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Revista Comunicar 31: Educar la mirada. Aprender a ver TV (Vol. 16 - 2008)

Formación de la conciencia crítica en los medios de comunicación en Uruguay

Formation of the critical consciousness regarding mass media in Uruguay

https://doi.org/10.3916/c31-2008-03-059

Paulo Olascoaga

Abstract

Uruguay es uno de los países con más medios de comunicación por habitante. Sin embargo, son pocas las experiencias en educación en medios y formación de conciencia crítica. Los actores involucrados en los procesos educativos se han planteado seriamente el tema. Paralelamente, se está realizando una revolucionaria experiencia en materia informática criticada por falta de sustento pedagógico y crítico. El trabajo presenta las distintas argumentaciones y una propuesta.

The rate of mass media per inhabitant is particularly high in Uruguay. Nevertheless, there aren´t many experiences in teacher training and formation of a critical consciousness. The actors involved in the educational process have considered the matter thoroughly. At the same time, a revolutionary experience carried out with computers is being attacked, due to the lack of a pedagogic and critical basis. This paper offers the different arguments and new proposals.

Keywords

Educación en medios, formación en conciencia crítica, plan ceibal

Teacher training, formation of critical consciousness, plan one laptop per child, OLPC

Archivo PDF español

Uruguay tiene uno de los sistemas de comunicación con mayor cobertura de Latinoamérica y de más medios por habitante. Para una población de 3.200.000 habitantes, la mitad residente en la capital (Montevideo) y la otra mitad en los 180 mil kilómetros cuadrados de superficie, según datos de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación tiene en la capital: un canal público de TV abierta y tres privados (de un total de 59), cuatro sistemas de TV para abonados con una penetración total del 60 por ciento, 16 emisoras de FM (de un total de 188) y 22 emisoras de AM (de un total de 92).

Por otra parte, hay 1.100.000 usuarios de Internet según datos de este año. El 80% de los menores de 19 años participa de la red y el 53% de todos los usuarios conecta desde su hogar. Además, circulan seis diarios impresos. Pese a esta oferta y uso de los medios de comunicación, no hay educación en medios de comunicación institucionalmente establecida, ni en la formación de niños y adolescentes, ni de maestros y profesores, ni en las opciones que brindan las universidades tanto en la pública como en las privadas. Hay, sí, restos de una insipiente experiencia de formación en conciencia crítica, fundamentalmente en colegios privados y declaraciones acerca de su necesidad y lo importante que sería que la hubiera en todo el sistema de enseñanza.

La única experiencia sistemática que puede encontrarse hoy es «Plan DENI» (Plan De Niños), gestada hace más de tres décadas en la Organización Católica Internacional del Cine, como respuesta de la Iglesia Católica al desafío que presentan los medios de comunicación en la sociedad. Consiste no sólo en formación crítica, sino también en trabajos de producción por parte de los niños. Se realiza en la actualidad en una decena de colegios como formación extracurricular para alumnos de primaria.

La temática de educación en medios o formación de conciencia crítica (sin ni siquiera denominarlas como tales), en algunos cursos de catequesis, según nos afirmó el Presidente de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (AUDEC), Marcelo Fontona. Para éste, «el tema está librado a cada institución y no hay un relevamiento de cuántas instituciones lo realizan. Que yo sepa, hace años que no hay talleres o cursos de formación docente en el tema. Hoy el tema preocupa, pero ante tanto bombardeo de desafíos (violencia, desestructuración familiar, problemas de aprendizaje, adicciones, cambios en las conductas sexuales, derechos humanos, cuestión ecológica, etc.), el sistema educativo atiende algunos, y la formación crítica ante los MCS no está en los primeros lugares de la agenda. Por no decir fuera de la agenda».

Por lo antedicho, de alguna manera se desconoce que toda esa problemática pasa y está siendo importada, socialmente procesada y difundida también por los medios de comunicación y sus relaciones con los usuarios, por lo que su abordaje «en, con y a través» de los medios de comunicación no sólo es totalmente pertinente sino necesaria para que la educación sea eficiente tocando la existencia real y concreta de los chicos.

1. Una explicación histórica

Hacia fines de los 70, cuando la dictadura militar se va debilitando (en un proceso que culmina con el fracaso del plebiscito de 1980 como intento de legitimarse constitucionalmente), se abre una etapa crítica respecto a los medios de comunicación social de varias vertientes: una revisión del papel de las empresas de comunicación en relación a la instauración y mantenimiento de la dictadura y, por otra parte, experiencias de formación en conciencia crítica en parroquias y colegios y otros pocos ámbitos abiertos a la participación y la discusión de lo que estaba sucediendo.

En 1984, con la apertura democrática nace la primera carrera universitaria en Ciencias de la Comunicación social tanto en la Universidad de la República como en la naciente Universidad Católica del Uruguay.

Allí, bajo el influjo de la Federación Latinoamericana de Facultades de Ciencias de la Comunicación Social (FELAFACS), de las corrientes teórico-prácticas que postulaban la comunicación alternativa para la cultura popular como estrategia contra la comunicación de los grandes medios de comunicación y la cultura masiva, del Informe Mc Bride a la UNESCO de 19801 y de teóricos latinoamericanos como el venezolano Pascualli y el uruguayo Kaplún se apuntaba a la formación de profesionales de las comunicaciones con visión crítica. Sin embargo, esta visión no decantó, como cabría esperar, en un mayor impulso de la formación en conciencia crítica y educación en medios de comunicación para niños y adolescentes. Peor aún, estuvo ausente totalmente de los institutos de formación de maestros y profesores y de la enseñanza pública.

Más recientemente, tras la valoración de los medios de comunicación como actores imprescindibles para asegurar la libertad de expresión, la corriente neoliberal y consumista que circuló por el continente y el advenimiento de la globalización y la post-modernidad hicieron que la crítica quedara reducida a las ideologías de izquierda, preocupadas casi exclusivamente en los problemas de propiedad de los medios, a si estos son o no oposición a que la izquierda conquistase y permaneciera en el poder.

2. La reforma educativa

Actualmente hay una reforma educativa en curso que culminará en una ley de educación. La misma comenzó con debates con la participación de educadores, padres, estudiantes, institutos de enseñanza públicos y privados, organismos gubernamentales, etc. En este proceso, AUDEC presentó un documento donde incluye la necesidad de la educación en medios no siempre estimulan el compromiso, la solidaridad, la gratuidad y la generosidad que intentan educar las instituciones asociadas que «la penetración e influencia de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías no pueden desconocerse a la hora de pensar y actuar en educación»; que los medios de comunicación y videojuegos «constituyen espacios de educación informal que deben ser tenidos en cuenta, tanto para la educación formal como para la no formal. Para ello, deben promoverse programas orientados a formar a los educandos en la recepción crítica de los medios de comunicación» y donde se propone para la educación no formal la promoción de estos programas.

También los gremios docentes expresaron su preocupación sobre el tema, llegando hasta el Congreso Nacional de Educación realizado a fines de 2006. Allí se reclamó que se elaboraran programas adecuados para que los alumnos se conviertan en espectadores críticos, capaces de realizar una elección más libre, y que sean capaces de trasmitir su pensamiento a través de estos lenguajes.

Finalmente, el documento presentado por la Comisión Oficial del Debate Educativo (CODE), en la que participaron además, personas vinculadas a partidos políticos de la oposición, se recogieron los aportes de los participantes reunidos en comisiones y subgrupos. Respecto al tema de la educación en medios, en él se afirma lo que decíamos antes: que la educación primaria no se adecuó a los cambios sociales, culturales y tecnológicos de de las últimas décadas, entre los que incluye la incidencia de los medios de comunicación social. El documento marca que el tema estuvo muy presente en el debate: señala la necesidad de integrarlos para la formación en derechos humanos y ciudadanía democrática y de utilizar la tecnología en el aula; recoge la preocupación de ver a los medios como «competencias desleales» de la educación ya que «brindan una imagen facilista del éxito económico y materialista», que fomentan el consumismo, la pasividad y la violencia; constata una incidencia negativa de estos para la educación en valores pero se les reconoce como agentes relevantes en los procesos educativos; constata las dificultades que conlleva que los docentes no estén familiarizados con las TIC. Se señala además que debe haber un compromiso de la familia con la educación, enseñar buenos modales y analizar críticamente los modelos que se reciben a través de los medios de comunicación, se recomienda promover la lectura crítica de sus mensajes y utilizarlos con fines educativos y de salud, etc.

Ahora el problema es llevar todo esto a la práctica en forma ecuánime, educadora de la libertad y respetuosa. Porque de lo contrario, queda como letra represora, moralista e ideológica; como un discurso crítico propio de una elite iluminada que desprecia las comunicaciones sociales que tanto gustan, entretienen e informan a chicos y grandes, es decir, al pueblo al que pretenden servir y de quien se proclaman portavoces.

4. El medio sigue siendo el mensaje

Para dar cuenta que todavía en Uruguay basta estudiar y reflexionar sobre la experiencia educativa que hay en otros países tenemos el ejemplo de una experiencia piloto en informática en la que el medio se confunde con el mensaje. A partir de 2001 se realizó en la administración de enseñanza pública un proceso de conexión a Internet por el cual hay hoy 1.300 centros educativos públicos conectados.

En mayo de este año, el gobierno comenzó a desarrollar el «Plan CEIBAL» (Conectividad educativa de informática básica para la educación en línea) por el cual 130 niños de una escuela pública de una villa del centro del país, son propietarios de una computadora portátil con memoria flash e interconexión inalámbrica. El objetivo es llegar a una cobertura del total de los niños en 2009.

Según el ingeniero Grompone, asesor del proyecto «es una revolución, porque que el niño tenga una computadora para su uso personal y de su propiedad personal es una idea nueva». Hasta ahora no se ha experimentado en el mundo, es una idea absolutamente nueva que plantea un enfoque distinto. Hasta ahora se creaban aulas de informática en las que se hacía una determinada actividad a determinadas horas con maestros especiales. Ahora el niño puede seguir en su casa, la familia participa, el maestro tiene la misma máquina, planean actividades juntos y la usan en el momento en que se crea conveniente. Ese es el cambio radical y nuevo, de modo que no es fácil comparar experiencias pasadas, que en general no han sido exitosas, con esta nueva experiencia. Y revolucionario porque, en la medida en que apostemos al Uruguay tecnológico (vuelvo a mi caballo favorito), el hecho de que haya una cantidad niños que a lo largo de toda su formación se familiarizaron con los elementos electrónicos, con su manejo en el uso cotidiano, se va a producir una generación nueva adaptada a la nueva sociedad y a los nuevos estilos de producción y de fabricación. Los promotores del proyecto denominan a esto «alfabetización tecnológica». Sin embargo, el plan no abarca la educación para los sistemas de comunicación que brinda Internet (texto escrito, habla, música, imagen, audiovisual…).

Estamos como hace 50 años, cuando niños aprendíamos a encender los televisores, o como hace 20, cuando aprendimos a usar el control remoto saltando entre canales como los chicos que recibieron las computadoras lo hacen entre sitios de Internet. Así lo entendieron también quienes integran las asambleas técnico docentes, organismo asesor de la administración nacional de enseñanza pública. Su representante en la comisión pedagógica del Plan CEIBAL, Limberg Santos dijo en declaraciones a la prensa:

«A nosotros se nos dijo en las primeras reuniones de trabajo en la comisión que el proyecto implicaba distribuir computadoras como quien distribuye teléfonos y nosotros pensamos que no es así. La computadora es una herramienta muy poderosa, determinante, pero queremos que para que ese impacto sea positivo y favorable a los objetivos educativos y pedagógicos debe existir un proyecto que nos haga tomar conciencia a los docentes en primer lugar del impacto que las tecnologías tienen sobre la enseñanza y el manejo de la información, conocimiento y su uso, el poder del conocimiento. Nos parece que la introducción de tecnología impacta sobre lo pedagógico y hay que conocer ese impacto. En función de ese conocimiento del impacto, generar un proyecto que haga que ese instrumento sea bien usado, esté a disposición de los niños absolutamente, pero a partir de ciertas premisas y conceptos que los debemos decidir y tener claro. No creemos que por el hecho de tener una computadora con acceso a Internet tengamos allí la panacea en un aula, creemos que constituye una herramienta poderosa pero que también debe tener cuidados, decisiones previas sobre los contenidos a utilizar, las estrategias y herramientas que usaremos con esas tecnologías y precisamente esas cosas no han estado discutidas plenamente a nivel de los docentes».

5. Conclusiones y propuestas

En síntesis, educar para los medios de comunicación es todavía una buena intención. El tono en el debate educativo para referirse a los medios de comunicación, diametralmente opuesto a del Plan CEIBAL parecen asegurar que habrá que esperar muchos años más para relacionar eficientemente conciencia crítica con uso de los medios. Lo que habría que hacer rápidamente es responder a las siguientes preguntas:

• ¿Qué pasa hoy en el resto del mundo respecto a educación en medios?

• ¿Cuáles de las teorías y prácticas estudiadas condicen con nuestros objetivos educativos y son aplicables en la realidad uruguaya?

• ¿Qué sujetos (actores) pueden y/o deben llevarlas adelante?

• ¿Qué recursos y medidas complementarias se necesitan para implementar un proyecto por parte del Estado y/o organizaciones privadas que sea sustentable en el tiempo y eficiente en cuanto a los objetivos? Es decir, establecer una política en la materia. Mientras tanto, los chicos uruguayos siguen viendo Tinelli.