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Revista Comunicar 45: La comunicación en un mundo que envejece (Vol. 23 - 2015)

Nuevos mayores, viejas brechas: TIC, desigualdad y bienestar en la tercera edad en Italia

New elders, old divides: ICTs, inequalities and well being amongst young elderly Italians

https://doi.org/10.3916/C45-2015-05

Fausto Colombo

Piermarco Aroldi

Simone Carlo

Abstract

Italia parece tener un retraso de unos diez años en comparación con otros países más digitalizados, tanto en el uso de las TIC por las personas mayores como en el estudio de la relación entre las TIC y los mayores de 65 años. Por ello, se hace urgente examinar los factores que influyen en la adopción de las tecnologías por los mayores y la capacidad real de estas para proporcionar recursos culturales e interactivos, útiles para mejorar el envejecimiento activo y mejorar su calidad de vida en salud y vida social. Este trabajo describe los principales resultados de un estudio que involucró a 900 italianos de 65 a 74 años, en el marco de un proyecto nacional de investigación sobre el envejecimiento activo. El estudio indaga en las características sociodemográficas de los mayores italianos usuarios de Internet y en los factores que influyen en el uso de las TIC. Los resultados evidencian que existe una fuerte brecha digital entre los mayores, influenciada por el contexto económico y cultural. En cuanto al envejecimiento activo, se demuestra que los mayores altamente digitales presentan una mejor vida saludable en su envejecimiento, sin poderse concluir que el uso de las TIC garantice la inclusión y participación.

When compared to more digitized western countries, Italy seems to have suffered a delay of ten years, in both the use of ICTs by the elderly and the study of the relation between elderly people, ICTs and ageing. Considering this time lapse, it is now urgent that we question the factors that influence the adoption of ICTs by the elderly and whether ICTs can provide cultural and relational resources that could improve the quality of life of elderly in terms of health and social life. This article describes the main findings of a survey carried out as part of a larger national research project focused on active ageing, which involved 900 Italian people aged between 65 and 74 years of age. The research investigate socio-demographic characteristics of young elderly Italian Internet users and factors related to their use of ICTs. Results have shown that there is a strong digital divide between young elderly Italians, which is primarly influenced –in terms of classical dynamics– by differences in economic, social and cultural capital. With regard to the theme of active ageing, if it is true that highly digitalized young elders are generally characterized by good health, at the present stage of this research it is not possible to indicate whether the adoption of ICTs guarantees social inclusion and participation.

Keywords

Alfabetización digital, brecha digital, salud, tiempo libre, uso de Internet, Internet, redes sociales envejecimiento activo

Digital literacy, digital divide, health, leisure, use of Internet, Internet, social network, active ageing

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1. Introducción

En muchos de los estudios sobre adopción y uso de las TIC entre personas mayores, uno de los marcos teóricos más recurrentes ha sido el de la brecha digital, tanto a nivel primario, donde esta se establece entre «los que tienen» y «los que no tienen», como a nivel secundario, vinculado a alfabetizaciones digitales, competencias, habilidades y motivación (Loges & Jung, 2001; Hargittai, 2002; Warschauer, 2002). En este contexto, según sabemos, la edad parece ser una de las variables sociodemográficas más discriminatorias, en beneficio de la población más joven.

En los últimos años, las políticas europeas e internacionales han dedicado una creciente atención al llamado envejecimiento activo1, proporcionándose así un segundo marco, según el cual hoy en día es posible contextualizar la adopción de las TIC en un escenario mucho más amplio, el del envejecimiento progresivo de la población europea (Comisión Europea, 2011). Según los últimos debates en investigación sociológica (Riva, Ajmone Marsan & Grassi, 2014), el envejecimiento activo no se entiende exclusivamente en términos de bienestar estructural (buena o mala salud) o económico (prolongación de la vida laboral y edad de ocio), sino también en términos de «calidad» de vida y como envejecimiento subjetivo y socialmente gratificante. De ahí que de forma específica, el objetivo sea determinar qué significa verdaderamente «envejecimiento activo» desde el punto de vista de lo subjetivo, intersubjetivo y de las oportunidades colectivas en relación con la práctica, las ideas, los valores y la perspectiva cultural. Hoy en día el papel que tienen los medios y las tecnologías de la comunicación en la mejora de la calidad de vida (Sourbati, 2008), de la salud (Comisión Europea, 2011) y en la atención a los mayores (Olve & Vimarlund, 2006) es una cuestión fundamental en toda discusión académica en torno al envejecimiento. En esta línea, muchos investigadores discuten hoy en día el papel de las TIC en la vida de los mayores, si bien es cierto que las TIC constituyen un recurso para mejorar la salud, la atención y la vida social de este colectivo (Selwyn, 2004), es igualmente cierto que algunas investigaciones recientes han empezado a alertar de los riesgos y de la dualidad que implica la presencia de las nuevas tecnologías en la vida diaria de estas personas (Aroldi & al., 2014).

La adopción de las TIC en personas de edad avanzada es un área de investigación que está bastante consolidada en países como Estados Unidos (Saunders, 2004), Reino Unido (Haddon, 2000) y en los países escandinavos (Naumanen & al., 2009), donde la penetración de Internet en los hogares fue temprana y veloz, y además implicó a una buena parte de la población más adulta. En comparación con otros países más digitalizados, Italia parece haber sufrido alrededor de diez años de retraso (ISTAT, 2013). Esta demora convierte en una cuestión más urgente si cabe el planteamiento de los factores que influencian (u obstaculizan) la adopción y el dominio de las TIC (Silverstone & Hirsch, 1992) por los mayores, y la habilidad real de las tecnologías digitales y las redes para proporcionar recursos culturales y relacionales que puedan mejorar su calidad de vida.

Basándonos en este contexto teórico, las preguntas de investigación que han guiado nuestro proyecto son:

1) a) ¿Qué características sociodemográficas definen a las personas mayores que utilizan Internet en Italia?; b) ¿Qué factores guardan relación con el uso que hacen de las TIC estos usuarios?

2) a) ¿Cómo se utilizan e incorporan las TIC (Silverstone & Hirsch, 1992) a la vida diaria de los mayores?; b) ¿Cómo contribuyen las TIC a mejorar la calidad de vida y al envejecimiento activo?

Con este objetivo, este artículo describe los hallazgos más importantes extraídos de un estudio llevado a cabo dentro de un proyecto de investigación nacional a mayor escala sobre envejecimiento activo en Italia (Riva, Ajmone Marsan & Grassi, 2014).

2. Materiales y métodos

El proyecto de investigación se basa en un estudio realizado entre diciembre de 2013 y enero de 2014 a través de un cuestionario presencial administrado a una muestra nacional estadísticamente representativa de 900 adultos de edades comprendidas entre los 65 y los 74 años (seleccionada a partir de una división aleatoria, proporcional, estratificada y definida según regiones y el tamaño del lugar de residencia, obtenida en dos etapas de muestreo).

A partir del cuestionario se obtuvieron los datos relacionados con la información relativa a relaciones familiares, estado de salud, tiempo de ocio y consumo cultural, condiciones laborales pasadas o vigentes en el momento de la recogida de datos, participación en actividades socio-políticas o de voluntariado, capital social y solidaridad social, redes familiares y amigos, valores, representación de la condición de mayores y situación económica de los participantes.

En relación con el uso de los medios, el cuestionario pretendía investigar:

• Dispositivos tecnológicos (dispositivos digitales personales y domésticos).

• Horarios de preferencia y tiempo de exposición a ordenadores y a Internet.

• Formas de uso de ordenadores e Internet (sitios escogidos, plataformas utilizadas y personas implicadas).

• Tipos de actividades llevadas a cabo durante el uso.

• Formas de aprendizaje de uso de ordenadores, servicios en línea e Internet (lugares y personas implicadas en la actividad de aprendizaje).

• Razones para el uso de Internet (cambios provocados por el uso de Internet: miedos, ansiedades, entusiasmo).

3. Resultados

3.1. Tenencia y uso de TIC: características sociodemográficas de los ancianos digitalizados

En esta sección introducimos los hallazgos más importantes extraídos a partir del cuestionario en relación con la tenencia y el uso de los medios digitales en el sector de la población estudiado en Italia, en correlación con sus características sociodemográficas.

En primer lugar, es significativo señalar que la tenencia y el uso de medios digitales afecta tan solo a una parte de la muestra, puesto que tan solo el 21,3% de los participantes posee o utiliza un ordenador (el 17,5% tiene y utiliza un portátil, el 16,7% tiene y utiliza un ordenador de mesa).

Resultó muy interesante relacionar estos datos con grupos de edad específicos (dos franjas de edad: 65-69 y 70-74) y con el género. Los hombres de entre 65 y 69 años resultaron tener y utilizar el ordenador e Internet significativamente más que las mujeres: las mujeres de más de 65 años que nunca habían utilizado Internet conformaban el 81% de la muestra, comparado con el 65,6% de hombres.

Parece igualmente interesante que en este caso, la diferencia que se establece entre hombres y mujeres es menos relevante de la establecida en relación con otras tecnologías: si bien es cierto que todos los dispositivos (ordenadores, portátiles, smartphones, MP3, videoconsolas) están más disponibles y se usan más entre hombres que entre mujeres (con una variable bifurcada entre los dos), existen dos dispositivos (el iPad y el lector de eBook) que constituyen una excepción. Los porcentajes de hombres y mujeres de edad avanzada que utilizan tabletas (incluidos los iPads) y los lectores de eBook son muy similares: respectivamente, un 6% de hombres frente a un 3,8% de mujeres utiliza tabletas y un 1,9% de hombres frente a un 1,5% de mujeres utiliza lectores de eBook. Si tenemos en cuenta que tanto las tabletas, como iPads y lectores eBook son tecnologías novedosas, y que los «nuevos usuarios» suelen ser con más frecuencia mujeres, parece estar surgiendo un nuevo fenómeno que revierte la tendencia anterior. Un número importante de los mayores que han empezado a manejar TIC con más de 65 años (especialmente mujeres) lo ha hecho de la mano de una nueva generación de tecnologías, obviando el funcionamiento de dispositivos anteriores (PC, portátiles). El 20% de las mujeres participantes declara acceder a Internet a partir de dispositivos móviles, en comparación con el 8,5% de los hombres, que con frecuencia permanecen más apegados a dispositivos de sobremesa.

Cuando analizamos con más detalle las características de la población estudiada, descubrimos que el 45% de los que emplean hoy en día el ordenador comenzó a hacerlo antes de cumplir 50 años, el 28,2% comenzó a utilizarlo entre los 50 y 59 años, y el 19,1% entre los 60 y 64 años. Tan solo el 9,1% de los usuarios son «nuevos» usuarios TIC (que han empezado a utilizar los ordenadores después de los 64 años), con una diferencia significativa entre hombres (6,8%) y mujeres (12,8%).

En lo que respecta a los lugares de preferencia para el acceso a Internet, el hogar se considera la mejor ubicación, con un 98,8% de los usuarios que cita la conexión doméstica y, en segundo lugar, un 15,3% hace referencia a la conexión en el trabajo (dentro de la muestra que tiene acceso a Internet). Las personas de edad avanzada suelen acceder a Internet por ellas mismas, y entre ellas existe una proporción destacable que accede con ayuda de su pareja (19,2%), de sus hijos (17,6%) o de sus nietos (4,7%). En lo relativo a los procesos de aprendizaje, el 49,8% afirma que aprendió a manejar Internet en el trabajo, estableciéndose una diferencia importante entre el número de hombres (57,8%) y de mujeres (37,6%). Siendo así, la proporción de mujeres que aprendió a utilizar Internet asistiendo a cursos ofrecidos por organizaciones o asociaciones, o institutos municipales es sustancialmente mayor (22,8%) que la de hombres (14,3%). Los hombres parecen tener una aproximación al aprendizaje más solitaria, motivada por la práctica (45,5% frente al 40,6% de mujeres) o apoyada por guías de autoaprendizaje (14,9% frente al 6,9%). De forma contraria, además de los cursos, las mujeres se valen más frecuentemente de la ayuda de amigos más jóvenes o de familiares (36,6% frente al 31,2% de hombres), o colegas (9,9% frente al 2,6%).

En el uso de las redes sociales, un número importante de usuarios se ha unido a la red de Facebook y a Twitter. En particular, el 27,9% de hombres y el 28,9% de mujeres está en Facebook, frente al 11,5% de hombres y el 6,7% de mujeres que está en Twitter. Incluso en este caso, los que tienen acceso a estas herramientas las utilizan a menudo: el 46% de los hombres y el 73% de las mujeres con una cuenta en Facebook acceden diariamente. De aquí se extrae una importante diferencia de género, siendo las mujeres más activas en la red Facebook.

Además, el uso de las redes sociales está fuertemente influenciado por las diferencias entre los dos grupos de edad: en la muestra de 65-69 años, el 31,8% utiliza Facebook, y el porcentaje desciende al 21,1% en la franja de 70-74 años.

En lo relativo al uso de las TIC, aparece un punto interesante relativo a la frecuencia de uso. El 71% de los que tienen acceso a Internet se conecta casi diariamente. Como sugieren pruebas adicionales, el 58,8% afirma acceder a Internet en cualquier momento del día, pero más probablemente cuando les resulta necesario o útil. Una vez introducidas y descritas las principales características del grupo de edad objeto de estudio (en relación con la primera pregunta de la investigación), nos proponemos introducir los factores que correlacionan positiva o negativamente con el uso de TIC en italianos de entre 65 y 74 años (pregunta 1b).

Para dar respuesta a esta pregunta de investigación, procedimos a construir algunos índices que pudieran describir la situación socioeconómica de los mayores. Estos se cruzaron con los sintéticos que describen la tecnología empleada, por ejemplo, el uso de ordenadores y de Internet, y la participación en redes sociales, en un intento de vincular las correlaciones más significativas entre distribución y uso de las tecnologías de la información y la condición personal de los usuarios de edad avanzada. La siguiente Tabla recopila las correlaciones más significativas entre los índices utilizados.

El estatus parece correlacionar significativamente con la dotación tecnológica, con el uso de ordenadores e Internet, y el uso de redes sociales. La situación laboral parece correlacionarse de una forma más débil con la adopción de tecnologías digitales y con su uso. No existe una correlación significativa entre la situación laboral y las redes sociales, así como tampoco se da entre el estado civil7 y los índices relacionados con las nuevas tecnologías.

Por otro lado, también es interesante apuntar que, a diferencia de la relación con la dotación tecnológica, la situación laboral afecta relativamente poco al uso de las redes sociales. De hecho, entre los mayores entrevistados, Facebook se presenta como un servicio transversal, poco afectado por las diferencias entre trabajadores y no trabajadores.

3.2. Tenencia y uso de TIC, bienestar, envejecimiento activo

En esta sección consideramos un número de índices que describen la calidad de las condiciones de vida y la actividad de los mayores desde diferentes puntos de vista en relación con el uso de las TIC. Estos índices están relacionados con el consumo cultural y mediático, el estado de salud, la vejez percibida, la actividad física, el capital social, la intensidad de relaciones sociales, la solidaridad intergeneracional e individual y la satisfacción general en relación con la calidad de vida. Estos índices se cruzaron con los que describen la dotación tecnológica y el uso de ordenadores e Internet y la participación en las redes sociales, para extraer las correlaciones más significativas entre distribución y uso de las tecnologías de la información y la calidad general de la experiencia y de la actividad en los mayores.

Más allá de la distribución y el uso de ordenadores e Internet, resulta interesante investigar cómo la tenencia y el consumo de medios digitales se adecua al concepto de dieta de medios y al amplio consumo cultural de los mayores. Desde el enfoque más amplio del análisis de las actividades de ocio que realizan estas personas, es interesante investigar si la dieta de medios de nuestra muestra presenta ejemplos dinámicos que representen el reemplazamiento o la integración de los viejos y nuevos medios de comunicación.

Esta Tabla de correlaciones arroja resultados llamativos: el uso de la tecnología, ordenadores, Internet y redes sociales correlacionó de forma significativa con los índices de consumo cultural y mediático. Una vida activa en términos culturales está ligada al uso intensivo de los medios digitales, así como el uso y el consumo de medios digitales no sustituye a los medios tradicionales, pero vincula su empleo a un elevado uso de los medios (en lo que respecta al tiempo y variedad de dispositivos). En particular, el índice de consumo cultural correlaciona fuertemente con el índice de dotación tecnológica, confirmando la relación entre el bienestar (económico y cultural) de los mayores, y el acceso al mundo digital.

Para ilustrar la transición desde el bienestar y el estatus económico hacia una reflexión más amplia sobre el concepto de relaciones psicofísicas sigue la siguiente Tabla, que representa el coeficiente de correlación de Spearman (rs) de las correlaciones más significativas (directas o inversas) entre los índices utilizados para definir la calidad de vida y aquellos relacionados con el uso de TIC.

Como se puede percibir, las correlaciones directas más significativas en relación con la dotación tecnológica, el uso de ordenadores e Internet y de las redes sociales, parecen ser aquellas relativas al índice de actividad física y al número de amigos, mientras que las correlaciones inversas están relacionadas con la edad percibida de los usuarios. También es posible detectar una correlación existente entre la dotación tecnológica y el uso de ordenadores e Internet cuando lo comparamos con los índices de satisfacción individual, capital social y propensión hacia las relaciones intergeneracionales. Sin embargo, los valores indican una correlación inversa con respecto a la solidaridad familiar intergeneracional. Además, comparado con estos índices, el uso de redes sociales parece correlacionar en menor sentido y no de forma particularmente significativa. Por último, no se registran correlaciones significativas entre el uso de redes sociales y los de satisfacción personal, capital social y relaciones intergeneracionales.

En su conjunto, los datos indican que la tenencia y el uso de TIC suele caracterizar a un perfil de persona de edad avanzada que destaca por tener buenos niveles de actividad física, un gran número de amigos y una edad percibida menor. El capital social general también es un elemento importante de esta condición, como lo es la propensión a relaciones intergeneracionales, al tiempo que la solidaridad familiar no lo es.

La segunda forma de evaluar la importancia de las TIC en el contexto de la actividad de la población objeto de estudio se basó en el análisis cluster. Se identificaron cinco clusters y se calculó su importancia en la muestra según mostramos en la Tabla 4 (Rossi, Bramanti & Moscatelli, 2014).

El primer cluster, correspondiente aproximadamente a un quinto de la muestra, consiste fundamentalmente en mujeres de entre 70 y 74 años con un estatus socioeconómico bajo, algunos problemas de salud y relaciones sociales limitadas, que se encuentran en riesgo de exclusión. El segundo, que es también el más numeroso (prácticamente un tercio de la muestra), incluye en su mayoría a parejas jubiladas con ingresos medios, incluso de bajo estatus, que gozan de buena salud y tienen una buena red de amigos y familiares, pero que cultivan escasos intereses o formas de compromiso social, con la excepción de un nivel normal de actividad física. El tercer cluster es el más minoritario (algo más de una décima parte de la muestra), y engloba a personas que viven en los hogares de familiares, o que cuentan con la presencia de sus hijos adultos en casa como consecuencia de su dedicación a hijos y nietos. Este cluster es más propio de las regiones del sur de Italia, y se caracteriza por un nivel de ingresos bajo, en comparación incluso con la media de referencia para estos casos. Este cluster representa una aproximación al envejecimiento activo que parece tener continuidad a partir de la etapa intermedia de la vida, sin distinción. El cuarto, que incluye a los mayores sociables, constituye algo más de un quinto de la muestra y se caracteriza por una densa red de amigos, relaciones paternas y vecinales y un alto índice de satisfacción personal y relacional. Estos individuos no consideran su edad como un límite y confirman un alto grado de actividad física. En último lugar, los mayores ocupados confirman un nivel de actividad de 360º. En este grupo se encuentran sobre todo varones de entre 65 y 69 años que todavía trabajan en puestos de alto rango o con ingresos altos, e invierten en el apoyo a las nuevas generaciones, participan en actividades organizadas en clubs, hacen ejercicio y fomentan altos grados de confianza en la gente y en la solidaridad social.

El índice de la entrevista relativo al uso de Internet y ordenadores en estos cinco clusters se detalla en la Tabla. Tal y como se muestra, las TIC son irrelevantes para las mujeres más mayores expuestas al riesgo de exclusión (primer cluster), y para los cónyuges implicados en el apoyo familiar en el contexto de niveles socioeconómicos medio-bajos (tercer cluster); su presencia es nula o limitada en relación con parejas jubiladas dependientes del sector privado (segundo cluster) y con los individuos más sociables (cuarto cluster). La presencia del uso de TIC es notablemente mayor y más significativa en mayores ocupados (quinto cluster), especialmente para aquellos que gozan de mayores niveles actividad, están implicados con frecuencia en el mundo laboral y tienen una gran «dimensión generativa que incluye a la familia y el área social […] e identifica un perfil de individuos que disfruta de un nivel de satisfacción global» (Rossi, Bramanti & Moscatelli, 2014).

Por último, algunos indicios sobre la percepción del papel que juegan las TIC en la definición de la calidad de vida de los participantes se derivan de una batería de preguntas que describen los cambios experimentados a partir del uso de Internet. El 63,7% de los usuarios percibió cambios positivos en relación con la dimensión cognitiva (información sobre cuestiones de actualidad e intereses personales); el 36,3% menciona cambios positivos en la esfera de las relaciones sociales («Estoy en contacto con familia y amigos»), y en la percepción global de sus actividades («me siento más activo que mis compañeros que viven sin Internet»). Para muchos participantes, Internet es un recurso de conocimiento que utilizan para su salud y bienestar (40,3%), y para recopilar información relativa al tratamiento de sus enfermedades (29,9%). Otras áreas de cambio percibido afectan al concepto de gestión del tiempo: aproximadamente el 25% afirma ver menos la televisión, solo el 13,5% declara pasar demasiado tiempo frente al ordenador, y alrededor del 8% reconoce ser más sedentario y/o pasar más tiempo en el hogar. La incidencia de aquellos que pasan menos tiempo con sus seres queridos es incluso menor (2,2%).

Otro aspecto no desdeñable, aunque afecta a un grupo minoritario, es el temor asociado al uso de Internet: algunos mayores temen cometer errores o ver violada su privacidad (más del 20%), o temen no ser capaces de valorar la fiabilidad de las fuentes que encuentran en línea (18,7%). Para concluir, aunque el uso de Internet está acompañado, por lo general, de una percepción de mayor actividad e interacción social, la participación en actividades en línea o sin conexión, continúa siendo una práctica minoritaria (desde el 12,5% de aquellos que se sienten «más activos en la vida de mi comunidad local/comunidad/barrio», al 4,1% que expresa sus opiniones con mayor libertad en las redes sociales).

4. Discusión y conclusión

Los resultados de la encuesta presentada demuestran que:

• Pregunta 1a: los mayores digitalizados se presentan como una (significativa) minoría dentro de la población italiana con edades entre los 65 y los 74 años, y comparten características muy específicas, distintivas demográfica y relacionalmente con referencia a sus homólogos no digitalizados. Estos individuos tienen en primer lugar una situación económica y laboral estable, seguida de un mayor nivel educativo y un contexto relacional satisfactorio, así como un buen nivel de actividad física.

• Pregunta 1b: el contexto del hogar parece ser determinante para la adopción de las nuevas tecnologías e influencia su «buen uso»: el hogar es el lugar donde tiene lugar la mayor parte del consumo mediático, incluido el uso relacionado con los nuevos medios (27 accesos a los PC, 32,1 acceso a Internet en el hogar). El consumo de medios de comunicación por parte de los mayores se desarrolla en un contexto temporal y espacial, y produce procesos de domesticación mediática y rutinas que se comparten/negocian en el seno de la familia.

Más allá del hecho biológico de la edad, existen otros factores (personales, laborales, familiares, generacionales) que influencian la domesticación. Las experiencias profesionales concluidas, la relación con la familia, e incluso la organización espacial del hogar, son cuestiones que determinan fuertemente el acceso y el uso de las TIC.

• Pregunta 2a: Los mayores utilizan Internet extensiva y continuamente. La mayor parte de los (pocos) mayores que acceden a Internet son usuarios muy activos. El acceso a Internet es una práctica común enraizada e incorporada a la vida cotidiana de nuestra muestra: una vez que estas personas atraviesan el umbral del acceso, los individuos se convierten en usuarios maduros en todos los sentidos y dejan de ser visitantes ocasionales.

• Pregunta 2b: La tenencia y el uso de TIC es más frecuente en mayores caracterizados por buenos niveles de actividad física. No obstante, la respuesta a algunas preguntas de nuestro cuestionario (Ver 38: «Desde el uso de Internet...») señala que el uso prolongado y excesivo de Internet, además de múltiples cambios positivos, también puede identificarse en ocasiones como un problema en relación con la vida familiar, sus rutinas previas o las actividades potenciales que han dejado de realizar en detrimento del uso de Internet.

Entre los signos potenciales que revelan el papel ambivalente de las TIC encontramos que, en algunos casos, estas se utilizan como un intento para resolver dificultades. En una comparación aparentemente paradójica, aunque las correlaciones no fueron significativas, el uso de las redes sociales correlaciona inversamente con el índice de satisfacción relacional (rs=-.067; SL=0.45), y solo correlaciona débilmente con los índices de capital social, cuando se compara con el uso de ordenadores y de Internet. Esto parece indicar un uso compensatorio de las redes sociales debido a una red social débil o insatisfactoria más que una inversión en línea contrarrestada por un fuerte capital social fuera de las redes.

Estos resultados ayudan a contextualizar el fenómeno de la digitalización progresiva de los mayores en Italia en los términos de las dinámicas «clásicas» de la brecha digital, influenciadas por dimensiones socioeconómicas (Loges & Jung, 2001; Smith, 2014). Así, los mayores con alto poder adquisitivo, con un mayor capital cultural y social, y que han comenzado a utilizar el ordenador durante su carrera profesional, se caracterizan por una mayor susceptibilidad frente a la tenencia y el uso de TIC. Se trata de un fenómeno –el de la brecha digital en relación con los ingresos– que caracteriza de forma significativa los primeros estadios de la expansión de las TIC. En segmentos pobremente digitalizados, como es el caso de la población de edad avanzada en Italia, el itinerario de las TIC parece haberse extendido por medios «tradicionales», generando como consecuencia procesos de exclusión basados en los ingresos y en el capital social y cultural (Van-Dijk, 2005). De lo anterior se deriva que nos enfrentamos a una creciente polarización y radicalización entre ricos y pobres, en la que una considerable proporción de los mayores permanece desconectada y en riesgo de marginalización (debido a factores sociales más amplios), mientras que para una minoría de usuarios más acomodados (económica y socialmente), los medios digitales han penetrado en la vida diaria con gran fuerza, en términos de tiempo empleado y de inversión económica y relacional. Verdaderamente, el panorama podría cambiar en los años venideros: la llegada de una nueva generación de mayores que ha crecido en una sociedad más digitalizada e informatizada que la anterior (incluyendo la esfera profesional), puede diluir la centralidad de los niveles de ingresos y estatus que determina el fenómeno de la brecha digital. Desde este punto de vista, el enfoque generacional por un lado (Aroldi & Colombo, 2013; Loos, 2011), y la repetición de esta entrevista dentro de unos años, podrían ayudar a arrojar luz sobre la dirección que pueda tomar este fenómeno.

En relación con el vínculo que se establece entre las TIC y el bienestar, a la hora de realizar esta investigación no es posible indicar si la adopción de las tecnologías garantiza la inclusión y la participación. La difusión transversal de la tecnología entre los mayores no determina probablemente un alto bienestar para todos ellos: la adopción de las TIC y el envejecimiento activo requieren una investigación más amplia antes de poder comprender por completo el papel que desempeñan las tecnologías en la vida diaria de los mayores y en su organización relacional, espacial y temporal en el contexto doméstico (Haddon, 2000).

A partir de un marco teórico que contempla la domesticación y un enfoque etnográfico, emprendemos una segunda fase de nuestra investigación con un enfoque cualitativo con el objetivo de investigar la dimensión subjetiva del papel percibido de las TIC y la historia personal de «conversión» (Silverstone & Hirsch, 1992) de las tecnologías en significados tangibles y en valores que contribuyen a la igualdad en la vida de los mayores.

Para concluir, queremos añadir algunas consideraciones en términos de políticas y educación. Tal y como sugieren nuestros resultados, no podemos limitar la definición de envejecimiento activo a la tenencia de dispositivos tecnológicos o a su uso (Dickinson & Gregor, 2006): envejecimiento activo significa «calidad de vida», que también puede estar relacionado con –pero no determinado por– los múltiples usos de la TIC. Los resultados sugieren el desarrollo necesario de políticas digitales inclusivas y programas educativos que tengan en cuenta riesgos y beneficios, así como el complejo papel que juegan las tecnologías. Los procesos de inclusión digital deberían estar destinados a promover el «buen uso» –consciente, atento, reflexivo, moderado, respetando los contextos relacionales– de las TIC, y no simplemente la difusión de ordenadores, tabletas y smartphones para tratar –determinísticamente– los problemas derivados de la edad.

Apoyos y agradecimientos

Esta investigación ha sido apoyada por la Università Cattolica del Sacro Cuore (Milán-Italia).

Notas

1 1.600 nombres se han extraído de la lista electoral de 90 municipios, usando el método sistemático. 900 son participantes. Error de muestreo: 3%. Intervalo de confianza: 0,05%.

2 El índice consiste en la elaboración de respuestas relacionadas con preguntas sobre la tenencia y el uso de las TIC (portátil o Netbook, ordenadores de mesa, tabletas, lectores de e-Book, Smartphone, WIFI, reproductor de MP3).

3 Preguntas relacionadas con la frecuencia de uso de ordenadores y la naturaleza de las actividades realizadas (copiar o mover archivos o carpetas, usar la función «cortar-pegar», calcular fórmulas en hojas de cálculo, transferir archivos de un ordenador a otros dispositivos, uso del correo electrónico, juegos on-line, consulta de noticias, consultas en Wikipedia, blogs, foros, contenido generado por el usuario, búsqueda de información relacionada con la vida diaria y la salud, realización de compras y tareas administrativas en línea).

4 Respuestas que contemplan el uso de Facebook, Twitter, LinkedIn, YouTube y otros servicios relacionados (participar en chats, compartir contenidos, escribir comentarios).

5 Trabaja/No trabaja.

6 Respuestas que contemplan la actividad profesional y el nivel educativo del participante, su pareja y su padre.

7 Soltero/a, casado/a, viudo/a, pareja de hecho, separado/a o divorciado/a.

8 Respuestas que contemplan la frecuencia de lectura y salidas a conciertos, espectáculos, museos, cursos.

9 Respuestas que contemplan la frecuencia de exposición, escucha y lectura en televisión, radio, periódicos y publicaciones semanales.

10 Respuestas que contemplan la participación en actividades deportivas, actividades al aire libre, baile, viajes, etc.

11 Respuestas que contemplan la percepción reflexiva de los participantes con respecto a su edad.

12 Respuestas que contemplan la satisfacción individual en relación con los ingresos, la salud, el trabajo, el lugar de residencia y elementos espirituales.

13 Respuestas que contemplan el interés mostrado y la confianza en otros (compatriotas, extranjeros europeos, personas con discapacidad, niños, desempleados, mayores).

14 Respuestas que contemplan la opinión sobre la conveniencia y las dinámicas de colaboración entre usuarios jóvenes y de edad avanzada.

15 Respuestas que contemplan opiniones sobre responsabilidad mutua entre padres e hijos.

16 El software estadístico utilizado para agrupar los clusters es SPAD, que los obtiene mediante dos fases de agrupamiento (Lanzetti, 1995: 81-99).

Referencias

Aroldi, P., & Colombo, F. (2013). La terra di mezzo delle generazioni. Media digitali, dialogo intergenerazionale e coesione sociale. Studi di Sociologia, 3-4, 285-294. (http://goo.gl/rmTSlU) (10-10-2014).

Aroldi, P., Carlo, S., & Colombo, F. (2014). «Stay Tuned»: The Role of ICTs in Elderly Life. In G. Riva, P. Ajmone, & C. Grassi (Eds.), Active Ageing and Healthy Living: A Human Centered Approach in Research and Innovation as Source of Quality of Life. (pp. 145-156). Amsterdam: IOS Press. DOI: http://dx.doi.org/10.3233/978-1-61499-425-1-145

Dickinson, A., & Gregor, P. (2006). Computer Use has no Demonstrated Impact on the Well-being of Older Adults. International Journal of Human-Computer Studies, 64(8), 744-753. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.ijhcs.2006.03.001

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