y educativas.

La situación actual está caracterizada por la globalización económica y la migración de capitales y empresas de un país a otro, escapando su control a las instituciones nacionales y supranacionales como es el caso de la Unión Europea; idea en la que se apoya la visión del Fórum de Barcelona 2004, al indicar que «las comunidades de aprendizaje se asociarán con comunidades situadas en otros países y formarán redes que facilitarán la difusión en todo el mundo de los resultados alcanzados. Las tecnologías de Internet serán fundamentales».

La globalización se traduce en cambios acelerados en la realidad sociolaboral y económica de importantes sectores de la población, lo que obliga a una constante actualización científico-profesional de los ciudadanos. Por esta razón, desde los distintos sectores comprometidos con la educación permanente y la educación de personas adultas, hemos de hacer frente a nuevos requerimientos y a las nuevas necesidades formativas e informativas, de quienes ya no están dentro del sistema educativo formal, en un proceso que abarca toda la vida.

Los nuevos retos económicos y sociales exigen nuevas soluciones educativas y de aprendizaje de las comunidades que poseen un interés claro, como puede ser su promoción laboral, la actualización científica de conocimientos, la producción-reproducción de bienes culturales, etc. En este sentido, las comunidades de aprendizaje no son una novedad, ya que vienen siendo empleadas desde que Pablo Freire las pone en marcha para hacer posible la educación de personas adultas liberadora y emancipadora, capaz de proporcionar una oportunidad de desarrollo a colectivos en situación de exclusión social.

Pero si antes hablábamos de la globalización como característica del mundo actual, debemos hacer referencia, igualmente como característica, al fuerte desarrollo tecnológico y a la implantación de las nuevas tecnologías. Por esta razón, se viene hablando de sociedad de la información y la comunicación (SIC) para referirnos a las sociedades desarrolladas actuales; aunque no es menos cierto que también se las suele denominar con el calificativo de «sociedad del conocimiento ». Tanto en la SIC como en la del conocimiento fluyen de un lado para otro grandes cantidades de información (textual, hipertextual, icónica, sonora, objetiva, subjetiva, estética...) y en formatos diferentes, constituyendo un entramado caracterizado por la complejidad y la redundancia.

La complejidad informativa puede definirse como «el conjunto de las limitaciones inherentes a la comprensión de un mensaje». De este modo, un sitio web, mientras más información contenga, es más complejo, pero si sus componentes son dependientes unos de otros, existirá una relación, un orden que nos ayudará o nos dificultará la comprensión de sus contenidos.

Para el ser humano, la complejidad informativa está ligada a dos tipos de limitaciones en la decodificación de mensajes difundidos con ayuda de las TIC. Por un lado, debemos hablar de una limitación objetiva y, por otro, de una limitación subjetiva. La primera tiene que ver con las posibles limitaciones orgánicas individuales para percibir estímulos medibles, sobre todo cuando el mensaje aparece como un conjunto de elementos interrelacionados. La segunda se refiere a la experiencia y cultura de un receptor a la hora de identificar los elementos informativos necesarios para poder llevar a cabo la decodificación de un mensaje.

Siguiendo con nuestro discurso, en la sociedad del conocimiento nos vamos a encontrar con diferentes tipos de información, así la podremos clasificar en:

• Información cuantitativa referida a cantidades y magnitudes. Como ejemplo en Internet se habla del número de visitas de una página, del peso de los elementos del sitio web, tiempo de espera, etc.

• Información cualitativa, la cual contiene contenidos no medibles y que no se pueden expresar de forma numérica –más cerca, más lejos; más frío o más calor; más alto o más bajo– y que están relacionados con el mundo de las sensaciones, las valoraciones personales y los juicios de valor, etc.

• Información del estado o condición de un sistema, como puesta en marcha, detención, selección, etc.

• Información de alerta para los usuarios, mostrando contenidos que están relacionados con lo acertado o no de los procedimientos, advirtiendo en ocasiones de las precauciones que se han de tener a la hora de llevar a cabo una determinada acción. Por ejemplo, cuando bajamos de Internet un programa o un archivo comprimido, se nos pone en la pista de con qué programa puede ser descomprimido o leído su contenido, para que, en caso de no tenerlo instalado en nuestro ordenador, procedamos a instalarlo.

• Información identificativa, la cual nos ha de ayudar a situar una acción (por ejemplo, «pinche» aquí) o identificar el área donde desarrollar la acción y su disposición en un lugar, mediante el empleo de un sistema de códigos compuesto por símbolos de identificación (iconos).

• Información contextual, representativa del espacio específico (contexto) y el nivel en que se sitúan los contenidos. Un ejemplo de este tipo de información lo constituyen aquellas informaciones que mediante colores, tipos de letra y flechas, etc. nos ayudan a situarnos en un espacio web, comúnmente conocido como mapa de un sitio web.

Todos estos tipos de información pueden contribuir a la conformación de la idea de complejidad en el intercambio permanente de mensajes entre personas, organizaciones, instituciones, corporaciones, entidades, etc. que se distribuyen en la sociedad en Red.

Hemos de educar y formar a la población adulta con ayuda de las TIC y en las TIC, para su actualización científico-tecnológica, promoción personal, actualización de conocimientos, etc. Ésta es una sociedad de un colectivo amplio de personas de nuestra sociedad actual, desde estas líneas proponemos como solución pedagógica el modelo de comunidades de «elearning » (en adelante CEL) o de aprendizaje en Red. En palabras de Coll (2004), las comunidades de aprendizaje se han ido configurando como alternativa a la educación formal y a las instituciones de los sistemas educativos para la formación de los niños, los jóvenes y los ciudadanos y ciudadanas en general.

1. Comunidades de «e-learning» e Internet

Internet, así como las herramientas que usualmente se emplean para favorecer el desarrollo de procesos interactivos en la Red, nos permiten construir entornos de enseñanza-aprendizaje ambiciosos, que van más allá del aula presencial tradicional y de las aulas virtuales actuales; ya que nos brindan la posibilidad de que participen en los procesos didácticos agentes distintos al profesor y a los alumnos adscritos a un grupo, y a la vez, el contar con la colaboración de otros profesores y otros alumnos de la misma institución educativa o de otras, con las aportaciones de expertos, etc. El cambio y la transformación de un grupo/clase en una comunidad de aprendizaje en Red requiere cambios de mentalidad tanto del alumnado, como del profesorado, de los agentes educativos de la comunidad, etc.; modificaciones de las prácticas de profesores y de las experiencias educativas de los alumnos y alumnas, la adopción de otro tipo de materiales curriculares complementarios de los empleados tradicionalmente, adecuándose éstos al momento educativo.

El rol de profesores y alumnos cambia sensiblemente en las comunidades de «e-learning» con respecto a las prácticas educativas de la enseñanza presencial, en las que las TIC se contemplan como un apoyo puntual al proceso de enseñanza y al de aprendizaje. En las comunidades de aprendizaje en Red, el sistema y los criterios de evaluación han de ser revisados y consensuados previamente con la participación de todos los agentes educativos implicados, de acuerdo con los objetivos didácticos propuestos, los procedimientos desarrollados, la consolidación de valores, la modificación positiva de hábitos, la adquisición significativa de conceptos, el desarrollo de habilidades, capacidades y destrezas, etc. En general, en la mitología y la cultura de la comunidad de «e-learning», como organización educativa, pasan a ser un referente de la propia comunidad y de otras que ha de informar del proceso de toma de decisiones, encaminadas a la mejora de la calidad de los procesos educativos y a la liberación de la persona y la transformación de la comunidad educativa, como finalidad.

Metodológicamente, hemos de redefinir el qué, el cómo y el cuándo, en la toma de decisiones que tienen que ver con el papel y las expectativas de los profesores como transmisores de conocimientos y del alumnado como receptor de información. El principio metodológico que debe guiar la vida de la comunidad de aprendizaje en red es la actividad, en la que los agentes educativos (profesores, alumnos, padres, etc.) aprenden conjuntamente a partir de procesos dialógicos, en los que el análisis, la crítica y la reflexión pueden llevar a la reelaboración y la significatividad del conocimiento.

La evaluación ha de entenderse como aquel proceso de recogida de información en virtud del cual tomar decisiones, por lo tanto se ha de pasar de una evaluación sumativa a una formativa, en la que las calificaciones numéricas suministran poca información ya que no se trata de comparar a cada alumno y cada alumna con el resto de sus compañeros, y sí de reflejar la evolución de su proceso de aprendizaje con respecto al punto de partida de cada alumno y de cada alumna y el punto de llegada en función de sus capacidades, habilidades, destrezas, conocimientos previos, etc.

En las comunidades de aprendizaje en red, el aula virtual y el aula de informática pasan a ser un recurso curricular más y una herramienta facilitadora del desarrollo de las experiencias de enseñanza y de aprendizaje, así como de los procesos interactivos.

Podría concebirse el modelo de comunidad de aprendizaje en Red o de «e-learning» como aquel conjunto de comunidades de aprendizaje interconectadas entre sí en función de intereses y afinidades pedagógicas y de contenidos, y unidas al mundo a través de la Internet. Esta conceptualización de la comunidad de aprendizaje en red conlleva el que no partamos de modelos rígidos y monolíticos, sino de todo lo contrario, de un modelo flexible que va tomando forma organizativa en función de las necesidades educativas de la propia comunidad. Por esta razón, la red de comunidades interconectadas podrá configurarse de formas distintas dependiendo de variables como la motivación, el interés, las expectativas, las necesidades de cambio sentidas, las aspiraciones individuales y grupales (sociales), etc.

2. Antecedentes de las comunidades de aprendizaje en la Red

Se puede definir la comunidad de aprendizaje como aquélla que persigue su transformación social y cultural, así como de su entorno. En la sociedad de la información se debe perseguir un aprendizaje dialógico, mediante la participación de todos los miembros de la comunidad y para el que se dispongan de todos los espacios posibles además del aula. Puede que la idea de comunidad de aprendizaje sea una utopía, pero ésta, para Martínez (2004), encuentra sus antecedentes en:

• Las aportaciones de Pablo Freire y la pedagogía liberadora. Desde esta perspectiva la educación de las personas adultas es concebida como una gran oportunidad para el desarrollo personal y social y la emancipación de las personas y de los colectivos que constituyen, sobre todo cuando se encuentran en situaciones de exclusión social y de precariedad.

• Los programas de desarrollo escolar que pretenden ofrecer un plan para que las escuelas con fracaso escolar, problemas familiares, baja motivación docente... puedan llevar a cabo acciones dirigidas a la transformación de las relaciones interpersonales, implicando a las familias y los agentes comunitarios.

• Las escuelas aceleradas de Henry Levin para la atención al alumnado con fracaso escolar en zonas deprimidas socioeconómicamente. En las escuelas aceleradas se trataba de diagnosticar sus problemas, a la vez que el de las familias y del profesorado para proponer proyectos de aprendizaje acelerado; procediendo con los alumnos con problemas de aprendizaje igual que con el resto de los alumnos, basados en el empleo de medios, recursos y estrategias metodológicas suficientes para estimular y motivar. En las escuelas aceleradas se trata de estimular a los niños con fracaso escolar para que se desarrollen al máximo, de acuerdo con sus posibilidades y capacidades, en un contexto más rico en medios y en recursos curriculares.

• Los programas de éxito para todos y todas, impulsados por Robert Slavin, destinados a mejorar el rendimiento escolar y la autoestima en el alumnado con dificultades de aprendizaje, procedentes de contextos económicamente deprimidos y de bolsas de exclusión social. Frente a una esperanza baja de éxito de estos alumnos, los programas de éxito para todos parten de las grandes esperanzas y altas expectativas de los alumnos y las alumnas surgidas de propuestas en las que obtienen buenos resultados académicos. Para ello, el alumnado se divide en grupos al realizar las tareas escolares con un seguimiento muy preciso.

Estas experiencias, llevadas a cabo en Latinoamérica y el mundo anglosajón, responden a una intención clara de remover una situación de exclusión social, liberando a la persona de las ataduras que le impiden su desarrollo personal, como miembros de una comunidad y el desarrollo de su comunidad de procedencia. Mientras Pablo Freire persigue el desarrollo individual y social, las otras propuestas tratan de mejorar los aprendizajes académicos y la realidad de la institución escolar, convirtiéndose ésta en el área de referencia y donde se centran las acciones educativas, a veces con la colaboración de las familias, con el empleo de medios más ricos y con más recursos, y con la generación de grandes expectativas individuales de superación de las tareas académicas. Lo cierto es que en las comunidades de aprendizaje en red debe darse una integración de los rasgos anteriores, de modo que se contemple a cada alumno y cada alumna como el centro de la actividad educativa, tratando de desarrollar a fondo sus capacidades de desarrollo personal y en consecuencia de su propia comunidad. Esto implica que los miembros de la comunidad posean un alto grado de compromiso social, compartiendo valores como la solidaridad, la cooperación, la colaboración, el respeto a los demás, la crítica constructiva, etc.; y entiendan que el desarrollo colectivo depende del esfuerzo personal y colectivo. Un ejemplo de comunidad de aprendizaje en Red, o de «e-learning», lo podemos encontrar en el caso de todas las personas implicadas en el desarrollo de sistemas operativos de libre distribución y de aplicaciones y programas gratuitos, mejorando su calidad; a partir de la colaboración para el desarrollo y creación de nuevas aplicaciones o de la mejora de las existentes. Para ello, la investigación y el estudio es tan fundamental como el poner los hallazgos y descubrimientos a disposición de los demás, optando por el código abierto como medio para lograr los objetivos de producir nuevos contenidos informáticos y telemáticos, traducirlos a los diferentes idiomas y albergar distintos proyectos.

3. Puesta en marcha de la teleenseñanza y autoaprendizaje en las comunidades de «e-learning»

La puesta en marcha y desarrollo de los procesos de teleenseñanza y autoaprendizaje en cualquier comunidad de aprendizaje en red, así como lo estuvo en el programa «Fodie», se puede basar en los principios de flexibilidad organizativa y curricular, de individualización, de cooperación y de interacción; de modo que el diseño del programa de intervención on-line parta de la realidad contextual de los participantes, según Lacruz, Montesinos y Monforte (2000: 203), y de sus necesidades formativas, pasando el logro de esta meta por:

• Detectar cuáles son las necesidades formativas de los participantes mediante consultas realizadas con ayuda de cuestionarios electrónicos.

• Definir los objetivos formativos, los tópicos curriculares y las fuentes científicas de consulta que han de orientar el proceso de elaboración y trabajo de las unidades didácticas del programa de formación on-line.

• Confeccionar los textos, los gráficos, los cuestionarios de recogida de datos y de evaluación, así como los recursos de aprendizaje propios de cada unidad didáctica y su conversión a formato hipertextual mediante el uso del código «Html» y «Java».

• Diseñar los mecanismos de construcción de conocimiento intercolaborativo y de investigación-acción virtual.

• Organizar temporalmente el programa «Fodie» y

las funciones de apoyo tutorial telemático.

La elaboración, edición electrónica, distribución mediante la red Internet, aplicación y evaluación del material didáctico piloto del programa de intervención ha de conllevar la evaluación de la calidad científica y didáctica de las unidades didácticas empleadas como material curricular, mediante juicio de expertos, la evaluación de la eficacia comunicacional y formativa de los recursos que componen cada unidad didáctica (texto, gráficos, imágenes hipertextuales, visuales, audiovisuales, relacionados con el software y con el hardware) del programa «Fodie» realizada por los alumnos; y la evaluación de la funcionalidad del software usado como vehículo de visualización y transporte de información, realizada por el autor.

Por propia coherencia, esta propuesta formativa está abierta a toda la comunidad de aprendizaje en red, pero ha de definir su área de influencia de la lengua empleada como base de la comunicación, o de los requisitos que han de poseer quienes quieran participar en la comunidad de aprendizaje virtual en cuanto al dominio lingüístico suficiente que les permita trabajar con materiales y contenidos difundidos a través de documentos y páginas web a través de Internet.

Referencias

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