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Revista Comunicar 38: Alfabetización mediática en contextos múltiples (Vol. 19 - 2012)

Alfabetización mediática en contextos múltiples

Media Literacy in Multiple Contexts

https://doi.org/10.3916/C38-2012-02-00

Alfonso Gutiérrez Martín

Kathleen Tyner

Abstract

Keywords

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En las últimas décadas hemos vivido importantes cambios en la universidad: se ha democratizado el acceso a la educación superior, se ha avanzado de forma importante en investigación y en la relación con las empresas y la sociedad, se han introducido nuevas metodologías docentes, se han modificado leyes, se han introducido sistemas de garantía de la calidad, se ha realizado el proceso de implementación del Espacio Europeo de Educación Superior, etc. Todos estos cambios son el resultado del impacto en la universidad de la evolución de una sociedad cada vez más dinámica y abierta: la sociedad de la información y del conocimiento. Y además hemos vivido –y continuamos viviendo– el auge de unas tecnologías a las que empezamos llamando «nuevas» y que posteriormente llamamos «Internet», hasta llegar a lo que ahora ya reconocemos como «red». La red invade nuestra sociedad y la hace más abierta y el fenómeno de las redes sociales está cambiando nuestras formas de comunicación y nuestra manera de valorar el presente. Sin embargo, no son las tecnologías las que han producido estos cambios en la sociedad en general o en la universidad en particular; los cambios estaban ahí, gestándose y produciéndose de forma evidente; Internet lo que ha hecho es acelerar estos cambios, facilitarlos, impulsar nuevas formas de comunicación y de difusión de las ideas. Y esta dinámica genera y está generando un cambio real en la sociedad y en todas sus instituciones, no solamente en la universidad.

La introducción y el uso de internet en la universidad ha transformado sus modelos organizativos, tecnológicos, comunicativos y educativos. Si bien las transformaciones iniciales a partir de la introducción de internet en la universidad se centraban en el ámbito organizativo y comunicativo (web institucional, acceso a las calificaciones, biblioteca online, acceso a la planificación docente, carpetas de documentos virtuales, etc.), hoy en día podemos decir que la gran transformación se centra en el ámbito educativo y es el resultado de un modelo de integración de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Según los datos de los que disponemos los docentes conforman uno de los colectivos que, a nivel personal, más utiliza internet, pero a nivel profesional constatamos que tan solo un poco más del 50% de los profesores del sistema educativo español usan internet en la docencia (aunque el uso de la red vuelve a ser generalizado entre los docentes cuando se trata de investigar). Y esos datos también nos muestran que los usos que se dan a internet en el aula se centran en la búsqueda y acceso a la información y en la comunicación a través de correo electrónico. Parece ser, por tanto, que aquello que vale para la vida personal y para la investigación no es de utilidad en la dinámica del aula. Si analizamos al colectivo de estudiantes sucede algo similar, si bien consideramos que no debemos responsabilizarles a ellos del bajo uso de internet en la docencia universitaria.

Hoy sabemos también que el uso de la red en el aula, por si solo, no mejora los resultados del aprendizaje. Es necesario integrar el uso de internet en la planificación del aprendizaje para poder conseguir resultados positivos. Así, proponemos tener en cuenta los siguientes principios: a) conocer el perfil actual del estudiante universitario; b) definir un modelo de aprendizaje que integre el uso de las tecnologías; c) centrar el modelo educativo en las actividades de aprendizaje; d) evitar confusiones entre información y aprendizaje y, finalmente e) hibridar la ac ción educativa consiguiendo un continuo comunicativo entre estudiante y profesor. Valoremos cada uno de estos principios en los siguientes párrafos.

Conocer al estudiante es fundamental en cualquier proceso educativo. El aprendizaje es un proceso de adquisición personal, y debemos por ello conocer a los individuos con los que vamos a relacionarnos. Hoy no podemos entender la formación únicamente desde una perspectiva de transmisión de conocimiento bidireccional desde el profesor al discente; el estudiante de hoy es una persona que conoce bien las dinámicas de la red, que tiene su red de conexión social, que tiene su identidad en la red y que además dispone de sistemas personales de búsqueda y de acceso a la información. Se trata, por tanto, de una persona con competencias para el uso de la red. Obviar en las aulas el uso que los estudiantes hacen de la red fuera de ellas no es beneficioso para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Constatamos, por otro lado, que son escasas las instituciones de educación superior que disponen de un modelo educativo institucional. Lo habitual es que cada profesor sea autónomo en la definición de su modelo educativo en el aula. Sin embargo, resulta necesario hoy, si se quiere disponer de un sistema docente que integre las tecnologías, del suficiente apoyo tecnológico institucional. La universidad debe proveer a los docentes y a los estudiantes de los sistemas tecnológicos que permitan el desarrollo de un modelo educativo que integre las tecnologías. En un inicio lo que debía proveer la institución era el «Campus Virtual» o el Learning Management System (LMS), pero hoy debemos ir más allá, y facilitar institucionalmente el acceso a la información en abierto, la creación de redes de conocimiento, la participación a través de la red, etc. En general, sistemas que permitan el aumento de competencias informacionales y relacionales en la red y que favorezcan la generación de un modelo educativo institucional de integración del uso de las tecnologías.

La actividad de aprendizaje debe ser el centro de cualquier modelo educativo. Esto no es nuevo ni es consecuencia del uso de la red, pero sí que podemos decir que el uso de internet puede facilitar su ubicación en el centro del modelo de aprendizaje. La actividad de aprendizaje parte de los objetivos del aprendizaje para el estudiante –no únicamente de los objetivos docentes– y es el punto desde el cual relacionar e integrar los recursos para el aprendizaje (que podemos encontrar en la red), el acompañamiento del profesor (que se realiza en el aula y de forma online paralelamente), y el trabajo de colaboración entre estudiantes (que también puede ser síncrono o asíncrono y con uso más o menos intensivo de la red).

Conocer no es lo mismo que aprender. Estar conectado o participando en redes sociales no quiere decir, necesariamente, estar aprendiendo. El conectivismo no es, a nuestro entender, una teoría de aprendizaje. Debemos investigar mucho y tener datos para poder observar y analizar el impacto de la conectividad en los procesos de aprendizaje y, a falta de estos datos, consideramos que lo más relevante es la adquisición de competencias para el uso adecuado de la red social. La brecha digital hoy está ahí, en ser competentes en el uso de la red social, y no tanto en el acceso a la tecnología.

El gran reto para la universidad del presente está en la hibridación de su organización y de sus metodologías de enseñanza-aprendizaje. Hibridar es integrar, es decir, compaginar la docencia tradicional con la docencia a través de internet. No se trata simplemente de complementar la enseñanza tradicional dando acceso a información en la red, sino planificando desde el inicio el proceso educativo de forma integrada y el profesorado tiene un papel determinante en este reto. La hibridación conlleva, además, la configuración de un continuo en el proceso de aprendizaje que va más allá de las horas presenciales de clase. Estudiantes y profesores continúan conectados y en proceso de aprendizaje, más allá del horario del aula.

Finalmente debemos destacar que el gran reto hoy se centra en la capacidad del profesorado para adquirir las competencias necesarias para la adecuación de su metodología docente a la realidad actual, con un perfil de estudiante activo en las redes sociales y en la propia sociedad red.

El monográfico que presentamos incluye relevantes aportaciones a cada una de las consideraciones y valoraciones que hemos ido apuntando. Detallaremos a continuación algunas de las aportaciones más relevantes de los artículos seleccionados.

En el artículo de los profesores Martínez, Cabecinhas y Loscertales, a partir de un estudio empírico basado en encuestas, observamos altos niveles de familiaridad de la gente mayor (o la gente de edad avanzada) con la red; se destaca la importancia motivacional del uso de la red para la gente mayor, y se constatan los usos básicos de búsqueda de información y de uso del correo electrónico. Se trata de una aportación relevante para el estudio de la inclusión social de este colectivo en la sociedad red. Betty Collis y Jef Moonen nos presentan en su artículo una revisión muy interesante de los procesos de flexibilización en la universidad a partir del uso de la red. Valoran la flexibilidad desde la perspectiva institucional, tecnológica y educativa, haciendo especial hincapié en esta última, destacando el papel de los estudiantes y el de los profesores. Los autores también nos aportan unos escenarios de futuro para la universidad.

En la misma línea, el profesor Steinbeck introduce en su artículo la creatividad como elemento importante en los procesos de aprendizaje con uso de la red. Lo hace analizando programas de ámbito global y a partir de los resultados de una investigación realizada en diferentes universidades como Stanford (California) y Javeriana (Colombia). Se trata de una aportación muy interesante, con una nueva propuesta metodológica y de diseño de actividades de aprendizaje.

Los repositorios de contenidos abiertos también son objeto de análisis en nuestro monográfico. Los profesores Marcelo, Yot y Mayor nos muestran el repositorio «Alacena» y hacen un análisis pormenorizado de su uso para la docencia universitaria.

Por otro lado, la profesora Burkle nos muestra en su artículo el análisis de la especificidad de la formación online en las instituciones politécnicas de educación superior. Burkle nos presenta un estudio muy centrado en el uso de las herramientas de la web 2.0 entre docentes y profesores de institutos politécnicos. Una de las conclusiones relevantes del estudio muestra la necesidad de tratar la diversidad de competencias en el uso de herramientas web 2.0 entre estudiantes a través de la generación de entornos que faciliten la nivelación de competencias.

Sloep y Berlanga aportan al monográfico un interesante artículo sobre las redes de aprendizaje y el aprendizaje en red. Se trata de una relevante reflexión, muy bien documentada, sobre la red en la educación, un tema que, sin duda, es de los que más debate generan hoy en día en el mundo universitario cuando se habla del papel de las redes sociales en los procesos de aprendizaje. El artículo de Sloep y Berlanga nos aporta criterios y valoraciones necesarias para el debate.

El análisis de la interacción en los ambientes híbridos de aprendizaje es la aportación de Osorio y Duart. A partir de un estudio realizado con estudiantes y profesores participantes en un máster se observa la importancia del entorno de aprendizaje y se constata como la hibridación de modelos aporta la creación de un continuo formativo-comunicativo entre estudiantes y profesor.

Los profesores Gómez-Escalonilla, Santín y Mathieu aportan, en una línea similar, un estudio de caso sobre la formación online en periodismo desde la perspectiva del estudiante. Los autores ponen de relieve la importancia del perfil de los estudiantes en los programas online y destacan las diferencias (edad, motivación, situación laboral, etc.) respecto a los estudiantes de periodismo en formato presencial.

Finalmente encontramos en el monográfico el artículo de los profesores Torres e Infante que analizan los usos de Internet entre universitarios en Ecuador. Se trata de un estudio de ámbito geográfico que confirma algunas de las evidencias clave de estudios similares realizados en otros países. En concreto, el estudio destaca la existencia de una relación entre el nivel social y el uso de internet, hecho que confirma una desigualdad digital en función del nivel socio-económico de la familia a la que pertenece el estudiante universitario ecuatoriano.

El monográfico nos muestra los elementos de análisis más relevantes actualmente sobre los usos de la red en educación superior. Como ya hemos señalado estamos tan solo al inicio de un proceso de transformación en las metodologías de enseñanza y aprendizaje que esta siendo y será ampliamente beneficioso, pero que también está siendo y será un proceso complejo ya que afecta a las personas en particular y a las instituciones universitarias en general. Como cualquier proceso de cambio necesita de reflexión, de estudio y de análisis. El monográfico que presentamos busca aportar investigaciones, estudios y valoraciones para esta necesaria reflexión.

Referencias