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Revista Comunicar 34: Músicas y pantallas (Vol. 17 - 2010)

La escritura simbólica y el lenguaje escrito en los usuarios del Messenger

The symbols and written language of users of messenger

https://doi.org/10.3916/C34-2010-03-15

Yaditzy Valencia-Cerino

Verónica García-Martínez

Abstract

El presente estudio es el resultado de un trabajo de tesis de comunicación en el que se aborda el tema de la utilización del lenguaje en el Messenger y sus posibles repercusiones en los manuscritos de los estudiantes de nivel medio superior. Es un estudio desarrollado entre adolescentes usuarios del Messenger, que utilizan la gama de símbolos y signos que les proporciona esta herramienta, para sustituir la escritura que comúnmente se usa en los manuscritos. La metodología es del enfoque cualitativo y se trata de un estudio comparativo basado en el modelo de comunicación referencial. El trabajo empírico se realizó entre un total de 16 jóvenes de dos escuelas diferentes de nivel medio superior, cuya edad está entre los 15 y 17 años, los cuales a su vez se integraron en dos grupos de ocho sujetos para el estudio en una primera etapa y otros ocho en una segunda. Básicamente se diferenciaron los que utilizan con mucha frecuencia el Messenger y los que lo utilizan muy poco, o no lo utilizan. Las técnicas de recolección de datos fueron: observación durante sesiones de chat, escritos a máquina (ordenador) y manuscritos. La técnica para la interpretación de los datos fue de análisis de contenido. Los resultados sugieren que existe escasa relación entre la utilización de signos y símbolos en el Messenger y la calidad en la redacción de los textos, particularmente en los manuscritos.

This work presents the results of a postgraduate thesis on communication, particularly the use of language. Messenger is one of the most popular ways for communicating by signs and symbols. This study was carried out on junior high school students in state education. This research explores the possible impact on junior high school students’ written work due to their use of Messenger. To address this question, the referential communication model with the qualitative approach was used in order to carry out a comparative study. Data were gathered from 16 junior high school students between 15 and 17 years of age who were paired into two groups for each part of the investigation. The research showed that it was possible to categorize the students into three groups: those who constantly use Internet, those who do not constantly use Internet and the rest who do not use it. The end results reveal that there is little relationship between the use of signs and symbols on Messenger and the quality of written work presented by junior high school students.

Keywords

Messenger, chat, lenguaje, manuscritos, símbolos y signos, emoticones

Messenger, chat, language, handwritten, signs and symbols, emoticons

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1. Introducción

El lenguaje es un producto cultural que no se exime de la influencia de la tecnología, particularmente de Internet, que es un espacio donde confluyen una gama de signos y símbolos que son creados o usados por los internautas con el fin de economizar en el uso de los idiomas y como una forma de suplir a la comunicación no verbal utilizada en las mediaciones corporales. Son los jóvenes quienes utilizan el medio para establecer interacciones cada vez con mayor frecuencia. En México, el 28.3% de los usuarios del ordenador son jóvenes de preparatoria y el 93.4% de esos mismos lo usan con una frecuencia diaria a semanal; el grupo mayor de usuarios se encuentra en los jóvenes de 12 a 17 años de edad (28.6%) por lo que representa el grupo de estudio más importante. El correo electrónico (40.1%) y el chat (21.4%) son dos de las aplicaciones más recurrentes entre los internautas (Campbell et al., 2006), y su utilización crece de ma nera exponencial. La creencia que las mediaciones tecnológicas afectan a los jóvenes es un tema que genera atención en los estudiosos del impacto de la tecnología en la sociedad. Han surgido dos posturas: la que confiere a estas prácticas (especialmente Internet) la responsabilidad de «pervertir» la cultura (valores, lenguaje) y la que considera que la «enriquece». Con relación en el lenguaje sucede lo mismo, existe la creencia de que mediaciones como el teléfono celular, el correo electrónico o el chat inciden negativamente en su uso, ya que provocan que las personas deformen las palabras con el propósito de agilizar la escritura y el envío de los textos por estos medios. Pero también hay quienes creen en el surgimiento de nuevos lenguajes que no quebrantan las reglas de la buena expresión, y sí agregan capital cultural.

El presente estudio aborda la utilización de estas mediaciones y su posible influencia en los manuscritos de los estudiantes de bachillerato; el objetivo es inferir si la utilización frecuente de los signos y símbolos que sustituyen las palabras en el Messenger afecta a la utilización del lenguaje en sus escritos. Las preguntas de investigación son: «¿La utilización frecuente del MSN y los emoticones en el lenguaje de los jóvenes en el Messenger, influencia el momento de realizar un texto?, ¿están los bachilleres utilizando la escritura que usan en el MSN en sus manuscritos?, ¿esta práctica impacta la ortografía?». La hipótesis que se construyó para guiar el estudio fue que la deformación del lenguaje escrito es una consecuencia del abuso de las aplicaciones del MSN, especialmente los emoticones, y esto afecta la escritura de los jóvenes. Para responderlas se realizó un trabajo empírico cuasi experimental bajo el paraguas de un diseño metodológico inspirado en el modelo de comunicación referencial entre estudiantes de educación media superior y se interpretó bajo la guía del análisis de contenido de los mensajes generados.

En la primera parte de este documento se abordan algunos conceptos clave, como Internet, Messenger, los emoticones, y posteriormente algunas particularidades de la teoría de signos y símbolos. Posteriormente se detalla el método utilizado en la investigación así como las técnicas aplicadas en la recogida de datos. Por último se da cuenta de los resultados obtenidos en el trabajo de campo, de una manera sintética, y por último, se ofrece la discusión respecto de estos resultados.

2. Internet, la pizarra de los intercambios simbólicos

«¿Hasta qué punto los hábitos de lectura y escritura, que sabemos constitutivos de nuestra identidad y subjetividad, se verán transformados y modificados por su emergencia?». Piscitell (2005) señala que Internet representa la imprenta del siglo XXI, y considera que las acusaciones de responsabilizar a los medios audiovisuales del caos y la violencia individual y colectiva son injustas. Falta mucho por estudiar para saber si esas nuevas formas de inscripción e intercambio de ideas enriquecen la cultura o por el contrario, la pervierten. Lo cierto es que actualmente, sobre todo los jóvenes son los usuarios más entusiastas1. Escriben y borran en la inmensa pizarra que es Internet desde las ideas más básicas, hasta los pensamientos más complejos, y publican su vida y obra en cientos de mini espacios, como el Facebook, por ejemplo.

Internet tiene cada vez más y más aplicaciones para el intercambio simbólico de los cibernautas, uno de ellos el más popular quizá es el Messenger (MSN), aplicación de mensajería instantánea que permite el intercambio de mensajes entre dos personas geográficamente distantes. Cada vez, son más las representaciones simbólicas que se incorporan en estos diálogos sincrónicos conocidos como chat, una de ellas son los emoticones, que proporcionan economía a las conversaciones. La palabra es un neologismo que surge de fundir las palabras en inglés «emotions» (emociones) e «icons» (iconos) y además de servir para expresar gestos básicos, los emoticones permiten dibujar algunas situaciones un tanto más complejas (Gruss, 2001).

3. Teoría de los símbolos y el lenguaje de los emoticones

Los emoticones representan una especie de jerga, aunque hay quienes le confieren estatus de «nuevo lenguaje». De acuerdo con Morris (1994), los lenguajes pueden tener varios grados de riqueza en la complejidad de su estructura en la gama de cosas que definan y en los propósitos para los que resultan idóneos. Los filólogos consideran que el lenguaje se remonta a la época de las cavernas, cuando los hombres dibujaban la caza de los animales con la intención de lograr la presa, esa es la manifestación del primer lenguaje escrito. Con la utilización de algunos lenguajes figurativos (como los emoticones) se plantea la cuestión de que si vamos a un camino de retorno al origen de la anotación de ideas, a la escritura figurativa de nuestros antepasados (Frutiger, 2000). Este autor advierte que esa regresión sólo puede darse a expensas de un empobrecimiento y una esquematización del propio lenguaje, y responde provisionalmente a esta cuestión: no sola sino en el lugar apropiado, «la imagen le será cada vez más indispensable a la comunicación humana ».

En la historia de la humanidad, se ha utilizado la figura del ser humano como modelo y muestra de perfección, y en muchas ocasiones se utiliza como algo simbólico2. Paulus (1984) señalaba que es sabido que en las sociedades humanas las expresiones faciales y corporales, autenticas o afectadas varían mucho según la cultura y se doblegan a convenciones que las hacen parecerse a un verdadero lenguaje. Éste sería el caso de los emoticones, que tienen la función de acercar a dos individuos físicamente distantes, en una convención no verbal que denota una descarga emotiva; en este acercamiento, estamos ante la presencia de un contexto extraverbal que, en palabras de Cosieu (Escandell, 2002), se refiere al conjunto de circunstancias no lingüísticas que se perciben directamente, o que son conocidas por el hablante, es decir todo aquello que física o culturalmente rodea el acto de enunciación3.

Los emoticones reemplazan una serie de emociones e ideas que lo sujetos que los utilizan desean transmitir sin necesidad de tener que usar los signos de puntuación. Todo esto proviene de una misma función que puede llamarse «función representativa o simbólica » (Paulus 1984: 7). Para Guiraud (2004), los signos y símbolos pueden tener por función la representación de una realidad compleja… Lo característico del símbolo es no ser nunca completamente arbitrario; no está vacío, ya que existe un lazo natural entre el significante y el significado. Esta representación natural está centrada en la experiencia y conocimiento de los sujetos sobre las expresiones humanas gestuales en este caso y que le dan sentido a la intención del que emite el mensaje. La codificación del mismo es un acuerdo entre los usuarios, el signo que reconocen, la relación entre el significante y el significado y la respetan en el empleo del signo (Ídem).

Saussure (2000) consideraba que la lengua tiende a permanecer, a ser estable, a defenderse de la innovación, que es producto de la sociedad y se adquiere como una herencia, donde las vinculaciones con el pasado son más fuertes que la innovación o la libertad de expresión. Sin embargo, advirtió respecto a los desplazamientos, mutaciones, que afectaban la relación significado-significante.

4. Materiales y métodos

4.1. Método de investigación

El diseño del estudio está inspirado en el modelo de comunicación referencial, cuyos componentes básicos se concretan en lo que Girbau (2002) considera los tres componentes básicos de todo diseño experimental: emisor, receptor y tarea. Las tareas referenciales se pueden agrupar en cinco clases: instruccionales y direccionales, de relatos, de resolución de problemas, toma de decisiones y expresión de opiniones. Nuestro estudio es cuasi-experimental, lo cual también es una característica de este modelo, está orientado a un tipo de tarea instruccional y direccional, dado que en ella se emiten una serie de instrucciones sobre las acciones que el receptor debe llevar a cabo; otra característica es la importancia de la comparación en la comunicación referencial, ejercicio que es fundamental en el presente estudio.

Nuestro referente es el lenguaje verbal utilizado en los textos4 generados por el receptor, siguiendo las instrucciones del emisor: dictados manuscritos y mecanografiados por los sujetos de estudio. Para el análisis de los mismos, se observará su contenido (análisis textual) en un nivel sintáctico, relacionándolo con el pragmático (Navarro & Díaz, 1999), ya que nos interesa la forma o superficie del texto, y el modo en que el contexto5 influye en la construcción del mismo6. Para lograrlo, utilizamos una estrategia intensiva, la cual integra en el texto todos los elementos presentes (palabras), reconstruyendo sus relaciones sistemáticas; se trata de un corpus de textos pequeños e individualizados, producidos por sujetos diferentes pero sin agregarlos (ibídem)7. Otro criterio de análisis es la estrategia intertextual, la cual busca determinar el sentido virtual de un texto por medio de su relación con otros textos del mismo u otros autores, y siguiendo un método discriminativo, el cual convierte a cada texto en dominios analíticos diferentes, con vistas a realizar comparaciones entre los mismos.

En resumen, y de acuerdo a las clasificaciones que aportan Piñuel y Gaitán (1999), el tipo de análisis de contenido que se aborda en este estudio, según sus objetivos es verificativo o explicativo, dado que se trata de probar si las hipótesis planteadas no son con contradictorias o si son empíricamente verdaderas o probables. Según las fuentes del material de análisis son primarios, puesto que son de primer autor; según el diseño de análisis es vertical (o intensivo, por el número reducido de corpus de documentos); según el parámetro de medición es cuantitativo, porque más que interpretar el sentido «oculto» de los textos, se verifica la forma en que se construyen de manera reiterada entre los sujetos, y de acuerdo a las unidades de registro y unidades de análisis es un estudio de componentes léxicos, particularmente de palabras clave, para lo que vamos a entender como palabra «la unidad expresiva más pequeña y con significado entre dos blancos, sin detenernos en mayores especificaciones» (Piñuel y Gaitán, 1999: 529).

4.2. Unidades de análisis

Se consideraron estudiantes de educación media superior como primer criterio, de los cuales se conformaron dos grupos de control. El primero se destacó por utilizar de manera frecuente el MSN, y el segundo por la poca o nula utilización de este medio (segundo criterio). Otras unidades fueron los textos producidos a mano y a máquina por los sujetos, elaborados a través de dictados, así como impresiones de sus charlas en el Messenger.

4.3. Técnicas de investigación

• Cuestionario. Este se elaboró con el propósito de seleccionar a aquellos sujetos susceptibles de participar en el estudio, contaba sólo con cinco preguntas dirigidas a obtener información sobre la frecuencia de exposición al medio.

• Hoja de observación. Se diseñó un formato con el propósito de anotar las observaciones respecto a la manera en que los jóvenes iniciaban la conversación utilizando signos y símbolos (emoticones), el tipo de símbolos que utilizaban los interlocutores y las fallas del lenguaje escrito durante la charla.

• Impresión de textos originados en el MSN.

• Dictado manuscrito. Dictado a mano que se les aplicó a los estudiantes seleccionados, en este caso a los dos grupos, el experimental (mucho uso) y el de control (poco o ningún uso). El escrito se pensó con pa labras susceptibles de escribirse con la escritura rápida utilizada durante las conversaciones en el chat.

• Dictado en computadora. El mismo dictado manuscrito, utilizando la computadora.

Se les aplicó el ejercicio a ambos grupos.

4.4. Metodología

El trabajo empírico se desarrolló en dos partes: una durante la segunda mitad de 2008 y una réplica en la primera de 2009. En la etapa inicial se conformaron dos grupos con estudiantes de uno de los Colegios de Bachilleres de Tabasco (COBATAB), ubicado en la ciudad de Villahermosa; para seleccionarlos se les aplicó a una clase de tercer semestre (de aproximadamente cuarenta alumnos), un cuestionario que permitiera identificar sus hábitos en cuanto al uso del Messenger (MSN). Se seleccionaron cuatro jóvenes que son usuarios muy frecuentes del MSN y cuatro cuya utilización del medio era escasa o nula. En la segunda etapa se replicó el experimento utilizando los mismos instrumentos y procedimiento, solo que en otro colegio de bachilleres, de la ciudad de Macuspana.

Se les pidió a los estudiantes del grupo experimental que permitieran acompañarlos a un cibercafé para observarlos durante su conversación por medio del MSN; en algunos casos prefirieron que el acompañamiento fuera en su hogar, ya que la mayoría de ellos tienen Internet. Se observaron sus gestos y reacciones al hablar con la otra persona y hacer las anotaciones en la hoja de observación. La charla de los estudiantes con sus interlocutores en el chat, tardó entre de 30 a 45 minutos, aunque se tenía previsto una hora, sin embargo no se concretó este tiempo, ya que el otro participante abandonaba antes la conversación. Se debe considerar sin embargo, que el tiempo efectivo es menor a los 30 ó 45 minutos que dura la conexión entre dos blancos, dado que los estudiantes requieren de tiempo para contestar, y a veces puede ser un lapso prolongado. Terminada la sesión, se imprimió la conversación, para tener evidencias sobre si se utilizaron o no símbolos en la charla (como emoticones), y las palabras que se deformaron.

Posteriormente, con ambos grupos se convinieron citas para poder hacerles el dictado que era el mismo que se les pidió escribieran a mano, ya que se deseaba tener más referencias sobre su escritura, y corroborar que, a pesar que la computadora tiene corrección automática, las fallas o errores prevalecen y se reproducen en el lenguaje que utilizan en el chat.

Finalmente se analizaron los contenidos de los cor pus de los textos generados: en el MSN, y dictados (manuscrito y computadora). Para este ejercicio se conformaron dos grupos con los dieciséis estudiantes seleccionados, independientemente si procedían del primer colegio o del segundo. El análisis comparativo se ejecuta sobre la base de estos dos grandes grupos. El total de los productos generados por los estudiantes se constituyeron en los insumos que nos permitieron obtener los resultados que presentamos en la siguiente sección.

5. Resultados

Para efectos de facilitar la presentación de los resultados, se toma como grupo 1 al conformado por el total de los jóvenes (de ambas escuelas) que utilizan frecuentemente el Messenger (MSN) y el grupo 2, al total de estudiantes que utilizan poco o nada el MSN (a los cuales sólo se les aplicó el dictado).

• En relación con las conversaciones en el Messenger sostenidas por el grupo 1, se observó: Un sujeto inicia la plática saludando y el otro sujeto ni siquiera inicia la conversación con un saludo, simplemente recurre a una oración que continúe alguna charla anterior o bien una pregunta, ya que son personas que constantemente están en comunicación por el chat. Se observó que los jóvenes, efectivamente, utilizan mucho los emoticones, además les agradan las letras de diferentes tamaños y colores y manejan otras aplicaciones como estrellas, símbolos o dibujos ornamentales. Es constante que abrevian las palabras utilizando figuras, como la del oso en palabras que tienen esta terminación, por ejemplo.

En algunas conversaciones, se observó que los interlocutores además de usar abundantemente emoticones, sustituyen palabras y deforman el lenguaje. Uno de los jóvenes, conversó con una persona que en todo momento hizo uso de figuras en la charla, lo cual la hacía poco entendible.

• Con relación a los textos generados por el grupo 1 durante la sesión por el Messenger: Se observaron faltas de ortografía en las conversaciones de los sujetos, los signos de puntuación no los utilizan correctamente –y a veces ni los utilizan– y deforman el lenguaje ya que escriben palabras sustituyendo letras como la «s», «q», «k», «h» como por ejemplo: q ase cho (¿qué has hecho?), nda (nada), yegarle (llegarle), tonces (entonces), sorro (zorro), olles (oye). Estas abreviaciones de palabras –o deformación del lenguaje– parecen originarse por la necesidad de enviar con la mayor rapidez posible la respuesta al interlocutor, dependiendo de la plática que se estuvo generando. Aunado a esto, con frecuencia utilizan nuevas expresiones que efectivamente, acortan las palabras durante la charla pero que parecen deformar el lenguaje. Por mencionar algunas son: sip, nop, ekivocast, karitas, stas, t, k, q, oies.

Algunos que utilizan mucho las aplicaciones (tipografía diversa, colores, signos) también son quienes más recurren a esta técnica de «economía lingüística», aunque al parecer, es para llamar la atención y hacer divertida la conversación, pero no todos los sujetos piensan igual, a algunos, les incomoda el uso excesivo de estos lenguajes por parte de su interlocutor, ya que no les permite comprender lo que desea transmitir.

• En relación con los dictados aplicados a los grupos 1 y 2: En ambos grupos de análisis, los estudiantes, a pesar de la escasa o nula utilización de símbolos en el MSN, deforman el lenguaje, y eso provoca faltas de ortografía muy notorias. Por otro lado, a pesar que algunos utilizan un lenguaje «fuera de lo común» en el MSN, en sus dictados no cometen tantos errores como en las charlas sostenidas por este medio, ya que prevalecen en los textos escritos fuera del contexto virtual, las nociones de ortografía que les imbuyeron en la escuela. Esto es notorio, particularmente porque algunas palabras que escribían mal en sus conversaciones en el chat, en el dictado estaban correctamente escritas.

El manejo incorrecto del lenguaje, no se remite a las palabras sino que se extiende a los signos de puntuación, pareciera haber un desconocimiento de su uso, o un desprecio por el mismo.

Los documentos elaborados a mano, difirieron de los realizados en la computadora en los grupos 1 y 2. En el caso de los documentos producidos con la máquina, los estudiantes de ambos grupos, se tomaron la libertad de aplicar técnicas para ahorrar tiempo y esfuerzo (sustitución de letras, falta de puntuación etc.), y siguieron presentando faltas de ortografía a pesar del corrector ortográfico de Word. En el dictado a mano, los estudiantes del grupo 2 mostraron una leve superioridad en cuanto al uso del lenguaje, aunque muestran problemas de acentuación y algunas palabras que confunden porque no saben si es «s» en lugar de «c» o si lleva «h» o no.

El análisis comparativo de los contenidos de ambos grupos se resume en la siguiente Tabla.

Tabla 1. Análisis comparativo de estudiantes de los grupos 1 y 2.

Pareciera que hay una muy leve diferencia entre los estudiantes de ambos grupos, que también se aprecia en la Tabla siguiente:

Tabla 2. Análisis comparativo de estudiantes de los grupos 1 y 2.

6. Discusión

Nos encontramos frente a dos posturas opuestas, tal como los apocalípticos o integrados de Eco, o los tec nofóbicos (Sartori) y tecnofílicos (Piscitelli).

Algunos de los que abordan el asunto de los nuevas formas de comunicación como lenguaje, dentro del espectro del Internet (Rocha, 2004; Noguera, 2006; Gómez, 2007) coinciden en que es un tema polémico, ya que hay tanto detractores, que consideran que estas formas no solo deterioran, sino van minando las lenguas, como defensores, que apoyan el derecho de los sujetos a «crear estos nuevos lenguajes. ¿En aras de qué?

6.1. Optimistas vs. pesimistas

Yus (2001), que acuña el término de «ciberpragmática », y quien es citado por muchos de los que estudian el tema, expresó que «la ortografía no es el fuerte de los más jóvenes y, si utilizan de forma sistemática el chat y el texto de móvil para comunicarse y escribir, la abundancia de abreviaturas les perjudicará más. El temor es que el idioma fuera de los espacios virtuales, se impregne de los resultados de esta transformación en el lenguaje» (Parrilla, 2006). Sin embargo, existen algunos estudios (Noguera, 2006) que apuntan a que el chat no deforma el estado actual del lenguaje y que la redacción de textos no tiene consecuencias negativas en la competencia ortográfica de los jóvenes, ni resta eficacia comunicativa a sus textos (Gómez, 2007), en virtud de que esas discrepancias –aparentes errores en la escritura de palabras–, no se producen por desconocimiento de las reglas, sino que son intencionales. A esta misma conclusión llegó Merchant (2001), quien realizara un estudio entre jóvenes inglesas usuarias del MSN. Su trabajo fue cualitativo e incluyó entrevistas, observación y revisión de escritos. En el Idioma inglés sucede lo mismo que en el español: los jóvenes sustituyen, cortan, modifican las palabras y van creando nuevas formas de expresión que incluso llegan a ser ininteligibles para los adultos. Para Merchant, ésta es una nueva fuente de inventiva humana para el intercambio social, y no representa una amenaza para el idioma, ya que, existen los códigos tradicionales de los grupos dominantes –profesores, padres– que se encargan de preservar el idioma de este tipo de influencias. Pese a que se advierta que el chat presumiblemente no es responsable directo de la modificación o deterioro de las re glas ortográficas, sí puede potenciarla, debido a la actitud negativa que prevalece en los estudiantes, que considerarían a la ortografía como un elemento poco importante de acuerdo al propósito de la comunicación.

La lectura que haríamos, de acuerdo a los resultados de nuestro estudio, sería menos optimista, dado que, se logró advertir una leve diferencia en la escritura y ortografía entre los usuarios frecuentes y los no frecuentes, lo que puede estarnos advirtiendo de un menosprecio por reproducir la lengua con todas sus formalidades en los escritos, que no es una preocupación en el espacio virtual pero si en el académico. Esto es visible particularmente en el uso de los signos de puntuación (183-139), que son prescindibles en las conversaciones entre usuarios del MSN, y que muy bien pueden estarse sustituyendo por estas formas iconográficas de expresión, utilizadas desde el inicio de la cultura. Por otro lado, en el uso de la máquina para escribir se advierte que los usuarios frecuentes son más diestros al momento de usar la máquina y cometen me nos errores, lo que puede estar hablando de una competencia que se adquiere en este sentido. Por lo demás, no parece haber diferencias sustanciales.

6.2. En el nombre del juego

¿En aras de qué se construyen este tipo de manifestaciones, que pueden parecer un atentado contra las formas preestablecidas de lenguaje escrito? La principal defensa es el aspecto lúdico impreso en esta práctica (Noguera, 2006; Parrilla, 2007) que parece conceder a los individuos la canonjía de manejar el lenguaje a placer, en una suerte de hedonismo. El placer de hablar con alguien libre de formalidades y con la posibilidad de volver al lenguaje figurativo del que nos habla Frutiger (2000). La otra justificación es la «evocación de la oralidad» que se hace con el uso de los emoticones, con la que se pretende sustituir a la espontaneidad de la palabra hablada, esa dimensión extraverbal de Cosieu, que deviene en la simulación de la velocidad del lenguaje oral a través del uso de signos y símbolos (Noguera, 2006). ¿Hay diferencias entre los estudiantes que utilizan continuamente estas nuevas formas de expresión en la escritura electrónica y los que no las usan?

Gómez (2007) señala que en los textos electrónicos son frecuentes las faltas ortográficas, pero también las heterográficas8, prácticamente inexistentes en los textos en papel. En los estudiantes observados, también fueron muchos más los errores incurridos en el texto a máquina que en los manuscritos, esto denota que la condición de aceleración que les imprime el uso del ordenador durante sus sesiones del chat, puede estarse manifestando también en sus escritos realizados por este medio.

6.3. ¿Sacrificios lingüísticos o búsqueda de nuevas formas?

¿Cuál es el fin último de la utilización de cierto tipo de signos y símbolos en sustitución de las palabras y la ortografía? ¿Es únicamente la economía de tiempo y esfuerzo? Esto es algo que tendría que someterse a una discusión más profunda, dado que las respuestas en el chat no son todo lo veloces que se pretende, nuestros estudiantes tardaban un lapso largo en contestar y en recibir respuesta, aunque no todos permanecían ociosos, algunos tenían varias ventanas abiertas de chat o se dedicaban a visitar páginas, aunque volvían una y otra vez a abrir la ventana para leer una respuesta que no llegaba. Queremos, por último, destacar el concepto de «netiquette» que se comienza a utilizar en la «jerga internauta» y que denota las buenas maneras que se usan en la red (Rocha, 2004); también tendría otra connotación según pudimos observar, ya que, muchos de los jóvenes, prefieren en lugar de iconos, utilizar letras estilizadas, coloridos y otros elementos de diseño que no son precisamente signos o símbolos. Esto contraviene la no arbitrariedad del símbolo, pues, de acuerdo a Guiraud (1972), lo característico del símbolo es no ser nunca completamente arbitrario; no está vacío, ya que existe un lazo natural entre el significante y el significado, y la utilización de elementos visuales que no tienen precisamente significante y significado –aunque posean una psicología–, sino una función distintiva del sujeto, que, siempre desea ser el centro de la atención (volviendo al hedonismo). Se ven desplazados los símbolos por elementos más superficiales pero que al parecer dan más «carácter» al usuario, como si quisiera tener su etiqueta.

Hasta el momento, aunque hay estudios que se están orientando a develar este tema, hacen falta muchos ejercicios para constatar qué es lo que pasa en este espacio simbólico que es la red, cómo permea nuestra vida, nuestras prácticas, nuestras relaciones, no sólo entre las personas, sino con los productos culturales, como lo es el lenguaje escrito.

7. Conclusiones

¿Cuáles son las implicaciones educativas de este tipo de usos? ¿Debemos preocuparnos los docentes? En realidad todavía hay opacidad en esto. Gross (2004) sostiene que en esta época de avances tecnológicos el papel del profesor debe cambiar, de ser una persona capaz de distribuir información a orquestar aprendizajes complejos. Esto es alarmante, dado que, como señala Merchant (2001), los profesores conforman uno de los grupos que se encargan de defender los conocimientos y el idioma de las influencias derivadas de las innovaciones. Sin embargo, ¿podemos pensar en un docente con habilidades para hacer frente a las embestidas del avance tecnológico? Los adolescentes usan formas de comunicarse que alteran la normalidad ortográfica o sintáctica, sin aparentes repercusiones, sin embargo, como señala Gros (2004), los avances de la tecnología se incorporan en la educación sin que haya una reflexión y un estudio sobre las repercusiones educativas de los medios, y los cambios cognitivos no son rápidos y una alteración llegará no por el hecho de usar ordenadores de vez en cuando, sino cuando haya una verdadera apropiación de la tecnología.

Notas

1 De acuerdo al INEGI (2007) en México, por ejemplo, el 61% de usuarios de Internet son menores de 25 años. De la población entre 12 y 17 años, 44.2% es usuaria de Internet, éste es el grupo que presenta la mayor proporción de internautas. En el grupo de 18-24 años, la proporción es significativa: 38.1% son usuarios de Internet.

2 Para Frutiger (2000) lo simbólico puede entenderse como «la no definible posibilidad expresiva de una representación».

3 Escandell aclara la definición de enunciado como la presión lingüística que produce el emisor desde el punto de vista físico, y que no es más que un estimulo una modificación del entorno, sea éste auditivo o visual.

4 Entenderemos en este caso como texto a la cristalización de un pro ceso (aspecto) de comunicación lingüística (verbal) entre sujetos, operado en un determinado contexto (Navarro y Díaz, 1999: 182).

5 La enciclopedia virtual libre (Wikipedia) señala que el contexto debe entenderse como situación, ya que puede incluir cualquier aspecto extralingüístico: situación comunicativa, conocimiento compartido por los hablantes, relaciones interpersonales, etc. En este caso, podemos hablar de una situación comunicativa (mediación tecnológica, MSN) así como conocimiento compartido por los hablantes, ya que el lenguaje utilizado en el MSN es un tipo de construcción social ampliamente difundida y aceptada.

6 Morris propone tres niveles de análisis, que son el sintáctico, semántico y pragmático. Navarro y Díaz (1999) señalan que para que se considere análisis de contendido, debe haber la presencia de una relación entre por lo menos dos de ellos.

7 Navarro y Díaz señalan que cuando se plantea este tipo de estrategia el análisis de cada texto debe generar unos resultados que ulteriormente podrían ser comparados con los correspondientes a otros textos, pero en principio, todos los textos han de mantener su individualidad en el proceso de análisis, lo que es el caso del presente diseño.

8 Las heterografías son desviaciones intencionadas de la norma ortográfica que no se producen por desconocimiento, sino por discrepancias ocasionales con la norma académica (Martínez de Souza, citado por Gómez, 2006).

Referencias

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