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Revista Comunicar 33: Cibermedios y medios móviles (Vol. 17 - 2009)

Periodismo en Latinoamérica: Revisión histórica y propuesta de un modelo de análisis

Latin American journalism: A review of five decades and a proposal for a model of analysis

https://doi.org/10.3916/c33-2009-01-011

Claudia Mellado-Ruiz

Abstract

En base a un recorrido histórico de las últimas cinco décadas, este artículo analiza los elementos que hoy definen a la profesión periodística en Latinoamérica. El trabajo se sostiene en las estructuras sociales compartidas por la región, así como en la función de mediación que el periodismo cumple en la construcción de la realidad, proponiendo un modelo que describe los aspectos individuales, organizacionales y sociales que han influido en su desarrollo. Se concluye que los problemas de formación vinculados a la identidad y a la autonomía de la profesión, el valor cultural dado a la carrera profesional, la existencia y alcance de los colegios profesionales, las peculiaridades políticas y económicas, y la gran influencia extranjera ejercida por Europa y EEUU, son los aspectos que diferencian al periodismo latinoamericano del resto del mundo. Sin embargo, se plantea la inexistencia de una conceptualización y operacionalización homologada de la profesión en el sub-continente.

Based on an historical analysis of the last five decades of research, this article analyzes the elements that define the journalism in Latin America. The work is based on the common social structures and the fact that journalism mediates in the construction of reality throughout the region, proposing a model that describes the individual, organizational and social aspects that have influenced the development of the profession. The results indicate that the educational problems linked to both the identity and the autonomy of the profession, the cultural value associated to professional practice, the existence and reach of the Teachers Associations, political and economic peculiarities, and the considerable influence exercised by Europe and the United States, are all aspects that make Latin American journalism different journalism in the rest of the world. Still, despite these similarities, neither a shared conceptualization nor a homologated operationalization of the profession exists in Latin America.

Keywords

Periodismo, profesión, investigación cross-nacional, estructuras sociales, formación, profesionalización

Journalism, profession, cross-national research, social structures, journalism education, professionalization

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1. Introducción

Uno de los primeros problemas que surge a la hora de estudiar el periodismo y al periodista en Latinoamérica es lograr definir el marco estructural común que lo(s) define. La investigación sobre la profesión no ha estado en el primer lugar de las prioridades científicas del campo, y los intentos efectuados no han logrado construir una plataforma consensuada y transversal a cada país por separado, que potencie su validación y lectura dentro de las ciencias humanas y sociales.

Ortega y Humanes (2000: 7) afirman que la historia del periodismo y la estructura de la sociedad dentro de la cual éste actúan, son factores que hay que considerar al elaborar una explicación racional de la profesión. En este contexto, cuando se quiere generalizar sobre acontecimientos o procesos que ocurren en un nivel de alta integración social –como lo son los países– o incluso en épocas diferentes en la historia de la Humanidad, el enfoque comparativo a través de naciones (también llamado enfoque cross nacional) se torna fundamental (Nowak, 1989).

Los estudios más importantes sobre la profesión periodística han sido conducidos desde Estados Unidos y Europa (Weaver & otros, 2006, 1998, 1996; Shoemaker & Reese, 1996; Donsbach, 1981; Quandt y otros, 2006; Diezhandino, Bezunartea y Coca, 1994; Or tega y Humanes, 2000). Sin embargo, la mayoría de ellos han sido de corte local o nacional, y aunque en las últimas décadas la investigación comparativa ha ganado terreno dentro de estas regiones, el enfoque cross nacional ha sido esporádico; quizás en parte por la dificultad en su conducción, por la gran cantidad de tiempo involucrado, así como por la escasez de los fondos para desarrollarlo (Hanitzsch, 2007). Aún más, dentro de los estudios cross nacionales desarrollados, una gran mayoría se limita a comparar datos secundarios obtenidos para propósitos locales.

Por ello, aunque pudiera parecer fácil desarrollar investigación latinoamericana usando los mismos acercamientos conceptuales y metodológicos de aquellas regiones, los problemas recaen en la incompatibilidad que se genera entre estructuras sociales distintas. Esta situación puede traer como consecuencia comparaciones desvinculadas del contexto real que posee el periodismo y los periodistas en Latinoamérica. Pa re ciera entonces que la mejor forma de llegar a un resultado menos arbitrario, es hacer un esfuerzo por encontrar los elementos comunes que han venido definiendo al periodismo en esta zona.

Sapichal y Sparks (1994) plantean dos posibilidades distintas frente al dilema metodológico recién expuesto. La primera, desde una perspectiva culturalista de los fenómenos sociales, sería que el periodismo está lejos de ser una profesión compacta y que sólo puede ser interpretado en términos de los respectivos países donde se está analizando. Una segunda posición sería que el periodismo se convierte en una profesión universal debido a algunas características generales, no de terminadas por intereses nacionales puntuales.

Pero aunque los procesos históricos, sociales y culturales específicos en cada país hacen que las necesidades particulares respecto a la profesión sean distintas –y que el nivel de desarrollo del periodismo tenga diferentes avances– este estudio se amparó en una perspectiva intermedia, buscando las características generales que hoy delimitan al periodismo latinoamericano, a través de un recorrido y análisis histórico de las estructuras sociales compartidas durante las últimas cinco décadas.

Para lograr dicho propósito, la esquematización de los factores que han influido en el desarrollo del periodismo y del periodista durante dicho periodo se transforma en un elemento fundamental, haciendo posible, confiable y válido para futuros investigadores, comparar las diferencias y similitudes existentes entre cada uno de los países que componen la región.

Considerando la importante función de mediación que el periodismo y sus profesionales cumplen en la producción y gestión de los mensajes sociales, así como en la construcción social de la realidad (Mellado y Parra, 2008; Mellado & otros, 2008), este trabajo propone un camino distinto y necesario para describir, pero al mismo tiempo interpretar, la historia compartida por la profesión en el contexto latinoamericano.

2. Contexto social, económico y político del periodismo en Latinoamérica

Omitir la multiformidad de Latinoamérica, sería como negar la multiplicidad de identidades que se reúnen en este espacio, no sólo geográfico, sino social (Winn, 2006). Sin embargo, pese a las diferencias específicas –y por supuesto importantes de cada nación por separado– podría afirmarse que la estructura social general de América Latina se ha caracterizado, en primer lugar, por rupturas institucionales de sus sistemas políticos nacionales. En efecto, la democracia no ha sido permanente y sus inestabilidades han resultado en diversas intervenciones militares, las cuales han frenado los impulsos de desarrollo dentro del periodismo, su formación y estudio. A su vez, se ha distinguido por la implantación de modelos económicos externos –Europa y Estados Unidos– vinculados a procesos sociales y aperturas culturales subordinadas a países hegemónicos. Ello no ha mermado las grandes desigualdades sociales, económicas e incluso de acceso a la información que hoy diferencian el nivel de crecimiento y bienestar de algunos países en su interior. Tampoco ha reducido la tensión en torno al verdadero significado del periodismo.

La extensión del conocimiento generada a finales del siglo XIX ayudó a la transformación de las estructuras institucionales y a la paulatina aparición de prácticas más especializadas, tal y como los estudios formales de periodismo y comunicación. En el caso latinoamericano, la preocupación por la profesionalización del periodismo ha sido notoria –si no mayor– en tanto la carga simbólica y cultural de la palabra «profesión» en la zona, adquiere valores y representaciones sociales potentes2.

Los tempranos estudios de Menanteau-Horta, y Mcleod y Rush, en los sesenta, ya reportaban que en general, los periodistas latinoamericanos presentaban altas aspiraciones pro fesionales. Sin embargo, dichas pretensiones pudieran no ser siempre consecuentes con las condiciones económicas y políticas que en frentó la región durante las últimas cinco décadas.

2.1. Años sesenta

Desde el comienzo de la Guerra Fría se quiso alinear a los gobiernos al interés corporativo, conservando la estructura de sustento comercial americano y generando un muro de contención contra el avance de las ideas comunistas en todo el mundo. Sobre esta base, el crecimiento de los mercados interconectados renovó la estratificación interna de las industrias culturales latinoamericanas. Asimismo, el pacto entre el poder político establecido y los grupos familiares dueños de medios de comunicación se hace un modelo común, lo cual comienza a delinear las pautas de acción para los periodistas de la época.

En efecto, salvo las excepciones de Cuba, Chile durante el gobierno de Salvador Allende (1970-73), y Nicaragua al principio de los años ochenta, los medios regionales mantuvieron un fuerte influjo estadounidense (Protzel, 2005). Al mismo tiempo, el nacimiento de los estudios de periodismo en el hemisferio también tiene sus raíces en las escuelas norteamericanas, siendo desde un principio afectado por aquel modelo profesional.

En esos años empieza a levantarse la ola de regímenes militares y de fuerte control político. La institucionalidad de muchos países era débil e irregular, por lo que hasta la segunda mitad del siglo XX, los únicos países donde se permitía a periodistas practicar su profesión en un ambiente relativamente libre eran Uruguay y Chile (Buckman, 1996), en los cuales cayó la regla militar en el primer lustro de los años setenta.

Producto de las determinaciones políticas y económicas recién mencionadas, los sesenta surgen como una década fuertemente intervenida en torno a los procesos educativos, donde las influencias de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y del Centro Internacional de Estudios Superiores de Periodismo para América Latina (CIESPAL) en el escenario de la formación de los periodistas, será gravitante en su futura evolución.

En efecto, pese a que en un comienzo CIESPAL parece seguir el modelo de educación americano vinculado al entrenamiento de habilidades prácticas, pronto comenzó a enfatizar el acercamiento académico más que el profesional y de vocación (más cercano al pensamiento de Schramm, entre otros), generándose una integración de los saberes, centrada en la perspectiva científica social de los estudios de comunicación, bajo influencias estadounidenses y europeas (Rogers, 1997). Esto, automáticamente, delineó el futuro del área, donde periodismo y comunicación comenzaron a coexistir en medio de la falta de una clara definición. Tal y como afirmara Marques de Melo (1988), las influencias norteamericanas y luego europeas, no habrían considerado las características que de limitaban el espacio latinoamericano, imponiendo un modelo educativo y conceptual que no se adaptaba cómodamente a las estructuras existentes.

Un par de décadas previas a esta época, los colegios profesionales para periodistas surgen como un fenómeno particular en el continente, coexistiendo con sindicatos en muchos países (Garrison y Goodsell, 1996), pero que a diferencia de las organizaciones gremiales o profesionales de Norteamérica o Europa intentan –al menos idealmente– abarcar y responder tanto a los intereses laborales, como formativos, éticos e intelectuales de la profesión. Años después, tanto las universidades como periodistas intervinieron y apoyaron su creación, reclamando un mejoramiento del estándar de la profesión. En la mayoría de los casos, los colegios requerían que los periodistas tuvieran estudios de periodismo en una universidad, para así poder trabajar en el campo (Ferreira & Tillson, 2000). Sin embargo, el establecimiento de estas organizaciones contribuyó a una prominente controversia en torno a la profesionalización de la actividad, versus la libertad de expresión e información de la sociedad. La instauración de los regimenes militares no hizo sino aumentar dicha controversia.

2.2. Años setenta

En los setenta, los inicios de la globalización y la aparición de importantes avances tecnológicos dieron lugar al reordenamiento de los polos de poder político y económico en el mundo. En este contexto, las discusiones se enfocaron en el nuevo orden mundial de la información y la comunicación. Durante esta década se continúa con la instauración de distintos regímenes militares en la zona: sobreviene la caída del régimen de la Unidad Popular en Chile (1973), del peronismo en Argentina (1974) y la dictadura civil militar de Uruguay en 1976, entre muchos otros. La libertad de información en la región se vio, por supuesto, fuertemente limitada, y la prensa se caracterizó por su parcialidad, superficialidad y por la censura que se hacía de las situaciones sociales que cuestionaban las dictaduras existentes. Asimismo, muchos periódicos y medios de comunicación fueron intervenidos y clausurados por las fuerzas militares, mientras centenares de periodistas eran exiliados de sus países; algunos incluso torturados y asesinados. Sobre esta base, la formación de periodistas en la región debió superar distintas barreras para su supervivencia, como fue el caso del cierre o la intervención de diversas escuelas de periodismo en Latinoamérica. Esta situación, por cierto, impactó fuertemente en los niveles de profesionalización de la actividad.

Dada la gran cantidad de dictaduras militares existentes, así como sus métodos violentos para oprimir la libertad de información y al periodismo en general, la prensa latinoamericana tuvo un carácter más político que, por ejemplo, la estadounidense. En ese sentido, la vida intelectual de América Latina fue fuertemente afectada durante este período por la teórica crítica y el pensamiento europeo.

A su vez, la investigación en comunicación se focalizó casi completamente en las relaciones del gobierno y la prensa, mientras que la búsqueda del desarrollo profundo de una profesión universitaria joven como el periodismo pasará a un segundo plano, limitándose a la lucha por la libertad de prensa y la supervivencia de la ocupación laboral.

2.3. Años ochenta

Los años ochenta fueron escenario de profundos cambios geopolíticos y económicos dentro de Latinoamérica, la cual evolucionó progresivamente hacia una mayor apertura, mediante distintas negociaciones que culminaron con el derrocamiento de los regímenes dictatoriales; muchos de ellos, liderados desde el exterior. Producto de esta tendencia a la democratización, el rol del periodismo latinoamericano comenzó a ser más complejo que la simple relación entre gobierno y prensa. Aparecen otras instituciones, como la empresa privada, organizaciones civiles y la propia iglesia, las que también comienzan a ser voz y parte del interés mediático (Reyes & Matta, 1992). En ese sentido, distintas necesidades abren paso a nuevos campos laborales para el periodismo, no totalmente claros ante los ojos de la academia, pero sí ante las demandas del mercado. En términos económicos, sin embargo, durante esta década para muchos «perdida» económicamente, las desigualdades internas crecieron y la deuda externa profundizó la vulnerabilidad y dependencia de los países regionales ante las fuerzas económicas y políticas, especialmente de los EEUU. La debilidad eco nómica contribuyó tam bién a una escasa oferta laboral y a un aumento de la precariedad en los sueldos para los periodistas, aunque paradójicamente, comienza la diversificación de programas de periodismo en las universidades. Esta última, como institución social, es puesta en duda desde las distintas esferas sociales.

2.4. Años noventa

Ya en la década de los noventa –años en que la oferta formativa de los programas de periodismo en la región alcanzaría su punto más alto– la situación macroeconómica comenzó a mejorar y la democracia se constituyó como sistema de gobierno validado y defendido (a excepción de Cuba) en toda Latinoamérica. Pero aunque algunos argumentan que los cambios generaron un periodismo más libre, sociedades más plurales y con mayores oportunidades económicas; otros aluden, sin embargo, a que la confluencia de intereses exteriores y propios sólo benefició a oligarquías dirigentes, exacerbando el desempleo y la pobreza, y contribuyendo a un clima de corrupción y de violencia.

Otano y Sunkel (2003) relatan que en el ámbito concreto de los medios de comunicación, el proceso hacia la normalización democrática no termina de consolidarse, existiendo indicadores claramente regresivos. Entre ellos mencionan la desaparición de diarios y revistas; la concentración económica y debilitamiento de los medios regionales; así como el predominio abrumador de medios ultraliberales en lo económico pero, al mismo tiempo, integristas en lo moral.

Esto sucedió ya que, a pesar de los fuertes cambios políticos, no hubo cambios mayores en el manejo del sistema económico desde entonces. El liberalismo siguió su camino y se desarrollaron diversos tratados de libre comercio y de cooperación internacional, otorgando un rol esencial al sector privado y mucho más marginal al Estado, lo cual terminó por generar una masiva privatización de la educación, y un grave descontrol entre el stock de profesionales periodistas y los puestos laborales efectivamente creados para ellos.

2.5. Siglo XXI

Durante los primeros años transcurridos dentro del siglo XXI, varios se han convertido en elementos característicos: libre mercado, alta migración, problemas ambientales, flujos globales de finanzas, demandas sociales insatisfechas, alta concentración económica y la instauración de la sociedad del conocimiento, donde la revolución tecnológica, la convergencia mediática y el papel del consumidor han transformado los ritmos y los modos en que se producen los mensajes, y con ello, las formas de expresión del periodismo. En efecto, la privatización y extrema globalización han provocado tanto el desarrollo del capital intangible de las organizaciones y empresas, como el resurgimiento de identidades culturales locales. Con ello se ha estimulado la aparición de nuevas necesidades comunicativas en torno a distintos formatos y niveles, así como potenciado el escenario laboral para el periodista ya dibujado en los noventa.

Sin embargo, la consolidación de la democracia y de un modelo liberal capitalista no parece haber solucionado todos los problemas que han compartido el periodismo y la región. Países como Perú y Venezuela han continuado su friendo debilidades en sus estructuras políticas. Otros, como México y Colombia, enfrentan graves pro blemas de violencia, tráfico de drogas y conflicto armado; mientras que la economía no logra beneficiar a todas las naciones por igual.

A ello se suma la existencia de un gran monopolio de los medios, los cuales han transformado sus estructuras en grandes imperios de comunicación, bajo el alero de unos pocos pero muy poderosos grupos empresariales que mantienen el control ideológico de los contenidos. Por su parte, la formación universitaria hoy se enfrenta a una gran crisis de identidad, producto de las nuevas necesidades sociales del mercado, versus el desarrollo alcanzado por cada profesión. Específicamente, hoy se cuestiona el rol que las escuelas de periodismo y comunicación adquieren en torno a las dinámicas que dan forma a la profesión, producto de su falta de definición académica; su escasa vinculación con la sociedad (Martín Barbero, 1989) y su incapacidad de conjugar su proyecto identitario con las salidas profesionales de sus egresados (Hernández & Schwarz, 2008).

Finalmente, el nivel de poder y eficacia con que los colegios y asociaciones profesionales han logrado defender las necesidades, derechos y deberes de la actividad periodística, ha dependido del contexto social y del desarrollo de cada región. En el caso latinoamericano, se ha estado más pendiente de las precarias condiciones de trabajo de los periodistas y de la libertad de prensa que aún presenta secuelas en ciertos países, más que de su desarrollo profesional. Como veremos a continuación, todos los elementos aquí analizados han tenido distintos impactos en la demarcación actual del periodismo latinoamericano.

3. Influencias internas y externas en la evolución del periodismo en Latinoamérica

Es posible detectar tres niveles de análisis en torno a los estudios sobre la profesión periodística. En el primero, el interés se centra en las creencias, valores y conocimientos que los periodistas poseen y aplican en una determinada actividad laboral, y en las características personales que los definen. En el segundo, el interés se concentra en las características de los lugares de trabajo –estructuras, roles y rutinas– así como en el análisis de las organizaciones y entidades formativas y profesionales vinculadas al periodista. La tercera perspectiva, en tanto, apunta hacia el conocimiento y descripción de las estructuras sociales en el periodismo.

En la literatura teórica y metodológica vinculada a esta temática, se observan diferentes posturas y discusiones respecto a la importancia del análisis que cada nivel comprende por separado (Kepplinger y Rouwen, 2000; Donsbach, 2008; Ruhl, 2008). En este trabajo, tras el análisis histórico efectuado fue posible vislumbrar y relacionar los factores más importantes que, en cada uno de dichos niveles de estudio, han influenciado el desarrollo de la profesión periodística en Latinoamérica.

De acuerdo al modelo generado, en términos internos existen tres aspectos que estarían afectando directamente su definición actual: los niveles de profesionalización y la formación profesional del periodista; sus condiciones laborales, y el desarrollo de las prácticas asociativas. Dichos factores estarían mediatizados por las escuelas y facultades de periodismo y comunicación, las organizaciones empleadoras de periodistas, y las asociaciones y colegios de periodistas, las cuales funcionarían como agentes intermedios.

Según el análisis previamente efectuado, la interpretación del modelo en la actualidad indicaría que las facultades y escuelas no estarían cumpliendo exitosamente su rol de entidades formadoras, ni interviniendo responsablemente en los cambios producidos en el sector. Aquello podría generar periodistas con carencias formativas y competencias profesionales inadecuadas, incapaces de responder a las verdaderas necesidades del mercado y de la sociedad. Dicha situación provocaría un desconocimiento y desmerecimiento de su quehacer por parte de los propios empleadores, y por lo tanto, una subvaloración profesional y laboral.

La precariedad sufrida por el periodista redundaría en una baja motivación, regular valorización y bajo nivel de orgullo por la profesión, lo que conllevaría a su pérdida de conciencia de trabajador y de miembro de un colectivo. Al mismo tiempo, produciría una desafección del sujeto hacia las asociaciones, agrupaciones y/o colegios profesionales que los representan, los cuales tampoco han parecido responder suficientemente a los requerimientos profesionales del colectivo, tanto por los impedimentos legales existentes, como por sus propios conflictos en torno a la realidad actual del periodista.

No obstante, el modelo no logra explicarse correctamente si no consideramos que aquellos factores internos e intermedios están, al mismo tiempo, fuertemente influenciados por diferentes elementos externos vinculados al contexto latinoamericano anteriormente analizado: los cambios políticos de la región; la disminución del poder del Estado versus el protagonismo de la empresa privada; la consolidación del modelo económico liberal; el monopolio de las empresas y de las industrias culturales; la influencia extranjera; el desarrollo de nuevos mercados laborales y demandas de nuevas competencia profesionales, y los cambios del sistema educativo-universitario, entre otros.

Dichos aspectos componen la estructura social com partida por la región latinoamericana, y delimitan el marco de acción, así como los niveles de autonomía en base a los cuales el periodismo se ha desarrollado como actividad laboral, profesional y académica.

Tal y como se expuso con anterioridad, muchos de los factores que interfirieron en el curso normal del desarrollo de la profesión, se han desarrollado tras los distintos hechos históricos, políticos y económicos que marcaron a la región latina en las últimas décadas. Los colegios profesionales, por ejemplo, perdieron su tuición ética y su autoridad para con el colectivo, afectando la validación de su quehacer y al interés de los periodistas por formar parte de ellos. La educación universitaria para periodistas fue influenciada por modelos foráneos y por las propuestas de CIESPAL, los cuales no siempre consideraron el contexto de implantación; las escuelas de periodismo fueron intervenidas y muchas de ellas clausuradas por los gobiernos militares durante las décadas del sesenta y setenta, restándosele importancia y capacidad de desarrollo a la profesión. Más tarde, éstas mismas serían fuertemente criticadas por no preparar a los profesionales que el mercado necesita. Las dificultades económicas también mermaron el crecimiento del periodismo y, junto al sistema de libre mercado y a la aparición de monopolios mediáticos, entre otros, han intervenido en la baja valoración de la actividad periodística en términos laborales. No obstante, la oferta académica vinculada a la actividad ha crecido vertiginosamente, mientras que la globalización ha trans formado las necesidades comunicativas, apareciendo nuevos campos de trabajo como alternativa a los medios de comunicación.

Figura 1. Factores que delimitan al periodista y al periodismo latinoamericano.

Sobre todo lo expuesto, se hace necesario y posible comprender el estado actual del periodismo regional en sus diferentes categorías de análisis y dentro de la estructura social en el cual interactúa, donde el problema surge en su posibilidad de adaptación frente a los conflictos que al interior del sistema se producen, así como en las tensiones que se generan en la interacción de la profesión con el entorno.

En relación a los aspectos perfilados dentro del modelo, es claro que los elementos externos estarían configurando en gran medida los niveles de desarrollo de los factores internos y el accionar de los factores intermedios que afectan la realidad de la profesión. Es así como en términos del progreso del periodismo en los distintos países que componen Latinoamérica, cada uno debiera avanzar en una misma dirección pero en tiempos y ritmos particulares, de acuerdo a la evolución y avance que estos factores han tenido y tienen localmente. Es decir, las naciones más atrasadas o perjudicadas por los factores externos descritos, tenderían a presentar unos niveles menores de desarrollo en los factores internos y en el comportamiento de los agentes intermedios vinculados directamente al periodismo, y por ende, a la figura y mediación social del periodista. Dicho razonamiento sería consistente con otros estudios que han sugerido que las características sociales tienen mayor impacto en la cultura y en el desarrollo del periodismo, que los factores individuales y organizacionales (Hallin y Mancini, 2004). Finalmente, aunque todos estos factores varían de forma interdependiente, el modelo no olvida que cada país tiene características históricas, culturales y legales específicas, por lo que los aspectos aquí delineados pueden ser estudiados de forma particular bajo esta concepción.

4. Discusión

En base a un recorrido histórico por las últimas cinco décadas, este estudio analizó los elementos generales que ha compartido el periodismo latinoamericano, proponiendo un modelo sobre los distintos factores que lo influyen y delimitan.

A nivel interno, se determinó que los grados de profesionalización y la formación profesional del periodista, sus condiciones laborales y el desarrollo de sus prácticas asociativas influencian directamente su condición actual. A nivel intermedio, dichos elementos están mediatizados por las escuelas y facultades de periodismo y comunicación, los empleadores y las asociaciones y colegios de periodistas. Finalmente, en un nivel macro, la estructura se encuentra delimitada por el sistema político, social y económico específico que ha caracterizado al subcontinente, canalizados por medio de una importante influencia extranjera que abrazaría aquellos aspectos, afectándolos directa e indirectamente.

A través del desarrollo de este estudio quedó en evidencia que entre todos los factores esquematizados, los problemas de formación, de identidad y de autonomía de la profesión, la existencia y alcance de los colegios profesionales, los graves cambios políticos, económicos, y la influencia extranjera han sido los aspectos distintivos y determinantes del modelo que hoy vincula al periodismo latinoamericano.

La historia social y política del territorio puso a la profesión innumerables barreras para su desarrollo y concreción, relegando sus impulsos de crecimiento a un segundo plano. La influencia extranjera, en tanto, llegó a cada uno de los elementos que constituyen la actividad periodística, sin importar su adecuación o no al modelo local. En el caso puntual de las escuelas y facultades de periodismo y comunicación, la situación latinoamericana es desalentadora. No sólo hay quejas por la calidad de la educación que hoy se entrega a los futuros periodistas, sino que existen grandes dudas respecto a la especificidad y a la singularidad que estos centros formativos dan a la profesión en el sub-continente. Los empleadores demandan competencias profesionales que las universidades no estarían desarrollando en sus estudiantes; mientras que los colegios y asociaciones profesionales no logran retomar las potestades de regulación de la profesión que tenían al comienzo de su aparición, ni tampoco dialogar con los demás agentes que se vinculan a la actividad.

Uno de los hallazgos relevantes de este trabajo fue constatar que la influencia extranjera estaría impidiendo una correcta lectura de la profesión, en tanto la utilización arbitraria y muchas veces descontextualizada que se ha hecho de marcos estructurales foráneos para analizar la realidad de los periodistas latinoamericanos –sobre todo norteamericano y europeo– ha generado comparaciones equivocadas, desencadenando aún mayor confusión en torno a la verdadera definición y alcance de la actividad. De aquello se desprenden varias conjeturas. En primer término, una pérdida de autoridad en torno al análisis que se es capaz de hacer frente a temáticas locales. Segundo, que la perspectiva latinoamericana de la comunicación no ha logrado contrarrestar las corrientes de pensamiento foráneas en la región. A su vez, no ha podido neutralizar el uso descontextualizado de dichos planteamientos. En este contexto, la conceptualización y operacionalización homologada de la profesión periodística es un aspecto que adeuda todo el subcontinente.

Dentro del modelo expuesto, se aprecia que mientras más compleja sea la estructura total del sistema, mayores serán las probabilidades de existencia de algún grado de relaciones disfuncionales entre sus componentes. Producto de la ubicación del periodista en este espacio social multidimensional, el modo de analizarlo debiera entonces considerar las tensiones que muchas veces surgen entre los niveles individual, organizacional y global de análisis.

Sobre esta materia, los resultados parecen indicar que los factores que hoy delimitan al periodismo como ocupación profesional y laboral, estarían influyendo más en los periodistas, que lo que éstos intervienen en dichas dimensiones, producto de los aún insuficientes niveles de libertad y autonomía existentes. Sin embargo, más investigación es necesaria para contrastar el comportamiento que los factores aquí delimitados han tenido a favor o en contra de la evolución de la profesión y de sus prácticas.

El modelo que este trabajo aporta es útil en el estudio de cualquiera de las dimensiones que abarca y podría aplicarse en investigaciones que incluyan uno o más niveles de análisis. Sin embargo, considerando la fuerza que los factores macro sociales tienen sobre los demás componentes de la propuesta, el potencial que presenta el análisis en la interacción de sus tres niveles en conjunto es mucho mayor. Por ejemplo, investigación sobre las actitudes profesionales y su repercusión en las prácticas periodísticas (Weaver & Gray, 1980), es un aspecto que, bajo el esquema que aquí se presenta, podría incluir el estudio de las fuerzas intermedias y externas que modelan la interacción de ambos elementos. Los esfuerzos deben ser permanentes y este trabajo representa un paso inicial. Por ello, se plantea como necesario monitorear el modelo aquí propuesto a través de estudios colaborativos permanentes, de acuerdo al ritmo y a los cambios que la interrelación, salida y entrada de nuevos elementos generen en la concepción y desarrollo del periodismo latinoamericano. Asi mismo, deben surgir trabajos capaces de sistematizar la investigación realizada en torno a la profesión periodística, con el objeto de conocer qué niveles de análisis han tenido mayor atención, qué aspectos pa recen estar más desarrollados, y cuáles no han sido objeto del interés de la academia.

Notas

1 Este artículo forma parte del Proyecto de Investigación FON DECYT nº 1080066 (Chile).

2 Tal y como relata Day (1966: 6-7), las estructuras sociales en América Latina han influido fuertemente en el rol del periodista trabajador. «Tradicionalmente en América Latina, el trabajo de «cuello blanco» era el único en el cual un miembro de clase privilegiada podía asumir con la dignidad, por lo que las universidades coordinaron sus planes de estudios y comenzaron a generar profesionales preparados en retórica, lenguas antiguas y literatura, aunque sólo con pequeños conocimientos prácticos. Asimismo, las profesiones fueron y siguen siendo, objetivos para las personas de menos estatus que buscan la aceptación social, por lo cual, quienes no tenían el medio financiero o la preparación para emprender una educación universitaria, podrían esperar establecerse como miembros alfabetizados de sociedad trabajando en periódicos».

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