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Revista Comunicar 27: Modas y tendencias actuales de la comunicación (Vol. 14 - 2006)

Programa «Cine y Salud»

«Cinema and Health» Programme: A ipublic nitiative to promote adolescents' health

https://doi.org/10.3916/C27-2006-28

Javier Gallego-Diéguez

Carlos Gurpegui-Vidal

Abstract

El Programa «Cine y Salud,, es una herramienta para mejorar la calidad de la educación para la salud que realiza el profesorado de la educación secundaria obligatoria (ESO). El cine permite profundizar en el área emocional y de desarrollo de habilidades personales, y ayuda además a reflejar situaciones de la vida cotidiana de los jóvenes para facilitar su reflexión sobre las mismas. Cada curso, Cine y Salud llega actualmente a más de 20.000 adolescentes aragoneses.

«Cinema and Health» Programme has been created as a tool to improve the quality of health education on teenagers and it is developed by ESO teachers. Films go deeply into emotions, feelings and personal abilities and they also show everyday life situations to make easier for young people to reflect on them. Every year, the Programme «Cinema and Healthx involves more than 20.000 students from Aragon.

Keywords

Educación para la salud, adolescencia, habilidades para la vida, emociones, cine

Health education, adolescence, life abilities, emotions, cinema, screens

Archivo PDF español

Tras superar los trámites administrativos pertinentes, el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC) comienza su periplo dirigido por V. López García. Sin sede propia hasta 1957, el centro comienza su andadura en los mismos locales de la Escuela de Ingenieros Industriales. Unos años más tarde, las huelgas, expulsiones, conflictos y el recambio en la dirección de López García por el falangista Cano Lechuga deja a la escuela desamparada administrativamente e inmersa en un caos organizativo. Durante meses, alumnos y profesores se reúnen de manera casi peripatética y ambulante en platós profesionales, precarios rodajes de amigos y locales provisionales. Tras la dimisión de algunos fundadores como Serrano de Osma, muchos de los nuevos alumnos (B. Martín Patino, M. Camus, M. Picazo, J.L. Borau, J. Diamante, J. Jordá y L. Enciso, entre otros) logran con sus protestas que se nombre director a J.L. Sáenz de Heredia, quien pese a sus amistosas vinculaciones con el régimen y con el propio dictador es muy respetado por la profesión. Este período consolidará la escuela, gracias al carácter bonachón y dinámico del nuevo subdirector: Florentino Soria, quien logra un nuevo local en la calle Montesquinza, reorganiza los estudios y recupera a Serrano de Osma en 1962. Gracias a sus múltiples contactos, Sáenz de Heredia impulsa la proyección pública de las prácticas dirigidas por los alumnos para que éstos puedan darse a conocer frente a la industria, lo que propicia la participación del Instituto en las Primeras Jornadas Internacionales de Escuelas de Cinematografía, celebradas durante el festival de San Sebastián de 1960. José María García Escudero, director general de cinematografía, reestructura el Instituto en 1962. Así pasa a llamarse entonces Escuela Oficial de Cinematografía, un nuevo centro que se encuadra en la enseñanza superior, como otros centros de enseñanzas artísticas que dependen del Ministerio de Información y Turismo y no de Educación y Ciencia. El nuevo plan de estudios, mucho más ambicioso y que incluye la especialidad de Guión, se pone en marcha con voluntarismo pero con escasos recursos económicos. Por ello, los rodajes en 16 y 35 milímetros son precarios, pero se generalizan para todos los alumnos. La sustitución de José Luis Sáenz de Heredia como director por el falangista L. Ponce de León se produce en el mejor momento de la escuela, cuando los alumnos ruedan películas muy personales y críticas con el régimen. Pero esta etapa es muy breve pues en 1964 Ponce de León es sustituido por C. Fernández Cuenca, que había sido antes director de la Filmoteca Española y también profesor del instituto. Los conflictos y las contradicciones son grandes, pues el centro educativo se ha convertido en un aislado refugio de opositores políticos. De nuevo basta una relación de nombres de estudiantes para comprender la importancia de este grupo de creadores subvencionados y alimentados por el propio régimen del que se han declarado enemigos: Víctor Erice, Pedro Olea, Santiago San Miguel, C. Guerín y, ya más adelante, P. Costa, A. Drove, el chileno P. Guzmán, M. Gutiérrez Aragón o J. Molina.

El traslado en 1967 a un edificio en la Carretera de la Dehesa de la Villa marcará el inicio de su muerte. El nuevo director general de cinematografía, C. Robles Piquer, desarrollará una política contraria a cualquier movimiento de libertad creativa en la escuela, que pasa a ser dirigida por A. Cuevas Puente, directivo del Sindicato Nacional del Espectáculo. Pero al mismo tiempo continúan matriculándose estudiantes que propondrán un cine combativo y nada conformista como J.L. García Sánchez, P. Miró, I. Zulueta, F. Betríu o I. Uribe, entre otros. La sustitución de Antonio Cuevas por el operador Juan Julio Baena supondrá el definitivo mazazo final para la Escuela, que todavía vive dos conflictivos cursos (1968-69 y 1969- 70) de revueltas, huelgas, tensiones, censuras de prácticas, vigilancia policial, traiciones y crispaciones múltiples. La bonanza económica y cierta sensibilidad política hacia la mejora de la educación superior en España permite a la Escuela disponer de mejores equipos y de más medios que nunca. Sin embargo, esta situación es una especie de canto del cisne. Pese a que los alumnos logran rodar prácticas más profesionales, incluso en ocasiones encargadas por la propia industria, la sentencia de muerte del centro está ya dictada. Considerado como uno de los múltiples nidos de rojos que proliferan entre la joven intelectualidad española, los políticos han decidido cerrar la Escuela de Cine de manera definitiva. Y se hace con todos los argumentos legales necesarios para que no parezca un ataque en su contra. Como veremos con más detalle unos párrafos más abajo, la reformas educativas de 1971 incorporan los estudios profesionales impartidos en la Escuela de Cinematografía (como los de Periodismo y Publicidad) a la Facultad de Ciencias de la Información, centro de nueva creación en la Universidad Complutense de Madrid. Año a año, los alumnos van disminuyendo y el centro agonizando hasta su cierre definitivo en 1976.

2. Las Universidades pioneras:la cátedra de Valladolid.

Mientras tanto, y al mismo tiempo que la Escuela de Cinematografía imparte su enseñanzas más profesionales, son varias las universidades que se vuelcan en los estudios teóricos e históricos sobre el cine, siguiendo el ejemplo de otros países cercanos. El cine comienza a ser materia de estudio e investigación universitaria, sobre todo desde las disciplinas como la psicología, la semiótica o la filmología. Algunos sistemas universitarios occidentales, como el italiano, o del otro lado del llamado «telón de acero», como el soviético, se plantean incorporar en los planes de estudio de diferentes licenciaturas asignaturas vinculadas a la teoría, la historia, la crítica o la técnica cinematográficas. El régimen franquista crea en nuestro país, en febrero de 1962, la cátedra de Historia y Estética de la Cinematografía, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, sólo tres años después de que se funde la primera cátedra europea específicamente cinematográfica: la de Historia y Teoría del Cine, en el Instituto de Historia del Arte de la Universidad de Pisa, bajo el auspicio y el apoyo económico del Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. Respetando la exclusividad de la Escuela de Cinematografía en lo que respecta a los estudios de capacitación profesional, la Cátedra universitaria de Valladolid pretende según su propio reglamento de funcionamiento: «fomentar el estudio y el conocimiento cinematográfico, esencialmente en sus aspectos de exaltación de los valores religiosos y humanos; organizar cursos de enseñanza y de cultura cinematográficas para los alumnos universitarios y de los demás centros docentes; difundir el conocimiento de las producciones cinematográficas de carácter religioso y de exaltación de los valores humanos; cooperar en la organización y desarrollo de las Semanas Internacionales de Cine Religioso y de Valores Humanos y en las Conversaciones Internacionales de Cine; así como cualquier otra actividad que tienda a divulgar el conocimiento de la cinematografía (...), singularmente en sus aspectos históricos y como arte de expresión». L. Suárez, catedrático de Historia Medieval, es el primer director de la Cátedra, aunque la inspiración y el apoyo económico vienen de la mano del Delegado de Información y Turismo y fundador de la entonces Semana Internacional de Cine Religioso y Valores Humanos (hoy Semana Internacional de Cine de Valladolid) Antolín de Santiago. Pero no será hasta la llegada del siguiente director, el padre jesuita C.M. Staehlin Saavedra, cuando la cátedra se consolide y reorganice, adquiriendo un gran prestigio que le ha permitido sobrevivir cuatro décadas, pues continúa funcionando en la actualidad y en ella se imparte un máster universitario de tres cursos de duración que se desarrolla durante el mes de agosto, pero cuya continuidad se encuentra en entredicho por los cambios de planes de estudio que la universidad española acomete a partir de 2007 para converger con los planes europeos. El padre Staehlin, estudiante de Ciencias Físicas y licenciado en Teología, Filosofía y Educación por diversas universidades europeas, es un políglota y erudito que se interesa por el cine desde su época de estudiante, interés que materializa en sus primeros escritos y en su tesis doctoral. Su labor docente en el ámbito del cine es encomiable, no sólo por el impulso que da a la Cátedra de Valladolid, sino también por ser pionero en la docencia de la Historia de la Cinematografía en la Universidad Complutense, donde imparte clases –a partir de 1969– en la Facultad de Filosofía y Letras. Junto con Cándido Fernández, primer secretario de la Cátedra de Valladolid, Staehlin dirige esta institución educativa hasta 1981, cuando es sustituido en la dirección por el catedrático de Historia del Arte Francisco Javier de la Plaza, quien actualmente sigue desempeñando las funciones de director con la colaboración de la profesora C. Sáez, que a mediados de los años noventa asumió la Secretaría tras el fallecimiento de C. Fernández.

Ya más adaptada a los cambios acontecidos en la universidad democrática y olvidados los obsoletos aspectos de exaltación de los valores religiosos, los responsables de la Cátedra modernizan sus estructuras y actualizan sus contenidos científicos, abriendo las puertas a todo tipo de tendencias metodológicas y conceptuales en el ámbito de la historiografía y teoría cinematográficas. Además de su tarea básica que consiste en organizar el Curso de Cinematografía, que se celebra de manera ininterrumpida desde 1964, la Cátedra intenta mantener una modesta actividad editorial a través de la revista «Cuadernos Cinematográficos». Editada por la Universidad de Valladolid y coordinada desde la Cátedra, desde 1968, fecha en la que aparece su primer número, la historia de esta publicación es irregular y su periodicidad es discontinua, pues hasta el momento han salido sólo once números. A partir de 2001, el ya bien experimentado Curso de Cinematografía –de tres años de duración, cursados en tres veranos– se convierte en un Máster en Historia y Estética de la Cinematografía de doscientas horas lectivas teórico-prácticas en el que imparten su docencia profesores universitarios de distinta procedencia, críticos cinematográficos, cineastas y profesionales del cine, responsables de instituciones socio-culturales (programadores de Filmoteca, directores de Festival, etc.) y periodistas culturales.

3. Nuevos tiempos y nuevas universidades

Contemporáneamente a las actividades docentes ya analizadas de la Cátedra de Valladolid y al mismo tiempo que se produce la primera explosión de estos centros privados, otras universidades públicas españolas comienzan también a impartir materias relacionadas con la historia del cine, desde sus Departamentos de Historia Contemporánea e Historia del Arte. A comienzos de los años setenta, las universidades de Murcia o Santiago de Compostela, y posteriormente la Universidad Central de Barcelona. De esta forma, durante más de una década, la docencia teórica sobre cine –ofrecida por estos centros universitarios– convive con la formación teórico-práctica que se brinda desde la Escuela Oficial de Cine (EOC) y con la instrucción eminentemente práctica, y más vinculada a la realización televisiva, que se imparte en la Escuela Oficial de Radio y Televisión (EORTV), creada en 1967 y convertida más tarde en el Instituto Oficial de Radio y Televisión (IORTV), dependiente del Ente Público RTVE y en otras instituciones que desde los estudios de Formación Profesional imparten módulos de imagen y sonido como la Escola de Mitjans Audiovisuals de Barcelona, fundada en 1970; el Centro de Imagen y Nuevas Tecnologías de Vitoria; o el IES Puerta Bonita de Madrid. Desde la iniciativa privada, la oferta se cocreta en centros como la Escuela de Cine y Vídeo de Andoain, en Guipúzcoa.

Sin embargo, y como antes hemos apuntado, al amparo de la Ley General de Educación de 1970, J.L. Villar Palasí, entonces Ministro de Educación, emite un decreto (Real Decreto de 13/08/1971) mediante el cual se modifican los estudios «referidos al periodismo y demás medios de comunicación social» incorporándolos a la «nueva estructura universitaria y la dinámica general de los procesos educativos». Quizá por razones más políticas que académicas, tal como se ha intentado explicar antes, el citado decreto sienta las bases para la creación de las Facultades de Ciencias de la Información como únicos centros capacitados legalmente para impartir «las enseñanzas correspondientes a periodismo, cinematografía, televisión, radiodifusión y publicidad». De esta forma, al mismo tiempo que se crean las nuevas facultades, se cierran definitivamente las escuelas existentes en las citadas materias. Sin embargo, tal como reza una disposición transitoria del decreto, se establece un periodo de cuatro cursos académicos, «desde el momento de entrada en funcionamiento de una Facultad de Ciencias de la Información en la misma localidad donde tenga su sede alguna de las actuales Escuelas Oficiales (…) dependientes del Ministerio de Información y Turismo» para que los alumnos matriculados puedan concluir sus estudios. De ahí que, en enero de 1972, al abrirse la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense –Universidad pionera en poner en marcha estos estudios–, la Escuela Oficial de Cinematografía disponga aún de un corto periodo de tiempo antes de cerrar definitivamente sus puertas en 1976. Desde esa fecha hasta casi finales de la década de los años ochenta, la citada Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense monopoliza la enseñanza de las materias relacionadas con el cine y la televisión desde su rama de Ciencias de la Imagen Visual y Auditiva, un quizá excesivamente pretencioso título para unos estudios que tardan aún varios años en encontrar su auténtica definición y que no satisfacen en absoluto las necesidades de un país en continuo cambio social y político y cuya juventud busca un norte académico y profesional en los nuevos oficios que el mundo audiovisual le ofrece. El Departamento de Imagen Audiovisual y Auditiva de esa Universidad –luego Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad– intenta paliar la escasa oferta no sólo pública sino también privada, de enseñanzas relacionadas con el mundo del cine, la televisión y los nuevos medios audiovisuales, bajo la dirección del ya fallecido Antonio Lara García, primer catedrático de esta área de conocimiento. Proveniente de la Facultad de Filosofía y Letras donde se licenció en Filología Románica y se doctoró con una tesis sobre cine y literatura, en la que analizaba las relaciones entre Galdós y Buñuel (Tristana), Shakespeare y Welles (Campanadas a medianoche) y Clarke y Kubrick (2001, una odisea en el espacio), el profesor Lara, también crítico, historiador, cortometrajista y diplomado en Dirección Cinematográfica en la ya citada Escuela Oficial, impulsó con ahínco y cariño los estudios vinculados a la historia del cine al mismo tiempo que desempeña labores administrativas como decano de la recién nacida Facultad de Ciencias de la Información.

4. Las nuevas escuelas: ESCAC, ECAM y otras

A medio camino entre la iniciativa pública y privada, se encuentran otros centros de educación cinematográfica superior, entre los que destacan la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC) y la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM). El origen lejano de la escuela de cine catalana como sustitución de la extinta Escuela Oficial de Cinematografía se encuentra en los estudios de Formación Profesional sobre Imagen y Sonido impartidos en el Centro Calasanz de las Escuelas Pías de Barcelona. Abierta esta rama de estudios técnicos audiovisuales en 1985, la Dirección General de Teatro, Cine y Danza, de la Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya, ve en los esfuerzos docentes del profesor J. Maixenchs en el Instituto Politécnico de las Escuelas Pías una vía para recuperar cierta iniciativa en la docencia del cine en España, pues –pese a los esfuerzos de la intelectualidad madrileña por resucitar la antigua Escuela de Cine– no existe, como hemos visto, ninguna institución pública que acoja estos estudios profesionales. Tanto la Dirección General de Centros Docentes de la Conselleria de Educació, como la propia industria del cine en Catalunya se muestran muy favorables a la consolidación de esos estudios de formación profesional como embrión de una más ambiciosa escuela de cine. Así, en 1987 se les dota de edificio propio –con platós de rodaje y medios técnicos suficientes– así como de posibilidad de contratación de profesorado externo: entre ellos, J. Peracaula, T. Pladevall, F. Pérez Dolç, A. Verdaguer, J. Camino, H. Bonin, M. Porter i Moix o R. Vergés.

El proyecto culminará en 1993, cuando, mediante un convenio entre la Escuela Pía de Cataluña y J.M. Bricall, rector de la Universidad de Barcelona, el centro quede adscrito a los estudios universitarios y se reorganice en la actual Escola, amparada no sólo por el Rectorado de esa Universidad, sino también por un amplio patronato, apoyado por la Delegación de Cinematografia de la Generalitat de Cataluña, y constituido por la Escuela Pía de Catalunya, la Fundación Bosch i Gimpera, las empresas Filmtel, los laboratorios Fotofilm, los laboratorios Riera, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, el Institut Catalá de les Industries Culturals, la Sociedad General de Autores de España (SGAE), la Entidad de Gestión de Derechos Audiovisuales (EGEDA) y la distribuidora Filmax, Image Film. A esta iniciativa se unirá en 2003 el Ayuntamiento de Tarrasa, debido a que se produce el traslado desde la vieja sede barcelonesa a un edificio de nueva planta en esta ciudad.

En el otoño de 1995, por otra parte, abre sus puertas la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM), bajo la dirección de Fernando Méndez-Leite, la gerencia de Tadeo Villalba y con Jesús Martínez de León como jefe de estudios. Una escuela que en sus comienzos pudo considerase como un nostálgico y polémico intento de resucitar la extinta EOC, pero que tras diversas etapas más o menos titubeantes se ha consolidado –muy apoyada por un convenio suscrito entre la Comunidad Autónoma de Madrid, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la Entidad de Gestión de Derechos Audiovisuales (EGEDA)– como una escuela de prestigio europeo. La nueva «escuela de cine» como es denominada con evidente centralismo, admite solamente a unas decenas de alumnos cada año en sus distintas especialidades: dirección, guión, montaje, fotografía, y escenografía. Tras dos años primigenios en los locales provisionales en Madrid, la ECAM se traslada a un moderno edificio en la Ciudad de la Imagen que cuenta con dos platós profesionales, talleres, almacenes, salas de cine, mediateca y múltiples aulas muy bien equipadas técnicamente.

La principal diferencia de la ECAM con otros centros de titularidad pública es que no existe un profesorado fijo, con contrato de larga duración. Los profesores son siempre profesionales en activo o especialistas en diferentes áreas cinematográficas. Por ello, la enseñanza no tiene homologación universitaria y la formación es predominantemente práctica. La mayor parte de los alumnos admitidos provienen de otros estudios universitarios, incluidos los de Comunicación Audiovisual. Las prácticas se realizan en los dos primeros cursos en formato vídeo o dvd y, en el último, se ruedan ya cortometrajes en formato profesional 35 milímetros, que son proyectados en el cine Bellas Artes de Madrid y en múltiples festivales nacionales y extranjeros. La Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) ha dedicado en 2003 una retrospectiva especial al centro educativo de la Comunidad de Madrid, con la proyección de 23 de los cortos más destacados realizados en la escuela.

Al amparo del éxito de la ECAM y de la ESCAC, escuelas eminentemente prácticas, surgen otros proyectos de menor envergadura. Por ejemplo, la Escuela de Cinematografía y Artes Audiovisuales de Ponferrada, dependiente de la Universidad de León y cuya inauguración en el 2000 al menos ha servido como motor de arranque para la puesta en marcha de iniciativas similares en otras autonomía, como por ejemplo la Escuela Superior de Artes Cinematográficas de Galicia (EGACI) en Vigo, que ofrece desde 2001 las especialidades de dirección, fotografía y producción en diplomaturas de tres años; la Escuela de Cine de Aragón (ECA) en Zaragoza; la Escuela Andaluza de Cinematografía, que funciona desde 2004 con cinco especialidades de dos años de duración cada una; o la Escuela de Cine de La Paz, en la localidad cántabra de Torrelavega. De la misma forma, algunas universidades privadas como es el caso de la Universidad Europea de Madrid, antiguo Centro de Estudios Superiores (CES) ha puesto en marcha la llamada Escuela de Cinematografía y Creación Audiovisual para ofertar un Máster en Diseño de Producción en Cinematografía y Medios Audiovisuales. También es necesario citar un proyecto todavía en fase experimental y no adscrito a ninguna universidad: el Centro de Estudios Ciudad de la Luz (Alicante), que imparte talleres, cursos y másters sobre guión, pero que tiene vocación de futura escuela cinematográfica y que pretende subsumir a la Fundación para la Investigación del Audiovisual, dependiente de la sede valenciana de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, en funcionamiento desde 1992 y en cuyo seno funciona el Centro de Formación de Guionistas Luis García Berlanga, patrocinado por la televisión valenciana y la SGAE. Pero en unos casos por sus cortas trayectorias y en otros por el escaso equipamiento, los resultados de estos centros son todavía muy discutibles y, de cualquier manera, sus enseñanzas son todavía de tono muy teórico y bastante similares a las impartidas por otras universidades ya citadas y contendidas en el cuadro adjunto.

5. Academias y talleres privados

La relación de los cientos de talleres, academias y escuelas de menor importancia que conforman la inmensa oferta educativa en materias audiovisuales supondría un esfuerzo baldío. Además, el panorama, como hemos visto, es muy cambiante y en los últimos años la demanda ha sido tan brutal que aparecen y desaparecen centros educativos en cualquier rincón de la geografía española.

Por citar solamente algunos de los más consolidados o de especiales características, podríamos señalar los siguientes talleres: ABC guionistas, Plot Point, Séptima Ars de Madrid, Séptimo Arte de Barcelona, el Taller de guionistas o Zona 6 Media Digital de Ibiza. También resulta curiosa la propuesta de la escuela Orson the Kid, fundamentalmente dedicada al público infantil y que ya ha conseguido simpáticos logros con la producción de pequeñas películas a cargo de escolares de enseñanzas básicas y medias. Otras academias y centros privados de prestigio pueden ser la Academia Internacional de Cine de Barcelona; la Escuela Andaluza de Fotografía de Sevilla que también imparte algunas materias sobre cine; la Escuela de Artes Visuales (EAV) de Madrid; la Escuela Internacional de Medios Audiovisuales (EIMA), con sedes en Madrid y Salamanca; el Observatorio de Cine de Barcelona, más teórico que práctico con cursos sobre crítica e historia; el submarino HDM de Madrid; el Instituto del Cine de Barcelona; la Escuela de Cine de Bilbao; el Centro de Estudios Metrópolis; o la Mallorca Film Academy con enseñanzas de diversas especialidades en inglés, alemán y español. Reseña aparte merece quizá el Instituto del Cine de Madrid (NIC), que nació en la Videoteca Municipal de Madrid y que se propugna como una interesante apuesta con locales propios y profesorado muy variado, otorgando títulos privados en siete especialidades. En Barcelona funcionan también el Centre d’Estudis Cinematográfics de Catalunya (CECC) desde 1986; Micro Obert (1988), con centenar y medio de alumnos en especialidades de dos cursos (dirección y sonido); o el Taller de Cine Pablo Alvort que ofrece diplomaturas de tres cursos en las especialidades de dirección, guión, montaje, fotografía, interpretación y producción.

6. Postgrados universitarios

Al margen del listado más o menos amplio de asignaturas universitarias relacionadas con la cinematografía, deberíamos señalar la existencia de distintas universidades que desarrollan másters, cursos de especialistas y títulos propios con enseñanzas más prácticas y enfocadas al mundo laboral del cine. Es el caso del Magíster en Producción Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid, muy bien valorado en el sector profesional; o del máster de Escritura para la Televisión y el Cine, que imparte a distancia desde 1989 la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con la Academia de Televisión, el British Film Institute y otras entidades europeas. Junto a ellos, la Universidad de La Coruña imparte un curso de especialista en Producción Cinematográfica, y otro en Teatro y Cinematografía; la de León, con la ya reseñada Escuela de Cinematografía y Artes Visuales de Ponferrada, que cuenta con ocho especialidades, teóricoprácticas; la Universidad de Málaga, que oferta un máster en Escritura de Guiones; y la Ramon Llull de Barcelona, que ofrece un máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y otro postgrado, muy prestigioso, sobre postgrado en Análisis de Guiones y Proyectos para Cine y Televisión. Por su parte, la Universidad del País Vasco también oferta un máster universitario en Escritura Audiovisual; la de Sevilla, un postgrado de Guión Ficcional y Narrativa Creativa Audiovisual, otro de Literatura y Cine: Guión y adaptación cinematográfica, y uno más de Traducción Audiovisual aplicada a la subtitulación y al doblaje; la de Oviedo, un curso de experto universitario en Escritura de Programas para Televisión; o la Pontificia de Salamanca, que ofrece un curso de experto en Guión y Producción de Documentales Especializados; la Universidad Jaume I de Castellón, el máster en Producción de Animación Infográfica. Desde las universidades privadas, se pueden destacar las ofertas de la Universidad CEU-San Pablo, que ha puesto en marcha un máster en Cinematografía y la Universitat Oberta de Catalunya, con su postgrado en Edición y Producción Audiovisual.

Muchos de estos proyectos han surgido al rebufo de la exitosa experiencia desarrollada en este tipo de cursos por la Pompeu Fabra de Barcelona, pionera en un excelente máster en Documental de Creación, dirigido por el cineasta J.L. Guerín y que ha dado ya al cine español evidentes muestras de su interés: entre ellas, los largometrajes documentales «En construcción » (2001) o «El cielo gira» (2004), de M. Álvarez.

Por último, se puede reseñar que otras universidades imparten también esporádicos cursos y talleres de cine: en unos casos, dentro de los cursos para extranjeros (Complutense, Navarra, Salamanca, etc.); en otros, desde las aulas de cultura (Alicante o Burgos); o en otros desde las propias licenciaturas en Comunicación Audiovisual, como es el caso de la Jaume I de Castellón, que pone a disposición de los diversos cursos y talleres docentes sus excelentes instalaciones, muy competitivas y profesionales.

En cualquier caso, como puede observarse, la complejidad del panorama de la enseñanza superior del cine en España va aumentando junto con la modernización del país y de su sistema universitario. La actualidad se presenta entonces muy cambiante y la confusión se generalizará aún más con la diversidad de ofertas que aparecerán en los nuevos planes de estudio con los que la Universidad española tratará de adaptarse a la convergencia europea antes de que finalice la década. Probablemente, sólo la lectura detallada de las múltiples páginas de Internet nos permitirá hacernos una idea global y más exacta del mapa de materias universitarias relacionadas con el cine en los próximos años.

Notas

1 Con la ayuda de Carolina Fernández Castrillo, licenciada en Periodismo y doctoranda en la UCM.

1. Justificación

La promoción de salud en la adolescencia implica desarrollar la capacidad para asumir el control sobre los determinantes de salud. Además de promover políticas que mejoren la calidad de la educación, el uso del tiempo libre y la accesibilidad a los servicios sanitarios, es necesario promover una educación para la salud que responda a las necesidades de los y las adolescentes. Trabajar la salud con adolescentes –entendiendo salud como la capacidad de desarrollar el propio potencial y responder de forma positiva a los retos del entorno– significa ayudarles a madurar los conocimientos aprendidos y a reflexionar sobre la realidad que les toca vivir. La educación para la salud en el ámbito educativo tiene por objeto reforzar o fomentar actitudes, conocimientos y hábitos sanos, que favorezcan el crecimiento y desarrollo personal, promuevan la salud e incrementen el nivel de prevención de las enfermedades evitables.

La educación para la salud constituye uno de los temas transversales recogidos por la legislación educativa española que deben abordarse en el curriculum de la educación secundaria obligatoria. Los temas transversales no corresponden a un área determinada sino que implican a más de una y tienen una importancia social relevante y se abordan fundamentalmente desde el punto de vista de la mejora de las actitudes quedando los contenidos conceptuales en un segundo plano. En la práctica se traduce en responsabilizar progresivamente al alumnado de su propia salud de forma que, al salir del centro educativo e incorporarse a su comunidad adopte un estilo de vida saludable y que repercuta positivamente en el nivel de salud de su entorno. En la actualidad, los medios de comunicación han experimentado tal nivel de desarrollo que el lenguaje audiovisual pasa a ser un elemento imprescindible en los centros educativos. El cine puede convertirse de esta forma en un medio educativo idóneo permitiendo que el alumnado pueda analizar, valorar y criticar los elementos que aparecen en una película mediante el acompañamiento didáctico del profesorado. Una película bien seleccionada es una buena herramienta de trabajo que, por una parte motiva al alumnado y por otra facilita al profesorado la integración curricular de los objetivos de educación para la salud. La utilización didáctica del cine como recurso de educación para la salud permite abordar los problemas de salud en la adolescencia centrando su interés en el componente actitudinal, la clarificación de valores y las habilidades personales. Desde hace algunos años se comienza a usar el cine como apoyo didáctico en la educación en valores, resolución de conflictos y temas transversales. En España diversas instituciones públicas y no gubernamentales han comenzado a ofrecer recursos didácticos para abordar mediante el cine determinadas temas o problemas de importancia social en el medio educativo.

2. Objetivos

El Programa «Cine y Salud: por una mirada auténtica » se desarrolla desde el año 2001 por iniciativa de la Comisión Mixta Salud-Educación del Gobierno de Aragón. Tiene por objeto tratar desde el lenguaje cinematográfico los aspectos relacionados con la promoción de la salud en la adolescencia. La Dirección General de Política Educativa y la Dirección General de Salud Pública son las instituciones que coordinan su desarrollo. Su finalidad es: potenciar la integración de la educación para la salud en la secundaria (12-16 años); abordar, mediante películas adecuadas y previamente seleccionadas, los problemas de salud más relevantes en la adolescencia; y facilitar al profesorado un material didáctico útil y de sencilla aplicación.

Los objetivos con el alumnado son los siguientes:

• Adoptar una actitud participativa en la actividad, que no sea pasiva ni consumidora de imágenes sintiéndose afectado por los aspectos sobre salud planteados

• Incrementar el nivel de responsabilidad personal ante su salud, para que adopte actitudes y comportamientos adecuados para mejorarla

• Adquirir informaciones que contribuyan a modificar conductas no saludables y reforzar las saludables.

• Fomentar valores, actitudes y hábitos para mejorar el nivel de salud de la población escolar y de la propia comunidad.

3. Bases metodológicas

El Programa aborda los problemas de salud en la adolescencia desde una triple dimensión: con uno mismo, con las personas del entorno y con el medio natural circundante. Estos tres ejes o dimensiones están relacionados, porque el individuo está vinculado con otros y con el medio, forman un todo. Los adolescentes de educación secundaria, viven con intensidad estas dimensiones que repercuten en su desarrollo, su autoestima, sus relaciones y por supuesto, su salud. El Programa se dirige preferentemente a adolescentes entre 14 y 16 años, aunque también puede resultar útil para cualquier colectivo de la comunidad educativa. La intervención educativa está orientada desde las tres dimensiones comentadas (personal, relacional y ambiental) y en torno a ellas se estructuran los temas que se desarrollan cada curso seleccionados de acuerdo a los siguientes criterios:

• Carácter atractivo, y a su vez prioritario, por su actualidad y demanda social.

• Conteniendo principalmente componentes actitudinales.

• Fáciles en su ejecución, al profesorado.

• Relacionados con las áreas curriculares y/o los temas transversales educativos, previstos en secundaria.

• Que existan materiales cinematográficos en los que se aborde o, al menos, se plantee el tema y tengan una duración adecuada para el trabajo en aula.

En los cuatro primeros cursos de implantación, el Programa ha abordado los siguientes temas:

• Dimensión personal: alimentación, creatividad y autoestima.

• Relacional y social: relaciones y emociones, educación sexual, consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, convivencia y racismos, resolución de conflictos.

• Dimensión ambiental: desarrollo sostenible y entornos saludables.

El Programa se plantea como una propuesta abierta y flexible que pueda adecuarse a las distintas necesidades y problemas de salud, asumiendo los temas de más interés en cada momento en la edad adolescente. Lejos de ser una intervención puntual, ofrece al profesorado un plan de trabajo continuado y factible proponiendo el desarrollo de un tema por trimestre que se trabaja apoyado en material didáctico de sencilla aplicación.

4. Aspectos destacables de su implantación

El Programa incluye tres áreas de actividad: utilización del cine en el aula, elaboración de cortometrajes por el alumnado sobre temas de salud y formación e intercambio de experiencias.

4.1. Utilización del cine en el aula

A los centros y profesores que deciden participar en el Programa se les facilita una serie de material didáctico para facilitar el trabajo en el aula. El material didáctico que se ofrece al profesorado incluye:

• Once cuadernos monográficos. El primero sobre orientaciones y propuestas didácticas para facilitar la aplicación del Programa y proporcionar al profesorado nociones generales sobre salud, educación para la salud y cine. El resto de los monográficos abordan cada tema de salud: su protagonismo en el cine, así como centros de interés, videografía y bibliografía.

• Videoteca para el centro educativo. El profesorado dispone de una película relacionada con cada tema, con nuevos títulos que cada curso irán refrescando los ámbitos de educación para la salud que deseamos abordar:

• «American Cuisine» (1998) de Jean-Yves Pitoun: alimentación.

• «Familia» (1996) de Fernando León de Aranoa: relaciones y emociones.

• «Belle Époque» (1992) de Fernando Trueba: educación sexual.

• «Billy Elliot» (2000) de Stephen Daldry: creatividad.

• «Más pena que Gloria» (2001), de Víctor García León: tabaco, alcohol y otras drogas.

• «Oriente es Oriente» (1999) de Damien O´Donnell: convivencia y racismos.

• «La lengua de las mariposas» (1999) de José Luis Cuerda: resolución de conflictos.

• «Amélie» (2001) de Jean-Pierre Jeunet: autoestima.

• «Un lugar en el mundo» (1992) de Adolfo Aristarain: desarrollo sostenible.

• «Planta 4ª» (2003) de Antonio Mercero: relaciones y emociones.

• «Una casa de locos» (2002) de Cédric Klapisch: entornos saludables.

• Guía didáctica para el profesorado: Facilita el trabajo en el aula sobre la película. Plantea un análisis del film (argumento, ficha técnica, personajes, tema…), actividades para realizar antes, durante y después del visionado de la película y un cuestionario de evaluación.

• Cuaderno para el alumnado. Recoge aspectos relacionados con el film y las actividades propuestas.

Las actividades se pueden realizar en:

• Sesión de tutoría con el alumnado: dentro del plan de acción tutorial de los centros educativos, uno de los objetivos planteados es el desarrollo del espíritu crítico y de la responsabilidad personal del alumnado. Evidentemente los temas relacionados con la salud encajan en el cometido propuesto, incluso coinciden en su afán por subrayar una pedagogía de la responsabilidad.

• Sesión de clase de un área determinada: Los temas transversales están presentes en las enseñanzas mínimas de las distintas áreas curriculares. Cualquier profesor o profesora puede utilizar e integrar las actividades que resulten adecuadas a su propia área o asignatura.

Los organizadores con Antonio Mercero

4.2. Festival de cortometrajes

Estimula a los centros educativos a editar cortos realizados por el alumnado con el apoyo de sus profesores. Mejora la comprensión del lenguaje audiovisual, refleja valores y actitudes sanos de la realidad cotidiana, favorece la creatividad, participación y trabajo en equipo, y promueve la corresponsabilidad en los mensajes. Contemplan dos modalidades: cortometrajes y espots. Los trabajos finalistas se editan y usan como recurso didáctico para trabajar en educación secundaria, acompañado de un material didáctico para el profesorado y el alumnado. Se facilitan recursos de apoyo para su realización, tanto en el apartado técnico (escritura del guión, rodaje, postproducción, espacios y colaboradores), como bibliográfico.

4.3. Actividades de formación e intercambio de experiencias

A través de la red de formación del profesorado se realizan cursos dirigidos al profesorado del Programa y a otros educadores sensibles a la incorporación de la educación para la salud por medio del cine, tanto en las áreas curriculares como en otros espacios de formación y encuentro. Se desarrollan en los centros de profesores de las capitales y comarcas aragonesas. Sus objetivos son motivar y dinamizar la participación en el Programa «Cine y Salud» y facilitar su aplicación práctica.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud (7 de abril), anualmente se realizan las Jornadas «Cine y Salud», que tienen como objetivos intercambiar experiencias de educación para la salud a través del cine, y ser un foro de nuevas ideas y enfoques. Además, se publican las nuevas experiencias realizadas por el profesorado con otras películas elegidas por ellos mismos, que sirven de ayuda y referencia a los que se acercan, por vez primera, al trabajo de promoción de la salud y el cine. También existe una página web (cineysalud.- com) que sirve de soporte del Programa, en cuanto a difusión de materiales y actividades.

5. Abordar las otras pantallas

Dentro del Programa se incluye la iniciativa «Pantallas sanas», donde se aborda el resto de fenomenologías de pantallas y nuevos medios de comunicación desde la perspectiva de la promoción de la salud. En la sociedad actual la influencia de la imagen es muy poderosa. Vicente Verdú, con quien inauguramos el I Curso «Pantallas sanas», considera que estamos en la etapa del capitalismo de ficción, porque la realidad se trastoca por su apariencia, las identidades se difuminan y los valores se relativizan. La salud en nuestra sociedad es un valor en alza, todo el mundo desea estar sano. La salud es un imperativo más de nuestra sociedad. Ser joven, delgado y bello, son casi sinónimos de salud, que se asocian con el éxito y el triunfo en la vida. La educación para la salud debe priorizar el fomento de las habilidades para la vida que son auténticos factores de protección para múltiples necesidades de salud (como alimentación adecuada, sexualidad, sociabilidad, salud mental, etc.).

Ante el nuevo panorama de pantallas, cada vez más creciente, y a través de sus cursos de formación, materiales para el aula y campañas para las familias, «Pantallas sanas» propone pautas para una educación para la salud con las nuevas tecnologías, incidiendo en las actitudes y conductas, apoyadas en la mirada crítica y co-responsable, en los consumos autónomos y saludables, conscientes de la vida en relación y de un entorno que, digital o no, cada vez debería optar por ser más saludable.

6. Seguimiento y evaluación

El Programa tiene un equipo técnico, formado por expertos en cine, profesorado con experiencia en educación para la salud y profesionales de salud pública, que coordina la elaboración de materiales, organiza las actividades regionales y realiza la evaluación del Programa. Además existe un equipo de técnicos de salud pública que apoya y realiza el seguimiento en cada provincia. También se cuenta con la estructura de formación del profesorado y otros recursos del Departamento de Educación. La evaluación tiene en cuenta la información recogida en los momentos de oferta, formación y seguimiento del Programa. Además recoge la valoración del profesorado que participa mediante cuestionario. La evaluación se basa en criterios cuantitativos y sobre todo cualitativos:

• Cobertura y aceptación del programa: número de centros integrados en el programa, número de profesores participantes y número de alumnos que realizan el programa.

• Nivel de integración en el currículo.

• Valoración de resultados e impacto: grado de participación del alumnado, grado de satisfacción del profesorado y grado de cumplimiento de objetivos. • Sugerencias de mejora.

Referencias

ARASA y OTROS (1991): Educación para la salud: propuestas para su integración en la escuela. Zaragoza, Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo del Gobierno de Aragón; Ministerio de Educación y Ciencia.

ARGUDO, J. y AYUSO ROY, A. (1994): Educación para la salud en la enseñanza secundaria: propuestas y orientaciones. Zaragoza, Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo del Gobierno de Aragón.

ARGUDO, J. y PANADERO, B (2002): Estrategias para introducir los temas transversales en el desarrollo curricular. Zaragoza, Gobierno de Aragón. Departamento de Educación y Ciencia.

CAMARERO, G. (Ed.) (2002): La mirada que habla. Cine e ideologías. Madrid. Akal.

GALLEGO, J.; GRANIZO, C. y FEBREL, M. (1996): «Programa de educación para la salud en los centros docentes de Aragón», en Alambique, 9 de julio; 17-24.

GURPEGUI, C. (2002): Una salud de cine. Cómo rodar un corto de forma saludable. Zaragoza, Gobierno de Aragón.

MORENO, C. (2003): Cine y Salud: orientaciones y propuestas metodológicas. Zaragoza, Gobierno de Aragón.

NIEDA, J. (1992): Educación para la salud. Educación sexual. Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia.

PÉREZ RODRÍGUEZ, C. (Coord.) (1998): Promoción de la salud en los centros de educación secundaria de Europa: guía práctica. Madrid, Ministerios de Educación y de Sanidad y Consumo.