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Revista Comunicar 31: Educar la mirada. Aprender a ver TV (Vol. 16 - 2008)

Ver cine en TV: una ventana a la socialización familiar

Watching movies at home: an overview to family socialization

https://doi.org/10.3916/c31-2008-01-017

Felicidad Loscertales-Abril

Trinidad Núñez-Domínguez

Abstract

¿Qué significa ir al cine y ver una película? La persona observadora se sitúa ante la narración audiovisual que ofrece la gran pantalla viendo ante todo la vida construida, la historia, el argumento, y luego, en un segundo plano, los elementos con los que los profesionales elaboraron el relato narrado. De esta forma, se aprende, se reflexiona y se adquieren valores. El cine ofrece un amplio campo al conocimiento humano y por ello, las autores proponen en este trabajo el visionado de este arte audiovisual en familia, usando la TV, dado que de esta forma se enriquecerá las relaciones personales, adquiriendo mayor consistencia, y además contribuirá a la socialización de la infancia y la adolescencia dentro del grupo familiar.

What does watching a movie mean? In the first place the spectator places itself facing to a constructed reality, a story and a plot. In addition s/he also sees the elements used by professionals to build such story. Watching movies is one of the ways in which people learn, reflect and acquire values. Due to the fact that movies offer a wide field to obtain human knowledge, our proposal is that watching movies in family and using the TV will enrich the personal relations, giving them consistency, and thus contributing to the socialization of child and the adolescents within the familiar group.

Keywords

Cine, narrativa audiovisual, educación y socialización, imitación, aprendizaje vicario, comunicación familiar

Movies, audio-visual narrative, education and socialization, imitation, vicarious learning, family communication

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La televisión es un elemento imprescindible en la sociedad actual y, parafraseando a Humberto Eco, podríamos afirmar que abre ante su audiencia una amplia ventana sobre el mundo. No obstante, en el breve lapso temporal en que se ha desarrollado su vida, la televisión ha llegado a ser tan extraordinariamente compleja que no puede ser enjuiciada en bloque. Sería una equivocación, una simplificación errónea. Por ejemplo, la crítica a su poderosa capacidad de embrutecer a los espectadores o el elogio a sus posibilidades como distribuidora de información pueden ambas ser ciertas pero evidentemente resultarían parciales e inexactas sobre todo si se toma a cada una por separado y como algo absoluto. En la televisión hay muchas y múltiples cosas, todas ellas dignas, al menos, de ser analizadas y, desde luego, utilizadas con provecho.

1. La televisión objeto de discordia

Desde la televisión se envían a las audiencias tantos y tan variados mensajes que no es posible pensar en una mínima uniformidad que permita un único juicio, por amplio y generalizado que fuese. Ahora bien, si se considera el otro extremo, el de los públicos receptores, todavía es más compleja y difícil la posibilidad de una evaluación que fuese al mismo tiempo general y seria. Las abundantes audiencias que contemplan la televisión son muy abundantes y dispares, de manera que cada una de las diferentes personas o colectivos que los reciben tienen previamente distintas necesidades y expectativas y, por lo tanto, sus reacciones serán igualmente diferentes como diferentes serán los efectos que sobre cada uno de ellos se produzcan. Lúcidos y brillantes estudios, así como comentarios mordaces y certeros, han situado a la televisión en el ojo del huracán: se entromete en el hogar, induce, moldea, seduce, socializa, «deseduca»... Bordieu (1996) habla de elementos de dominación hasta ahora desconocidos por la potencia zafia y al mismo tiempo sutil con que se impone a sus audiencias. Igualmente Golsden (1999: 126-127) afirma que «es importante analizar el poder de la televisión para invadir nuestro espacio doméstico, intimo, e incluso psíquico. Atrapa nuestra atención y nos vende simbólicamente a los anunciadores. La televisión es una fuerza que moldea a las personas, y que llega a determinar su conducta. Disminuye la imaginación y reduce la capacidad de pensar».

Sin embargo, en la televisión no todo son sombras amenazantes ni problemas de manipulación. Sus informativos y documentales, por ejemplo, aportan cada vez más importantes dimensiones de conexión con el mundo actual que no se pueden obviar fácilmente. Reconozcamos asimismo que es un medio con gran versatilidad y sus relaciones con el mundo digital lo certifican. Pronto, con la televisión a la carta, la postura de una gran parte de los públicos va a asemejarse más a la entrada en una inmensa biblioteca llena de posibilidades que a la actitud pasiva del espectador arrellanado en su sofá.

2. El cine en la televisión

Lo que nos interesa subrayar es que de entre todas sus diferentes posibilidades la televisión tiene una muy singular, la de ser vehículo del gran evento artístico y mediático que es el cine, justamente denominado como «séptimo arte». Poco más de cien años tiene y ya se ha consolidado como una de las más amplias y seguras ofertas que un medio de comunicación puede hacer a sus públicos. Incluso, ha demostrado que fueron totalmente equivocados aquellos augurios pesimistas que aseguraban que la aparición de la televisión enterraría al cine. No solamente no ha sido así, sino que parece ser que han establecido una entente cordial que favorece tanto a una como al otro.

Hay que reconocer que una película no suele estar hecha para ser vista en la pequeña pantalla. El cine, entendido como «la sala de cine», es un gran espacio, que se queda a oscuras y en silencio para hacer nacer a los espectadores a un nuevo mundo y a una nueva vida, la narrada en el film. A pesar de ello, la resolución y el tamaño de las pantallas de los modernos monitores de televisión tienen cada vez mejor calidad y gracias a ellos se puede ver la película en la propia casa con otra serie de ventajas: la comodidad que significa estar en el hogar, la posibilidad de volver a ver algo que ha interesado o se quiere aclarar o debatir, la economía, la oportunidad de ir formando una filmoteca selecta que complemente la biblioteca familiar y, finalmente, lo que constituye nuestra propuesta: usar la película como pretexto para un rico y fructífero intercambio en el seno del grupo familiar.

¿Qué significa ir al cine, ver una película? La persona observadora se sitúa ante la narración audiovisual del cine viendo ante todo la «vida construida», la historia, el argumento; y capta luego, en un segundo plano, los elementos con los que se elaboró internamente el relato narrado en el filme: dramática, estética, uso de espacio, tiempo y movimiento...; es decir, todo el trabajo de los profesionales que crearon la película.

Viendo y «viviendo» esas vidas contadas las personas aprenden, reflexionan y adquieren valores. En efecto, el cine ofrece un amplio campo al conocimiento humano –con su extraordinaria conjunción de elementos tecnológicos, estéticos, iconológicos y dramáticos– y por eso es importante utilizar este potencial en el ámbito de la familia donde, entre muchas y ricas interacciones, se producen las educativas.

3. Teorías sobre el cine que sustentan nuestra propuesta

Para fundamentar nuestra propuesta nos queremos apoyar en dos teorías que nos parecen valiosas: el Modelo sociocultural de Vigotski (1972) y la teoría de los indicadores culturales de Gerbner y Gross (1976). Así podremos afirmar que los mensajes del cine –una suma cualitativa de imagen y texto– ofrecen una visión de la realidad e, incluso, filtran sutilmente las ideologías y valores al uso en el contexto social hablando con estereotipos accesibles y fáciles de entender (Loscertales, 1999).

Para Vigotski (1972), la obra de arte –el cine en nuestro caso– produce efectos psicológicos y sociales a partir de la recepción activa del espectador. Propugna la idea de que la función primordial del arte es la de despertar y aclarar emociones desconocidas, no vividas directamente. La contemplación de la obra de arte facilita reacciones emocionales que consumen poca energía psíquica en el observador al contrario de lo que sucedería si las viviese por sí mismo. Además de ser una fuente de catarsis emocional el estímulo artístico activaría al máximo el pensamiento y el habla interna del sujeto.

Hemos considerado muy interesante también la teoría de los indicadores culturales que se elabora a partir del reconocimiento de la capacidad humana de «contar» en forma de cuentos, novelas y, en general cualquier forma de obra dramatizada (stories) y de la comprobación de la importante función que estas narraciones desempeñan en la formación de la personalidad humana y de la estructura social. Según Gerbner (1996) y Gebner y colaboradores (1999), estas «stories» van a dar una posible explicación del entorno social y cultural que rodea a las personas que las oyen. De modo que a partir de esta teoría se pueden estudiar, los «mundos» o situaciones que elcine muestra (Gerbner y Gross, 1976), así como la oferta de protagonistas de la narración fílmográfica. Todo ello como sustento de la curiosidad y afán de «relatos» del público espectador para conocer e imitar a los protagonistas de las narrativas fílmicas.

A partir de estas ideas, nuestras aportaciones van en la línea de una perspectiva psicosocial del cine que lo estudiará como un espejo privilegiado, peculiar y muy significativo de la realidad social en la que se inserta. Las películas narran y describen sus temas en un discurso procesual, y así es como se articulan mensajes ricos, complejos y coherentes. Es interesante la capacidad de tratar los más difíciles temas desde una perspectiva humorística que, sin negar la importancia que tienen, facilita que se aborden desde la distancia emocional que el humor permite. El valor de una película desde esta perspectiva es doble (Loscertales y Núñez, 2000):

• Como espejo de la sociedad, reproduciendo los estereotipos más comúnmente al uso. Se emplean para ello lenguajes inteligibles, accesibles al público y representativos.

• Como generador de modelos tanto en las claves de valores e ideologías como en las pautas actitudinales (cogniciones, emociones y conductas).

4. La familia en la sociedad actual

¿Qué quiere decir actualmente la palabra «familia » en el mundo occidental y tecnológico de los comienzos del tercer milenio? Es un vocablo que proviene de la raíz latina «famulus»: el conjunto de esclavos y criados propiedad de un solo hombre. Hoy alude a todas las personas que conviven en un recinto común: el hogar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que por familia se entiende, «a los miembros del hogar emparentados entre sí, hasta un grado determinado, por sangre, adopción y matrimonio. El grado de parentesco utilizado para determinar los límites de la familia dependerá de los usos a los que se destinen los datos y, por lo tanto, no puede definirse con precisión en escala mundial». La familia a lo largo de la historia es una realidad, una constante humana con múltiples formas: Patriarcales, matriarcales, poligámicas o monogámicas, tribales o aisladas..., han sido tan variadas como las necesidades de supervivencia o los usos sociales requerían.

Otro importante interrogante es el de los objetivos de la familia. Conociéndolos podremos reflexionar sobre cómo se relacionan los miembros del grupo familiar o cómo la familia delimita su posición en la sociedad actual.

Este objetivo es muy difícil de definir porque ha sido punto de fricción de muchos campos científicos y diana de abundantes compromisos ideológicos, pero se podría plantear algo sencillo y suficientemente amplio para que sirva de marco de referencia: «los miembros de una familia se unen y permanecen unidos para ser felices juntos, y ayudarse mutuamente a lograr, dentro del entorno familiar, las metas individuales de crecimiento y plenitud personales así como las comunes de integración social».

Efectivamente, la familia tiene una misión básica con dos distintas facetas: La primera se puede definir como la necesidad de proporcionarse mutuamente apoyo emocional durante la vida en común, ya que si algo se espera de la vida familiar es calor humano y relaciones positivas. La segunda parte de la misión familiar se orienta al futuro, abarcando la crianza y socialización de la prole. Ello incluye tanto los cuidados materiales como la educación y preparación para una vida adulta integrada, satisfactoria y productiva. Aquí es donde ofrecemos nuestra propuesta.

5. Ver cine por medio de la televisión, una apuesta familiar

El cine fue en sus orígenes no sólo un elemento de distracción e información sino un acontecimiento social. Ir al cine, independientemente de la película que se proyectase, era un momento de contacto comunitario, de intercambios sociales, de pretexto para enTablar, mantener y consolidar todo tipo de relaciones..., toda una sociología urbana, cultural, grupal. Porque al cine casi nadie iba solo; se trataba de pasar un buen rato en compañía. Previamente se debatía sobre la película a elegir y después se discutía ampliamente sobre lo que se había visto en la pantalla.

Ese carácter grupal de una vivencia en común es lo que queremos sugerir a la familia actual que se disponga a ver cine en casa usando la televisión como soporte. A partir de la lectura psicosocial del efecto que puede producir una película en las interacciones familiares pretendemos atender primordialmente a dos grandes objetivos: la consolidación y refuerzo de los lazos internos que unen al grupo familiar y sus dimensiones educativas y formativas. De aquí nuestra propuesta que podría ya ser formulada como sigue: Ver cine en familia, por medio de la televisión, puede ser un magnífico recurso que enriquecerá las relaciones internas dándoles consistencia, y contribuirá a la socialización correcta de los elementos jóvenes del grupo familiar.

Y así es como esbozamos este plan familiar que sin dejar de ser lúdico contribuirá ampliamente a la imprescindible tarea educativa de la familia. Porque el hecho de estar juntos todos los miembros del grupo familiar para pasar un buen rato viendo una buena película ya es constructivo.

¿Cómo se haría? Para comenzar, un procedimiento motivador puede ser darle una cierta entidad atractiva al hecho de ver una película en familia poniendo nombre al momento de ver la película. Porque se trata de una situación creada intencionadamente. Podría ser, por ejemplo, la clásica denominación de cineforum o quizás se podrían buscar otros nombres más propios de cada grupo familiar o de cada momento: las películas de mamá, cine de verano, cine de cumpleaños, cine de vacaciones... Sería algo así como decir: esto que ahora vamos a hacer es algo nuestro, de la familia, y es divertido, lo vamos a pasar bien juntos todos. La infancia, y la adolescencia en la familia actual están hambrientas de la compañía de sus mayores y con un poco de habilidad se logrará una buena respuesta.

La actividad ha de ser pensada y diseñada con cierto esmero pero sin agobiarse ni obsesionarse. Las personas mayores que diseñen cada sesión sólo deberían preocuparse de tres cosas: encontrar el sentido del film y de la problemática que se expone, asociarle los valores que se quieran destacar y, sobre todo, dejarse llevar del sentido común actuando con naturalidad y sencillez. Conviene, también, conocer la película y estar convencidos de que todo el grupo, o al menos una mayoría la van a entender y aceptar. Una mínima y sencilla explicación inicial servirá de introducción aclaratoria y, como sin darle importancia, se dejarán algunas preguntas sin respuestas o se hará alguna sugerencia abierta, como: ya veremos que nos parece cuando hayamos visto la película entera... Así se deja una puerta abierta al diálogo posterior en el que las personas mayores puedan presentar modelos y pautas de acción, sustentados por auténticos valores humanos, a los miembros más jóvenes con los que hayan estado viendo las películas.

Para el desarrollo de este plan familiar ofrecemos unos repertorios de películas en torno a dos temáticas básicas que detallamos en el siguiente punto. Son sólo sugerencias que cada familia puede modificar o cambiar totalmente eligiendo a su conveniencia la elección de los temas y las películas que quiera utilizar. En nuestro Grupo de Investigación tenemos listados más amplios y actualizados a disposición de quien pudiera tener interés por ellos.

6. Repertorios de películas para un vídeo-forum familiar

Hemos centrado nuestra atención, al elaborar la oferta de títulos para ver cine en familia, en dos núcleos fundamentales para la intención educativa: el seno del hogar y el entorno académico a los que titulamos Vida familiar y Mundo docente. Familia y escuela son, por este orden los dos ámbitos en los que se inicia la formación humana y se asientan los fundamentos de la personalidad y por ello es muy oportuno que la familia reflexione y dialogue sobre estos problemas a los que sus miembros habrán de enfrentarse más tarde o más temprano. Cada uno de los dos núcleos han sido divididos en diez campos temáticos cada uno, veinte en total, que se detallan más abajo.

El cine ofrece una magnífica posibilidad para tratarlos con objetividad (porque son de otras personas) y consecuentemente con más serenidad, logrando así el esperado efecto educativo. Se pueden encontrar muchas y buenas películas en las que se muestran contenidos relacionados con los núcleos elegidos. Para cada uno de ellos hay, a lo largo de la historia del cine, bastantes películas de gran valía y una gran cantidad de productos de mediana calidad pero con el mismo valor testimonial del que hemos hablado más arriba.

A este efecto, hemos hecho una selección de películas en nuestros archivos en el Grupo de Investigación «Comunicación y rol docente» (HM-219 de la Junta de Andalucía) para los campos temáticos que ofertamos. En cada uno de los veinte, se incluyen, a modo de ejemplo, dos películas de forma que tendremos un conjunto total de cuarenta filmes. Conviene tener presente que es difícil que en una película se toque de forma monográfica un solo tema. Normalmente, aunque haya un asunto dominante, a lo largo del argumento suelen aparecer, de forma tenue unas veces o destacada en otras, diversas escenas o situaciones que ponen de relieve temas afines o relacionados con el principal y que resultan igualmente interesantes.

Campos temáticos sobre la vida familiar: En la familia se produce la primera socialización y se siembran los cimientos de la vida futura de ella saldrán hijas e hijos convertidos en personas adultas. Hemos escogido para sus diez campos temáticos, unos temas que, como claves de reflexión y el diálogo, pueden ser importantes para la familia en la actualidad. Han sido elaborados como sugerencia para las madres y padres con películas seleccionadas a partir del Archivo de filmes de nuestra línea de investigación: «los temas familiares en el cine».

• La separación. En este campo se va a plantear una de las situaciones fuertes y conflictivas a las que han de enfrentarse muchas parejas en la actualidad. Como sus efectos van a alcanzar a todos los miembros del grupo familiar, resulta muy adecuado tratarlo desde la distancia que proporciona el cine. «El club de las primeras esposas» (1996) de Hugo Wilson, «Señora Doubtfire» (1993) de Chris Columbus.

• Los celos entre hermanos. Los celos fraternales que tanta perturbación causan, constituyen un tema que ha saltado a todos los reflejos públicos: religión, literatura, arte, etc. También el cine lo muestra de múltiples e interesantes maneras que servirán para una reflexión ponderada. «Alas de mariposa» (1991) de Juanma Bajo Ulloa, «El otro» (1972) de Robert Mulligan.

• Toma de decisiones. Si tomar decisiones es difícil en cualquier momento de la vida, aprender a hacerlo todavía lo es más. Algo que no se plantean con claridad las familias es la doble enseñanza de la obediencia y la toma de decisiones. Desde el cine nos llegan algunas muestras de este problema en versiones tanto humorísticas como serias. «Solo en casa» (1990) de Chris Columbus, «Un paseo por las nubes» (1994) de Alfonso Arau,

• Hijos e hijas diferentes. En este campo hemos querido abarcar una amplia zona de temáticas familiares cuando aparece alguna diferencia notable con lo que se entiende por normalidad, ya sea hacia arriba como hacia abajo de la media. ¿Es sólo un problema familiar o ha de implicarse toda la sociedad en tanto que comunidad educativa? «Jack» (1996) de F. Ford Coppola, «Matilda» (1996) de Chris Columbus

• Las madres como mediadoras. El papel de una madre siempre es difícil y suele ser juzgado con dureza. Así se encuentran reflejos sociales tan despiadados como «La casa de Bernarda Alba» uno de los títulos cinematográficos que ofrecemos, filmado a partir de la obra de García Lorca. El caso es que las madres tienen que ser mediadoras hasta que sus «crías» puedan enfrentarse a la vida por sí mismas. «La casa de Bernarda Alba» (1987) de Mario Camus, «Mi vida sin mí» (2002) de Isabel Coixet.

• La homosexualidad. La homosexualidad es un fuerte conflicto al que hay que enfrentarse ya que todavía es evaluada de forma conflictiva por una sociedad que conserva fuertes improntas de evaluación negativa y prejuicios discriminatorios que suelen ser muy activos. «In & Out» (1997) de Frank Oz, «Brokeback Mountain» (2005) de Ang Lee.

• Familias monoparentales. En la sociedad actual la familia va evolucionando muy deprisa y toman carta de naturaleza formas nuevas o que siempre existieron como algo coyuntural. Uno de estos casos es el de las familias monoparentales. Hoy en día se trata, además, de algo elegido libremente por las personas que deciden tener familia pero no pareja. «Kramer contra Kramer » de Robert Benton, «Bajo las estrellas» (2005) de Félix Bizcarte.

• Relaciones violentas. Aunque en la familia se espera que las emociones predominantes sean positivas, hay que reconocer que hay mucha violencia en un buen número de familias. Son problemas de difícil identificación porque las víctimas tardan en darse cuenta de que lo son y aun cuando lo lleguen a reconocer, les cuesta mucho prescindir de la parte de amor que va unida a su relación con la persona que los maltrata. «Solas» (1999) de Benito Zambrano, «Te doy mis ojos» (2003) de Icíar Bollain.

• Poner límites: la adolescencia. Uno de los principales objetivos educativos es el de lograr que los hijos lleguen a ser maduros e independientes, pero para ello han de aprender a reconocer los límites entre los que se mueven y respetarlos en lo que valen. Y la edad en que esto se hace más difícil es la adolescencia. Ver filmados estos problemas y su tratamiento facilitará un diálogo sosegado entre mayores y jóvenes con reflexiones muy valiosas. «Charlie y la fábrica de chocolate » (2005) de Tim Burton, «La flor del mal» (2002) de Peter Kosminsky.

• Relaciones de pareja en la madurez. Cada vez la vida humana se hace más larga y a los años se añade calidad, de manera que la vejez se pospone y la edad madura se amplía incluyendo relaciones de pareja plenas y satisfactorias que hay que saber aceptar y comprender. «La fuerza del cariño» (1983) de James L. Brooks, «Cuando menos te lo esperas» (2004) de Nancy Mayers.

Campos temáticos sobre el mundo docente. La escuela es el primer sitio fuera de la familia en donde cada uno comienza a conquistar un puesto social. Niños y adolescentes van a tener que enfrentarse no sólo al desafío del aprendizaje sino al de la adecuada adaptación social. De las vivencias de estos años suelen quedar las mejores amistades y las peores frustraciones. Entre las numerosas posibilidades que existen hemos seleccionado las diez que nos han parecido más significativas para ofrecerlas a padres y madres como claves para la reflexión y el diálogo familiar. Se han elaborado, al igual que los anteriores, como sugerencia para las madres y padres con películas seleccionadas a partir del Archivo de filmes de nuestra línea de investigación: «La mirada del cine sobre la enseñanza y sus profesionales».

• La figura docente como paradigma humano. Este campo nos enfrenta a una comprometida expectativa sobre el profesorado: no sólo es importante que enseñen bien, sino que han de ser personas intachables que se presenten como modelos humanos que su alumnado pueda seguir y admirar. No se les admite la menor contradicción entre lo que hablan y lo que son. «La sonrisa de la Mona Lisa» (2003) de Mike Newell, «El club de los poetas muertos» (1989) de Peter Weir.

• Profesores salvadores. Como una idealización total de la figura docente, en este campo encontramos la esperanza en un docente todopoderoso que logre cambiar la suerte de un alumnado condenado al fracaso por unas condiciones socioculturales nefastas. En el fondo de esta temática late el mensaje roussoniano del «buen salvaje». «Diarios de la calle» (2007) de Richard LaGravanese, «Rebelión en las aulas II» (1996) de Peter Bogdanovich.

• Mujeres profesoras. Las mujeres son una parte considerable del personal docente. Y así lo refleja el cine que las presenta casi siempre en situaciones extremas: o magníficas profesionales o fracasadas y frustradas. Las dificultades para tener vida privada son fuertes para la mujer docente y el juicio social se hace muy estricto con exigencias de vida intachable. «Mentes peligrosas» (1995) de John N. Smith, «Diario de un escándalo» (2006) de Richard Eyre.

• La figura directiva y sus funciones. Este campo muestra la conflictiva situación que viven los profesionales de la enseñanza que han de desempeñar cargos directivos. Sus responsabilidades se debaten entre el alumnado y sus familias (que pueden representar la mirada social) y los profesores que son al mismo tiempo, compañeros y subordinados difíciles. «Escuela de rock» (2003) de Richard Linklater, «Vivir mañana» (1983) de Nino Quevedo.

• Docentes «diferentes»: enseñanza individualizada, necesidades especiales, etc. Aquí se agrupan diversos tipos de relaciones entre los docentes y el alumnado. La nota común es la existencia de una dificultad específica ante la cual el docente se ingenia para conseguir sus objetivos. No es extraño que sean mujeres las protagonistas de películas de este tipo basadas en algún suceso real. «El milagro de Ana Sullivan» (1962) de Arthur Penn, «Cuatro minutos» (2006) de Chris Graus.

• Enseñanza y órdenes religiosas. Durante mucho tiempo las órdenes religiosas realizaron las tareas básicas de la enseñanza y cuando, ya en tiempos modernos, aparece la enseñanza pública, todavía les queda una función subsidiaria. La convivencia social entre ambas líneas educativas se mantiene con múltiples matices dado que cierto colectivo social desea este tipo de enseñanza confesional para su familia. De aquí la presencia de este campo en donde se suele usar una mirada humorística. «Sister Act 2» (1993) de Bill Duke, «La campanas de Santa María» (1945) de Leo Mc. Carey.

• Enseñanza y escándalo social. La sociedad exige tal calidad ética a los docentes que la más mínima trasgresión levanta una enorme polvareda de escándalos. Su vida pública debe ser transparente y a ella hay que sacrificar las aspiraciones personales. Y las amenazas de castigo son feroces, porque a los docentes la sociedad les entrega su más preciada joya, la generación joven. «La herencia del viento» (1960) de Stanley Kramer, «Escándalo en las aulas» (1962) de Peter Glenville.

• Aulas violentas (marginación, racismo, clasismo...). La violencia está creciendo en las aulas y los docentes se ven acorralados. El alumnado es agresor pero también víctima de problemas sociales de escala mundial como el racismo o la inmigración desaforada. Este campo es uno de los que más títulos de películas reúnen, mostrando una vez más que la ficción no siempre supera a la realidad. «One, eight, seven: 189 muchas mentes peligrosas» (1997) de Kevin Reynolds, Masala (2007) de Salvador Calvo.

• El mundo docente agredido por la sociedad. La violencia no sólo está en el interior de las aulas. La sociedad es violenta también y arremete contra el reducto de paz, orden y ciencia que puede ser el mundo docente. Es una forma de violencia que puede incluso aparecer del lado de la fuerza legal (que no moral) cuando en el aula se defiendan la integridad y la auténtica justicia. «La lengua de las mariposas» (1999) de José Luis Cuerda, «Operación soldados de juguete» (1991) de Daniel Petrie.

Referencias

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Ferrés, J. (1995): Televisión y educación. Barcelona, Paidós.

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Gerbner, G. y Gross, L. (1976): «Living with television: the violence profile», in Journal of Communication, 26; 173-199.

Gerbner, G.; Gross, L.; Morgan, M. y Signorielli, N. (1996): «Crecer con la televisión: perspectiva de aculturación», en BRYANT, J. y ZILIMANN, D. (Comps.): Los efectos de los medios de comunicación. Investigaciones y teorías. Barcelona, Paidós; 35-66.

Golsden, R.K. (1999): «La televisión», en BUXÓ, M.J. y MIGUEL, J.M. (Eds.): De la investigación audiovisual. Fotografía, cine, video, televisión. Barcelona, Proyecto A.

Loscertales, F. (1999): «Estereotipos y valores de los profesores en el cine», en Comunicar, 12.

Loscertales, F. y Núñez, T. (2000): Violencia en las aulas. El cine como espejo social. Barcelona, Octaedro.

Vigotski, L.S. (1972): Psicología del arte. Barcelona, Barral.