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Revista Comunicar 31: Educar la mirada. Aprender a ver TV (Vol. 16 - 2008)

El ciudadano en la información periodística de la BBC

How to educate the gaze and manufacture the news: the citizen in the BBC broadcast information

https://doi.org/10.3916/c31-2008-01-018

María Lamuedra-Graván

Tíscar Lara-Padilla

Abstract

El presente artículo analiza la estrategia de la BBC para legitimar su papel como televisión pública a través de un mayor acercamiento a los ciudadanos y una diversificación de los contenidos ante la creciente fragmentación de audiencias. El estudio se basa en una serie de entrevistas a profesionales de los servicios informativos de la BBC sobre su concepto de público y su mirada sobre los ciudadanos. El propósito de este estudio es identificar fórmulas que puedan ayudar a las televisiones públicas españolas a afrontar, en el actual contexto, el reto de su legitimación como televisión de servicio público.

This article analyzes the strategies followed by the BBC channel to legitimize its role as public television through an approach to the citizens and a diversification of contents in order to face the challenge posed by the current fragmentation of audiences. The study is based on interviews with BBC news professionals about their concept of the public and their gaze on citizens. The aim of this paper is to identify ways to help TVE to face the challenge of its legitimating as public service television.

Keywords

Ciudadano, noticias televisivas, televisión de servicio público, TVE, BBC, profesionales de las noticias

Citizen, broadcast news, public service television, TVE, BBC, news professionals

Archivo PDF español

Se puede afirmar que existe cierto consenso entre académicos y usuarios sobre la importancia de educar la mirada de los televidentes para que sean activos y críticos a la hora de ver programas de televisión. Para ello es importante que conozcan ciertas claves sobre el emisor –como por ejemplo, a qué grupo empresarial pertenece o qué ideología profesa–, así como sobre el contexto de emisión –su ubicación en la parrilla, si se sitúa en periodo electoral, etc.–. Por estas razones, se entiende que cuanta más información y formación tenga el televidente sobre todos los elementos que conforman el proceso de comunicación mediática, mejor información y formación podrá extraer de los contenidos televisivos.

En este artículo nos centraremos, sin embargo, en el proceso inverso: qué información y formación tienen los productores-emisores para conformar su interpretación de los receptores, cómo ésta condiciona los mensajes que producen y, en este sentido, cómo poder contribuir a educar su mirada sobre los mismos. En nuestra investigación sobre televisión pública, analizaremos la imagen que tienen los productores de los ciudadanos en los contextos profesionales desde los que interpretan los contenidos que elaboran. Para ello nos centraremos en las noticias, el género informativo clásico que configura lo que Habermas (1997) definió como «esfera pública ciudadana»: un foro público de debate racional de temas importantes para la sociedad, necesario para que los ciudadanos conozcan y puedan tomar decisiones acerca del funcionamiento y desarrollo de su comunidad.

Parte de este trabajo descansa sobre los informes preliminares internos que el Grupo de Investigación sobre televisión pública (GITEP), ha realizado una vez concluida y analizada la mitad de la muestra de entrevistas en profundidad con profesionales de noticias de Televisión Española y la BBC. Estos informes se basan en 12 entrevistas con profesionales de los servicios informativos de TVE y 10 de la BBC.

1. Relación entre profesionales de noticias y ciudadanos en Europa y España

En un artículo muy ilustrativo firmado por Ingunn Hagen (1999: 130-150) se argumenta que los profesionales de las noticias tienden a sentirse esclavos de los índices de audiencia. Una dependencia que, sin embargo, no parece redundar en un mayor conocimiento de sus públicos. Desde los primeros estudios cualitativos sobre instituciones y rutinas periodísticas que hoy en día se consideran clásicos, como los de Gans o Epstein, se viene advirtiendo de que las empresas de noticias en general y los periodistas en particular apenas conocen a su audiencia. Así lo considera Epstein (1973) en su estudio sobre redacciones periodísticas de cadenas de televisión norteamericanas, donde concluye que lo que finalmente les importa es «que la audiencia se quede con ellos, no que esté informada ». De igual manera ocurre con los periodistas, quienes, como se demostraba en el estudio de Gans (1980: 230), no sólo tenían «una vaga imagen» de la audiencia, sino que valoraban los comentarios de sus superiores y colegas por encima del feed-back de su público. Así ocurre también años más tarde en la investigación que realiza Helland (1988) sobre NRK, la televisión pública noruega, donde se confirma cómo los profesionales tienden a asumir que lo que les interesa a ellos como periodistas debe interesar también al público y cita cómo éstos acuden a otras fuentes de opinión para el enjuiciamiento de su labor periodística: las expuestas en la prensa y en los debates parlamentarios.

El análisis preliminar de las entrevistas con profesionales de noticias de TVE que el equipo de investigación GITEP viene realizando permite concebir la hipótesis de que los periodistas de TVE tienden a tener la misma «vaga» imagen de su audiencia que la descrita por Gans. De igual manera, parecen tener en cuenta las opiniones de sus superiores y compañeros por encima de las de los miembros de la audiencia, y parece que su visión de la cadena y de su trabajo podría estar condicionada hasta cierto punto por los debates parlamentarios sobre TVE y de la imagen que la prensa presenta de ellos, aunque éste es un punto que requiere aún mayor atención.

La presión parlamentaria podría ser especialmente negativa para la moral de los profesionales de RTVE, dado que como señala Enrique Bustamante (2006: 259) una de las tendencias que se han repetido durante las diferentes legislaturas democráticas desde el gobierno de la UCD, pasando por la etapa socialista (1982-1996) y por los dos mandatos populares (1996- 2004) es que las Comisiones Parlamentarias sobre TVE han sido infructuosas más allá de la escenificación de la confrontación entre gobierno y oposición, y sin que ello haya repercutido en un control más eficiente de las misiones del servicio público, o de una mejor gestión empresarial y económica.

En cuanto a la prensa, desde antes de la transición ha circulado una imagen negativa de RTVE en la que su dependencia del discurso oficial se combina con cierto desprestigio hacia la popularidad del medio televisivo. Esta imagen negativa, según expone Manuel Palacio (2001: 86-88), se radicaliza en el nacimiento de la democracia y toma cauce en diarios de línea editorial de izquierdas como «El País» o «Diario 16». La situación empeora en el contexto televisivo actual, en el que RTVE no sólo ha de competir con cuatro canales privados de televisión, sino que éstos forman parte (o tienen vínculos fuertes) con corporaciones mediáticas que poseen medios también en prensa y radio y que, como la propia televisión, son en sí mismos creadores de opinión. Se podría argumentar que «Cuatro» puede contar con cierta complicidad de la Cadena «Ser» y de «El País» (entre otros) porque pertenecen al Grupo Prisa. Del mismo modo el Grupo Vocento posee el 13% de «Telecinco», por lo que en principio este canal encontrará cierta empatía con diarios como ABC y «Punto Radio». De igual manera, «Antena 3» junto con «Onda Cero» forman parte del accionariado de Planeta de Agostini, que también controla los diarios «La Razón», «Avui» y el gratuito «ADN».

Por el contrario, TVE y Radio Nacional de España no cuentan con medios que puedan considerarse «aliados naturales». Además, el hecho diferencial de tratarse de medios públicos y estar, por tanto, sujetos a una necesidad constante de autolegitimación, como se desarrolla más adelante, puede implicar que sus competidores privados les consideren un rival débil y enemigo común a eliminar para conseguir un mejor reparto de la tarta publicitaria entre el resto.

2. Las cadenas estatales y la legitimación del servicio público

Diversos autores han argumentado que las corporaciones estatales de radiotelevisión de servicio público europeas llevan años teniendo que legitimar su propia existencia ante las críticas constantes de sectores conservadores o liberales que no creen en lo público (Blumler, 1993: 15). En este contexto, Hellman (1999: 105-129), por su parte, mantiene que las cadenas de televisión justifican su programación con dos discursos diferentes: las televisiones privadas apelan a que programan «lo que los televidentes quieren» mientras que las públicas tradicionalmente han argumentado que programan «lo que los espectadores necesitan». Subyace en este planteamiento una concepción de la audiencia muy distinta: los primeros se refieren a la audiencia como consumidores, los segundos como público. Nos detenemos brevemente en cada uno de estos dos discursos. Las televisiones privadas tienden a legitimar su programación aduciendo que ofrecen «lo que la audiencia quiere » (ibid: 120-123), que suelen definir como «programas populares», que aumentan «la capacidad de elección de la audiencia» y que sean económicamente «viables y rentables». La forma de medir si la programación de los canales privados cumple estos objetivos son los índices de audiencia, con la debilidad de que éstos sólo se refieren a lo que los espectadores ven, pero no a sus motivos ni a su grado de satisfacción con tales contenidos (García Matilla, 2003: 46).

Las cadenas públicas, muchas de las cuales se sustentan mediante un canon pagado directamente por los espectadores, en su ideología de servicio público tienden a considerar que su misión es hacer de la audiencia ciudadanos comprometidos que puedan participar en el debate democrático ciudadano de la «Esfera Pública» (Habermas, 1997). Para lograr este fin, según Hellman (1999: 113-120), el discurso de servicio público se basa en la necesidad de ofrecer cuatro elementos: calidad, educación, integración cultural y diversidad. Así, más allá de los índices de audiencia, las televisiones públicas han de lograr cierta estima popular para con lo que se considera una institución cultural ciudadana.

Pero la forma de articular ese objetivo ha estado directamente condicionada por la mirada que las corporaciones estatales de radiotelevisión han tenido del público en cada época, dependiendo su mayor o menor acierto de la capacidad de adaptación a los cambios de la audiencia, esto es, de cómo han educado su mirada sobre la misma.

Siguiendo a Scannell (1990) y a Curran (1991) y Hellman (1999: 113) argumenta que John Reith, el primer director de la BBC (1922-1938) y considerado su padre fundador, decidió que la tríada de información, formación y entretenimiento servirían a los fines de cohesión social y nacional sobre unos valores ilustrados. Esta concepción del público, desde una mirada ilustrada elitista, asumía que a toda la sociedad debía interesarle lo que a su grupo social. La programación partía, por tanto, de unas asunciones de homogeneidad cultural muy diferentes de la noción actual de pluralismo que, como veremos a continuación, se hace tan presente en el actual proceso de fragmentación de audiencias. Cabe destacar que éste es el modelo de servicio público que sirvió de base e inspiración al resto de corporaciones europeas.

Televisión Española comparte este mismo reto con otras televisiones europeas pero se topa además con una dificultad añadida. A diferencia de otros canales públicos, como la inglesa BBC o la noruega NRK, TVE no se financia mediante un canon obligatorio sino que su modelo es mixto e incluye subvención pública e ingresos por publicidad. Por tanto, no sólo ha de legitimar su programación como de servicio público, sino también mediante análisis de coste-beneficio apoyados en los datos de audiencia.

El modelo de financiación condiciona la relación que se establece entre ciudadanos y corporaciones estatales de servicio público. De hecho, más de la mitad de los profesionales de los servicios informativos de la BBC mencionaron expresamente que el hecho de que los ciudadanos pagasen un canon les obligaba a ofrecerles un servicio público dirigido a sus necesidades. Los profesionales de TVE entrevistados también muestran la obligación de la cadena pública por prestar un servicio a los ciudadanos pero en todos estos años ésta no ha sido la prioridad de RTVE. Está por ver si ahora la nueva Corporación RTVE sigue la misma línea, ya que, en el caso español, ante la apremiante necesidad de legitimación, parece resultar más imperante alcanzar «ratings» elevados que conectar con el público. Esto lleva a primar, de alguna forma, la lógica mercantilista, también llamada lógica del capitalismo tardío o salvaje, en palabras de Jameson (1991), sobre la lógica democrática de servicio público.

Hagen destaca la necesidad de conectar con la audiencia más allá de los datos numéricos que aportan los índices de audiencia (ibid: 143-145) o de la buena voluntad de muchos profesionales que desean ofrecer aquello que creen que la audiencia, como concepto abstracto y homogéneo, debe y necesita conocer.

Este contexto se hace más complejo ante la convergencia digital, que con su multiplicación de soportes y canales audiovisuales, favorece un sistema de demanda de contenidos por parte del espectador y acelera el proceso de fragmentación de audiencias. Este cambio de enfoque, de una televisión de oferta de contenidos a una de demanda «a la carta», supone un doble reto para la BBC, tras haber sido además la corporación líder de la ideología de servicio público que abogaba por ofrecer a los receptores lo que, a su juicio, necesitaban. En el presente artículo veremos cómo la BBC responde a este desafío desde sus servicios informativos.

3. La mirada de la BBC sobre el ciudadano: hacia la cercanía

Como ya hemos comentado, el discurso general de los profesionales de noticias de la BBC se basa en que tienen un contrato para prestar un servicio público a la ciudadanía, que paga un canon por ello. Esta obligación les conmina a asumir el reto de (re)interpretar en qué consiste ese servicio público en un contexto mediático de diversificación de soportes y de fuerte competencia de cadenas privadas. Esta situación provoca que la mitad de los profesionales de noticias entrevistados mencionase que se sentían bajo presión constante por los motivos que Matt Prodget, redactor de «NewsGathering», comenta a continuación: «me preocupa el futuro de la BBC en términos de que aquí siempre estará la amenaza de la financiación pública. Quiero decir que Gran Bretaña está muy unida a la BBC, y creo que eso es estupendo para el país, pero siempre hay presión. Hay mucha gente que critica el canon y siento que la BBC está siempre bajo presión. Lo que digo es que la BBC tiene programas que simplemente no se podrían hacer en cadenas comerciales, pero la gente a veces hay que persuadirla, ya se sabe, viviendo en un mundo que está cada vez más influido por el mercado». Para asumir tal desafío, la BBC está llevando a cabo una serie de estrategias que, a juzgar por los testimonios recogidos, los profesionales de noticias parecen tener bastante interiorizadas y entre las que se encuentran las siguientes: por un lado, un acercamiento a los ciudadanos mediante los nuevos canales de comunicación disponibles, lo cual está provocando la modificación de ciertos temas y enfoques; por otro, la diversificación de contenidos en diferentes programas y soportes para garantizar que ofrecen servicios útiles e interesantes a diferentes sectores ciudadanos. A continuación nos detenemos en ambos movimientos tácticos.

3.1. Acercamiento al ciudadano

La BBC está realizando un esfuerzo por acercarse al ciudadano hacia el que se dirige. Así lo argumentó el 60% de los entrevistados y lo explican en los siguientes extractos dos profesionales de noticias con larga trayectoria y cargos distinguidos: Rachel Atwell, subdirectora de los Servicios Informativos de la BBC, y John Sutcliffe, editor de los programas informativos del canal internacional 24 horas: «interactuamos mucho con nuestra audiencia, algo que no sucedía antes. Gracias a los correos electrónicos y sus mensajes estamos mucho más cerca de qué es lo que le interesa a la audiencia crítica. Algunas veces, de historias que por la mañana pensamos que no son muy importantes, luego recibimos tantos mensajes y correos que piensas ‘si tengo algunos miembros de la audiencia interesados en ello, será mejor que lo hagamos’. Lo que quiero decir es que la audiencia está cambiando la agenda» (Rachel Atwell).

«Y ahora BBC está cambiando mucho más. Antes era una organización que miraba más hacia adentro que hacia afuera. Ahora queremos saber lo que tú, la audiencia, piensas e interpretas según tus puntos de vista. Nos estamos interesando más en cómo nos ven, en los televidentes y desarrollar políticas para saber qué es lo que interesa: historias sobre negocios, deportes. Recibimos un montón de correos electrónicos y de feed-back y eso está cambiando muchísimo en los dos últimos años» (John Sutcliffe).

Este contacto parece tener una nueva influencia en el enfoque que se otorga a las noticias e incluso sobre qué temas se consideran noticia. Rachel Atwell puso dos ejemplos vívidos de cómo la interacción con el público puede cambiar el enfoque de una información. En los momentos en los que tuvo lugar la entrevista, en marzo de 2007, el cambio climático aparecía constantemente en la agenda de los medios y de los políticos británicos. En la siguiente declaración, Atwell se refiere a la reacción del público a la propuesta del partido conservador de aplicar «impuestos verdes» a los vuelos transoceánicos:

«Crees que la gente está realmente muy preocupada por el cambio climático y se supone que el impuesto verde les va a parecer una buena cosa (...); bueno, la gente respondió absolutamente furiosa, que no iban a pagar ningún impuesto ‘verde’ (...). Hace que tengas una visión diferente, no significa que ellos tengan la razón y tú estés equivocado, simplemente te hace reflexionar sobre esa diferencia de formas de verlo y eso era algo que no teníamos hasta ahora con la tecnología (...) es algo fantástico, sientes un vínculo real con la audiencia» (Rachel Atwell).

El segundo ejemplo indica que la comunicación constante con los receptores/ciudadanos está provocando cambios en el tipo de eventos que se consideran «noticiables». En este caso se trata de una noticia sobre el hundimiento de una empresa que ofrecía a personas de pocos recursos económicos una forma de ahorrar para las navidades. Atwell explica cómo el contacto más directo de los redactores con estas personas afectadas les hizo sentir empatía y cambiar su punto de vista sobre la actualidad, dominado éste por el lugar que ocupan en el mundo como profesionales de clase media y que trabajan para una organización, que como comenta arriba Suttcliffe, tradicionalmente ha sido acusada de ensimismamiento, de mirar demasiado hacia adentro: «pagas una libra a la semana durante básicamente todo el año, y entonces en Navidad tienes tus 50 libras o tus 200 o 300. Tienes lo que has puesto, pero esta gente (la que ahorra de esta forma) es absolutamente pobre (...). Y la compañía que hacía esto quebró. El dinero puede que no nos parezca una cantidad importante, pero para esta gente, 100 libras, 150 libras, 200 libras marca la diferencia entre que sea Navidad o no sea Navidad para sus familias. Probablemente hace 2 o 3 años no le habríamos prestado mucha atención a esa historia: una compañía quiebra, ya ves (...). Esta gente había perdido hasta el último penique, y cómo iban a pasar Navidad esas familias... nos estuvieron escribiendo y contactando con nosotros (...), así se convirtió en una gran historia y todo vino por la audiencia de una manera única que nunca había ocurrido antes (...); como somos de clase media, de edad media, de sueldos medios, si la gente ha perdido 100 libras no es ‘importante’, ya se sabe (...); pero cuando empiezas a leer esos emails sobre cómo eso iba a pagar todo lo de Navidad, el pavo, las galletas y los regalos para los niños, y que todo se ha perdido, pues te rompe el corazón» (Rachel Atwell).

De hecho, algunos entrevistados reconocieron que en los últimos años ha habido un cambio en los temas que se tratan en los boletines de noticias: en general entran más noticias sobre crímenes que son muy populares, y menos sobre asuntos relacionados con el Parlamento y con la Unión Europea. La propia directora de los Servicios Informativos de la BBC justificaba este cambio por la necesidad de tener cierta sintonía con los temas que más preocupan a los ciudadanos, de acuerdo con unas encuestas mensuales. La siguiente conversación ilustra esta postura. Helen Boaden explica por qué ella no considera entre los tres temas más importantes del momento uno supuestamente importante y urgente como podría ser el cambio climático.

Entrevistadora: Me gustaría saber cuáles son los dos o tres temas más importantes en el Reino Unido, según su opinión.

Helen Boaden: Inmigración, crimen y seguridad, con las bombas, etc.

E: ¿Por seguridad se refiere al terrorismo?

B: Sí, sí y a cómo nos afecta, porque tenemos musulmanes en nuestra comunidad.

E: Y... el crimen también.

B: Sí porque hay fallos, y es la clase de cosa que está asustando a la gente, en este momento hay mucho miedo porque hay muchos jóvenes negros que han sido asesinados (...) por otros hombres negros.

E: Yo pensé que iba a decir que uno de los temas era el cambio climático.

B: No, no, quiero decir, hay una parte de la audiencia que está muy interesada en el cambio climático y hay otra parte a la que no le interesa en absoluto. Es bastante importante, nosotros hacemos un seguimiento mensual sobre qué le interesa a la audiencia y el cambio climático no está ahí, no está tan alto (en la lista) como la inmigración, el crimen y la seguridad.

Pero esta cercanía al ciudadano no es una solución perfecta y sin aristas a la doble presión que ejercen la necesidad de competir con cadenas comerciales y con la responsabilidad social. Este cambio de enfoque en los contenidos corre el riesgo de aproximar las noticias de la BBC a las de otras cadenas comerciales. Algunos periodistas, como Matt Prodget, percibían la existencia de una encrucijada sobre quién debe, en última instancia, fijar los contenidos ¿las audiencias o los profesionales de la BBC?:

«Creo que deberíamos dedicar menos tiempo a escuchar o tratar de escuchar lo que nuestros televidentes o radioyentes quieren y como profesionales deberíamos dedicar un poco más de tiempo en pensar sobre qué deberíamos darles y qué puede ser que quieran, porque entre lo que la gente dice que quiere y lo que puede que quieran... No quisiera resultar confuso: si le preguntara a la gente hace treinta años: ¿os gustaría un programa sobre animales?, y me dijeran «no, la verdad», entonces nunca habría existido David Attemborough y canales como esos (se refiere a documentales sobre animales). Con los estupendos programas que la BBC sigue produciendo, programas que sigue vendiendo hoy en día..., diría que si escuchas a la audiencia todo el tiempo o te preocupas por lo que quieren todo el tiempo, entonces no podrías hacer algo interesante, no podrías sorprenderle con algo que no saben que quieren» (Matt Prodget).

Andrew Wilson, responsable del College of Journalism, comparte esta idea con Matt Prodget. Refiriéndose a un caso concreto en el que un programa de radio tuvo que reorientar el enfoque de unos contenidos para hacerlos más accesibles al público, resume el reto y el compromiso de la BBC de la siguiente forma: « (...) la BBC puede ser un éxito de audiencia, pero no podemos simplemente hablarle a la gente sobre lo que ya les interesa, sino que seguimos teniendo una misión pública de hacer que las cosas sean importantes, en hacer que las cosas en las que no están interesados les puedan llegar» (Andrew Wilson).

Por ello, los cambios en el enfoque y en los contenidos para acercarse a las diferentes audiencias han de tener como límite el juicio de la propia BBC sobre qué temas son importantes y deben darse como tales. De esta forma, se considera que los temas importantes principales del día deben ser comunes a todos los espacios informativos, mientras que hay otra serie de asuntos que pueden ser propios de cada uno de los muchos programas de noticias que la BBC emite en diferentes canales y soportes para diferentes audiencias, una cuestión que se trata a continuación.

3.2. Acercamiento a públicos diferentes

La diversificación dirigida a diferentes grupos de ciudadanos es una estrategia de los servicios informativos de la BBC para cumplir con el desafío al que se aludía en el apartado anterior, de acercarse al ciudadano sin sustraerse al servicio público y así poder justificar su financiación pública mediante un canon. Esta apuesta es pública y conocida por todos los que integran los servicios informativos y de hecho el 80% de los entrevistados se refirieron a la respuesta a la fragmentación de audiencias en este mismo sentido. Así lo explican Helen Boaden, directora de los servicios informativos de la BBC y David Jordan, «policy editor».

Entrevistadora: ¿Cuáles podrían considerarse como las prioridades o desafíos?

Helen Boaden: Bueno, las prioridades son asegurarse que conectamos con todas las audiencias porque la forma en la que nos financiamos significa que todo el mundo tiene que pagar un impuesto para que podamos disfrutar del canon. Por tanto, todo el mundo debe recibir algo del valor prometido, pero no podemos convertirnos en una organización dirigida por el mercado, nosotros tenemos nuestra posición a través de principios y valores, pero eso es siempre un difícil ejercicio de equilibrio.

«Así que nuestra respuesta a la competencia ha sido tratar de diseñar estrategias que aseguren que tenemos algo para todo el mundo en alguno de nuestros espacios, en los canales de radio, en los canales de televisión, en todo el contenido on-line que proveemos..., que hay algo en algún lugar para todo el mundo. De otra forma nuestro sistema de financiación se desmoronaría» (David Jordan, policy editor 5).

Por tanto, se ha pasado de un modelo en el que las noticias se dirigían a un público generalista, hacia otro en el que cada programa de noticias está pensado para un público diferente y para ser emitido en distintos canales: «Bueno, estamos diversificando mucho más también, es decir, que hacemos distintos tipos de servicios para diferentes audiencias o diferentes canales, y eso es algo que no era lo habitual. ‘News 24’ resulta incómodo para la gente más mayor, no les gusta, ya se sabe, cuando digo gente mayor digo gente de mi edad, gente entre los 50 y los 60 años. No les gusta el texto en pantalla, no les gusta el hecho de que es todo más en bruto y rápido, les gusta su boletín bien presentado, en un estudio agradable, el comienzo, el intermedio y el final. Pero nosotros hacemos nuevos servicios para niños..., tenemos dos canales de radio que funcionan muy bien con audiencias jóvenes, mientras que la mayoría del material no va tan bien, me refiero con los muy jóvenes (16-25). Tenemos un canal de televisión, BBC 3, en el que hacemos una cosa de un minuto que se llama ‘Sixty seconds’, que es un sumario de noticias de sesenta segundos y funciona muy bien. Tenemos una agenda mucho más amplia y cosas diferentes para diferentes personas» (Rachel Atwell).

3.3. El papel de la investigación de audiencias

Para poder ejercer de acuerdo con esta responsabilidad social para con el «pueblo británico», la BBC dedica un gran esfuerzo a desarrollar mecanismos para conocer y canalizar las preocupaciones de los ciudadanos a los que nos hemos referido. De hecho, 7 de los 10 entrevistados mencionaron sus resultados en algún momento de la entrevistas. Gracias a estos estudios se ha podido conocer que un sector de adolescentes de clases desfavorecidas no se considera público de la BBC porque lo consideran parte del «sistema oficial» (establishment), del que ellos se sienten alejados.

Esto les ha permitido marcarse el reto de mostrar a estos jóvenes que realmente pueden extraer cosas que les resultan valiosas de la programación que les ofrecen. Este objetivo de atraer a jóvenes es público y compartido por los profesionales de noticias, de hecho, casi la mitad de los entrevistados lo mencionaron espontáneamente sin que se les preguntase sobre ello.

En nuestro estudio se observa que, a pesar de ciertas preocupaciones por que cierta forma de cercanía con la audiencia pueda aproximar los contenidos informativos de la BBC a cadenas comerciales, los trabajadores de noticias entrevistados se muestran satisfechos con el acercamiento de la BBC a la audiencia, considerándolo como un elemento positivo a la hora de esforzarse por ofrecer una información de calidad. De igual manera, existe la idea de que la BBC no está ya tan centrada en los valores propios de los trabajadores de noticias, fundamentalmente de mediana edad y clase media, y que por el contrario, ahora se esfuerza por aproximarse a los intereses y valores de otros grupos sociales. Y además, que en esta relación los profesionales no se sitúan por encima, decidiendo qué debe saberse y qué no, sino que buscan también servir a los ciudadanos, ofrecer información que les resulte útil e interesante en sus propios términos. Como hemos visto, los servicios informativos de la BBC tratan de conseguir cierto equilibrio entre estas dos posiciones, lo cual desemboca en lo que David Jordan, Policy Editor, define como «una relación más sana entre la corporación y las audiencias, que se acompaña de un mayor apoyo público para que la BBC siga siendo una institución cultural en el Reino Unido tanto para su audiencia, como para las clases políticas a lo largo del mundo, y no para unos o para otros».

4. Conclusiones

Las televisiones públicas europeas tienen el reto de justificar su financiación pública en un contexto en el que la ideología dominante es la lógica mercantilista del capitalismo salvaje al tiempo que se diversifican los soportes y se incrementa la competencia con los canales privados.

En este contexto, la cercanía de las televisiones con su público y la diversificación de productos para las distintas audiencias es fundamental para recobrar el apoyo de los ciudadanos y contrarrestar así la presión del mercado (Lamuedra y Lara, 2006). BBC y TVE comparten desafíos, pero en el caso de la televisión española ésta debe además superar algunos lastres, como es una imagen mediática negativa (Palacio, 2001) y una relación difícil con los sucesivos gobiernos y parlamentos (Bustamante, 2006).

En la búsqueda del apoyo popular, los profesionales necesitan reconsiderar la concepción que tienen de los ciudadanos a los que se dirigen con el objeto de definir estrategias que fortalezcan el desarrollo y mantenimiento de la televisión de servicio público en España. En este sentido creemos que la experiencia de la BBC al replantearse la relación con la audiencia puede servir de ayuda a TVE para hacer frente al mismo objetivo.

De todos es conocida la creciente necesidad de la llamada alfabetización audiovisual. Una de las tendencias más seguidas es la de enseñar a los niños a ver –e incluso hacer– televisión. Se pretende que aprendan a diferenciar los formatos televisivos, a no dejarse engañar por cierto tipo de publicidad y sobre todo a seleccionar los programas que les aporten beneficios y conocimientos acordes con su edad. Definitivamente el diálogo y la asesoría ante la pantalla despuntan como las grandes soluciones para que el niño obtenga del adulto ciertas explicaciones que le ayuden a comprender el medio.

En los últimos tiempos ha surgido en algunas televisiones un tipo de programa especial dirigido a él. Los telediarios infantiles son espacios producidos específicamente para niños y adolescentes con la finalidad de transmitirles ciertas informaciones y noticias de actualidad redactadas en un lenguaje sencillo, cercano a ellos. Aunque se trata de un formato poco explotado, existen en algunos países desde hace ya varias décadas. Es uno de los programas que puede generar comentarios entre sus espectadores. De hecho, en las sociedades donde es ya tradicional, los chicos tienen por costumbre conversar al respecto con sus padres y familiares en algunos momentos determinados del día.

Para los niños en general los telediarios de adultos suelen resultar violentos, aburridos, lentos y difíciles de entender. A pesar de que algunos chicos de edades mayores (10 a 12 años) admiten que ven algunas partes de los informativos, no es usual que encuentren en este tipo de programa noticias de su interés; esto, aunado a las escenas de violencia y otros sucesos, hacen que el informativo sea un espacio no apto para niños. Por lo general las edades en que suelen comenzar a atender a los telediarios infantiles son entre los 7 y 11 años de edad puesto que ya toman conciencia de ciertos problemas que forman parte de su entorno. Para Débora Penzo de la Universidad italiana Roma 3 «cada vez más se sienten capaces de elegir lo que consumen y se entusiasman con la idea de ‘crear’ y ‘compartir’ imágenes y vídeos, gracias a las posibilidades dadas por las nuevas tecnologías con las que ellos están acostumbrados a estar relacionados» (Varios, 2006, 11).

El telediario infantil está producido y redactado para que el pequeño telespectador comprenda la noticia en corto tiempo y sin mayores esfuerzos. Puede además llegar a convertirse en una valiosa herramienta para que padres y maestros transmitan ciertas enseñanzas sobre el propio medio televisivo. Naturalmente es necesario saber desestructurarlo y analizarlo, puesto que se trata de un espacio de no ficción con características propias destinado al telespectador infantil. Un programa de estas características puede contribuir al entendimiento de muchos de los asuntos que acontecen en el mundo. Son variados los recursos que ofrece, entre ellos el aporte de una selección de informaciones diarias de interés para el niño al mismo tiempo que abre una ventana para descifrar el modo en que se produce la noticia y cómo es recogida por los profesionales de la comunicación.

No existen noticiarios infantiles en todos los países europeos1. El primer telediario para niños lo creó la BBC en el año 1972, se llamó «News One» y se emitía dos veces a la semana. Comenzó con escaso equipamiento: una plantilla de apenas un par de periodistas y dos antiguas máquinas de escribir. Desde 1995 el Reino Unido cuenta con dos telediarios infantiles con emisiones diarias incluyendo sábados y domingos.

Alemania por su parte tiene tres informativos, entre ellos el llamado «Logo» que vio la luz en 1998. Bélgica emite dos, uno en francés y otro en idioma flamenco; Suecia y Croacia tienen uno; Finlandia dos también, uno de ellos es «Zona 5» que nació en el año 2006. Polonia difunde TVP únicamente los fines de semana. Francia tenía un canal completo para este tipo de programas pero los recortes financieros lo obligaron a salir de antena en 2005. Aparte del caso español, que veremos más adelante, en el resto de países europeos apenas existen espacios de este tipo.

Ahora bien, un factor positivo que acompaña a los telediarios infantiles es que son programas producidos por profesionales de la información pero en ocasiones cuentan con micro espacios en los cuales son los propios chicos los responsables y por lo tanto pueden manifestar sus puntos de vista a su modo y semejanza. Esto conlleva cierta identificación con la parte del público al cual va dirigido el programa: niños y adolescentes. Conozcamos algunos de los casos más significativos con este tipo de participación.

En Australia llevan ya veinte años con asignaturas relacionadas con los medios de comunicación como parte del currículo escolar. Los noticiarios infantiles son manejados con suma libertad, creatividad y tratan de reflejar la acción comunitaria y la diversidad del ser humano. Uno de sus objetivos es dejar la sensación en el niño de que el mundo puede cambiar con su actuación. Esta especie de eslogan se convierte en toda una premisa fundamental de cara al pequeño telespectador, sobre todo si se considera como el ciudadano adulto del mañana cuyas decisiones influirán en la vida de otros.

Temas como la drogadicción o la depresión en los adolescentes son muy tratados en este tipo de espacio. Mark McAuliffe, video-educador australiano, sostiene que si al niño se le hace percibir que la televisión es basura la verá de esa manera y no podrá sacarle provecho. Pero si, por el contrario, se le enseña que puede transformarla se acercará a ella de otro modo y es entonces cuando tiene la posibilidad de aprender acerca de los medios con entusiasmo. El noticiario que dirige McAuliffe cuenta con un sitio web que no es sólo de utilidad en Internet sino que también es incorporado en el programa de televisión.

Italia, por su parte, mantiene desde el 2004 un telediario para niños entre 8 y 12 años. La directriz informativa impone a los redactores que deben contar las noticias con las palabras adecuadas, las imágenes correctas y siempre incluir historias referentes a las vidas de los chicos. Roberta de Cicco, productora ejecutiva de TG Ragazzi de la RAI, piensa que los niños aparecen en los informativos de adultos casi siempre como víctimas, y pocas como héroes. De allí la necesidad de que figuren de otro modo en los telediarios infantiles. Los productores acuden a las escuelas para impartir educación mediática motivados por el interés de los propios niños por saber cómo se realiza ese noticiario infantil. Los que tienen entre 8 y 9 años resultan ser los más críticos con el programa y proponen con frecuencias noticias positivas de la más diversa índole.

Algo interesante que logra este programa italiano es vivenciar un juego de simulación. Proponen en las escuelas asistir en directo a la emisión del informativo y allí dividen la clase en grupos de cinco para formar equipos de redacción y otras funciones que pueden elegir libremente. Reciben una lista de títulos de noticias reales del día de las cuales deben hacer un resumen. Al mismo tiempo el equipo que les recibe les hace llegar a los niños nuevas informaciones y les van pasando notas, tal como sucede en la realidad durante la transmisión en directo. Al final se comparan los titulares redactados por los chicos con los que saldrán en el noticiario verdadero y es cuando pueden formular preguntas a los profesionales que les acompañan: corresponsales, diseñadores gráficos, jefes de redacción y todos los encargados de la emisión del programa. Esta dinámica lúdica forma parte de su clase, lo cual genera el desarrollo de una actitud crítica y contribuye a memorizar el proceso informativo puesto que cuando vuelven al aula deben explicar cómo se hace el noticiario y contestar un cuestionario al respecto.

En Holanda los niños también tienen un espacio noticioso. Lleva 25 años en el aire el informativo «Jeugdjournaal ». Se trata de un espacio diario dirigido principalmente a espectadores entre 10 y 12 años y abarca informaciones nacionales e internacionales. Tiene una duración de 10 minutos y los vídeos entre 30 segundos y 3 minutos y medio. El contenido es bastante amplio puesto que incluye reseñas sobre guerra, política, catástrofes, deporte, juegos, animales, acontecimientos positivos, etc. La participación de los niños aquí la logran a través de las cartas y correos electrónicos2.

Por su parte Brasil emite un programa semanal que producen los jóvenes desde el año 2003. Se llama «De la rua», cuenta con una duración de media hora y es el producto de una serie de talleres de comunicación que se iniciaron en el 2002. Los profesores cumplen la función de asesores, les permiten a los alumnos expresar sus propias ideas haciendo uso de la fotografía, la poesía o de cualquier formato que deseen. La dinámica consiste en formularles una pregunta –generalmente una problemática social– y los chicos tienen la función de buscar una solución viable. Aprenden a hacer elecciones a la vez que obtienen un producto audiovisual listo para ser emitido.

Una de las propuestas más curiosas ha tomado camino en los Estados Unidos y se denomina «Color TV». No es un telediario sino noticias disgregadas en lo que se conoce como «cápsulas informativas». Se emiten en los distintos cortes de los programas –puesto que son una especie de vídeo clip– y tienen una duración de 2 a 5 minutos lo que facilita el visionado por parte del niño que por lo general no se sienta ante el televisor a ver un programa completo.

Actualmente existe un interés especial por fomentar telediarios infantiles, tanto es así que anualmente los miembros de la Unión Europea de Radiodifusión (UER)3 convocan periódicamente a reuniones para instar al resto de televisiones a ofrecer este tipo de espacios a los pequeños televidentes. Sin embargo, éste como todo formato televisivo también tiene sus opositores o críticos.

Eva Pujadas, profesora de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, afirma que diversos análisis etnográficos han demostrado que el telediario infantil es un formato algo forzado –por el uso excesivo de la técnica utilizada en el vídeo clip– y aun cuando el niño se divierte viéndolo no logra los objetivos sociales originales sino que se convierte en un programa de consumo, como cualquier otro. La mayoría de estos espacios cuenta con presentadores simpáticos y divertidos pero huyen de temas serios como por ejemplo la política. Suelen incluir tópicos como deportes, zoología, agendas culturales, etc.; todos apelan a un grafismo llamativo con música de fondo y ambiente muy colorido.

De todos modos la crítica tiene cabida en todo tipo de contenido televisivo. Si ignoráramos, por ejemplo, el uso del grafismo 3D y de algunos efectos de vídeo o de sonido tal vez se alegaría que el niño de hoy está inmerso en un entorno «multipantalla» y que no llamará su atención un diseño anticuado al que los adultos estamos acostumbrados. A este respecto lo que debería exigirse realmente es que el telediario infantil cuente con una producción de alta calidad, con el mismo esfuerzo y trabajo de análisis crítico que un telediario normal destinado al público adulto. Se trata de un producto que puede servir de guía a esa infancia y adolescencia que tanto nos preocupa. Por lo tanto no se debería escatimar en inversión ni en creatividad durante las etapas de preproducción o producción de estos espacios y no fijarse únicamente en la fase de postproducción, como si sólo los efectos especiales y la música festiva pudieran servir de polvos mágicos para provocar fascinación permanente –y por ende adhesión– en el pequeño telespectador.

Otro de los puntos álgidos de discusión es la publicidad.

Hay casos como el de Estados Unidos donde

este tipo de programa es casi exclusividad de los canales

de cable que aprovechan hasta el mínimo segundo

para incluir anuncios dirigidos a los chicos. Aquí debemos

actuar con sumo cuidado puesto que el propósito

inicial de esa producción –informar adecuadamente al

niño– se vería tergiversada.

Ahora bien, haciendo un punto y aparte en la crítica constructiva al telediario infantil, resulta interesante saber que puede ser utilizado para concienciar al niño acerca de una amplia diversidad de temas relacionadas con el medio televisivo.

La fórmula consiste básicamente en darle la misma prioridad que tiene el informativo para nosotros los adultos. Por ello es indispensable vivenciarlo junto al niño y simultáneamente grabar las emisiones para su posterior análisis. Estos dos procedimientos son realmente necesarios si lo que desean los padres o el maestro es alcanzar cierto grado de enseñanza audiovisual. El primer visionado cumple una función netamente informativa en la que el niño apenas se pone al corriente de la noticia y la procesa según su corta experiencia de vida. El visionado posterior, el del material grabado, sirve para examinar detenidamente las diversas partes que lo componen. Es entonces cuando el tutor tiene la oportunidad de establecer un diálogo que descubra ese universo de la televisión.

El proceso de desmontar –o desestructurar– el telediario infantil es posible gracias a su breve duración y tiene variadas utilidades, entre ellas conocer de forma amena cómo está conformado un programa de este tipo. Uno de los debates más convenientes puede responder a la siguiente pregunta: ¿por qué tal noticia está ubicada antes que la otra? La llamada «agenda setting » –que no es más que la selección de ciertas y determinadas noticias según el interés informativo del propio medio– es otro posible punto de discusión que puede convertirse en una actividad lúdica.

Si intentamos crear una especie de clasificación de las actividades que podemos desarrollar del visionado del telediario encontramos principalmente las siguientes:

a) Dialogar sobre los contenidos:

• Explicar los acontecimientos mundiales, nacionales o locales que tratan cada una de las noticias. Es decir, aclarar al niño cada una de las informaciones que forman parte del telediario.

• Desplegar la estructura general del informativo. Por ejemplo: presentación, sumario, noticias, información sobre el tiempo, publicidad, reportaje final.

• Identificar las partes de la noticia o reportaje. Por ejemplo: introducción, entrevista (tipo de preguntas, intencionalidad, tipo de respuesta), sondeo de opinión o simplemente el tipo de cierra que utiliza el reportero para dar fin a la información.

• Pensar acerca de las fuentes de información a las que ha accedido el reportero o periodista (fuentes directas o indirectas que tiene que ver con la noticia).

• Reconocer el tipo de lenguaje que se utiliza en el informativo.

b) Dialogar sobre las formas:

• Describir la apariencia del plató principal (mobiliario, colores, uso de la técnica del «chroma key», etc.).

• Exponer cómo es el aspecto del presentador(es) y reporteros del telediario.

• Identificar la utilización de efectos especiales (de audio y vídeo) entre noticias o entre las diversas secciones del programa.

• Descubrir movimientos de cámara y pensar por qué razón se han realizado.

• Detallar la forma y contenido de los rótulos durante los reportajes.

c) Desarrollo de las distintas actividades accediendo a la página web del telediario infantil. La mayoría de ellos cuenta con un lugar en Internet para que los niños envíen sus propias informaciones y comentarios. Incluso algunos suelen tener un apartado dirigido especialmente al maestro o adulto que acompaña al niño en la experiencia.

d) Debatir en clave de juego sobre los contenidos del programa. Contestar a la pregunta: si yo fuera reportero ¿cómo hubiera realizado esa información?, ¿habría buscado los mismos entrevistados?, ¿las mismas localizaciones?, ¿hubiera dicho lo mismo?, ¿lo hubiera hecho en menos tiempo?

Habitualmente el tema de la violencia es otro de los asuntos relacionados con la televisión. El visionado del telediario puede servir también para reflexionar al respecto. Descubrir si hay hechos en el programa que transmiten violencia o si, a pesar de emitir la noticia sobre un suceso o hecho violento, fue redactado utilizando imágenes y vocabulario que no difundían miedo, impacto o terror.

Otra forma menos convencional de aprender de un telediario infantil es jugando a que se forma parte de él. Es decir, haciendo el papel de reportero o presentador. O lo que es lo mismo, logrando que el niño produzca su propia información. En el plano real la participación de un niño en el telediario no es garantía de que conozca todo acerca de la construcción de la noticia puesto que quizás pueda ser utilizado únicamente para presentar ante la cámara. La experiencia sería completa si forma parte verdadera del proceso de información. Aún así no sería el mayor de los casos puesto que, salvo en aquellos países donde el telediario infantil está integrado como actividad escolar, son pocos los afortunados que acceden a los medios a pesar de ser uno de los derechos contemplados en la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Naciones Unidas, 1989).

En España se reconocen como telediarios infantiles principalmente a dos programas: «Info-K» de Televisión de Cataluña (TVC) y «Acerca-t» de la cadena autonómica andaluza RTVA. El primero de ellos nació hace seis años y es presentado por Manuel Alias quien además hace funciones de editor del informativo. Lo acompañan en la experiencia un grupo de cinco periodistas que aparecen eventualmente ante la cámara. Los temas del telediario son seleccionados en función del interés que pueda tener para este tipo de público. Para ellos la actualidad es más importante que el mismo hecho de atender a todo tipo de fuentes de información por una mera ambición de cobertura noticiosa. No todas las informaciones que incluyen tienen a los niños como figura principal, prevalece el hecho de que les concierna directa o indirectamente, tal es el caso de las leyes de menores, las de educación, etc. En cuanto a la forma de la noticia utiliza principalmente el vídeo informativo y el reportaje donde la duración no excede de los tres minutos.

Sus directivos afirman que la función de un telediario es la que tradicionalmente se ha adjudicado a la televisión: educar, entretener e informar, cuidando lógicamente el punto de vista del niño, dejando el espacio necesario para que él mismo haga sus valoraciones y conclusiones. Ha de resaltarse que cuenta con una página web de atractivo formato, constantemente actualizada donde el pequeño telespectador puede incluso visionar el programa en pantalla. Este programa se alzó con el premio periodístico Cambiemos el Mundo con los niños y las niñas, que el comité español de la UNICEF otorgó en 2005 a los profesionales de los medios por la promoción y defensa de los derechos de niños y jóvenes.

En cuanto al telediario infantil de RTVA, «Acercat », es transmitido diariamente desde el año 2004 –excepto en época estival– de 19:15 a 19:25 horas por la segunda cadena Canal 2 Andalucía. Está dirigido a un espectador entre 7 y 13 años de edad y como todo informativo pretende cubrir no sólo Andalucía sino los hechos más importantes que hayan acontecido en el país y en el mundo. Dando la cara está Javier Aguilar, que fue presentador del programa infantil de tipo contenedor de la cadena llamado «La Banda». La duración del telediario es de diez minutos y suele tener como estructura principal tres temas de actualidad que son los que han marcado la pauta del día. Les sigue un segmento de noticias cortas y cierran con un reportaje especial diferente para cada día de la semana. Entre los temas que suelen escoger figuran los culturales (teatro, literatura, etc.), pero también destacan la astronomía, la zoología o aquellos que interesan a las personas discapacitadas. Este informativo tampoco deja de lado la información del tiempo. Presenta como punto final una especie de vídeo clip musical muchas veces amenizado con las imágenes que han causado sorpresa o curiosidad en las noticias diarias.

En éste, como en el caso anterior, los niños no participan en la producción interna puesto que disponen de profesionales para su realización. Cuenta además con un psicopedagogo que interviene cuando surgen dudas sobre cómo tratar ciertos y determinados temas. La recomendación, que es seguida por todo el equipo de trabajo, es siempre dejar una puerta de salida al pensamiento del niño y no agobiarlo con asuntos trágicos o que le puedan producir impresiones negativas. Cada noticia tiene una duración media de un minuto para poder acaparar la atención infantil sin distracciones.

La producción del programa, formada por tres redactores fijos, un productor y un director, sigue la línea de trabajo de un informativo para adultos: reunión al iniciar el día para concretar la «agenda setting», lectura de la prensa diaria, discusión sobre el modo que será tratado cada aspecto a emitir, etc. Intentan no descartar ninguna noticia importante sino esmerarse en transmitirla con un lenguaje adecuado. De forma generalizada son los niños quienes son entrevistados ante la cámara.

Uno de los aspectos que seguramente llama la atención de los pequeños en este tipo de programa es la postproducción. Efectivamente, en «Acerca-t» se hace un buen trabajo de infografía y otros efectos aprovechados sobre todo para las noticias de El Tiempo y para mostrar gráficamente la ubicación de los distintos lugares y poblaciones a las que hacen referencia las noticias. Ofrecen también, al igual que los anteriores casos, una página web que enlaza con los vídeos de las más recientes emisiones de tal modo que el niño puede visionarla también a través de Internet.

En cuanto a la cadena pública TVE se mantiene a la espera iniciar la preproducción de un telediario infantil. Su nombre tentativo es «Infoklan» y está dirigido a los niños de edades mayores sin pretender enTablar lazos con la escuela más que para complementar ocasionalmente el contenido de su informativo. De momento los niños disfrutan del programa emblema infantil «Los Lunnis» que incluye dentro de su producción un pequeño apartado para un telediario conducido por las mismas figuras protagonistas pero que no persigue el mismo fin que un telediario infantil propiamente dicho. Otros guiños similares se han visto en el espacio de La 2 titulado Leonart, aún cuando su principal objetivo es la divulgación científica destinada a niños y adolescentes. Proyectos plausibles sin duda alguna, pero que no sustituyen las metas concretas de un informativo infantil.

Numerosos investigadores del campo de la alfabetización audiovisual coinciden en el significado de la siguiente frase: «el televisor debe ser la mejor maestra para enseñar a ver televisión, tanto en cuanto a la forma –lectura de imágenes– como a los contenidos» (Rico, 1994: 128). No podemos seguir esperando una tardía inclusión de la educación audiovisual en el currículo escolar. Desde ya es conveniente comenzar a dar los primeros pasos pues puede que otra generación de niños llegue a superar la infancia y adolescencia antes de que las políticas administrativas accedan a dar la importancia que tiene este tema en la escuela.

Desde los análisis de audiencias da la impresión que los telediarios infantiles no siempre gozan de la fidelidad del público. Pero es pertinente que le concedamos la importancia que merecen puesto que es una fuente de aprendizaje no sólo para el niño sino también para el padre y el maestro. Es posible incentivar su visionado e incluso hacerlo parte de las actividades escolares como se hace en algunos países. A diferencia de otros géneros a los que los niños tienen acceso dentro o fuera del horario infantil, en este tipo de programa encontrará la información resumida, pero no superficial, presentada de un modo ameno, a un ritmo que le llamará la atención y que puede servir a la vez para fomentar tertulias acerca de los valores humanos que tan anulados están en los medios de comunicación. No olvidemos que educar la mirada en el contexto de la televisión es enseñar también a ver inteligentemente las otras pantallas que en mayor o menor medida influyen en el modo de ver la vida de niños y adolescentes.

Notas

1 Esta información se desplegó de las jornadas denominadas «Telediarios infantiles y juveniles en el mundo» (III) reflexiones y experiencias organizadas por el Observatorio Europeo de Televisión Infantil (OETI) en la Fundación Rafael del Pino de Madrid, en mayo de 2006.

2 Los niños españoles residentes en Holanda fueron entrevistados por el noticiario infantil y declararon que había temas que no llegaban a comprender en el telediario de adultos, pero sí en el infantil como, por ejemplo, los referidos al terrorismo.

3 La UER tiene ya una larga trayectoria en la producción de espacios infantiles. TVE en su segunda cadena emitió en el 2005 una serie de 13 documentales y cortometrajes dramáticos en los cuales niños entre 10 y 12 años explicaban las historias personales de sus vidas y de lo que para ellos era significativo en el mundo.

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