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Revista Comunicar 40: Jóvenes interactivos (Vol. 20 - 2013)

Interacciones de los jóvenes andaluces en las redes sociales

Interactions of Young Andalusian People inside Social Networks

https://doi.org/10.3916/C40-2013-02-02

Bernal-Bravo, César

Angulo-Rasco, Félix

Abstract

Diversos estudios sobre jóvenes y redes sociales han demostrado, en general, el alto consumo de estos servicios de Internet, generalizándose su uso en casi todo tipo de ubicaciones y valorando su importancia en la construcción de las relaciones sociales entre la juventud. En este artículo se presenta parte de los análisis y resultados del cuestionario de la investigación sobre los «Escenarios, tecnologías digitales y juventud en Andalucía», administrada a una población de 1.487 jóvenes entre los 13 y 19. La discusión sobre jóvenes andaluces y redes sociales gira en torno a la es­tructura y configuración de sus perfiles, a las finalidades de uso, y a la privacidad y seguridad en las mismas. Los re­sultados destacados muestran una población con acceso a las redes sociales sin casi restricciones y con poco seguimiento adulto, y además las edades de acceso son menores de las legalmente definidas por los propios servicios de Internet. Las motivaciones de los jóvenes andaluces para el uso de las redes sociales se pueden agrupar en tres áreas; las dos primeras están presentes en otras investigaciones: motivación social y la psicológico-afectiva; y menos la tercera: la necesidad ligada a la vida cotidiana. Este trabajo aporta en sus conclusiones nuevos aspectos para explicar la naturaleza y los significados de las prácticas de los jóvenes andaluces con las redes sociales.

Several studies on youth and social networks have generally revealed extensive usage of these Internet services, widespread access from almost any location and the special importance that the youth attach to these services in building their social relations. This article presents part of the analyses and results from a research questionnaire on «Scenarios, digital technologies and youth in Andalusia», administered to a population of 1,487 youth between the ages of 13 and 19. The discussion on young Andalusians and social networks revolves around the structure and configuration of their profiles, intended uses and the privacy and security involved. The results reveal a population with nearly unlimited access to social networks and with very little adult monitoring; moreover, those connecting are younger than the legal minimum age defined by the Internet services themselves. The motivations of Andalusian youth for using social networks fall into three areas. The first two, social and psychological/affective motivations, are also commonly found in other studies; the third refers to the need to use social networks in matters concerning everyday life. This paper suggests certain new aspects in its conclusions in order to explain the nature and meaning of the practices of Andalusian youth in social networks.

Keywords

Redes sociales, juventud, función social de los medios, estilos de vida, uso de Internet, ciberacoso, relaciones sociales, investigación

Social Networks, youth, social role of the media, life styles, internet use, cyberbulling, social relationship, research

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1. Introducción

Las redes sociales son un servicio de Internet que permite a cualquier cibernauta construirse un per fil –público o semipúblico– dentro de un sistema ges tionado por un tercero; compartir relacio nes –experiencias, contenidos, etc.– con una lista de otros usuarios que, dependiendo de la privacidad autodefinida de su perfil, podrá tener acceso a todos los seguidores y a sus experiencias de los miembros de las listas que sigan las suyas (Boyd, 2007; Boyd & Ellison, 2007).

Las redes sociales abren un espacio para las interacciones que ha sido ocupado «in crescendo» por la juventud, como así lo demuestran los estudios internacionales (Chew & al., 2011; Mazur & Richards, 2011; Mikami & al., 2010; Pfiel & al., 2009; Subrah manyam & al., 2008; Gross & al., 2002) y los estatales en los últimos años (TCA, 2012; Garmendia & al., 2011; Injuve, 2009), extendiéndose con independencia de la renta de las familias con acceso a Internet (TCA, 2011).

El lugar de acceso –quizás por los dispositivos mó viles y las redes wifi libres– se ha generalizado a plazas y espacios abiertos, si bien el punto de acceso mayoritario sigue siendo el hogar (OIA, 2010; Inteco, 2009), en detrimento de la escuela, a pesar del Plan Avanza y Escuela 2.0. Por todo ello, el uso y acceso de las redes sociales ha llegado a ser un nuevo entorno de socialización para los jóvenes, un espacio para la construcción de la identidad social con sus iguales, a veces con ningún control o asesoramiento parental; y aun conociéndose que la inmersión en las mismas es cada vez más prematuro y por debajo de la edad mínima permitida (Inteco, 2009). Por otra parte, la juventud mantiene y gestiona, con una cierta seguridad y protección, sus perfiles creados (OIA, 2012; Inteco, 2012).

Los trabajos de investigación con grandes muestras (Bringué & Sádaba, 2009; 2011a; Sánchez & Fer nández, 2010; Inteco, 2009; TCA, 2008, 2010, 2011) que han indagado sobre las redes sociales horizontales como nuevo espacio social de la juventud –al que acceden desde cualquier dispositivo o pantalla– describen que el motivo principal para crearse una cuenta o más en las redes sociales, es la comunicación, quizás porque elimina barreras comunicativas (Barker, 2009; Ellison & al., 2007), pudiéndose entender, por un lado, como la necesidad de estar disponible y estar presente ante lo que ocurra en ese entorno (Bringué & Sádaba, 2009), asociándolo a valores como inclusión social, es decir como proceso de búsqueda de amistad entre sus iguales (Mazur & Richards, 2011; Pfiel & al., 2009) y para reforzar las relaciones de amistad de fue ra de la Red (Subrah man yam & al., 2008; Gross & al., 2002), como autoafirmación ante los demás miembros de la red al mantenerse patrones de relación a lo largo del tiempo dentro y fuera de la Red (Mikami & al., 2010) y como reconocimiento social, según el nú mero seguidores (TCA, 2008). Por otro lado, como el deseo de relacionarse con otros, conocer a miembros de la red, incluso desconocidos; las redes sociales se interpretan como objeto de consumo, en su dimensión más lúdica. La popularidad de la red social, al estar de mo da, se convierte en servicios/productos que hay que consumir (TCA, 2010).

Estas investigaciones también describen perfiles de usuario, en relación con la frecuencia de acceso y por aplicación de red social, mostrando que existen diferencias por edades; tomando solo los datos referidos a la muestra semejante al trabajo que aquí se presenta (de 13 a 19 años), se evidencia que entre los 10 y 18 años las redes sociales son un 70,7% de la actividad en la Red (Bringué & Sádaba, 2009) y que el 55% tiene una frecuencia de acceso diaria y solo un 22% menos de una vez al mes (TCA, 2010); también que a partir de los 16 años más de un 71% tiene varios perfiles en más de una red (TCA, 2009), que la red preferida es Tuenti antes de los 20 años con una dispersión según estudio entre un 60% (Bringué & Sábada, 2011a) y el 92% de la población (TCA, 2009), seguida de Face book, y que a diferencia de estudios anteriores tampoco existe distinción por sexo en estas edades.

En resumen, se puede plantear que el perfil emergente de estos estudios no varía mucho, al esbozar una imagen utilitarista de la juventud como usuaria de las redes sociales en particular y de Internet en general, al reducir las acciones y acontecimientos que suceden en estos servicios de la Red como meras herramientas pa ra alcanzar fines concretos, que pueden abarcar cinco ejes, comunicar, conocer, compartir y consumir (Brin gué y Sábada, 2009). Aunque sí se pueden en contrar diferencias dentro de un grupo tan homogéneo, pues «el hecho de compartir un mismo espacio en el que los individuos llevan a cabo un conjunto más o menos es table de relaciones tienen como consecuencia la generación de intereses comunes entre los miembros. Jun to a los intereses comunes, las relaciones dentro de la comunidad suelen generar reglas de comportamiento compartidas y aceptadas por los miem bros, ya sea de forma implícita o explícita. La identidad y la sensación de pertenencia son otras de las dimensiones grupales favorecidas por la interacción dentro de la comunidad» (Robles, 2008: 39).

Los estudios consultados de grandes muestras so bre la juventud andaluza (Bringué & Sábada, 2011b; OIA, 2010; 2012; INE, 2011; 2012) no han indagado directamente sobre el uso e interacciones en la redes sociales, a excepción del trabajo Infancia 2.0: re des sociales y usos tecnológicos emergentes en la po bla ción nativa digital andaluza (Rodríguez & al, 2012).

Este fenómeno emergente del uso de las redes so ciales se ha explicado, en los primeros estudios anteriores, desde los tipos de uso, actividades, y contenidos asociados a Internet, pero no hay datos en concreto sobre ellas. Por ello, las investigaciones «Infancia 2.0», junto con la que se presenta en este artículo, son los dos únicos estudios que indagan en la relación de la infancia (entre 11 y 18 años) y la juventud (entre 13 y 19 años) con las redes sociales en Anda lu cía; que, junto a los datos de mográficos y socioeconómicos del Instituto Na cional de Es ta dística, forman una imagen bas tante aproximada de este fenómeno social.

El contexto de acceso a In ternet de los jóvenes andaluces (16 a 24 años) es, junto a las comunidades de Canarias, Cas tilla-León, y Extremadura, siete puntos de diferencia en el porcentaje entre el acceso a In ternet una vez cada tres me ses, y el acceso semanal durante los mismos tres meses; mientras que en el resto de las co munidades la máxima diferencia es de casi dos puntos (INE, 2012).

La dotación de banda an cha en los hogares según los ingresos mensuales varía entre 50 y 71 puntos porcentuales, entre los ingresos mensuales de menos de 1.100€ y los de más de 2.700€. Las comunidades que están entre los 60 y 71 puntos de diferencia son por orden Melilla, Castilla y León, Extremadura, La Rioja, Andalucía, Murcia, Navarra, Asturias y Ceuta (INE, 2012).

Por otro lado, analizando la diferencia porcentual en el acceso a Internet de los niños menores de 16 años entre los ingresos mensuales por hogar menores de 1.100€ y más de 2.700€, se encuentran con más de 29 puntos de diferencia en el porcentaje de acceso a Internet las comunidades de Ceuta, Galicia, Co mu nidad Valenciana, Castilla-La Mancha, La Rioja y Melilla. Entre 19 y 10 puntos de diferencia, las co mu ni dades de Andalucía, Cantabria, Castilla-León, Mur cia, Madrid, Extremadura, País Vasco y Cataluña. Y con menos de siete puntos de diferencia Canarias, As turias y Navarra. La Comunidad de las Islas Ba leares es un caso particular que requeriría de un estudio específico al tener un diferencial de menos veintiuno, es decir que los menores de 16 años con ingresos men suales más bajos en sus hogares son los que más acceden a Internet.

La diferencia de los ingresos familiares es un factor clave de la calidad, en términos de rapidez, de acceso a Internet, esta diferencia en los hogares de los jóvenes –independientemente del dispositivo de acceso– es fun damental para el uso de las redes sociales, generando una brecha que debe ser estudiada (Rodríguez & al., 2012).

La juventud andaluza también se crea un perfil en las redes sociales antes de la edad permitida, más los chicos que las chicas, como vimos en los estudios estatales, y por supuesto también se comparten las afirmaciones sobre la relevancia para la sociabilidad de los jóvenes, a la vez que se reconoce el estado de inseguridad entendida por la falta de conductas que refuercen el uso y consumo adecuado de las redes sociales (Rodríguez & al., 2012).

2. Metodología

Esta investigación, siguiendo la tendencia generalizada en este tipo de estudios, que analiza varios escenarios socio-educativos, ha empleado conjuntamente metodologías cualitativas –entrevistas, estudios de ca so, grupos de discusión– y cuantitativa –cuestionario– con la intención de amplificar los resultados de los primeros con la aplicación de un cuestionario a una muestra representativa de la población juvenil andaluza (Facer, Furlong & al., 2003; Livingstone & Bovill, 1999).

Aunque el cuestionario es un instrumento ampliamente utilizado en la investigación social y educativa, se olvida con frecuencia que un enfoque inverso po dría asegurar una mayor relevancia al contenido mis mo de dicho instrumento. Carr-Hill (1984) aconseja ela borar el cuestionario ateniéndose a estrategias mu cho más cualitativas. Por ello, esta investigación ha elaborado el cuestionario en relación a los resultados de las entrevistas etnográficas realizadas, de tal manera que las cuestiones planteadas en el mismo tengan la validez inicial que los datos cualitativos aportan.

La razón que justifica la inclusión y la utilización de este procedimiento es doble. Por un lado, para verificar los resultados obtenidos a través de las entrevistas, principalmente, pero también de los estudios de caso y los grupos de discusión. Por el otro, se generalizan los resultados a la población juvenil y adolescente andaluza.

El cuestionario que se ha elaborado se organiza en torno a las temáticas que hemos ido descubriendo con las estrategias cualitativas y, dada la presencia notable de datos cualitativos, dicho cuestionario se compone preferentemente de preguntas cerradas (Bell, 2002; Cohen, Manion & Morrison, 2006).

La ficha técnica del cuestionario se resume en un universo de la población andaluza escolarizada en centros de la red pública de enseñanza entre 13 y 19 años, con una muestra estratificada por provincias de 1.487 casos distribuidos en las ocho provincias andaluzas, con ponderación final por sexo y edad. Con un nivel de confianza 95% y un error muestral de p=q= 0.5 de ± 2%. Esta muestra se compone de un 49,5% de chicos y un 50,5% de chicas.

El análisis estadístico empleado ha sido el análisis descriptivo basado en frecuencias y porcentajes.

3. Resultados

La investigación caracteriza a una juventud andaluza (entre 13 y 19 años; la media de 15 años) con una autopercepción de buen estudiante (72%), que la edad media en la que se crean su primer perfil en una red social es a los 12 años, que el inicio en el uso del teléfono móvil es de los 8 a los 12 años (80,1%), donde el 62,3% accede diariamente a Internet, y un 69,2% se conecta a la Red para contactar con sus amigos. El hábitat principal de acceso a las redes sociales es su habitación (74,3%), seguido del sa lón de casa (25,4%), hay que tener presente también que más del 90% de ellos recibe más de 1.000 visitas en su perfil de red social.

Los resultados del estudio respecto a las redes sociales y la juventud se agrupan en tres apartados, el primero asociado a la estructura y configuración de sus perfiles, donde los jóvenes andaluces toman decisiones sobre qué es lo que muestran de su perfil a los demás miembros de su lista. Así en este estudio el 92,8% de los jóvenes modifican su perfil aña diendo una fotografía e in formando de cómo pue de ser contactado y un 14,5% han modificado la es truc tura inicial, por ejemplo cambiando de lugar o tamaño los elementos de la página, añadiendo algún «gadget» o «plugins» externos, o modificando la plantilla predeterminada. Las razones por las que han realizado dichos cambios en su perfil son con un 51,7% para mostrar su verdadero yo, y con un 8,6% para mostrar otra imagen distinta de ellos mismos. Otra razón destacable de esos cambios es tener control sobre los contenidos o informaciones que son visibles (21,4%).

La labor que conlleva esta personalización de los perfiles y contenidos en las redes sociales está orientada en relación con las personas con las que se mantiene o quiere mantener una interacción; así el estudio muestra que son los amigos con el 45,6% los principales interlocutores en las redes sociales, seguidos de las personas conocidas con el 22,9%, mientras que los desconocidos con un 6,7% quedan por detrás de familiares (24,6%) y parejas (32,8%).

El principal uso de las redes sociales de los jóvenes andaluces es «chatear» (86,7%) como una forma de estar en contacto con el grupo social de referencia, que se sustituye por subir imágenes que ellos mismos hacen (69,2%) cuando el entorno o el acontecimiento no les permite otra cosa. Pero también las redes sociales se convierten en un modo de actuar que da lugar para las confidencias, donde compartir con las amistades el estado de ánimo (41%), conocer nuevas personas, normalmente amigos de mis amigos (41,2%), y conocer gente con las mismas aficiones o intereses (24%) se vuelve lo más importante. Aunque es importante destacar que la gran mayoría se aleja de la idea de que las redes sociales sea un recurso para darse a conocer (19,1%), por el contrario asumen que es el recurso complementario y necesario actualmente para estar en contacto y compartir las experiencias con sus amigos (83,5%), para ampliar su red (46,5%), pero sobre todo para estrechar los lazos con la red de contactos, y así al 50,7% les gusta saber lo que dicen sus amigos de las fotos que suben o las experiencias que narran; para ellos es importante saber que gustan y que son bien valorados por sus amistades (26,1%), porque en la red social pueden ser más sinceros que cuando están físicamente con ellos, dándoles la posibilidad de sentirse bien cuando están tristes (24,2%), y de explorar y hacer cosas que no harían de otra manera (21,2%).

Por último, los jóvenes andaluces son conscientes de la importancia de la gestión de la privacidad y seguridad en las redes sociales, dando solo acceso a sus amigos (84,5%), es decir a los contactos de su lista, los que ellos han aceptado o los que ellos han solicitado y les han aceptado a su vez. Solo el 4,4% de ellos y ellas tienen configurado un perfil abierto a toda la Red, es decir a todos los usuarios de ese mismo servicio, e incluso a los que no lo son.

El sentido y significado de la importancia de gestionar su privacidad y seguridad viene asociada a situaciones de acoso y abuso principalmente, pues aunque conocen los peligros de que roben información va liosa, o de que puedan piratear la clave y suplantarte, etc., lo primero lo ven como una posibilidad lejana, una joven decía «para que me van a entrar en mi cuenta, si no tengo nada. Si entran en algún lado será en un banco o en algo que valga dinero» (EF15). Y otra argumentaba «a mí si me quieren j... lo que más me molestaría es que empezaran a insultarme o a pu blicar fotos chungas mías» (EM14). Y lo segundo, que suelen ser compañeros, amigos, conocidos, personas cercanas que se apropian de la clave por descuido o por exceso de confianza y que suelen devolvérsela las mismas personas que se la han robado. Por lo tanto, su preocupación y lo que da sentido a su gestión es la salvaguarda de la imagen construida, de las relaciones establecidas, y en general la posición dentro de la Red. Surgen así dos perfiles: el primero donde las discusiones y peleas con un 39,7% y la envidia con un 38,5% son las dos causas o motivos principales de agresión entre los miembros de una red; siendo la agresión de tipo verbal (56,4%) la manera principal del tipo de aco so en la red social. El segundo viene definido por estereotipos: el «friki» con el 24%, el «empollón» con el 13,2% y el «líder» con el 12% son los segundos motivos de acoso; siendo la agresión de tipo psicológico (43,5%) la manera de confrontar y deslegitimar ese es tereotipo. Para finalizar, y en relación con el perfil del acosador de estos jóvenes, se muestran dos claras ti pologías, ambas asociadas a las personas que tenemos más próximas, la primera, el amigo/a (22,2%), el amigo de un hermano o un amigo (6,6%), y la segunda la de un adulto hombre (17,7%).

4. Discusión

Los hallazgos de este trabajo científico y la investigación «Infancia 2.0» (Rodríguez, 2012) son complementarios. Por un lado, porque se refuerzan entre ambas al alcanzar conclusiones y análisis similares; por otro lado, porque han aportado información a aspectos distintos sobre la infancia y la juventud como usuarios de las redes sociales muy útiles para replantearse futuras preguntas.

Entre los aspectos que los aproximan están los si guientes: primero, el haber demostrado que las prácticas en y con las redes sociales de los jóvenes tienen un papel más activo en cuestiones que hasta ahora no se ha bían dicho, ni podido demostrar. Por ejemplo, el he cho de que la juventud andaluza es conocedora de los riesgos y beneficios de las redes sociales en su cotidianeidad, y de que además ellos mismos elaboran y gestionan distintas formas de evitarlos empleando los medios del propio sistema, pero también por estilos de uso. Se gundo, que la juventud busca en las redes so ciales el contacto personal y la construcción de su ser social. Se debería profundizar en un futuro estudio –y que am bos trabajos presentan pero no concluyen– en la calidad del acceso a Internet, puerta de paso obligatoria para las redes sociales, y sobre la im portancia del capital cultural de las familias y comunidades en las relaciones, prácticas y cultura compartida en y con las redes sociales.

Apoyos

Proyecto de Investigación de la Junta de Andalucía, cuya ejecución se realizó desde 2008 a 2011, con un presupuesto de 110.000 €, coordinada por Universidad de Cádiz y participada por investigadores de las Universidades de Huelva, Sevilla, Granada, Jaén y Almería con el título «Escenarios, tecnologías digitales y juventud en Andalucía», con clave HUM-SEJ-02599.

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