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Revista Comunicar 32: Políticas de educación en medios (Vol. 16 - 2009)

Fomentar la libertad de expresión con la alfabetización mediática mundial

Nurturing freedom of expression through teaching global media literacy

https://doi.org/10.3916/c32-2009-02-005

Susan Moeller

Abstract

La libertad de expresión es cuestión de vida o muerte. Los medios de comunicación independientes cumplen un rol central en el mantenimiento de un gobierno adecuado, así como en el fomento del desarrollo económico y en el apoyo a la transparencia corporativa y la rendición de cuentas. Por otro lado, los estudiantes de todo el mundo necesitan comprender la influencia de los medios para formular sus problemas y sus posibles soluciones. La Academia Salzburgo de los Medios de Comunicación y los Cambios Mundiales ha sido punto de encuentro para que Universidades de todo el mundo, organizaciones mediáticas e instituciones internacionales (como la ONU y la UNESCO) hayan colaborado en construir un programa curricular para la alfabetización mediática mundial, con ejercicios y recursos para enseñar a ver y escuchar los medios, actuar ante los medios, a través de los medios, e incluso creando sus propios medios de comunicación social. Los materiales son elaborados por y para una comunidad mundial, con el fin de preparar a estudiantes en todo el mundo a cumplir roles activos e incluyentes en la sociedad de la información.

Freedom of expression is both a life and death matter and a bread and butter issue. Free media that allow a diversity of voices to be heard and all ideas to be discussed play a central role in the sustaining and monitoring of good government, as well as in the fostering of economic development and the encouraging of corporate transparency and accountability. Students in both developed and developing nations need to understand that there is no global issue or political arena in which the statement of problems and the framing of possible solutions are not influenced by media coverage. The Salzburg Academy on Media and Global Change is the meeting point where universities from around the world, media organizations and international institutions such as the UN and UNESCO have worked jointly for the first time in order to build a global media literacy curriculum, related lesson plans, exercises and resources to teach students to evaluate the media they read, hear and see, as well as teach them to speak out for themselves. The GML materials are written by a global commu nity for a global community and aim to prepare students the world over for active and inclusive roles in information societies.

Keywords

Alfabetización mediática, libertad de expresión, transparencia, rendición de cuentas, sociedad civil

Media literacy, freedom of expression, transparency, accountability, civil society

Archivo PDF español

Archivo PDF inglés

Hace unos años, el Comité Nobel encargó un informe sobre el vínculo entre la paz y la cobertura de las noticias. «La buena cobertura noticiosa –antes que la propaganda o informes incorrectos– puede ser esencial para la paz», como ha afirmado el profesor Lundestad, secretario del Comité: «Hoy los rumores y exageraciones son constantes, y atizan los conflictos. Si alguien cuenta con la información correcta, en muchos casos esto puede reducir los conflictos»1.

Los medios de comunicación nunca antes fueron más imprescindibles para nutrir a la sociedad civil, pero ahora la libertad de expresión está en retirada. Se ha dado tanta atención al manejo de las nuevas tecnologías, considerando la viabilidad de los modelos de ne gocio existentes, enfrentando las dramáticas transformaciones demográficas en los públicos, y condenando la demanda al parecer insaciable de chismografía, que ha quedado poco espacio público para expresar otras inquietudes.

Pero las organizaciones defensoras de la libertad de prensa han registrado las pérdidas a nivel mundial: las violaciones de dicha libertad, el acoso a periodistas, la represión contra los medios físicamente palpables y los virtuales. Finalmente, las agresiones de pre dadoras contra la libertad de expresión y de prensa han llegado a una escala imposible de ignorar. A finales del verano de 2008, según el Comité para Proteger a Periodistas, 31 periodistas habían muerto por todo el mundo a causa de su trabajo periodístico, y otros 15 habían fallecido en circunstancias dudosas. En 2007, según la Asociación Mundial de Prensa, con su matriz en París, 95 empleados/as mediáticos fueron asesinados –44 tan sólo en Irak, 8 en Somalia, 6 en Sri Lanka y 5 en Pakistán. Otros 110 funcionarios/as mediáticos murieron en el 2006 , entre ellos figuras tan protagónicas como la reportera de investigación rusa, Anna Politkovskaya.

También fueron numerosos los casos de represión tanto individual como sistémica contra periodistas. Por ejemplo, en noviembre de 2007, cuando el presidente pakistaní, Pervez Musharraf, suspendió la Constitución nacional, también cerró televisiones, cortó noticiarios de corresponsales extranjeros e impuso control del contenido de los noticieros. Los castigos contra periodistas comenzaron con fuertes multas y suspensión de las licencias para la radiodifusión, llegando hasta tres años de prisión.

No debería ser necesario que haya amenazas, asesinatos y censura general para que se dé prioridad a la libertad de expresión. La prensa libre no sólo es esencial en tiempos de crisis política. Los medios de comunicación libres que permiten escuchar diversas voces y ventilar todas las ideas cumplen un rol central en el mantenimiento y control de la gobernabilidad, así como el fomento del desarrollo económico y el apoyo a la transparencia corporativa y la rendición de cuentas. La libertad de expresión es cuestión de vida o muerte, pero también de ganarse la vida. La libertad de expresión es fundamental para que el pueblo pueda llevar una vida segura y plena. ¿Cómo se puede explicar eso al público mundial, que en tantos casos ignora sus derechos y los vínculos entre los derechos y la gobernabilidad? Una manera clave es mediante la educación, comenzando con las escuelas y colegios y continuando a nivel superior. Los cursos, estudios de caso y tareas de investigación pueden dotar a estudiantes de las herramientas para poder criticar a los medios por su periodismo amarillo o por venderse por vil precio a un sector determinado sin atender a los demás, y también para demostrar a los estudiantes que, sin la diversidad de voces que puedan expresar sus ideas, sin un sector mediático que represente a todas las opiniones, no podrá existir una sociedad libre, abierta y justa. Sin la capacidad de escuchar todas las voces, sin la protección debida para todas ellas, tan sólo las voces poderosas se harán escuchar. Sin la capacidad de escuchar a otras voces, sin la debida protección para esas otras voces, se corre el peligro de que la voz propia sea silenciada.

Enseñar a todo estudiante a evaluar lo que lee, oye y ve, y enseñarle a notar qué es lo que no se está diciendo y qué es lo que no se muestra, es crucial para el posterior ejercicio de sus propios derechos ciudadanos y su propio acceso a las oportunidades económicas, políticas y sociales. Enseñar a todo estudiante a hablar con voz propia –con los medios de comunicación, a través de los medios, e incluso creando sus propios medios– es esencial para que avance del consumo pasivo de los productos mediáticos, y se acostumbre al compromiso cívico activo.

1. Enseñar sobre los derechos: la alfabetización mediática mundial

El derecho a la libertad de expresión y a la libertad de información está reconocido como derecho humano en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los De rechos Humanos y se reconoce en la jurisprudencia internacional mediante el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR). El ICCPR reconoce el derecho a libertad de expresión: «Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión».

Los Estados Unidos ubican su derecho a la libre expresión y prensa en su Primera Enmienda, parte de la Declaración de Derechos que reformó la Constitución estadounidense: «El Congreso no deberá aprobar ninguna ley relacionada con el establecimiento de una religión oficial, ni prohibiendo el libre ejercicio religioso; ni restringiendo la libertad de expresión, ni de la prensa; ni el derecho del pueblo de reunirse pacíficamente, y de solicitar al Gobierno el remedio de sus agravios».

En 2004, la Fundación John S. & James L. Knight en los Estados Unidos encargó al Departamento de Políticas Públicas de la Universidad de Connecticut «evaluar si existe una relación entre la presencia y naturaleza de programas mediáticos en los colegios secundarios, y los niveles de conocimiento y apreciación de los derechos de la Primera Enmienda». Se entrevistó a más de 100.000 estudiantes en todo el país, así como casi 8.000 profesores y más de 500 administradores en 544 colegios públicos y privados. El estudio financiado por la Fundación Knight sobre «El futuro de la Primera Enmienda» sigue siendo la en cuesta estadounidense más completa sobre las actitudes en materia de libertad de expresión y prensa en los colegios de secundaria. Sus hallazgos fueron impactantes. Éstos fueron los dos principales hallazgos:

• «Los estudiantes de Secundaria tienden a dar poca importancia a la Primera Enmienda. Casi tres cuartos (73%) dijeron que no tenían ninguna opinión sobre la Primera Enmienda, o que la daban por sentada. Después de leerles el texto de la Primera Enmienda a los estudiantes, más de un tercio (35%) opinó que la Primera Enmienda garantizaba demasiados derechos. Casi la cuarta parte (21%) no sabía suficiente sobre la Primera Enmienda para opinar siquiera. De quienes no expresaron ninguna opinión, un porcentaje aún mayor (44%) coincidieron en que la Primera Enmienda garantizaba demasiados derechos».

• «Los estudiantes son menos propensos que las personas adultas a considerar que se debería permitir que las personas expresen opiniones impopulares, o que se debería dejar que los periódicos se publiquen libremente, sin aprobación oficial previa de sus crónicas... Cuando hayan cursado más clases en los medios y/o la Primera Enmienda, es más probable que consideren que se debe permitir que la gente exprese opiniones impopulares... En general, mientras más participaron en actividades mediáticas (por ejemplo, el periódico del colegio), más supieron apreciar ciertos derechos concedidos por la Primera Enmienda».

Consideremos las implicaciones de estas últimas afirmaciones: los estudiantes que hacen cursos sobre los medios de comunicación, que aprenden sobre los de rechos humanos de la libertad de expresión y de prensa, y que participen activamente en los me dios estudiantiles, es más probable –en comparación de sus compañeros/as– que consideren que las personas que tengan opiniones impopulares tienen el derecho a expresarlas, y que las demás personas tienen de recho a escucharles. Esto sugiere, entonces, una relación entre el aprendizaje proactivo sobre los medios, el trabajo estudiantil en medios propios, y el respeto y apoyo estudiantiles para los derechos de la libertad de expresión y de información para sí mismos y para otras personas.

Si se plantea un vínculo poderoso entre el aprendizaje, la acción y la comprensión, entonces el argumento en favor de la alfabetización mediática es muy convincente. Y por lo mismo es convincente que la enseñanza mediática sea mundial y que el contenido del curso sea mundial, porque los efectos de los mensajes mediáticos son altamente mundiales.

Ni existe ningún tema mundial ni espacio político en el cual la cobertura mediática no influya en la formulación de los problemas y sus posibles soluciones. Los estudiantes en las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo necesitan comprender las diferentes maneras en que los medios moldean al mundo, y las maneras esenciales en que los medios podrán fomentar a la sociedad civil y asegurar la transparencia y rendición de cuentas, ofreciendo, por ejemplo, acceso a la información, o respaldando el reportaje investigatidor en los sectores críticos de la sociedad. Cada estudiante también necesita comprender las diferentes maneras en que los medios podrían subvertir a la sociedad civil, a la transparencia y la rendición de cuentas, por ejemplo con las emisiones de radio con contenido de odio, o las ofensas racistas trasmitidas por mensajes de texto, o simplemente por las poderosas élites mediáticas que obedientemente reportan los mensajes entregados por el gobierno (como ocurrió en muchos medios de los Estados Unidos en el año 2003 antes de la Guerra en Irak, por ejemplo).

¿Cómo enseñar estos conocimientos a los estudiantes? Una manera es creando materiales mundiales y comparativos –cursos, estudios de caso y tareas– que permitan comprender cómo los medios enmarcan e influyen en los temas y eventos y que también eduquen y «empoderen» a los estudiantes sobre cómo ellos podrán aprovechar los medios para efectuar cambios positivos.

Éstas son tareas formidables, especialmente si se consideran a nivel planetario, pero varias organizaciones internacionales y universidades han percibido en esta agenda una causa común y se han reunido para enfrentar el desafío mediante una nueva iniciativa dedicada a crear un programa curricular mundial, con una caja de herramientas estudiantiles, para alfabetizar en materia mediática.

La Academia Salzburgo de los Medios de Comunicación y los Cambios Mundiales es la nueva iniciativa, lanzada por el Centro Internacional para los Medios y la Agenda Pública (ICMPA) de la Universidad de Maryland y el Seminario Mundial Salzburgo, organización no gubernamental independiente con sede en Austria, que durante 60 años ha convocado a líderes internacionales de diferentes culturas e instituciones para resolver temas de interés mundial. ICMPA y Salzburgo identificaron la necesidad de una iniciativa en alfabetización mediática, y luego consideraron cómo lograr la participación de otras instituciones.

Aunque la alfabetización mediática ha venido cobrando fuerza como disciplina académica en Europa, Asia y las Américas durante la última década o más, y los gobiernos y centros educativos en todo el mundo están instituyendo cursos en alfabetización mediática, es la primera vez que las universidades en todo el mundo han colaborado para construir un programa curricular en alfabetización mediática de ámbito mundial.

Desde mediados de 2007, el programa veraniego de la Academia ha reunido durante tres semanas a universitarios/as excelentes (pregrado, posgrado y de doctorado) con un profesorado mundial, para estudiar y vivir en el centro del Seminario, el Schloss Leo poldskron del siglo XVIII, en Salzburgo, Austria. Con financiación de las universidades participantes, de organizaciones internacionales, fundaciones nacionales, gobiernos, corporaciones, y filántropos privados, este grupo de profesores/as y estudiantes han trabajado en equipos multinacionales para investigar y redactar estudios de caso y ejercicios afines sobre cómo los medios de comunicación influyen en la comprensión pública de las sociedades, los gobiernos, y las regiones. Los recursos de la Academia para la alfabetización mediática son elaborados por una comunidad mundial y para una comunidad mundial; son accesibles para estudiantes y centros educativos del mundo desarrollado y en vías de desarrollo. Los aportes a este esfuerzo han provenido del Reino Unido y Uganda, así como China, Chile, la Universidad de Maryland y otros lugares.

De especial interés para las fuentes financieras tanto públicas como privadas, y las universidades aliadas de todos los continentes –Asia, el Medio Oriente, África, Europa, y América Latina y del Norte– es la creación del programa curricular que pueda enseñar a estudiantes cómo los medios de comunicación pueden tender puentes sobre las brechas culturales y políticas, y fomentar sólidamente la libertad de expresión de todos los sectores de la sociedad: jóvenes y adultos, hombres y mujeres, grupos mayoritarios y minoritarios, corporativos, gubernamentales y públicos.

El ámbito universitario es cada vez más el espacio donde comienza la innovación curricular. Pero no es fácil cambiar a las universidades. Aunque la infraestructura burocrática sea menos arraigada que en los sistemas educativos a nivel primario y secundario, igual hace falta que haya una masa crítica que exija cambios. Entonces, para fomentar esa masa crítica, ICMPA y Salzburgo decidieron reclutar no sólo a estudiantes individuales para asistir a la Academia o a profesores/as para que fueran docentes de la Academia, sino también invitar a estudiantes y profesores de universidades del mundo para que se unieran a esta alianza. La idea se concretó así: cada universidad se comprometía a enviar a la Academia Salzburgo a un profesor/a –o administrador/a, por ejemplo un decano/a– así como de tres a cinco estudiantes. El profesor/a y los estudiantes tendrían su interacción con otros estudiantes y profesores internacionales durante la sesión en Salzburgo, pero entonces regresarían con la experiencia compartida y suficientes recursos humanos para poder instituir las lecciones de Salzburgo en su propia institución. Hemos encontrado que se requiere un profesor/a o administrador/a con mucho compromiso, dinamismo y, a veces, buena posición jerárquica para lograr semejante creación de un curso nuevo, programa o iniciativa nueva que se transversalice entre las torres de marfil de su universidad, de una disciplina a otra o incluso de un nivel de título a otro (por ejemplo, entre estudiantes de pregrado y posgrado).

Por esa razón, ICMPA y Salzburgo han hecho que esa agenda institucional sea una de las condiciones previas para las universidades que se hacen aliadas de la Academia. Necesitan comprometerse con aplicar el programa curricular y los planes de estudios creados con juntamente, a su regreso a sus instituciones. Y esto se ha dado, algunas universidades han creado nuevos cursos y programas para enseñar «alfabetización mediática mundial», y algunas están usando los materiales en cursos que ya existían, de comunicación, periodismo, políticas públicas y pedagogía.

Por ejemplo, cuando regresaron los profesores y es tudiantes de la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México que asistieron a la primera Academia Salzburgo en 2007, presentaron ante todo el cuerpo docente el trabajo creado por los equipos internacionales en Salzburgo. Como resultado de esa presentación, la Universidad decidió autorizar la creación de un curso de posgrado en alfabetización mediática mundial, ubicado en el Departamento de Comunicación. Ese curso tuvo tal acogida que se inauguró un segundo, para estudiantes de primer año. Este curso también fue un éxito, y luego se solicitó que los estudiantes que habían asistido a la Academia Salzburgo crearan una tercera versión del programa curricular de Salzburgo, esta vez para un programa de preparación preuniversitaria para estudiantes destacados.

El decano y los estudiantes que asistieron a la Academia de la Universidad Tsinghua en Beijing tuvieron que tomar un rumbo diferente para lanzar un curso nuevo a su regreso. Para que se dé un curso en la Universidad Tsinghua primeramente debe existir un texto sobre el tema. Entonces, a su regreso a Beijing hacia fines de 2007, Xiguang Li, decano de la Facultad de Periodismo, solicitó a la presidencia de la Universidad la financiación para crear un manual en idioma chino en base al programa curricular generado en Salzburgo. Con los fondos recibidos, el decano contrató a otro profesor y a los estudiantes que asistieron a la Academia y juntos confeccionaron el libro. El texto terminado no sólo se utiliza para el curso de alfabetización mediática mundial para estudiantes de múltiples departamentos académicos de la Tsinghua, sino que también se está utilizando como recurso básico en la formación docente en toda China, en el programa que tiene la Universidad Tsinghua para perfeccionamiento de profesores durante sus vacaciones de verano.

A partir del éxito del primer año de la Academia, otras personas han visto las oportunidades que ofrece un programa curricular en alfabetización mediática mundial. Como resultado, los socios institucionales de la Academia se han ampliado, más allá de los ámbitos académicos. UNESCO y la Alianza de las Civilizaciones de la ONU (UN-AoC) se han unido con ICMPA y el Seminario Mundial de Salzburgo para crear una «comunidad de conocimientos sobre los medios de comunicación», como lo expresó Jordi Torrent, gerente del proyecto para la Iniciativa de UN-AoC en educación para la alfabetización mediática.

El atractivo para UNESCO y la UN-AoC del programa curricular de la Academia Salzburgo para la alfabetización mediática mundial y también el atractivo para las organizaciones mediáticas aliadas, como la LinkTV, es que el programa curricular y sus respectivos planes de lección, ejercicios y recursos pretenden preparar a estudiantes de todo el mundo para cumplir roles activos e incluyentes en las sociedades de la información. En el caso de LinkTV, su alianza con la Academia satisfizo una necesidad que ya había identificado este canal de noticias: LinkTV colaboró con profesores y estudiantes para crear una nueva herramienta para la alfabetización mediática, llamada «Conoce al noticiario» que se lanzó en beta especialmente para la Academia Salzburgo2. La herramienta de remix, que ahora es de dominio público, permite a sus usuarios/as comparar la cobertura de noticias de todo el mundo, verificar sus conocimientos sobre cómo se elaboran las noticias, y confeccionar sus propios paquetes de noticias.

En el caso de UNESCO, la Academia también atendió una necesidad que la Organización ya había buscado solucionar: «Ninguna sociedad puede ser libre, abierta ni justa, sin la diversidad de voces», según UNESCO. ¿Cómo conseguir sociedades libres, abiertas y justas? En parte, mediante los centros educativos. Este material educativo, según UNESCO, cubre el material curricular y la «caja de herramientas» para estudiantes en la web de la Academia «está diseñado para profundizar el entendimiento de la libertad de expresión y de la prensa entre la gente joven»3.

La UNESCO contribuyó significativamente a la forma y el contenido del proyecto. Después de que UNESCO lanzara su «Model Curricula for Journalism Education for Developing Countries & Emerging Democracies»4 que había introducido en Singapur en junio de 2007, conjuntamente con el Centro Asiático para la Información Mediática (AMIC) y la Asociación para la Educación en Periodismo y Comunicación Masiva (AEJMC), la UNESCO todavía identificaba dos necesidades insatisfechas:

1) La necesidad de enseñar a estudiantes fuera de los programas y cursos de periodismo sobre el rol de los medios en la difusión y contextualización de los temas políticos y sociales; es decir, para otros grupos de estudiantes, la alfabetización mediática.

2) La necesidad de enseñar a todos los estudiantes –incluyendo los cursos de periodismo– sobre el papel central de la libertad de expresión y de prensa dentro y entre las naciones; es decir, enseñar a todos los estudiantes sobre la libertad de expresión.

Como lo anotó George Papagiannis, oficial de programa en la División de la UNESCO para la Libertad de Expresión, Democracia y Paz, en su intervención al clausurar la segunda sesión de la Academia Salzburgo: «Las herramientas que han creado UNESCO y la Academia permiten que estudiantes alrededor del mundo marquen una diferencia en sus comunidades. Con estos planes de lección y cajas de herramientas, las y los estudiantes aprenden que la libertad de expresión y de prensa son imprescindibles para la supervivencia y salud de las sociedades abiertas».

El programa curricular de la Academia Salzburgo para la alfabetización mediática mundial se divide en dos partes. Cada parte ofrece una serie de propuestas pedagógicas.

1) Parte I: Pensamiento crítico y habilidades críticas. La primera mitad del programa curricular enseña a los estudiantes a valorar el acceso a la información y les fomenta las capacidades críticas para comprender, analizar y evaluar. Tiene tres módulos que enseñan a los estudiantes:

• Cómo identificar qué noticias tienen importancia. Este módulo enseña a estudiantes algunos conceptos clave: cómo el lenguaje influye en la forma en que el público recibe la información, cómo las imágenes influyen en los mensajes noticiosos, y cómo la ética periodística y normas son fundamentales para la exactitud y credibilidad.

• Cómo hacer seguimiento de la cobertura mediática. Este módulo enseña a estudiantes cómo hacer monitoreo de la cobertura en los medios de las cuestiones del género y la raza, y cómo la cobertura noticiosa afecta a las instituciones sociales y corporativas como iglesias, centros educativos y negocios locales.

• Cómo comprender el rol de los medios en moldear los temas mundiales, con el enfoque en la religión, el terrorismo, y cambio climático y el medio ambiente. Este módulo enseña a estudiantes cómo los medios informan sobre los temas críticos como el terrorismo. ¿Cuáles crónicas de terrorismo recibieron poca cobertura local, regional o mundial?, o ¿cómo los medios cubren el cambio climático, como un reportaje científico, como desafío económico o como problema político?

2) Parte II: Libertad de expresión. La segunda mitad del programa curricular resalta las conexiones entre la alfabetización mediática y la sociedad civil, incluyendo el rol que cumplen los medios en apoyo a la gobernabilidad, el desarrollo económico y la ciudadanía bien informada. Esta mitad del programa curricular se enfoca en el rol esencial de la libertad de expresión al dejar que se escuchen todas las voces, y enseña a estudiantes la vital importancia de los medios para sostener y respaldar esa libertad. Tiene tres módulos que enseñan a los estudiantes:

• Cómo defender la importancia de la libertad de expresión. Este módulo enseña a estudiantes sobre temas tan cruciales como el rol esencial del reportaje investigador para sostener a la sociedad civil, el valor de las buenas fuentes para los reportajes, y cómo la vigencia del estado de derecho es imprescindible para que sobreviva la libertad de expresión para cada individuo.

• Cómo promover la alfabetización de noticias, creando y respaldando a medios de calidad. Este módulo enseña a estudiantes los elementos prácticos sobre cómo las organizaciones ciudadanas pueden aprovechar responsablemente los medios de comunicación para educar a otras personas, y sobre la importancia de que la ciudadanía se comprometa con medios tradicionales y alternativos, incluso contribuyendo para que puedan existir.

• Cómo motivar a los medios para que mejoren su cobertura de cuestiones y eventos mundiales. Este módulo enseña a estudiantes cómo realizar estudios investigadores que comparen la cobertura por los medios de comunicación, de determinados eventos o temas. Los públicos estudiados pueden utilizar sus conclusiones para evaluar sus propios medios, y los propios medios podrán aprovechar las conclusiones de los estudios para mejorar sus reportajes.

Este programa curricular de partes múltiples está publicado on-line en la web de la Academia Salzburgo (www.Salzburgo.umd.edu).

Este marco del programa curricular de la Academia permite que profesores y administradores interesados de universidades y colegios puedan crear un curso totalmente nuevo en alfabetización mediática mundial o elijan las lecciones y herramientas individualmente para reforzar sus clases actuales. En este sitio, se pueden encontrar los recursos pasando por la secuencia de los seis temas modulares, o realizando una búsqueda –por ejemplo, para ubicar los planes de lección sobre las imágenes gráficas o buscando ejercicios de aula en base al sociodrama. Cada visitante al sitio podrá dejar sus comentarios sobre los planes de lección después de registrarse en el sitio. También podrán su bir sus propios ejercicios o recursos didácticos– y podrán bajar los planes de lección en forma de documento impreso, lo que permite que los centros educativos cuyo acceso a Internet no sea consistente también utilicen los materiales. Las personas registradas para la web provienen de muchos sectores: profesores, estudiantes, expertos/as en desarrollo mediático, formuladores/as de políticas, periodistas y padres/madres que educan a sus hijos/as en la casa, entre otros grupos.

2. ¿Por qué es importante la alfabetización mediática?

Consideremos a China, que se supone que no es el ambiente comunicativo más abierto del mundo. En el verano de 2007, Xiguang Li, Decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Tsinghua, asistió a la primera sesión de la Academia Salzburgo. Al comienzo del programa, expresó una preocupación sincera so bre el estado de la educación periodística en China. Por excelente que fuera la formación de su Universidad, dijo, los medios chinos no contrataban a sus graduados/as, porque las empresas mediáticas no querían pagar bien a reporteros/as o editores/as cuando podrían dar el trabajo a pasantes voluntarios/as. Además, anotó, la mayoría eran diarios de periodismo amarillo que daban poco valor a las noticias serias, peor a la exactitud y la perspectiva equilibrada. Los medios impresos y on-líne que no fueran del Partido estaban dominados por chismes y cobertura de celebridades. Como profesor de Periodismo, ¿qué podría hacer él? expresó su desaliento y su creencia de que el trabajo de la Academia sería interesante, pero que probablemente no haría ningún impacto en los problemas que él veía en el periodismo de su sociedad.

Las tres semanas de tarea en la Academia transformaron su opinión sobre la tarea que le corresponde a él y a sus colegas. Ahora, dijo, sabía qué tenía que hacer. Su labor no sólo era enseñar a estudiantes de periodismo a informar sobre los eventos y temas a su alrededor, sino de instruir a todos los estudiantes de la universidad sobre la importancia de un entorno mediático libre y justo. Si el público no se ha educado para poder comprender cuán imprescindible es el acceso a la información para ejercer la ciudadanía, anotó, no habrá ninguna presión para que exista periodismo de calidad. Regresó a Tsinghua, como ya se dijo, con energía para una nueva causa: crear un manual que ayude a enseñar a toda China sobre la necesidad de contar con cursos en alfabetización mediática mundial.

¿Cómo pueden los medios de comunicación convertirse en fuerza positiva para el cambio mundial? Cuando la ciudadanía exija a los principales medios que actúen en pro del interés general del pueblo, y cuando la ciudadanía misma apoye a los medios tradicionales pero también contribuya a los nuevos experimentos en la comunicación; esto en su conjunto podrá revitalizar a la comunidad. Para ello, hay que educar al público para que comprenda las fuerzas que moldean la producción, distribución y consumo de la información. Hay fuerzas «nuevas» y «antiguas» que debemos comprender: Google y YouTube, y sitios web como Ushahidi y Global Voices, por ejemplo, son excelentes ejemplos de los «nuevos medios de comunicación social», su inmenso potencial y sorprendentes efectos. Reporteras, como la asesinada Anna Politkovskaya, representan «los medios de comunicación tradicionales», su lucha literalmente por sobrevivir, y también su valor indispensable.

No cabe duda de que la tecnología está cambiando la forma en que todos recibimos y comprendemos la información. La tendencia es buscar activamente lo que cada persona desea ver, leer o escuchar, antes que absorber pasivamente lo que seleccionen los editores/as o productores/as. Y lo esencial de YouTube, Ushahidi y Global Voices es que cada espectador/a realiza sus propias aportaciones: vídeos, mensajes de texto, archivos MP3. Con estas nuevas técnicas de «tagging», «crowdsourcing» y «mapping», se puede comunicar la información y comprenderla de maneras diferentes y significativas. La fascinación con el efecto transformador de todo esto nos permite olvidar fácilmente que los reportajes «a la antigua» –y carostodavía– son esenciales: no hay quien reemplace a Anna Politkovskaya, tradicional mensajera de los «medios tradicionales» ni a los dos periodistas alemanes que murieron el mismo día en Afganistán.

Algunos de los periodistas que murieron este año y los dos años anteriores cayeron en el fuego cruzado de cruentas guerras; otros fueron asesinados por sicarios para que no pudieran contar sus verdades. Pero no es que los periodistas sólo sufren en Irak o donde les sigan los terroristas. También mueren a cada rato asesinados los reporteros investigadores que delaten a políticos corruptos, criminalidad organizada o el asombroso poderío de los traficantes en personas, drogas o armas. Otros tipos de reporteros y medios de comunicación también son acallados, sea por la censura directa o mediante la intimidación, en forma de amenazas físicas o, más comúnmente, intimidación económica imponiendo costos exorbitantes para las licencias de operación o retirando la publicidad pagada.

Así como la muerte de Politkovskaya, estos asesinatos, estas intimidaciones ilustran dramáticamente que la información sí importa. Los insurgentes, criminales, terroristas, políticos corruptos, estafadores corporativos y muchos otros comprenden bien que son los meses o años de investigación por los reporteros/as profesionales, muchos apoyados por organizaciones noticieras tradicionales, que expondrán sus fechorías y les hará llegar la justicia. Las investigaciones de Politkovskaya y el trabajo de otros profesionales proporcionan la evidencia sin ambigüedades y el «contenido» con credibilidad –documentos, fuentes, detalles verificados una y otra vez– que necesita tan desesperadamente el público para que funcione una sociedad civilizada, abierta y finalmente libre.

Por supuesto que la tecnología amplía las maneras en que los medios de comunicación –y nosotros mismos– podemos proporcionar la información que conviene al interés público. Preguntemos a la gente de Londres sobre el poder político de las fotos tomadas con teléfonos celulares de las explosiones en el metro y en autobuses, cargadas por Internet en Flickr, o preguntemos a residentes de Nueva Orleans sobre el poder de los blogs que informaron sobre los fallidos esfuerzos de rescate después del Huracán Katrina. Es más difícil aplastar a millones de periodistas ciudadanos/as, armados de fotografías, vídeos y blogs, que silenciar a una sola reportera incómoda como Politkovskaya. YouTube, Google, Flickr y muchas otras web ofrecen valiosas herramientas para que el mundo se informe bien. Pero no sustituyen a Politkovskaya y sus colegas. Entonces, ¿qué necesitamos?

Necesitamos un sector mediático robusto, activo e independiente, sostenido por las leyes vigentes. Necesitamos un sector robusto y activo de los nuevos medios de comunicación, para que periodistas y ciudadanía por igual puedan aprender, contribuir, utilizar, y ejercer presión para que sea justo y equilibrado. Necesitamos clases, en todos los grados, a cada nivel de sofisticación, que enseñen a la gente joven que los medios de comunicación tienen su importancia. Necesitamos la información, las instituciones, las revelaciones y la inspiración. Necesitamos la alfabetización mediática mundial.

Notas

1 GWLADYS F. (2006). Journalists Eligible for Nobel Peace Prize [Los periodistas son elegibles para el premio Nobel de la Paz]. The Guardian, 06-10-06. (www.guardian.co.uk/media/2006/ oct/06/pressandpublishing.broadcasting).

2 Disponible en: www.linktv.org/knowthenews.

3 Véase la explicación por UNESCO de su interés en la alfabetización mediática y libertad de expresión: Freedom of Expression goes to School [La libertad de expresión va a clases], en El Correo de la UNESCO, 2008; 4. (http://portal.unesco.org/ci/en/ev.php-URL_ ID=26318&URL_DO=DO_TOPIC& URL_SECTION=201.html).

4 Modelo curricular para la educación periodística en los países en vías de desarrollo y democracias recientes.

Referencias

Gwladys F. (2006). Journalists eligible for Nobel peace prize [Los periodistas son elegibles para el premio Nobel de la paz]. The Guardian, 06-10-06.