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Revista Comunicar 44: Mooc en la educación (Vol. 22 - 2015)

Hábitos de uso y conductas de riesgo en Internet en la preadolescencia

Internet Use Habits and Risk Behaviours in Preadolescence

https://doi.org/10.3916/C44-2015-12

Javier Fernández Montalvo

María Alicia Peñalva Vélez

Itziar Irazabal

Abstract

En los últimos años se ha producido un aumento espectacular del uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. En este estudio se analizaron las características y el patrón del uso de Internet en una muestra de preadolescentes de entre 10 y 13 años, que cursan 6º curso de Educación Primaria en Navarra (España). Asimismo, se analizó la existencia de un perfil diferencial en el uso de Internet en función del sexo y se detectó la existencia de conductas de riesgo. La muestra estaba compuesta por 364 estudiantes (206 chicos y 158 chicas), que fueron evaluados en sus centros educativos. Se recogió información sobre las características sociodemográficas, los hábitos de uso de Internet y los comportamientos desarrollados en la Red a través de un instrumento de recogida de datos diseñado específicamente para la investigación. Los resultados mostraron un uso elevado de Internet por parte de los adolescentes estudiados. Las chicas usaban más Internet para las relaciones sociales, mientras que los chicos tendían a darle otro tipo de usos, como el acceso a juegos online. Además, se encontraron algunas conductas de riesgo, como quedar con desconocidos, dar datos personales o enviar fotos y vídeos. Asimismo, se encontraron comportamientos relacionados con el «ciberbullying». Estos resultados indican la necesidad de establecer programas de prevención para el uso seguro y responsable de Internet.

A striking increase in the use of new information and communication technology has come about in recent years. This study analysed the characteristics and habits of Internet use in a sample of pre-adolescents between 10 and 13 years of age, enrolled in the 6th grade of primary school in Navarra (Spain). Likewise, the existence of differential patterns in Internet use by sex was analysed, and risk behaviours were detected. The sample was composed of 364 students (206 boys and 158 girls) who were evaluated at their schools. Information about socio-demographic characteristics, Internet use habits, and online behaviours was collected using a data-gathering tool specifically designed for the study. The results demonstrated high Internet use by the adolescents studied. Girls used the Internet more for social relationships, whereas boys tended to use it differently, including accessing online games. Moreover, some risky behaviours were found, including interactions with strangers, giving out personal information, and sending photos and videos. Likewise, behaviours associated with «cyber-bullying» were detected. These results indicate the necessity of establishing prevention programs for safe and responsible Internet use.

Keywords

Nuevas tecnologías, Internet, redes sociales, preadolescencia, patrón de uso, conductas de riesgo, ciberbullying, género

New technology, Internet, social networks, preadolescence, use profile, risk behaviours, ciberbullying, gender

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1. Introducción y estado de la cuestión

En los últimos años se ha producido un aumento espectacular del uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). En el caso concreto de Internet, ha pasado de ser un instrumento limitado a grupos de científicos y académicos a ser un recurso de la población en general y, especialmente, de los más jóvenes (Estévez & al., 2009; Gallagher, 2005; Holtz y Appel, 2011; Labrador y Villadangos, 2009). Los estudios desarrollados hasta la fecha muestran tasas de uso superiores al 90% de los adolescentes, principalmente con fines de comunicación online –comunicación en tiempo real a través de Internet– (García & al., 2013; Gross & al., 2002; Valkenburg & Peter, 2007; VanderAa & al., 2009). Este avance vertiginoso de las nuevas tecnologías y de su uso a nivel familiar ha abierto brechas digitales entre adultos y adolescentes (Aftab, 2005; Echeburúa & al., 2009; Sureda & al., 2010; Thurlow & McKay, 2003). Los hijos se convierten en expertos mientras que muchos padres carecen de los mínimos conocimientos sobre las mismas (Mayorgas, 2009). Como consecuencia, los padres se preocupan cuando ven cómo sus hijos desarrollan comportamientos relacionados con las TIC muy diferentes a lo que ellos esperan. No entienden que sus hijos pasen horas ante una pantalla de ordenador o un teléfono móvil. Les cuesta comprender que, en lugar de estar jugando con los amigos en la calle, se encierren en casa a hablar con ellos por Messenger o móvil, o se conecten a las redes sociales virtuales (Echeburúa & al., 2009).

Sin embargo, la preocupación que muestran los padres no siempre está justificada y, en muchas ocasiones, proviene más del desconocimiento sobre las TIC que de una mala utilización de las mismas. Por ello, es fundamental tener criterios claros sobre el uso adecuado del ordenador, así como de los indicadores del mal uso del mismo. Los signos de alarma deben saltar cuando el adolescente descuida las tareas escolares y desciende el rendimiento académico, cuando reacciona con irritación si se le interrumpe o se le imponen limitaciones horarias al uso del ordenador, cuando abandona aficiones o actividades de tiempo libre para pasar más horas frente al ordenador, o cuando los encuentros con los amigos se hacen cada vez menos frecuentes e incluso llegan a abandonar a sus amistades reales para pasar más tiempo frente al ordenador, conectados con las amistades virtuales (Becoña, 2006; Echeburúa & Requesens, 2012; GarcíadelCastillo & al., 2008; Mayorgas, 2009; Milani & al., 2009; VanderAa & al., 2009).

Algunos estudios llevados a cabo por las ONG españolas Protégeles (2002) y Foro Generaciones Interactivas (Bringué & Sádaba, 2011), han puesto de manifiesto algunos datos preocupantes sobre el uso de Internet por parte de los menores. Según estos estudios, un 18% de los menores que accede a la Web lo hace a salas de chat específicas sobre sexo, un 30% de los menores que habitualmente utilizan Internet ha facilitado su número de teléfono en alguna ocasión, un 14% ha concertado alguna cita con un desconocido y un 44% de los menores se ha sentido acosado sexualmente (Melamud & al., 2009).

Por otra parte, parece haber diferencias en cuanto al uso de Internet en función del sexo. Distintos estudios muestran cómo los chicos acceden fundamentalmente a páginas de videojuegos, mientras que las chicas prefieren la red para la comunicación online a través de las redes sociales (Gentile & al., 2004; Holtz y Appel, 2011; Jackson, 2008; Rideout & al., 2005). Es importante tener en cuenta estas diferencias en el uso de Internet, ya que, en general, parece que el tiempo dedicado a la red se relaciona de forma positiva con unos mejores resultados académicos (Jackson & al., 2006; 2008). Sin embargo, algunos estudios señalan que el tiempo dedicado específicamente a los videojuegos online se relaciona con unos resultados académicos más pobres (Jackson & al., 2008), así como con peores relaciones sociales y familiares (Punamäki & al., 2009). Se trata todavía de resultados provisionales, que requieren una mayor investigación. Se hace necesario contar con datos más precisos sobre las características del uso de Internet por parte de los adolescentes, el tipo de contenidos a los que se accede, así como los conocimientos reales que tienen sobre los aspectos implicados en las TIC y, especialmente, Internet.

En este sentido, el objetivo principal de este estudio es conocer las características del uso de Internet en una muestra de preadolescentes de sexto curso de Educación Primaria. Se trata de determinar el grado real de penetración que las TIC, y principalmente Internet, tiene en estas edades. Como objetivos más específicos, se pretende, una vez establecido el patrón de uso de Internet, determinar si existe un perfil diferencial en función del sexo, comparando los resultados obtenidos por chicos y chicas en todas las variables estudiadas. Asimismo, se pretende detectar la existencia de conductas de riesgo entre los sujetos de la muestra. Estos datos permitirán evaluar la existencia o no de un problema real, así como la necesidad de implementar programas específicos de prevención.

2. Material y métodos

2.1. Participantes

La muestra de este estudio está compuesta por 364 alumnos de sexto curso de Educación Primaria en distintos centros educativos de Navarra. En concreto, han participado un total de ocho centros educativos (cuatro públicos y cuatro concertados), tanto de zonas urbanas como rurales. Se trata de centros escogidos al azar y que representan la realidad del sistema escolar de Navarra (España). Tras seleccionar los centros, participó en la investigación todo el alumnado de sexto de Educación Primaria perteneciente a los mismos. La evaluación de todos los participantes se llevó a cabo al comienzo del curso académico, entre septiembre y octubre de 2011.

En la selección de la muestra se han tenido en cuenta los siguientes criterios de admisión: a) cursar 6º de Educación Primaria; b) tener una edad comprendida entre los 10 y 13 años; y c) participar voluntariamente en la investigación, una vez que los padres y profesores habían sido debidamente informados de las características de la misma.

En lo que se refiere a las características sociodemográficas de la muestra (tabla 1), la edad media de los sujetos era de 11 años (rango = 1013). El 56,6% de la muestra eran chicos (N=206) y el 43,4% eran chicas (N=158).

2.2. Medidas de evaluación

Para recoger la información necesaria para este estudio se elaboró un listado de 142 preguntas que recogen información sobre 11 áreas relacionadas con las nuevas tecnologías: introducción de las TIC en los hogares, introducción de Internet en los hogares, lugar que ocupa Internet en la vida cotidiana del niño, formación recibida en TIC (reglada y no reglada), grado de alfabetización digital conceptual, grado de alfabetización digital procedimental, grado de alfabetización digital actitudinal, perfil de los usuarios de Internet, características de los usuarios de teléfono móvil, acceso y creación de contenidos en Internet, y actividades desarrolladas en Internet. Se trata, en su mayor parte, de preguntas con respuesta dicotómica (sí/no).

2.3. Procedimiento

La recogida de datos se llevó a cabo por dos profesionales que forman parte del equipo de investigación encargado de desarrollar este trabajo. En concreto, se trataba de una psicóloga educativa y de una pedagoga, ambas con experiencia en este tipo de problemáticas. Una vez obtenidos los permisos correspondientes del Gobierno de Navarra para entrar en los colegios, la evaluación se desarrolló en una sola sesión. En ella estaban presentes las dos profesionales indicadas, así como el profesor tutor de cada aula evaluada.

2.4. Análisis estadísticos

Los análisis estadísticos han sido llevados a cabo con el programa SPSS (versión 15.0 para Windows). Para determinar las características de la muestra se ha llevado a cabo un análisis de carácter descriptivo (porcentajes, medias y desviaciones típicas). La comparación entre los grupos se ha realizado mediante la prueba Chi cuadrado, en el caso de las variables categóricas, y la T de Student para las variables cuantitativas.

3. Análisis y resultados

3.1. Disponibilidad de nuevas tecnologías y uso de Internet

En la tabla 2 se presentan los resultados obtenidos en cuanto a la disponibilidad de TIC en el hogar, así como la comparación de los datos en función del sexo. La práctica totalidad de la muestra cuenta con un ordenador en casa y afirma saber usarlo. La mayoría posee también una videoconsola y más de la mitad cuenta con teléfono móvil. Además, la existencia de conexión a Internet, así como el uso de la Red, es mayoritaria en los adolescentes estudiados.

En lo que se refiere a las características del uso de Internet, la mayor parte de los adolescentes de la muestra utilizan Internet cuando están en casa y la mayor parte de las veces en solitario, sin ningún control por parte de los padres (tabla 3 en la página 117). El uso de la webcam se observa en uno de cada tres casos, con diferencias significativas en función de sexo. Las chicas utilizan la webcam de forma significativamente más frecuente que los chicos.

Un dato importante a destacar es el uso diario de Internet. La mayor parte de los estudiantes se conecta todos los días, y son muy pocos los que dejan de hacerlo los fines de semana, momento de uso masivo de la Red. En este sentido, destaca el uso mayoritario de las redes sociales (Messenger, Facebook, Tuenti...), a pesar de encontrarse en una edad inferior a la legalmente permitida para hacerlo. Cuando se analiza el tipo de personas con las que se comunican por dichas redes sociales, hay diferencias significativas entre chicos y chicas. Ellas utilizan más Internet para la comunicación con otras personas, principalmente amigos y familiares. Ellos, aunque lo utilizan significativamente menos que las chicas para comunicarse con otras personas, se comunican más que ellas con amigos virtuales que no conocen cara a cara.

En este sentido, es importante destacar que la media de amigos que tienen los adolescentes en las redes sociales asciende a 82,4 (DT=74,8), con un número significativamente superior (t=2,89; p<0,01) en el caso de los chicos (M=96,9 amigos; DT=82,9) en comparación con las chicas (M=67,8 amigos; DT= 62,1).

3.2. Conductas desarrolladas en Internet

En relación con el comportamiento desarrollado durante el uso de Internet, los principales resultados encontrados se presentan en la tabla 4 (página 118).

Las principales conductas llevadas a cabo a través de la red se relacionan con el desarrollo de las relaciones sociales. En este sentido, Internet se utiliza para quedar o hacer planes con los amigos, agregarlos a los perfiles sociales, enviarles mensajes o conversar con ellos en tiempo real.

Por otra parte, se observan comportamientos que, aun siendo menos frecuentes, son importantes de destacar. Así, entre el 20% y el 30% de la muestra miente a través de la red diciendo que tiene más edad de la real o, incluso, diciendo que su apariencia física es distinta. De hecho, el 59,8% utiliza redes sociales estando por debajo de la edad legal de acceso y, por tanto, mintiendo sobre su edad real.

En los resultados se observan también comportamientos de riesgo llamativos teniendo en cuenta la edad de la muestra: enviar fotografías o vídeos a desconocidos, añadir personas desconocidas a la lista de amigos, dar el número de teléfono o cualquier otro tipo de dato personal, enviar fotografías o vídeos a través de la Red o, lo que es más peligroso, quedar directamente con desconocidos. La comparación en función del sexo refleja diferencias significativas en tres de las variables estudiadas. Así, los chicos son más propensos a quedar con desconocidos, mientras que las chicas utilizan más Internet para enviar mensajes personales a los amigos y mienten más en relación con su edad.

Por último, en algunos casos se observan conductas de acoso importantes de destacar. El 9,4% ha recibido amenazas por correo electrónico y el 13,7% ha sido insultado a través de la Red. Un 12,3% reconoce haber insultado ellos mismos a otros compañeros a través de Internet.

Es destacable que en el 13,5% de los casos se utiliza Internet para hablar de cosas que no se hablarían a la cara y que en un 22,2% les es más fácil ser ellos mismos a través de la Red. En ambos casos hay diferencias significativas en función del sexo, siendo los chicos los que utilizan la red en este sentido de forma significativamente más frecuente.

4. Discusión y conclusiones

Los resultados obtenidos en este estudio descriptivo ponen de manifiesto que el uso de Internet es masivo en los preadolescentes estudiados. La práctica totalidad de la muestra cuenta con al menos un ordenador en casa y con posibilidad de conexión a Internet. Asimismo, la media diaria de conexión a Internet oscila en torno a una hora en la mayor parte de los casos. Estos datos coinciden con los obtenidos por estudios recientes, que muestran cifras de uso de Internet superiores al 90% en las distintas muestras utilizadas. El estudio de Holtz y Appel (2011), por ejemplo, desarrollado en Austria con una muestra de 205 estudiantes de entre 10 y 14 años, mostró que el 98% de los mismos contaba con un ordenador en casa y casi la mitad (el 48,8%), lo tenían disponible en su propia habitación. Además, este estudio austriaco mostraba, al igual que nuestro estudio, una media diaria de conexión que oscilaba entre 1 y 1,5 horas, sin diferencias entre sexos. Resultados similares se han encontrado tanto en España (Viñas, 2009) como en otros países: Holanda (Van der Aa & al., 2009), Finlandia (Punamäki & al., 2009) o Estados Unidos (Gross & al., 2002).

Un aspecto importante a destacar en este estudio es el relacionado con las diferencias encontradas en función del sexo. Si bien tanto los chicos como las chicas presentan una tasa alta de uso de Internet, se aprecian diferencias importantes en cuanto al tipo de contenidos a los que se accede, así como en los comportamientos de riesgo desarrollados y en las precauciones tomadas al respecto. Los resultados han puesto de manifiesto que las chicas usan más Internet para todos los aspectos relacionados con las relaciones sociales (redes sociales, correo electrónico, etc.). Los chicos tienden a darle otro tipo de usos, como el acceso a juegos online. Estos resultados avalan los datos encontrados en este sentido en algunos estudios previos (Gentile & al., 2004; Jiménez & al., 2012; Rideout & al., 2005). Probablemente las diferencias en los contenidos a los que se accede expliquen el uso también significativamente superior que hacen las chicas de la webcam en comparación con los chicos.

Estas diferencias de uso en función del sexo son importantes. En la investigación desarrollada por Punamäki y otros (2009), con 478 preadolescentes de Finlandia, los resultados mostraron que cuanto mayor era el uso de Internet para entretenimiento (juegos online y navegar), peores eran las relaciones tanto con los amigos como con los padres. Sin embargo, el uso de Internet para la comunicación (email y chatear) se relacionaba con mejores relaciones con los amigos, pero peores relaciones con los padres. El estudio presentado no permite obtener conclusiones en este sentido. Sin embargo, los datos encontrados avalan la necesidad de estudiar la relación entre el uso diferencial y la calidad de las relaciones sociales y familiares, así como los resultados académicos.

Por otra parte, en este estudio se han encontrado algunos comportamientos que suponen una señal de alarma en el uso de Internet en la preadolescencia. A pesar de tratarse de chicos y chicas de en torno a 11 años, aproximadamente 1 de cada 10 se relaciona a través de la red con amigos virtuales que no conocen. Este comportamiento destaca especialmente en el caso de los chicos, con un porcentaje significativamente superior al de las chicas en cuanto a contactos con desconocidos. Además, en algunos casos (el 5,6% de la muestra) han llegado incluso a quedar físicamente con desconocidos. Afortunadamente la amplia mayoría de la muestra estudiada no desarrolla estos comportamientos. Sin embargo, los casos encontrados justifican la necesidad de implementar medidas preventivas en estas edades. Resultados similares se han encontrado en otros estudios (Brenner, 1997; GarcíadelCastillo & al., 2008; Jackson & al., 2006; Jiménez & al., 2012), pero resulta especialmente novedoso detectarlos en la franja de edad tan temprana utilizada en nuestro trabajo.

Desde otra perspectiva, algunas de las conductas detectadas en la muestra se relacionan directamente con el «ciberbullying». Los datos encontrados son claramente preocupantes, sobre todo teniendo en cuenta la edad estudiada. El desarrollo espectacular del uso de Internet ha transformado muchas prácticas de acoso (bullying) en acoso a través de la Red (ciberbullying). Este tipo de comportamientos de acoso virtual está siendo en la actualidad objeto de numerosos estudios (Buelga, 2013; Félix & al., 2010; Perren & GutzwillerHelfenfinger, 2012), pero llama la atención encontrarlos a edades tan tempranas. Resulta difícil entender que más de un 12% de los estudiantes de 6º de Educación Primaria haya utilizado la Red para insultar a otros compañeros, que más de un 13% haya sido víctima directa de los insultos de otros, o que más de un 9% haya recibido amenazas por correo electrónico. Qué duda cabe que estos resultados deben poner en alerta a la comunidad educativa y al entorno familiar sobre los comportamientos desarrollados en Internet por hijos que cuentan tan solo con 11 años. Es sorprendente, en este sentido, que en la mayor parte de los casos la conexión a Internet se hace en casa y en solitario, sin ningún tipo de control parental. Nuevamente estos resultados indican la necesidad de establecer programas de prevención para el uso seguro y responsable de Internet.

Asimismo, es destacable la utilización de Internet para desarrollar conductas que no se llevarían a cabo fuera de la Red. Los resultados muestran que para aproximadamente 2 de cada 10 preadolescentes estudiados les es más fácil ser ellos mismos a través de la Red, y hablar de cosas de las que nunca hablarían cara a cara. Internet facilita el establecimiento de relaciones virtuales con amigos y desconocidos. El anonimato y la ausencia de los elementos de la comunicación no verbal facilitan la interacción con los demás y posibilitan el enmascaramiento de la identidad personal. La posibilidad de desarrollar problemas, sobre todo en aquellas personas con dificultades para las relaciones interpersonales y con ansiedad social, se ve por tanto aumentada (Carbonell & al., 2012; Chóliz & Marco, 2011; Echeburúa & al., 2009).

Este estudio presenta, no obstante, algunas limitaciones. En primer lugar, se trata de un estudio descriptivo que abarca una muestra concreta de alumnos de 6º de Primaria en Navarra. Sería conveniente contar con estudios que analicen muestras más amplias, con un mayor rango de edad, que permitan establecer patrones de uso específicos para cada edad. En segundo lugar, dada la naturaleza descriptiva, los resultados encontrados no permiten conocer los factores de riesgo y vulnerabilidad específicos para el desarrollo de conductas problemáticas en Internet. Resulta necesario desarrollar estudios longitudinales, que muestren las conductas de riesgo y las consecuencias derivadas de las mismas. Así, se podrían establecer pautas preventivas para desarrollar comportamientos seguros y saludables a través de la Red. Por otra parte, los resultados muestran diferencias en función del sexo. Los estudios futuros deberían tenerlo en cuenta y analizar detenidamente los comportamientos diferenciales entre chicos y chicas. Por último, sería conveniente analizar la relación existente entre el uso de Internet y otro tipo de variables como los resultados académicos o las relaciones familiares, así como completar el estudio con un análisis cualitativo del tema.

En cualquier caso, este trabajo supone una aproximación al conocimiento de las características del uso de la red entre los preadolescentes. Los resultados encontrados suponen una señal de alarma e indican la necesidad de establecer programas preventivos para el uso seguro y responsable de Internet. La Red, utilizada adecuadamente, representa una herramienta extraordinaria de información y comunicación, pero implica riesgos. Por ello, es necesario desarrollar pautas que delimiten claramente las fronteras entre el uso adecuado, el abuso y el mal uso de la Red (Gallagher, 2005; Tejedor & Pulido, 2012). Se trata de conseguir que el uso de Internet encuentre un espacio natural en las actividades del sujeto, evitando los riesgos y peligros derivados de una utilización indiscriminada y sin criterios específicos. El gran reto de futuro en este ámbito es maximizar los efectos positivos y minimizar los efectos negativos.

Referencias

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