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Revista Comunicar 39: La formación de profesores en educación en medios (Vol. 20 - 2012)

La educación en medios en Sudáfrica: Objetivos y herramientas

Media and information literacy in South Africa: Goals and tools

https://doi.org/10.3916/C39-2012-02-03

Ibrahim Saleh

Abstract

El gobierno de Sudáfrica ha realizado recientemente un enorme esfuerzo en la expansión del papel de la educación en medios, con el objeto de ofrecer un acceso equitativo y de calidad a toda la población, especialmente hacia los grupos desfavorecidos. Sin embargo, este proceso requiere tiempo y recursos ingentes y constantes, además de la necesaria colaboración de otras instituciones. Actualmente, existe en Sudáfrica escasa investigación sobre las causas de las desigualdades de acceso a la tecnología o los obstáculos que existen para la difusión y puesta en marcha de la alfabetización mediática en Sudáfrica. No es sorprendente, por ello, que entre los múltiples problemas que existen hoy en África todavía la alfabetización mediática e informacional no sea una prioridad. Siguen existiendo muchos maestros con escasos conocimientos en esta materia, la capacitación de formadores es muy pobre y su incorporación en programas de alfabetización muy anecdótica. El Currículum UNESCO MIL de Alfabetización Mediática es un reto para ayudar a superar esta brecha digital y promover la inclusión social. Con este objetivo, este estudio analiza algunas cuestiones relacionadas con la alfabetización mediática a partir de una muestra de estudiantes de la Universidad de Cape Town, proponiendo algunas soluciones prácticas sobre cómo ayudar a mejorar los niveles de alfabetización mediática e informacional en las sociedades menos favorecidas, como es el caso de Sudáfrica.

The South African government has emphasized the need to expand the role of media education to promote equal access, with a level of quality and relevance that will empower disadvantaged groups. However, it is a challenging, time-consuming process, as well as requiring considerable and consistent expenditure and partnerships between many donor agencies. There is little research on the causes behind unequal access to technology, or comparative studies of the barriers that impede the diffusion and adoption of media and information literacy in South Africa. It is thus not surprising that the media and information literacy component is still missing from the agenda that lists Africa’s myriad problems, as well as the absence of qualified teachers, training for the trainers and the presence of IT literacy in the curricula, all of which are essential elements for any future development. The UNESCO model of curricula could help close the digital divide and promote social inclusion. As a contribution to that goal, this study investigates some of the pertinent issues related to media and information literacy via a sample of students at the University of Cape Town. This research offers some practical solutions on how to help raise the levels of media and information literacy among the disadvantaged, in the case in South Africa.

Keywords

Alfabetización mediática, alfabetización informacional, comunidad, desarrollo, perspectivas, división digital, política

Media literacy, information literacy, community, development, prospects, digital divide, policy

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1. Introducción

Desde una perspectiva histórica, la actual revolución tecnológica está transformando la topografía social de nuestra propia existencia. Esta transformación es posible, en gran parte, por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), que tienen la capacidad de almacenar, transferir, así como de procesar y de difundir datos (Singh, 2010).

La naturaleza de la alfabetización informacional en África puede estar condicionada por los cambios en las tecnologías. Internet afecta considerablemente al nivel de acceso, a las conversaciones, los foros digitales en la alfabetización informacional, generando diferencias en las manifestaciones afectivas y emotivas de interacción pública con el mundo real.

La percepción de que las TIC son un ingrediente fundamental para la gobernanza mediática en África se ha traducido en diversas iniciativas que tienen por objeto fortalecer la sociedad civil, garantizar la transparencia en el gobierno, y facilitar a los ciudadanos, en particular a los jóvenes, el acceso a la información, participando en el discurso democrático, hacia un mayor compromiso con la política (Kedzie, 1997). El objetivo de ofrecer una alfabetización mediática e informacional a todos los jóvenes para eliminar, o por lo menos, reducir las desigualdades educativas, y su consecuente efecto dominó en el trabajo y en la sociedad han generado un planteamiento excesivamente utópico lejos de una visión práctica (Saleh, 2003).

La accesibilidad de la información a través de la tecnología, sin duda, puede potenciar la capacidad de las personas para ser autosuficientes económicamente, y por lo tanto, para impulsar el crecimiento económico de los países de África. El Currículum MIL de la UNESCO define las competencias y habilidades esenciales que se necesitan para enseñar a los ciudadanos a relacionarse con los medios de comunicación y los sistemas de información con eficacia, para desarrollar el pensamiento crítico y aptitudes para aprender a socializar y convertirse en ciudadanos activos. Sin embargo, estas propuestas están directamente afectadas por los limitados presupuestos y por la ausencia de profesores cualificados; la formación de los formadores y la no presencia de la alfabetización mediática e informacional en los planes de estudio, ya que éstos siguen siendo elementos esenciales de cualquier desarrollo social. La falta de una infraestructura de telecomunicaciones; ordenadores y conectividad, los altos costes, la falta de concienciación sobre las posibles consecuencias, la escasez de recursos de apoyo y las barreras psicológicas… siguen siendo obstáculos importantes para cualquier desarrollo (Ott & Rosser, 2000).

En esta difícil realidad, la educación en medios de comunicación y la alfabetización pueden ser el único refugio que queda para alcanzar el progreso educativo y ofrecer soluciones prácticas de gobierno basadas en la participación de los ciudadanos para informar y motivar a una «masa de personas con bajos niveles de formación e ingresos» (Hameso, 2002). Esta aspiración se ve afectada por el nivel de inversiones en tecnología, en ordenadores y redes de comunicación. Esta triste realidad general es aún más pesimista en África por su más amplia brecha entre la riqueza cada vez mayor de una minoría, representada por una élite política, y una mayoría formada por desempleados, personas sin hogar y masas empobrecidas. Entre la multitud de problemas de África, se encuentran la corrupción, las violaciones de los derechos humanos y los conflictos internos que han hecho fracasar la libertad política y la democracia; también es un grave problema la exclusión de las minorías étnicas de los procesos políticos (Rothchild, 2000).

El actual status quo de Sudáfrica se ve influido por la memoria histórica de la esclavitud y la dominación colonial –que a su vez postergó el renacimiento educativo–, las fronteras trazadas arbitrariamente y el desprecio por las divisiones sociales y naturales, que generaron, en muchos casos, una profunda crisis de identidad nacional y conflictos (Ott & Rosser, 2000).

En un reciente estudio nacional, con una radiografía sobre el nivel de alfabetización en las escuelas primarias, la mayoría de los estudiantes de 3º y 6º Grado no sabían leer ni contar. En la provincia de Gauteng, el 70% los estudiantes de 3º eran analfabetos. Esto sucede en el momento en que el gobierno de Sudáfrica ha enfatizado la expansión de la educación en medios, tanto en la educación formal como no formal, si bien el proceso sigue siendo muy lento y conlleva ingentes gastos recurrentes, demandando una gran colaboración de muchos sectores. Históricamente, se ha dedicado muy poco esfuerzo a entender y actuar sobre la brecha digital y las asimetrías sociales como la pobreza, el VIH, los conflictos, la paz, la seguridad, la educación, y el desarrollo de la alfabetización en tecnologías (Ernst, Mystelka & Gianiatos, 1998).

En Sudáfrica existe una serie de obstáculos locales, concretamente, la necesidad de los profesores de mantener sus niveles de motivación; los problemas de disciplina y absentismo escolar; la falta de atención paterna al entorno de aprendizaje de los estudiantes; la abrumadora relación de directores y profesores con la administración departamental. Pero esta ausencia de planes concretos, a la luz de un sistema plagado de clientelismo hay que entenderlo en un contexto particular de desigualdades raciales, de clase y de género.

Esta investigación se basa en la experiencia personal del autor como educador en Sudáfrica y Oriente Medio, en el marco del Currículum UNESCO de formación de profesores en alfabetización informacional (ALFIN). La tecnología informática interactiva puede satisfacer las necesidades educativas de los marginados, inmigrantes, los pobres para superar el estado actual, permitiendo avances en la creación de comunidades en Internet (Quebral, 1975). Sin embargo, es importante diferenciar entre la brecha digital como teoría y sus repercusiones de prevalencia como un problema tecnológico entre quienes tienen y no tienen acceso físico. La importancia de esta división genera una explicación bipolar sobre el acceso a Internet, incentivo para superar la desigualdad en una sociedad cuyas funciones dominantes y grupos sociales están cada vez más organizados en torno a Internet (Van Dijk, 2005).

Como tal, la investigación trata de establecer los parámetros de los posibles efectos que la utilización de la alfabetización mediática e informacional tiene para fomentar la participación crítica de manera independiente dentro de un dominio compartido (Habermas, 1991). Con ese propósito, se reflexiona sobre algunas de las claves e indicadores de la alfabetización mediática e informacional, tras los resultados de un estudio piloto que evalúa una muestra de jóvenes estudiantes en Sudáfrica. Aunque las conclusiones no pueden generalizarse, la investigación podría ayudar a proporcionar indicadores sobre cómo funciona la información y la alfabetización mediática en estas comunidades y cómo los jóvenes perciben estos desafíos.

2. Revisión bibliográfica

Un objetivo fundamental de este estudio fue evaluar cómo las TIC pueden mejorar la alfabetización informacional en las generaciones más jóvenes, dada su capacidad de fortalecer la democracia en una sociedad que, en general, puede estar en peligro. El análisis de experiencias pasadas nos demuestra que eran demasiado optimistas sobre las potencialidades de la comunicación y las perspectivas de red en estos países (Castells, 2002). Se pretende identificar algunas de las tendencias y desarrollos dentro de la literatura sobre el tema en África, especialmente en Sudáfrica. Como punto de partida hay que reconocer la estrecha relación entre progreso social y económico, por un lado, y la creación, difusión y utilización de la alfabetización mediática e informacional, por otro lado (Baliamoune, 2003).

Las tasas de penetración de Internet en 1997 en América del Norte fueron 267 veces mayores que en África. Tres años más tarde, es decir, en octubre de 2000, la brecha había crecido a un múltiplo de 540. África, con el 14,1% de la población mundial, tiene solo un 2,6% estimado de los usuarios mundiales de Internet. Hasta marzo de 2006, solo tres países de 57 de África (54 oficiales y tres Estados no oficiales) tuvieron una tasa de acceso superior a los niveles de uso de Internet en todo el mundo (15,7%), incluida Reunión (25,3%), Santa Helena (20,4%), y Seychelles (23,8%) (Fuchs & Horak, 2008). Como tal, la alfabetización mediática e informacional en África era muy lenta y se retrasó gravemente como consecuencia de la escasez de infraestructura, la falta de contenido local y los bajos niveles de ingresos generalizados.

Las comunidades solo pueden ser fuertes cuando se vuelven capaces de tomar el control de sus diferencias locales de gestión del conocimiento y dirigirse a los grupos más marginados (Fuchs y Horak, 2008). Según la información de Mundy y Sultan (2001) es útil «solo si está disponible, si los usuarios tienen acceso a ella, en la forma apropiada y el lenguaje, si está comunicada, si circula entre los distintos usuarios con instalaciones adecuadas, si se intercambia».

Varios estudios hicieron hincapié en el hecho de que existe una correlación muy positiva entre la alfabetización mediática e informacional y la participación cívica. Según el documento «Mercados de las TIC e Informe de tendencias» de 2007 (UIT, 2003), solo el 3,8% de los internautas del mundo se encuentran en África. El informe estima que el 55% de la población en el África subsahariana no está conectada y carece de un acceso fijo, móvil y/o de servicios de datos.

La Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD), en 2001, se creó con la misión de acelerar el desarrollo de la conectividad de África entre países, dentro del país y a nivel mundial (Harindranath & Sein, 2007). Sin embargo, muchos estudios confirman que la brecha que se abre entre aquellos que son capaces de acceder a Internet y a los servicios que se han hecho necesarios para la ciudadanía efectiva y aquellos que no son capaces de hacerlo, se ha ampliado (Katiti, 2010).

Un reciente estudio titulado «Las teorías integradas de autodeterminación y auto-eficacia de la formación y uso de las TIC: El caso de los desfavorecidos socioeconómicos» concluyó que el acceso a través de la infraestructura no es suficiente para superar la limitada penetración de las TIC en África (Techatassanasoontorn & Tanvisuth, 2008). El Departamento Sueco de Potenciación documentó que las limitaciones de infraestructura en el uso de Internet en África aún funcionan como un factor de atracción frente a la promoción del desarrollo, pero la falta de alfabetización digital y la ausencia de competencias actúan como un verdadero hándicap que bloquea el desarrollo entre los diferentes países de África. El Instituto de Investigación en Innovación y Gestión Tecnológica, en el período 1995-2003, concluyó que los países que han privatizado su sector de telecomunicaciones gozan de un grado más alto de extensión de la alfabetización mediática e informacional y de libertad digital (Rahman, 2006).

Muchos estudios han destacado que la alfabetización mediática e informacional podría acelerar el progreso y los procesos de acumulación de capacidades humanas e inversión fija; ésta a su vez podría ayudar a reducir las brechas en la productividad y la producción que separan a los países industrializados de aquéllos que están aún en vías de desarrollo (Steinmueller, 2001).

El Banco Mundial también ha financiado muchos proyectos desde 1995 para mejorar la calidad de vida de los africanos mediante la alfabetización informacional, como una herramienta para mejorar las condiciones socioeconómicas, políticas o culturales. Además, la Asociación para las Comunicaciones Progresivas (APC) está patrocinando el proyecto «Comunicación para la influencia en África Central, Oriental y Occidental» (CICEWA) para evaluar el impacto de la alfabetización mediática e informacional en la maximización del desarrollo (Wanjiku, 2009), además del Plan de Acción de la «Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información» (WSIS) que tiene como objetivo conectar las aldeas rurales con la alfabetización mediática e informacional, y establecer puntos de acceso comunitario (Gillwald & Lisham, 2007), si bien determinar el número exacto de pueblos rurales en África es de por sí ya un gran reto.

Se pretende superar la barrera permanente que existe para la implementación de la alfabetización mediática e informacional, que radica en parte en las discrepancias entre las ideas y modelos teóricos, y su puesta en práctica en la realidad, así como las desigualdades existentes, que siguen siendo una triste realidad para la generación asimétrica y la potenciación de grupos específicos (Gregson & Bucy, 2001). Por ejemplo, en el ámbito escolar, un total de 68.662 estudiantes, 2.627 docentes, 217 directores de escuelas y 428 simpatizantes por la educación en África Occidental y Central participaron en el estudio, en el que solo el 17% destacó la alfabetización mediática e informacional para la enseñanza y el aprendizaje» (Karsenti & Ngamo, 2007). Esto ocurre cuando la alfabetización mediática podría ofrecer a los ciudadanos la oportunidad de participar en la esfera pública a través de lo que se ha llamado «participación activa en los medios de comunicación» (Tettey, 2002).

Muchos estudios han tratado sobre los factores sociales, ideológicos –el racismo–, y económicos que dieron lugar a las desigualdades estructurales en Sudáfrica. El UNHDR (2005) calcula que 34,1% de la población sudafricana vive con menos de 2$ al día, la esperanza de vida al nacer se redujo a 49 años en el período 2000-05, los gastos públicos en educación se redujeron a 5,3% del PIB en 2000-02, y Sudáfrica ocupa el 9º en la lista de los países con la mayor desigualdad en los ingresos y una tasa de criminalidad muy alta (UNHDR, 2005).

Sudáfrica tiene nueve provincias, tres de las cuales se consideran florecientes núcleos de alfabetización mediática e informacional: Gauteng, Cabo Occidental y KwaZulu-Natal, no existe una relación significativa entre la inversión en telecomunicaciones y el uso de Internet. A pesar del aumento de la inversión privada anual en telecomunicaciones, que después disminuyó, el uso de Internet y la informática en Sudáfrica se ha incrementado durante la última década.

Se considera una prioridad nacional consolidar la democracia y los derechos humanos, a través de una mayor accesibilidad de los ciudadanos a la información, por las mayores oportunidades que existen para comunicarse libremente entre sí sobre temas cívicos (Tlabela, Roodt, Paterson & Weir-Smith, 2007). Sin embargo, existen retos aún importantes para reducir las diferencias de acceso entre los grupos sociales, extendiendo así los beneficios de la tecnología a todos los sectores (ITU, 2003).

Finalmente, debe tenerse la amonestación de Ott (1998), para atenuar el entusiasmo utópico sobre el impacto democratizador de las TIC en África. Sin embargo, hay un impacto mínimo en el número y categorías de los que participan en ellas y, por lo tanto, pueden influir en la dirección de la alfabetización informacional en el continente. La mayoría de los «públicos», incluyendo a las nuevas generaciones, son los segmentos marginados de la sociedad, incapaces de alcanzar la alfabetización a través de las TIC, debido a las limitaciones económicas, del lenguaje o de cualquier otro tipo.

3. Metodología

Algunos indicadores recientes demuestran cómo se encuentra la alfabetización mediática e informacional en Sudáfrica, como por ejemplo el estudio de la Universidad de Ciudad del Cabo entre jóvenes estudiantes de la élite. En una primera fase, los datos se obtuvieron a partir de las estadísticas sobre el uso de Internet y población de World Stats, y refleja que solo el 6,7% tienen una penetración de Internet en África, lo que representa el 3,9% de los usuarios mundiales. En este contexto, de los dos tercios de población residentes en zonas rurales, solo el 4% tiene conexión de línea telefónica fija. La estadística muestra que casi todos los países africanos, con bajo acceso a Internet, se hallan entre los países menos desarrollados del mundo en términos de salud, educación e ingresos. Por lo tanto, existe una estrecha correlación entre las brechas sociales mundiales y la brecha digital mundial.

En la Tabla 1 se puede observar fácilmente una correlación entre la agrupación de los valores bajos tanto para el Índice de Acceso Digital (IAD)1 como para el Índice de Desarrollo Humano (IDH)2 en África. Esta agrupación da más peso a la idea de que tanto el IDH y el IAD tienen un fuerte componente espacial.

En la Tabla 2 se muestra que la alfabetización mediática e informacional está teniendo un desarrollo muy desigual. El acceso a Internet y las experiencias de los nuevos medios varían en la naturaleza del consumo dándose prioridad a los teléfonos móviles en detrimento del acceso a Internet y de los ordenadores. Por lo tanto, la situación socioeconómica en África es un importante predictor de cómo la gente está incorporando la web en su vida cotidiana e incluso con respecto a la naturaleza de estas actividades.

En la Tabla 3 se comprueba que las estadísticas indican una fuerte correlación entre la capacidad de los individuos de un país para adoptar la alfabetización mediática e informacional y el nivel de desarrollo en el mismo país o región. Este hallazgo apoya la hipótesis estadística sobre la relación entre el desarrollo y las tecnologías de la información y la comunicación.

Y en la segunda etapa, un estudio piloto se basa en una muestra de estudiantes de la UCT, quienes fueron preguntados sobre su conocimiento, percepción de las posibilidades, y desafíos a los que se enfrenta la alfabetización mediática e informacional. Se trata de un método de múltiples encuestas: 120 sujetos y entrevistas intensivas. La tasa de respuesta fue muy alta, ya que 100 de los encuestados respondieron a la encuesta.

En muchos círculos de jóvenes, DC++ se ha convertido en una realidad, lo que simplemente significa que se trata de un país libre y de código abierto, «peer-to-peer», para compartir archivos de cliente que se pueden utilizar para conectarse a la red Direct Connect o al protocolo ADC. Las versiones modificadas de DC++, basadas en el código fuente DC++, fueron desarrolladas por comunidades especializadas (por ejemplo, comunidades dedicas a compartir música), o con el fin de apoyar características específicas en fase de experimentación (Ullner, 2008).

En esta etapa inicial de aplicación de la investigación, se tomó una muestra intencional no probabilística de estudiantes de la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT), de distintas facultades, entre estudiantes de grado y posgrado3, en abril de 2011.

En la figura 1, los resultados indicaron que el 80% de la muestra tenía acceso con una mayoría de angloparlantes (56%), mientras que el 50% eran de raza blanca: el 31% de la Facultad de Humanidades y el 26% en la Facultad de Ingeniería.

En la figura 2, los resultados indicaron que la mayoría de los estudiantes (46%) tenía un conocimiento moderado de DC++, mientras que solo el 15% está en la categoría de conocimiento alto.

En la figura 3, los resultados indicaron que el 61% de los estudiantes eran por lo general usuarios. El resultado hizo hincapié en que solo el 21% utilizan DC++ en bases diarias, mientras que la mayoría (35%) lo utilizó una vez al mes.

En la figura 4, los resultados indicaron que el 77% de los conocimientos de los estudiantes sobre el DC++ derivaba de la publicidad, mientras que el 74% se derivaba del boca a boca, y solo el 37% se derivaba de su interpretación de los cursos.

En la figura 5, los resultados indicaron que el 90% de los estudiantes utilizaban elementos no autorizados, mientras que el 97% de la muestra indicó que utiliza elementos no autorizados por razones de coste.

En la figura 6, los resultados reflejaron una división entre los estudiantes que accedieron a implementar cualquier disuasión (53%), mientras el 47% no estuvo de acuerdo. Además, la muestra tuvo una divergencia con respecto a las razones por las que desistir de esta actitud (70%) se refieren a la descarga personal, mientras que el 67% admitió ser consciente de las ilegalidades.

Los resultados de la regresión de las Tablas tienen el signo esperado, con la excepción de la variable de transparencia, que tiene un coeficiente negativo en la mayoría de las estimaciones. Como tal, las variables de la alfabetización informacional como en el caso de la variable (DC++) generalmente tienen un coeficiente negativo que cumple con los hallazgos de muchos estudios previos en este sentido, como el de Thompson y Rushing (1999), quienes indican que una mayor protección de las patentes tiene un efecto positivo solo en los países que tienen un PIB per cápita alto (por encima de 4.000,00 $). Los resultados sugieren la necesidad urgente de políticas con capacidad de absorción entre los jóvenes, mediante la inversión en educación, información y tecnología de las comunicaciones, mientras aboguen por ideas relevantes sobre derechos de propiedad de la información.

Aunque los resultados no pueden generalizarse, esta investigación pone en evidencia cómo un estudio piloto relacionó los niveles de alfabetización mediática e informacional con la toma de conciencia, la motivación y la evaluación entre los estudiantes, élite privilegiada y minoritaria en estos contextos con acceso a Internet. Los principales criterios para la selección de la muestra fueron el ser estudiantes de la UCT con acceso y uso de sus ordenadores a diario.

4. Discusión

Esta investigación ha estudiado el surgimiento y la interpretación de las TIC entre los jóvenes estudiantes en la ‘nueva’ Sudáfrica. A través de la utilización de un marco de contraste de «objetivos» y «herramientas», se ha tratado exponer las deficiencias y contradicciones en la aplicación de las TIC entre los jóvenes como resultado de la legislación del gobierno y la vaguedad de la retórica dirigida a la política de implementación de las TIC.

Contar con jóvenes estudiantes, en particular en África, que estén formados en los medios, es fundamental para lograr cualquier desarrollo económico, social y político. Si los jóvenes están alfabetizados en medios serán capaces de analizar la información y utilizarla para adquirir más habilidades y competencias. Pero uno de los principales problemas es que aún no se cuenta con políticas y mecanismos para institucionalizar la alfabetización mediática e informacional y abordar las graves carencias de información que existen, como resultado de la escasa capacidad de localizar y utilizar eficazmente la información en los medios, al servicio de la mayoría desfavorecida.

Los medios de comunicación tienen que recuperar su misión batalladora, robusta, sin miedo, ofreciendo un discurso que puede ser de confianza, con un continuo proceso de inclusión de todas las gamas cromáticas de la sociedad para complementar los planes de estudios que se han basado en la información incorrecta con el objetivo de reducir la brecha digital.

La alfabetización mediática e informacional, no solo requiere reunir montones de estadísticas de los profesores que no pueden mejorar la alfabetización, sino que también aumenta la calidad del tiempo de los profesores con los alumnos y con ello hacer un mejor trabajo. En ese sentido, falseando la «tasa de aprobación matricial», las estadísticas anuales pueden hacer que ciertos casos individuales se vean bien, pero está claro que no miden el conocimiento, la alfabetización ni la aritmética actuales. También es muy común en muchos de los países africanos, incluido Sudáfrica, no leer detenidamente las estadísticas, o tratar de proyectar una actitud positiva sobre el país que está motivada, por el orgullo, o la falta de conocimiento, o incluso por un conflicto de intereses. Los diferentes indicadores destacan los estrechos vínculos y conexiones entre la mejora de la alfabetización mediática e informacional y la educación, por un lado, y la mejora de la calidad docente y los indicadores con los que se cuenta por el otro lado (Saleh, 2009).

En niveles micro, la alfabetización mediática e informacional podría proporcionar una hoja de ruta para estimular el progreso social, aunque permanece en el dominio de las élites ricas, empresariales o militares. En niveles macro, se mantuvo como una de las áreas clave donde en el gobierno post-apartheid ha fracasado estrepitosamente hasta la fecha. Hasta que el valor de la educación no arraigue en la cultura sudafricana, la ley del mínimo esfuerzo prevalecerá. Hasta ahora, Sudáfrica había aplicado modelos de alfabetización mediática e informacional sin evaluar y comprender sus impactos en los receptores. Esta acción puntual de la alfabetización mediática e informacional a los planes de estudio no ha dado resultados generando restricciones en las actitudes hacia las mujeres, la educación y las influencias religiosas, especialmente en las comunidades sociales.

Sudáfrica necesita alternativas de bajo coste para la educación convencional, impulsando rápidamente reformas en los planes de estudio, con materiales impresos u on-line, con sesiones interactivas, o con medios convencionales de desarrollo curricular, que podrían ayudar a la implementación del modelo de la UNESCO. Por tanto, se recomienda establecer enfoques alternativos e innovadores para mejorar la alfabetización mediática e informacional mediante la orientación de los ciudadanos a tecnologías asequibles, adecuadas y accesibles.

La investigación basada en la práctica es básica para lograr el objetivo, mediante la creación del conocimiento, experiencia y ética, como en el caso de DC++ para implementar factores disuasorios que ayuden a elevar el nivel de competencias de los jóvenes estudiantes.

El estudio piloto refleja una tendencia general de duda sobre la penalización por la vulneración de los derechos de autor, aunque la mayoría de la muestra se refería al factor económico, no solo a las habilidades digitales directas necesarias para seguir este modelo. Se propone una serie de recomendaciones políticas necesarias para lograr una mayor participación popular en la alfabetización mediática e informacional en Sudáfrica:

1) Las acciones deben tratar de superar los obstáculos actuales a los que se enfrentan, con políticas nacionales coherentes, haciendo hincapié en la importancia de la agenda pública para exigir demandas, crear el ambiente adecuado y reflexionar sobre las posibilidades de integración y contextualización.

2) Aumentar la gestión eficaz, la transparencia y la participación pública a través de intercambio de información dentro de cada país, incluida la libertad de expresión y apoyo a los consumidores.

3) Desarrollar políticas orientadas hacia la apertura educativa y laboral, y la tolerancia, con el fin de estimular una mayor integración laboral de las mujeres, mejorando sus oportunidades educativas y formativas para la mayoría de las comunidades desfavorecidas y de color en Sudáfrica.

4) Establecer el acceso a la educación y a las infraestructuras, enfatizando la alfabetización digital en Primaria.

5) Fomentar la lectura y el acceso a la información para integrar a los grupos marginales, comprendiendo sus diferencias de raza, color y género en la sociedad sudafricana.

6) Identificar las interacciones en las comunidades locales para comprender y reconocer sus diferencias. Sin embargo, el reto sigue encontrándose en la forma de crear un compromiso y liderazgo comunitario basado en dar prioridad a los programas de mejora educativa y proporcionar los recursos necesarios, los conocimientos, habilidades, motivaciones y el acceso para tener éxito en conformidad con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Los escasos fondos públicos deben ser complementados por la máxima movilización de la inversión privada, a través de la creación y mantenimiento de un ambiente acogedor para la iniciativa privada y la toma de riesgos que podrían impulsar el acceso de los pobres a los servicios y oportunidades que ofrece la alfabetización mediática e informacional. Al final, la formación en MIL, por lo tanto, tiene un enorme potencial en la mejora de la participación de las generaciones venideras en Sudáfrica y en otras sociedades en desarrollo en la sociedad de la información. La alfabetización mediática e informacional mantiene en el aire las esperanzas de progreso ante la dura realidad.

Notas

1 El Índice de Acceso Digital (IAD) mide la capacidad global de los individuos en un país para acceder y utilizar las nuevas TIC. El IAD se basa en cuatro vectores fundamentales que inciden en la capacidad del país para acceder a las TIC: infraestructura, asequibilidad, conocimiento y calidad y el uso real de las TIC. Permite que el interrogatorio de los compañeros a través de una forma transparente y medible a nivel mundial de seguimiento de los progresos para mejorar el acceso a las TIC.

2 El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y los niveles de vida para los países de todo el mundo, identificando el nivel de desarrollo y medir el impacto de las políticas económicas en la calidad de vida.

3 Una red libre y de código abierto, peer-to-peer para compartir archivos de clientes que se conecta a la red Direct Connect la rápida proliferación de redes peer-to-peer ha creado un nuevo canal de distribución digital.

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