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Revista Comunicar 37: La Universidad Red y en Red (Vol. 19 - 2011)

Mayores universitarios en la Red

University senior students on the Web

https://doi.org/10.3916/C37-2011-02-09

Roberto Martínez-Pecino

Rosa Cabecinhas

Felicidad Loscertales-Abril

Abstract

Hoy día la relevancia de Internet es cada vez mayor en todos los ámbitos. Participar en la misma es fundamental para estar integrados socialmente. El aumento de la esperanza y la calidad de vida conllevan que los mayores activos supongan un volumen significativo de la población. En este trabajo se analiza el uso que personas mayores activas realizan de Internet, así como los principales beneficios o motivaciones de su utilización, y las barreras que encuentran aquéllos que no la utilizan. Se administró un cuestionario a personas inscritas en programas universitarios de mayores. Los resultados muestran que estos mayores universitarios se conectan a Internet frecuentemente, a diario o entre dos o tres veces por semana. Se destaca la relevancia de Internet para estar actualizados, contactar con la familia y los amigos, el uso académico, y consultar la prensa. La consideran fácil de utilizar aunque afirman que podrían vivir sin ella. Por otro lado, para los que no acceden a Internet no saber utilizarla es una de las principales barreras, si bien las personas que no la utilizan consideran que serían capaces de aprender. En su conjunto los datos animan a romper estereotipos negativos sobre los mayores y a no considerar a los mayores activos como personas incapaces o desconectadas de la Red sino a valorar positivamente los avances que realizan y la motivación por aprender.

The Internet is increasingly prominent in all walks of life, and Web connection is a key factor in social integration. The rise in life expectancy and quality of life mean that our active seniors now represent a growing sector in society. This study analyses what senior citizens use the Internet for and why, as well as the main benefits of its usage and the perceived obstacles of those who are non-users. The results derive from a questionnaire completed by senior citizens enrolled on university courses for older people, and they show that university seniors frequently connect to the Internet –daily or 2 or 3 times per week–, and use it mainly to look up facts, contact family and friends, for course work and to read the press. They consider the Internet easy to use but they could survive without it. For those who do not have access to the Internet, lack of knowledge about how to use it is the main barrier; yet they do not consider themselves incapable of learning how to use the Internet if they wished to do so. The data gathered from the survey challenge negative stereotypes of older people, and encourage us to modify our view of active seniors as disconnected from and incapable of using the Web and instead see their progress and motivation to learn as something highly positive.

Keywords

Internet, mayores, universidad, TIC, tecnología, inclusión social, estereotipos

Internet, elderly, university, ICT, technology, social inclusion, stereotypes

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1. Introducción

La importancia de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) es cada vez mayor a nivel mundial y tiene repercusiones en todos los aspectos de la vida, desde la comunicación interpersonal, a la educación, pasando por la política, salud y, la economía. La irrupción de las TIC en la vida cotidiana es, sin duda, una de las notas más distintivas de nuestra época (Cabero & Aguaded, 2003). Buena prueba de la relevancia de las mismas es el interés y reconocimiento que han suscitado en diversos organismos internacionales tales como el Parlamento Europeo, la UNESCO, el Consejo de Europa, y la ONU (Aguaded, 2009; 2010a; 2010b).

Entre las diversas TIC, Internet adquiere un papel muy destacado y de gran influencia en la sociedad. Internet ha supuesto una verdadera revolución social y se ha popularizado su uso. Internet ha modificado el intercambio de información y conocimientos sobre la base de que se puede acceder a cualquier recurso en cualquier momento y desde cualquier lugar. Mediante Internet podemos realizar gran parte de las actividades que nos facilitaban otras tecnologías. De este modo, podemos hablar y comunicarnos, leer, escuchar música, ver televisión y películas, en definitiva, permite desarrollar un amplio abanico de actividades y funciones. Internet ofrece además la posibilidad de combinar cierta pasividad característica de otros medios como la televisión, con la implicación y el desarrollo de un papel más activo e interactivo por parte del usuario, interactividad cuyo límite solo lo pone él mismo. Internet no se limita a la mera transmisión de información, sino que se convierte además en un potente elemento socializador, transmisor de ideas, y valores (Fainholc, 2006; Xavier & Cabecinhas, 2000). Es lógico, por tanto, que al igual que ocurrió con otros medios como la TV, el cine, o los videojuegos (Núñez & Loscertales, 2008; Loscertales & Núñez, 2008; Carnagey, Anderson & Bushman, 2007) Internet suscite inquietud e interés acerca de los valores que se transmiten mediante la misma y el impacto que tiene en la sociedad. Potencialmente, puede ofrecer tantas virtudes y beneficios como posibles efectos perjudiciales por lo que la comunidad científica no ha permanecido ajena a la misma. Una muestra, del interés científico que ha adquirido Internet la encontramos en el hecho de que una de las revistas más prestigiosas en diversas disciplinas como es el Annual Review ha dedicado varias publicaciones recientes a esta temática (Bargh & McKenna, 2004; Skitka & Sargis, 2006; Bennett & Glasgow, 2009; Strecher, 2007).

Debido a la relevancia adquirida por la Red el interés y la preocupación fundamental de padres, madres, profesionales y la sociedad acerca de la influencia de los medios, en general, y de Internet en particular, ha sido acerca de su impacto sobre niños y adolescentes (Villani, 2001). Analizar la influencia de Internet en los más jóvenes ha resultado prioritario por ser estos el sector considerado, de antemano, como más vulnerable. De este modo, se ha intentado conocer tanto los efectos positivos o negativos que Internet pueda tener, como los usos que se realizan de la misma (Livingstone & Helsper, 2010; Yang & Tung, 2007).

Si bien la atención prestada por la investigación a los más jóvenes resulta fundamental, por representar éstos el futuro de la sociedad, no se debe descuidar el interés por las personas más mayores que representan un importante sector de la población actual. De hecho, la tasa de personas mayores se incrementa en todo el mundo, y en el caso particular de España su evolución representa un importante porcentaje no solo de la población actual sino también de la futura (IMSERSO, 2009).

En relación a las personas mayores son numerosos los beneficios potenciales que Internet puede aportar, tales como fomentar la creatividad, la escritura, la sociabilidad, la memoria, mejorar la comunicación, aprender cosas que no han podido aprender, etc. (Pavón, 2000). Sin embargo, existe la tendencia a tener un estereotipo negativo de las personas mayores, considerándolas como menos capacitadas para el desarrollo de cualquier actividad (Cuddy, Norton & Fiske, 2005). Este estereotipo se mantiene con gran fuerza en el ámbito de la tecnología (Cutler, 2005).

En efecto, la edad es un factor frecuentemente vinculado con la existencia de la brecha digital, entendiendo por brecha digital las desigualdades existentes en relación al acceso a Internet, al grado de su utilización, al conocimiento de la misma y de sus aspectos técnicos, al apoyo social, a la habilidad para valorar la calidad de la información y a la diversidad de usos (DiMaggio & al., 2001).

Consideramos que no debemos dejarnos llevar por una asociación negativa entre las personas mayores y la utilización de Internet. En cierta medida los aspectos negativos tienden a surgir con mayor facilidad si consideramos al mayor desde la perspectiva de la discapacidad, la inactividad o del deterioro cognitivo (Sheets, 2005; Manna, Belchiorb, Tomitac & Kempd, 2005; Slegers, Van Boxtel & Jolles, 2009). Sin embargo, no todas las personas mayores son personas ni discapacitadas ni inactivas. El incremento tanto en la esperanza como en la calidad de vida, favorece que cada vez haya más personas mayores que permanecen activas con mucho que seguir aportando a la sociedad y continuar recibiendo de ella. Como señalan Gatto y Tak (2008) el avance de la tecnología hace necesario conocer los usos que le dan los mayores, así como las barreras que perciben y sus beneficios para poder adaptarse y adecuar las intervenciones a esta población. No obstante, como señalábamos anteriormente, si bien los más jóvenes han recibido gran atención por parte de la investigación científica, el interés en las personas mayores ha sido más escaso (Selwyn, Gorard, Furlong & Madden, 2003) y frecuentemente ha tendido a centrarse en personas inactivas (Hernández-Encuentra, Pousada & Gómez-Zuñiga, 2009).

En este estudio nos centramos en personas mayores activas inscritas en los programas universitarios de mayores del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla.

El objetivo de este trabajo es analizar el uso que los mayores activos realizan de Internet, así como conocer los principales beneficios o motivaciones de su utilización, y las barreras que encuentran aquellos que no la utilizan.

2. Método

2.1. Procedimiento y participantes

Los participantes en el estudio fueron 165 personas mayores inscritas en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla. El Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, es un programa desarrollado por la Universidad de Sevilla con el apoyo de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. Se trata de un programa de carácter científico-cultural y social destinado a las personas mayores de 50 años. Este programa se configura como un buen ejemplo de personas mayores que permanecen activas, ya que se inscriben voluntariamente en un organismo que promueve el conocimiento científico y cultural así como las relaciones interpersonales entre personas que acuden motivadas y libremente al aula.

Se solicitó la colaboración del profesorado de los centros universitarios de mayores, para administrar un cuestionario de forma anónima y voluntaria acerca del uso de las nuevas tecnologías.

De los 165 participantes en el estudio el 33,3 % son hombres y el 66,7% mujeres. La edad media es de 62 años con una desviación típica de 5,64. La mayor parte de los participantes se encuentran casados o viviendo con su pareja 56,7%, un 22,6% viudos, y el resto separados (11%) o solteros (9,7%).

2.2. Materiales

Para recabar la información acerca del uso de Internet se administró un cuestionario elaborado ad-hoc, anónimo, y voluntario. Siguiendo las indicaciones de algunos autores a la hora de recoger información de personas mayores adaptamos el mismo a las características de la esta población utilizando un tipo de letra más grande (14 puntos) y espaciando los ítems para aportar más claridad (Boechler, Foth & Watchorn, 2007). El cuestionario recaba información de los siguientes aspectos:

a) Información sociodemográfica. Se solicitan datos sociodemográficos tales como la edad, el género, el estado civil, o el nivel educativo.

b) Información acerca de su familiaridad con Internet. Se presentan indicadores para recabar información acerca de su familiaridad con Internet. Algunos ejemplos del tipo de información solicitada son los siguientes: si utilizan o no Internet, tiempo que hace que utilizan Internet y el ordenador, si tienen conexión en casa, frecuencia, y forma de conexión a la red, cómo han aprendido a utilizar Internet, valoración acerca de su conocimiento de informática, en qué medida consideran Internet como fuente de información (principal, secundaria pero importante, secundaria pero no importante, no uso Internet como fuente de información), si Internet le has reducido el tiempo dedicado a otras actividades, si la utilizan para buscar información acerca de temas relacionados con la salud, personas con las que contactan a través de Internet, si han perdido la noción del tiempo estando delante de Internet.

c) Beneficios o motivaciones para utilizar Internet. Para conocer los beneficios o motivaciones para utilizar Internet se les pide que valoren su grado de acuerdo con 11 indicadores mediante una escala de 5 puntos que oscila desde totalmente de acuerdo a totalmente en desacuerdo. Algunos ejemplos de indicadores son los siguientes: «Internet me resulta útil, Internet me ayuda a estar actualizado»; «He conocido a nuevas personas gracias a Internet»; «Me gusta el anonimato de la red»; «No puedo imaginar la vida sin Internet».

d) Usos que realizan de Internet. Para conocer los usos que realizan de Internet se les pide que valoren el grado de utilización de 25 indicadores mediante la siguiente escala de 4 puntos: a diario, semanalmente, mensualmente, nunca. Algunos ejemplos de estos indicadores son los siguientes: correo electrónico, chatear, búsqueda de información, descargas de música y películas, banca on-line, leer prensa, participar en foros, hacer llamadas.

e) Barreras que encuentran las personas que no utilizan Internet. Para conocer las barreras que encuentran los que no utilizan Internet se les pide a aquellas personas que indican que no la utilizan que valoraren su grado de acuerdo con 16 indicadores mediante una escala de 5 puntos que oscila desde totalmente de acuerdo a totalmente en desacuerdo. Como ejemplo de estos indicadores podemos señalar: Internet no me interesa o no me motiva, soy muy joven o muy mayor para utilizar Internet, estoy enfermo y no puedo utilizar Internet, no sé usar Internet, no tengo acceso a Internet en casa.

3. Resultados

Para el análisis de resultados se realizaron análisis descriptivos y la prueba de Chi cuadrado.

3.1. Familiaridad con Internet

En relación a los datos referentes a la familiaridad con Internet el 64,4% de los participantes afirma que utiliza Internet frente a un 35,6% que declara no hacerlo. Aquellos que la utilizan comenzaron a emplear en primer lugar el ordenador y, posteriormente, Internet. De este modo llevan 12,01 años de media utilizando el ordenador y 7,88 años utilizando Internet. El 100% de los que la utilizan tienen conexión a Internet en casa. La forma de conexión en el 98% de los casos es mediante el ordenador quedando descartados otros dispositivos como el móvil, la televisión, agendas electrónicas y videoconsolas. Respecto a la frecuencia de conexión (con las siguientes opciones de respuesta: todos los días, 2 ó 3 veces por semana, una vez al mes, nunca) el análisis de Chi cuadrado muestra que utilizan Internet diariamente o de dos a tres veces por semana (? = 96,580; p<.001). En cuanto a cómo han aprendido a utilizar Internet (autoaprendizaje, familia, cursos, amigos, otros) los resultados indican que han aprendido a utilizar la Red principalmente mediante la familia, seguida del autoaprendizaje (? = 54,701; p<.001). La valoración que realizan de su conocimiento de informática (principiante, medio, avanzado, experto) es de un nivel medio o de principiante (? = 72,601; p<.001). Por lo que se refiere al grado en que consideran Internet como fuente de información (principal, secundaria pero importante, secundaria pero no importante, no uso Internet como fuente de información) la valoran como una fuente secundaria pero importante de información (? = 102,789; p<.001). El 68,2% ha utilizado Internet para buscar información relativa a temas relacionados con la salud. Respecto a las personas con las que más contacto mantienen por Internet la mayor parte se comunica con sus familiares (54,6%), seguido de amigos o compañeros (31,8%), el 13,6% afirma no utilizar Internet para contactar con otras personas. Al preguntar si Internet ha reducido el tiempo que dedican a alguna otra actividad (amigos, dormir, trabajo, estudios, televisión, deportes, familia, radio, prensa, otras actividades) señalan que la Red ha reducido el tiempo que dedican a ver la televisión, seguido del dedicado a dormir (? = 112,326; p<.001). Por lo que se refiere a si han perdido la noción del tiempo estando en Internet (casi nunca, algunas veces, bastantes veces, casi siempre) el 61,1% indica que no la ha perdido casi nunca y un 35,6% indica que la ha perdido algunas veces.

3.2. Beneficios, o motivaciones de la utilización Internet

Respecto a los principales beneficios o motivaciones de la utilización de Internet destacan que les resulta útil, que les ayuda a estar actualizados, y que la consideran que es fácil usar. No obstante, manifiestan que pueden imaginar su vida sin Internet. Por otro lado, no la destinan a conocer nuevas personas ni para encontrar gente con inquietudes similares; en la misma línea, no consideran que sea más fácil expresar algunas cosas por Internet en vez de cara a cara. No les gusta el anonimato de la Red y les preocupa la confidencialidad de la misma (? = 513,416; p<.001).

3.3. Usos que realizan de Internet

Los resultados acerca de los usos que realizan de Internet muestran que la utilizan fundamentalmente para buscar información, seguido del correo electrónico, el uso académico, la prensa, la navegación sin ningún propósito en particular, y en menor medida para compartir fotos y utilizar la banca on-line (? = 974,406; p<.001). Por lo que se refiere a la utilización del correo electrónico envían una media de 15,83 correos semanales y reciben como media 27,71.

3.4. Personas que no utilizan Internet

En relación a los participantes que no utilizan Internet se encuentran respuestas estadísticamente significativas en cuanto a las valoraciones acerca de las barreras para la no utilización (? = 569,373; p<.001). Destacan que la no utilización de Internet no se debe ni a que sean muy mayores, ni a falta de tiempo, ni a estar enfermos, tampoco lo atribuyen a no conocer cosas concretas para las que les pueda servir, ni a la dificultad de encontrar un sitio cercano para conectarse. Se muestra igualmente que no tienen acceso en casa, y que no saben utilizarla, aunque consideran que serían capaces de aprender si se lo propusieran.

4. Discusión

El objetivo de este estudio era analizar el uso que los mayores activos realizan de Internet, así como conocer los principales beneficios o motivaciones de su utilización, y las barreras que encuentran aquellos que no la utilizan. Para ello hemos trabajado con personas inscritas en programas universitarios de mayores. Analizamos en esta sección las principales conclusiones que se pueden extraer de los resultados.

Por lo que se refiere a los mayores que utilizan Internet apreciamos en primer lugar que antes de comenzar a utilizarla se habían familiarizado e iniciado con el ordenador. La utilización y el conocimiento del mismo parece ser una condición necesaria para el uso de Internet, sobre todo teniendo en cuenta que la práctica totalidad se conecta mediante el ordenador quedando descartados otros dispositivos. En este sentido, como señalan Hernández, Pousada y Gómez (2009) parece que los mayores prefieren utilizar cada dispositivo para las funciones para las que han sido inicialmente diseñados, por ejemplo el teléfono para hacer y recibir llamadas, la televisión para ver programas, y la conexión a Internet solo mediante el ordenador. No obstante, consideramos que esta situación quizás pueda cambiar con la familiaridad con el uso de diversos dispositivos y las nuevas funciones para las que son diseñados. Todos tienen conexión a Internet en su casa, y en general la frecuencia de conexión es diaria o de varias veces en semana. El aprendizaje de Internet se ha producido fundamentalmente mediante la familia y el autoaprendizaje. La familia parece desempeñar, por tanto, un papel muy importante como elemento promotor, de apoyo y de adaptación. Hay que señalar que no utilizan la Red con una función generadora de nuevas relaciones sociales si bien sí la utilizan fundamentalmente para conectar con familia y amigos, por lo que parece ser una herramienta que ayuda a mantener las mismas. En este sentido, una de las inquietudes que ha existido en la literatura científica en torno a la utilización de Internet es si ésta contribuye a generar aislamiento social (Nie, 2001). Nuestros resultados muestran que la Red no genera aislamiento, sino que les permite contactar tanto con familiares como con amigos. Estos resultados se ven ratificados al preguntarles si Internet ha reducido el tiempo que dedican a otras actividades; en este caso, los participantes no manifiestan una reducción del tiempo dedicado a la familia o a los amigos, sino a la televisión y a dormir.

Resulta llamativo que Internet no es utilizado para participar en foros de personas con inquietudes similares. Éste es quizás un aspecto que se debería potenciar ya que las comunidades virtuales pueden tener un efecto positivo y de apoyo sobre las personas que las utilizan (Katz, Rice & Aspden, 2001; Ellison, Steinfield & Lampe, 2007).

Un dato muy relevante es la utilización de Internet como fuente formativa e informativa, siendo ésta considerada como una fuente secundaria pero importante de información. En este sentido manifiestan que la Red les permite estar actualizados, y destacan entre los usos que hacen de la misma la búsqueda de información, la actividad académica, la lectura de la prensa y también la navegación sin ningún propósito específico. Consideramos que esta motivación por la Red como herramienta formativa e informativa es un aspecto muy positivo ya que la Red favorece, sin duda, el acceso a gran cantidad de información. No obstante, debemos plantearnos la necesidad de una alfabetización mediática que favorezca una mirada crítica acerca de la información encontrada en la red. Esto resulta particularmente relevante, si tenemos presente que un gran porcentaje de ellos manifiesta haber utilizado la Red para buscar información sobre aspectos relacionados con la salud. Internet puede ser una herramienta de gran utilidad para facilitar información sobre temas relacionados con la salud (Tse, Choi & Leung, 2008) si bien la calidad de la información que encontramos puede ser muy variada (Morahan, 2004). Por ello, en particular para los temas relacionados con la salud, aunque no solo para éstos, consideramos necesaria una alfabetización mediática que ayude a valorar la información encontrada, así como a orientar la búsqueda de un modo activo y fiable.

Los mayores también utilizan Internet aunque en menor medida, en comparación con la búsqueda de información, el correo electrónico, el uso académico, la prensa o la navegación sin ningún propósito, para compartir fotos y utilizar la banca on-line. Quizás el hecho de que utilicen estas funciones en menor medida pueda estar relacionado con que sus principales preocupaciones acerca de Internet tengan que ver con el anonimato y la confidencialidad. En el caso concreto de las transacciones comerciales la confidencialidad suelen ser una de las preocupaciones habituales de la mayor parte de los usuarios (Suh & Han, 2003). Consideramos que en tanto que las seguridad en la Red avance y las personas se familiaricen con ella irán mitigándose estos temores. Respecto al anonimato, es una de las características distintivas de la Red y uno de sus elementos más controvertidos ya que puede tener tanto efectos positivos como negativos (Christopherson, 2007). Al igual que con la búsqueda de información entendemos que los procesos de alfabetización mediática pueden ayudar a distinguir contextos, y a valorar convenientemente las ventajas e inconvenientes del anonimato y de la confidencialidad así como a utilizar la Red con mayores garantías para las transacciones e interacciones que se realicen mediante la misma.

Respecto a aquellos mayores que no utilizan Internet tenemos que destacar que aún suponen un porcentaje importante, sin embargo es necesario enfatizar que ellos no atribuyen su falta de uso ni a la edad, ni a temas relacionados con la salud, sino a no saber utilizarla y a no tener conexión. Sin embargo, consideran que serían capaces de aprender a utilizarla si se propusieran hacerlo. Parece pues que lo que les hace falta es tan solo un pequeño empujoncito para lanzarse a utilizarla. Entendemos que esta información resulta particularmente relevante ya que, como señalábamos en la introducción, suele existir un estereotipo negativo acerca de las personas mayores, y el ámbito de la tecnología no es ajeno a ello (Cutler, 2005). El hecho de que los mayores se muestren optimistas acerca de su capacidad de aprendizaje y no consideren su edad como un factor limitante es un aspecto que ayuda a romper el estereotipo que vincula al mayor con la incapacidad. Coincidimos con Rodríguez (2008) cuando señala que al hacernos mayores se entra en una etapa de la vida para la que nadie nos prepara con anterioridad y en la que es necesaria buscar comportamientos diferentes a los estereotipos tradicionales de la tercera edad en relación a la tecnología. Entendemos que los datos de este estudio son una muestra evidente de que los mayores activos no se autoincluyen dentro de ese estereotipo.

La investigación futura podría comparar diversos grupos de edad con niveles similares de inactividad o discapacidad, de modo que se pueda contrastar si los datos relativos al escaso uso de mayores inactivos se reproducen en jóvenes que se encuentren en una situación similar.

A modo de resumen y reflexión final resaltamos que la importancia de Internet para la inclusión en la sociedad es vital; no participar en la misma puede aislar de muchas posibilidades y llevar como consecuencia a la exclusión y la marginalización social. Los mayores representan una parte importante tanto de la población actual como futura, por lo que su participación en la sociedad de la información resulta crucial. Son muchos los efectos positivos que su participación en la Red puede tener tanto para ellos como para la sociedad. En este estudio, hemos puesto de manifiesto los principales usos y motivaciones de los mayores activos para utilizar Internet, así como las principales barreras para aquéllos que no la utilizan. Encontramos mayores optimistas y motivados en el sentido de que unos ya utilizan la Red, y otros se ven con capacidad para aprender a usarla. Como miembros de la sociedad tenemos la responsabilidad compartida de promover que los que ya la utilizan saquen el mayor beneficio de la misma y extiendan las funciones y ámbitos para los que la usan, y respecto a los que no lo hacen aún, facilitarles ese pequeño pero necesario impulso para comenzar.

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