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Revista Comunicar 27: Modas y tendencias actuales de la comunicación (Vol. 14 - 2006)

La educación en comunicación en Cataluña

The education in communication in Cataloniaº

https://doi.org/10.3916/C27-2006-31

Alba Ambrós-Pallarés

Abstract

La sociedad de la información en la que estamos viviendo cambia muy rápidamente, sobre todo la forma de comunicarnos. Además del conocido lenguaje escrito y oral, no se puede olvidar que la mayoria de los mensajes que recibimos emplean el código audiovisual. Por lo tanto, en nuestro entorno convivimos con una multiplicidad de lenguajes. ¿Dónde y cómo aprendemos a comunicarnos con ellos? Los programas educativos catalán y español todavía no están preparados para lograr este objetivo. Por este motivo, se sugiere tratar la educación en comunicación que, recientemente, dos estudios catalanes han llevado a cabo desde diferentes puntos de vista: Llibre Blanc: L'educació en I'entorn audiovisual (Libro Blanco: La educación en el entorno audiovisual) editado por el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), y el «I Manifest per I'Educació en Comunicació» (I Manifiesto para la Educación en Comunicación) de Aulamedia.

The society of infonnation where we are living is changing very quickly, especially the way we communicate to each other. Apart from the wrinen and spoken language. we must be awared of the fact that the most important part of the messages we receive use the audiovisual language code, so we exist side by side with a multiplicity of languages around us Where and how do we learn about them? The Spanish and Catalonian education programmes are not ready to achieve this aim. For this reason, we suggest to talk about the necessity of an education in communication, which two recent Catalonian studies take into account from different points of view: Llibre Blanc: L'educació en l'entorn audiovisual (White Book: The education around the audiouisual) from CAC (Audiouisual Council from Catalonia) and «I Manifest per I'Educació en Comunicació» (I Manifest for the Education in Communication) from AulaMedia.

Keywords

Multiplicidad de lenguajes, educación en comunicación, alfabetización audiovisual

Multiplicity of languages, Education in Communication, audio,visual literacy

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La sociedad actual está sometida a múltiples intentos de clasificación, que dependen del punto de vista que se emplee para clasificarla. No resultan extrañas las expresiones que dicen que «vivimos en una sociedad de consumo», «materialista», «amenazada por el terrorismo», «sin fronteras», «donde la comunicación no tiene límites», «marcada por los avances tecnológicos que cambian vertiginosamente», «rendida al culto de la imagen y del espectáculo», etc. Partiendo de nuestro punto de vista, basado en la importancia que damos a la comunicación en mayúscula, nos gustaría reflexionar sobre el grado de educación en comunicación que recibimos los ciudadanos y ciudadanas de hoy, por no decir cómo son educados nuestros hijos e hijas en relación con este tema. Como padres y profesionales de la educación, nos sentimos orgullosos cuando vemos que los niños y niñas aprenden a leer, escribir y contar. Pensamos que, con una buena adquisición de estas habilidades, ya les hemos preparado para su futuro. Como profesional de la educación, a menudo no puedo evitar pensar: ¿qué quiere decir leer, escribir y contar hoy en día? Si de algo estoy segura es que, leer y escribir sólo la letra impresa no es suficiente. Además, no podemos olvidar aquellos espacios comunicativos actuales en los que no hay reglas marcadas de antemano, sino que son los propios usuarios quienes las van estableciendo, a medida que quieren perfeccionar su sistema de comunicación, como sucede en los chats y los mensajes de los móviles, donde el empleo de los emoticonos y otros símbolos condensa la fuerza comunicativa de nuestras emociones, que nunca debemos olvidar (por ejemplo, estos tres símbolos : - ) significan estar contento). Nuestro entorno está repleto de otro lenguaje, el audiovisual. ¿Dónde y cuándo aprendemos a leerlo y escribirlo? Esto es lo que realmente me preocupa como madre y profesora. Los programas actuales de educación están todavía muy lejos de transmitir la educación en comunicación necesaria para desenvolvernos libremente en nuestro entorno. ¿Qué debemos hacer, pues, al respecto? En primer lugar, percatarnos de que nos comunicamos con una multiplicidad de lenguajes que no siempre hemos estudiado; en segundo lugar, exigir a la Administración unos programas educativos que encajen con el tipo de sociedad en la que vivimos; en tercer lugar, investigar y dar a conocer aquellos estudios que puedan ayudarnos a conseguir una mejor educación en comunicación. Por este motivo, hemos considerado oportuno dar a conocer dos documentos relacionados con la educación en comunicación que, recientemente, han aparecido en Cataluña. Antes de abordarlos, trataremos con más detalle el significado de la expresión educación en comunicación, que hemos empleado en el discurso anterior.

1. ¿Qué es la educación en comunicación?

La afirmación que hacen los pedagogos de que la educación es comunicación es bien conocida por quienes se interesan por estos dos mundos. Como no pretendemos entrar en un juego de palabras entre los términos educación, comunicación y educación en comunicación (EC), procederemos a explicar el concepto con el que hemos titulado este artículo. Tal como hemos apuntado en la introducción, vivimos en la «sociedad de la información», donde la comunicación –para unos pocos privilegiados– no tiene límites. El binomio comunicación-información no responde a las estructuras aprendidas tan solo hace diez años. Su facilidad e inmediatez han roto fronteras que nunca pudiéramos haber imaginado. Ante esta evidencia, ¿cuáles son los cambios educativos que hemos observado? Hablando desde el punto de vista personal de una profesora de secundaria, decepción in crescendo, hasta el extremo de sentir que están «jugando» con mi trabajo, «jugando» con la educación de nuestros hijos e hijas, «jugando» con el poder (pensaba en la Reforma, su implantación, la «reforma» de la Reforma y sus múltiples instrucciones, etc.). Hay que felicitar a todos aquéllos que han puesto las reglas del juego, quizás ellos hayan ganado la partida electoral, pero ¿qué sucede con la mayoría de los participantes, es decir, con los futuros ciudadanos del siglo XXI?

Atendiendo a la multiplicidad de lenguajes que conviven en las situaciones cotidianas de comunicación, nos hemos propuesto hallar un término que sea lo suficientemente amplio para describir e incluir todos los símbolos comunicativos, especialmente aquéllos que todavía resultan bastante discriminados por ser escasamente conocidos (lenguaje visual, audiovisual, oral, etc.). El concepto de educación en comunicación –empleado por especialistas que colaboran en las revistas de Mitjans, Xarxa d’Educadors i Comunicadors1 y AulaMèdia, por citar algunas, además del Consell d’Audiovisual de Catalunya (CAC)– apuesta por el desarrollo de la competencia comunicativa (comprensiva y expresiva) de los estudiantes y la ciudadanía. Esto quiere decir que incluye los símbolos de los medios de comunicación de masas más tradicionales, de las tecnologías de la información y la comunicación más recientes y de las otras formas de comunicación características de nuestra sociedad, como pueden ser el cine, el cómic, la fotografía, los textos escritos, etc. (Moix, 2001; Reñé, 2001). Cuando defendemos una EC no estamos hablando de la enseñanza y el aprendizaje del lenguaje verbal (escrito y oral), sino que pretendemos igualar la adquisición de esta habilidad –que cuenta con siglos de tradición– con la del lenguaje no verbal y, sobre todo, el audiovisual. A causa de esto, cuando empleamos el término educación en comunicación, nuestro énfasis se centra en el impulso al desarrollo de la enseñanza y aprendizaje de los lenguajes que, por diversas causas, han sido más olvidados en el mundo escolar. A lo largo de estos últimos cincuenta años, España y Cataluña han sido sensibles a los cambios comunicativos que ha ido sufriendo la sociedad. Aunque haya sido bajo diferentes títulos –como por ejemplo: comunicación audiovisual, nuevas tecnologías, los medios, etc.– la EC ha sido objeto de estudio en nuestro país. No vendría al caso citar todas las acciones que han sucedido a Tardy (1978) y Taddei (1979), dentro de la pedagogía audiovisual, pero sí es lícito reconocer que, gracias a ellas, la investigación en este tema ha ido avanzando. Si bien hemos vivido un período poco productivo al respecto, recientemente contamos con dos documentos que seguro impulsarán la EC. Por un lado, el «Libro Blanco» editado por el CAC2 el pasado mes de noviembre. Por otro lado, el I Manifiesto para la Educación en Comunicación que ha promovido y redactado AulaMèdia. Veamos algunas de las características principales de ambos documentos.

2. Libro Blanco: La educación en el entorno audiovisual del Consejo Audiovisual de Cataluña

Realizar un diagnóstico de la situación relativa a las preocupaciones que genera lo que se ha denominado entorno audiovisual de cara a la socialización y la educación de la infancia y de los adolescentes (CAC, 2003: 5)3 es la justificación del trabajo presentado por el CAC, organismo encargado de velar por el cumplimiento de la ley con lo que se refiere a materia de atención y protección de la infancia y los adolescentes4.

Las conclusiones y propuestas finales del texto citado responden a muchas horas de diálogo y estudio entre los diferentes representantes de las partes implicadas: la administración y las instituciones políticas, la industria audiovisual y los operadores, los educadores, las familias, la infancia y los jóvenes. Partiendo de la base de que el entorno audiovisual es transformable y adaptable a nuestras necesidades sociales y personales (2003: 8), el informe destaca que para poder llevar a cabo una buena educación audiovisual5 cada una de las partes citadas anteriormente debe asumir su responsabilidad educativa.

La importancia del «Libro Blanco», aparte de mostrar una radiografía clara sobre el estado de la cuestión en Cataluña, destaca por las propuestas que presenta bajo cinco ejes de trabajo: 1) Conocimiento e investigación; 2) Información, formación y educación; 3) Producción y difusión; 4) Participación; 5) Regulación y autorregulación.

Esperamos que todas las iniciativas concretas en cada eje lleguen a ser una realidad. Sólo de esta forma, con responsabilidad y compromiso, gozaremos de una correcta educación en el entorno audiovisual, y podremos prevenir los efectos de riesgo a los que estamos sometidos cuando somos analfabetos.

2. Manifiesto para la Educación en Comunicación(AulaMèdia)

La revista digital «AulaMèdia»6 empezó su actividad informativa y formativa hace tres años. Su objetivo principal es la publicación de reflexiones y actividades de aplicación sobre educación en comunicación en todos los niveles educativos, además de ofrecer un diálogo constante entre los profesionales de la comunicación, de la educación y las familias.

A raíz de las conclusiones que surgieron al final del III Encuentro realizado anualmente por la revista, se creó una plataforma cívica para la EC: la «Taula per a l’Educació en Comunicació» (www.aulamedia.org/taula/), que agrupa a colectivos, asociaciones y sindicatos, cuyo objetivo se ha materializado con la redacción del Manifiesto.

Finalmente, después de un año de trabajo y debate constante con los diferentes participantes, el pasado mes de mayo se presentó públicamente el I Manifiesto para la Educación en Comunicación, que ya cuenta con el apoyo de más de 200 profesionales de la educación y comunicación, además de treinta entidades y asociaciones representativas de diferentes sectores interesados por este tema. Debido a su importancia, presentamos el texto íntegro (Anexo) con las diez líneas de actuación en que se fundamenta, traducidas por el principal redactor, Ramón Breu.

3. Conclusiones

En Cataluña, la preocupación por la educación en comunicación ha emprendido una línea investigadora para dar respuesta a un vacío que ha creado la misma sociedad de la información en la que vivimos: la sobreinformación, el analfabetismo audiovisual y sus efectos. La comunicación actual se articula con la combinación de una multiplicidad de lenguajes, a menudo desconocidos por nosotros. Para ser personas libres y democráticas, lo primero que tenemos que aprender es a comunicarnos bien con todos los lenguajes de nuestro entorno.

A continuación, mostramos algunos puntos de confluencia entre los dos textos mencionados7:

• Los medios y las tecnologías de la información y la comunicación educan y socializan a la ciudadanía, sobre todo a los más jóvenes. Por eso es necesario educarlos en comunicación.

• Los currículos actuales no contemplan una correcta EC. Hay que introducir, urgentemente, un currículo oficial para la EC (C-19, M-1).

• La cooperación entre medios de comunicación, educadores, escuelas y familias es imprescindible para avanzar en una dirección común, y así velar por los intereses de los más pequeños y los jóvenes (Eje 4, M- 10)

• La coordinación entre educadores, diferentes agentes sociales y culturales y medios de comunicación ya existentes es necesaria. Todos deben sentirse implicados para optimizar sus recursos (C-20 y Eje 2, M6-7)

• Una buena educación en comunicación audiovisual o educación en comunicación tiene que enseñar a los niños y niñas a comprender y expresarse en el lenguaje audiovisual, además de contar con una buena formación crítica de los valores que transmiten los medios de comunicación. Para ello se requieren buenos profesionales y más material didáctico (C-18 y Eje 2, M-3).

A modo de conclusión final podemos decir que, sin perder de vista la génesis y el ámbito de acción de cada texto –atendiendo a lo que cada uno representa–, ambos documentos ponen de relieve que comunicación, educación y sociedad no están en sintonía. La responsabilidad es de todos. ¡Sintonicémonos para seguir avanzando!

Anexo: I Manifiesto para la Educación en Comunicación

Inmersos en esta nueva era que nos ha tocado vivir, observamos cambios profundos que afectan a las relaciones sociales y económicas. El mundo ha cambiado y los ciudadanos y ciudadanas intuimos que necesitamos claves para situarnos. El conocimiento, la información, la tecnología son fuentes directas de poder. Éste es el cambio de paradigma del mundo. Constatamos que los ciudadanos y las ciudadanas tenemos poco control sobre los procesos que definen el marco de la vida actual, como la globalización o la tecnología. Los cambios tecnológicos y comunicativos requieren un nivel de conciencia y responsabilidad social y personal que, en estos momentos, no tenemos. El poder consiste hoy en imponer códigos de información. La realidad casi no cuenta, importa el impacto mediático. Se rechaza, desde los medios dominadores, la enorme complejidad de nuestro mundo y se nos dan consignas y visiones simples de la realidad. Hay que desmentir este tipo de mensajes y dar herramientas para entender el mundo en toda su complejidad.

Cada día que pasa, está más claro que en comunicación quien genera un nuevo tipo de programa de televisión o de Internet afecta directamente a nuestras categorías mentales y a nuestras actitudes sociales. Consideramos que somos viejos viviendo lo que es nuevo. Constatamos que la proliferación de las tecnologías de la comunicación, la comercialización y la globalización de los mercados de las comunicaciones o el aumento de la interactividad están transformando nuestras relaciones con los medios de comunicación. Por otro lado, observamos con preocupación cómo los esquemas educativos actuales permanecen en una inquietante parálisis ante las transformaciones sociales y comunicativas de nuestro mundo.

Queremos dar la palabra a aquellas voces que plantean unos nuevos instrumentos educativos; a aquellas voces que proponen caminos para rediseñar la educación, que deben ser la inversión social más importante de nuestro tiempo, formando profesores y profesoras con proyectos pluridisciplinarios basados en las nuevas formas de comunicación; y ofreciendo al alumnado la posibilidad de ser personas bien informadas y estar preparadas para intervenir en la comunicación social. Es necesario ofrecer a nuestros alumnos y alumnas el conocimiento crítico y los instrumentos analíticos que les servirán para convertirse en agentes sociales autónomos y racionales.

Con el propósito de sumar esfuerzos para democratizar el acceso a la información, para dar herramientas de análisis ante la información y así evitar el analfabetismo mediático y la atonía cultural, queremos hacer un llamamiento a todas las instituciones, entidades, asociaciones, centros educativos, medios de comunicación o personas a título individual, para construir una sociedad de la información en la que las tecnologías comunicativas sean un instrumento de transformación y donde los contenidos se basen en la participación, en la democracia y en la ética.

Por todo ello, planteamos la necesidad de seguir las siguientes líneas de actuación:

1) A la vista de las innumerables experiencias sobre educación en comunicación que se han desarrollado en los últimos años, que poseen un marcado carácter integrador e interdisciplinario; considerando que estas experiencias pueden marcar un verdadero proyecto educativo de innovación que sea capaz de potenciar la motivación, la participación y el sentido crítico del alumnado, que contribuya poderosamente a la necesidad social de formar a los alumnos y a las alumnas en los nuevos lenguajes de la comunicación, y que consiga dotar a este alumnado de unos criterios éticos ante los medios de comunicación; pedimos que las habilidades comunicativas sean contempladas como un conocimiento específico especial en los currículos escolares obligatorios.

Por otro lado, queremos hacer ver la urgente necesidad de establecer un tiempo-espacio para la educación en comunicación en la enseñanza obligatoria, que se podría concretar, en una primera fase, en un taller semanal para la educación primaria, y en un crédito trimestral obligatorio, de tres horas semanales, para la educación secundaria obligatoria.

2) Exigir una dotación tecnológica audiovisual en todos los centros docentes, especialmente en el campo de la producción de los medios. La tecnología educativa no debe servir solamente para la reproducción sino que se debería posibilitar la producción de documentos mediáticos. La producción, como instrumento educativo, contribuye a desarrollar la imaginación y el lenguaje, facilita la comprensión y potencia las habilidades expresivas, visuales y espaciales del alumnado.

3) Impulsar programas de formación del profesorado y de asesoramiento en los centros docentes en el campo de la educación en comunicación; para que se aborde desde aspectos básicos como la formación técnico- expresiva; pero aún más importante, desde la formación didáctico-crítica, para dar elementos y criterios a los alumnos y alumnas para que puedan conocer cómo les afecta la comunicación mediática, cómo les influye, cómo incide en su visión de la vida, en sus valores, en sus actitudes sociales. En este sentido, vale la pena remarcar que las TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) han de tener un obligado contenido técnico, pero, también un contenido de reflexión sobre los objetivos de las nuevas tecnologías, y un contenido de educación ética, analítica y crítica.

4) Impulsar desde las administraciones educativas convenios de colaboración entre, de una parte, los medios de comunicación, de ámbito local, autonómico o estatal, entidades y asociaciones que ofrezcan recursos educativos en comunicación; y, de otra, todos los centros educativos, como una forma de desmitificar a los medios de comunicación y promover la producción escolar.

5) Elaborar, por parte de profesionales del mundo educativo y de la comunicación, material didáctico para la educación en comunicación, actualizado y que vaya más allá de la pura descripción del funcionamiento de los medios, es decir, que desarrolle también el análisis crítico de los contenidos.

6) Incorporar a los profesionales de la comunicación al proyecto social y cultural de la educación en comunicación, a través de su participación activa en proyectos y programas de alfabetización comunicativa realizada desde los medios y destinados a toda la ciudadanía.

7) Trabajar para conseguir una mayor utilización y mayor aprovechamiento de los diversos recursos infraestructurales de comunicación, ya existentes en las diversas ciudades y poblaciones de nuestro país. Se trata de implicar a los diferentes agentes sociales y culturales, y coordinarlos para llegar a optimizar al máximo todos los recursos. Esta tarea podría recaer en el tejido social de asociaciones, entidades y otros colectivos organizados desde la sociedad civil que presentan un cierto grado de especialización dentro de este ámbito y que, como se demuestra día a día, tienen un protagonismo creciente en nuestra sociedad de este nuevo siglo.

8) Acompañar la figura del profesor o profesora con soportes profesionales complementarios para el despliegue pleno de la educación en comunicación, inspirados en la figura del edu-comunicador. Desde los ámbitos de la enseñanza y de la comunicación hará falta indagar qué tipologías de perfiles profesionales serán necesarias en todo el proceso, y hará falta garantizar espacios de formación adecuados para cada uno de ellos.

9) Plantear nuevos modelos comunicativos donde la autoexpresión individual y colectiva, la participación social y el compromiso con el desarrollo comunitario y del entorno constituyen los ejes centrales. Hay que caminar de forma decidida hacia nuevos modelos comunicativos que rompan con la unidireccionalidad emisora, más eficaces en la participación, en la democratización y en la interactividad, donde un emergente tercer sector, ni público ni privado, asociativo, profundamente arraigado en la sociedad civil, tenga una singular relevancia en la sociedad del conocimiento.

10) Crear consejos educativos en los medios de comunicación que representen un marco para la cooperación entre las instituciones mediáticas, educativas y familiares, donde se velen por los derechos de la infancia y de la juventud, donde se estimulen programas sistemáticos de educación en comunicación desde los medios, y donde se potencie la participación de los colectivos ciudadanos, educativos y familiares para que puedan debatir, opinar y cooperar en los problemas de la comunicación; y donde se neutralice la dejadez y la indiferencia demostradas por los grandes medios públicos y privados por lo que se refiere a los programas educativos, infantiles y juveniles (AulaMèdia, enero del 2004).

Notas

1 Para más información puede consultarse: www.mitjans.info.

2 Para más información puede consultarse: www.audiovisualcat.net.

3 Todas las traducciones son nuestras.

4 Aparte de este documento, el CAC ha editado –conjuntamente con el Foro de las personas usuarias del audiovisual– otros materiales destinados a divulgar aspectos sobre: «Los valores en los contenidos de los programas televisivos dirigidos a la infancia y a los jóvenes » (2002) y «Derechos de las personas usuarias de los medios audiovisuales» (2002), por citar algunos.

5 Consideramos oportuno mencionar lo que el informe define por una buena educación en comunicación audiovisual. En primer lugar, enseñar a los niños y niñas a comprender y expresarse en el lenguaje audiovisual. En segundo lugar, formarlos para que sepan dialogar críticamente con la realidad audiovisual y además sepan dosificarla racionalmente (2003: 66).

6 Puede consultarse: www.aulamedia.org.

7 En los casos en que ha sido posible, citamos la fuente original de los dos documentos. A la izquierda del paréntesis incluimos la información procedente del CAC. Con la «C» nos referimos a las conclusiones (pp. 65-66) y a las propuestas (pp. 67-71) citadas en el tercer apartado. Después del guión indicamos el número de referencia de cada documento. A la derecha de la coma añadimos la información del manifiesto (M), con el que hemos procedido de la misma forma.

Referencias

CONSELL DE L’AUDIOVISUAL DE CATALUNYA (CAC) (2003): «Llibre Blanc: L’educació en l’entorn audiovisual», en Quaderns del CAC (núm. extraordinario de noviembre). Barcelona.

MOIX, M. (2002): «Marc socioeducatiu de l’educació en comunicació. Etapes educació infantil i primària», en AulaMèdia (www.- aulamedia.org (01-02).

REÑÉ, S. (2002): «Educar en comunicació en la secundària obligatòria. Apunts per a la introducció curricular dels Mitjans i les TIC», en AulaMèdia (www.aulamedia.org (01-02).

RIVIÈRE, M. (2003): El malentendido. Cómo nos educan los medios de comunicación. Barcelona, Icaria Antrazyt.