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Revista Comunicar 44: Mooc en la educación (Vol. 22 - 2015)

Anotaciones y el héroe griego antiguo: Pasado, presente y futuro

Annotations and the ancient greek hero: Past, present, and future

https://doi.org/10.3916/C44-2015-05

Leonard Muellner

Abstract

Las evidencias de anotaciones en la poesía homérica de la Antigua Grecia se remontan al siglo V (a.C.), cuando ya la «Ilíada» y la «Odisea» eran representadas por cantantes profesionales/compositores, que hacían anotaciones en la poesía para responder a los interrogantes de su público. A medida que la transición, desde una cultura de la canción a una sociedad alfabetizada, aconteció en este período de la Antigua Grecia, entre el siglo VIII al I y II (a.C.), las anotaciones se incorporaron poco a poco en los escritos poéticos. La cantidad de anotaciones escritas en los márgenes de los manuscritos medievales se volvió enorme hacia el siglo X. En las dos primeras versiones de «The Ancient Hero» en el MOOC de HarvardX no fue posible utilizar el conjunto de herramientas de anotación solicitadas como medio para una atenta evaluación de las lecturas. Utilizando un sistema parcial, hemos sido capaces de crear aparentes anotaciones en los primeros ejercicios de autoevaluación de lectura. En la tercera versión, disponemos ya de un conjunto completo de herramientas de anotaciones de texto y de vídeo, desarrollados para HarvardX, incluyendo etiquetado semántico y anotaciones compartidas. Dicho sistema nos permitirá una experiencia educativa más eficaz, inaugurando también una fase digital en la larga historia de la anotación homérica.

Evidence for annotating Homeric poetry in Ancient Greece is as old as the 5th Century BCE, when the «Iliad» and «Odyssey» were performed by professional singers/composers who also performed annotations to the poetry in answer to questions from their audiences. As the long transition from a song culture into a literate society took place in Ancient Greece from the 8th to the 2nd and 1st centuries BCE, annotations were gradually incorporated into written poetic texts. By the 10th Century CE, the quantity of written annotations in the margins of medieval manuscripts has become huge. For the first two versions of «The Ancient Hero», a HarvardX MOOC, it was not possible to implement the set of annotation tools that we requested as a vehicle for close reading and assessment. Using a partial system, we were able to create a semblance of annotations in close reading self-assessment exercises. For the anticipated third version, we expect to have a complete set of textual and video annotation tools developed for HarvardX, including semantic tagging and full sharing of annotations. Such a system, which promises to make the educational experience more effective, will also inaugurate a digital phase in the long history of Homeric annotation.

Keywords

Análisis de textos, textos antiguos, cultura de la canción, héroes griegos, anotaciones multimedia, MOOC, autoevaluación, ontología de etiquetas, etiquetado semántico

Text analysis, ancient texts, song culture, Greek hero, multimedia annotation, MOOC, self-assessment, tagging ontology, semantic tagging

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1. Introducción

Este artículo trata sobre la anotación situada en su contexto histórico como un vehículo para la investigación y la enseñanza con MOOC en humanidades. Más concretamente, trata sobre los usos de la anotación en el pasado y sus usos presentes y futuros. En la poesía épica de la Antigua Grecia, el poeta y el vidente, es decir, aquellas personas que «ven» con mayor claridad y cuyas mentes se encuentran en mayor sintonía con el mundo, son aquellas que conocen las conexiones entre lo que es, fue y será, y por ello nos van a servir como modelo a imitar.

2. Las anotaciones como parte de la tradición oral en la cultura de la canción de la Antigua Grecia

La Antigua Grecia surgió de la prehistoria como una cultura de la canción, una cultura de la palabra dicha, representada. Ya en el siglo VIII (a.C.), los griegos habían transformado el silabario fenicio en un alfabeto fonémico, más fácil de aprender y utilizar. Aun así, la escritura alfabética nunca llegó a ser popular entre los griegos, ni siquiera durante el periodo clásico, en el siglo V (a.C.), durante el Imperio ateniense. La escritura se consideraba un fenómeno de menor importancia que el canto o el habla. Durante los siglos siguientes a su invención, fue infrautilizada e incluso tratada con desdén por una sociedad que podía hacer todo lo que deseara por medio del lenguaje hablado, representado (Svenbro, 1993).

Del mismo modo que tuvieron que pasar varias generaciones para que la prosa se desarrollase a partir de la poesía, también se necesitaron varias generaciones para que la escritura alfabética se convirtiera en una parte aceptable de la vida diaria. Así, en el siglo VIII (a.C.) comenzó un lento periodo transicional que continuó durante siglos. A pesar de que Platón utilizó la escritura alfabética en el siglo IV (a.C.) para crear un voluminoso corpus de obra escrita que parece haber sobrevivido en su totalidad, este retrata, en su diálogo tardío «Fedro», a su venerado maestro Sócrates como alguien que desdeña la escritura. Para Sócrates, la palabra escrita no es más que un pobre recuerdo de una idea, dado que las letras son mudas y no pueden responder a las preguntas de nadie (275 dC): la única vía para un auténtico entendimiento es el logos del diálogo, de la pregunta y la respuesta vivas, cara a cara. Cuando la escritura alfabética finalmente adquirió prestigio, coexistió con la cultura de la canción. No reemplazó las tradiciones de la cultura oral, como, por ejemplo, de la transmisión oral de la poesía homérica, que continuó desarrollándose, al menos hasta entrado el siglo II (d.C.) (Nagy, 2001).

Esta mentalidad en cuanto a la escritura tuvo consecuencias para el estudio y uso de las anotaciones, puesto que durante el periodo de transición, al mismo tiempo que se componía y recitaba poesía en festivales delante de multitudes, también se daba lugar a anotaciones sobre su interpretación y transmisión. Sabemos de figuras del siglo V (a.C.) como la del rapsoda «Hipias» de Élide, quien presumía de su capacidad para recitar e interpretar poesía de manera simultánea, tanto de Simónides como de Homero, según cuenta Platón en «Protágoras» (por ejemplo, en 347b) y el «Hipias Menor» (363 dC; la palabra griega para dicha actuación era epideixis, también usada cuando se trataba de oratoria). Allí cuenta que en los Juegos Olímpicos transmitió públicamente su disposición a recitar y responder cualquier pregunta sobre su espectáculo que los asistentes desearan formular.

El rapsoda «Ión», sujeto, al igual que Hipias, de un diálogo platónico que lleva su nombre, también afirma ser intérprete (Ion, 531c, Hermeneus) de poesía, capaz de hablar perfectamente sobre la intención de la misma. También tenemos el testimonio del orador del siglo IV (a.C.) Isócrates, quien se queja en su última alocución (Panathenaicus, 1719) de los «sofistas comunes y corrientes» que se sentaban en el Liceo de Atenas para recitar y comentar las características más elegantes de la poesía de Homero y Hesíodo, repitiendo material que habían aprendido de otros. Así, queda claro que hubo una tradición de comentarios o anotaciones orales que acompañaba a la poesía antes de que existieran textos escritos de poesía que incorporasen anotaciones.

3. Transición a la alfabetización y las anotaciones escritas

A pesar de que la transmisión de conocimientos sin escritura es un proceso notablemente fiable en este tipo de culturas, la escritura acabó por convertirse en un medio para compartir y transmitir saber. No es coincidencia que el documento más antiguo escrito en papiro que se conserva de la antigüedad tuviera exactamente ese propósito. Se trata del papiro de Derveni, datado, por lo general, en el siglo IV (a.C.) y descubierto en 1975 cerca de Salónica, en el norte de Grecia, a raíz de un proyecto de construcción de una autopista. Dicho papiro fue enterrado con su dueño y a ambos se les prendió fuego de manera intencionada. Debería haber sido destruido, pues su destino era el de comunicarse con poderes superiores más allá de la muerte, no para ser leído o compartido con las pobres almas que se quedaran en este mundo.

Pero una combinación de afortunadas circunstancias impidió que el rollo de papiro carbonizado ardiera por completo y más tarde se desintegrara en el clima templado del norte de Grecia. Como cabe ser de esperar de un documento escrito de carácter ritual, no hay anotaciones exegéticas en el texto del papiro de Derveni. Sin embargo, cuando nos desplazamos hacia un clima más adecuado para la conservación de las fibras de papiro como es el clima desértico del Egipto grecorromano y a una cultura que integraba la escritura en la vida diaria, podemos adquirir una noción más aproximada de la historia temprana de la anotación escrita. La figura 1, por ejemplo, muestra dos columnas de un papiro del siglo II (d.C.) usado a modo de papel maché para momias en un cementerio de Hawara, a unas 100 millas de El Cairo.

Figura 1: Siglo II d. C.: Papiro Hawara de la Ilíada de Homero, en la Bodleian Library, Oxford (P. Bod. 1.1), fragmento viii (1).

En cada una de las columnas de este fragmento aparece una única nota marginal en escritura cursiva que comenta el texto que ha sido copiado con hermosas mayúsculas del segundo rollo de «La Ilíada» de Homero. El poema trata sobre quiénes, de entre todos los griegos que llegaron a Troya, eran los que poseían lo mejores caballos. Dice que el guerrero Eumelo tenía los mejores caballos, y que además, Áyax, el hijo de Telamón, era el mejor guerrero, es decir, siempre y cuando Aquiles estuviera furioso y no luchando, añade, porque él, Aquiles, era de mucho el mejor guerrero; y, de hecho, los caballos que transportaban a Aquiles eran también los mejores. La línea con la nota a la derecha de este texto dice: La Ilíada II 769: «?F?’??????S???????G??????F??????S???» (cuando Aquiles estaba furioso; de hecho él era el mejor de lejos).

La nota marginal, escrita en letra cursiva de menor tamaño y con espacios entre palabras (no hay espacios entre las palabras en las mayúsculas del texto poético), dice: «? ????(?) f??te??? ?e? / «el estándar él era mejor».

En el lenguaje altamente abreviado de este tipo de notas marginales, estas palabras significan que el texto estándar (koine) de poesía homérica dice «él era mejor» en esta línea, al contrario del texto que aparece en el propio papiro, donde se lee «él era el mejor». Así, la nota marginal registra una variante de la lectura de la línea, un cambio que rebaja la retórica de la estrofa, calificando a Aquiles como mejor que Áyax, pero acaba de afirmarse que Áyax era el mejor cuando Aquiles no luchaba, así que, diga esta línea que es mejor o el mejor, Aquiles sigue siendo el mejor de todos.

Este tipo de anotación, probablemente obra de una mano posterior y no del escriba original, sigue las mismas convenciones que otras prácticas de edición conocidas en otros lugares durante el periodo helenístico. Comparar el texto con una versión estándar y preservar las variantes en lugar de suprimirlas era la práctica habitual, por ejemplo, de Aristarco de Samotracia, el más célebre estudioso de Homero de Alejandría durante el periodo helenístico (siglo II aC). Generalmente, ofrecía la versión estándar (koine) en su texto y conservaba la variante en una anotación. No obstante, sus sucesores a menudo elegían para el texto base sus ligeramente exóticas variantes.

Figura 2. Upsilon 1.1, Real Monasterio de El Escorial, Madrid; folio 11r contiene Ilíada 1.322341 (2).

Por ejemplo, entre los testigos más conocidos del texto homérico, el manuscrito del siglo XI perteneciente al Monasterio de El Escorial de Madrid, el Escorial Omega 1.12, utiliza de hecho la forma más sutil «ferteros» (mejor), y no phertatos «el mejor» en este pasaje. Aristarco fue el director de la biblioteca del museo de Alejandría desde aprox. 180145 (a.C.). Para esa época, la escritura conjunta de textos y comentarios ya se había convertido en norma. Aun así, se conserva información fiable sobre el hecho de que él, al igual que algunos de sus coetáneos, hacía uso, como práctica editorial habitual, de un «lector» profesional o «anagnostes» llamado Posidonio, quien leía en voz alta los versos de Homero mientras Aristarco editaba los textos. Aristarco consideraba esta práctica tradicional como la correcta y más fiable, especialmente en cuanto a la forma en que debía dividirse y comprenderse cada palabra en poesía (Nagy, 2008). Sin divisiones entre palabras en griego escrito (como se puede observar en el texto que aparece en el papiro) existen diferentes opciones a la hora de dividir y leer las palabras que componen el verso. Claramente, la figura de este lector profesional persistió para las fuentes oficiales.

La tradición de los rapsodas y sofistas mencionados anteriormente –«Hipias» e «Ion» y otros– continuó, aunque ahora la realización del texto y su anotación se había convertido en los dominios de individuos separados. Pero también queda patente que ya en la época de Aristarco, la forma escrita del texto es incluso más importante que el «anagnostes», quien no lleva a cabo una interpretación del texto, sino que lo lee. También sabemos que Aristarco separaba físicamente la edición de los textos poéticos en un rollo y la de sus anotaciones en otro distinto, que él llamaba «hupomnemata», palabra que originalmente significaba «apuntes, notas» y más tarde pasó a designar una colección separada de notas (Pfeiffer, 1968).

Así que, en efecto podemos señalar este momento como el estadio de transición entre las anotaciones en una cultura de la canción y las anotaciones puramente escritas que se usan como vehículo para las publicaciones eruditas en el mundo académico moderno. Cuando llega la transmisión medieval del texto homérico, el proceso de anotación ya ha sufrido un impresionante desarrollo en cuanto a la cantidad y los tipos de anotación así como su presentación. Veamos, por ejemplo, una imagen (figura 2, arriba) del folio undécimo (recto) del manuscrito del siglo XI de la Ilíada de Homero que se encuentra en el Monasterio de El Escorial, Madrid, catalogado como Upsilon 1.1. Se trata de una página que contiene el texto de los versos 322341 del primer rollo de la Ilíada de Homero. En ella vemos una página bastante «normal» de uno de los doce mejores manuscritos bizantinos del texto homérico. El centro de cada página de pergamino contiene unos 20 versos del texto homérico, escrito con letras relativamente grandes, y muestra anotaciones en dos regiones de la página: entre los versos encontramos paráfrasis cortas de palabras antiguas u oscuras para el lector de la época situadas sobre las palabras que aclaran; situadas en todos los márgenes exteriores del texto, comenzando arriba a la izquierda, vemos notas a las que se hace referencia con números sobre palabras o frases en cada verso, como si se tratase de notas al pie numeradas, que explican cuestiones sobre lenguaje, gramática o mitología en el verso en particular, e incluso a veces transmiten la opinión de otros eruditos de la antigüedad o citan otros textos que apoyan su interpretación.

Figura 3. CE Venetus A, Siglo X, Biblioteca Marciana Z 454, folio 14r, Ilíada de Homero 1.101125 (3).

La figura 3 es una página menos «normal» de un manuscrito del siglo X llamado Venetus A, con más notas sobre asuntos textuales en los márgenes de la izquierda y la derecha del texto homérico situado en el centro de la página (es decir, utiliza un área de la página para un tipo concreto de anotación que falta en los anteriores manuscritos). En esta forma más antigua no hay números que conecten el texto con las notas marginales. En su lugar, cada anotación comienza por la palabra o grupo de palabras del texto poético que se comenta para crear una conexión entre el texto y su anotación de la forma más explícita posible. Así, la tradición de comentar textos, que en los papiros del Egipto helenístico del siglo II (a.C.) se asemeja a un débil riachuelo, crece hasta convertirse en un gran río de anotaciones que los escribas bizantinos nos han hecho llegar gracias a un proceso de compilación, copias y copias de copias.

Las abundantes notas que nos han transmitido explican cómo interpretar el texto homérico y citan autoridades en el tema que se remontan hasta los intérpretes alegóricos de poesía homérica del siglo VI (a.C.), incluyendo material aristotélico (siglo IV a.C.) en pedigrí conceptual, así como las opiniones y conclusiones de todos los estudiosos de Homero pertenecientes a las cultas comunidades establecidas en Pérgamo y Alejandría desde la muerte de Alejandro Magno hasta el auge del Imperio Romano.

4. La anotación en la era digital: investigación, enseñanza y los MOOC

Sobre estos manuscritos medievales de Bizancio, cabe destacar un hecho sorprendente y crucial: no solamente eran creados de uno en uno a mano por un escriba, sino que solo podían ser leídos por una única persona, aunque más de una pudiera escuchar su contenido si esta lo leyera en voz alta. Así, la suma del final de la transmisión oral de poesía, de la cultura de la canción de la Antigua Grecia y el advenimiento de la escritura redujeron eficazmente el acceso a este río de anotaciones, haciéndolas accesibles a unos pocos, sobre todo si se compara con la multitud de griegos que asistían al festival Olímpico donde Hipias recitaba poesía y la explicaba en público. Se puede ver, pues, cómo con la llegada del libro, caro y escrito a mano, la poesía pasó a ser propiedad de las élites y no del resto de la población. En 2005, un equipo del Center for Hellenic Studies de Washington DC hizo la primera fotografía de alta resolución de tres de estos manuscritos bizantinos de Homero que se encuentran en Venecia, entre ellos del más antiguo de todos, el manuscrito del siglo X llamado Venetus A, así como de un manuscrito que se conoce como el hermano gemelo del Escorial Upsilon 1.1, el llamado Venetus B. Aproximadamente el 20% de las anotaciones que aparecen en estos manuscritos –y existen otros manuscrito como estos en Ginebra, en la British Library y en Florencia con colecciones de anotaciones diferentes y coincidentes entre ellos– no ha sido publicado nunca, ni siquiera en la actualidad. Hasta que el equipo del Centro de Estudios Helénicos hizo las fotografías y las publicó en internet bajo licencia Creative Commons, menos de 25 personas habían podido acceder a los manuscrito en Venecia desde el siglo XVI. Aunque en 1901 Domenico Comparetti publicara un facsímil del Venetus A, deben existir unas doscientas copias del mismo como mucho (Comparetti, 1901). Como ya se ha mencionado anteriormente, el Centro de Estudios Helénicos de Washington ha fotografiado estos manuscritos medievales de Homero en alta resolución y los ha hecho accesibles al resto del mundo de forma gratuita a través de Internet bajo licencia Creative Commons. Esto quiere decir que la tecnología ha hecho posible el acceso, al menos visual, a estas anotaciones de la antigüedad. Sin embargo, como es de esperar, no son sencillas de leer ni de comprender. Al hecho de que la forma en que están escritas es elíptica y convencional, tal y como se ve en la muestra anterior, hay que sumarle que las palabras están escritas de forma comprimida y abreviada, dado que los escribas debían embutir muchas anotaciones en un espacio limitado. Por ello, se está trabajando en la creación de versiones de estas anotaciones que puedan ser leídas por un ordenador, de las cuales un 20% nunca antes han sido publicadas, y en traducirlas y hacerlas comprensibles para un público más amplio. Desde 2008, un proyecto a nivel mundial patrocinado por el Centro de Estudios Helénicos de Washington DC se ha encargado de formar a aquellos de entre nuestras filas con los mejores ojos, las mejores habilidades para descodificar y que se sienten más cómodos con la tecnología, es decir, jóvenes de 1821 años, para producir ediciones digitales de esta cantidad masiva de material.

Merece la pena pues, detenerse en el ejemplo histórico de la anotación homérica y sus transformaciones a lo largo del tiempo para destacar el potencial que ofrece el desarrollo de la tecnología digital para crear y compartir anotaciones con vistas a una nueva edad dorada en la democratización de la educación. Este gran potencial se sustenta sobre tres potenciales menores de la tecnología digital:

a) En primer lugar, la potencial ubicuidad del acceso abierto y gratuito a publicaciones académicas en educación superior, anotaciones incluidas, que la tecnología digital permite.

b) En segundo lugar, el desarrollo potencial de protocolos y software para anotación federada de objetos de aprendizaje universitario, es decir, de textos e imágenes.

c) En tercer lugar, la habilidad que tiene la tecnología digital para crear comunidades de estudiantes, investigadores, y profesores en todo el mundo gracias a una comunicación asequible y efectiva, y a un software simple para compartir ideas y conocimientos de manera tanto asíncrona como simultánea.

Estos tres aspectos del estado actual de la tecnología digital hacen que nuestro tiempo pueda convertirse en una edad de oro de la educación a través de la anotación. Tal y como muestra el ejemplo histórico, la anotación de un duradero monumento cultural de la literatura occidental como son los poemas homéricos, siempre ha sido y continúa siendo el vehículo preferido para comunicar, compartir y desarrollar ideas y comprensión en torno a él. Aun cuando la llegada de la escritura alfabética y la posterior supresión de la cultura de la canción redujeron de forma efectiva el alcance de las anotaciones, la llegada de la imprenta en el Renacimiento hizo posible la impresión de libros de anotaciones, y bibliotecas, editores y librerías han hecho posible una relativa diseminación de estos. No obstante, estos libros físicos de anotaciones se han convertido en algo muy caro de producir y de comprar. Por ejemplo, el primer volumen de un comentario en dos volúmenes de los primeros cuatro libros de las historias de Herodoto (es decir, solamente la mitad de la obra) publicado por Oxford University Press cuesta actualmente unas 238£ (400$). Ahora, sin embargo, con ayuda de la tecnología digital, estamos trabajando para aumentar el acceso de forma masiva, y podemos enriquecer el antiguo riachuelo de anotaciones con otras nuevas creadas por nuevas comunidades. Además, podemos compartir un corpus creciente de anotaciones hasta grados sin precedentes porque cada uno de los tres aspectos potenciales de la tecnología digital ya ha sido desarrollado hasta cierto punto:

a) Para el primero, la ubicuidad de la tecnología de la información y el acceso abierto y gratuito a publicaciones académicas apoyado actualmente con el movimiento Open Access y el creciente éxito de una publicación con menores trabas en el ámbito de la educación superior.

b) Para el desarrollo de protocolos y software para acceso abierto, las anotaciones federadas de objetos de aprendizaje universitarios a través tanto de anotaciones con tecnologías tales como la geolocalización, el etiquetado ontológico, el uso de redes sociales y también potentes métodos de evaluación con rúbricas (CebriándelaSerna & Bergman, 2014), disponibles ahora en el «Open Video Annotation Project» y las herramientas como Annotators integradas recientemente en la plataforma edX, (CebriánRobles & Desenne, 2014).

c) Finalmente, para la habilidad que tiene la tecnología digital de crear comunidades de estudiantes, investigadores y profesores en todo el mundo, contamos con el advenimiento de los MOOC, que han surgido en muy poco tiempo y han abierto las universidades a sociedades modernas a todos los niveles (Liyanagunawardena, Adams & Williams, 2013; Ebbena & Murphyab, 2014).

Los MOOC juegan un papel crucial en la implementación de esta visión de la educación democratizada a través de la anotación. Un curso llamado «The Ancient Greek Hero, El héroe griego en la antigüedad», CB 22x, ha sido impartido por el Profesor Gregory Nagy y un equipo de la Universidad de Harvard y el Centro de Estudios Helénicos en dos ocasiones (de marzojulio de 2013 a 43.000 alumnos; de nuevo de septiembrediciembre de 2013 a 16.000 alumnos). En septiembre de 2014 se espera ofrecer una tercera versión que está actualmente en fase de desarrollo.

Para las dos primeras ediciones de The Ancient Greek Hero, el equipo pedagógico contaba con una pequeña cantidad de herramientas para anotar porque el sistema de anotación implementado en la plataforma edX para la enseñanza y el aprendizaje era limitado. A pesar de ello, se pusieron a disposición de los alumnos voluminosas fuentes para el proyecto The Ancient Greek Hero a fin de ser anotadas dentro del MOOC. Por desgracia, no había medios para que los estudiantes pudiesen explorar las anotaciones de sus compañeros, ni tampoco compartir o exportar las suyas propias. En segundo lugar, y quizás más importante, trabajamos con el equipo técnico para implementar la primera fase de una serie de herramientas que permitiesen la autoevaluación a través de anotaciones pero no en la segunda fase de desarrollo de estas. Dicha segunda fase habría permitido que los estudiantes crearan, recuperaran y compartieran evaluaciones anotadas.

Con estas limitaciones, creamos ejercicios de autoevaluación siguiendo el modelo de un ejercicio de anotación y un ejercicio de etiquetado ontológico porque no teníamos hasta ese momento ningún software implementado. Toda la tecnología de la que disponíamos relacionada con la realización de exámenes interactivo era la posibilidad de marcar una respuesta a una pregunta de opción múltiple como correcta, semicorrecta o incorrecta y seguidamente ofrecer información sobre las posibles respuestas. Para cada una de las veinticuatro ‘horas’ o secciones del curso, el profesor, Gregory Nagy, creó un ejercicio de lectura detallada en torno a un pasaje elegido de un texto traducido de la literatura griega de no más de una página. Se preparó a los alumnos para que se tomasen estos ejercicios como una forma de aprender a leer lentamente, tomando prestado el concepto de la descripción de filología que hace Friedrich Nietzsche al comienzo de Daybreak, y, sobre todo, de aprender cómo leer a partir de un texto en vez de leer en el texto las ideas preconcebidas de cada uno (Nietzsche, 1982). Cada pasaje contenía cuatro secciones distintas coloreadas o destacadas con una pregunta a modo de anotación que emerge cuando el usuario pasa el ratón sobre el texto destacado, tal y como se aprecia en la figura 4.

Figura 4. CB 22.1x, Ejercicio de lectura detallada, paso 1.

Cuando la persona que está haciendo el ejercicio hace click en «Reply to Annotation» debajo de la ventana Question one/Annotation, la pantalla baja hasta esta sección del ejercicio online, justo después del final del pasaje, como en la figura 5.

Se repiten el texto destacado y la anotación, y hay un cuadro para que el alumno escriba una respuesta a la pregunta que aparece. Nuestra intención era que la persona que hacía estos ejercicios de autoevaluación pensara detenidamente y escribiera una respuesta a una pregunta, no sobre hechos, sino sobre interpretación, es decir, lo que pedíamos a los alumnos era que creasen una anotación interpretativa del texto destacado para que regulasen su propio aprendizaje por medio de mejoras tecnológicas (Carneiro, Lefrere, Steffens & Underwood, 2011; Panadero & AlonsoTapia, 2013). En un proyecto como el presente, este es el tipo de escritura y pensamiento que queríamos estimular y promover, siguiendo la larga historia de anotaciones interpretativas de la poesía griega. En la figura 5 se formula una pregunta sobre la palabra griega «kholos» ‘ira’ que aparece destacada y que es muy importante en el conjunto de la Ilíada. La realidad es que no podíamos leer ni responder a ninguna de las anotacionesrespuestas de los alumnos. En su lugar, pensamos una forma de hacer que cada alumno descubriese cuál era la relación entre su anotación y las líneas de interpretación que seguían el libro de texto y los videos que formaban el contenido del proyecto del profesor Nagy. Dicho proceso iba en consonancia con el ideal que intentábamos cultivar en todo el proyecto: la finalidad no era obtener la respuesta correcta, sino aprender a leer y articular respuestas a la poesía griega antigua. En otras palabras, optamos por la autoevaluación como una herramienta para elegir, a falta de alternativas viables. Primero redujimos el objetivo básico del ejercicio de anotación a un concepto clave, y a continuación pedimos a los estudiantes que eligieran entre tres etiquetas semánticas aquella que reflejara mejor lo que habían comprendido y articulado durante su proceso de anotación para que la incorporasen a su respuesta. Al no contar con la completa implementación de herramientas de anotación, creamos una lista de etiquetas de respuesta múltiple que reflejaba en mayor o menor grado una lectura más o menos acertada del texto poético.

Figura 5. CB 22x, Ejercicio de lectura detallada, paso 2.

En resumen, pedimos a los que participaron en nuestro MOOC que anotaran un texto destacado y luego etiquetaran su anotación con una miniontología de etiquetas semánticas. Una vez que estos elegían una etiqueta, recibían una respuesta visual que podía ser, o bien una marca verde pálido, o una verde brillante o, en el caso de algo que estábamos forzados a aceptar al no poder eliminarlo, una X roja. Cuando el alumno enviaba de forma electrónica la etiqueta semántica elegida y veía una marca verde o una X junto a su elección, aparecía una explicación completa escrita por el profesor Nagy en la que contaba por qué cada una era mejor o peor que el resto; así como, por qué dos de las opciones dejaban entrever lecturas menos atentas o incluso erróneas, mientras que una extraída del texto lo que este contaba realmente. Así pues, había feedback instantáneo por parte del instructor del proyecto sobre todo el ejercicio para todos los participantes.

Los alumnos se dieron cuenta pronto de que no podíamos leer sus anotaciones; lo cual era literalmente cierto, pues el software no era capaz de recuperar las anotaciones ni para los participantes ni para el equipo pedagógico. Esperamos disponer de herramientas de evaluación y feedback más completas y sofisticadas cuando tengamos un sistema de anotación totalmente equipado gracias al trabajo de CebriánRobles and Desenne (2014) en lo que respecta a la integración de herramientas abiertas que cumplan con los estándares en la plataforma de un sistema MOOC. Si las anotaciones de los participantes se hubieran preservado, y si tanto nosotros como ellos hubiéramos podido revisarlas, habríamos compartido las mejores respuestas con los alumnos. Además, habríamos guiado discusiones sobre las mismas en el foro al que se suscribe automáticamente a todos los participantes. En otras palabras, podríamos haberlas hecho formar parte de la experiencia de aprendizaje comunitario, parte vital y poderosa del concepto MOOC. A ello se suma que, una vez que creemos una ontología de etiquetas semánticas para todo el material usado, esperamos poder generar datos mucho más complejos e interesantes sobre las lecturas de cada participante. En efecto, podemos convertir ejercicios de autoevaluación en una parte de cada lectura del proyecto en lugar de un único ejercicio por capítulo del libro de texto.

A pesar de sus limitaciones, la anotación y el etiquetado conseguidos hasta ahora con nuestros ejercicios han sido sorprendentemente efectivos a la hora de mejorar los hábitos lectores de los participantes, según hemos sabido tras monitorear las discusiones compartidas por ellos mismos sobre su experiencia con estas herramientas y también por las habilidades que siguen practicando en una web para antiguos estudiantes del curso4. La autoevaluación resultó ser una forma muy efectiva de aprender y practicar habilidades complejas como la lectura detallada dentro de una gran comunidad, siempre y cuando existan modelos claros y convincentes que cumplan con los requisitos necesarios para tener una gama de respuestas que permitan que los alumnos se evalúen a sí mismos. Nuestro equipo rechazó de manera consciente el enfoque de otros MOOC de humanidades de hacer «crowdsourcing» para el proceso de evaluación. Nuestra experiencia enseñando al público a leer textos de una cultura que no es la suya nos dice que esta práctica fomentaría únicamente que se leyese en los textos aquello que les es familiar por su propia cultura. Por ello, preferimos modelar un proceso basado en leer a partir de los textos.

5. Conclusión

El concepto de anotación textual ha sido una herramienta esencial para transmitir conocimiento y comprensión de textos griegos antiguos en el pasado. Aun usando un sistema limitado, nuestra experiencia con el MOOC HarvardX/edX sobre el héroe griego en la antigüedad llamado The Ancient Greek Hero muestra también que la anotación está llamada a florecer para este fin en la actual era digital. La anotación no es solamente un medio para comunicar la comprensión surgida tras una lectura detallada. También puede convertirse en una manera fundamental de que las personas se formen a sí mismas en el arte de la lectura y construyan una comunidad a la vez que comparten sus interpretaciones con sus anotaciones. En otras palabras, la anotación puede convertirse en una vía para que los estudiantes de esta era digital pasen a ser partícipes de una antigua tradición basada en compartir conocimientos que se remonta a la cultura de la canción del siglo V (a.C.) y, por medio de los MOOC, el Open Access y el software libre para anotaciones, diseminar conocimientos y habilidades humanísticas a escala global.

Notas

1 Libro con los textos originales traducidos al inglés (http://goo.gl/WkDGNM).

2 The Homer Multitext Project tiene como fin ofrecer la Iliada de Homero y la Odisea (http://goo.gl/CdmwV1).

3 Para fotografías de Escorial ?1.1. Venetus A. The Homer Multitext Project (http://goo.gl/EbjjG8) (29042014).

4 Libro «The Ancient Greek Hero in 24 Hours» (http://goo.gl/WHa6ri) (29042014).

5 Hora 25: Una secuela del héroe griego antiguo (http://hour25.heroes.chs.harvard.edu).

Referencias

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Cebrián-de-la-Serna, M. & Bergman, M. (2014). Formative Assessment with eRubrics: an Approach to the State of the Art. Revista de Docencia Universitaria. (12)1, 23-29. (http://goo.gl/A4cpaa).

Cebrian-Robles, D. & Desenne, P. (2014). Open Video Annotation Project. Washington DC and Andalusia, Spain. (http://goo.gl/N1sXYD) (29-04-2014).

Comparetti, D. (Ed.) (1901). Homeri Ilias cum Scholiis: Codex Venetus A, Marcianus 454: phototypice editus. Lugduni Batavorum.

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