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Revista Comunicar 39: La formación de profesores en educación en medios (Vol. 20 - 2012)

Alfabetización mediática como método para fomentar la participación cívica

Media literacy and its use as a method to encourage civic engagement

https://doi.org/10.3916/C39-2012-02-07

Sherri Culver

Thomas Jacobson

Abstract

Los cambios en la tecnología han posibilitado un nuevo tipo de ciudadanía participativa; los ciudadanos utilizan blogs, correos, tweets, principalmente para crear e interactuar con otros. Este artículo explora la intersección de los medios de comunicación y la alfabetización mediática y su relación con la participación ciudadana, mediante el análisis de tres programas específicos que se llevan a cabo en Estados Unidos. Estos proyectos son «Voces para los niños» (Powerful Voices for Kids), «Academia de Salzburgo en Comunicación y Cambio Social» (The Salzburg Academy on Media and Social Change) y «Educando a jóvenes en Red como ciudadanos globales, alfabetizados mediáticamente en la era digital» (Cultivating the NetGeneration of Youth as Global Citizens and Media Literate Leaders in a Digital Age). En ellos educadores y alumnos de escuelas de Estados Unidos y África tienen encuentros virtuales y presenciales para explorar métodos colaborativos, utilizando los medios para construir puentes de entendimiento. A través del análisis de cada programa y las entrevistas personales con algunos de sus directores, se presentan métodos que consiguen un buen desarrollo de proyectos de alfabetización mediática focalizados en la participación democrática, incluyendo, a su vez, la necesidad de crear actividades que reflejen el respeto hacia el interés de los estudiantes en la cultura popular, la voluntad de los educadores para superar los prejuicios sobre su falta de interés en temas de actualidad, el reconocimiento de la tecnología como un medio y no como un fin en sí misma, y la utilización de un equipo de apoyo para el profesorado.

Changes in technology have opened up a new kind of participatory citizenry; one in which engaged citizens’ blog, post, tweet, upload, create, and otherwise interact with others online. This paper explores the intersection of media and information literacy with civic participation by examining three specific programs operating in the United States. These projects include «Powerful Voices for Kids», «The Salzburg Academy on Media and Social Change»; and «Cultivating the NetGeneration of Youth as Global Citizens and Media Literate Leaders in a Digital Age», in which educators and students at schools in the USA and Africa meet virtually and physically to explore collaborative methods that use media to build bridges of understanding. Through analysis of each program’s practices and personal interviews with the program director, consistent methods for developing a strong media and information literacy program with a focus on democratic participation are revealed. These include a need for programs to reflect a respect for student interest in popular culture, willingness for program educators to put aside assumptions that students lack an interest in current events, recognition that technology use is a means to an end, not the ultimate goal, and the utilization of a support team for the instructors or educators.

Keywords

Alfabetización mediática, alfabetización informacional, participación, democracia, compromiso cívico, cambio social, medios de comunicación juveniles

Media literacy, information literacy, democracy, participation, civic engagement, social change, youth media

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1. Introducción

¿Qué significa ser un ciudadano comprometido con su comunidad o con el mundo? ¿Es votar en unas elecciones locales o nacionales un signo de participación activa? ¿Los recientes cambios en tecnología crearon oportunidades y expectativas para un nuevo tipo de ciudadanía participativa en la que los ciudadanos comprometidos son los que bloguean, postean, «twittean», publican, crean y de otra forma interactúan con otros on-line como prueba de su profundo compromiso con su comunidad o nación?

Los medios de comunicación representaron esta realidad emergente en 2011 con numerosas comunidades de individuos y países usuarios de los foros on-line y en debates sobre periodismo ciudadano y fotoperiodistas, en comunidades de blogueros que marcan agendas para el discurso cívico y eventualmente para la acción cívica. Desde la «Primavera Árabe», en varios países africanos hasta los movimientos «ocupa», comenzando por el de Wall Street en la ciudad de Nueva York, y más tarde en el resto del Mundo, los ciudadanos sintonizan con la portabilidad, la accesibilidad, la rapidez y la fuerza que ofrece el compromiso cívico global on-line. La cultura de la participación está «donde los miembros creen que sus contribuciones importan», según apunta Jenkins (2006) en su ponencia «Afrontando los desafíos de la cultura participativa» (Confronting the Challenges of Participatory Culture). Para los adultos, estos métodos de compromiso a menudo se entrecruzan con los paradigmas culturales en los cuales vivimos. ¿Cómo, entonces, la gente joven va a reforzar sus conocimientos reflexivos, las competencias analíticas necesarias para comprometerse como activos participantes cívicos, ya sea en su comunidad local o nacional?

«La interactividad es una propiedad de la tecnología, mientras la participación es una propiedad de la cultura. La cultura participativa está emergiendo como la cultura que absorbe y responde a la explosión de las nuevas tecnologías de medios que hacen posible para la media de los consumidores archivar, anotar, apropiarse, y volver a poner en circulación el contenido de los medios de comunicación mediante nuevas y poderosas vías. Un enfoque de la expansión del acceso a las nuevas tecnologías no nos lleva muy lejos si no fomentamos las habilidades y el conocimiento cultural necesario para implementar esas herramientas hacia nuestros propios fines» (Jenkins, 2006).

La gobernanza democrática requiere de ciudadanos informados y libres para expresar opiniones. Esta libertad se consagra en el desarrollo de documentos fundacionales de muchas naciones y también de organizaciones. Se encuentra en la Constitución de Estados Unidos, en la Primera Enmienda de la Carta de Derechos, también se expresa en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas en 1948.

En las democracias occidentales una garantía para esta libertad se buscó antes a través de la prensa privada que del gobierno. Los autores de «Cuatro teorías para la prensa» identificaron cuatro posibles sistemas, cada uno con una diferente relación entre la prensa y el estado incluyendo la Teoría de la Responsabilidad Social y la Teoría Libertaria. Los propietarios privados fueron solo una de las maneras en que la «correcta» información se pudo compartir y crear a ciudadanos informados (Seibert, Petersen & Schramm, 1963).

La evolución de las modernas corporaciones de medios de comunicación ha mostrado que esta atención en las estructuras de los propietarios no refleja, de forma adecuada, las condiciones necesarias para comprometer a los ciudadanos en el diálogo. Las corporaciones modernas de medios de comunicación son administradas de manera privada pero no está claro que esas corporaciones provean siempre un canal por el cual los ciudadanos puedan expresarse lo suficiente. A menudo, los ciudadanos están más en posición de consumidores de noticias e información que expresando sus necesidades y puntos de vista como participantes activos. Por ello, debe activarse un debate verdadero. Los desacuerdos reales deben explicitarse y buscarse compromisos reales (Gutmann & Thompson, 1998). Esto es lo que hemos llamado la «teoría discursiva de la democracia».

Es de vital importancia un profundo debate entre los ciudadanos y sus necesidades específicas e intereses como ciudadanía activa. Este equilibrio entre teoría y práctica es el elemento esencial de lo que Paulo Freire llamaba «praxis» o acción informada. Freire (2007) cree que las acciones en educación tienen éxito cuando el profesor y el estudiante dialogan y debaten, ya que es mediante el diálogo, a veces difícil, cuando puede llevarse a cabo una verdadera alineación y acción. El concepto de «acción investigadora participativa», desarrollado en el trabajo de Freire, reconoce que el cambio social requiere de la participación de todos para reflexionar sobre un tema, y sobre todo para cambiarlo y mejorarlo (Wadsworth, 1998). A menudo estos debates tienen lugar en espacios públicos como plazas. Hoy, este tipo de participación tiene lugar de manera creciente en formato on-line a través de móviles y otras tecnologías fácilmente accesibles. Para los jóvenes estas interacciones a menudo se dan incluso en el aula o en ámbitos informales de la educación.

Henry Jenkins demanda desarrollar las habilidades y el conocimiento cultural necesario para fomentar estas herramientas; se refiere así a la necesidad de las instituciones educativas de responder a estos nuevos requerimientos de compromiso cívico, enseñando las habilidades necesarias en el aula. Las lecciones cívicas en los últimos cursos de primaria y en la secundaria muy a menudo utilizan un currículum basado en métodos anticuados de compromiso cívico. El Consejo Nacional para los Estudios Sociales señala que «en el siglo XXI, la participación en educación en medios de comunicación y educación cívica es inextricable» (Rheingold, 2008). Según el proyecto «Internet y la vida americana», del Pew Research Center, desde 2009, cerca del 93% de los adolescentes usa Internet, el 60% de los jóvenes, de entre 12-17 años, se conecta para obtener noticias e información sobre eventos de actualidad o política, y más del 70% usa una red social en Internet (Pew Internet and the American Life Project, 2011). Sin embargo, los centros de primaria y secundaria en Estados Unidos raramente integran los recursos on-line o las tecnologías en el aula como un método de compromiso cívico o ciudadanía activa.

Este trabajo reflexiona sobre tres programas que utilizan un currículum en medios de comunicación e información para comprometer a los estudiantes en conceptos como democracia y gobernanza, libertad de expresión, independencia editorial, y diversidad en los medios de comunicación. Estos conceptos enmarcan sus actividades, su currículum y sus resultados de aprendizaje. En cada caso, crear un compromiso ciudadano era la meta esencial, y la alfabetización mediática e informacional ha sido el puente usado para hacerlo posible.

Estos programas, en sintonía con el Currículum UNESCO sobre Alfabetización Mediática e Informacional para Profesores (http://unesdoc.unesco.org/images/0019/001929/192971e.pdf), específicamente el Módulo 1: Ciudadanía, Libertad de Expresión y de Información, Acceso a la Información, Discurso Democrático y Aprendizaje Continuo y la Unidad 2 sobre Alfabetización Mediática e Informacional y Participación Cívica. Los objetivos de aprendizaje se centran en: 1) Entendimiento y descripción de funciones de medios de comunicación y otros proveedores de información como aquéllos relativos al acceso a la información y el conocimiento, autoexpresión y participación en procesos democráticos; y 2) Identificar las condiciones necesarias para otros proveedores de información que realizan esas funciones (Wilson & al., 2011).

2. Resultados

2.1. Conexiones globales e intercambio en África

En el otoño de 2010 estudiantes de África y Estados Unidos comenzaron un proyecto de varios años de intercambio cultural titulado, «Educando a jóvenes en Red como ciudadanos globales, alfabetizados mediáticamente, en la era digital» (Cultivating the NetGeneration of Youth as Global Citizens and Media Literate Leaders in a Digital Age). Tres escuelas en África fueron emparejadas con tres de Estados Unidos: Sudáfrica con California, Uganda con Connecticut, y Zambia con Illinois. Además, alumnos y profesores de los seis centros, socios en el proyecto, se implicaron en «Conexión Global» (World Link) del Departamento de Relaciones Internacionales y Programas de Intercambio de los Estados Unidos (United States State Department’s Global Connections Exchange Program) (GCE), y «Generación Jóvenes en Red» (Net Generation of Youth) (NGY). En una entrevista personal, Ronnie Lowenstein, director del proyecto, señaló que éste fue un programa de intercambio virtual y presencial, en el que los estudiantes de bachillerato compartieron un «compromiso para fomentar la colaboración tecnológica con el objeto de construir puentes de entendimiento en un mundo cada vez más interconectado».

Los colegios implicados participaron en una investigación y un proyecto basado en el modelo del aprendizaje instruccional, promovido por la «Generación Jóvenes en Red» (NetGeneration of Youth), y en sintonía con el Currículum MIL de la UNESCO para profesores. A través del proyecto, educadores y estudiantes se comprometieron a interaccionar virtualmente, usando tecnologías como Skype, la red social Ning y el software de conferencias Smart Bridgit, para una mayor fluidez de las conexiones on-line. Los educadores diseñaron así currículos para desarrollar la alfabetización tecnológica, así como habilidades en alfabetización mediática e informacional. A su vez, los estudiantes desarrollaron habilidades tecnológicas y exploraron el rol de los medios de comunicación interactivos en sus contextos y en el resto del mundo. Las unidades se centraron en la radio, la prensa, la televisión y los medios interactivos de sus propios países, así como de los colegios y países socios. El director del proyecto, el Dr. Ronnie Lowenstein, señala que «el proyecto ha sido diseñado para formar a los jóvenes, no solo como pensadores analíticos y consumidores críticos de los medios, sino también como líderes de los medios y productores creativos de los mismos, que puedan construir de forma efectiva mensajes multimedia para ser compartidos con otros jóvenes y los adultos de todo el mundo».

Cada colegio estableció un NGY Ambassador Club para contar con estudiantes y con un espacio para sus actividades. Se les pidió que se reunieran semanalmente para participar en discusiones sobre alfabetización mediática e informativa y en foros on-line. Poco a poco se establecieron vinculaciones más profundas con sus colegas de todo el mundo. Jane Nakasama, una adolescente africana, escribió en su blog en junio de 2011: «Todos estos mensajes que informan, entretienen y que nos venden todos los días… ¿Cómo los vemos, los consumimos con facilidad, los condenamos, los complementamos? Es también parte de nuestros deberes cuando somos creadores de blogs y mensajes en todas partes, pero ¿son nuestros objetivos fuentes, cursos… analizamos la multitud a la cual le hacemos un llamado?». Este post muestra su habilidad para analizar noticias e informaciones que recibe de los medios, así como su propio estilo comunicativo, utilizando sus habilidades de pensamiento crítico, sobre el cómo y el por qué los medios hacen elecciones en cuanto al interés público, la rendición de cuentas, así como cuestionando la relevancia de las noticias. Como Lowenstein establece, «queremos que se comprometan a la vida cívica en un estado global».

Ciertamente, este tipo de programas globales entre diferentes partes del mundo han existido desde hace tiempo, si bien la diferencia ahora radica en el uso de la alfabetización mediática e informacional como eje. Lowenstein considera que la alfabetización mediática es el núcleo central del proyecto. «Las personas en el mundo están definidas por los medios y definen a su vez la forma de éstos en su cultura. Si no dirigimos las habilidades y los entendimientos para que nos ayuden a estar alfabetizados con los medios, no podemos comprometernos con los otros de manera efectiva. Es fundamental en los tiempos en que vivimos».

Todos los centros tuvieron su propuesta curricular y acceso a la intranet colaborativa on-line NING, pero la concreción e implementación del programa fue concretada por los equipos de educadores y estudiantes. Esta aproximación constructivista fue intencional para que cada centro pudiera desarrollar el programa ajustado a sus necesidades. Lowenstein actuó en algunas ocasiones como moderador en los debates virtuales, motivando a los estudiantes a ir más allá del simple intercambio de pensamientos locales, y demandándoles cuestiones para un análisis y pensamiento crítico más profundo. Les indicó que una situación particular podía impactar a los líderes de los medios del futuro. Seleccionando momentos específicos para animar a los estudiantes a considerar su papel global en el escenario mundial, Lowenstein fue capaz de mantener la misión del proyecto en la mente de los estudiantes y no solo ser percibida como una de las voces adultas que intervienen. En sintonía con los elementos esenciales de la Acción Investigadora Participativa ayudó a fomentar que el equipo, incluyendo educadores y estudiantes, recibieran tanta atención como los que lideraron el proyecto y los asesores profesionales. Los elementos esenciales del Currículum UNESCO de alfabetización mediática e informacional para profesores, en el módulo sobre ciudadanía, libertad de expresión y acceso a la información, se integraron en diferentes actividades. A los estudiantes se les pidió constantemente que reflexionaran acerca de su acceso a la información y sobre la forma de evaluar mejor la información que encontraban. A través del intercambio de reportajes de interés entre países, los estudiantes fueron capaces de comparar noticias breves y fácilmente discernir cómo los nuevos medios dan forma al mensaje de manera diferenciada en función del autor. A menudo, las publicaciones en los blogs y los debates se centran en el impacto de la independencia editorial. El acceso a este debate sobre alfabetización mediática puede encontrarse en: http://ngygce.ning.com/forum/categories/media-literacy-education/listForCategory. La web del proyecto es: https://sites.google.com/site/ngygceafrica.

2.2. Academia de Salzburgo en Comunicación y Cambio Social

Un aula está siempre limitada por cuatro paredes y una pizarra, pero también cualquier espacio puede convertirse en un espacio de aprendizaje, según la necesidad. Tal es el caso de la Academia de Salzburgo. Cada verano desde 2007, un pequeño grupo de estudiantes de bachillerato y profesores se encuentran en un castillo histórico en Austria para explorar y crear nuevos métodos de participación ciudadana mediante el uso de los medios de comunicación, un programa internacional para el diálogo y el entendimiento. La Academia introduce debates como: «¿cómo los estudiantes pueden ser ‘empoderados’ por la alfabetización mediática para ser ciudadanos globales más allá de las fronteras y divisiones?, ¿cómo los jóvenes pueden usar los medios para tener su propia voz?». Estudiantes y profesores de diez países del mundo asisten a la Academia durante tres semanas. Según las palabras del director Paul Mihailidis, los estudiantes se sienten atraídos a este proyecto por diferentes razones: un aprendizaje más allá de sus fronteras, su interés por los medios y su deseo de viajar al extranjero.

Los estudiantes saben que el tema central de la experiencia es la alfabetización mediática y participación cívica, pero no necesariamente conocen antes de llegar en qué van a trabajar. Para ayudar a este heterogéneo grupo de participantes, se les propusieron lecturas previas sobre alfabetización mediática y ciudadanía, así como recabar datos sobre sus países y el uso de los medios en todos los países participantes para obtener una instantánea global. Estos trabajos previos permitieron conocer datos sobre el uso personal de los medios y las tendencias en el uso social de los medios. Una vez que los participantes se reunieron, comenzó el aprendizaje vivencial. Las primeras discusiones se centraron en aspectos básicos de la alfabetización como las representaciones mediáticas.

Los debates y conversaciones fueron complejos. Los participantes a menudo llegan al programa con creencias fuertemente arraigadas sobre los «otros» y cómo los medios pueden o no influir en sus puntos de vista. En la entrevista personal a Paul Mihailidis, director del programa, asegura que tratan de «hacerles entender que todo lo que se ve y no se ve, la experiencia vicarial, el conocimiento y la realidad son construidos por los medios. Queremos que se formen entendiendo este concepto y produciendo medios sin fronteras; producir medios que se extiendan más allá de sus puntos de vista para que los temas puedan ser discutidos más allá de las fronteras». El ambiente informal ayuda a fomentar la conversación libre y posibilita diferentes líneas de diálogo que podrían también llevarse a cabo en un aula ordinaria.

Para muchos estudiantes, ésta es su primera oportunidad para hacer preguntas sobre problemas mundiales con personas que han vivido un evento de actualidad y no solo como una noticia más en el informativo televisivo. Entender cómo una persona ve y siente una guerra aporta un vital y diferente punto de vista para los estudiantes que solo la conocen a través de reportajes en los medios. La convivencia en una residencia y el gran número de horas que los estudiantes pasan juntos ayuda a crear un entorno propicio para una discusión franca. Los estudiantes participan en una experiencia de reflexión personal en la cual exploran y cuestionan sus propios marcos culturales y consideran cómo los medios han determinado esos marcos.

A lo largo de estas semanas los estudiantes trabajan en equipo, con la colaboración de sus profesores, para la creación de módulos de aprendizaje en temas diversos como: el conflicto, la dieta mediática, la libertad de prensa… El curso concluyó con las presentaciones por parte de los estudiantes, incluyendo un resumen del tema, lecturas recomendadas, ejercicios, tareas y elementos multimedia. En la web de la Academia están disponibles estos elementos para educadores gratuitamente.

Los enfoques pedagógicos propuestos en el Currículum UNESCO AOC en participación cívica están integrados en los programas de la Academia, como los conceptos de verdad, interés público, noticias relevantes e independencia. Muchos debates de los estudiantes se centran en cómo conjugar la necesidad de la participación ciudadana con la crítica pública en los medios (en muchas ocasiones, por extensión, al gobierno) con el establecimiento de la privacidad. Algunos ejemplos de los módulos de aprendizaje se encuentran en: www.salzburg.umd.edu/salzburg/new/news/news.

El programa tiene su propio enfoque sobre la ciudadanía global y la alfabetización mediática. Convivir y trabajar, aprender y jugar juntos… implica que los participantes deben comprometerse honestamente. Mihaillidis afirma que «nada realmente reemplaza el tener un espacio físico donde la gente se vea forzada a bajar la guardia y comprometerse». Si los diálogos se vuelven menos respetuosos o tolerantes, se les pide a los estudiantes autorreflexionar sobre ellos mismos. Así se les dice: «Se os pide, al venir aquí, ser agentes de cambio, para exponer diferentes ideas. Si discutimos de forma problemática en este espacio libre, ¿qué pasará cuando volvamos a casa?, ¿podéis llegar a un punto en el cual poder discutir estos problemas con aquéllos que tienen una mirada diferente?».

También se desarrollaron programas independientes. Los estudiantes no solo están aprendiendo a usar tecnologías para contar historias o compartir información; aprenden a pensar de manera crítica sobre los medios. Sus reflexiones y los módulos de aprendizaje integran la esencia de los ejes de la alfabetización mediática sobre la autoría, el acceso, la propiedad y los valores. Valoran cómo la cultura tiene fuertes impactos en la propia interpretación de las noticias y cómo esta información impacta en las propias decisiones como ciudadanos comprometidos.

2.3. Voces para los niños (Powerful Voices for Kids)

Estos programas hasta el momento han analizado proyectos de alfabetización mediática e informacional para estudiantes universitarios y de secundaria. El objetivo del Laboratorio de Educación en Medios de la Universidad de Temple con el proyecto «Voces para los niños» (Powerful Voices for Kids) (PVK) era desarrollar un programa con un enfoque participativo y cívico en los jóvenes. Se centró en un público escolar, de niveles de primaria y de secundaria (de cinco a catorce años de edad) en una escuela urbana en Filadelfia (Pennsylvania, Estados Unidos). Los alumnos participantes se inscribieron en una escuela estival de recuperación matinal y en un programa juvenil suplementario sobre medios de comunicación ofrecido como una actividad optativa para la tarde. Según el director del programa, David Cooper Moore, durante una entrevista personal, el «Powerful Voices for Kids» fue desarrollado como actividad colaborativa entre universidad y escuela. Durante tres semanas participaron cerca de 150 alumnos: estudiantes universitarios, de postgrado y ex alumnos de la Universidad de Temple que actuaron como formadores, y alumnos de primaria y secundaria, matriculados en la Escuela Russell Byers Charter. Un rasgo singular de este programa destacó su capacidad para crear una interesante experiencia académica, no solo para los chicos, sino también para los estudiantes-profesores, y las propias escuelas. El objetivo era «fortalecer la capacidad de los chicos para pensar por sí mismos, comunicarse de manera efectiva, usando el lenguaje y las herramientas tecnológicas, y utilizar sus ‘poderosas’ voces para mejorar la calidad de vida de sus familias, sus escuelas, sus comunidades y el mundo» (http://mediaeducationlab.com/our-partners-rbcs).

En el primer día, los estudiantes fueron agrupados por edad en las aulas, atendidos por un educador: estudiante de grado, postgrado o ex-alumno. No solo los jóvenes estudiantes aprenden a analizar los medios de comunicación y a crear mensajes de los medios. Para muchos de los educadores, ésta era su primera experiencia en enseñanza formal. Otros habían ejercido anteriormente, aunque tenían una corta experiencia en la alfabetización mediática e informacional.

Como nota llamativa de la experiencia, no se contó con un plan de estudios prestablecido para los formadores. El tiempo de clase se utilizó, en parte, para conocer el interés de los niños sobre la cultura popular. Los profesores intentaron integrar estos temas en su programación de clase desde el enfoque de alfabetización mediática. Las sesiones del equipo formativo se basaban en intercambiar ideas y solucionar los problemas del día anterior. Las áreas temáticas y las actividades fueron variando conforme al interés de los chicos y la experiencia del educador. Así si uno tenía interés, por ejemplo, en la producción musical, desarrolló actividades musicales. El requisito básico era que los conceptos fundamentales de la alfabetización mediática se integraran en la programación de la clase. Osei Alleyne, un educador, enseñó a sus chicos el «remix musical». Juntos investigaron sobre la historia y los elementos de esta cultura musical y debatieron temas como derechos de autor y propiedad. Además, visitaron un estudio de grabación profesional para producir su propio remix con los clips del concierto de Eminem «Not Afraid» y Gyptian de «Hold You».

Pero las dinámicas no solo versaron sobre el aprendizaje de las tecnologías, también se ejercitaron en actividades de uso de la propia voz para ser ciudadanos comprometidos. Los primeros debates mostraron la preocupación de los jóvenes sobre la violencia en sus barrios. Su remix contenía un fuerte mensaje contrario a la violencia. La canción fue publicada en una web de acceso libre, compartida con los amigos, la familia y la comunidad en general.

Los chicos en otro aula expresaron su preocupación por la falta de viviendas, después de haber visto a varias personas sin hogar en su camino a la escuela. Aprovechando el propio deseo de contar a los otros lo que habían observado, el educador les animó a crear un proyecto comunicativo sobre la falta de vivienda como tema, decidiendo escribir una canción sobre la gente sin hogar. El educador aprovechó sus motivaciones para ayudarles a entender la importancia de comprender múltiples puntos de vista al contar una historia, sobre todo cuando ésta se refiere a sectores de la población oprimidos o minoritarios. Como parte de la composición de la canción, los chicos entrevistaron a gente sin hogar de su municipio. La canción final recogió imágenes de los «sin techo» que se ven habitualmente en los medios de comunicación y se compararon con sus experiencias.

Otro educador centró su actividad sobre noticias recientes acerca de las «flash mobs», ayudando a los alumnos a hacer comparaciones entre las diversas opciones que un periodista contempla cuando recopila y edita noticias, con las alternativas de un desarrollador de videojuegos a la hora de diseñarlo. Mediante el uso del programa Scratch, los alumnos crearon su propio videojuego, usando el concepto de «flash mobs» como tema central. Aprendieron a evaluar mensajes de los medios a partir de evento local como ejemplo, y a reconocer el impacto que los mensajes tienen en la democracia y la gobernanza.

Moore señaló que «a pesar de la constante evolución del programa, en una semana algunos estudiantes ya mostraban una mayor comprensión de los conceptos básicos de la alfabetización mediática e informacional, consistente en la interacción entre esos conceptos y su impacto en el compromiso cívico y el discurso democrático». Comenzaron a entender cómo las imágenes e historias que se perpetúan en los medios de comunicación afectan a sus creencias y a las personas cercanas. Adquirieron habilidades de búsqueda y evaluación de las fuentes y entendieron mejor el papel que las noticias tienen a la hora de alentar o desalentar la participación ciudadana. Los jóvenes comenzaron a entender cómo una noticia podría afectarles personalmente, el impacto de una noticia mal construida, y las formas en que la información incompleta puede llevar a la apatía ciudadana.

En las aulas, después de las clases, los chicos hicieron vídeos, crearon sencillos videojuegos, construyeron sus web, analizaron noticias, visitaron una emisora local de televisión, analizaron anuncios publicitarios, y participaron en debates sobre acontecimientos de actualidad. Experimentaron una pedagogía innovadora, que combina el juego y el aprendizaje del análisis de los medios con las actividades creativas de composición multimedia. A través de la lectura, visionado y audición de una variedad de textos propios de los medios populares y tradicionales, aprendieron a pensar de manera abstracta sobre cuestiones como autoría, público, y finalidad en los diferentes medios de comunicación. Experimentaron también ser autores de diferentes tipos de producciones mediáticas, incluyendo vídeos, poesía, música, noticias, videojuegos, cómics… trabajando tanto a nivel individual como grupal.

3. Discusión

Estos tres programas demuestran que es posible implementar métodos significativos para desarrollar sólidos programas de alfabetización mediática e informacional, centrados en la participación democrática. Todos estos programas inciden en partir de los intereses de los alumnos en su cultura popular. Para los más jóvenes, conectar con esta cultura es la mejor estrategia para atraer su atención, ya que la participación democrática parece aún un asunto distante de sus vidas.

Estas propuestas integran los intereses de los estudiantes en su programación didáctica. Así si el objetivo de un curso de ciudadanía y democracia es, en última instancia, la participación de los estudiantes, es vital que sus intereses y sus noticias de actualidad estén presentes en las programaciones didácticas. Todos estos programas descritos se realizaron partiendo de una actividad dialógica con los chicos sobre los diferentes temas, aumentando su participación. Los educadores, especialmente aquéllos preocupados por ciertos temas clave pueden intentar condicionar la dinámica de aula a sus agendas de actualidad, si bien se busca que una participación verdaderamente democrática genere que sean los estudiantes los que exploren por sí mismos los centros de interés. Los educadores han de hacer de puentes con la actualidad para generar interés en los alumnos. Para muchos jóvenes, la cultura popular es aquélla donde ellos sienten que su voz es más escuchada. Ayudarlos a entender cómo usar esa voz de otra forma a través de los medios es necesariamente un aprendizaje exitoso.

Todos estos programas contaron con educadores conscientes de que los estudiantes estarían interesados en las noticias de actualidad, porque si éstos parten desde los intereses y preocupaciones de los estudiantes, los alumnos se comprometen de manera entusiasta. Usaron, a su vez, la tecnología como el medio para alcanzar un fin, no como último objetivo. En cada programa, los estudiantes aprendieron sobre tecnologías y cómo usarlas, siempre al servicio de un objetivo superior, el de ayudar a los estudiantes a convertirse en participantes cívicos más activos. Así aprendieron a utilizar tecnologías concretas, con las que contar su historia sobre temas concretos que afectasen a su comunidad o al mundo.

Estos proyectos contaron con equipos de apoyo para los educadores, a veces, integrados por colegas sin experiencia en alfabetización mediática o en participación democrática o en actividades específicas. No resultó relevante que el equipo fuera experimentado en un área particular, sino más bien a que se reunieran de forma sistemática para discutir sobre ideas, desafíos y resultados, y sobre todo que tuvieran la voluntad de experimentar. Existen en la actualidad numerosos programas que se están desarrollando en Estados Unidos, centrados en la relación entre alfabetización mediática y el compromiso cívico. Prime Movers (www.primemoversmedia.org), Center for News Literacy (www.centerfornewsliteracy.org) y Project Look Sharp (www.projectlooksharp.org) son solo algunos de estos programas.

Las tecnologías han provocado una nueva comunicación más sencilla, accesible e instantánea entre las ciudades, entre los países y en el mundo. Para que esa comunicación sea efectiva son necesarias habilidades duales de alfabetización mediática e informacional, así como una conciencia de lo que significa ser un ciudadano responsable y comprometido. El mundo depende cada vez más de ambientes educativos, agendas formales e informales, que ayuden a los jóvenes a adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para expresar sus opiniones y participar en su propia gobernanza.

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